{"id":1652,"date":"2019-05-27T07:52:16","date_gmt":"2019-05-27T06:52:16","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=1652"},"modified":"2019-05-27T07:52:16","modified_gmt":"2019-05-27T06:52:16","slug":"lo-universal-y-lo-divino-en-ruben-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=1652","title":{"rendered":"Lo universal y lo divino en Rub\u00e9n Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de los 100 a\u00f1os de la muerte del poeta de Metapa, Nicaragua (1867-1916) me permiti\u00f3, varias veces, reencontrarme con Rub\u00e9n Dar\u00edo, pues esos encuentros no tienen edad. Ya lo dijo el poeta chileno Gonzalo Rojas, quien se hab\u00eda encontrado con \u00e9l a los 16 a\u00f1os. Y que lo vio por dentro, tan dentro que lo continu\u00f3 leyendo hasta los ochenta. Porque con los poetas grandes no se termina nunca, dijo. Es m\u00e1s, muchas p\u00e1ginas podr\u00edan escribirse sobre el aporte de este poeta a la literatura en lengua castellana, como dice Carmen Ruiz Barrionuevo en su libro \u00abRub\u00e9n Dar\u00edo\u00bb (S\u00edntesis, 2002): <em>\u00abRub\u00e9n Dar\u00edo es considerado hoy, sin duda, como el autor m\u00e1s decisivo e importante del movimiento modernista, que despliega su actividad en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX<\/em>. Tan decisivo que dej\u00f3 todo un legado para el despu\u00e9s po\u00e9tico. Lo dijo el poeta cubano Gast\u00f3n Baquero, quien desmenuz\u00f3 en su momento la obra de Dar\u00edo: <em>\u00ab&#8230; Porque su gran voracidad de poes\u00eda le permiti\u00f3 ingurgitar impasiblemente lo puro y lo esp\u00fareo, la espuma y la broza, los que vinieron despu\u00e9s de \u00e9l hallaron menos cieno en torno, y divisaron mejor las m\u00e1s altas estrellas\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Muchos han intentado rebajar a Dar\u00edo, pero su legado es imborrable, su nombre ya est\u00e1 escrito en las estrellas, pues de su paso por el orbe se dio una renovaci\u00f3n de la po\u00e9tica en lengua castellana, un boom de la poes\u00eda sin cors\u00e9s, ni ataduras, y abriendo paso al ritmo y a la musicalidad. Sin temor a equivocarme entiendo que Dar\u00edo tuvo un compromiso con la palabra, la responsabilidad de que no se le escapara para que no fuese esclavizada. Y pudiera unir palabra con palabra enlaz\u00e1ndolas con la m\u00fasica sinuosa del libre albedr\u00edo, pero sin pasarse. Para que pudiera contar la vida y al mismo tiempo transformarla. Porque al final la poes\u00eda es la patria donde el poeta puede recalar en todos los instantes de su existencia. Es el rel\u00e1mpago que le ilumina y le revela los misterios.<\/p>\n<p>Dar\u00edo nace de un rinc\u00f3n de la Am\u00e9rica hispana, pero ya desde su infancia promete ser el adalid del castellano reluciente. Desde su Nicaragua entra en contacto con el legado heleno, romano, anglosaj\u00f3n&#8230; para universalizar nuestra lengua. El poeta no se queda en la infancia, sino que va aliment\u00e1ndose para generar nuevas etapas. Para ello inicia un viaje que le permite transitar por Am\u00e9rica del Sur a trav\u00e9s de Chile y Argentina, y es en este primero que le sale ese libro llamado <strong><em>Azul<\/em><\/strong>, que ser\u00e1 la g\u00e9nesis de ese cambio a la modernidad en la poes\u00eda. Todo este bagaje le da esa universalidad que lo caracteriza a \u00e9l y a su escritura. Lo dice Juan Valera en la Carta-pr\u00f3logo que escribi\u00f3 para el libro Azul. <em>\u00ab[&#8230;] Si el libro, impreso en Valpara\u00edso este a\u00f1o de 1888, no estuviese en muy buen castellano, lo mismo podr\u00eda ser de un autor franc\u00e9s, que de un italiano, que de un turco o de un griego. [&#8230;] Extraordinaria ha sido mi sorpresa cuando he sabido que usted, seg\u00fan me aseguran sujetos bien informados, no ha salido de Nicaragua sino para ir a Chile&#8230;\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Ya lo dice Rojas, que Dar\u00edo fue el fundador de Valpara\u00edso y que all\u00ed dej\u00f3 el mito. Y he aqu\u00ed que se asemeja a la abulense Teresa, por ser un andariego: de Chile pasa a Argentina donde importante es su labor como periodista, que le dar\u00e1 ese toque de buscador de lo nuevo, buscador de la verdad. Le llevar\u00e1 al porqu\u00e9 de todo. Y es el periodismo el que nos lo trae a Espa\u00f1a, como corresponsal del peri\u00f3dico argentino \u00abLa Naci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1650\" aria-describedby=\"caption-attachment-1650\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1650\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x662.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x662.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x194.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x497.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1650\" class=\"wp-caption-text\">Managua (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La diplomacia tambi\u00e9n le abrir\u00e1 las puertas del modernismo franc\u00e9s. Es as\u00ed como la poes\u00eda acompa\u00f1ada de otras artes se fortalece para tener luz propia. Como diplom\u00e1tico va de Espa\u00f1a a Francia y de Francia a Espa\u00f1a. Va asimilando los aires modernistas. Y ese ritmo de all\u00e1 para ac\u00e1 va haciendo crecer la poes\u00eda, pues todo crece con el ritmo, dijo un poeta. Espa\u00f1a le dar\u00e1 una tregua, a medias, pues su vida siempre estar\u00e1 sujeta a las sacudidas. Espa\u00f1a, a quien le demuestra su amor en sus cantos de vida y esperanza.<\/p>\n<p>En su peregrinaje po\u00e9tico Dar\u00edo tambi\u00e9n tuvo su encontronazo con <strong><em>Lo fatal<\/em><\/strong>. Se nota en sus versos: <em>\u00abMis ojos espanto han visto,\/ tal ha sido mi triste suerte;\/ cual la de mi Se\u00f1or Jesucristo,\/ mi alma est\u00e1 triste hasta la muerte.\/ Hombre malvado y hombre listo\/ en mi enemigo se convierte,\/ cual la de mi Se\u00f1or Jesucristo,\/ mi alma est\u00e1 triste hasta la muerte.\/ Desde que soy, desde que existo,\/ mi pobre alma armon\u00edas vierte;\/ cual la de mi Se\u00f1or Jesucristo,\/ mi alma est\u00e1 triste hasta la muerte\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>No entrar\u00e9 en disquisiciones acerca de si hab\u00eda experimentado ese verdadero encontronazo con el Maestro, pero s\u00ed que, en medio de la soledad del mundo, hab\u00eda elegido Uno para exponerle sus penas y alegr\u00edas. Entre tantos intermediarios que se le presentaban en ese momento, supo elegir, como si entendiera que no hay otro mediador entre Dios y los hombres (como dice la Palabra, aclaro). Y sab\u00eda de las revelaciones acerca de un regreso, que traer\u00eda nuevos horizontes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>\u00a1Oh, Se\u00f1or Jesucristo!<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u00a1Oh, Se\u00f1or Jesucristo! \u00a1Por qu\u00e9 tardas, qu\u00e9 esperas<br \/>\npara tender tu mano de luz sobre las fieras<br \/>\ny hacer brillar al sol tus divinas banderas!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Surge de pronto y vierte la esencia de la vida<br \/>\n<\/em><em>sobre tanta alma loca, triste o empedernida,<br \/>\n<\/em><em>que amante de tinieblas tu dulce aurora olvida.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Ven, Se\u00f1or, para hacer la gloria de Ti mismo;<br \/>\nven con temblor de estrellas y horror de cataclismo,<br \/>\nven a traer amor y paz sobre el abismo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Y tu caballo blanco, que mir\u00f3 el visionario,<br \/>\npase. Y suene el divino clar\u00edn extraordinario.<br \/>\nMi coraz\u00f3n ser\u00e1 brasa de tu incensario.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Se encuentra en esa lucha incesante entre la oscuridad y la luz. Contento de por lo menos poder dudar. Clamando por morir para despu\u00e9s renacer victorioso. Buscando esa luz que iluminara su mente e hiciera arder su coraz\u00f3n. Y as\u00ed ir bien acompa\u00f1ado en el Camino. Siente el deseo atroz de poder escuchar una voz autorizada que le infunda el aliento para no caer en la desesperaci\u00f3n. Es un hombre hecho y derecho, con una excelente y reconocida pluma en su tiempo, pero que ha decidido rebajarse y ser como un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa el clamor en <strong>SPES<\/strong>: <em>Jes\u00fas, incomparable perdonador de injurias, \/ \u00f3yeme; Sembrador de trigo, dame \/ el tierno pan de tus hostias; \/ dame, contra el sa\u00f1udo infierno, \/ una gracia lustral de iras y lujurias. \/ Dime que este espantoso horror \/ de la agon\u00eda que me obsede, \/ es no m\u00e1s de mi culpa nefanda, \/ que al morir hallar\u00e9 la luz de un nuevo d\u00eda \/ y que entonces oir\u00e9 mi \u201c\u00a1Lev\u00e1ntate y anda!\u201d<\/em> (del libro <strong>Cantos de vida y esperanza<\/strong>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1651\" aria-describedby=\"caption-attachment-1651\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1651\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/3-Granada-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x726.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"454\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/3-Granada-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x726.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/3-Granada-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x213.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/3-Granada-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x544.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1651\" class=\"wp-caption-text\">Granada (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No obstante, tiene todav\u00eda donde parapetarse. Y he aqu\u00ed el poema <strong><em>\u00a1Torres de Dios! \u00a1Poetas! <\/em><\/strong>(de <strong>Cantos de vida y esperanza<\/strong>), que une al poeta con Dios, que se\u00f1ala la naturaleza divina de la poes\u00eda, porque si no, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ella ser instrumento, paraca\u00eddas al que se aferra, si no le sirviera para derramar su alma ante el \u00fanico que le podr\u00eda traer un atisbo de luz en los momentos tumultuosos de su existencia? Dudo que no haya, como se intenta convencer, un anclaje divino en estos versos, donde el poeta hace un llamamiento a lanzar salmos de alabanza al autor de todo lo creado.<\/p>\n<p>No garantizo su adhesi\u00f3n total, pero avalo que orquesta toda una campa\u00f1a para conseguirlo. Ve\u00e1moslo: <em>\u00a1Torres de Dios! \u00a1Poetas! \/\u00a1Pararrayos celestes, \/que resist\u00eds las duras tempestades, \/como crestas escuetas, \/como picos agrestes, \/rompeolas de las eternidades. \/\/Torres, poned al pabell\u00f3n sonrisa. \/ Poned, ante ese mal y ese recelo, \/una soberbia insinuaci\u00f3n de brisa \/ y una tranquilidad de mar y cielo\u2026<\/em><\/p>\n<p>\u00bfAcaso no demuestra que sabe que ese don salv\u00edfico proviene del Creador? \u00bfQue el arte es un don divino? De ah\u00ed que considere al poeta como una torre, una fortaleza conectada con Dios hacia arriba, pero que tambi\u00e9n tiene que enfrentarse con las tormentas que son consecuencia de su existencia terrenal. Y esta conexi\u00f3n le convierte en un pararrayos con poder celestial, en un escudo protector para resguardarse de los dardos de la imperfecci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 le falt\u00f3 un compa\u00f1ero en esa traves\u00eda de b\u00fasqueda de la Verdad que hace libre, y desatar\u00eda las cadenas que lo aprisionaban a una vida llena de incertidumbres y de espejismos constantes que se desvanec\u00edan y lo llenaban de tribulaciones; por ello se ali\u00f3 con la perseverancia para resistir, se construy\u00f3 una torre que le acercaba a lo numinoso, pues su poes\u00eda ser\u00e1 ese canal comunicador con lo divino; y le dar\u00e1 el lugar que le corresponde como luz que ilumina el camino del hombre, le da las claves para descifrar el misterio y restaurar todo lo que le rodea. Afirmaci\u00f3n que podemos corroborar en <strong>\u00abHistoria de mis libros\u00bb<\/strong>: <em>\u00abCiertamente, en m\u00ed existe, desde los comienzos de mi vida, la profunda preocupaci\u00f3n del fin de la existencia, el terror a lo ignorado&#8230; En mi desolaci\u00f3n me he lanzado a Dios como un refugio; me he asido de la plegaria como de un paraca\u00eddas. Me he llenado de congoja cuando he experimentado el fondo de mis creencias y no he encontrado suficientemente maciza y fundamentada mi fe, cuando el conflicto de las ideas me ha hecho vacilar y me he sentido sin un constante y seguro apoyo. Todas las filosof\u00edas me han parecido impotentes; y algunas, abominables y obra de locos y malhechores. (\u2026) Y el m\u00e9rito principal de mi obra, si alguno tiene, es el de una gran sinceridad, de haber puesto &#8216;mi coraz\u00f3n al desnudo&#8217;, el de haber abierto de par en par las puertas y ventanas de mi castillo interior para ense\u00f1ar a mis hermanos el habit\u00e1culo de mis m\u00e1s caros ensue\u00f1os\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Qu\u00e9 pena que en su tiempo no se encontrara con aquellos que trabajaban para que el entendimiento de los hombres se iluminara y sus corazones se encendieran a fuego. Cuando la teolog\u00eda era algo sencillo, que escuchaba, atenta a lo que Dios estaba haciendo, renovada. Dispuesta a ver y o\u00edr los signos de lo que se estaba cociendo alrededor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1645\" aria-describedby=\"caption-attachment-1645\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1645\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/4-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x829.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/4-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x829.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/4-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x243.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/4-Managua-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x622.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1645\" class=\"wp-caption-text\">Managua (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adentr\u00e1ndome m\u00e1s en su prosa y verso es que percibo con m\u00e1s claridad esa b\u00fasqueda de la verdad, esa que te ense\u00f1a que \u00abhay que ser justo y bueno\u00bb. Su escritura nos confirma esa b\u00fasqueda incesante de ese Cristo que ama con desesperaci\u00f3n, ansioso por dar con su \u00abEl dorado\u00bb de misericordia y amor. Y esta din\u00e1mica se muestra en sus relaciones, por ejemplo, con Unamuno, quien escribi\u00f3 duras palabras sobre \u00e9l. En cambio, la respuesta de Dar\u00edo fue el de respaldar a Unamuno como poeta, cuando al publicarse el primer poemario de \u00e9ste (<em>Poes\u00edas<\/em>, Madrid, 1907) envi\u00f3 un art\u00edculo al diario <em>La Naci\u00f3n<\/em> de Buenos Aires, titulado \u00abUnamuno, poeta\u00bb. Tal actuaci\u00f3n no le trajo ventajas, m\u00e1s bien lo contrario. Cito un fragmento del art\u00edculo sobre la po\u00e9tica del vasco-salmantino: <em>\u00ab[&#8230;] Tengo, gracias a Dios, una facultad que nunca he encontrado en tantos sagitarios que han tomado mi obra por blanco: es la de comprender todas las tendencias y gustar de todas las maneras&#8230; El canto quiz\u00e1 duro de Unamuno me place tras tanta meliflua lira que acabo de escuchar, que todav\u00eda no acabo de escuchar. Y ciertos versos que suenan como martillazos me hacen pensar en el buen obrero del pensamiento que, con la fragua encendida, el pecho desnudo y transparente el alma, lanza su himno, o su plegaria, al amanecer, a buscar a Dios en lo infinito\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Al morir Dar\u00edo, un apenado Unamuno pudo resarcirse escribiendo un buen art\u00edculo donde entre otras cosas, dice lo siguiente: <em>\u00ab&#8230; <\/em><em>\u00a1No, no fui justo ni bueno con Rub\u00e9n; no lo fui! No lo he sido acaso con otros. Y \u00e9l, Rub\u00e9n, era justo y era bueno. [&#8230;] Era justo, esto es, comprensivo y tolerante, porque era bueno<\/em><em>. Aquel hombre, de cuyos vicios tanto se habl\u00f3 y tanto m\u00e1s se fantase\u00f3, era bueno, fundamentalmente bueno, entra\u00f1adamente bueno. Y era humilde, cordialmente humilde. Con la grande humildad que, a las veces, se disfraza de so\u00adberbia. Se conoc\u00eda, y ante Dios \u2013 \u00a1y hay que saber lo que era Dios para aquella suprema flor espiritual de la indianidad\u2014 hund\u00eda su coraz\u00f3n en el polvo de la tierra, en el polvo pisado por los pecadores. Se dec\u00eda algunas veces pagano, pero yo os digo que no lo era. No descans\u00f3 nunca aquel su pobre coraz\u00f3n sediento de amor. No de amar, sino de que se le amase. [&#8230;] <\/em><em>S\u00ed, buen Rub\u00e9n, \u00f3ptimo poeta y mejor hombre: este tu hura\u00f1o y herm\u00e9tico amigo, que debe ser justo y debe ser bueno contigo y con los dem\u00e1s, te deb\u00eda palabras no de benevolencia, de admiraci\u00f3n y de fervorosa alabanza, por tus esfuerzos de cultura. Y si Dios me da salud, tiempo y \u00e1nimo, he de decir de tu obra lo que \u2014m\u00e1s vale no pensar en por qu\u00e9\u2014 no dije cuando pod\u00edas o\u00edrlo. \u00bfLas oir\u00e1s ahora? Quisiera creer que s\u00ed. \/ Hay que ser justo y bueno, Rub\u00e9n\u201d<\/em>. Hermoso gesto.<\/p>\n<p>La respuesta de Dar\u00edo al impase citado carece de revanchas, iras, deseos de &#8216;ojo por ojo&#8217;. M\u00e1s bien tiene la maestr\u00eda de llegar a ser de esos pocos que logran vivir su existencia desde la poes\u00eda. De los que est\u00e1n por encima de cualquier frontera. Dar\u00edo logra captar el sentir de su tiempo, se zambulle en la realidad circundante, siente la necesidad de crear porque intuye que ese deseo proviene de uno mayor, el Creador de todo, Dios; y de ah\u00ed surge el indagar sobre la existencia de \u00e9l y de los otros, el compromiso social y pol\u00edtico. Pues en medio de sus dificultades econ\u00f3micas, la escritura y algunos excesos, toma conciencia acerca de que uno de los grandes males del mundo es la injusticia social. Dice Edelberto Torres en su libro <strong>La dram\u00e1tica vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo<\/strong>, que durante su estancia en Costa Rica tambi\u00e9n vio miserias. \u201cEn todas partes donde ha estado ha visto que la injusticia social es el sudario que cubre a los infelices del mundo, conoce a los responsables; y presagia al vengador que debe llegar. La interrogaci\u00f3n que pronuncia es: \u2018Por qu\u00e9?\u201d. Esto lo lleva a escribir en el \u2018Heraldo de Costa Rica\u2019 su \u2018visi\u00f3n pavorosa\u2019 sobre esta situaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201c\u00a1Oh Se\u00f1or!, el mundo anda muy mal. La sociedad se desquicia. El siglo que viene ver\u00e1 la mayor de las revoluciones que ha ensangrentado la tierra. \u00bfEl pez grande se come al chico? Sea; pero pronto tendremos el desquite. El pauperismo reina y el trabajador lleva sobre sus hombros la monta\u00f1a de una maldici\u00f3n. Nada vale ya sino el oro miserable. La gente desheredada es el reba\u00f1o eterno para eterno matadero. (\u2026) las hijas de los pobres, desde los catorce a\u00f1os, tienen que ser prostitutas. Son del primero que las compra. Los bandidos est\u00e1n posesionados de los bancos y de los almacenes. Los talleres son el martirio de la honradez; no se pagan sino los salarios que se les antoja a los magnates, y mientras el infeliz logra comer su pan duro, en los palacios y casas ricas los dichosos se atracan de trufas y faisanes. (\u2026) Yo quisiera una tempestad de sangre; yo quisiera que sonara ya la rehabilitaci\u00f3n de la justicia social\u2026 Todo anda de esta manera. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo no ha reventado ya la mina que amenaza al mundo; porque ya deb\u00eda haber reventado. En todas partes arde la misma fiebre. (\u2026). <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1646\" aria-describedby=\"caption-attachment-1646\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1646\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/5-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x665.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/5-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x665.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/5-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x195.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/5-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x499.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1646\" class=\"wp-caption-text\">Le\u00f3n (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Chile percibi\u00f3 un paisaje similar, el cual reflej\u00f3 en uno de los cuentos en prosa, \u2018La canci\u00f3n del oro\u2019 contenidos en su libro <strong>Azul<\/strong>, utilizando para su denuncia la voz de un mendigo. O de un peregrino, o de un poeta, como dice \u00e9l. Hab\u00eda sido testigo de la opulencia de los barrios bien y de la miseria de las barriadas. Quiz\u00e1, en menor escala, la necesidad tambi\u00e9n hab\u00eda tocado su puerta en demasiadas ocasiones. Por ejemplo, cuando es nombrado ministro de Nicaragua en Espa\u00f1a. Debido a las intrigas de algunos contra \u00e9l, en su pa\u00eds natal, apenas recibe a tiempo los recursos suficientes para salir adelante \u00e9l y su familia. Dice el ya citado Edelberto Torres: \u201cDespu\u00e9s de casi dos a\u00f1os de esa clase de brega, el pobre grande hombre, tan infantil y tan ingenuo, es presa de una inmensa pesadumbre. De hecho, est\u00e1 retirado de la vida diplom\u00e1tica; no sale de su residencia privada, en donde pasa los d\u00edas arrebujado en su roja hopalanda\u2026 La desesperaci\u00f3n poco a poco va hinc\u00e1ndole sus negras garras; en los suyos inmediatos no encuentra apoyo espiritual, aunque es grande el que le prestan sirvi\u00e9ndole en las m\u00e1s indispensables atenciones cotidianas, pero nada m\u00e1s, de modo que, aunque acompa\u00f1ado, su soledad es completa\u2026\u201d. Todo afloraba en sus cantos de donde destilaban alegr\u00edas, tristezas, muerte, desenga\u00f1os, pero siempre con un canto a la esperanza.<\/p>\n<p>Y otra vez digo que me da pena que no se encontrara, en alguno de los lugares por donde transit\u00f3, con verdaderos acompa\u00f1antes en el camino, ese camino donde hay acci\u00f3n, hay peligros, donde se deja la vida; en el que debe haber abandono de algo, debe haber compromiso, y tambi\u00e9n dejar la comodidad de ser un mero testigo. Y, al final, hay una meta.<\/p>\n<p>Y la palabra sigui\u00f3 creciendo en forma de poema, torn\u00e1ndose en tabla de salvaci\u00f3n. Como dijo su amigo chileno Pedro Balmaceda Toro en un art\u00edculo que escribi\u00f3 sobre su libro <strong>Abrojos<\/strong>: \u201cEl libro de Dar\u00edo responde a una necesidad del esp\u00edritu, es algo que hemos esperado sin saberlo, es <strong><em>\u2018El libro de Job<\/em> <\/strong>de la adolescencia\u201d.<\/p>\n<p>Estas son apenas unas impresiones (algo muy personal), no de una especialista en Rub\u00e9n Dar\u00edo, sino de una admiradora de sus versos, como queriendo ser su acompa\u00f1ante en el camino, en ese encuentro con el Otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1647\" aria-describedby=\"caption-attachment-1647\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1647\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/6-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x587.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/6-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x587.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/6-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x172.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/6-Le\u00f3n-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x440.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1647\" class=\"wp-caption-text\">Le\u00f3n (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Jacqueline Alencar Polanco (Cobija, Bolivia, 1961), es licenciada en Ciencias Econ\u00f3micas por la Universidad Federal de Mato Grosso (Brasil). Antes de venir a Espa\u00f1a, becada por la Diputaci\u00f3n de Salamanca, trabaj\u00f3 en instituciones p\u00fablicas en el \u00e1rea de planificaci\u00f3n y proyectos de desarrollo.<\/em><em> Desde hace varios a\u00f1os, junto con su esposo, se dedica a la publicaci\u00f3n y correcci\u00f3n de libros de poes\u00eda y ensayo. Tambi\u00e9n realiza traducciones del portugu\u00e9s al castellano para algunas editoriales. Es directora de la revista \u00a0\u201cSembradoras\u201d, desde su aparici\u00f3n en el a\u00f1o 2007 y colabora como voluntaria en Alianza Solidaria (AEE). Desde 2010 mantiene una columna dominical en el peri\u00f3dico Protestante Digital, adem\u00e1s de colaboraciones espor\u00e1dicas en <\/em>Salamanca al d\u00eda<em> y <\/em>Tiber\u00edades<em>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1648\" aria-describedby=\"caption-attachment-1648\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1648\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/7-Jacqueline-Alencar-en-el-Museo-Archivo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-en-Le\u00f3n-foto-de-A.-P.-Alencart-1024x617.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/7-Jacqueline-Alencar-en-el-Museo-Archivo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-en-Le\u00f3n-foto-de-A.-P.-Alencart-1024x617.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/7-Jacqueline-Alencar-en-el-Museo-Archivo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-en-Le\u00f3n-foto-de-A.-P.-Alencart-300x181.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/7-Jacqueline-Alencar-en-el-Museo-Archivo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-en-Le\u00f3n-foto-de-A.-P.-Alencart-768x462.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1648\" class=\"wp-caption-text\">Jacqueline Alencar en el Museo-Archivo de Rub\u00e9n Dar\u00edo, en Le\u00f3n (foto de A. P. Alencart)<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La celebraci\u00f3n de los 100 a\u00f1os de la muerte del poeta de Metapa, Nicaragua (1867-1916) me permiti\u00f3, varias veces, reencontrarme con Rub\u00e9n Dar\u00edo, pues esos encuentros no tienen edad. Ya lo dijo el poeta chileno Gonzalo Rojas, quien se hab\u00eda encontrado con \u00e9l a los 16 a\u00f1os. 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