{"id":10382,"date":"2026-10-17T11:25:06","date_gmt":"2026-10-17T10:25:06","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=10382"},"modified":"2026-10-17T11:26:26","modified_gmt":"2026-10-17T10:26:26","slug":"apuntes-de-alfonso-ortega-carmona-el-toro-en-la-cultura-del-hombre-aportados-por-jose-alfredo-perez-alencar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=10382","title":{"rendered":"Apuntes de Alfonso Ortega Carmona: EL TORO EN LA CULTURA DEL HOMBRE, aportados por Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar"},"content":{"rendered":"<p>He transcrito uno de los atesorados textos que conservo del humanista, ret\u00f3rico, helenista, del erudito (afirmaciones desde la consciente entidad que debe preludiar a estos calificativos) Alfonso Ortega Carmona. Un ensayo elaborado en aras de emitir el discurso inicial en una festividad, pero cuya esencia estuvo presente con anterioridad en un debate del Parlamento europeo; una intervenci\u00f3n con la que, el sabio, defendi\u00f3 su postura (en varios idiomas, pues tambi\u00e9n era pol\u00edglota) con su caracter\u00edstica templanza e incluso, dej\u00f3 impresionados a integrantes de la \u201coposici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Las siguientes l\u00edneas son v\u00e1lidas para taurinos y detractores, en definitiva, para cualquiera que valore el conocimiento; cuando los fundamentos se construyen a partir de hechos hist\u00f3ricos, son dif\u00edcilmente refutables.<\/p>\n<p>Me disculpo por la falta de atrevimiento en la transcripci\u00f3n de apuntes en el env\u00e9s de las hojas, notas a pie de p\u00e1gina y glosas realizadas a mano por el autor, por el Maestro quien alguna vez tambi\u00e9n fue disc\u00edpulo, entre otros, de Martin Heidegger.<\/p>\n<p>Como colof\u00f3n, destacar que tambi\u00e9n era poeta (en algunos pasajes del texto son palmarios matices de la faceta l\u00edrica) logrando la premiaci\u00f3n internacional en un certamen de Poes\u00eda en lat\u00edn.<\/p>\n<p>Mi agradecimiento a la revista Tiber\u00edades y concretamente a su director, al poeta Juan Carlos Mart\u00edn Cobano, por la publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los cuadros pertenecen a los destacados pintores Miguel El\u00edas (Espa\u00f1a) y Luis Cabrera (Cuba), quienes tambi\u00e9n conocieron a Alfonso Ortega.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar<\/p>\n<figure id=\"attachment_10378\" aria-describedby=\"caption-attachment-10378\" style=\"width: 2048px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10378\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Dibujo-deMiguel-Elias.jpg\" alt=\"\" width=\"2048\" height=\"1408\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Dibujo-deMiguel-Elias.jpg 2048w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Dibujo-deMiguel-Elias-300x206.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Dibujo-deMiguel-Elias-1024x704.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Dibujo-deMiguel-Elias-768x528.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Dibujo-deMiguel-Elias-1536x1056.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-10378\" class=\"wp-caption-text\">Dibujo de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<h2><\/h2>\n<h2 style=\"padding-left: 80px;\">\u201cEL TORO EN LA CULTURA DEL HOMBRE<\/h2>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La Coru\u00f1a, 17 de diciembre 1988<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">A cualquiera, que no sea espa\u00f1ol, sorprende sobremanera, que no haya casi ciudad de poblaci\u00f3n numerosa en Espa\u00f1a, en la que a\u00f1o tras a\u00f1o, de primavera a oto\u00f1o, la Fiesta Mayor de su Patrono o de la advocaci\u00f3n m\u00e1s venerada de la Virgen, Madre de Dios, no tenga su punto culminante de exterior convocatoria festiva <u>a las cinco en punto de la tarde<\/u> en una corrida de toros.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La veneraci\u00f3n cristiana de los Santos, el culto del cielo \u2013 presente siempre hasta en una <u>Capilla<\/u> obligada del mismo Ruedo, a la derecha de la puerta Grande del <u>Pase\u00edllo<\/u> (en la que se est\u00e1 en Capilla), y ese otro culto de <u>sacrificio de toros<\/u> han hecho tal maridaje y uni\u00f3n en el pueblo espa\u00f1ol, que no parece sino que tal abrazo enraizara en el modo de ser apasionado y tierno, directo y parad\u00f3jico de Espa\u00f1a. Uno y otro culto son expresivo signo de <u>vigorosa cultura<\/u>, emergiendo con incoercible y pujante fuerza de la entra\u00f1a popular que busca trascenderse a si misma, en el templo o el ruedo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Por tal raz\u00f3n, aunque hablar de toros en Espa\u00f1a, y sobre todo hoy en la Coru\u00f1a, que aqu\u00ed celebra el Cuarenta Aniversario de su Pe\u00f1a Taurina, parezca cosa absolutamente comprensible y leg\u00edtima, acaso no lo sea tanto que yo me presente ante Ustedes, gracias a la invitaci\u00f3n del Sr. Mari\u00f1as, con la pretensi\u00f3n de hablar <u>no de ganader\u00edas<\/u> y <u>toreros cl\u00e1sicos<\/u>, <u>de ca\u00eddas<\/u> o <u>de afeites<\/u>, <u>de glorias y esc\u00e1ndalos<\/u>, sino acerca del<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 80px;\">TORO EN LA CULTURA (HOMBRE) HUMANA<\/h4>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero, \u00bfacaso son compatibles o pueden maridarse el concepto de cultura y esas impresionantes criaturas de cortijos y dehesas? \u2013 Y, sin embargo, en ning\u00fan pa\u00eds, como en Espa\u00f1a, cabe hallar mayor legitimidad y justeza la uni\u00f3n de esas dos palabras, <u>toros y cultura<\/u>, en su realidad y concepto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ya Estrab\u00f3n, el ge\u00f3grafo griego del siglo I de nuestra Era, para hacer entender a sus lectores la figura y contorno f\u00edsico de Espa\u00f1a, no hall\u00f3 otra representaci\u00f3n m\u00e1s viva y relevante que describirla de esta manera<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px;\"><u>Espa\u00f1a es como la piel de un toro<\/u>,<br \/>\n<u>cuyo cuello la une a las Galias<\/u> (Francia),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">dando con ello adecuada respuesta a otro ge\u00f3grafo griego del siglo VI antes de Cristo, Piteas, fundador de Marsella, el primero en descubrir que toda la tierra ib\u00e9rica era <u>cuasi isla<\/u>, <u>Pen\u00ednsula<\/u>, sin acertar en su figura imaginable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Realmente parece como si, desde la tierra toda que pisamos, de un modo o de otro estuvi\u00e9semos los espa\u00f1oles destinados a tener algo que ver o que hacer con el toro. <u>Destino hist\u00f3rico<\/u> es que la \u00fanica Pen\u00ednsula del Mediterr\u00e1neo, imaginable en la piel de un toro desollado, haya sido tambi\u00e9n la que, con magn\u00edfica y no protestada fidelidad, si prescindimos de los pasados menosprecios de algunos enciclopedistas del siglo XVIII, incapaces de entender la cultura real del pueblo, y de exagerados sentimentalismos de \u00faltima hora, <u>ha convertido<\/u> a este animal de incomparable estampa en protagonista de la m\u00e1s importante y dram\u00e1tica fiesta hoy en el mundo existente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">&#8211; Pero, \u00bfqu\u00e9 tiene todo ello que ver con la <u>cultura<\/u>? La pregunta nos obliga a clarificar este concepto, para ver en qu\u00e9 medida se podr\u00eda arrimar tambi\u00e9n <u>el toro a la cultura<\/u>, especialmente cuando algunas iniciativas, como la del parlamentario europeo, hijo de Gran Breta\u00f1a, <u>Ventrell<\/u>, ha pretendido descalificar sin m\u00e1s nuestra Fiesta, y a quien tuve oportunidad de oponer argumentos refutativos en el Debate del Parlamento de Europa en Estrasburgo al que fui invitado por su Presidente actual Henry Plumb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Digamos por lo pronto que este vocablo, cultura, no ha nacido en la ciudad, sino en el campo, en el cortijo, en el mismo terreno del toro. Brot\u00f3 esta palabra en el lenguaje humano como expresi\u00f3n de una experiencia campesina. &#8211;<u>Cultura<\/u>, dijeron por vez primera los romanos, es el cultivo, el trabajo del campo, el cuido de la tierra, de la planta, del \u00e1rbol y del animal que sustentan y acompa\u00f1an al hombre de por vida.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Cuando al escritor latino, a Cicer\u00f3n, se le ocurri\u00f3 trasladar este vocablo de la tierra para indicar otras actividades del esp\u00edritu, como es la <u>Filosof\u00eda<\/u>, y dijo de \u00e9sta que es <u>cultura<\/u>, cultivo del alma y la inteligencia a la b\u00fasqueda de una explicaci\u00f3n racional del mundo y de la existencia del hombre, abri\u00f3 una brecha de sentidos, en los que ya hasta nuestros d\u00edas se puede hablar sin reserva alguna de cultura en todas las manifestaciones de la vida humana. No hay palabra hoy, junto con Democracia, tan usada por todos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En su sentido m\u00e1s general hoy es justo entender como <u>cultura<\/u>, aceptando las aportaciones de soci\u00f3logos y antrop\u00f3logos, la compleja universalidad de manifestaciones que adquiere y ejerce el hombre como miembro de una sociedad. Entre ellas ocupan rango eminente las creencias, el conocimiento y la ciencia, el derecho, la moral, las costumbres y las fiestas, el arte y dem\u00e1s aptitudes hechas realidad concreta, que configuran, que crean la <u>identidad y unidad<\/u> de los grupos humanos. En este horizonte podemos decir que cada pueblo tiene su propia cultura, porque la inmensa riqueza del esp\u00edritu humano se revela de distinta manera en el tiempo y en el espacio de la vida en cada lugar concreto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En la cultura los pueblos fortalecen su com\u00fan pertenencia, se prolongan a s\u00ed mismo como algo solidario en el torrente de los siglos. Y esta cultura no es s\u00f3lo fruto de la indigencia, de la necesidad del hombre por afirmar su existencia por medio de instituciones aseguradoras, sino que se proyecta, como arte, religi\u00f3n y pensamiento, en los mismos seres y objetos con los que tambi\u00e9n cuenta en su propio desarrollo y progreso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Todo este precioso conjunto de creaciones sociales comunica un rostro com\u00fan, o al menos una atm\u00f3sfera notable, a determinadas comunidades vinculadas por la misma lengua y modos de sentir e instalarse en el mundo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Entre los m\u00faltiples seres y animales, especialmente insertados en el espacio vital del hombre, hay uno que se cruz\u00f3 decisivamente en su camino, y que muy pronto ocup\u00f3 su imaginaci\u00f3n creadora, aun m\u00e1s all\u00e1 de las materiales ventajas y utilidades que como animal le dispensaba: <u>el toro, el animal m\u00e1s denso y apretado de potencia vital<\/u>, como su nombre significa. Tan poderosos y de alzada vitalidad que, hasta un mito griego, lo hizo signo del zod\u00edaco (Tauro), para que tampoco en el estrellado cielo faltaran los <u>toros<\/u>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><u>Donde ciertamente no faltaron fue en la Europa del Paleol\u00edtico<\/u>. Su presencia era \u00fatil al hombre -como objeto de caza principalmente. Pero pronto sinti\u00f3 este hombre necesidad de captarlo tambi\u00e9n en el m\u00e1s bello y m\u00e1s antiguo documento que de sus manos brotar pod\u00eda: en la pintura. Este documento lo plasm\u00f3 el hombre 15.000 a\u00f1os antes de Cristo en la Cueva de Lascaux, junto al r\u00edo V\u00e9z\u00e8re (Sur de Francia), en la llamada \u201cSala de los toros\u201d por los cuatro all\u00ed pintados, denominada tambi\u00e9n \u201cCapilla Sixtina de la Prehistoria\u201d. <u>Tempranamente se incorporaba el toro a la cultura<\/u>. La imaginaci\u00f3n del hombre cultivaba en su mente y fijaba en las oscuras paredes rocosas de una caverna fiero animal \u2013 objeto de su astuta captura- y, que por su fuerza de torbellino al asalto, era la realidad de un poder sometido a su raz\u00f3n dominadora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero, \u00bfpor qu\u00e9 el hombre, en esa caverna descubierta el 12 de septiembre de 1940, ya en la aurora del despertar de la humanidad, sinti\u00f3 necesidad de pintar a ese animal precisamente, entre otros m\u00e1s domesticables y vinculados a su vida?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Es claro que el recuerdo de la caza y del sometimiento del animal -del toro- prendido de su representaci\u00f3n pict\u00f3rica en la caverna, era primeramente un canto heroico a la pasada haza\u00f1a del hombre. Pero esa representaci\u00f3n, como cultura -que es el arte- era adem\u00e1s un s\u00edmbolo magn\u00edfico, sin el cual no existe arte verdadero.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Aquel animal era para \u00e9l, sobre todo, la personificaci\u00f3n de la fuerza f\u00edsica, de un vivo aluvi\u00f3n de enormes energ\u00edas, que al ser plasmado en la pared derramaba simb\u00f3licamente al hombre, que lo hab\u00eda vencido, el poder\u00edo domado por su astucia y talento. As\u00ed el esp\u00edritu humano alzaba al alto rango de la cultura un acontecimiento, que engendraba en su conciencia la firme convicci\u00f3n de que su misma fuerza gen\u00e9sica -creante- y f\u00edsica era enorme, como aquella del toro derribado y, por gracia del pincel o del dedo, levantado en el color para encanto de los ojos y un largo goce de recuerdos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><u>Esta experiencia real y simb\u00f3lica del hombre prehist\u00f3rico no ha cesado jam\u00e1s en la Historia humana<\/u>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">No es posible se\u00f1alar aqu\u00ed, ni siquiera en sus l\u00edneas generales, lo que esto significa en la cultura, en la compleja aparici\u00f3n del toro junto al hombre. El prop\u00f3sito de esta reflexi\u00f3n es tan s\u00f3lo sugerir, en breve espacio de tiempo, que cuando hablamos de toros, no s\u00f3lo estamos pensando en lo que en s\u00ed es la Fiesta Nacional, sino en la hondura de su misma realidad y significaci\u00f3n simb\u00f3lica, que hasta ahora, como fen\u00f3meno cultural, no ha tenido una seria reflexi\u00f3n en el marco de nuestras Universidades, curiosamente ni como cap\u00edtulo importante en la Historia de la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La presencia del toro -del <u>bos primigenius<\/u>&#8211; extendido en el pleistoceno (per\u00edodo glacial o cuaternario, 50.000 a.d.Cr.?) por Europa, Asia y Norte de \u00c1frica, goz\u00f3 de largos espacios con bosques y montes de vida tranquila, en los que el hombre una y otra vez se encontr\u00f3 ante esta fiera bell\u00edsima.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">De manera especial ocurri\u00f3 esto cuando los Sumerios se instalan en la Baja Mesopotamia, entre el Tigris y el Eufrates, huyendo de la sequ\u00eda y del hambre que <u>asolaba el Asia Central<\/u> por los cambios de clima producidos en el \u00faltimo per\u00edodo glacial. Estos hombres de cara y cabeza afeitada, de ojos viv\u00edsimos y nariz puntiaguda, quedaron asombrados ante la imponente aparici\u00f3n de aquel animal, con sables relucientes en su cabeza, con lomo brillante y espantable mugido que pac\u00eda en las hierbas saladas del Delta fluvial. Y mientras otros pueblos, maravillados del le\u00f3n o del tigre toman a estos felinos en diversos lugares de la tierra como s\u00edmbolos de fortaleza, los sumerios, con inevitable obsesi\u00f3n, reconocen al toro -y lo mismo har\u00e1n m\u00e1s tarde babilonios y asirios- como al <u>prototipo de la fuerza<\/u>. En sus relieves arquitect\u00f3nicos se ve desfilar a toros feroces, que poco a poco se van humanizando asociados a influencias ben\u00e9ficas con un dios lunar, se\u00f1or de la <u>energ\u00eda procreadora<\/u>. Por ello los escultores representan al toro recostado, con cabeza humana y manchas estrelladas sobre su cuerpo que recuerdan el firmamento; como encarnaci\u00f3n de la fuerza, s\u00edmbolo del dios lunar de Ur, seg\u00fan vemos en las dos esculturas del a\u00f1o 2500 a.d.Cr., hoy en el Museo del Louvre de Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Esta divinizaci\u00f3n sumeria origin\u00f3 el otro simbolismo de los cuernos para expresar la divinidad y la santidad. Todos los grandes personajes de Sumer, Babilonia y Asiria se revisten de cuernos, conservando los restantes detalles de la figura humana, como alusi\u00f3n a las fuerzas sobrenaturales, y aun en los altares mesopot\u00e1micos aparecen cinco pares de cuernos como s\u00edmbolo de la suma santidad, seg\u00fan vemos en los conservados en el Museo de Berl\u00edn; y los mismos sacerdotes, en las grandes ceremonias religiosas, llevan tiaras sobre su cabeza provistas de cuernos (cf. Pijo\u00e1n, Historia del Arte, II 40).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Si alguno ha visitado el Museo Brit\u00e1nico, habr\u00e1 admirado los toritos de cobre, descubiertos por Hall y Woolley, plasmados con el mismo br\u00edo con que hoy aparecen en nuestros ruedos, y que probablemente estaban en el friso del templo suburbano sumerios de Al-Ubaid (Pijo\u00e1n II,55). Sobre el p\u00f3rtico de ese mismo templo, en el techo monumental, se alzaban cuatro impresionantes toros, s\u00edmbolos del poder divino, y c\u00e1ntico a las energ\u00edas generadores de las tierras regadas por los dos grandes r\u00edos. Y templo y toritos fueron construidos y esculpidos tres mil quinientos a\u00f1os a.d.Cr.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Entre las joyas de oro encontradas en la tumba de la reina sumeria (2500 a.d.Cr.), hoy en el Museo Brit\u00e1nico, se encuentran cabezas de becerro y de toro, hechas de hormig\u00f3n recubierto de oro y lapisl\u00e1zuli.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Aun al arte de la m\u00fasica lleg\u00f3 la fascinante imaginer\u00eda del toro. Precisamente en una inscripci\u00f3n contempor\u00e1nea a la reina Subad se habla de un rey que regalaba a un templo un arpa decorada con una cabeza de <u>toro<\/u>, en lo que se quer\u00eda sugerir una relaci\u00f3n entre el mugido y el sonido. Las arpas con cabezas de toro dar\u00edan el <u>bajo<\/u>, las exornadas con cabeza de vaca el <u>contralto <\/u>y las de becerro el <u>tenor<\/u>. El Museo Brit\u00e1nico conserva una de estas arpas procedentes del ajuar funerario de la reina Subad (Pijo\u00e1n II 96, l\u00e1mina VII).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Sobre las huellas de los Sumerios, los reyes asirios, que conocemos por el Antiguo Testamento, edifican un magn\u00edfico palacio con imponentes toros alados a la entrada de un patio real (hoy en el Museo de la Universidad de Pensilvania, Filadelfia). Pero a todos ellos supera el palacio de Senaquerib, el palacio sin rival, con toros alados y dos pares de cuernos, que con su figura colosal a la puerta del palacio de N\u00ednive \u2013 de los que pueden verse magn\u00edficos ejemplares en los Museos del Louvre, Brit\u00e1nico y el Instituto Oriental de Chicago -simbolizaban la fuerza irresistible, la potencia generadora, como aquellos toros del delta del Eufrates, feroces como los de las bocas del Guadalquivir y del R\u00f3dano, cuyas venas y tendones se exageran en las esculturas aquellas para hacer m\u00e1s sensible ese en\u00e9rgico mecanismo de vivo poder\u00edo, y que a veces toman pezu\u00f1as de le\u00f3n, el \u00fanico animal con que los asirios habr\u00edan deseado medir la ing\u00e9nita bravura. Por esto mismo los reyes asirios aparecen en m\u00faltiples relieves con tiaras de cuernos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ciertamente que estas representaciones culturales, s\u00edmbolos de energ\u00edas de la vida, no pueden compararse a la nueva fuerza espiritual y trascedente, que alienta la representaci\u00f3n del toro en Egipto. De las m\u00e1s antiguas culturas, con relaciones entre Asia y \u00c1frica, Egipto es la m\u00e1s profunda, la que dio sentido de superaci\u00f3n material a toda la existencia humana. La gran monumentalidad de sus Pir\u00e1mides s\u00f3lo cabe en la monumental soledad de sus desiertos. Pero hay otro monumento de espiritualidad alzado por Egipto en el s\u00edmbolo del toro. En el <u>toro Apis<\/u> vio este pueblo la representaci\u00f3n del dios Nilo como <u>dios de la fecundidad<\/u>. Como encarnaci\u00f3n del dios Osiris hijo, que da fuerza para la vida y el m\u00e1s all\u00e1, significa ahora el toro algo m\u00e1s importante. Porque a partir de este momento de la cultura humana, el toro, el animal \u00fatil y fuerte, va a convertirse en la ofrenda m\u00e1s digna que puede hacerse a la divinidad. El hombre no encuentra desde entonces, y para largos siglos, otra v\u00edctima m\u00e1s preciosa para honrar a sus dioses que el sacrificio de toros ante la puerta de los templos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Como en la m\u00e1s importante b\u00fasqueda sagrada se recorre Egipto para hallar un toro que tenga nada menos que 29 caracter\u00edsticas diferentes, y que sea digno para el sacrificio de ser sumergido en el Nilo y recibir luego sepultura como si fuese un rey. Y hasta la diosa Athor, s\u00edmbolo de la fecundidad, tiene sobre su cabeza la luna sostenida por dos cuernos a uno y otro lado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El toro, descubierto por Egipto como animal sumo para el sacrificio, lo recoge el pueblo jud\u00edo, que en su templo de Jerusal\u00e9n verter\u00e1 ininterrumpida corriente de toros sacrificados en honor del Dios del Antiguo Testamento.<\/p>\n<figure id=\"attachment_10379\" aria-describedby=\"caption-attachment-10379\" style=\"width: 841px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10379\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Texto-mecanografiado-y-sus-notas.jpeg\" alt=\"\" width=\"841\" height=\"1058\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Texto-mecanografiado-y-sus-notas.jpeg 841w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Texto-mecanografiado-y-sus-notas-238x300.jpeg 238w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Texto-mecanografiado-y-sus-notas-814x1024.jpeg 814w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Texto-mecanografiado-y-sus-notas-768x966.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 841px) 100vw, 841px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-10379\" class=\"wp-caption-text\">Texto mecanografiado y sus notas<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Esta vinculaci\u00f3n del toro a la religiosidad, en calidad de preciosa y poderosa energ\u00eda destruida en los sacrificios para el honor de Dios, se convierte en una forma del culto en todas las culturas del Mediterr\u00e1neo. Con el sacrificio de un toro de cinco a\u00f1os se da cuenta del primer acto de culto al dios supremo de los griegos en el Poema m\u00e1s antiguo de la Literatura europea (Il\u00edada II 402-404), del siglo VIII a.d.Cr. Igual que, por esta asociaci\u00f3n entre el sacrificio que pudo preceder a la entrada del sacerdote Zacar\u00edas al templo de Jerusal\u00e9n, y entre la ofrenda del incienso, con lo que comienza el Evangelio de San Lucas, la antigua simbolog\u00eda e iconograf\u00eda represent\u00f3 a este Evangelista en la figura de un toro, como se ve tantas veces en nuestras iglesias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Bastar\u00eda recordar en este contexto del toro y la cultura del culto a Dios, que Hier\u00f3n II, rey de Siracusa en Sicilia edifica el 241 a.d.Cr. un gran altar de 180 metros de largo y 23 de ancho, al que cada a\u00f1o sub\u00edan por una rampa, para ser sacrificados, 450 toros, seg\u00fan Diodoro de Sicilia, para dar gracias a los dioses por la instauraci\u00f3n de la Democracia. Hasta las monedas logr\u00f3 penetrar el toro. Ya que hemos mencionado Sicilia, en una de sus ciudades, en Gela, por ejemplo, el rey Gel\u00f3n que muere en el 478 a.d.Cr. hace acu\u00f1ar una moneda, un tetradracma en honor de su esposa Damarete, moneda que se llama Damar\u00e1teis, en la que se representa la cabeza de un toro con cuernos y rostro o cara humana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero hay un aspecto mucho m\u00e1s interesante y vinculado ya m\u00e1s directamente con la cultura del toro. Se trata del enfrentamiento a este animal con fines l\u00fadicos, de diversi\u00f3n, en la que el hombre ha de medir su agilidad y astucia burlando con su raz\u00f3n la potencia agresiva de sus astas feroces. La patria de esta nueva manifestaci\u00f3n cultural fue la isla de Creta. En su palacio de Knosos, construido en el siglo XV a.d.Cr. se puede ver a\u00fan el fresco pintado en una pared de la sala del ala oriental, en la que hay representadas diversas fases del juego cretense con los toros. Se puede apreciar c\u00f3mo un hombre ha dado un salto sobre la cara del toro, se encuentra ya en voltereta sobre el centro del mismo, mientras dos figuras femeninas ocupan, con los brazos extendidos, cabeza y final del toro que alarga con \u00edmpetu su cuerpo en tremenda acometida.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Es indudable que los peligros de este salto eran enormes y debieron despertar el entusiasmo de los grader\u00edos. Y cabe pensar asimismo que en esta isla no faltar\u00eda la aut\u00e9ntica corrida de toros, de lo que puede ser tambi\u00e9n una reminiscencia de la lucha del rey Teseo contra el Minotauro, hombre con cabeza de toro, encerrado en el famoso laberinto, donde se nutr\u00eda de carne humana: es decir, el recuerdo mitol\u00f3gico de la lucha del hombre con el toro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Probablemente es en esta isla griega donde el toro y sus mitos florecieron con mayor pujanza. Entre los objetos de culto se ha conservado, por ejemplo, un vaso en forma de cabeza de <u>toro astado<\/u>, de 15 cent\u00edmetros de altura, en el peque\u00f1o Palacio de Knosos: es un vaso para hacer libaciones, el l\u00edquido, vino o aceite, se echaba dentro por una abertura practicada en la cabeza y que se derramaba por la boca. La pieza est\u00e1 hecha de esteatita negra (mineral verdoso y blanco), con los ojos de cristal de roca, decorado con jaspe y conchas marinas; el lado izquierdo de la cabeza y los cuernos de madera, revestidos de oro, han sido reconstruidos seg\u00fan el modelo de un vaso semejante procedente de Micenas. Este objeto precioso es del a\u00f1o 1600 a.d.Cr.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Y no es extra\u00f1o que los motivos del toro hayan gozado de tanta fuerza y rica variedad en la isla. Aqu\u00ed, nada menos, pone la literatura m\u00edtica el final del Rapto de Europa, la princesa fenicia, llevada a lomos de un toro por el mar a esta isla, donde celebr\u00f3 su boda con el Padre de los Dioses, Zeus. El hermano de Europa, Cadmo fue quien dio nombre a todo nuestro continente gritando el nombre de su hermana al buscarla desesperado. Y en esa isla, dio ella a luz al rey Minos. El toro termin\u00f3 en el alt\u00edsimo honor de ser colocado por el dios como uno de los signos del Zod\u00edaco, Tauro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">No es posible en este corto espacio se\u00f1alar siquiera la extensa envergadura del toro en la escultura. Hasta en la literatura del piropo sirvi\u00f3 \u00e9l para encomiar los ojos de una mujer: <u>ojos de toro<\/u>, se dijo de la mujer de ojos grandes y hermosos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero algo es claro. El toro, su cr\u00eda y sus relaciones culturales con el hombre no van a desaparecer en los pueblos del Mediterr\u00e1neo. De manera especial en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La tradici\u00f3n del sacrificio religioso del toro de toda la Antig\u00fcedad, unida al aspecto l\u00fadico y dram\u00e1tico de Creta, ha experimentado una genial transformaci\u00f3n en Espa\u00f1a desde el siglo XVIII, en el que este anterior ejercicio de nobles a caballo se echa a tierra para iniciar una Fiesta, que ha generado la excepcional arquitectura biol\u00f3gica del animal, la osad\u00eda y arte del hombre, los exquisitos panoramas de la M\u00fasica tr\u00e1gica, como Carmen de Bizet, la pintura de Goya y Picasso, la obra de grandes escultores, y poes\u00eda de Lorca y Miguel Hern\u00e1ndez, por recordar s\u00f3lo algunos ejemplos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La antigua ceremonia sacrificial se convirti\u00f3 as\u00ed en otra ceremonia de mutua vecindad con la muerte <u>entre el hombre y el toro<\/u> que, por exigencia de la espa\u00f1ola comprensi\u00f3n hacia la valent\u00eda, recibe en la corrida la oportunidad de la autodefensa y hasta de acabar entre sus cuernos con la vida del torero, de este, nuevo Teseo ib\u00e9rico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Con el noble gesto de hisp\u00e1nico pundonor, el torero queda preso en unas reglas y arte precisas, que limitan su acci\u00f3n ante la fuerza originaria del toro. El hombre al principio desarmado, con sola la capa, ha de esforzarse en dominar al toro primero por medio de pases art\u00edsticos; en huidizos y en repentinos instantes ha de fundirse con el toro en figuras de unidad homog\u00e9nea, en una escultura minot\u00e1urica, como forma art\u00edstica de suprema gracia, comparable a un ballet cl\u00e1sico entre hombre y mujer. El antiguo sacrificio sacral del toro se ensancha ahora para esta especie de nuevo sacrificador en una prueba de aguante, que eleva, por medio de valent\u00eda, a una obra de arte la suprema virtud de nervios ante la perspectiva de la misma muerte. Si el hombre fracasa, por miedo ante los cuernos, se le desprecia como cobarde o es hombre muerto. Y aun con empleo de astucia, arte y valent\u00eda acecha la muerte, como hemos visto con Paquirri y el Yiyo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En cierta prensa espa\u00f1ola y, sobre todo, en la extranjera, se afirma con cierta facilidad la crueldad de este espect\u00e1culo, como si el toro fuese una criatura sencillamente sometida a sadismo y tormento. \u00bfQu\u00e9 clase de crueldad es esta?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Si con ello se quiere dar a entender el adelantamiento de la destrucci\u00f3n de vida animal, debemos recordar que ning\u00fan bovino en la tierra, acaso con excepci\u00f3n de la vaca sagrada en el India, tiene una posibilidad de sobrevivir; todos sirven a la nutrici\u00f3n del hombre y todos, a su tiempo, terminan en el matadero, el buey y la vaca y el toro. Al servicio del hombre, funciona a\u00fan el buey como animal de trabajo, como obrero paciente, en muchas regiones de la tierra, y la vaca como paridora autom\u00e1tica por inseminaci\u00f3n artificial o productora de leche, hasta que al fin acaban en la ensangrentada y pegajosa atm\u00f3sfera de los mataderos, presos de p\u00e1nico ps\u00edquico, en una muerte s\u00fabita, en muchos pa\u00edses el\u00e9ctricamente tecnificada, electrocutados.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Al toro de lidia, en cambio, se le ofrece una oportunidad \u00fanica, aunque no sea en el sentido de una supervivencia natural. No queda entregado a una prematura muerte sin defensa. Puede defenderse, muere en libre despliegue de su voluntad de lucha, en un \u00e9xtasis de agresi\u00f3n, que le dispensa a su primitivo instinto de fuerza una suma satisfacci\u00f3n y que apenas le permite darse cuenta de sus heridas en el paroxismo combativo. Aunque no se le concede oportunidad de supervivencia, se le ofrece apurar sus energ\u00edas vitales, sacarlas totalmente a vida, primero en los cinco a\u00f1os de espl\u00e9ndida existencia, en la libertad de la dehesa y del cortijo, y luego en los veinte minutos de su lucha suprema en el m\u00e1s dram\u00e1tico encuentro con el hombre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">No puedo detenerme ahora en analizar lo que el hombre, con su t\u00e9cnica moderna, ha hecho en Europa y Am\u00e9rica con los dem\u00e1s animales, a los que cr\u00eda hist\u00e9ricos y encarcelados en granjas, establos y porquerizas, sometidos a los m\u00e1s indecibles sufrimientos para su vida. Cualquiera de ellos sentir\u00eda envidia por su hermano, el toro de lidia. Pero quienes tan farisaicamente critican esta muerte del toro, en nombre de indignaciones morales compasivas, deber\u00edan someter su reflexi\u00f3n a un m\u00e1s serio y profundo planteamiento cultural del tema discutido.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Lo cierto es que, en el destino del toro y de la fiesta que \u00e9l crea, la mente humana -la hispana sobre todo- ha descubierto unos panoramas de arte de interpretaci\u00f3n del misterio del mundo y del mismo hombre, que no se habr\u00edan hecho patentes sin la muerte del toro en ese drama heroico. Por ser arte su muerte, no se extinguir\u00e1 su drama en la fiesta de un pueblo. Porque el arte es vida, aun a costa de la misma vida, y la vida del arte no cesa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Como fen\u00f3meno de cultura, la reflexi\u00f3n humana y antropol\u00f3gica tiene aqu\u00ed una larga tarea. Grandes momentos de la autocomprensi\u00f3n del hombre han sido revelados en la dimensi\u00f3n natural y destino del toro, tal como la costumbre cultural espa\u00f1ola ha fijado. Es lo que pretende la C\u00c1TEDRA DE TAUROLOG\u00cdA creada en Salamanca por la Universidad Pontificia y la Diputaci\u00f3n de Salamanca. Como perla de ese precioso collar por analizar y valorar, me gustar\u00eda concluir con el recuerdo de aquella imagen que de s\u00ed mismo nos dej\u00f3 el poeta Miguel Hern\u00e1ndez, precisamente en tr\u00e1gico y hermoso destino de un toro de lidia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Como el toro he nacido para el luto<br \/>\ny el dolor, como el toro estoy marcado<br \/>\npor un hierro infernal en el costado<br \/>\ny por var\u00f3n en la ingle como un fruto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Como el toro lo encuentra diminuto<br \/>\ntodo mi coraz\u00f3n atormentado,<br \/>\ny del rostro del beso enamorado<br \/>\ncomo el toro a tu amor se lo disputo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Como el toro me crezco en el castigo,<br \/>\nla lengua en coraz\u00f3n tengo ba\u00f1ada<br \/>\ny llevo al cuello un vendaval sonoro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Como el toro te sigo y te persigo,<br \/>\ny dejas mi deseo en una espada,<br \/>\ncomo el toro burlado, como el toro.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 80px;\">Alfonso Ortega Carmona\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_10380\" aria-describedby=\"caption-attachment-10380\" style=\"width: 960px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10380\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Foto-de-Daniel-Mordzinski.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"616\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Foto-de-Daniel-Mordzinski.jpg 960w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Foto-de-Daniel-Mordzinski-300x193.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Foto-de-Daniel-Mordzinski-768x493.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-10380\" class=\"wp-caption-text\">Foto de Daniel Mordzinski<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Imagen de cabecera, composici\u00f3n que combina foto de Alfonso Ortega y Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar con cuadro de Luis Cabrera<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He transcrito uno de los atesorados textos que conservo del humanista, ret\u00f3rico, helenista, del erudito (afirmaciones desde la consciente entidad que debe preludiar a estos calificativos) Alfonso Ortega Carmona. 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