{"id":1469,"date":"2019-04-25T09:32:13","date_gmt":"2019-04-25T08:32:13","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=1469"},"modified":"2019-04-25T10:12:42","modified_gmt":"2019-04-25T09:12:42","slug":"barro-del-paraiso-o-palabras-para-el-diario-fulgor-de-a-p-alencart-comentario-de-david-cortes-caban","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=1469","title":{"rendered":"Barro del para\u00edso o \u201cpalabras para el diario fulgor\u201d, de A. P. Alencart. Comentario de David Cort\u00e9s Cab\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0Soy pobre y s\u00e9 que dura es la noche del hombre\u2026<\/em><em><br \/>\n<\/em>\u00a0A. P. A.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de tem\u00e1tica cristiana o religiosa parece tener hoy d\u00eda pocos seguidores. Los poetas que se inspiran en temas b\u00edblicos, y se exigen a s\u00ed mismos una b\u00fasqueda m\u00e1s fruct\u00edfera de los bienes espirituales, parecen ser pocos atractivos a los lectores. Y aunque muchos intenten olvidar lo espiritual, saben que en el fondo la poes\u00eda misma est\u00e1 impregnada de lo elemental del mundo y de la espiritualidad inherente en cada ser humano. Sin embargo, tornamos la mirada hacia caminos de f\u00e1ciles recompensas para el alma. Se contempla el sendero estrecho, pero se escoge el camino que abunda en pasajeras recompensas. El penoso esfuerzo de <em>vivir<\/em> la vida que se nos permite vivir se desgasta en placeres m\u00e1s remunerados para exaltar en la poes\u00eda el fugaz brillo de la fama. La obsesi\u00f3n, por lo que de todas formas habremos de perder, se convierte en la b\u00fasqueda de m\u00e9ritos que conllevan la mayor parte de las veces a un desgaste espiritual que venimos a comprender muy tarde, al borde de la muerte. Por eso, se yuxtaponen en el camino de la poes\u00eda distintas f\u00f3rmulas de conocimientos, motivos y mensajes que a la larga nos acercan o nos alejan de ese cielo m\u00e1s alto y luminoso que suele revelarnos Alfredo P\u00e9rez Alentar en la sustancia de su obra po\u00e9tica, y en los temas de este nuevo libro, <em>Barro del para\u00edso<\/em> [<a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>].<br \/>\nEl t\u00edtulo de este libro evoca una realidad trascendental: aquella primera imagen que hallamos en el G\u00e9nesis y la historia del Huerto del Ed\u00e9n. La imagen de Ad\u00e1n y Eva hechos del barro de la tierra, barro de la creaci\u00f3n de aquella primera imagen sacada de la mente de Dios. Carne moldeada del polvo de la tierra a la que inevitablemente tendremos que volver, pero no en la forma de barro degradado, sino en la luz que impulsa el esp\u00edritu como bien intu\u00eda B\u00e9cquer en el tono doliente de aquella rima LXXIII impregnada de los misterios de la Creaci\u00f3n Divina: \u201c\u00bfVuelve el polvo al polvo? \u00bfVuela el alma al cielo?\u201d. Ese cuestionamiento recoge el vuelo intuitivo del cuerpo moldeado por las manos de Dios, referencia de la vida misma y del alma transformada ya por las misteriosas claridades que ata\u00f1en al esp\u00edritu. Y es que en el fondo, <em>Barro del para\u00edso<\/em> va dirigido a lo esencial de la vida y del amor que trasciende todo tipo de ataduras. Por eso, al adentrarnos en estos poemas descubriremos que la voluntad que los aviva responde a la b\u00fasqueda de un camino que ilumine nuestra relaci\u00f3n con Dios.<br \/>\nLos dos ep\u00edgrafes que el poeta ha colocado al comienzo: <em>Todav\u00eda un poco, y no me ver\u00e9is; y de nuevo un poco, y me ver\u00e9is<\/em> (Evangelio seg\u00fan San Juan, cap\u00edtulo 16, vers\u00edculo 16) y, el segundo, de este autor, <em>Barro del Para\u00edso con esp\u00edritu del G\u00f3lgota soy, \/ y perdono lo que me hacen y perdono \/ lo que me har\u00e1n<\/em>, revelan el rumbo de los paisajes interiores que habremos de caminar. Abordan la intenci\u00f3n que regir\u00e1 estos poemas que el poeta ha llamado <em>treintaitr\u00e9s frutos<\/em> para asociarlos a la edad y misi\u00f3n de Jes\u00fas sobre la tierra: <em>Ten\u00eda unos treinta a\u00f1os<\/em>, nos dice San Lucas (Cap\u00edtulo 3: 23), cuando comenz\u00f3 su ministerio. As\u00ed los 33 poemas hacen una referencia directa a la vida de Jes\u00fas, aunque cada uno de estos textos exprese diferentes disposiciones del esp\u00edritu en esa evocadora l\u00ednea del tiempo. En todo caso, esta evocaci\u00f3n es un modo de recordarnos que la vida espiritual es un camino de constante depuraci\u00f3n y esfuerzo. Un camino que conlleva una exploraci\u00f3n interior del yo frente a quienes nos rodean, y de una realidad que cada d\u00eda implica una nueva forma de ahondar en lo eterno. Por eso el primer poema del libro, \u201cProclama del heraldo\u201d nos llevar\u00e1 hasta el centro de aquella voz que en las diversas perspectivas de la vida el poeta siente como suya y proclama ya la idea de \u201c\u2026pertenecer \/ arreando al reba\u00f1o perdido por campos de l\u00e1pidas\u2026\u201d (17). Aqu\u00ed la concreta realidad de esa Voz (con may\u00fascula, como aparece en el poema) va adelantando la b\u00fasqueda reconciliadora con \u201caquel reba\u00f1o perdido\u201d, para que una misma voluntad triunfe sobre la angustia de la muerte. Una voz fundida tambi\u00e9n en las acuarelas del pintor Miguel El\u00edas, en ilustraciones que recrean el plano central de los poemas fundi\u00e9ndolos con naturalidad a la visi\u00f3n po\u00e9tica. Ilustraciones que fluyen brind\u00e1ndonos otro punto de apoyo para que la fe sea m\u00e1s edificante. Fe que aspira a una mayor presencia del amado, y de aquella sangre que verti\u00f3 sobre el madero para sacarnos de las tinieblas a la luz.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1464\" aria-describedby=\"caption-attachment-1464\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1464\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-J.-Alencar-1024x634.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-J.-Alencar-1024x634.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-J.-Alencar-300x186.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/2-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-J.-Alencar-768x476.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1464\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo P\u00e9rez Alencart con Barro del Para\u00edso (foto de J. Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>As\u00ed lo expresa el poeta impelido por la imperiosa solidaridad: \u201cDonde fluye Tu sangre empieza la humanidad \/ del barro sediento del hombre\u2026\u201d (19). Frente a estos sentimientos se proyectar\u00e1 la evocaci\u00f3n de esos seres de miradas sombr\u00edas, <em>siervos ca\u00eddos<\/em>, que no oyeron <em>llegar al mendigo de sandalias polvorientas. \/ As\u00ed durante largo tiempo golpear\u00e1n la puerta \/ que ellos mismos cerraron<\/em> (21). Es decir, los que desecharon el amor divino olvidaron el sentido sagrado de la vida por los muchos afanes del mundo, y descuidando lo eterno cerraron su coraz\u00f3n a la luz. Esto es lo que nos quiere decir el poeta. No se trata de sugerir o poner al lector frente a una visi\u00f3n herm\u00e9tica de la vida o de circunstanciales intuiciones po\u00e9ticas. Se trata de exponer una realidad que concierne al esp\u00edritu. Por eso, esta poes\u00eda no exalta las conquistas del mundo, busca m\u00e1s bien la autenticidad de lo que permanece; esa riqueza espiritual que promete una perfecta esperanza: <em>Oh, \u00c1ngel que has marcado mi puerta, \u00a1an\u00fadame \/ a tu c\u00e1\u00f1amo, ll\u00e9vame m\u00e1s all\u00e1 de las tormentas \/ y pon a hervir la zarza que sanar\u00e1 mis heridas!<\/em> (\u201c\u00c1ngel de sobrevivencia\u201d, 23). En esta poes\u00eda el amado Galileo convida a la intimidad del esp\u00edritu en amoroso recogimiento. Ve\u00e1moslo en la evocaci\u00f3n de estos versos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00a0[\u2026]<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0He aqu\u00ed un hombre clavado en la frontera del cielo.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0He aqu\u00ed un hombre que no habita en pante\u00f3n alguno.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0He aqu\u00ed un hombre que no provoca estampidas<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0ni entumece la lengua desvergonzada de los ingratos<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que invaden su camino portando becerros de oro.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfAcaso no conocen el abecedario de la resurrecci\u00f3n? <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00a0(\u201cClavos que el cuerpo no perdi\u00f3\u201d, 25)<\/p>\n<p>Estos versos nos conmueven porque nos acercan a lo que fingimos ignorar, esa voz interior que nos recuerda el caos espiritual de la vida moderna. El poema da testimonio aqu\u00ed de la agon\u00eda de Jes\u00fas entregando su cuerpo en la cruz, reclamando para la humanidad las riquezas del esp\u00edritu; reconciliando en su amor eterno a los que corren en oscura desbandada hacia la muerte. Esto lo siente el hablante y se duele al reconocer que a\u00fan no est\u00e1 totalmente liberado de la carne, y se estremece por lo que cada d\u00eda absorbe su mirada, por las asechanzas que su coraz\u00f3n tiene que combatir mientras camina temporeramente sobre la tierra: <em>Estoy clamando a Dios como un Job que roza la blasfemia<\/em>\u2026, dice el poema \u201cEn el lugar de los hechos\u201d (29). Se trata pues de afincar los valores espirituales para buscar la intimidad p\u00e9rdida, la fe que trace el camino hacia el rostro de Jes\u00fas. El estilo de vida cotidiana y la crisis de valores, la insatisfacci\u00f3n y b\u00fasqueda del bienestar personal a cualquier precio, han socavado incluso aquellas normas de conducta que conten\u00edan para el poeta un sentido m\u00e1s humano de la vida. Le duele no poder transformar la desoladora carga de la vida moderna en una poes\u00eda que apuesta por la autenticidad de la vida a trav\u00e9s de la palabra redentora: <em>El para\u00edso tomar\u00e1 sosegada posici\u00f3n en vosotros \/ si saben c\u00f3mo esquivar al tal\u00f3n que ense\u00f1a la muerte<\/em>, subraya el final del poema \u201cTestamento tercero\u201d, 31). No es f\u00e1cil, como propone el hablante po\u00e9tico, \u201cesquivar al tal\u00f3n que ense\u00f1a la muerte\u201d. Es decir, romper el marco que contagia la vida con los afanes del mundo, romper con las fuerzas que atan al coraz\u00f3n a las ambiciones de un futuro ilusorio, sin advertir que todo pasa y se desvanece como tan sabiamente nos advirti\u00f3 don Jorge Manrique en la serena reflexi\u00f3n: \u201cNuestras vidas son los r\u00edos \/ que van a dar en la mar, \/ que es el morir\u2026\u201d de sus famosas <em>Coplas<\/em>. Por eso siempre la pregunta estar\u00e1 ah\u00ed presente ante nuestros ojos. La pregunta que marca la huella de nuestra individualidad humana, nuestra relaci\u00f3n con Dios y con el pr\u00f3jimo, nuestro concepto de la vida, nuestra tr\u00e1gica indiferencia, nuestro pobre v\u00ednculo con lo sagrado, o lo que nos aferra o separa del mundo.<br \/>\nEl poeta P\u00e9rez Alencart, con palabras tan v\u00e1lidas para todas las \u00e9pocas, pone en perspectiva las condiciones de un <em>vivir<\/em> fuera del objetivo divino. Para algunos fruct\u00edfero, pero en el fondo lleno de amarguras. Por ello nombrar\u00e1 desde su com\u00fan experiencia aquella realidad que une a quienes vuelven el rostro hacia la verdadera luz que vivifica el esp\u00edritu borrando todo desaliento: <em>El cuerpo vive a diario, pues memorable es su muerte \/ y toda piedra de entrada acoge su sobra latente; \/ y todo coraz\u00f3n tiene noticia de la herida del hombre \/ que, de nuevo, aparece ungido con arom\u00e1ticos aceites<\/em>. (39). Ese reaparecer del hombre ungido que nombra el poema vendr\u00e1 dotado de un nuevo esp\u00edritu para hacer del amor la luz que ilumine la mente y los corazones. Estos son los motivos que en reiterada secuencia definen los temas de esta poes\u00eda y los valores espirituales que desaf\u00edan el materialismo de las culturas modernas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00a0CUAL P\u00c1JARO APRESADO<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00a0\u00a1Apresado est\u00e1s, impedido de nuevas visitaciones<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0hacia otros vergeles de gestantes encantamientos!<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00a1Te someten, pero no pierdes tus primarios reflejos<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0y vuelas en los sue\u00f1os al mantener vivos los deseos<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que la necesidad impulsa con veros\u00edmil solicitud!<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQu\u00e9 canto o instant\u00e1neo gorjeo rige en el recinto<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0oscuro donde siguen pidi\u00e9ndote requerida viveza?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQu\u00e9 latir, qu\u00e9 respirar, qu\u00e9 suave alegato recibes<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0mientras escancias las temperaturas de tu presidio?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0En medio de tu pecho una flor va ensanch\u00e1ndose <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0como una promesa del campo repleta de amapolas,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0encendiendo la atm\u00f3sfera de tibiezas y caprichos,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0<\/em><em>de vigilias continuas para vislumbrar lo que devora.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0<\/em><em>\u00bfEl porvenir te ha vendado la cabeza o ha utilizado<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0contra ti su infatigable ventosa? \u00bfAcaso ha sabido<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0resucitarte como a L\u00e1zaro, a la luz de rel\u00e1mpagos?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Porque deslumbrantes son tus giros y resistencias,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0aumenta la sensaci\u00f3n de sostenidos despojamientos<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0en pos del aroma de los campos reci\u00e9n labrados,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0del rumoroso amanecer en la intemperie m\u00e1s f\u00e9rtil.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfC\u00f3mo romper\u00e1s el aro que impide abrir la puerta?<\/em> (41)<\/p>\n<figure id=\"attachment_1465\" aria-describedby=\"caption-attachment-1465\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1465\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x645.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"403\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x645.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x189.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/3-Pilar-Fern\u00e1ndez-Labrador-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x484.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1465\" class=\"wp-caption-text\">Pilar Fern\u00e1ndez Labrador con Barro del Para\u00edso (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Se reacciona, en el poema, ante una realidad que quiere retener el alma como la imagen de un p\u00e1jaro apresado, y se hace referencia a ese c\u00e1ntico invisible que resiste el desd\u00e9n del mundo. Por eso la actitud del hablante estar\u00e1 traspasada por un sentimiento de solidaridad humana y del amor que contagia el esp\u00edritu. La palabra ser\u00e1 una forma de reconciliar la vida con lo eterno, una v\u00eda de fe y de esperanza: <em>Se\u00f1or, cada palabra tuya es una alianza \/ con la humildad que extingue la hambruna del alma \/ y hace germinar semillas que quedaron secas<\/em>. (\u201cLarga vida a los profetas\u201d, 43). Se evoca a los profetas en la figura de Am\u00f3s, el humilde pastor de la ciudad de T\u00e9coa cuyo mensaje poderoso condenaba las injusticias y el marcado ritualismo de su \u00e9poca. Situaciones de un pasado b\u00edblico que nos recuerda que ser\u00eda oportuno ver hoy a alguien como Am\u00f3s predicando en las plazas y mercados modernos. En el fondo, estos textos reflejan la evocaci\u00f3n de esos instantes en que el hablante po\u00e9tico se siente dominado por ansias de justicia espiritual, y de un lenguaje que busca acercarnos no solo a la experiencia m\u00edstica del hablante, sino tambi\u00e9n a la luz que resplandece el alma. No son poemas para exaltar lo que perece, ni para garantizar el prestigio que la vanidad hace relucir reclamando el \u00e9xito pasajero. Todo eso importa poco, porque la poes\u00eda se abre pasos por caminos m\u00e1s luminosos. Ya desde el primer poema, \u201cProclama del heraldo\u201d, lo advert\u00edamos: <em>V\u00edvase memorando el Amor que envuelve al cielo<\/em>\u2026 En otras palabras, vivir por el amor que ilumina el esp\u00edritu en la revelaci\u00f3n misma de la gracia. Solo as\u00ed podremos distinguir las tinieblas de la luz. Pero habr\u00e1 que insistir en que esta revelaci\u00f3n se dar\u00e1 a trav\u00e9s de la palabra divina para que podamos enriquecernos espiritualmente. Y para que podamos entonces espiritualmente abrir el coraz\u00f3n a lo que dice el poeta: <em>Ser\u00e1n palabras para el diario fulgor, como anclas \/ fundidas con sangre de vida<\/em> (47). Habr\u00e1 que entregarse a la voluntad espiritual que rectifica en la palabra la \u00fanica se\u00f1al posible para alcanzar la gracia divina. Y la voz que nos recuerda otra vez la apremiante realidad:<em> Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andar\u00e1 en tinieblas\u2026<\/em> (Juan 8:12). Y esta es la intenci\u00f3n humana que domina la escritura de P\u00e9rez Alencart, una escritura en continua correspondencia con lo sagrado. Una manera subjetiva, un reflejo de lo que siente el alma adelantando el paisaje espiritual en el que se mueve la existencia del poeta. Esta necesidad po\u00e9tica, esta visi\u00f3n espiritual es la que ofrece a los lectores y lectoras de esta poes\u00eda la confianza en una mayor riqueza, y horizontes de un mayor esplendor espiritual. Esta pasi\u00f3n es la que sostiene el eje central y la consoladora verdad que alienta <em>Barro del para\u00edso<\/em>.<br \/>\nSe nombra siempre desde una concepci\u00f3n espiritual de las Escrituras. Pose\u00eddo del j\u00fabilo y la claridad espiritual de la palabra que supone una b\u00fasqueda mayor de las verdades del alma P\u00e9rez Alentar ha seguido ahondando en el tema del amor, la espiritualidad y la solidaridad humana a trav\u00e9s de la fe que adorna la vida <em>vivida<\/em> en comuni\u00f3n con el Creador. Esta ha sido la actitud vigilante del poeta, su modo de mirar el horizonte que otorga una mayor recompensa a quienes no han perdido la esperanza: plenitud de lo luminoso y del secreto vuelo que penetra el coraz\u00f3n transport\u00e1ndolo a regiones nunca vistas ni so\u00f1adas. Se viaja en el esp\u00edritu que va depositando el justo signo de la esperanza eterna para que lo esencial de la vida vaya tomando forma, y as\u00ed dejar atr\u00e1s al viejo hombre y poder avizorar la plenitud divina. As\u00ed lo expresar\u00e1 en el siguiente poema:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00a0B\u00daSQUEDA DEL LUGAR<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00a0B\u00fascale vuelo a tu vida, al\u00e9jala de los buitres del entierro<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0y ponla a despertar como si volviera a comenzar el mundo<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0con ese trote vitalicio que ronda por la fuente legendaria<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0como abri\u00e9ndole compuertas a tu coraz\u00f3n.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Y que Dios cuide del tropiezo tus propios movimientos,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0d\u00e1ndote pulso de claridad junto al amor reconocible,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0tinaja al rojo vivo ganando la partida a la molienda <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0final de los que van a la deriva.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0B\u00fascale el rev\u00e9s a la voracidad que empre\u00f1a los d\u00edas actuales,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0negocio in\u00fatil de dientes fr\u00edos viajando hacia la tormenta,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0caldera sin ninguna migaja o precio del rescate o promesa<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que despliegue sus telones.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Y que Dios se deslice por las nervaduras de tu escalofr\u00edo<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0para que no haya deserci\u00f3n ni in\u00fatiles batallas sin se\u00f1al<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0o reverbero de la topograf\u00eda del alma, soplo que sostiene<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0el mandamiento de la sobrevivencia.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0B\u00fascale tierra prometida a tus pies indefensos atravesando <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0el laberinto de los s\u00edmbolos indescifrables, absueltos ya<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0de la mordedura del verdugo envuelto en abalorios<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que ahora zozobra en torno tuyo.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Y que Dios avive las l\u00e1mparas para que admires el fruto<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0sin que se caiga de las manos y siga girando<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0adentro del silencio, dorado y azul cuando fue sembrado<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0llenando la copa de tu existencia.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0B\u00fascale un hilo de sol a tu vida, recoge el mellizo flamear<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0de la luz del arca y ya no te cubrir\u00e1s con banderas negras<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0sobre el suelo de la ciudad donde naciste de nuevo. <\/em><em><br \/>\n<\/em>\u00a0(53)<\/p>\n<figure id=\"attachment_1466\" aria-describedby=\"caption-attachment-1466\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1466\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-Foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-Foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-Foto-de-Jacqueline-Alencar-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/4-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Alfredo-P\u00e9rez-Alencart-Foto-de-Jacqueline-Alencar-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1466\" class=\"wp-caption-text\">Carmen Ruiz Barrionuevo y Alfredo P\u00e9rez Alencart (Foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aqu\u00ed estamos ya en la b\u00fasqueda de aquellas sabias f\u00f3rmulas que convidaban al nuevo nacimiento, no de la carne sino del esp\u00edritu. Ese esp\u00edritu que hallamos ahora en actitud vigilante para comprender que \u201ccada cual debe despojarse de disfraces y atav\u00edos\u201d, como dispone el verso del poema \u201cEl defensor\u201d (57). Y para que la inquietud interior en relaci\u00f3n con el Amado, muestre el camino de aquella primera visi\u00f3n conocida en la ni\u00f1ez: \u201cDesde el comienzo tuve certeza de quien lavaba mis pies \/ en una vasija llena de l\u00e1grimas, ecos y visiones, \/ guardi\u00e1n sin relevo de la magna revelaci\u00f3n\u2026\u201d (57). Otra vez, la revelaci\u00f3n se aferrar\u00e1 a la gracia que identifica al Amado Galileo (como lo ha llamado el poeta en muchas ocasiones) para quienes buscan la esencia divina. O el misterio que dejar\u00e1 ya de serlo una vez el esp\u00edritu adquiera el conocimiento de la palabra que penetra la vida, la que se <em>vive<\/em> en amor y absoluta entrega, la que se vive dispuesta y motivada por la gracia y el servicio del esp\u00edritu. Esto lo abordar\u00e1 el poeta exponiendo el materialismo que socava el conocimiento de la fe: \u201cHe puesto a secar lagrimeadas leyes desacostumbradas al \u00e9xodo de hoy. \/ He limpiado la grasa de palabras que ya no expresaban sentimientos (\u2026) He le\u00eddo a fondo el Mensaje, mientras otros pasaban p\u00e1gina (\u2026) He vuelto a orar con gran temperatura, hasta traer a Dios a mi regazo\u201d (65). Y lo dir\u00e1 el poeta otra vez desde el centro mismo de la palabra que acusa el deterioro espiritual de los que corren tras vanos intereses:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00a0La vida est\u00e1 llena de traiciones<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0y el cuerpo se quema bajo el carb\u00f3n azul del raciocinio.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Pero \u00bfd\u00f3nde se cobija la vida y d\u00f3nde los huesos calcinados?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0La \u00fanica br\u00fajula es el Amor enhebrado <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0al misterio de la amistad, a la comuni\u00f3n del sentimiento,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0a las despiertas pupilas de un linaje que nos consagra<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0a buscar certezas en la inolvidable cruz del calvario.<\/em><em><br \/>\n<\/em>\u00a0[\u2026]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00a0(\u201cSalmo del bienaventurado\u201d, 67)<\/p>\n<p>El poema \u201cBarro del para\u00edso\u201d (71), que nombra tambi\u00e9n el conjunto de estos textos, nos sumerge en experiencias m\u00edsticas y sentimientos que enfatizan la relaci\u00f3n \u00edntima y profunda del hablante con Dios. Se trata de la reflexi\u00f3n del yo frente a la percepci\u00f3n del paisaje espiritual que revela las tensiones del alma en ansias de lo eterno que las apariencias del mundo querr\u00e1n destituir con razones extra\u00f1as. Sin embargo, el alma del poeta ha aprendido a rechazar la l\u00f3gica del mundo moderno expresando su fe no como dubitativa esperanza sino como firme convicci\u00f3n del esp\u00edritu. En el fondo, esta es la idea apremiante que domina al poeta para crear una poes\u00eda que encuentra en los Evangelios la riqueza m\u00e1s deseada:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00a0BARRO DEL PARA\u00cdSO<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00a0La sangre no arrepentida busca feudos ajenos,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0faros para desertar del cord\u00f3n umbilical, pira de huesos<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0quem\u00e1ndose m\u00e1s all\u00e1 del muro que quedar\u00e1 sellado<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0con un torrente de lacre la amarilla madrugada<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0de las invocaciones y glaciales despedidas.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQuieres saber de mi desnudez con sabor a entrega?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Tiembla por aqu\u00ed la suprema fuerza de los ruegos.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Retumba a los lejos la metamorfosis de una tempestad<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que desbautiza <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0para que la espalda cargue sacos con tierra de castigo<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0o siglos de piedra y lenguajes laber\u00ednticos de Babel.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Re\u00fano el barro de mi nacimiento para no enloquecer<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0ni aderezar el jard\u00edn con sortilegios cuya combusti\u00f3n <\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0me destete bajo la atenta pupila de esta hora de justicia.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Fuera de los milagros uno siempre est\u00e1 a oscuras,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0ocultando inmundas llagas, chocando con \u00e1rboles<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0desgajados, gritando al tramposo espejo de los sue\u00f1os.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Yo no juego a perder el camino cual hijo prodigo,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0pero el soplo del deseo es hurac\u00e1n adherido al barro<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que me toc\u00f3 del para\u00edso, resucitando tras cada muerte<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0de mi carne sobre carne compa\u00f1era, abrogando tiempos,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0disponiendo que el sentir no se aparte del asombro.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQui\u00e9n soy con esta sangre caliente que puede vencerme?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQui\u00e9n me habla dentro de las dur\u00edsimas leyes?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 mi sombra si hay otra hirviente traves\u00eda?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00bfQui\u00e9n ganar\u00e1 la partida cuando el sol est\u00e9 al rev\u00e9s?<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Sigo con preguntas antiguas para este hoy menos vac\u00edo,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0absuelto de tantos exilios por el Dios que me es bastante.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0Pero ya no he vuelto a probar frutos que amargar\u00edan mi boca,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0abriendo nuevo calvario en el pecho del Maestro<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0que conmigo va dondequiera que voy.<\/em><em><br \/>\n<\/em>\u00a0(71)<\/p>\n<figure id=\"attachment_1467\" aria-describedby=\"caption-attachment-1467\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1467\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Jacqueline-Alencar-en-el-Puente-Romano-1024x647.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Jacqueline-Alencar-en-el-Puente-Romano-1024x647.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Jacqueline-Alencar-en-el-Puente-Romano-300x190.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/5-Jacqueline-Alencar-en-el-Puente-Romano-768x485.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1467\" class=\"wp-caption-text\">Jacqueline Alencar en el Puente Romano<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hemos observado que ese particular modo de sentir la palabra divina fija en el coraz\u00f3n la luz no perecedera. Un camino que todav\u00eda nos permite avanzar hacia la misericordia para que la invisibilidad de lo que cre\u00edamos ilusorio resplandezca por la gracia de aquel que vive sin mancha de pecado. Este es el m\u00e1ximo deseo que permite al poeta reiterar una y otra vez la palabra de misericordia frente al futuro esperanzador de la redenci\u00f3n del hombre y la mujer. Esta pasi\u00f3n produce la afanosa b\u00fasqueda del misterio que se hace realidad en aquella voz del calvario llamando a\u00fan a las puertas como nos recuerdan los versos fervorosos de Lope:<em> \u00a1Cu\u00e1ntas veces el \u00e1ngel me dec\u00eda: \/ \u201cAlma, as\u00f3mate agora a la ventana, \/ ver\u00e1s con cu\u00e1nto amor llamar porf\u00eda\u201d!<\/em> Y ahora, con similar sentimiento leemos en <em>Barro del para\u00edso<\/em>: \u201cNada m\u00e1s deseo \/ que la \u00edntima llamarada flameando dentro de m\u00ed \/ junto al cuerpo que sangra por todos\u201d (87). Esta es la raz\u00f3n que cifra el c\u00e1ntico fervoroso, el susurro del alma que ha superado sus dolores vencida ya la obstinada angustia de la carne. Y, desenga\u00f1ada de los requerimientos del mundo, nos permite reiterar aqu\u00ed con similar hondura las palabras del poeta: \u2026<em>Somos carne fr\u00e1gil en un abismo ciego \/ donde los evangelios ofrecen luz y esperanza<\/em>. (67).<br \/>\nBarro del para\u00edso configura un pensamiento cristiano que pone en perspectiva no solo la realidad circunstancial del diario vivir, sino una de tono m\u00e1s profundo, una que conviene tener en cuenta para que podamos transformar la mente y el esp\u00edritu. Por eso, no debemos demorarnos en lo que nos conviene, lo que no podemos ignorar, lo que toca hondo la existencia como aquellos versos del inmortal Manrique, versos ahora tan cercanos al coraz\u00f3n: <em>Este mundo es el camino \/ para el otro, que es morada \/ sin pesar; \/ mas cumple tener buen tino \/ para andar esta jornada \/ sin errar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0Nueva York<br \/>\nPrimavera, 2019<\/p>\n<p><em>David Cort\u00e9s Cab\u00e1n (Arecibo, Puerto Rico, 1952), posee una Maestr\u00eda en Literatura Espa\u00f1ola e Hispanoamericana de The City College (CUNY).<\/em><strong>\u00a0<\/strong><em>Fue maestro en las Escuelas Primarias de Nueva York y profesor adjunto del Departamento de Lenguas Modernas de Hostos Community College of the City University of New York.<\/em><strong>\u00a0<\/strong><em>Ha publicado los siguientes libros de poes\u00eda: Poemas y otros silencios (1981), Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1991), El libro de los regresos (1999), Ritual de p\u00e1jaros: antolog\u00eda personal (2004), Islas (2011) y Lugar sin fin (2017). Sus poemas y rese\u00f1as literarias han aparecido en revistas de Puerto Rico, Estados Unidos, Latinoam\u00e9rica y Espa\u00f1a.<\/em><strong>\u00a0<\/strong><em>En 2006 fue invitado al III Festival Mundial de Poes\u00eda de Venezuela, y en 2015 a la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN), dedicada a Puerto Rico.<\/em>\u00a0<em>Ha participado en los Festivales Internacionales de Poes\u00eda de Cali, Colombia (2013), y de Managua, Nicaragua (2014). En 2014 fue invitado a presentar \u201cNoche de Juglar\u00eda, cinco poetas venezolanos\u201d, en Berna y Ginebra, Suiza. Ese mismo a\u00f1o la Universidad de Carabobo, en Valencia, Venezuela, le otorg\u00f3 la Orden Alejo Zuloaga Egusquiza en el Festival Internacional de Poes\u00eda. Reside en la ciudad de Nueva York desde 1973.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1468\" aria-describedby=\"caption-attachment-1468\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1468\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-el-poeta-y-ensayista-David-Cort\u00e9s-Cab\u00e1n-1024x906.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-el-poeta-y-ensayista-David-Cort\u00e9s-Cab\u00e1n-1024x906.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-el-poeta-y-ensayista-David-Cort\u00e9s-Cab\u00e1n-300x265.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-el-poeta-y-ensayista-David-Cort\u00e9s-Cab\u00e1n-768x679.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/6-el-poeta-y-ensayista-David-Cort\u00e9s-Cab\u00e1n.jpg 1487w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1468\" class=\"wp-caption-text\">El poeta y ensayista David Cort\u00e9s Cab\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Alfredo P\u00e9rez Alencart, <em>Barro del para\u00edso<\/em>, Asturias, Espa\u00f1a, Colecci\u00f3n Carpe Diem, Ars Po\u00e9tica, 2019. Ilustraciones de Miguel El\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Soy pobre y s\u00e9 que dura es la noche del hombre\u2026 \u00a0A. P. A. La poes\u00eda de tem\u00e1tica cristiana o religiosa parece tener hoy d\u00eda pocos seguidores. Los poetas que se inspiran en temas b\u00edblicos, y se exigen a s\u00ed mismos una b\u00fasqueda m\u00e1s fruct\u00edfera de los bienes espirituales, parecen ser pocos atractivos a los lectores. 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