Colaboraciones

Cyro de Mattos: ‘Amado galileo’ y otros textos traducidos por A. P. Alencart

Amado Galileu

            Para Alfredo Perez Alencart

Contam que nasceu numa manjedoura, o berço de palha. Foi anunciado por uma estrela, no céu toda acesa de Deus. Os bichos cantaram: Jesus nasceu! Jesus nasceu! Os pastores tocavam uma música serena nas suas doces flautas. São José, o pai, o que tinha mãos no labor de enxó, plaina e formão, soube que de agora em diante ia talhar a mais pura fé do seu constante coração. Virgem Maria, mãe do menino, dizia baixinho: Pobrezinho quando for um homem, de tanto nos amar, vai morrer na cruz.

Os três reis magos foram chegando, vieram de longe, muito longe, atravessaram montanhas e desertos. Traziam, como presente para o menino, mirra, incenso e ouro. Ajoelharam-se. Não eram dignos de tocar naquela palha, mas bastava agora que fizessem o bem ao próximo seriam salvos. Abelhas com os seus zumbidos de ouro vieram colocar afeto e mel no coração de cada um dos reis.

Contam mais que foi um menino que brincava como qualquer menino, mas que gostava de ficar às vezes sozinho, olhando para a linha do horizonte. Quando ficou rapaz, não teve dúvida, havia sido o escolhido entre os seres humanos para ultrapassar aquela linha. Para conseguir a façanha teria que fazer uma mágica em que disseminasse uma rosa na manjedoura dos ares. Juntar todas as mãos numa só mesa onde todos seriam irmãos.
Teve que trazer as sementes dadas pelo Pai para plantar cirandas nas areias do deserto. Os sentimentos daquele homem com olhar de mendigo e profeta correram nas águas doces do rio, seguiram no vento manso, que soprou a flor sozinha na plantinha do brejo. Foram levados pela borboleta até o lugar onde o amor sempre permanece.

Ora, vejam só, sair por aí de mãos dadas como criança e espalhar num instante só ternura nessa terra? Convencer os homens de que viver vale a pena desde que a vida seja exercida numa comunhão em que não haja desigualdade, injustiça, opressão? A vida sem solidão, a vida como uma dança, a vida sem agressão? Os bichos sem matança e a mata sem queimada? Sem veneno as nuvens na chuva despejando a poluição?

Os donos do poder no sistema organizado não perdoaram a afronta. Traçaram o mais pérfido calvário. Fizeram que carregasse uma cruz pesada. Puseram uma coroa de espinho na cabeça, cuspiram, chicotearam. Ó desamor, quão amarga é a tua memória! Morra o rebelado, o falso profeta, o demolidor da ordem, o falso fazedor de milagre? Os que estavam cegos investiam, urravam, não se cansavam. Até que decretaram a crucificação. Não aceitaram que no seu lugar ficasse o ladrão, que para ali fora apenado com a crucificação pelos crimes cometidos.

Mas o que se viu, depois de perversa infâmia, é que até hoje toca um sino na cidade e na campina, só para nos dizer que do menino se fez o homem, em duras pedras no caminho. Vestido de aleluias, ressuscitou, ressuscitou, por ser divino e eterno só nos quer o bem.

Esse amado galileu.


Amado galileo

          Para Alfredo Perez Alencart

Cuentan que nació en un pesebre o cuna de paja. Fue anunciado por una estrella, en el cielo toda iluminada de Dios. Los animales cantaban: ¡Nació Jesús! Los pastores tocaban una música suave en sus dulces flautas. San José, el padre, quien tenía manos trabajadas por azuela, cepillo y formón, supo que de ahora en adelante debía tallar la más pura fe de su constante corazón. La virgen María, madre del pequeño, decía en voz baja: Pobrecito, cuando sea un hombre, de tanto amarnos morirá en la cruz.

Los tres reyes magos fueron llegando, vinieron de lejos, de muy lejos, atravesando montañas y desiertos. Traían, como regalos para el niño, mirra, incienso y oro. Se arrodillaron. No eran dignos de tocar esa paja, pero era suficiente que ahora hicieran el bien al prójimo y serían salvos. Abejas con sus zumbidos de oro llegaron para poner afecto y miel en el corazón de cada uno de los reyes.

Cuentan también que fue un niño que jugaba como cualquier niño, pero que a veces le gustaba quedarse solo, mirando hacia la línea del horizonte. En su adolescencia ya no tuvo duda, había escogido entre los seres humanos para traspasar esa línea. Para lograr esa proeza tendría que hacer un milagro donde dispersase una rosa en el pesebre de los aires. Juntar todas manos en una mesa donde todos serían hermanos.

Tuvo que traer las semillas dadas por el Padre para sembrar rondas en las arenas del desierto. Los sentimientos de aquel hombre con mirada de mendigo y profeta corrieron en las aguas dulces del río, siguieron en el viento manso que sopló la flor solita en la plantita del brezo. Fueron llevados por la mariposa hasta el lugar donde el amor permanece siempre.

Ahora, ¿lo vieron salir por ahí, con las manos enlazadas como niño y expandir en un instante solo ternura en esa tierra? ¿Convencer a los hombres que vivir merece la pena, mientras que la vida sea practicada en una comunión donde no exista desigualdad, injusticia, opresión? ¿La vida sin soledad, la vida como una danza, la vida sin agresión? ¿Los animales sin matanzas y los bosques sin incendios? ¿Sin veneno las nubes en la lluvia limpiando la polución?

Los dueños del poder en el sistema organizado no perdonarán la afrenta. Trazaron el más pérfido calvario. Hicieron que cargase una pesada cruz. Pusieron una corona de espinas en la cabeza, escupieron, latiguearon.

Os donos do poder no sistema organizado não perdoaram a afronta. Traçaram o mais pérfido calvário. Fizeram que carregasse uma cruz pesada. Oh, desamor, ¡cuán amarga es tu memoria! ¿Muera el revelado, el falso profeta, el rompedor del orden, el falso hacedor de milagros? Los que estaban ciego se implicaban, lanzaban hurras sin cansancio. Hasta que decretaron la crucifixión. No aceptaron que en su lugar quedase el ladrón, para que allí fuera castigado con la crucifixión por los crímenes cometidos.

Pero lo que se vio, después de perversa infamia, es que hasta hoy toca una campana en la ciudad y en el campo, solo para decirnos que el niño se hizo hombre en las duras piedras del camino. Vestido de aleluyas, resucitó, resucitó por ser divino y eterno, y porque solo quiere el bien para nosotros.

…Ese amado galileo.

Cristo en la cruz, de Miguel Elías

Cravo do Cristo

A terra tremeu,
Portas da esperança abertas,
A morte vencida.

Evocando espinho,
Até hoje perfuramos
Através do bem.


Clavo de Cristo

La tierra tembló,
abiertas el portal de la esperanza,
la muerte vencida.

Evocando la espina,
hasta hoy atravesamos
mediante el bien

Haicai do Cristo

Espinhos furam
Rei do perdão renegado,
Do sangue bebem.

Pedra, cuspe, crivo,
Ululantes cães na festa
Do sol tenebroso.


Haiku de Cristo

Espinas hieren
al negado rey del perdón,
beben su sangre.

Piedra, asador, tamiz,
ululantes perros en la fiesta
del sol tenebroso.


Via impiedosa  

Cuspido no caminho
por onde passa respinga
sangue dos espinhos
que a carne perfura.
Do ódio não desistem
gargantas que apedrejam,
uma coroa sabe a dor
do vento nas manadas
sem rumo enfurecidas.

Todos os rancores
vergastam no rosto,
abomináveis renegam
a união como verdade.
Tudo é solidão, é dor,
o mundo que se cala
com a surra desferida
no rei único do perdão.

Pelas ofensas cometidas,
sei que não sou digno
de entrar em tua morada,
mas basta uma só palavra
para que eu seja salvo.
Em tuas mãos entregue,
faz de mim tua criatura,
recolhe-me da injusta onda
entre vilezas e ignomínias
tingindo de roxo o coração.

Vía despiadada

Escupido en el camino
por donde pasa salpica
sangre de las espinas
que perforan la carne.
Del odio no desisten
gargantas que apedrean,
una corona conoce el dolor
del viento en las manadas
sin rumbo enfurecidas.

Todos los rencores
azotan en el rostro,
abominables reniegan
la unión como verdad.
Todo es soledad y dolor,
el mundo que se calla
ante los golpes asestados
al único rey del perdón.

Por las ofensas cometidas,
sé que no soy digno
de entrar en su morada,
pero basta solo una palabra
para que yo me salve.
En tus manos estoy,
has de mí tu criatura,
recógeme de injustas olas
entre vilezas e ignominias
tiñendo de rojo el corazón.

Cyro de Mattos (Itabuna, Bahía, 1939). Poeta, Narrador, Periodista y abogado. Es miembro de la Academia de Letras de Bahía y ha obtenido varios galardones, como el Premio Nacional Ribeiro Couto, el Premio Afonso Arinos, el Premio Centenario Emílio Mora o el Premio Internacional de Literatura Maestrale Marengo (Génova). Tiene obra publicada en Alemania, Francia, Portugal, Rusia, Estados Unidos, México, Dinamarca, Suiza e Italia. Entre sus libros de poesía están Vinte Poemas do Rio, Cancioneiro do Cacau, Ecológico, Vinte e Um Poemas de Amor y Oratório de Natal, entre otros.

 

El escritor brasileño Cyro de Mattos leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (foto de José Amador Martín)


Imagen de cabecera: ‘Cristo’, pintura de Miguel Elías




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