{"id":1354,"date":"2019-04-13T22:40:42","date_gmt":"2019-04-13T21:40:42","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=1354"},"modified":"2019-04-13T23:47:11","modified_gmt":"2019-04-13T22:47:11","slug":"la-humanistica-cresta-de-la-pasion-cristiana-comentario-de-jose-carlos-de-nobrega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=1354","title":{"rendered":"La human\u00edstica cresta de la pasi\u00f3n cristiana. Comentario de Jos\u00e9 Carlos de N\u00f3brega."},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>1.- <em>NAZAR\u00cdN<\/em> (1895),<br \/>\n<\/strong><strong>de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920)<\/strong><\/h3>\n<p><em>Nazar\u00edn<\/em> es una transfiguraci\u00f3n ficcional, si nos atenemos al aporte cr\u00edtico de Teodhor Ziolkowski, de una gran val\u00eda est\u00e9tica y pol\u00edtica. Este V\u00eda Crucis realista gana nuestra simpat\u00eda en virtud de su indudable poes\u00eda, la revisita a una picaresca de trasfondo pol\u00edtico y popular, adem\u00e1s de la fusi\u00f3n del discurso literario y la primorosa tosquedad del habla callejera. Su protagonista, el padre Nazar\u00edn, asume la imitaci\u00f3n de Cristo en una radical postura asc\u00e9tica y m\u00edstica que lo emparenta con San Juan de la Cruz, Santa Teresa y San Francisco de As\u00eds. Su periplo que va de Madrid a los \u00e1mbitos rurales circunvecinos, excede la oposici\u00f3n ciudad-campo para garrapatear un evangelio rabioso que vindica una extra\u00f1a forma de anarco-te\u00edsmo no violento: \u201c\u00a1La propiedad! Para m\u00ed no es m\u00e1s que un nombre vano, inventado por el ego\u00edsmo. Nada es de nadie. Todo es del primero que lo necesita\u201d. S\u00f3lo que la realidad circundante se le impone con sus aparatos ideol\u00f3gicos y represivos del Estado, la intermediaci\u00f3n religiosa y la explotaci\u00f3n inmisericorde de los m\u00e1s humildes.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1344 alignleft\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-212x300.png\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-212x300.png 212w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-768x1086.png 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-724x1024.png 724w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2.png 1654w\" sizes=\"auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/>La peque\u00f1a comunidad que el padrecito edifica junto a \u00c1ndara, el enano Ujo y Beatriz, zozobra como una nave de los locos a la que se le proh\u00edbe atracar con su nueva Jerusal\u00e9n. Supone la revisita a las majader\u00edas y las fiebres justicieras del Quijote: la peque\u00f1a Iglesia se desparrama al cabecear compulsiva un nuevo muro sombr\u00edo, esto es la Rep\u00fablica liberal, luego socialista, que ahogar\u00e1 el totalitarismo por venir. La an\u00e9cdota que deviene en una apolog\u00eda cristiana y socialista, cobra realce en la simulaci\u00f3n del reportaje period\u00edstico o la cr\u00f3nica agridulce, am\u00e9n de la transici\u00f3n y la confusi\u00f3n de la primera y la tercera persona. La adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de Bu\u00f1uel ambientada en M\u00e9xico, fiel a la novela, reivindica la est\u00e9tica de la fealdad y machaca que la caridad cristiana ni siquiera es un suced\u00e1neo ilusorio del amor al pr\u00f3jimo, por el contrario, constituye un eufemismo grotesco del m\u00e1s ortodoxo individualismo que se traduce en la superioridad moral de la beneficencia burguesa. Sin embargo, nos conmueve la candidez e ingenuo iluminismo rebelde de sus desdichados ap\u00f3stoles. Esta Biograf\u00eda del Esc\u00e1ndalo, atiborrada de situaciones extremas y oprobiosas, consiste en una puesta en escena hiperrealista, si se quiere, en un asombroso Teatro peripat\u00e9tico de la Fe [cuya imaginer\u00eda pobre nos remite a los cuadros de Murillo y Zurbar\u00e1n].<\/p>\n<p>La reescritura valiente y cr\u00edtica de los evangelios, en este caso, nos exhibe los suplicios de Job y el proceso ama\u00f1ado que crucific\u00f3 a Cristo, encarcel\u00f3 a Nazar\u00edn, indult\u00f3 a Barrab\u00e1s y apuntal\u00f3 a los poderes f\u00e1cticos con abyecta impunidad. No encontramos, pues, un mal calco de la Pasi\u00f3n de Jesucristo ni la enga\u00f1osa oferta de Para\u00edsos Artificiales de contado o a cr\u00e9dito. Tampoco se forja arquetipos para justificar lo pol\u00edticamente correcto, ni se elucubra en la esterilidad simb\u00f3lica y metaf\u00f3rica. Los peregrinos desmayan en su fragilidad ontol\u00f3gica y religiosa, de modo que el Amor Loco por Dios se diluye en el criadero de padecimientos neur\u00f3ticos, hist\u00e9ricos y masoquistas: el fracaso existencial y misionero de Nazar\u00edn conducente al desaliento, o el hecho que Beatriz se dio cuenta que hab\u00eda sustituido el amor alienado al maltratador El Pinto por el amor piadoso, carnal y bipolar al c\u00e1ndido cura descalzo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1345\" aria-describedby=\"caption-attachment-1345\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1345 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Clarice-Lispector.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"505\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Clarice-Lispector.jpg 900w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Clarice-Lispector-300x168.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Clarice-Lispector-768x431.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1345\" class=\"wp-caption-text\">Clarice Lispector<\/figcaption><\/figure>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>2.- <em>LA PASI\u00d3N SEG\u00daN G.H. <\/em>(1964),<br \/>\n<\/strong><strong>de Clarice Lispector (1925-1977)<\/strong><\/h3>\n<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1346 alignright\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-198x300.jpg 198w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-768x1164.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-675x1024.jpg 675w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/>La Pasi\u00f3n seg\u00fan G.H.,<\/em> posee much\u00edsimas virtudes dif\u00edciles de sintetizar en pocas l\u00edneas. Esta novela es tambi\u00e9n un gran poema en prosa. La austeridad y el minimalismo de la an\u00e9cdota nos comunica, parad\u00f3jicamente, muchas cosas: Apunta a una \u00e9pica de la cotidianidad que se fundamenta en la legi\u00f3n de voces de adentro. La introspecci\u00f3n de su personaje protagonista, G.H., plagada de repeticiones, balbuceos, idas y vueltas, nos atrapa iluminando el laberinto interior. Ella, ama de casa y escultora peque\u00f1oburguesa, reconoce en el Otro, su pr\u00f3jimo m\u00e1s humilde y marginal, la gigantesca dimensi\u00f3n de sus prejuicios de clase: La lucha de clases con sus odios rec\u00edprocos y viscerales [los de Janair, la sirvienta, y G.H., la matrona], am\u00e9n del marem\u00e1gnum de las contradicciones que trae consigo, la proveen del instrumental que haga posible su liberaci\u00f3n y paz interior.<\/p>\n<p>A tal respecto, G.H. cuestiona su relaci\u00f3n con un Dios que la reseca: se trata de la reconciliaci\u00f3n por v\u00eda de un cristianismo comunitario en la Catacumba de su apartamento de lujo. La indagaci\u00f3n ontol\u00f3gica y metaf\u00edsica de la protagonista ante la cucaracha aplastada, se nos antoja un viaje portentoso que simula el trance m\u00edstico de un San Juan de la Cruz o los desvar\u00edos alucin\u00f3genos de Jack Kerouac, Henri Michaux o William Burroughs. Por supuesto, el arte de la novela es dignificado en esta propuesta, pues vindica las ret\u00edculas amorosas que vinculan, en este caso, al lector, el autor, el personaje principal y los cl\u00e1sicos de la literatura y el arte.<\/p>\n<p>G.H. no s\u00f3lo nos lleva de la mano, sino tambi\u00e9n nos impele a llevar su cruz a un G\u00f3lgota port\u00e1til y personal harto impactante. Nos refiere Pedro T\u00e9llez, en alusi\u00f3n cr\u00edtica a los sonetos barrocos y conceptistas de Miguel de Guevara, una versi\u00f3n nada c\u00f3moda de la v\u00eda dolorosa: \u00abEn <em>Poned al hijo en la cruz <\/em>ser\u00e1 Dios mismo el que descienda, por segunda vez, al idioma castellano. En el soneto pasa por el ojo de la cerradura con sus camellos y ricos\u00bb. La transfiguraci\u00f3n ficcional no estriba en una unidimensional imitaci\u00f3n de Cristo, sino en una versi\u00f3n problematizadora de los evangelios: se sacude el alma en la consideraci\u00f3n solidaria del dolor del Otro, encaramando el cuerpo estragado en el oprobioso madero, para bajarlo luego y regresar triunfante del Sheol, el Hades o el Orco. La existencia es el ascenso del alma a la liberaci\u00f3n del individuo que ha de repercutir en el entorno que le acoge y acogota.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1347\" aria-describedby=\"caption-attachment-1347\" style=\"width: 947px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1347 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Sergio-Ram\u00edrez.jpg\" alt=\"\" width=\"947\" height=\"508\"><figcaption id=\"caption-attachment-1347\" class=\"wp-caption-text\">Sergio Ram\u00edrez<\/figcaption><\/figure>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>3.-&nbsp; <em>CASTIGO DIVINO <\/em>(1988),<br \/>\n<\/strong><strong>de Sergio Ram\u00edrez<\/strong><\/h3>\n<p>Se nos antoja una transfiguraci\u00f3n ficcional a la inversa: El Jesucristo revisitado encarna en un asesino serial latinoamericano. Como se sabe, la obra est\u00e1 basada en el asesinato m\u00faltiple por envenenamiento de la familia Contreras atribuido al abogado guatemalteco Oliverio Casta\u00f1eda, acaecido en la ciudad de Le\u00f3n, Nicaragua, a principios de los a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p>En \u201cHombre del Caribe\u201d (1979, segunda edici\u00f3n), volumen de memorias de Abelardo Cuadra, se nos cuenta que su autor comparti\u00f3 prisi\u00f3n en la XXI de Le\u00f3n con Casta\u00f1eda, hasta el extremo de so\u00f1ar con \u00e9l en el mismo instante en que la Guardia Nacional le aplicara la trapera ley de fuga: \u201cSe sent\u00f3 en el borde de la cama, y me dijo en tono misterioso: \u2018Ahora te voy a revelar mi secreto\u2019. En el sue\u00f1o, yo estaba boca arriba leyendo un libro, y para decirme el secreto se me fue acercando hasta pegar su cara a la m\u00eda, pero yo lo rechac\u00e9 con repugnancia. \u2018No te me pegu\u00e9s tanto\u2019, le dije. En ese instante descubr\u00ed que ten\u00eda el rostro ensangrentado, y que en sus ojos hab\u00eda una lumbre extra\u00f1a\u201d. Sin embargo, la novela no s\u00f3lo constituye un puzzle de este caso real, sino la proposici\u00f3n de un ars novel\u00edstica enclavada en el abordaje problematizador y cr\u00edtico de la realidad: se deshacen las fronteras de g\u00e9nero por v\u00eda de la parodia del discurso literario y la estructuraci\u00f3n a la manera de un pastiche que suma el lenguaje jur\u00eddico de los expedientes, el remedo del modernismo dariano, el amarillismo period\u00edstico, el discurso epistolar y las hablillas de la calle; la poes\u00eda se infiltra en el juego polif\u00f3nico que raya en la heteronimia; el tono aparenta realismo, pues al fragmentar el hilo lineal y la perspectiva de la narraci\u00f3n, la incertidumbre se ense\u00f1orea del lector apuntando a la relativizaci\u00f3n del juicio moral y est\u00e9tico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1348 alignleft\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-1-199x300.jpg\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-1-199x300.jpg 199w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-1.jpg 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/>La Pasi\u00f3n Nicarag\u00fcense de Oliverio Casta\u00f1eda, pan y circo de los habitantes de Le\u00f3n, oculta la mano criminal de Anastasio Somoza que en 1936 se har\u00eda del poder en Nicaragua. Al contrario de la novela \u201c\u00bfTe dio miedo la sangre?\u201d, editada por Monte \u00c1vila en 1977, o en cuentos como \u201cDe la afici\u00f3n a las bestias de silla\u201d, donde la figura del dictador se muestra y fractura en el ejercicio omn\u00edmodo del poder a trav\u00e9s de un sentido cr\u00edtico y terrorista del humor, en <em>Castigo Divino <\/em>se oculta tras bastidores en la persistencia de una actitud de acecho predatorio; las sombras chinescas atravesar\u00e1n las puertas a pesar de las contras, los ensalmes y el sacrificio de la v\u00edctima propiciatoria que fue Casta\u00f1eda.<\/p>\n<p>He all\u00ed el poder de seducci\u00f3n de las historias o versiones del hecho que distraigan la abulia y el miedo de la comunidad, el oprobio de la lucha por la subsistencia en un pa\u00eds latinoamericano atrasado. Abelardo nos lo revela en el castillo feudal que es el presidio: \u201clos prisioneros escuchaban las narraciones heroicas que hac\u00edan los m\u00e1s ilustrados, que entre la com\u00fan admiraci\u00f3n cumpl\u00edan su papel de juglares: Carlomagno entraba en guerra con Herodes por la matanza de los inocentes, pero sucumb\u00eda al fin Carlomagno en una batalla, y mor\u00edan con \u00e9l los doce pares de Francia; continuaba la guerra Alejandro Magno, su hijo, que se enamora de Cleopatra y desafiaba a Ner\u00f3n, e iban apareciendo todos los personajes de \u201cEl M\u00e1rtir del G\u00f3lgota\u201d, hasta terminar con la muerte de Cristo en Roma\u201d.<\/p>\n<p>La desfiguraci\u00f3n de la realidad a punta de chismes, rumores y pistas falsas enriquece su abordaje multifactorial: la comedia de tenor estafador deviene en tragedia movida por el discurso de poder que legitima la v\u00eda dolorosa de Oliverio Casta\u00f1eda y los Contreras. Muta en Evangelio Ap\u00f3crifo o transfiguraci\u00f3n ficcional que se escribe a varias manos para preconizar el Pacto o la Alianza del Pueblo en pos de su redenci\u00f3n, pese a la tortura, la dispersi\u00f3n y la degollina del reba\u00f1o. La frase final de la novela [\u201cQue el novelista no se olvide de ponerle ese cierre a su libro. Si con Rosal\u00edo empez\u00f3, justo es que con Rosal\u00edo termine\u201d] alude a la serpiente que se muerde la cola, a la configuraci\u00f3n c\u00edclica de la obra. Se homenajea a \u201cCien A\u00f1os de Soledad\u201d del Gabo, se la reconoce como hito de la novel\u00edstica hispanoamericana, pero plantea el fin de un ciclo y el inicio de otro mucho m\u00e1s contingente a\u00fan por construir.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1349 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/7-1-e1555007923837.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"429\"><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>4.- <em>LA PIEDRA QUE ERA CRISTO <\/em>(1984),<br \/>\n<\/strong><strong>de Miguel Otero Silva (1908-1985)<\/strong><\/h3>\n<p>Es un Quinto Evangelio l\u00edrico y sorprendente, pues pareciera contradecir el humor procaz y corrosivo de <em>Las Celestiales <\/em>(1965). Por fortuna, se evidencia la pluralidad tem\u00e1tica y estil\u00edstica de un escritor que tenemos en alt\u00edsima estima. Nos hemos apropiado con morbo y placer de la incendiaria parodia del discurso cat\u00f3lico que es \u201cLas Celestiales\u201d, con sus Santos asaeteados por la picante lengua popular, y la aproximaci\u00f3n po\u00e9tica a la figura de Jesucristo vertida en el texto novel\u00edstico de \u201cLa piedra que era Cristo\u201d. Ambos libros no s\u00f3lo refieren el esp\u00edritu rojo y ateo de su autor, sino el apetito descarado del artista por desmontar los discursos autorizados que sustentan el Poder vertical, mezquino y usurero que tritura sin clemencia a las mayor\u00edas.<\/p>\n<p>Esta Biograf\u00eda terrenal de Jesucristo, es un ejercicio de prosa transparente que se halla sazonado por una po\u00e9tica vitalista, er\u00f3tica y humanista. Hay una reivindicaci\u00f3n significativa a la figura de Juan el Bautista que cubre las primeras cincuenta p\u00e1ginas, para luego incorporarlo a una conversaci\u00f3n de antolog\u00eda con Jes\u00fas de Nazaret: Esto es el r\u00edo caudaloso hecho poes\u00eda [nos referimos a las par\u00e1bolas] que crece gracias al afluente manifiesto en prosa prof\u00e9tica que lo prefigura y proclama. Un episodio inolvidable de la novela nos muestra la cabeza cortada del profeta Juan, o \u201cla testa decapitada de un caballo negro\u201d, vapuleando al Poder abyecto que representa Herodes Antipas: <em>Tus manos edificaron los torreones de un dominio ilusorio, cimentado sobre arenas de traici\u00f3n y enga\u00f1o<\/em>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1350 alignright\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-1-231x300.jpg\" alt=\"\" width=\"231\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-1-231x300.jpg 231w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-1.jpg 531w\" sizes=\"auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/p>\n<p>El tono hist\u00f3rico del texto no obvia la denuncia social de la profec\u00eda, ni el conceptismo afor\u00edstico de Salom\u00f3n, ni mucho menos el aliento l\u00edrico de salmistas convulsivos como David. La plasticidad de las im\u00e1genes captadas de los evangelios y las visiones m\u00edsticas de San Juan de la Cruz, se asimila naturalmente a la sensualidad desbocada de la Magdalena penitente o la cruda crueldad de La coronaci\u00f3n de espinas de Tiziano. Se nos antoja que Otero Silva respeta los cuatro evangelios para reescribirlos en el marco de una discusi\u00f3n de ideas densa e inmediata, adem\u00e1s de desarrollar un ejercicio escritural sobrio que elogia la lengua de los hombres.<\/p>\n<p>En \u201cEl Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a\u201d, la par\u00e1frasis del texto b\u00edblico muta en incrustaciones textuales que enriquecen a las mism\u00edsimas par\u00e1bolas de Cristo, dada su grandiosa calidad po\u00e9tica y paradojal de raigambre human\u00edstica y no escol\u00e1stica. Rescata la tolerancia, la autoestima, el amor al Otro y la inmediatez de un modo de vida religioso que se dirige a la divinidad tiernamente: \u201cEs as\u00ed, y no de otra manera, como le habla un ni\u00f1o a su padre\u201d. Por ejemplo, del duelo religioso y conversado entre Jes\u00fas y Nicodemo se concluye que los milagros no son artificios portentosos, ni trucos propagand\u00edsticos para evangelizar [ideologizar] compulsivamente; por el contrario, son met\u00e1foras susceptibles al di\u00e1logo con la Naturaleza, el entorno exterior y la confederaci\u00f3n&nbsp; interior que nos mueve y sacude a diario en el Amor. La fidelidad a las cosas peque\u00f1as y cotidianas, se hace extensiva a empresas trascendentales que pugnan por liberar al hombre de sus terrores, desmanes y cadenas autoimpuestas.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega (Caracas, Venezuela, 1964). Profesor universitario, ensayista y escritor cristiano, licenciado en educaci\u00f3n, menci\u00f3n lengua y literatura por la Universidad de Carabobo (UC). Ha publicado los libros de ensayo \u2018Textos de la prisa\u2019 y \u2018Sucre, una lectura posible\u2019, ambos en 1996; \u2018Derivando a Valencia a la deriva\u2019 (2006) o \u2018El anticanon literario de Carabobo\u2019 (2018), entre otros. En narrativa tiene publicado \u2018El drag\u00f3n Lusitano y otros relatos\u2019 (2012). Fue director de la revista La Tuna de Oro, editada por la UC. Forma parte de la redacci\u00f3n de la revista Poes\u00eda, auspiciada por la misma casa de estudios. En 2007 su blog \u2018Salmos compulsivos\u2019 obtuvo el Premio Nacional del Libro a la mejor p\u00e1gina web.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1351\" aria-describedby=\"caption-attachment-1351\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1351\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Jos\u00e9-Carlos-De-N\u00f3brega.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Jos\u00e9-Carlos-De-N\u00f3brega.jpg 640w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Jos\u00e9-Carlos-De-N\u00f3brega-300x179.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1351\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- NAZAR\u00cdN (1895), de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920) Nazar\u00edn es una transfiguraci\u00f3n ficcional, si nos atenemos al aporte cr\u00edtico de Teodhor Ziolkowski, de una gran val\u00eda est\u00e9tica y pol\u00edtica. Este V\u00eda Crucis realista gana nuestra simpat\u00eda en virtud de su indudable poes\u00eda, la revisita a una picaresca de trasfondo pol\u00edtico y popular, adem\u00e1s de la fusi\u00f3n del discurso literario y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1352,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,51],"tags":[],"class_list":["post-1354","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-j-c-de-nobrega"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1354"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1354\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2326,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1354\/revisions\/2326"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1352"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}