Daylíns Rufín

Daylíns Rufín

Plegaria de la noche


A mi abuelo, y a todos los que ya no están cerca

Dios, hoy necesito un cuento antes de dormir.
Una historia de sol y olor a mar
con niños que corran ,
rían
y caigan en la tierra,
y se levanten sin dolor para volver a correr,
siempre riendo.
Una historia donde el aire huela a jazmín de noche,
con árboles tupidos
y frutos recién creados.
Una historia con gente que viva en armonía y ame sin reglas:
la historia del beso más puro del mundo.

Dios, hoy necesito un cuento antes de dormir.
Uno donde se cante y baile a coro, a pies descalzos.
Donde el trigo no tema volverse polvo para ofrendarse en pan,
ni se amargue la vid que será vino.
Una con lobos mansos que se acuestan al fuego del hogar
dejándole a los gatos lamerle las heridas
y haya aves migratorias que vuelvan a casa,
definitivamente.

Dios, hoy necesito un cuento antes de dormir.
Un cuento donde no se duerma solo
y la nube se deje mecer por el abrazo de la noche.
Donde la luna cierre los ojos al mismo tiempo que aquellos que se aman bajo su luz,
y no tenga el lucero que velar por quienes roban los sueños.
Un relato donde la hierba de origen a las estrellas
que se volverán rocío con la primera luz.
Donde se duerma abrazado toda la noche
y todo el mundo se despierte a un nuevo día
después de haber soñado
la misma paz,
la misma fiesta.

Dios, hoy necesito un cuento antes de dormir.
Uno que hable de un camino inacabable
con un cielo repleto de colores para cada horizonte.
Un cuento a manos dadas
donde podamos entrelazar los dedos
y tocarnos sin que importe
cuán lejos o cuán cerca nos haya llevado esta vida.

Uno donde la música del aire nos traiga el recuerdo
de ese amor que nunca murió.

Una historia donde sea posible abrazarnos
a quien hace ya tiempo se nos fue.

Dios, hoy necesito un cuento antes de dormir
Una historia distinta que me haga abrir los ojos
para seguir soñando Contigo.

Foto de José Amador Martín

 

Decretos para una nueva era

Decreto que la vida podrá ser un jardín lleno de frutos nuevos,
que las aves estrenarán los silbos olvidados
y desde lo profundo
las aguas de la tierra bordarán infinitos
cálices de frescura sobre el tapiz del mundo.
Sus hilillos de plata transparente entrelazarán todas las formas posibles
con puntadas de tiempo nuevo.

Decreto que la angustia será tratada como cazuela rota
y pasará a vivir a los traspatios hecha tiesto de flores silvestres:
posible guarida para grillos, guisasos y mariposas.

Decreto que el perdón será la fuerza más tangible
y nuestros corazones vivirán expuestos
irremediablemente
ante su rapto.
Nos tomará, violenta, la Esperanza…Nos tomará, sin timidez, los miedos.

Reina en carruaje doradoverdeazul
–         toda de sol y perlas-
se esparcirá el Amor, casa por casa,
y en todos los amaneceres del planeta
traerá a nuestras puertas el sueño más deseado,
el tiempo más querido,
el anhelo que ya no atrevíamos siquiera a dibujar
en la esfera cristalina del alma.
Lo trazará preciso con su dedo de sol
y será nuestro mapa más perfecto.

Decreto que el convivir será
-siempre y sin tiempo-
una fiesta posible de la gruta del lobo al prado del cordero.

Decreto que la atmosfera podrá ser renombrada “ARMONIA”.
Y que los seres podremos trastocar en cristal de cuarzo cada pecho
y compartir en Luz y Transparencia cada segundo ,
cada minuto y donde sea.

Decreto que habrá nubes que habrán de reflejarse en el cristal
sin empañar su esencia,
sin tocarle de veras,
y decreto un ejército de ángeles hecho gotas
que lloverá sobre los pechos y los techos y todo lo que existe,
transmutándonos el polvo en arcoíris.

Decreto que la Vida se hará Virgen y Madre
Príncipe y Padre
en comunión perfecta con el soplo de estrellas

de la séptima casa,
de la hora penúltima,
de tu lugar sagrado
que eres TÚ.

Decreto que veremos con la piel
y cada día
el nuevo nacimiento,
y jugaremos como niños en la verde colina de la noche
coleccionando meteoritos y estrellas,
pedacitos de conchas
y semillas
y hierbas,
y esta simpleza será llamada “Tesoro”.

Decreto que tendremos el don de congruencias
y haremos coincidir, regocijados,
miradas, corazones y canales de Paz.

Decreto que el Poder cambiará de argumentos
y no sabrá ya nunca vestirse de Injusticia.
Que la Fuerza Divina seguirá siendo Brisa
sobre el océano del orden,
como antes lo fue del caos.
Y serán tatuados en la espalda de las rocas
nuevos signos de Bien.
Y decreto la risa y la sonrisa como oración,
como conjuro,
como el nuevo Aleluya! en la liturgia de una Nueva Existencia.

Decreto finalmente que el nuevo mundo será así,
e imaginablemente más que esto.
Pero será, de a una y sobre todo,
un mundo en el que tú,
y yo
y nosotros
nos reconoceremos como iguales seres de la Palabra
como raza hacedora de los buenos decretos.

Y queda decretado, definitivamente,
que esta nueva era
es un regalo inmenso, único, necesario
y será el tiempo de despertarnos
conscientemente
todos los días,
como Seres del Recomenzar.

Foto de José Amador Martín

 

Incomunión

Por las fuerzas que guardo para un suceso que aún no existe
Por el cierto Amor que reservo para un encuentro todavía incierto
Por la plegaria que se me rompe pues no logra pasar de aliento a cuerpo
Por mi carne que grita desde su voz negada
Por mi voz que no alcanza ya a gritar.
Por el presente que se me va en los sueños
y los sueños que no me permito presentar.
Perdóname Tú, hoy,
ya que estás ahí
siempre. En el hoy:
Donde yo no alcanzo a estar.

Foto de José Amador Martín

 

“Dioslogo”

Un ave trina al sol
Un bebe llora
Dos se toman de manos
mientras callan
Un hombre abre aquel libro,
suspira,
y se sumerge
no por primera vez en sus palabras.
Aquella mujer ora,
aquesta reza
y alguna gente canta.
Todo es respuesta.
¡Todo!
Pues Dios ha preguntado qué puedo hacer por ti
con la mañana.

Foto de José Amador Martín

 

Esta esperanza

Mi esperanza es azul
como un océano

cambiante,
domadora de la roca.

No se muere de sal,
sino de tedio

de la orilla sin huellas ni pisadas.

La mueve el sol,
tal vez
más que la brisa:
El sol de alguien que ríe,
de alguien que sueña ,
el infinito sol de alguien que ama.

Naufraga a veces, sí…
Pero regresa después de la tormenta,
a gotas
con sus aguas.

Mi esperanza agitada, irreverente,
común,
siempre distinta.

Indómita
y vasalla.

(Inédito)

Daylíns Rufín Pardo

 

Daylíns Rufín Pardo (Matanzas, 1975). Licenciada en Teología y Magíster en Ciencias Bíblicas. Actualmente es profesora del Seminario Evangélico de Teología (SET) de Matanzas (en el Área de Antiguo Testamento (Teología del AT , Historia de Israel y Hebreo Bíblico), y del Instituto Superior Ecuménico de Ciencias de la Religión (ISECRE) en la Habana (Estudios de Género, Interpretación de Textos Sagrados y Religión y Ecología). Es doctoranda en Filosofía por la Universidad de la Habana, y en Teología por el Graduate Theological Fundation (GTF). Combina, además, las labores docentes con la práctica eclesial como pastora ordenada en la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (FIBAC). Como poeta ha publicado tres libros: ‘Mundos de Astoret’ (2014), ‘Vers.o.s’ (2014) y ‘Dos de paso’ (2016), todos bajo el sello de Hebel Ediciones. Integra el Consejo Asesor Iberoamericano de TIBERÍADES, Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Literarios Cristianos.

Foto de José Amador Martín

 




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