Isabel Pavón

Isabel Pavón

 

Ruego a Dios por mis manos

Ruego a Dios por mis manos,
por los diez dedos de mis manos.

Ruego también
por la palma de mis manos.

Ruego por mis manos
ya que no alcanzan
la distancia adecuada hacia la luz.

Ruego a Dios por mis manos,
para que se abran siempre sin miedo.

Ruego por la condición de mis manos.

Ruego para que mis manos
lloren por sus poros
al palpar la iniquidad.

Ruego a Dios por mis manos,
para que sólo guarden la memoria
de cada día.

Ruego para que no flaqueen sus dedos
al prestar ayuda al hermano.

Ruego por mis manos
para que logren sanar
acariciando.

Ruego a Dios que fortalezca mis manos
al sostener la justicia
sin quebrarse.

Ruego por mis manos,
para que, al servir, jamás se enfunden
en guantes de sucias manos.

Ruego a Dios por mis manos
pues hace tiempo que no sienten,
que como acero se enfrían,
se endurecen.

Cantares

¿De quién pensáis
que es la música
sino de Yahvé?
Él hace que las palabras
que su boca pronuncia
se transformen en cantares.

 

Sobre la palma de tu mano

Sobre la palma de tu mano estoy,
sumisa e inclinada.
Yo, que acostumbro a venir para pedir limosna,
no se que decir para adorarte.
Ata mi lengua el silencio,
postrada estoy y avergonzada.
Tú, que tanto y tanto das
y yo sin poder decirte nada.
Doblo mis rodillas, inclino mi cabeza… y callo.

Detalle de infancia

A Teresa de Ávila

Edad temprana
la de sus entrañas.
Despertar vivo
inquietud imaginada.

Juego de niña embelesada
se desvanece al paso
de la luz y la piedra
en su infantil morada.

Desnuda la palabra vana
y la viste de versos.
Dialoga con lo incorpóreamente cierto.
El ruiseñor del gozo anida en su pecho.

Pobreza, soledad y silencio
la habitaron descalza.
Arrulla el soplo de muerte,
sostén de vida mesurada.

Instinto puro
Teresa enamorada.

Tranquilo, tú tranquilo

Tranquilo, tú tranquilo.
Saldré a flote del naufragio de palabras
que me inundan los oídos.
Hasta ayer, me he dejado golpear
por las lanzas verbales de tu furia,
hombre, mar turbia.

Tranquilo, tú tranquilo.
Recházame, evítame, envíame tan lejos
como tu vocablo aluda.
Verás que cuando por la fuerza de la huída,
golpe a golpe, ola a ola,
haya yo alcanzado la orilla más cercana
te será imposible echar el ancha en mí de nuevo,
pues sé que, entonces, sobre la arena fina de esperanza,
lejos ya del alcance de tus garras,
de los omóplatos me nacerán alas
y en mi frente aparecerá el estigma
de una estrella reluciente.

Tranquilo,  tú tranquilo.
Si me pides que la luna brille fuerte en nuestra aurora
yo sabré responderte con silencio
según la medida que hasta hoy tienen tus obras.

Tranquilo, tú tranquilo.
Borra ya de tu conciencia mi memoria.
No sé cómo ocurrió, pero he cambiado.
No soy como tú querías que fuera
ni eres tú el príncipe azul tan esperado.
Más bien, sin tapujos, te confieso:
No eres nada.

Mas tranquilo, tú tranquilo.

Fotografía de José Amador Martín

Completa en ti

(A modo de letanía agradecida)

Andando tus caminos, completa estoy.
Sembrando tu Palabra, completa estoy.
Como barro en tus manos, completa estoy.
Confiada en tus promesas, completa estoy.
Justificada en tu Sangre, completa estoy.
Ante tu gran paciencia, completa estoy
Invitada a tu mesa, completa voy.

Chaouen

Dame, dame a probar un trozo del azúcar de tu cielo,
dale a mis pulmones el soplo del aroma a menta de tu aire,
vísteme con tus colores
ilumíname los ojos con el azul intenso de tu luz…

Protege mis sentidos con la sombra de tus arcos,
concédeme trepar a tus palmeras,
quiero deslizarme por la estrecha cintura de tus calles.
¡Abrázame! Pon, si quieres, mi admiración a prueba…

Ciudad antigua que enamoras, ¡mírame!,
cúbreme y atrápame en cualquiera de tus rejas,
paraíso vivo,
mítica, sagrada, ¡oh, Chaouen!

Amparada entre montes,
amalgama tú de sensaciones,
raíz con Al-Ándalus hermanada,
sangre primigenia de sefardíes te recorre.

Sin duda, estoy perdida, sin norte,
llámame en voz alta a tu presencia
y, obediente, seré a tu palabra;
pronuncia mi nombre e iré presta a encontrarte.

Si así lo hicieras, Chaouen, si te dignases a convocarme,
llenaría mis manos de obsequios, gratitudes y alabanzas.
Entretanto, tú prepararías morada
donde mi cuerpo y yo, venturosos al fin, pudieran aferrarse.

Pintura del mismo título, obra de José Carralero y sobre la que está inspirado el poema

Tu voz irrumpe en el mundo

Homenaje a António Salvado

Tu voz
irrumpe en el mundo
y le da otra palabra
poblada
de sabios acentos.
Me asalta,
quiero que lo sepas.

Nadie se renueva
si su interior
no está dispuesto al cambio,
de eso se trata.

Tu voz muestra el sendero,
el lugar exacto,
la luz del tiempo
que se prolonga
y hasta ti lleva.

Tu voz,
en transparencia,
se me ha alojado
como semilla
dentro,
se ha instalado real
y eterna
en mi oscura tierra.

Isabel Pavón Vergara (Málaga, España). Poeta, narradora y articulista. Sus poemas están albergados en numerosas antologías y revistas impresas y digitales, y también en su poemario ‘Libro de las Primicias’ (Adece, Madrid, 2014). Desde 2005 es columnista semanal del diario Protestante Digital, en la sección ‘Tus ojos abiertos’. Coordina en Protestante Digital la sección Poe+. Miembro organizador de la Web Sentir Cristiano y colabora con las revistas Nosotras de UDME (Unión de Mujeres Evangélicas); Revista Solera, del Ayuntamiento de Málaga; Rebajale (poesía) y Alma Literaria (relatos) de la AME (Asociación Malagueña de Escritores). Entre sus premios en narrativa están el primer premio de Relato “Cartas escritas por una Mujer” (Ayuntamiento de Estepona, 2000); el segundo premio Nacional de Relato (Benalmádena, 2000); el segundo premio Nacional de Relato “José Mª Martín Carpena” (Málaga, 2000); el tercer premio Andaluz de Relato (Ayuntamiento de Lucena, 2000); el primer premio en el IV Certamen “Cartas Escritas por una Mujer” Ayuntamiento de Estepona, Junta de Andalucía e Instituto Andaluz de la Mujer 2003); el tercer Premio en el VII Certamen Internacional Literario Letras 2005 (Baños de Montemayor, Cáceres, 2005); el primer premio en el VI premio de la Asociación Cultural “Encuentro de dos mundos”, de Ferney-Voltaire (Francia, 2005); el primer premio de relatos otorgado por el Ayuntamiento de Málaga y la AME (Asociación Malagueña de Escritores, 2007) o el primer premio de relatos en el Certamen González-Waris, del GBU (Grupos Bíblicos Universitarios) Barcelona, 2008. En poesía ha recibido, entre otros reconocimientos, los siguientes: Primer Premio “Claudio Gutiérrez Marín”, del Consejo Evangélico de Madrid y de la Unión de Mujeres Evangélicas (2004); Segundo premio en el XI Certamen Nacional de Poesía “Antonia Guerrero”, Ayuntamiento de Estepona; Premio del certamen de poesía patrocinado por la revista “Mía” (2001); Segundo Premio en el IV Certamen Internacional de Poesía “Francisca Adrover”, Consell de Mallorca; Primer premio en el V Certamen Poético Victoria Kent (Rincón de la Victoria, Málaga, 2006); Premio de Poesía del Ayuntamiento de Castro Urdiales (Cantabria, 2008) o Primer premio del II Certamen de Poesía “Palabras de Mujer” (Ayuntamiento de Málaga, 2009). Forma parte de Consejo Asesor de TIBERÍADES, Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Literarios Cristianos.

Juan Antonio Monroy, José de Segovia, Antonio Muñoz Molina, Isabel Pavón, Jacqueline Alencar y A. P. Alencart (foto de MGala)



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