Poemas de

Reynaldo Valinho y Aurora Camacho: Dos poemas

Reynaldo Valinho Alvarez (Brasil)


Que um mar de afeto nos renove as almas

Amigos, quem vos fala é o Reynaldo,
que comparte convosco o afastamento
imposto pelo vírus do momento
e que engolimos como amargo caldo.

Mesmo que seja negativo o saldo,
sei que vamos sair do sofrimento,
ainda que seja a passo incerto e lento
e o tormento nos deixe um mau rescaldo.

Que o ano vindouro traga, mais que tudo,
a música de um canto claro e agudo,
que nos cubra de ardentes esperanças.

Que um tempo novo nos renove as almas
e nosso barco vogue em águas calmas,
sobre vagas de afeto azuis e mansas.

29-12-2020

Reynaldo Valinho Álvarez (Río de Janeiro, 1931). Ha obtenido los premios de poesía más importantes de Brasil, entre ellos: Premio Nacional de Poesía “Olavo Bilac”,  de la  Academia Brasileira de Letras (1981), Premio Nacional de Poesía “Fernando Chinaglia”, de la Unión Brasileira de Escritores (1978), Premio “Status” de Poesia Brasileira  (São Paulo, 1979),  Premio “Jabuti” de Poesía,  de la Cámara Brasileira do Livro (1998), Premio “Othon Bezerra de Mello” de Poesía, de la Academia Pernambucana de Letras (1981), Premio “Emílio Moura” de Poesía (Gobierno del  Estado de Minas Gerais, 1979), Premio Brasília de Poesia (1980) y Premio “Golfinho de Ouro” de Literatura 2002,  del Consejo Estatal de Cultura de Río de Janeiro, por el conjunto de su obra. También ha obtenido el Premio Internacional Camaiore de Poesía (Italia, 1999), por el libro Il sole nelle viscere.  Tiene publicados más de treinta libros y está incluido en unas treinta antologías.

 

Poema de Aurora Camacho de Schmidt (México)

Aurora Camacho de Schmidt, Profesora de Estudios Españoles y Latinoamericanos en el Swarthmore College, en su despacho el 22 de marzo de 2013. (Laurence Kesterson / Staff Photographer)


Irse sin irse

Me fui pero no me fui.
Guardé la lengua española
en la sangre de mis venas
y mis dichas y mis penas
tuvieron ritmos de ola.

Regresé sin regresar.
Los altos bosques dormidos
quisieron llevarse mi alma
como si fueran la palma
que despertó mis sentidos.

Me fui pero no me fui.
Los que yo tanto quería
lejos de volverse ausentes
se me hicieron más presentes
en la noche y en el día.

Regresé sin regresar.
La ciudad y sus dos ríos
me grabaron en la piel
sus nombres con un cincel
y un clavo ardiente y dos fríos.

Me fui pero no me fui.
Dos cordilleras, dos mares,
“la región más transparente”
del altiplano, la gente,
siguen siendo mis hogares.

Regresé sin regresar.
Si alguien se va por amor
no cruza frontera alguna.
No son dos patrias, es una.
No hay flores, sólo una flor.

Aurora Camacho de Schmidt, profesora emérita de Swarthmore College (Pennsylvania). De origen mexicano, se licenció en Filosofía en la Universidad Iberoamericana (D.F.) y más tarde obtuvo la maestría y el doctorado en Literatura Latinoamericana y Española en la Temple University (Filadelfia).

 

Imagen de cabecera: Reynaldo Valinho Alvarez en Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

 




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