Alfredo Pérez Alencart, Colaboraciones

Ensayo de A. P. Alencart sobre Carlos Nejar

EL SIERVO DE LA PALABRA: CARLOS NEJAR

Alfredo Pérez Alencart

DESDE BRASIL, UN POETA MAYOR

Quien hace suya la Palabra, hasta entrañarla, sentirá cómo esta se torna Paloma que vuela y vuela hasta desfatigarle el orbe espiritual y la existencia plena. Así se funda una Pasión indesmayable, necesaria para ir curando a diario las heridas del sobrevivir y del sobremorir. De esta bendiciente Verdad sabe mucho Carlos Nejar (Porto Alegre, Estado de Río Grande del Sur, 1939), es uno de los pocos Poetas Mayores del inmenso Brasil y, sin duda alguna, el más connotado poeta evangélico de todos los tiempos en esa patria de Machado de Assis y José de Alencar. Y me refiero a Poetas-Poetas, no a quienes escriben versos más o menos aceptables. Tampoco hablo de quienes, en verso, anotan una teología más o menos aceptable. Me refiero a un Poeta que se bifurca entre lo lírico y lo épico, entre lo humano y lo divino. Me refiero al Poeta afortunado que va acumulando horas de vuelo para cuando sea el momento de emprender su regreso al Jardín:

Al curarme la esperanza
no me curé de Dios.
No puedo curarme nunca
de Dios, hasta que Él me tome.
La eternidad sólo se cura
de eternidad.
Y la fuente con el fuego.

Me refiero al Nejar (carpintero, en árabe) que lija y lija sus cánticos para que resuenen en nuestro corazón. Me refiero al Poeta que con afecto abraza al prójimo que recién conoce, sin importarle jerarquías o importancias. Y eso que Carlos Nejar ocupa, desde hace más de veinte años, uno de los sillones de la respetada Academia Brasileña de Letras, además de ser Miembro de Número de la Academia Brasileña de Filosofía y de haber publicado unos cincuenta libros de poesía, narrativa, teatro o ensayo, con premios y galardones por doquier. Me refiero a un Poeta que Ama y que está felizmente esposado a Elza (dos Pássaros). Me refiero a un Poeta que facilita el apogeo de la imaginación de quien lo lee o escucha; por ejemplo, cuando ‘explica’ qué es Poesía:

MANO QUE VUELA

Poesía
no se aprieta
en la mano
como un pájaro enfermo.

Poesía es la mano
que vuela
con el pájaro.

Me refiero a un Poeta que pregona, con voz potente: “Todo es raíz de Dios. Y el que planta sabe que Dios también es semilla”. Un Poeta cuyo telescópio le permite ver muy lejos: “El viento de Dios se debate/ en las alas curvas/ de la eternidad”; un Poeta que se dirige a sus oyentes haciéndoles sentir Levadura: “Somos los que no cesan/ de subir para crecer/ por las violáceas hendiduras/ del primero y último día de la Creación”; un Poeta que testifica así, agrandando la soledad creadora: “Estar en Dios es intimidad de la palabra”; un Poeta que hace prospecciones por el magma de la querencia divina: “En las profundidades de Dios no hay religiones: sólo Amor. Y Amor es estar en todo, estando en nosotros”; un Poeta que, por lo anteriormente citado, insiste en que “Amar es la más alta constelación”, mientras revela los Orígenes de su existir:

La Creación se posó en mí.
veo.
Soy un principio
que poco entiendo.
Tránsito de Alguien
que reconozco
en el Amor que anda
conmigo.

MOTIVOS PARA UNA SERVIDUMBRE

Me refiero a un Poeta totalmente dispuesto a reconocerse Siervo de Palabra. Así, en una ejemplar entrevista realizada por mi querido amigo Álvaro Alves de Faria (otro de los destacables poetas brasileños que leo y traduzco con delectación), publicada luego en el libro Pastores de Virgilio, junto con otras dedicadas a prestigiosos poetas y narradores, Nejar responde por qué firma siempre así: “Enumero tres motivos que encuentro suficientes, aunque existan otros que no menciono: a) Soy siervo de Aquel que es la Revelación de la Palabra, el Dios vivo, y no hay honor más alto; b) La palabra es alma del universo y yo sirvo al alma del universo en mis textos; c) Aunque yo sea palabra menor, busco develarme”. Y así escribe de Cristo: “Hijo del Hombre,/ Tus sueños/ no duermen.// (…) El viento que te resucitó/ no duerme más.// No duerme. ¿Puede dormir la luz? (…) Escribía/ tu olvido/ en un pequeño cuaderno de agua.// Y hablaba,/ como Daniel con Dios,/ entre leones domesticados.// Y el viento estaba corriendo,/ corriendo,/ cuando despacio comenzabas/ a resucitar”. Y así escribe del Padre:

DIOS ES TODO ESO

Dios no es la palabra Dios;
es golondrina,
la palabra golondrina.
Hay un pozo
que no cabe
en la palabra pozo.
El amor, en la palabra amor.
Y Dios es todo eso.

UN PRIMER POEMA ANTOLÓGICO

3 Alencart, Salvado, Pilar Fernández Labrador y Carlos Nejar en el Balcón del Ayuntamiento (foto de J. Alencar)

Ahora presento a Carlos Nejar como se merece, ofreciéndole el hospedaje de nuestro idioma, traduciéndolo al castellano para que en el ámbito hispano-americano se conozca, al menos parte de su amplia e intensa obra dedicada al Señor. Perdemos bastante cuando ignoramos valiosos nombres, normalmente excluidos por cánones caducos o interesados. Poco ganamos cuando nos limitamos a repetir intonsamente lo manido, que no siempre es lo más recomendable. Por ello, resulta de justicia ‘descubrir’ a quien tanto bueno ha mostrado. Por ello presto atención a su Vida, es decir, a su Poesía, caudaloso manantial casi inagotable. No abundaré en la cita de cada uno de sus libros. Baste señalar que el año 2009, cuando acopió sus poemarios publicados hasta entonces, fue de genuina fiesta y de constatación de sus múltiples registros, que van desde lo telúrico a lo divino, pasando por lo amoroso, lo patriótico, la clasicidad greco-latina… Esos dos volúmenes: Poesía reunida I (Amistad del mundo) y Poesía reunida II (Joven eternidad) suman mil trescientas páginas. Para mí, la poesía que a Dios se dedica lleva dentro relámpagos eternos. Por ello, leamos entonces un texto de fondo del autor ‘gaúcho’:

TIEMPO DEL HOMBRE Y DE DIOS

Quiero el tiempo de Dios, la ruta
para que pueda estar donde Él quiera.
La rueda de Dios en mi rueda
que el rostro mueve y sabe
por dónde rueda. Y no permite
que yo muera, aunque la cuerda
de la muerte esté atada. El mundo
allí se cuelga en la consciencia
de salvarse. Importa lo que
está vivo. El agua muerta queda
detenida y de ella nacen bichos,
como en un higo, desde la costra.
Dios se suelta en nosotros, cuando
en Él soltamos nuestra alma entera.
Como la gota, de cielo en cielo
se suma. A la nada de este tiempo
en que se es hombre delante de
otro en nosotros, que no se hunde
ni con el mordisco de ese
otro que insiste en definirse,
estando muerto. Dios no se
define ni está puesto. Vive y
no se defiende del que es vivo.
Cuando vivir es (des)aparecer
en la ilimitada esencia, en los reductos
desdoblables de Dios. Y ser de la vida
de Él, e ir cambiando todo en nosotros,
sin contención o feria de voluntades.
Cambiar lo tan cambiable de ir
cambiando, es cambiar límpido,
indefenso, hasta que yo sea
sólo reflejo, y Él, espejo.
Así Su peso se asienta
en mí, ligero, con retorno
intenso. Y lo que pienso es de Él,
como trama que se va expandiendo.
Y es de tanta eternidad
que el seso se aquieta, y esta
armadura y el yelmo de criatura
resulta transitorio. Y no resulta disfraz
la prisión gozosa, cobijante y justa,
donde me complazco sin que perezca
el gusto ni el fruto. Entonces el tiempo
se desarregla. No es más llanura
o gente, o descendiente de otro
que fue visto en Jerusalén, tal vez
en Egipto. El tiempo es Dios, esta oscura
creación, descreación de estar en nosotros,
en Su parar que es movimiento.
O por amar con tal amor será que el tiempo
humano se deshace al asomarse puro, y
los eslabones de otros eslabones son perennes,
generando la rotación de las estrellas
y planetas. Aspiro, aspiro a lo que Él quiere
porque redondo es Su grito.

2 El poeta Carlos Nejar en la residencia de Estudiantes de Madrid (Foto de J. Alencar)EL ÚLTIMO JOB

Hasta hace pocos días no tuve acceso a los sesenta poemas que integran su libro O Derradeiro Jó (2009), publicado meses después de su Poesía Reunida y, por lo tanto, fuera de esos dos abarcantes volúmenes que custodio en mi biblioteca. Job ya había inspirado otros poemas sueltos, insertados en varios libros de Nejar. Pero ahora realiza un abordaje monográfico al significante libro del Antiguo Testamento, el más antiguo de todos, según estimas los especialistas. Ahora pergeña una radiografía espiritual de Job y le pone voz o le modula otros acentos.

Conviene, para no estar conjeturando, trascribir lo que Nejar contestó a Brasigóis Felício, cuando éste le abordo sobre su bíblica fuente y sobre esa eterna y angustiosa interrogación del ser humano ante lo divino: “Cierto, porque el Libro de Job, que está en la Biblia, no sólo es el más hemoso, sino que es uno de los más profundos, porque habla del sufrimiento humano. Aprecie que Job tiene tres etapas: la primera es una etapa próspera. Job era un hombre que acumuló muchos bienes, tenía una gran familia y era feliz. En la segunda etapa él es probado por Dios. Entonces pierde la salud, los hijos, la fortuna. Su mujer le dice: ‘Abandona a ése tu Dios’, a lo que él responde: ‘Desnudo nací, desnudo moriré; bendito sea el nombre del Señor’. Los amigos obserban y le dicen: ‘Job, mira lo que sucedió contigo: Dios te hirió duramente; maldice a ese Dios’, a lo que Job responde: ‘Aunque Dios me mate, todavía tendré esperanza’. Entonces, la fe de Job supera toda adversidad. En la tercera etapa, y a pesar de todo, él empieza a orar por los amigos, aquellos que lo abandonaron cuando estaba en desgracia. Y la palabra bíblica dice. ‘Y Dios cambió la suerte de Job cuando oraba por sus amigos, y le dio el doble de todo cuanto él tenía”. Esa es mi perspectiva. El Job que supera la desgracia. Elías Canetti dice, muy bien, que el poeta no puede ser solamente heraldo de la derrota. El tiempo es de victoria y el poeta tiene que ser un heraldo de transformación”.

Aquí traduzco un poema completo (el número 28) y unos fragmentos del último de ellos, el número 60, tan sólo para catar la sonoridad e intensidad de su mensaje.

EL ÚLTIMO JOB (28)

Job, ¿quién nos limpiará
de la guerra?

¿Quién nos limpiará
de esta política
de carbones humeantes
bajo las cenizas?

Lo importante
es lo que no se espera.
Entre causas
y efectos
la hierba crece.

Job, ni siquiera
percibes
cuando se pudre
el mundo.

(60) Soy Job,/ el que ya se sabe/ con Dios./ Y basta./ (…) Soy Job,/ a quien el enemigo/ no venció./ De pie en el grito./ De pie en el derrumbe./ Habito el tronco/ del trueno.// Y al Redentor/ toco/ con mis ojos./ Y lo escucho/ en el fuego/ donde me mojo.// Amor, amor/ es todo/ hasta el fondo”.

AL AMADO, UN BELLO CÁNTICO DE AMOR

Otro de sus libros destacables es Todas mis fuentes están en Ti (título proveniente del salmo 87:7, escrito por David), que el año 2001 obtuvo el Premio de la Asociación Brasileña de Editores Cristianos. Veamos qué le sugiere a Carlos Nejar el nombre de Jesús. Aquí un testimonio inédito, por mí solicitado, donde apreciamos su diáfana ortodoxia cristiana: “Jesús o salvación del Señor, El Ungido. Es el principio y el fin de nuestra fe. El Dios vivo, Hijo del Hombre. Sólo podemos llegar a Dios Padre a través de Él. Y por intermedio de Él, al encomendar su Espíritu en la cruz, fue enviado el Espíritu Santo. Con la muerte rasgó el velo del templo y comenzó el tiempo de la gracia, completado con Pentecostés. Y porque Jesús resucitó también resucitaremos, dice Pablo. Todos los profetas yacen bajo la tierra; el Cristo glorificado permanece entre nosotros. Y nos es revelado por el poder de la Palabra”.

En realidad, los veintiocho poemas que integran este magno cántico, podrían ser antologables: difícil elegir uno y descartar otro. Hay fértil epigonía de David, pero también de Salomón, pues el mismo Nejar descubre sus pasiones por el autor del Cantar de los Cantares, al citar en el frontispicio unos versículos del máximo cántico amatorio (5: 4-5). Aquí les traduzco cuatro de ellos:

YA VIENE MI AMADO

Ya viene mi amado
por el bosque llegando.
Su nombre es susurrado
en melodioso canto.

Y no sé del pasado
ni del presente o cuándo,
todo el futuro avanzo
en el abrazo sosegando.

Ya viene mi amado,
secando el dolor, el llanto.
La luz es confiada
al corazón tocando
la candela de los montes,
con los animales, la claridad
del más lejano horizonte.
Y todo está preparado
en Dios, el más distante
en luz perfeccionado.

Ya viene mi amado,
Jesucristo, inclino
los verbos y los oídos
ante sus pasos velados.

Y sueño por las puertas
y las ventanas, las rendijas.

No hay viento o sentido
mayor. Con él afino
las esperas, los pestillos
del alma. Se van abriendo.

Ya viene mi amado,
¿qué hacer con estos ritos,
si lo que sólo deseamos
es estar unidos y juntos?

¿Si la tierra es tan pequeña
y el cielo todo derrama
el río que fluye en él?

¿Es todo la misma llama,
amado, amor, contigo?

El tiempo fue dejado
En algún lugar, perdido.

Y yo gozo el amor llegado.

ALEGRÍA

Amado, eres tan joven
que sólo la luz te alcanza.
Voy hablando. En la muerte,
ya que nos sabemos vivos,
buscando.

FUENTES, AROMAS

Todas las fuentes
están en ti, amado.
Están en ti
las fuentes, los ponientes

los puentes, los cálidos
aromas. En ti,
lo que no tocas,
persiste.

Y avanza.
Las nacientes
avanzan. Todas
las fuentes

cantan. Todas
las fuentes
del amor
están manando.

¿QUIÉN PUEDE SEPARARME?: ¿Quién puede separarme/ de tu amor callado?/ Como el clavel en el tallo,/ roja es la voz, el clavel.// Y de la muerte yo apago/ lo que no tiene rostro./ Muerta la muerte, ¿dónde/ cabe nuestro amor? Está puesto// mi brazo en tu hombro/ de jóvenes llamas./ Amado, separarme/ de ti no puedo. Todo// lo que tengo es estar en el pozo/ del corazón más hondo./ Y todo lo que yo conceda/ es por el amor que siento.

POESÍA PARA ESTAR CON DIOS

El poeta Carlos Nejar (Foto de Jacqueline Alencar)

En otra entrevista, esta vez realizada por Susana Vargas, y ante la pregunta sobre cómo se refleja en él ese binomio entre poesía y religión, Nejar aclara: “No me gusta la palabra ‘religión’… Prefiero creer en la Obra del Espíritu de Dios en nosotros, de aquello que es Palabra Revelada. Tierra que es posible pisar sin sandalias, con pies sueltos y libros: la tierra de Dios. Como entrar a lo desconocido con la palabra de la fe, ya asumida Viviéndola. El Dios que conozco y me conoce, se volvió un Amigo que no me falla, Padre de la Eternidad, El que no habla, lleno de señales: hay que aprender Su idioma. ¡Ah, si la gente Lo descubriese mejor! No hay mayor felicidad que la de estar con Él, pues al Revelarse a nosotros, nosotros también nos revelamos. Y la poesía es la infancia de todo eso. O mejor aún, es cuando resultamos capturados completamente por ella”.

Si hablo de Carlos Nejar lo hago refiriéndome a un Poeta sabedor de que el “sustento del cristiano es la Palabra”, un Poeta que entiende que “La poesía está a la sombra de Aquel que es la Palabra. Es lenguaje de comunicación con Dios y comunicación de Dios a los hombres. Ser poeta es estar en Dios”. Aquí traduzco cinco textos breves:

CETRO

Tienes el cetro de mi reino.
Todo lo que me sucede
es futuro en Tu red.

Estás en el principio
y fin. Más fuerte
que las cosas
que están
en mi.

COSAS DE DIOS: Las cosas por Dios creadas/ son puras y acabadas./ Compuestas de alma, como/ este amor, Elza, y las exactas/ esferas en el cielo plantadas.

COINCIDENCIA: Dios y yo coincidimos./ Coincidimos en el sueño.// ¿Pero puede la ceniza escrita/ compararse a aquella/ — ancestral/ que nos guía?// Coincidimos en el sueño./ Mi hermano, coincidimos./ Nadie ama en soledad.// Y si hablo extraño,/ no soy del mismo coro y tampoco adivino.// No se solaza en el llanto/ lo que cambia de destino./ El que sabe del fuego/ y no queda quemando.

LO ESCRITO: Dios es el instante de videncia,/ el instante tremendo/ de mi alma,/ potentísima escalera,/ sibilante.// Tan sólo a mi muerte/ he de escribirlo.// En mi muerte última,/ dispersos los sentidos,/ ciegos animales/ en un laberinto.// Pero escribir es Dios/ cautivo en lo escrito.

SALMO DE JOB SOBRE LA ESPERANZA: Aunque Dios me fulmine/ tendré esperanza./ Así muera,/ así todo se despedace,/ hay una luz que irrumpe./ Así muera, estaré vivo/ en tu espera./ Como el niño/ que mueve la tierra con la pala/ y sabe/ que en un rincón de Dios/ todavía es primavera.// Hay un extremo de Dios/ donde se recomienza./ Así muera lo que fuimos,/ algún otro en nosotros/ resucita/ en la espera./ Todavía tendré esperanza,/ todavía tendré,/ así muera/ la esperanza,/ porque en Dios espero.

LOS VIVIENTES
Libros, pétalos de su palabra hospedada, de su escritura incandescente. Libros con títulos como O Chapéu das Estações; O Campeador e o Vento; Livro de Gazéis; Danações; Árvore do Mundo; Os Viventes; Canções; Canga; A Espuma do Fogo; Um País o Coração; As Ervas da Harpa; Rumor das Idades; Ordenações; Tratado de Bom Goberno; O Livro de Silbion…A su hijo Fabricio, poeta y periodista, sabe responderle la pregunta de por qué tanta voracidad en publicar al menos dos libros por año: “Más que voracidad, lo que tengo es voluntad de salvar de la muerte lo máximo de vida posible. Para que pueda ser capaz de resucitar. El fuego de la creación se asemeja al amor de Dios: un fuego que arde sin poder consumirse. La creación es santificadora. La poesía por sí sola no conduce a nada”.

De sus poemarios, todos de una calidad indiscutible, quisiera destacar Los vivientes, cuya tercera edición ampliada, aparecida en 2011, tengo entre manos. Creo que en él está contenido lo médula de toda la creación Nejariana; de él manan también muchas temáticas y personajes de las novelas publicadas por el “poeta de la pampa brasileña” (“Soy un poeta de la pampa, que no se contenta con los sueños ni con la realidad que se agota. Tengo la humildad orgullosa de no ver límites en el espíritu, porque todo se impregna de amor”). En esta interrelación prosa-poesía, Nejar me recuerda bastante al poeta colombiano Álvaro Mutis, más reconocido por su obra novelística, derivada en buena parte de sus poemas.

Tratándose de lo que atañe a nuestra antología, la segunda parte del volumen, titulada Arca de la Alianza, resulta una preciosa Biblia poética: sus treinta y cinco poemas abordan personajes y pasajes esenciales del Antiguo y del Nuevo Testamento. De ellos, traduzco seis referidos al Amado Galileo. Quise preguntarle sobre los hechos del Evangelio que más le conmueven. Aquí su opinión, inédita hasta ahora: “Menciono dos pasajes, los más conmovedores. El primero: Jesús en la cruz entre dos malhechores. Uno de ellos lo defiende; el otro lo maldice. El que lo defendía, se vuelve y le pide: ‘Señor, acuérdate de mí cuando estés en Tu reino’. En aquel hombre ensangrentado vio al Rey de los reyes y tuvo la revelación de Jesús, el Salvador. Y la respuesta: ‘¡Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso!’. Otro instante, el más doloroso y trágico: Jesús muriendo en la cruz y volviéndose al Padre, desamparado en su clamor: ‘Padre, Padre, ¿por qué me abandonaste?”.

CRISTO

Tú nos dividiste.
Tu llegada
precipitó
la agonía.

Llegaste,
el corazón saliendo
de un fulgor invisible.
Era temprano, tarde.

El mundo aceleró
su agonía. Las
pisadas iban
y volvían.

Tú nos dividiste.
¿Tiene el amor
estigma, cicatriz
fenecida?

¿Tiene señales
oscilantes?
Dividiste
la agonía.

Una aclaración: Como el primer verso podría parecer un tanto hermético o poco ortodoxo, pues Nejar le dice a Cristo que fue Él quien nos dividió, me permití solicitarle su propia interpretación: “Alfredo, Hermano: La venida de Jesús precipitó en nosotros la agonía del mundo. Y nos dividió, en la medida en que su amor nos hizo optar por Él. La palabra de Pilatos: ‘¿A quien preferís vosotros, a Jesús (o Cristo), o a Barrabás (el mundo)?”.

EL RUIDO DE LA RESURRECCIÓN (Él no está aquí, porque ya resucitó. Mateo, 28,6): Era el fuego/ que impelía/ el alma/ a cielo abierto.// Con la velocidad/ de una piedra/ que sube.// 2) No es posible/ resucitar/ sin el gran/ descenso/ al cogitar/ denso/ de la tierra./ El siglo de una simiente.// 3) La piedra tenía un ruido/ de eternidad./ Y no se confundía/ con el ángel/ que la empujaba/ para dejar entrar/ el sol.// 4) Y entró.// Aquella piedra/ desposará/ el mortero/ de las mañanas.// Quemaba/ quemaba./ Separaba el cuerpo/ del alma. Era/ el cuerpo que se/ desprendía/ para que/ la muerte/ fuese una piedra/ de viento.// 5) La luz descendía/ subía/ examen/ de celestes viñas.// Y la colmena, piedra/ harmoniosa, zumbaba.// Era la resurrección”.

TOMÁS O LA INCREDULIDAD: Tomás puso los dedos/ junto a la llaga, al lado/ izquierdo, en la claridad/ ardiente, era necesario./ Puso los dedos errantes/ en el interior de la noche,/ en la tristeza de quien no tenía/ donde posar la cabeza.// Puso los dedos/ en la blanda madrugada,/ en las Siete Estrellas./ Los dedos en los siglos,/ en el movimiento de los mares/ y de la luna, mapa/ de las esferas.// Dos dedos como dos corazones sobre la higuera:/ sentía la hondura del universo,/ el extrañado amor./ ¿No era el niño? ¿No era/ el que acechaba por la rendija/ la luz surgiendo?/ Tomás comprendió./ La luz es políglota./ Creyó. Vio, tocó/ el paraíso”.

UN ÁNGEL DEL APOCALIPSIS: Dormía y un ángel/ me atravesó el sueño./ Derramó su luz/ como agua. Y me desperté// y seguí viéndolo/ impecable y reluciente./ Yo era tan pequeño,/ asombrado./ Me llevó.

EL MARTIRIO DE ESTEBAN: Esteban sabía/ que aquel día/ iba a morir.// Los verdugos decidieron./ Vestirá el diaconato/ junto a la muerte. Apenas/ lo oirán o soportarán/ antes del sacrificio.// Tenía el rostro/ de un ángel y de piedra/ eran los rostros/ de quienes lo veían.// Sus ojos eran/ piedras. Se lanzaban./ Iba a morir. Sabía./ Radiante iba,/ resuelto. Venían/ las piedras. Iba/ al encuentro/ de la Angular, certera/ piedra viva.
SOY AQUEL (Yo soy Aquel que es la Palabra sou Aquele, Apocalipsis, 19;13): Soy el que rige/ el universo, entretejo/ las almas y presido/ el tiempo.// Moldeo el barro/ el vaso como quiero.// A los que amo:/ oriento/ pulso/ pruebo, cuido./ Y en la luz despierto,/ lacro, resucito,/ sello bajo el viento.// Y broto la primavera,/ muevo la roca/ y el dolor al rostro/ finito en el intervalo.// Entre el final/ y el principio,/ tejo en esta hora,/ ajusto el verso.// después emerjo./ Creo a estos vivientes/ con la savia/ de amorosa corriente/ que continuará/ creando por siempre.

EN SALAMANCA, CON LOS HERMANOS
El domingo 10 de octubre de 2010, Carlos Nejar ofreció una prédica en la Iglesia Cristiana Evangélica de Paseo de la Estación. Su presencia en Salamanca estuvo motivada por la invitación del Ayuntamiento de la ciudad y de la Fundación Camino de la Lengua Castellana para que leyera su poesía dentro del XIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos. En esto atendían al enorme mérito poético del autor brasileño, Premio Nacional de Poesía Jorge de Lima (1970); Premio Fernando Chinaglia, de la Unión Brasileña de Escritores (1974); Premio Luísa Cláudio de Souza, del PEN Club de Brasil (1977); Premio Érico Veríssimo (1981); Premio de Poesía de la Asociación Paulista de Críticos de Arte (1999) y Premio Machado de Assis, de la Biblioteca Nacional de Brasil (2001), entre otros.

Pero la invitación de la iglesia salmantina obedecía a algo más central para los cristianos, el estar en comunión y el alabar al Señor, algo en lo que Nejar se ha distinguido siempre, pues en todo lugar expone las enseñanzas del Evangelio. En la iglesia habló de la Palabra, bajo el título “Un aliento de Vida”, haciéndo una exégesis del último versículo del último salmo de la Biblia: “Todo lo que respira alabe al Señor”. Carlos Nejar tiene un hablar propio de los proverbios, y esa tarde fue rica en aforismos y sentencias impregnadas de Amor cristiano. Aquí algunos de ellos, que Jacqueline tomó nota: “Nuestra fe no tiene límites horarios ni depende de circunstancias. Y esto es así porque Dios nos determinó como Hijos suyos al pasarnos por el Agua del bautizo”, o también: “El Dios nuestro no es pequeño y siempre cumple sus promesas”. En la iglesia abrazó a los hermanos; en la iglesia se sintió feliz.

PÁJAROS DE DIOS

Nejar dice: “Dios no se poda:/ hay que regarlo”. Y, mucho antes, Juan nos trasmite las palabras de Jesús: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (13:17). Por ello, el poeta gaucho se siente un Bienaventurado al tener a Elza y a Dios. A ella dedica sus libros (“Para Elza: sin ella, quedo sin mí”). Con ella, y con los pájaros, titula un poemario: Elza de los pájaros, o el orden de los planetas, de donde extraigo estos versos: “Amor es estarnos yendo./ No es fugaz el sueño/ si él nos deja libres./ No morimos: volamos”. Poesía y Dios; poesía y Eternidad. Así piensa Carlos Nejar: “El poeta puede cantar al hombre, puede cantar la problemática social, pero no puede quedar preso de tal cosa; él tiene que volar. El poeta es aquel que hace que las palabras vuelen; si las palabras no vuelan, él no es poeta. La verdadera poesía es aquella que hace volar”.

Y así, por buena parte de su obra, lo espiritual y el vuelo de los pájaros: “Todo rueda en las almas. Junto a los pájaros, todo vuela”. Y si Nejar se siente Bienaventurado, extiende sus bienaventuranzas a los pajarillos de Dios, como en el poema titulado BIENAVENTURANZAS: Bienaventurados los pájaros,/ las nubes, las madrugadas.// Bienaventurados son los pájaros./ Para ellos/ todos los días/ son todos los días./ Reales, antiguos, tutelares.// Nosotros, infelices,/ no sabemos/ qué hacer de ellos.// Queremos los días/ limpios, ordenados/ con sillas.// Felices los pájaros./ El mar es un animal feliz/ y las cosas imaginadas/ existen ahí.// Bienaventurados son los pájaros:/ no piensan en la libertad/ porque vuelan en ella/ sin edad./ Nosotros, infelices/ no sabemos/ qué hacer de ella./ A nosotros, el cisco,/ la marea baja./ Arriadas velas,/ las acciones con ellas,/ los pensamientos arriados.// Jamás el ir adelante/ hasta donde/ la resistencia manda / que se ande,/ hasta donde/ pierda su dirección y prosiga/ cuando esté llegando// ¡Bienaventurados los pájaros!

DIOS, DIOS, DIOS…

Los poetas Marcelo Gatica, A. P. Alencart y Carlos Nejar (foto de J. Alencar)

Alves de Faría, el notable poeta paulista, quiso preguntar a Nejar sobre la presencia de Dios en su literatura. Aquí su respuesta: “Dios es el centro de mi vida y de mi literatura. Todas las cosas buenas vienen de Él. ¿Por qué no reconocerlo? Dios es mi mayor experiencia, el Dios que habla. Estamos cercados de señales y no nos damos cuenta. Son las señales las que encienden a Dios”.

Numerosos son los testimonios que, sobre Dios, Carlos Nejar deja en cada entrevista o aparición pública. En Brasil es conocido y reconocido como el Siervo de la Palabra. Anotemos una muestra más de tal fuerza testimonial: “Si yo lograse conceptuar a Dios, yo sería Dios. Pero Él es mi amigo. Un día quisiera que en mi tumba pongan como epitafio: ‘Carlos Nejar, poeta, amigo de Dios’. Algo que me honra es ser su amigo, porque lo conozco y Él me conoce. Ahora, ¿como voy a conceptuarlo? Yo no puedo. Dios es Aquel que concilia el agua con el fuego; es Aquel que está más allá de las contradicciones; y eso porque Dios es de otra Dimensión; no está en la dimensión de nuestro pensamiento. Lo que es locura para el mundo, es sabiduría para Dios, o viceversa, decía Pablo, y es verdad. La Dimensión de Dios es superior. El Ser de Dios no puede ser medido por el hombre, sino sería Dios”.

UN HASTA PRONTO

No puede haber despedida con un Poeta que así escribe: “Tan eterno,/ aunque ausente,/ seré Padre de mi muerte. Y tu futuro”. No puede haber despedida con un Poeta que así escribe:

…llama a llama broté
para ser salvo en el fuego.

Y escribir, en los umbrales
y en la hierba
del amanecer, recados
a la Eternidad.




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