{"id":1426,"date":"2019-04-19T09:43:53","date_gmt":"2019-04-19T08:43:53","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=1426"},"modified":"2019-04-19T11:27:39","modified_gmt":"2019-04-19T10:27:39","slug":"unamuno-y-la-teologia-evangelica-latinoamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=1426","title":{"rendered":"Unamuno y la teolog\u00eda evang\u00e9lica latinoamericana"},"content":{"rendered":"<p><em>Discurso de Samuel Escobar, pronunciado el s\u00e1bado 12 de marzo de 2011 en el Aula Unamuno del Edificio Hist\u00f3rico de la Universidad de Salamanca, al recibir el II Premio Jorge Borrow de Difusi\u00f3n B\u00edblica, y en el marco del II Encuentro de Literatura Cristiana organizado por la Asociaci\u00f3n Cultural Evang\u00e9lica Jorge Borrow.<\/em><\/p>\n<p><em>(*) Reportaje fotogr\u00e1fico de Jacqueline Alencar<\/em><\/p>\n<p>Una de las razones por las que estoy especialmente conmovido en este momento es que el homenaje tan generoso y valioso que se me dedica lo estoy recibiendo nada menos que en el aula \u201cMiguel de Unamuno\u201d uno de los escritores espa\u00f1oles por el cual desde muy joven he tenido profunda admiraci\u00f3n y que sigo leyendo con entusiasmo y por momentos con devoci\u00f3n. Tengo grabada en la memoria mi visita a la casa de Unamuno en 1966, cuando estudiaba en la Universidad Complutense. Me atendi\u00f3 do\u00f1a Felisa de Unamuno con gran paciencia y generosidad. Pude dar una mirada a la biblioteca en la cual hab\u00eda muchos libros protestantes que me resultaban familiares.<\/p>\n<p>En el Colegio Secundario mi profesor de literatura espa\u00f1ola nos hab\u00eda hablado con gran entusiasmo de la Generaci\u00f3n del 98, aunque se detuvo mucho m\u00e1s en Azor\u00edn que en Unamuno. Pero a mis diecisiete a\u00f1os tuve el placer de conocer personalmente en Buenos Aires al Dr. Juan A. Mackay, cuyos libros <em>El sentido de la Vida<\/em> y <em>El Otro Cristo Espa\u00f1ol<\/em> estaban entonces entre mis libros de cabecera de la adolescencia, y en ellos hab\u00eda m\u00faltiples referencias a Unamuno. En nuestra larga conversaci\u00f3n yo escuchaba con avidez a ese maestro escoc\u00e9s que hablaba el castellano a la perfecci\u00f3n con una pronunciaci\u00f3n\u00a0 muy castiza. Cuando mencion\u00f3 a Unamuno se emocion\u00f3 y me pareci\u00f3 que los ojos se le humedec\u00edan. De vuelta en Lima, empec\u00e9 a releer sistem\u00e1ticamente\u00a0 a Unamuno y tambi\u00e9n devor\u00e9 el <em>Prefacio a la Teolog\u00eda Cristiana<\/em> de Mackay.<\/p>\n<p>Varios pensadores evang\u00e9licos latinoamericanos de mi generaci\u00f3n y de la anterior y las siguientes hemos reconocido que nuestra iniciaci\u00f3n en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica nos la facilit\u00f3 este libro de Mackay que acabo de mencionar. Debo aclarar que a estas alturas se puede decir que tenemos en Am\u00e9rica Latina una teolog\u00eda evang\u00e9lica y al mismo tiempo latinoamericana. No es una simple repetici\u00f3n de la teolog\u00eda heredada de los misioneros anglosajones o europeos. Y sostengo que en esta teolog\u00eda se puede reconocer la huella de Miguel de Unamuno que lleg\u00f3 a nosotros mediada por Mackay. Este misionero y te\u00f3logo era escoc\u00e9s y se hab\u00eda formado en la Universidad de Aberdeen, doctor\u00e1ndose luego en el Seminario de Princeton en los Estados Unidos. Sin embargo no era Mackay un pensador presbiteriano cualquiera. Su paso por Espa\u00f1a, reci\u00e9n graduado de Princeton, y su amistad con Unamuno le dieron a su teolog\u00eda una dimensi\u00f3n existencial y una sensibilidad especial para entender el alma de los pueblos ib\u00e9ricos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1425\" aria-describedby=\"caption-attachment-1425\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1425 size-medium\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Unamuno-Jorge-Borrow-y-Salamanca-de-Miguel-El\u00edas-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Unamuno-Jorge-Borrow-y-Salamanca-de-Miguel-El\u00edas-200x300.jpg 200w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Unamuno-Jorge-Borrow-y-Salamanca-de-Miguel-El\u00edas-684x1024.jpg 684w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Unamuno-Jorge-Borrow-y-Salamanca-de-Miguel-El\u00edas.jpg 685w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1425\" class=\"wp-caption-text\">Unamuno, Jorge Borrow y Salamanca, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Mi intenci\u00f3n es explorar algunas notas de la teolog\u00eda evang\u00e9lica latinoamericana en las cuales hemos de reconocer nuestra deuda con el gran pensador vasco de Salamanca. Pero antes de entrar\u00a0 en ello quiero hacer referencia a una carta que Mackay le escribi\u00f3 a Unamuno el 6 de octubre de 1930 y que se encuentra en el archivo de esta casa. Mackay hab\u00eda llegado a Madrid en el oto\u00f1o de 1915 para estudiar castellano y tratar de penetrar en la cultura ib\u00e9rica antes de irse como misionero a Am\u00e9rica Latina. Se matricul\u00f3 en lo que era entonces el Instituto de Estudios Hist\u00f3ricos de la Universidad de Madrid y vivi\u00f3 casi un a\u00f1o en la <em>Residencia de Estudiantes<\/em>. Comenta Mackay que ten\u00eda entre sus maestros a Fernando de Los R\u00edos y que aunque el pedagogo Giner de los R\u00edos hab\u00eda muerto en febrero de ese a\u00f1o, todav\u00eda se pod\u00eda respirar en la Residencia la atm\u00f3sfera intelectual que Giner hab\u00eda forjado. Cuando Unamuno visitaba Madrid acostumbraba alojarse en esa Residencia y fue durante una de esas visitas que Mackay lo conoci\u00f3 por primera vez e inmediatamente trab\u00f3 amistad con \u00e9l. Luego en la Navidad de ese a\u00f1o de 1915 Mackay hizo un viaje a Salamanca para pasar unos d\u00edas con Unamuno. Las notas de su diario reflejan la tremenda impresi\u00f3n que le caus\u00f3 Castilla y el impacto de la personalidad cristiana de Unamuno y sus di\u00e1logos con \u00e9l. Catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el invierno de 1929, luego de una destacada actividad misionera y docente en Per\u00fa, Uruguay y M\u00e9xico, durante su tiempo de licencia en Europa, Mackay visit\u00f3 por dos d\u00edas a Unamuno en su exilio de Hendaya.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0 Fue al regreso de ese viaje que escribi\u00f3 la carta que ahora paso a leer.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Querido Se\u00f1or Unamuno:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Tras largas andanzas por Europa he regresado al fin a tierra hispanoamericana. Lo primero que hago al hallarme instalado en mi nuevo hogar en las monta\u00f1as de M\u00e9xico, es dedicar algunos d\u00edas a la tarea placentera\u00a0 de enviar unas l\u00edneas a aquellas personas cuyo trato durante los meses pasados en Europa, ha dejado una huella en mi esp\u00edritu. Antes de todas las otras pienso en usted y en aquellos dos d\u00edas inolvidables que, hacia fines del a\u00f1o pasado, pas\u00e9 al lado suyo en el hotelcito de Hendaya.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Usted fue de los pensadores contempor\u00e1neos quien m\u00e1s hondamente ha influido sobre m\u00ed. Hall\u00e9 en sus escritos lo que no encontraba en otra parte en la literatura moderna. Su amor a las Escrituras y sobre todo a San Pablo, a quien yo debo mi alma, su hondo sentido de lo tr\u00e1gico y lo parad\u00f3jico de la vida, su colocaci\u00f3n de lo \u00e9tico en el pedestal de ella, su esp\u00edritu de caballero andante a lo divino conducido por las sendas de existencia por una \u201c mano invisible e intangible que lo estruja\u201d, todo ello despert\u00f3 un eco en mi esp\u00edritu. Por ac\u00e1 y all\u00e1, por Hispanoam\u00e9rica, en conferencias a la juventud universitaria y al pueblo, sus inquietudes y soluciones eran a menudo\u00a0\u00a0 la m\u00e9dula de mis palabras de suerte que llegu\u00e9 aquella ma\u00f1ana a Hendaya como quien visita un santuario. Estuve un par de d\u00edas cerca de usted mir\u00e1ndole, escuch\u00e1ndole. Al partir una tarde para Par\u00eds, llev\u00e9 conmigo la satisfacci\u00f3n de poder querer m\u00e1s aun al hombre que a sus escritos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Dos im\u00e1genes han pasado desde entonces muy vivas en mi esp\u00edritu: la del camino y la de la Cruz. La Cruz sobre el coraz\u00f3n palpitante y el Camino que es superior a todo m\u00e9todo. La realidad de ambos son m\u00edas tambi\u00e9n. A ellos debo lo que soy. D\u00eda a d\u00eda reanudo la aventura por el Camino con la Cruz.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Los nueve meses de mi estada en Europa los divid\u00ed entre visitas a mis padres y familiares\u00a0 en las monta\u00f1as de Escocia celta, conferencias en universidades inglesas, y cuatro meses en Bonn junto a Karl Barth. Con \u00e9ste llegu\u00e9 a intimar mucho. Conversamos mucho de usted. Creo que Barth y los de su grupo, Brunner de Zurich, Bultmann de Marburgo y Gogarten de Jena van a devolver al pensamiento teol\u00f3gico el concepto del Dios viviente y creador de los profetas y de Pablo y de Kierkegaard, el Dios y Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Creo, sin embargo, que son un tanto intelectualistas y desprecian demasiado el coraz\u00f3n. Pascal ten\u00eda lo que ellos y algo m\u00e1s. Pero que sigan en sus arremetidas contra el Dios que es pura Idea o\u00a0 Gran Encarcelado\u2026<\/em><a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>No pod\u00eda ser m\u00e1s elocuente y expl\u00edcito el reconocimiento de Mackay hacia Unamuno. Y precisamente algunos de los temas que toca en esta carta y que ampl\u00eda en varios otros escritos, han sido temas que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica evang\u00e9lica ha asumido en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1416\" aria-describedby=\"caption-attachment-1416\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1416\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Samuel-Escobar-recibiendo-el-Premio-en-el-Aula-Unamuno-300x195.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Samuel-Escobar-recibiendo-el-Premio-en-el-Aula-Unamuno-300x195.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Samuel-Escobar-recibiendo-el-Premio-en-el-Aula-Unamuno-768x499.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Samuel-Escobar-recibiendo-el-Premio-en-el-Aula-Unamuno-1024x665.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1416\" class=\"wp-caption-text\">Samuel Escobar recibiendo el Premio en el Aula Unamuno<\/figcaption><\/figure>\n<p>Desde su encuentro inicial con Unamuno en Salamanca, Mackay se hizo un propagador entusiasta de las ideas y el valor de la personalidad de Miguel de Unamuno, tanto en Am\u00e9rica Latina como en los Estados Unidos. Cuando en el Per\u00fa se desconoc\u00eda la figura de Unamuno, Mackay escribi\u00f3 su tesis para un segundo doctorado en la Universidad de San Marcos de Lima acerca de Unamuno.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0 En casi todos sus libros lo menciona. Una de las primeras referencias que yo le\u00ed viene en el libro <em>El sentido de la vida<\/em> publicado originalmente en Montevideo en 1930. En su cap\u00edtulo inicial \u201cEl sentido de la hombridad\u201d dice Mackay:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u201cLa cualidad de hombre en el sentido cabal de la palabra, Unamuno la ha llamado \u2018hombridad\u2019. Nos cuenta en uno de sus ensayos que leyendo al gran historiador y psic\u00f3logo portugu\u00e9s Oliveira Martins, le hiri\u00f3 la imaginaci\u00f3n la voz\u00a0 \u2018hombridade\u2019 que \u00e9ste aplicaba a los castellanos.\u00a0 \u2018Hombridade\u2019 le pareci\u00f3 un hallazgo. Conforme la emplea Unamuno, esta voz encierra cualidades m\u00e1s amplias que la simple probidad u honradez indicada por \u2018hombr\u00eda de bien\u2019. Su sentido es mucho m\u00e1s comprensivo y viril que \u2018humanidad\u2019 o \u2018humanismo\u2019, voces que se hallan estropeadas por oler a pedanter\u00eda, a secta o a doctrina abstracta. Hombridad es \u2018la cualidad de ser hombre, de ser hombre entero y verdadero, de ser todo un hombre\u2019.\u2019\u00a1Y son tan pocos los hombres\u2019 agrega Unamuno \u2018de quienes pueda decirse que sean todo un hombre!\u2019 Adoptando esta simp\u00e1tica acu\u00f1aci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica del gran vasco \u2013 quien, dicho sea de paso, es uno de los ejemplos m\u00e1s leg\u00edtimos de la hombridad en la escena contempor\u00e1nea \u2013 vamos a ensayar el retrato de un verdadero arquetipo humano.\u201d<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>En su libro ya mencionado <em>Prefacio a la teolog\u00eda cristiana<\/em>,\u00a0 Mackay acu\u00f1\u00f3 una met\u00e1fora que ha dado\u00a0 muchas vueltas por los \u00e1mbitos culturales latinoamericanos. Es la distinci\u00f3n que hace entre dos actitudes humanas contrastantes que \u00e9l describe como <em>la del balc\u00f3n <\/em>y <em>la del camino<\/em>, refiri\u00e9ndose a la perspectiva desde la cual los humanos buscamos la verdad. \u201cEl balc\u00f3n \u2013 esa peque\u00f1a plataforma de madera o piedra, que sobresale de la fachada en las ventanas altas de las casas espa\u00f1olas e hispanoamericanas\u201d es el lugar desde el cual desde una distancia segura se contempla la realidad, es \u201cel s\u00edmbolo del espectador perfecto\u201d.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0 El Camino es \u201cel lugar en que la vida se vive tensamente, donde el pensamiento nace del conflicto y el serio inter\u00e9s, donde se efect\u00faan elecciones y se llevan a cabo decisiones.\u201d A Cristo no se le llega a conocer contemplando la procesi\u00f3n desde la distancia y la comodidad del balc\u00f3n, como en una experiencia puramente est\u00e9tica que nos lleva a decir \u201cpobre Cristo\u201d. Para conocer a Cristo hay que descender al camino y seguirle y para saber si lo que \u00e9l dice es verdad hay que estar dispuesto a aceptar las consecuencias.<\/p>\n<p>Los hombres de mi generaci\u00f3n que empezaron a forjar una teolog\u00eda evang\u00e9lica latinoamericana coinciden en verse a s\u00ed mismos como te\u00f3logos del camino que est\u00e1n en camino. El ecuatoriano Ren\u00e9 Padilla, el puertorrique\u00f1o Orlando Costas, el peruano Pedro Arana, el argentino Jos\u00e9 M\u00edguez Bonino en alg\u00fan momento de su peregrinaje, en sus escritos o en sus discursos han expresado su voluntad de ser te\u00f3logos del camino y no del balc\u00f3n.\u00a0 Lo cual quiere decir que su teolog\u00eda no se ha forjado en un gabinete as\u00e9ptico y seguro sino en la militancia cristiana m\u00e1s diversa, en las fronteras donde la comunidad cristiana sirve al mundo y dialoga con \u00e9l desde la fe, con todos los riesgos que ello implica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1417\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-2-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-2-225x300.jpg 225w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-2.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/>Por otra parte, uno de los libros en los que Mackay hace referencias m\u00e1s expl\u00edcitas a Unamuno es <em>El otro Cristo espa\u00f1ol<\/em>, posiblemente la primera interpretaci\u00f3n evang\u00e9lica, global y acertada, de la realidad espiritual de Iberia y del mundo iberoamericano. Publicado en ingl\u00e9s en 1932 y en castellano en 1952, con re-ediciones en 1988 y 1991, es una obra que sigue dando pistas y sugiriendo recorridos a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en Am\u00e9rica Latina. De esta obra en especial se puede decir lo que Jos\u00e9 M\u00edguez Bonino dice refiri\u00e9ndose a toda su obra: \u201cMackay nos ayud\u00f3 a construir\u00a0 una nueva historia espiritual latinoamericana sin rechazar nuestras ra\u00edces culturales, y entablar un \u2018di\u00e1logo de amor\u00b4con nuestra cultura sin separarnos de las ra\u00edces b\u00edblicas de nuestra fe.\u201d<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><em>El otro Cristo espa\u00f1ol<\/em> es la interpretaci\u00f3n que hace Mackay de la presencia de Cristo en los pueblos ib\u00e9ricos. Siguiendo la metodolog\u00eda del an\u00e1lisis hist\u00f3rico Mackay interpreta diversas manifestaciones culturales en busca del Cristo de Iberoam\u00e9rica. La intenci\u00f3n de Mackay era misionera en un sentido amplio, quer\u00eda anunciar al Cristo verdadero cuya visi\u00f3n se estaba perdiendo tanto en el mundo de habla inglesa como en el mundo iberoamericano:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Un cierto n\u00famero de figuras rom\u00e1nticas que llevan cada una el nombre de Cristo y en que se encarnan los ideales particulares de sus varios grupos de admiradores, han suplantado al Cristo verdadero. En realidad tanto el mundo anglosaj\u00f3n como el mundo hispano est\u00e1n abrumados por una necesidad com\u00fan: \u00abconocer\u00bb a Cristo, \u00abconocerlo\u00bb para la vida y el pensamiento, \u00abconocerlo\u00bb en Dios y a Dios en El.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a> <\/em><\/p>\n<p>Mackay caracteriz\u00f3 al \u00abCristo sudamericano,\u00bb como el resultado de un proceso de \u00absudamericanizaci\u00f3n\u00bb de la imagen y la visi\u00f3n del Cristo espa\u00f1ol que trajeron los conquistadores. Seg\u00fan su interpretaci\u00f3n el Cristo espa\u00f1ol no era el de los Evangelios, el que hab\u00eda nacido en Bel\u00e9n, sino m\u00e1s bien otro, que naci\u00f3 en el norte de \u00c1frica. De esa manera Mackay se refer\u00eda a las transformaciones que hab\u00eda experimentado la religi\u00f3n cristiana durante los ocho siglos en los cuales los espa\u00f1oles y portugueses hab\u00edan convivido con los \u00e1rabes que invadieron la pen\u00ednsula en el siglo ocho.\u00a0 Mackay establec\u00eda un contraste entre ese Cristo de la religiosidad oficial y lo que \u00e9l llamaba \u00abel otro Cristo espa\u00f1ol,\u00bb el de los m\u00edsticos del Siglo de Oro como Santa Teresa de Avila y San Juan de la Cruz, y el de los cristianos rebeldes de la Espa\u00f1a moderna como Miguel de Unamuno.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis de Mackay hay dos notas importantes de la cristolog\u00eda latinoamericana: la falta de humanidad del Cristo popular y la ausencia de una visi\u00f3n del Cristo resucitado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Lo primero que salta a nuestra vista en el Cristo Criollo es su falta de humanidad. Por lo que toca a su vida terrenal, aparece casi exclusivamente en dos papeles dram\u00e1ticos: el de un ni\u00f1o en los brazos de su madre y el de una v\u00edctima dolorida y sangrante.<\/em> <a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>La imaginer\u00eda y las devociones populares latinoamericanas confirman la observaci\u00f3n de Mackay. Es verdad que las dos im\u00e1genes mencionadas nos remiten a aspectos muy importantes de la persona de Cristo. El defecto profundo de la Cristolog\u00eda limitada dentro de estos dos momentos, a los cuales se presta atenci\u00f3n excluyente, es que le falta coherencia y efectividad para la vivencia de la fe cristiana. En la percepci\u00f3n popular de Cristo, estamos frente a una forma de docetismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Se le considera como un ser puramente sobrenatural cuya humanidad, siendo s\u00f3lo aparente, tiene muy poco que ver en materia de \u00e9tica con la nuestra. Este Cristo doc\u00e9tico muri\u00f3 como v\u00edctima del odio humano y con el fin de otorgar inmortalidad, es decir, la continuaci\u00f3n de la presente y carnal existencia<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<figure id=\"attachment_1418\" aria-describedby=\"caption-attachment-1418\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1418\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Juan-Mackay.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Juan-Mackay.jpg 250w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Juan-Mackay-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1418\" class=\"wp-caption-text\">Juan Mackay<\/figcaption><\/figure>\n<p>El efecto de este tipo de Cristolog\u00eda para la vida es que nos ofrece un Cristo que se presta para que los hombres lo apadrinen o lo compadezcan. La manipulaci\u00f3n social de la fe y la ausencia de un Cristo que sea modelo de vida pasan a ser una marca de la forma de cristianismo resultante.\u00a0 Aqu\u00ed la realidad se vincula\u00a0 con la otra marca de la Cristolog\u00eda latinoamericana que Mackay analizaba, la falta de una visi\u00f3n del Cristo resucitado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Ni se concibe ni se experimenta Su se\u00f1or\u00edo soberano sobre todos los detalles de la existencia, Rey Salvador que se interesa profundamente en nosotros y a quien podemos traer nuestras tristezas y perplejidades. Ha sucedido algo sumamente extraordinario. Cristo ha perdido prestigio como alguien capaz de ayudar en los asuntos de la vida. Vive en exclusi\u00f3n virtual, en tanto que la gente se allega diariamente a la virgen y a los santos para pedir por las necesidades de la vida. Es que se los considera m\u00e1s humanos y accesibles que \u00c9l<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>La agenda misionol\u00f3gica de Mackay como evangelista y maestro de juventudes fue el anuncio del Cristo de los Evangelios en di\u00e1logo con los puntos de contacto en la cultura latinoamericana del momento. Sus libros <em>El Sentido de la vida<\/em> y <em>Mas yo os digo&#8230;<\/em> siguen ley\u00e9ndose con inter\u00e9s hoy en d\u00eda. Mackay populariz\u00f3 tambi\u00e9n las figuras del balc\u00f3n y el camino para diferenciar entre una admiraci\u00f3n est\u00e9tica que considera a Jes\u00fas como objeto, desde la distancia, y un discipulado que se lanza a la aventura de seguir a Jes\u00fas como Maestro y Se\u00f1or. Su teolog\u00eda ten\u00eda una clara intenci\u00f3n evangel\u00edzadora y misionera, y supo exponerla en el marco de un an\u00e1lisis agudo y eficaz del contexto cultural latinoamericano.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/p>\n<p>La agenda de Mackay fue seguida por la primera generaci\u00f3n de pensadores evang\u00e9licos latinoamericanos entre los cuales destaca el periodista y biblista mexicano\u00a0 Gonzalo B\u00e1ez-Camargo. El an\u00e1lisis de Mackay apareci\u00f3 en forma de libro y en ingl\u00e9s en el a\u00f1o 1932.\u00a0 Dos a\u00f1os antes B\u00e1ez-Camargo hab\u00eda publicado su informe acerca del Congreso Evang\u00e9lico de La Habana. En la primera parte de dicho informe encontramos ya algunas de las notas que Mackay hab\u00eda desarrollado examinando a pensadores inquietos por Cristo como Ricardo Rojas y Gabriela Mistral. Luego de describir la religiosidad muerta y formal predominante, B\u00e1ez-Camargo dec\u00eda que no todo en el panorama latinoamericano era sombr\u00edo. \u00abCorrientes espirituales de vario matiz luchan desesperadamente por inyectar en la sangre de este continente enfermo, la fe en las funciones m\u00e1s altas de nuestro esp\u00edritu, la confianza en las Fuerzas invisibles que crearon y sostienen el cosmos, y la posibilidad de la comuni\u00f3n con ellas.\u00bb<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>\u00a0 En medio de estas corrientes que buscaba una moral sin dogmas, la religiosidad oriental, el cristianismo social o el espiritualismo m\u00edstico,\u00a0 B\u00e1ez-Camargo se refiere tambi\u00e9n a otra corriente: \u00abPero no pocos miran a Jes\u00fas. No siempre lo perciben en toda su significaci\u00f3n. Pero se esfuerzan en conocerlo e interpretarlo.\u00bb <a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A \u00e9l mismo le toc\u00f3 pronunciar el mensaje de clausura, y cita de dicho mensaje:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>No al Cristo literario de Ren\u00e1n, no al Cristo socialista de Barbusse, no al Cristo nimio de las leyendas cat\u00f3licas, bellos Cristos a medias, sino al Cristo \u00fanico, el de los Evangelios, el Hijo de Dios, redentor del Mundo, Esp\u00edritu Eterno cuya obra ayer hoy y por todos los siglos, es la transformaci\u00f3n de los corazones<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>En la parte final del Informe, B\u00e1ez-Camargo da cuenta de la centralidad de Cristo en el pensamiento de los delegados y las resoluciones que reflejan el compromiso de hacer de Jesucristo el centro del mensaje de las iglesias evang\u00e9licas para el continente. El Mensaje del Congreso que transcribe es decididamente Cristol\u00f3gico. Podr\u00eda decirse que la agenda cristol\u00f3gica que el Congreso\u00a0 de La Habana se propuso, la transform\u00f3 B\u00e1ez-Camargo en su propia agenda teol\u00f3gica y literaria.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1419\" aria-describedby=\"caption-attachment-1419\" style=\"width: 245px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1419\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-Gonzalo-B\u00e1ez-Camargo.jpg\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"263\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1419\" class=\"wp-caption-text\">Gonzalo B\u00e1ez Camargo<\/figcaption><\/figure>\n<p>El p\u00falpito laico desde el cual B\u00e1ez-Camargo proclam\u00f3 al Cristo que Am\u00e9rica Latina necesitaba fue fundamentalmente su columna del diario\u00a0 <em>Excelsior<\/em> de Mexico. Su libro <em>Las Manos de Cristo<\/em> reune una colecci\u00f3n de art\u00edculos, publicada por primera vez en 1950.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> La primera nota que destaca en esta Cristolog\u00eda es la presentaci\u00f3n atractiva y recia de la humanidad de Jes\u00fas. Est\u00e1 basada cien por ciento en el dato b\u00edblico pero la contextualizaci\u00f3n ha alcanzado precisi\u00f3n y pertinencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Jes\u00fas era obrero. Era lo que llamar\u00edamos un \u00abproletario\u00bb. En sus labios, como en ninguno habr\u00eda palpitado con inflexi\u00f3n de amor, al dirigirse a los obreros, la palabra consabida: CAMARADA. Ningunas manos como las suyas, fuertes y callosas por los afanes del taller, habr\u00edan estrechado con m\u00e1s simpat\u00eda, con m\u00e1s compa\u00f1erismo, las callosas y fuertes manos de los trabajadores<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>B\u00e1ez Camargo destaca que la ense\u00f1anza de Jes\u00fas demostraba una profunda sensibilidad hacia los pobres, y un estilo de comunicaci\u00f3n con ellos, que brotaban de la experiencia misma de la pobreza: \u00abCuando se lanz\u00f3 a la vida p\u00fablica, no iba equipado con tesoros de erudici\u00f3n. En sus palabras se refleja constantemente su vida de artesano pobre\u00bb. <a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>\u00a0 La espiritualidad de Jes\u00fas si bien era una realidad incontrovertible, se compaginaba con las circunstancias humanas de su existencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Jes\u00fas era un hombre de trabajo. Ten\u00eda que hurtar horas al sue\u00f1o, levantarse aun de noche, si quer\u00eda disfrutar de unos momentos de quietud para sus oraciones y meditaciones. Oraba y meditaba m\u00e1s bien mientras trabajaba en su taller, entre las astillas, acompa\u00f1\u00e1ndose con el mon\u00f3tono chirriar de la garlopa<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>El peso del argumento de varias de estas p\u00e1ginas iba dirigido a contrarrestar dos tipos de desfiguraci\u00f3n de la persona de Jes\u00fas corrientes en Am\u00e9rica Latina. Por un lado el de la prensa popular marxista que en esa \u00e9poca describ\u00eda a Jes\u00fas como defensor de los capitalistas contra los obreros. Por otro lado las im\u00e1genes de cierta artesan\u00eda popular en la cual Jes\u00fas aparec\u00eda casi como una figura femenina.\u00a0 En otro de los cap\u00edtulos del libro mencionado B\u00e1ez Camargo parte de la contemplaci\u00f3n de las manos de Cristo tomando el dato de los Evangelios, y saca las consecuencias sobre una ense\u00f1anza b\u00edblica acerca del trabajo, en las p\u00e1ginas de toda la Biblia<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Lo primero que advertimos al contemplar las manos de Cristo, es que son las manos varoniles y vigorosas de un trabajador. Las manos de un obrero: el carpintero de Nazaret. No son esas manos blancas y fl\u00e1ccidas, como un lirio desmayado, manos casi femeninas, que le han pintado por lo general en los retablos lit\u00fargicos y las estampas devotas. Es en estas manos suyas, manos de trabajador, donde hallamos la primera y m\u00e1s alta proclama de la dignidad del trabajo manual y del proletariado<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a><\/p>\n<p>Quiero recordarles que esto se public\u00f3 en 1950, es decir\u00a0 veinticuatro a\u00f1os antes de que el franciscano Leonardo Boff publicar\u00e1 su libro <em>Jesucristo liberador<\/em>\u00a0 recuperando para la teolog\u00eda cat\u00f3lica de la liberaci\u00f3n una nueva visi\u00f3n de la humanidad de Jesucristo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1420\" aria-describedby=\"caption-attachment-1420\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1420\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/7-Alencart-Escobar-y-Ana-Chaguaceda-directora-de-la-Casa-Museo-Unamuno-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"173\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/7-Alencart-Escobar-y-Ana-Chaguaceda-directora-de-la-Casa-Museo-Unamuno-300x173.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/7-Alencart-Escobar-y-Ana-Chaguaceda-directora-de-la-Casa-Museo-Unamuno-768x442.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/7-Alencart-Escobar-y-Ana-Chaguaceda-directora-de-la-Casa-Museo-Unamuno-1024x589.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/7-Alencart-Escobar-y-Ana-Chaguaceda-directora-de-la-Casa-Museo-Unamuno.jpg 1589w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1420\" class=\"wp-caption-text\">Alencart, Escobar y Ana Chaguaceda, directora de la Casa-Museo Unamuno<\/figcaption><\/figure>\n<p>La evocaci\u00f3n de B\u00e1ez Camargo trae a mi mente\u00a0 la fuerza del poema de Unamuno <em>El Cristo de Vel\u00e1squez<\/em>\u00a0\u00a0 en el cual hay tambi\u00e9n una contemplaci\u00f3n extensa, detenida y reflexiva\u00a0 del cuerpo de Jes\u00fas y su plena humanidad.\u00a0 En su libro <em>Andanzas y visiones espa\u00f1olas<\/em> Unamuno recuerda su visita a la ciudad de Palencia en Agosto de 1921. Recuerda\u00a0 su contemplaci\u00f3n\u00a0 del Cristo yacente de Santa Clara y como en aquella ocasi\u00f3n escribi\u00f3 un poema que terminaba con estas l\u00edneas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Porque este Cristo de mi tierra es tierra,<br \/>\n<\/em><em>Carne que no palpita,<br \/>\n<\/em><em>Tierra, tierra, tierra;<br \/>\n<\/em><em>Mojama recostrada con la sangre,<br \/>\n<\/em><em>Tierra, tierra, tierra<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de evocar aquel poema, Unamuno sigue diciendo \u201cY fue cierto remordimiento de haber hecho aquel feroz poema lo que me hizo emprender la obra m\u00e1s humana de mi poema <em>El Cristo de Vel\u00e1squez<\/em>,\u00a0 el que publiqu\u00e9 este a\u00f1o.\u201d<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a><\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1960 la teolog\u00eda evang\u00e9lica en\u00a0 Am\u00e9rica Latina profundiz\u00f3 de manera contextual en la comprensi\u00f3n de la persona de Jesucristo y su significaci\u00f3n para\u00a0 un continente agitado por los cambios sociales y la lucha por un orden m\u00e1s justo y una plena liberaci\u00f3n. El tiempo s\u00f3lo me permite enumerar algunos hitos importantes de esta reflexi\u00f3n.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>En 1965 el historiador y te\u00f3logo cubano Justo L. Gonz\u00e1lez publica su libro <em>Revoluci\u00f3n y Encarnaci\u00f3n<\/em>, un estudio contextual del material juanino en el Nuevo Testamento, especialmente la Primera Ep\u00edstola. Por primera vez en el \u00e1mbito evang\u00e9lico la tem\u00e1tica cristol\u00f3gica era tratada desde una perspectiva sistem\u00e1tica para responder a una necesidad pastoral. Gonz\u00e1lez llamaba a los evang\u00e9licos a tomar conciencia de que hab\u00edan ca\u00eddo en una Cristolog\u00eda doc\u00e9tica que les imped\u00eda desarrollar una \u00e9tica social adecuada a las necesidades del momento. Gonz\u00e1lez public\u00f3 en 1990 una introducci\u00f3n a la teolog\u00eda titulada <em>Ma\u00f1ana<\/em>, y escrita desde la perspectiva de la minor\u00eda de habla hispana en los Estados Unidos, insistiendo en identificar y criticar la visi\u00f3n docetista que desconoce la plena humanidad de Cristo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Queriendo glorificar a Jes\u00fas el docetismo realmente lo ha despojado de su mayor gloria: su encarnaci\u00f3n y sufrimiento en la cruz. En \u00faltima instancia el docetismo no s\u00f3lo despoja a Jes\u00fas de la realidad de la encarnaci\u00f3n y el sufrimiento, sino de la misma naturaleza de un Dios, cuya mayor victoria se logra a trav\u00e9s del sufrimiento y cuya revelaci\u00f3n m\u00e1s clara ocurre en la cruz<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><\/p>\n<p>A partir de una nueva lectura de la persona y estilo de Jes\u00fas en el Nuevo Testamento, el te\u00f3logo ecuatoriano Ren\u00e9 Padilla y este servidor\u00a0 planteamos en 1974 una cr\u00edtica a los m\u00e9todos de hacer misi\u00f3n provenientes de Norteam\u00e9rica que expresaban el modo de vida estadounidense en su manera de comunicar el mensaje cristiano m\u00e1s bien que las prioridades y el estilo de Jesucristo. En 1986 Padilla\u00a0 se\u00f1alaba que el Protestantismo conservador de corte evang\u00e9lico en todo el mundo estaba tambi\u00e9n afectado por el docetismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>A pesar de su reconocimiento te\u00f3rico de la plena humanidad de Cristo, el cristianismo evang\u00e9lico en Am\u00e9rica Latina y en el resto del mundo est\u00e1 profundamente afectado por el docetismo. Afirma el poder transformador de Cristo en relaci\u00f3n a la persona individual, pero es totalmente incapaz de relacionar el Evangelio a la \u00e9tica social y a la vida social. En nuestro caso, el desaf\u00edo de Mackay sigue vigente<\/em>.<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>En esta primera d\u00e9cada del siglo veintiuno la urgencia de este quehacer teol\u00f3gico proviene del hecho de que ya las iglesias evang\u00e9licas latinoamericanas env\u00edan misioneros a todo el mundo y es importante que esta misi\u00f3n no se limite a copiar los modelos del pasado sino a recuperar el estilo misionero del propio Jes\u00fas. S\u00f3lo as\u00ed tendr\u00e1 inspiraci\u00f3n y una br\u00fajula para responder a las necesidades de una cultura global posmoderna en un mundo sin utop\u00edas y sin esperanzas. Como dec\u00eda Don Miguel:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><i>Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre<br \/>\nNos gu\u00edan en la noche de este mundo,<br \/>\nUngi\u00e9ndonos con la esperanza recia<br \/>\nDe un d\u00eda eterno. Noche cari\u00f1osa,<br \/>\nOh madre, madre de los blandos sue\u00f1os,<br \/>\nmadre de la esperanza , dulce Noche,<br \/>\nnoche oscura del alma eres nodriza<\/i><b>.<\/b><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_1421\" aria-describedby=\"caption-attachment-1421\" style=\"width: 169px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1421\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-Escobar-en-la-biblioteca-de-Unamuno-169x300.jpg\" alt=\"\" width=\"169\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-Escobar-en-la-biblioteca-de-Unamuno-169x300.jpg 169w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-Escobar-en-la-biblioteca-de-Unamuno-768x1365.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-Escobar-en-la-biblioteca-de-Unamuno-576x1024.jpg 576w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/8-Escobar-en-la-biblioteca-de-Unamuno.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1421\" class=\"wp-caption-text\">Escobar en la biblioteca de Unamuno<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0Samuel Escobar es catedr\u00e1tico em\u00e9rito de Misionolog\u00eda en el Seminario Teol\u00f3gico Palmer de Pennsylvania, EEUU; y profesor del Seminario Teol\u00f3gico de la UEBE en Madrid. Naci\u00f3 en Arequipa (Per\u00fa). Estudi\u00f3 en las Facultades de Letras y Educaci\u00f3n de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, obteniendo el t\u00edtulo de Profesor de Educaci\u00f3n Secundaria en 1966. Doctorado en filosof\u00eda y ciencias de la educaci\u00f3n por la Universidad Complutense de Madrid, donde se gradu\u00f3 (cum laude) en 1990, con una tesis acerca del educador brasile\u00f1o Paulo Freire. En 1997 la Universidad MacMaster de Canada le concedi\u00f3 un doctorado honorario en Teolog\u00eda. Entre los a\u00f1os 1955 y 1959 fue profesor en los niveles primario y secundario. Desde 1959 a 1985, Escobar y su esposa trabajaron como asesores estudiantiles con la Comunidad Internacional de Estudiantes Evang\u00e9licos (IFES), primero en los pa\u00edses andinos desde Lima, y luego en el Cono Sur, desde la ciudad de C\u00f3rdoba (Argentina), donde residi\u00f3 hasta 1979. Entre 1962 y 1964 fue asesor de la Alianza B\u00edblica Universitaria de Brasil, residiendo en Sao Paulo, y entre 1972 y 1975 fue secretario general de la Inter Varsity Christian Fellowship de Canad\u00e1. Su responsabilidad dentro de la comunidad estudiantil incluy\u00f3 tareas docentes, evangelizaci\u00f3n p\u00fablica, tareas editoriales y de relaciones p\u00fablicas. En 1953 viaj\u00f3 a R\u00edo de Janeiro (Brasil), representando a la juventud bautista del Per\u00fa en el Congreso Mundial de la Juventud Bautista. En 1958 presidi\u00f3 el Congreso de Estudiantes Evang\u00e9licos en Cochabamba (Bolivia), y en 1966 particip\u00f3 en el Congreso Mundial de Evangelizaci\u00f3n en Berl\u00edn; siendo orador en varios de los congresos que le siguieron: Bogot\u00e1 (1969); Toronto (1970) y Madrid (1974). Es uno de los firmantes de la Declaraci\u00f3n de Chicago sobre la Responsabilidad Social Evang\u00e9lica en 1973, y form\u00f3 parte de la Comisi\u00f3n de Programa del Congreso de Evangelizaci\u00f3n de Lausana (1974), siendo uno de los cuatro redactores del hist\u00f3rico Pacto de Lausana. En 1970 particip\u00f3 en la fundaci\u00f3n de la Fraternidad Teol\u00f3gica Latinoamericana, que busca una identidad evang\u00e9lica propia entre las teolog\u00edas de la liberaci\u00f3n y la influencia fundamentalista norteamericana, siendo su presidente hasta 1984, en que pasa a serlo de forma honoraria. Ordenado como pastor bautista en la Iglesia Bautista Ebenezer de Miraflores (Lima), donde fue bautizado en 1951 y en cuyo cuerpo pastoral sirvi\u00f3 entre 1979 y 1984, Escobar particip\u00f3 en varias comisiones de trabajo del Concilio Nacional Evang\u00e9lico del Per\u00fa (CONEP). Fue profesor visitante del Seminario Evang\u00e9lico de Lima y uno de los fundadores de la Facultad Evang\u00e9lica Orlando E. Costas (v.). Entre 1983 y 1984 fue profesor multicultural en el Calvin College de Grand Rapids (Michigan, EE.UU.). En 1985 acept\u00f3 la invitaci\u00f3n del Seminario Bautista del Este de EE.UU. para asumir la c\u00e1tedra Thornley B. Wood de Misionolog\u00eda, que ocupo hasta junio de 2005.Fue miembro de la junta de gobierno de varias entidades misioneras y Presidente de las Sociedades B\u00edblicas Unidas de 1986 a 2004. Tambi\u00e9n fue Presidente de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evang\u00e9licos (IFES) entre 1985 y 2003. Es miembro de la American Society of Missiology, que presidi\u00f3 en 2002. Colabora regularmente en revistas en castellano como El Eco Bautista, Andamio y Bolet\u00edn Teol\u00f3gico; y revistas especializadas en ingl\u00e9s, como Missiology e International Bulletin of Missionary Research. Casado desde 1958 con Lilly Artola D\u00edaz, quien desarroll\u00f3 por su parte un ministerio entre las reclusas del penal Santa M\u00f3nica en Chorrillos, Lima (Per\u00fa), y colabor\u00f3 como voluntaria con Misi\u00f3n Urbana en Valencia. Su hija Lilly Ester es profesora universitaria en Valencia y su hijo Alejandro es consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, DC. \u00a0<strong>Bibliograf\u00eda: <\/strong>\u00a0Di\u00e1logo entre Cristo y Marx (1967); Decadencia de la religi\u00f3n (1973); Irrupci\u00f3n juvenil (1978); Evangelio y realidad social (1988); La fe evang\u00e9lica y las teolog\u00edas de la liberaci\u00f3n (1987), Paulo Freire: una pedagog\u00eda latinoamericana (1993), Tiempo de misi\u00f3n (1999), Changing Tides: Latin America and Christian Mission (2002), The New Global Mission (2003), La Palabra: vida de la iglesia (2006), entre otros. Tambi\u00e9n es poeta y miembro del Consejo Asesor de TIBER\u00cdADES, Red Iberoamericana de Poetas y Cr\u00edticos Literarios Cristianos.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1422\" aria-describedby=\"caption-attachment-1422\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1422\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Glasscock-Escobar-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-y-Alencart-en-el-Ayuntamiento-1024x595.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Glasscock-Escobar-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-y-Alencart-en-el-Ayuntamiento-1024x595.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Glasscock-Escobar-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-y-Alencart-en-el-Ayuntamiento-300x174.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/9-Glasscock-Escobar-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-y-Alencart-en-el-Ayuntamiento-768x446.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1422\" class=\"wp-caption-text\">Glasscock, Escobar, Pilar Fern\u00e1ndez Labrador y Alencart, en el Ayuntamiento<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_1423\" aria-describedby=\"caption-attachment-1423\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1423\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/10-Homenaje-a-Samuel-Escobar-La-Raz\u00f3n-649x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"1010\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/10-Homenaje-a-Samuel-Escobar-La-Raz\u00f3n-649x1024.jpg 649w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/10-Homenaje-a-Samuel-Escobar-La-Raz\u00f3n-190x300.jpg 190w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/10-Homenaje-a-Samuel-Escobar-La-Raz\u00f3n-768x1212.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/10-Homenaje-a-Samuel-Escobar-La-Raz\u00f3n.jpg 1752w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1423\" class=\"wp-caption-text\">Homenaje a Samuel Escobar (La Raz\u00f3n)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cuando no se indique lo contrario, los datos biogr\u00e1ficos de Mackay est\u00e1n tomados de John Mackay Metzger, <em>The Hand and the Road. <\/em><em>The Life and Times of John A. Mackay<\/em>, Louisville, KY: Westminster-John Knox Press, 2010.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u201cMiguel de Unamuno,\u00a0 Juan Mackay y La Nueva Democracia \u2013 Epistolario\u201d,\u00a0 <em>Epoca\u00a0 Revista de historia eclesi\u00e1stica<\/em>, A\u00f1o 2, No. 2, Lima Enero-Junio 1996,pp 25-26.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0 John Alexander Mackay, <em>Don Miguel de Unamuno: su personalidad, obra e influencia<\/em>, Lima, Per\u00fa: Casa Editora de Ernesto R. Villar\u00e1n, 1919.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Juan A. Mackay, <em>El sentido de la vida\u2026 y otros ensayos , <\/em>4ta edici\u00f3n, Lima: Editorial Presencia, 1988;\u00a0 p.28<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0 Juan A. Mackay,<em>Prefacio a la teolog\u00eda cristiana<\/em>, Mexico: Casa Unida de Publicaciones ,2da. Ed.1957; pp. 37-38<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Jos\u00e9 M\u00edguez Bonino,\u201dPr\u00f3logo\u201d a John H. Sinclair,<em> Juan A. Mackay: un escoc\u00e9s con alma latina<\/em>, M\u00e9xico: CUPSA, 1990; p.15.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>.Mackay, El otro Cristo\u2026 p. 12<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>.Mackay,op cit\u00a0 p. 128.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>. Ibid., p.150.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>. Ibid., p. 130.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>. He estudiado la vida y pensamiento de Mackay en \u00abEl legado misionero de Juan A. Mackay\u00bb, ensayo que en Espa\u00f1a public\u00f3 la revista <em>Andamio<\/em> (N\u00famero 4 a\u00f1o 2000).<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>. <em>Hacia la renovaci\u00f3n religiosa en Hispanoam\u00e9rica, <\/em>Casa Unida de Publicaciones, Mexico, 1930;p.19.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>. Ibid. p. 18<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>. Ibid. p. 143.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a>. Pedro Gringoire <u>Las Manos de Cristo<\/u> Mexico: Casa Unida de Publicaciones, 1950.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a>. Ibid. p.45.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a>. Ibid. p.49.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>. Ibid. p.48.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a>. Ibid. pp. 11-12.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Miguel de Unamuno, <em>Andanzas y visiones espa\u00f1olas<\/em>, Madrid: Espasa Calpe, 1975: p. 223.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> El lector interesado encontrar\u00e1 una investigaci\u00f3n m\u00e1s detallada en mi ensayo \u201cLa b\u00fasqueda de una Cristolog\u00eda misiol\u00f3gica en Am\u00e9rica Latina\u201d, en el libro <em>De la misi\u00f3n a la teolog\u00eda<\/em>, Buenos Aires: Kair\u00f3s, 1998; pp. 7-42.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a>.Justo L. Gonz\u00e1lez <em>Teolog\u00eda liberadora<\/em> Kair\u00f3s, Buenos Aires 2006; p. 237.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a>. Ren\u00e9 Padilla y Mark Lau Branson, Eds. <em>Conflict and Context. Hermeneutics in the Americas<\/em>, Grand Rapids: Eerdmans, 1986; p. 83.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a>\u00a0 De la secci\u00f3n IV de \u201cEl Cristo de Vel\u00e1zquez\u201d, en <em>Miguel de Unamuno: antolog\u00eda po\u00e9tica<\/em>, Madrid: Alianza, 1977; p. 59<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso de Samuel Escobar, pronunciado el s\u00e1bado 12 de marzo de 2011 en el Aula Unamuno del Edificio Hist\u00f3rico de la Universidad de Salamanca, al recibir el II Premio Jorge Borrow de Difusi\u00f3n B\u00edblica, y en el marco del II Encuentro de Literatura Cristiana organizado por la Asociaci\u00f3n Cultural Evang\u00e9lica Jorge Borrow. (*) Reportaje fotogr\u00e1fico de Jacqueline Alencar Una de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1424,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,54],"tags":[],"class_list":["post-1426","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-samuel-escobar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1426"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1426\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1438,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1426\/revisions\/1438"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1424"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}