{"id":1751,"date":"2019-06-20T13:17:15","date_gmt":"2019-06-20T12:17:15","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=1751"},"modified":"2019-06-21T10:47:54","modified_gmt":"2019-06-21T09:47:54","slug":"el-amor-y-lo-profetico-en-barro-del-paraiso-de-alfredo-perez-alencart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=1751","title":{"rendered":"El amor y lo prof\u00e9tico en \u2018Barro del Para\u00edso\u2019, de Alfredo P\u00e9rez Alencart"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Aquel que camina una sola legua sin amor, camina<br \/>\n<\/em><em>amortajado hacia su propio funeral.<br \/>\n<\/em>Walt Whitman<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Barro del Para\u00edso con esp\u00edritu del G\u00f3lgota soy, y perdono lo que me hacen y perdono lo que me har\u00e1n.<\/em> Estos versos nos acercan al pensamiento del que escribe, adem\u00e1s de servir de antesala a una poes\u00eda fervorosa, sirven como carta de presentaci\u00f3n. El poeta es el hombre, el hombre que celebra y canta a la benignidad de la vida, que perdona, que posee el o\u00eddo de los ense\u00f1ados, que va <em>siguiendo la estela del Rab\u00ed, no con los labios muertos que inventan sus silencios, con discursos soberbios, \u00e1vidos de un cielo disfrazado con cifras de resultados, bienes y m\u00e1s bienes, aunque despe\u00f1en la Inocencia. La bondad penetra la ma\u00f1ana. Hay que renacer andando para ser ciudadano del milagro<\/em>. Porque <em>fuera de los milagros uno siempre est\u00e1 a oscuras, ocultando inmundas llagas, chocando con \u00e1rboles desgajados, gritando al tramposo espejo de los sue\u00f1os. <\/em>Este poeta escribe versos que suenan como himnos de otros tiempos, se atreve a decir como pocos, no pretende complacer a multitudes, quiere ser un continuador, uno que retoma lo que ha aprendido porque se sabe deudor. Alencart conoce la felicidad, conoce los tiempos y las desdichas, conoce el dolor que va hil\u00e1ndose, <em>la humanidad sujetada a futilidad que sigue gimiendo hasta hoy y estando en dolor juntamente hasta ahora<\/em>; pero a pesar de todo el drama y las angustias existenciales, jam\u00e1s abandona esa visi\u00f3n reconfortarte del hombre, el hombre absoluto e integrador que busca con su quehacer ampararnos y mostrarnos el camino de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>V\u00edvase memorando el amor<\/em> \u2014nos dice\u2014, y este verso tambi\u00e9n de apertura nos condiciona, porque hay que celebrarlo, hay que traer la memoria l\u00facida, el amor con sus par\u00e1bolas, con sus credos y peque\u00f1os prodigios, con sus gestos supremos: el de la entrega y el del sacrificio, pero mayor que todos estos, el del ofrecimiento. Sabe que el amor en su \u00edmpetu y deleite tiene mucho que ofrecer: una vida que no ver\u00e1 la muerte, muertos que se pondr\u00e1n de pie, por su existencia sin l\u00edmite. Entonces la libertad definitiva es el amor, y no hay nada en \u00e9l que no pueda ser restaurado. Si sentimos amor, lo esencial de Dios estar\u00e1 en nosotros. Es la gran met\u00e1fora de la existencia, con su posibilidad infinita y deslumbradora: nacidos del fango y la respiraci\u00f3n de Dios, del soplo memorioso del Eterno, engendrados por el Amor, <em>que nos ha dado libremente todas las cosas que ata\u00f1en a la vida. <\/em>Cuanto significado cobran entonces los versos de San Juan de la Cruz: <em>En el atardecer de la vida, seremos examinados en el amor.<\/em> Y de cuanta significaci\u00f3n son tambi\u00e9n las declaraciones del ap\u00f3stol Pablo: <em>Si hablo en las lenguas de los hombres y de los \u00e1ngeles, pero no tengo amor, he venido a ser un [pedazo de] bronce sonante o un c\u00edmbalo estruendoso. Y si tengo el don de profetizar y estoy enterado de todos los secretos sagrados y de todo el conocimiento, y si tengo toda la fe como para trasladar monta\u00f1as, pero no tengo amor, nada soy. <\/em>Para Alencart: <em>la \u00fanica br\u00fajula es el Amor enhebrado al misterio;<\/em> <em>y <\/em>el amor es lo que tiene para ofrecer, sabe que en \u00e9l est\u00e1 la ra\u00edz y la culminaci\u00f3n de todos los prop\u00f3sitos divinos<em>. <\/em>Del <em>Cantar de los Cantares<\/em> aprendi\u00f3 la mejor definici\u00f3n: <em>el amor es tan inexorable como la muerte, sus llamaradas son las llamaradas de un fuego, (la llama de Jah),<\/em> una llama que no puede extinguirse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1743\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/2-Barro-del-Para\u00edso-207x300.jpg\" alt=\"\" width=\"207\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/2-Barro-del-Para\u00edso-207x300.jpg 207w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/2-Barro-del-Para\u00edso-768x1111.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/2-Barro-del-Para\u00edso-708x1024.jpg 708w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/2-Barro-del-Para\u00edso.jpg 1879w\" sizes=\"auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px\" \/><\/p>\n<p>Todo adquiere un significado en este libro: desde el acierto del t\u00edtulo, hasta la pintura de portada de Miguel El\u00edas, porque si el barro denota, fragilidad\/inmovilidad, lo cierto es que es materia moldeable, y la representaci\u00f3n simb\u00f3lica de la vasija de barro en las manos del artesano, representa el trabajo del amor en nosotros, la condici\u00f3n del barro dej\u00e1ndose moldear, el movimiento siempre hacia la perfecci\u00f3n, hacia el mejoramiento. El barro d\u00factil, maleable, en las manos del Gran Alfarero siempre ser\u00e1 barro del para\u00edso, y ese contraste de doble condici\u00f3n, fragilidad\/plenitud, lo explicar\u00eda Pablo a los corintios: <em>Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que el poder que es m\u00e1s all\u00e1 de lo normal sea de Dios y no el que procede de nosotros.<\/em> Y ese tesoro es un ministerio, que no se les encomend\u00f3 a \u00e1ngeles sino a nosotros, a pesar de nuestra condici\u00f3n de polvo. El hombre es un <em>ser para la resurrecci\u00f3n,<\/em> somos algo m\u00e1s que arcilla soplada, algo m\u00e1s que una imagen, de ah\u00ed que algunos poetas como Tagore apelen al sentido de la inmortalidad humana. Ser en Dios, continuidad, esa parte sustancial que puede acceder al alimento de vida, al luminoso Para\u00edso y a la so\u00f1ada eternidad. En ese acercamiento a la divinidad el hombre deja de ser lo ef\u00edmero, como tan bien lo expresan estos versos de Alencart: <em>sobre la m\u00e9dula o el barro de la f\u00e9rtil resurrecci\u00f3n: somos finitud picoteando en el cosmos hasta derramar nuestro al\u00edgero peso cerca de Dios; somos par\u00e1bolas aparecidas con m\u00fasicas y l\u00e1grimas en d\u00edas ungidos para ser tr\u00e1nsito hacia nuevas liturgias. <\/em><\/p>\n<p>Entonces<em> \u00bfDebe el barro contender con su formador? \u00bfDebe el barro decir a su formador: \u00bfQu\u00e9 haces? \u00bfY tu logro [decir]: No tiene manos?:<\/em> Isa\u00edas, refiri\u00e9ndose a la extrema pecaminosidad de Israel, responde: <em>Oh Jehov\u00e1, t\u00fa eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro, y t\u00fa eres nuestro Alfarero; y todos somos la obra de tu mano [&#8230;]; y cada una de nuestras cosas deseables ha llegado a ser una devastaci\u00f3n<\/em>. Dios hab\u00eda moldeado a Israel como un vaso apto solo para la destrucci\u00f3n\u2026 <em>Y tienes que quebrar el frasco ante los ojos de los hombres que van contigo. Y tienes que decirles: Esto es lo que ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: De la misma manera quebrar\u00e9 yo a este pueblo y a esta ciudad como quiebra alguien la vasija del alfarero de modo que ya no puede componerse\u2026<\/em> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En <em>Barro del Para\u00edso<\/em> encontramos ese contraste entre el barro moldeable, para prop\u00f3sito honroso, santificado, \u00fatil, preparado para toda buena obra y el barro contencioso, (vasos de ira que Dios tolera), que siguen y siguen almacenando violencia, <em>que avanzar\u00e1n a m\u00e1s y m\u00e1s impiedad<\/em>\u2026 Refiri\u00e9ndose a ellos el poeta nos dice: <em>Todo se corrompe como una pesadilla. Tambi\u00e9n la sincopada arrogancia de los siervos ca\u00eddos, sobresaltados de s\u00fabito por una feroz tormenta que desploma sus festejos y los desahucia y los rodea de inquietud y los atenaza como despojos sin destino<\/em>\u2026 los <em>que no oyeron llegar al mendigo de sandalias polvorientas. As\u00ed, durante largo tiempo golpear\u00e1n la puerta que ellos mismos cerraron. <\/em><\/p>\n<p>Como si de una largu\u00edsima oraci\u00f3n se tratase, su poes\u00eda ofrece: la grosura de las mejores ofrendas, los inciensos gratos que llevan un olor conducente a descanso; pero hay lugares en este libro, donde el verso lleva un ruego de incomplacencia, el poeta est\u00e1 harto de los que levantan el becerro contaminante del paganismo, de los que fabrican el culto idol\u00e1trico hacia s\u00ed mismos, de los que se dicen devotos, y ofrecen el animal defectuoso como ofrenda:<em> En vano tararear la letra si es de vidrio tu coraz\u00f3n que anda feliz a solas\/ Ha de hacerse ruina esa vanidad enyesada a la car\u00f3tida, insaciable como dos miedos atizando el fuego fatuo, para que nazca un camino injertado al esp\u00edritu mismo del hombre. La vida \u00edntima tiene c\u00f3digos que desovan all\u00e1 lejos, donde la justicia no se traspapela. <\/em><\/p>\n<p>Asombro y deseo, armonizan, despu\u00e9s de todo, el asombro es tambi\u00e9n un paso hacia la reflexi\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, un avance hacia el conocimiento de uno mismo. La sorpresa y el asombro acompa\u00f1ar\u00e1n siempre la poes\u00eda del que escribe. <em>Y que Dios avive las l\u00e1mparas para que admires el fruto sin que se te caiga de las manos y siga girando adentro del silencio, dorado y azul cuando fue sembrado llenando la copa de tu existencia. B\u00fascale un hilo de sol a tu vida, recoge el mellizo flamear de la luz del arca y ya no te cubrir\u00e1s con banderas negras sobre el suelo de la ciudad donde naciste\u2026<\/em><\/p>\n<p>La poes\u00eda es un estado de intelecci\u00f3n y de rebeld\u00eda permanente. A diferencia de Pessoa, para quien la realidad solo existe a trav\u00e9s de la literatura, y prefiere<em>: \u00a1Nunca encontrar a Dios, nunca saber siguiera si Dios existe!&#8230; <\/em>seguir, en lo que \u00e9l llama: la \u201cilusi\u00f3n\u201d o \u201cel error que seduce\u201d. Si para aquel<em>: \u00a1Nunca la verdad, nunca el final! \u00a1Nunca la uni\u00f3n con Dios entera o en paz\u2026! <\/em>Alencart, por su parte, sigue alejado de las falsas filosof\u00edas, poseedor de una verdad: \u2014la suya\u2014 con la que puede vislumbrar desde la poes\u00eda, el para\u00edso del futuro<em>, mientras mantiene los ojos fijos, no en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas\u2026 <\/em>vive el \u00e9xtasis de la contemplaci\u00f3n, siente el deleite de esa mirada absorta, deslumbrada por la belleza que sabe que lo aguarda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1744\" aria-describedby=\"caption-attachment-1744\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1744 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/3-Miguel-El\u00edas-Juan-Carlos-Mart\u00edn-y-A.-P.-Alencart-foto-de-Jos\u00e9-Amador-Mart\u00edn-1024x627.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"392\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/3-Miguel-El\u00edas-Juan-Carlos-Mart\u00edn-y-A.-P.-Alencart-foto-de-Jos\u00e9-Amador-Mart\u00edn-1024x627.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/3-Miguel-El\u00edas-Juan-Carlos-Mart\u00edn-y-A.-P.-Alencart-foto-de-Jos\u00e9-Amador-Mart\u00edn-300x184.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/3-Miguel-El\u00edas-Juan-Carlos-Mart\u00edn-y-A.-P.-Alencart-foto-de-Jos\u00e9-Amador-Mart\u00edn-768x470.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/3-Miguel-El\u00edas-Juan-Carlos-Mart\u00edn-y-A.-P.-Alencart-foto-de-Jos\u00e9-Amador-Mart\u00edn.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1744\" class=\"wp-caption-text\">Miguel El\u00edas, Juan Carlos Mart\u00edn y A. P. Alencart (foto de Jos\u00e9 Amador Mart\u00edn)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Es cierto que algunos no saben vivir en esa atm\u00f3sfera benigna de la poes\u00eda. Si Rimbaud expresa soy due\u00f1o del caos, y siempre lo encontramos en ese descenso a los infiernos, los poetas como Alfredo est\u00e1n siempre cerca de la luz. No escribe poes\u00eda con intenci\u00f3n de llenar el abismo, aunque deambule en \u00e9l, tampoco se queda en lo superficial, es de los que ven las ra\u00edces de las cosas<em>. Que tu yo lave su inmundicia y la abandone en el caj\u00f3n de las cenizas que no volver\u00e1n a repetir sus pasos. Esconde las manos entre los pecados que llevas en tu bolso y que, cuando salgan, porten piedras no para tropiezo sino para completar la casa levantada con inmenso amor. As\u00ed justo habitar\u00e1s la tierra, puliendo el \u00e1ngulo de la piedra.<\/em><\/p>\n<p>A diferencia de Vallejo u otros muchos poetas que ofrecen un reflejo desfigurado del evangelio, o una m\u00edstica renovada, en Alfredo como en Rilke, encontramos esa aseveraci\u00f3n lit\u00fargica de la eternidad y la infinitud. La religiosidad (o incluso teolog\u00eda) de este cristiano confeso, lleva como el poeta de El libro de horas, esa expresi\u00f3n ferviente hacia Dios, y tambi\u00e9n como aquel, vierte su amor a los desfavorecidos, los ignorados y despreciados. Pero tampoco es un m\u00edstico a la manera Rilkiana. En su poes\u00eda est\u00e1 el di\u00e1logo del hombre con la realidad, con Dios, un di\u00e1logo que comenz\u00f3 con la memoria de la ca\u00edda y que en Cristo nos redime en ese ascenso de contemplaci\u00f3n espiritualizada del ser. Tambi\u00e9n en su obra todo integra esa unidad personal y universal, donde la humanidad podr\u00e1 encontrarse a s\u00ed misma, porque estar\u00e1 en correspondencia con la experiencia com\u00fan<em>. <\/em>En \u00e9l se cumple la sentencia de Novalis<em>: el poeta es Omnisciente; es un aut\u00e9ntico microcosmo.<\/em><\/p>\n<p>La poes\u00eda florece en el camino a la b\u00fasqueda del Verbo imperecedero y la palabra definitiva que nombra a Dios, es el reino indagador irrigando m\u00faltiples realidades, lleva el anhelo de encontrar el rostro primigenio, de fundirse al Logos, al h\u00e1lito Creador que la convierta en parte de esa eternidad.\u00a0\u00a0 <em>Es el soplo feliz que ayuda a encender la existencia, <\/em>va luminosa, abriendo brechas, senderos, <em>su pronunciamiento marchando adelante como una boca que quiere hablar y alumbra la vida de todo el reino levantado sobre el coraz\u00f3n de las tinieblas. <\/em>All\u00ed es donde se acumulan los milagros, y se precipitan las visiones, donde tiene lugar la fiesta del alma. El poeta v<em>a atravesando el laberinto de los s\u00edmbolos indescifrables, como si volviera a comenzar el mundo con ese trote vitalicio que ronda por la fuente legendaria como abri\u00e9ndole compuertas al coraz\u00f3n\u2026 Yo soy mi doble y devoto acallo bravuras verdaderas. \u00c9l es mi yo y por eso es todo lo que miro. Firmamos un pacto para bucear por nuestro silencio y para no hablar en vano. <\/em>Y no es un regreso al <em>\u201cyo soy otro\u201d<\/em>, tampoco necesita ser legi\u00f3n, condensa toda la fuerza expresiva en la multiplicidad de ese yo \u201c\u00fanico\u201d. Conviven en plena unidad \u00e9l y el que escribe, dos que armonizan el canto. Es anhelo del poeta entregar un ideal que sobrepase las realidades, Borges: <em>quer\u00eda so\u00f1ar un hombre, quer\u00eda so\u00f1arlo con integridad minuciosa e impon\u00e9rselo a la realidad, y ese proyecto m\u00e1gico hab\u00eda agotado el espacio entero de su alma, <\/em>Alfredo lo logra, nos ofrece con su decir intenso y personal, con sus meditaciones, no una imagen tergiversada de s\u00ed mismo, sino una depurada y aut\u00e9ntica. <em>Tiembla aqu\u00ed la suprema fuerza de los ruegos. Retumba a los lejos la metamorfosis de una tempestad que desbautiza para que la espalda cargue sacos con tierra de castigo o siglos de piedra y lenguajes laber\u00ednticos de Babel. Re\u00fano el barro de mi nacimiento para no enloquecer ni aderezar el jard\u00edn con sortilegios cuya combusti\u00f3n me destete bajo la atenta pupila de esta hora de justicia. <\/em>La traves\u00eda existencial resumida simple y simult\u00e1neamente en este libro, desde una po\u00e9tica confesional y trasparente: <em>Y me hago ministro del misterio. Nada m\u00e1s deseo que la \u00edntima llamarada flameando dentro de m\u00ed junto al cuerpo que sangra por todos\u2026<\/em> <em>Que diluvie el alma su vocaci\u00f3n de ternura, su viento fiel\u2026 Sigo con preguntas antiguas para este hoy menos vac\u00edo, absuelto de tantos exilios por el Dios que me es bastante. Pero ya no he vuelto a probar frutos que amargar\u00edan mi boca, abriendo nuevo calvario en el pecho del Maestro.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n me dir\u00e1 por qu\u00e9 siguen trotando las im\u00e1genes? Verbos que tiemblan, el p\u00e1lpito pleno de los siglos sobre el hombre. <\/em>Poes\u00eda densa; pero de una sobreabundancia deleitosa, donde podemos sentir la angustia del poeta y la de Dios, el desconsuelo de esa humanidad tan alejada de \u00e9l. Insiste en sus temas; pero matizados con vivencias de profunda afectividad, todo el libro es una confesi\u00f3n contundente, testimonia, escribe desde la sinceridad, la luz que nos regala su poes\u00eda es una que se somete sin aceptar el conformismo, que entiende de pureza y solemnidades. Es la luz corpulenta del verso, poderosa, emotiva, conducente, donde renace la fuerza de la vida. Porque siempre es una luz espl\u00e9ndida la que nos deja ver el alma y los sentimientos del que escribe. Pero si est\u00e1 la luz, estar\u00e1n tambi\u00e9n todas las oscuridades que revelan al hombre. Poes\u00eda de contrastes, donde siempre estar\u00e1n esos opuestos que se corresponden, lo antag\u00f3nico siempre enfrent\u00e1ndose: luz y caos, bien y oscuridad, muerte y resurrecci\u00f3n, lo ingenuo y lo maldito.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1745\" aria-describedby=\"caption-attachment-1745\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1745\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/4-Los-poetas-Aganzo-y-Fonseca-fotografiando-a-Alencart-y-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-con-el-libro-foto-de-jacqueline-Alencar-1024x598.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"374\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/4-Los-poetas-Aganzo-y-Fonseca-fotografiando-a-Alencart-y-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-con-el-libro-foto-de-jacqueline-Alencar-1024x598.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/4-Los-poetas-Aganzo-y-Fonseca-fotografiando-a-Alencart-y-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-con-el-libro-foto-de-jacqueline-Alencar-300x175.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/4-Los-poetas-Aganzo-y-Fonseca-fotografiando-a-Alencart-y-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-con-el-libro-foto-de-jacqueline-Alencar-768x448.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1745\" class=\"wp-caption-text\">Los poetas Aganzo y Fonseca, fotografiando a Alencart y Carmen Ruiz Barrionuevo, con el libro (foto de jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Lo sagrado suele estar anclado al ma\u00f1ana del hombre y no es leyenda la profec\u00eda que enumera visiones de todas las edades del mundo. Por ella surgi\u00f3 el polvo de la revelaci\u00f3n con el cual se cuajaron los milagros\u2026<\/em> La poes\u00eda de Alencart, representa una gradual religaci\u00f3n entre lo po\u00e9tico y lo religioso, ella abre un canal cuya fusi\u00f3n vital es hallar lo eterno, lo perdurable, la acci\u00f3n creativa imperecedera con la que enfrentar\u00e1 un destino inevitable. Aprovecha esa capacidad visionaria de la poes\u00eda, y sus \u201cmesianismos\u201d para vislumbrar al hombre del futuro, para volver a la transparencia inicial y conciliadora, para ver cumplida la promesa de restauraci\u00f3n. La poes\u00eda aboga por ese reino de plenitud, el poeta no acepta la condici\u00f3n ef\u00edmera de la existencia, siente todo el dolor del mundo, reconoce la necesidad de un cambio, quiere esa transformaci\u00f3n. All\u00ed es donde indaga su palabra po\u00e9tica, donde tiene lugar ese suceder irrefrenable de im\u00e1genes que lo llevan a alcanzar la percepci\u00f3n de la totalidad; pero no es profeta a la manera de Nostradamus, o Blake, tampoco es un formador de \u201ccredos\u201d, acepta la poes\u00eda de la videncia, poes\u00eda de la \u201cgnosis\u201d en su af\u00e1n de conocer el misterio. <em>Este esp\u00edritu me ojea como un sat\u00e9lite preciso que nunca se estrella en el vac\u00edo ni en las piedras de sacrificio. Largas noches de silencio convirti\u00e9ndose en ganancia para explorar lo visible y lo invisible, traspasado por mi propia mudez y la del Dios donde naufraga mi carne\u2026 Me iza por el cr\u00e1neo un tornado seminal y yo respondo con mi fiebre dispuesta a predicciones, con el viaje varado de mi duermevela, abrasado y existiendo.\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Las revelaciones a las que accede por medio de sus lecturas del Libro Sagrado, la sobreabundancia, el incesante di\u00e1logo, el sentido de inmensidad que no lo abandona, todo ese torrente de sensaciones, anhelos, temores, las experiencias de toda \u00edndole colman de plenitud el <em>corpus<\/em> l\u00edrico de Alencart. Su cercan\u00eda a los cantos de San Juan de la Cruz, o a los mismos Salmos har\u00e1 que no falte el tono permanente de alabanza, y el agradecimiento por la vida.<\/p>\n<p>Como un iluminado comparte el mismo esp\u00edritu de fe que los profetas, \u2014nos dice\u2014: <em>Claman Am\u00f3s y los dem\u00e1s, pero los poderosos se marchan de la plaza sin ofrecer pan alguno a las bocas con hambre, a los llenos de esp\u00edritu. \u00a1B\u00e1\u00f1alos, Se\u00f1or, con el inmundo pur\u00edn de los cerdos, \u00a1y rep\u00fadialos para que no te hallen ni en el fondo del mar! \u00a1Pon hambruna en el est\u00f3mago de los insaciables y permite que la poderosa voz de tus profetas tenga larga vida por los siglos de los siglos!<\/em> Y pensamos en esa larga l\u00ednea de profetas casi continua desde Samuel en adelante y pensamos en Am\u00f3s, que no era profeta, ni hijo de profeta, sino guardador de reba\u00f1os y punzador de higos, a quien Dios le dijo profetiza, y en David, <em>que sab\u00eda Dios le hab\u00eda jurado con juramento que sentar\u00eda a uno del fruto de sus lomos, sobre su trono, y vio de antemano y habl\u00f3 respecto a la resurrecci\u00f3n del Cristo, que ni fue abandonado en el Hades, ni su carne vio corrupci\u00f3n.<\/em> Y pensamos en Jerem\u00edas y sus cuarenta a\u00f1os de servicio prof\u00e9tico, que no se consider\u00f3 m\u00e1s justo que los dem\u00e1s, incluy\u00e9ndose cuando reconoc\u00eda la iniquidad de la naci\u00f3n. Y en el propio Jes\u00fas, como el profeta mayor, y miembro del \u201cgrupo \u00edntimo\u201d de Dios, que vino a revelarlo. (Juan 1. 18). Y pensamos en este poeta que habla como un hombre de visiones, con una intensidad pasmosa, que escribe palabras de juicio y condenaci\u00f3n, que usa el l\u00e1tigo de la palabra, la imagen corp\u00f3rea de la palabra inaugural para ofrecer una denuncia, para condenar a los inquisidores, a los que practican injusticia, a los <em>\u201cque est\u00e1n poniendo fuera de [su] mente el d\u00eda calamitoso<\/em>\u2026 <em>ellos han odiado a un censurador, a uno que habla cosas perfectas detestan\u201d.<\/em> Alfredo escribe:\u00a0\u00a0 <em>Luego cansa ser un paria juzgado por su falta de juicio. Cansa moverse alrededor de la vista apagada. Cansa o\u00edr pisadas extra\u00f1as que hierven la sangre del primer juramento. Cansa esperar a que se regeneren los traidores. Entonces vienen las plegarias: \u00a1Oh largo murmullo del cielo, Dios que tantas cosas hab\u00edas advertido! \u00a1Oh luz que abandonas por el rev\u00e9s del llanto, haz que esta voz rogante se torne corpulenta marejada y detenga la sonrisa de quienes no guardan paz contigo!<\/em><\/p>\n<p>El poeta tambi\u00e9n levanta su endecha, y no es una queja in\u00fatil; dice, con un lenguaje que en ocasiones golpea, con un clamor vigoroso palabras de verdad. Imaginen el efecto de esta poes\u00eda, que no decora, ni disfraza su palabra, que no cae en simulaciones, que escribe el lenguaje fecundo de la vida. Y este poeta entiende las virtudes, \u00e9l es el hombre que ama, que pelea, que sin dejarse llevar por las desdichas habla palabras del futuro, porque cree en la renovaci\u00f3n del hombre, y en el hombre redimido. <em>Voy con mis dos mundos, con mis plurales ofrendas en manos limpias<\/em>\u2026 <em>Una criatura seguir\u00e1 soplando su incesante linaje, hermanando a los que no estuvieron cuando se abri\u00f3 el velo y cayeron los cielos y se filtr\u00f3 la aparici\u00f3n para volver a un presente donde la existencia no resulte eternidad de un solo d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Desde el fervor nos habla este poeta, desde sus dos fe, \u2014la po\u00e9tica y la cristiana\u2014 <em>Libo la emanaci\u00f3n de Tu sangre que me incorpora a la asamblea de hermanos con un trozo de cielo en el coraz\u00f3n y en la garganta que mide la cercan\u00eda de tu ausencia por los lindes del transparente Para\u00edso.<\/em> Alfredo acepta el discipulado, ya no puede ser indiferente, ni conoce otra serenidad que la del esp\u00edritu, vive en ese desborde de pasiones, (pasi\u00f3n por la vida y por la verdad suprema). Nos deja ver su humildad y sentimientos extraordinarios, junto a una profunda devoci\u00f3n piadosa: <em>Reconoc\u00ed al due\u00f1o del amor cuando toc\u00f3 mi puerta, pidi\u00e9ndome posada con jubilosa mansedumbre. Su cuerpo est\u00e1 conmigo, preparando nuevas marchas. Cuantioso es su sosiego e indemne sigue su mensaje. Ya nadie podr\u00e1 seccionarme el contentamiento<\/em>\u2026 <em>Yo pertenezco al Amado: su ejemplo me destet\u00f3 ya maduro y sudo en pleno invierno y desde mi pecho dejo ver la brasa de la resurrecci\u00f3n<\/em>. El poeta reconoce la necesidad de cambio del mundo hacia lo Justo. Su coraz\u00f3n tiene noticia de la herida del hombre. Reconoce que hay mucho que hacer todav\u00eda, \u00bfde qu\u00e9 utilidad ser\u00eda la poes\u00eda si no fuera para sembrar ilusiones y esperanzas, y para guiar al hombre nuevo hacia el conocimiento verdadero? Entonces nos dice: <em>no todo es hermoso, es cierto, pero se debe ayudar \/ al que llega, al que enferma, al que se marcha, al que sufre\u2026 Cambiemos la mirada para ver la urgencia del otro. Acoger es otra forma de Amar, aunque no se ganen todas las batallas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1746\" aria-describedby=\"caption-attachment-1746\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1746\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/5-A.-P.-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x623.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/5-A.-P.-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x623.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/5-A.-P.-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x182.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/5-A.-P.-Alencart-con-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x467.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1746\" class=\"wp-caption-text\">A. P. Alencart con Barro del Para\u00edso (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Somos hijos del perd\u00f3n y la piedad, y lo que nos hace diferente es el libre albedr\u00edo, la capacidad de cada uno de escoger lo que decidir\u00e1 hacer; pero tambi\u00e9n la gratitud nos definir\u00e1. Recordemos el relato de los leprosos que cur\u00f3 Jes\u00fas y donde uno solo vino a agradecerle, ninguno se volvi\u00f3 a dar las gracias a pesar de ser liberados de una penosa enfermedad. El poeta desde estas p\u00e1ginas agradece el sacrificio de liberaci\u00f3n, el precio de sangre que se pag\u00f3 por \u00e9l.<\/p>\n<p>En Alfredo P\u00e9rez Alencart, se da como en Saint-John Perse esa pasi\u00f3n por la b\u00fasqueda de la plenitud, si este dijera: <em>Somos pastores del futuro y no nos basta la inmensa noche devoniana para sostener nuestra alabanza\u2026 <\/em>Nuestro poeta hispano-peruano responde: <em>Les alcanzo mi esp\u00edritu sobrenaturalmente habitado, mis alas indemnes tras el salto atroz por abismos y hojas donde pude calcar el apremiante rescate que el d\u00eda de la culpa me alej\u00f3 del diente de la bestia.<\/em> La extraordinaria riqueza de su cosmos interior, el desborde de sensibilidad, la aut\u00e9ntica concepci\u00f3n humanista, que surge de su honesta necesidad expresiva. La frondosidad de su discurso junto a un universo tan poblado de presencias, la hondura de su visi\u00f3n, la mirada hacia el exterior, hacia un afuera que le aporta tanta grandeza a su obra.<\/p>\n<p>La incertidumbre en torno al destino del hombre siempre acompa\u00f1a su escritura. Estemos atentos a los avisos, a las advertencias que llevan un tono prof\u00e9tico: <em>\u00c1ndese con cuidado por la arena de esta planicie de colores violentos y seres de besos muertos o memoria borrosa cavando pozos profundos donde quieren enterrar el cuerpo del que Es<\/em>\u2026 <em>T\u00f3mese el agua que no enferma hasta lo terrible\u2026 <\/em>Porque hay agua de vida, el agua purificadora, el agua bautismal que nos ha limpiado de culpas; pero tambi\u00e9n est\u00e1n las aguas que se abrieron para la salvaci\u00f3n, las aguas del mar rojo divididas, y las aguas del Apocalipsis, alrededor de las cuales crecen los \u00e1rboles de la promesa, cuyo follaje no se marchita y cuyo fruto conduce a la sanaci\u00f3n y a la perfecci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\n<p>Porque el que pide recibe, y al que toca, se le abrir\u00e1 y quien se acerque descubrir\u00e1 que Dios nunca est\u00e1 alejado de los que lo buscan. <em>C\u00e1ntese por la tierra buena, por el nuevo reto\u00f1o que le sali\u00f3 a la vida para que responda a la muerte y, tambi\u00e9n, por el Hu\u00e9sped que saluda y saluda\u2026 Ult\u00edmese los preparativos para estar delante Suyo, satisfechos por aprender de Todo con el alma yacente aclarando secretos que ser\u00e1n inagotables porque rasgan el contorno de las cosas iluminadas.<\/em> El poeta en ese trance de integraci\u00f3n espiritual que sigue en su b\u00fasqueda incesante del conocimiento verdadero. Poemas que generan un sentimiento de sobreabundancia, y al mismo tiempo de incertidumbre. La necesidad de mediaci\u00f3n, de estrechar lazos con la divinidad, de invalidar todo aquello que dificulta nuestra supervivencia.<\/p>\n<p>Versos que se vuelven exhortaci\u00f3n, que retoman la esperanza. <em>\u00bfAcaso no conocen el abecedario de la resurrecci\u00f3n? \u00a1No est\u00e9n de luto por quien descree de la muerte! Apuesto por poderosas realidades, por par\u00e1bolas que permiten callejear m\u00e1s all\u00e1 de lo imposible. Apuesto por esta reordenaci\u00f3n de la ternura, aunque est\u00e9n forjando clavos para atravesarme el alma.<\/em> La vena espiritual que nutre el verso de Alencart, no sufrir\u00e1 las incisiones de un lenguaje fragmentado. El verso fluye hacia una percepci\u00f3n ilimitada, el poeta siente la dicha de ser un contemplador, no al modo de Narciso, (como acto pasivo), ni en ese deslumbramiento o \u00e9xtasis whitmiano que insiste en cantarse a s\u00ed mismo. \u00c9l es el que va se\u00f1alando los tiempos y la urgencia, escribe frases que suenan apocal\u00edpticas, escribe el ritmo convulso del presente y lo que le sobrevendr\u00e1. \u00c9l, en el centro de la visi\u00f3n como un profeta moderno que ha accedido a la revelaci\u00f3n, nos dice: <em>Me invitan a ver, y veo un centauro amarillo cruzando la hoguera de albergues infieles y falsos tribunales torcedores del mensaje por dar primac\u00eda a lo perverso, por el maleficio de hacer caer, por un crimen alrededor de esa inocencia<\/em> que todav\u00eda sostiene al mundo&#8230; Versos que recuerdan el caballo p\u00e1lido que contempl\u00f3 Juan desterrado en la Isla de Pastmo: y <em>el que iba sentado sobre \u00e9l ten\u00eda el nombre Muerte. (<\/em>Este es el \u00fanico de los cuatro jinetes del Apocalipsis que revela tan directamente qui\u00e9n es), <em>y se les dio autoridad\u2026 para matar con una espada larga y con escasez de alimento y con plaga mort\u00edfera y por las bestias salvajes de la tierra<\/em>\u2026 tambi\u00e9n como un s\u00edmbolo de destrucci\u00f3n avanza este centauro amarillo que circunval\u00f3 el sol y de all\u00ed su fuego para rozar la m\u00e9dula del infierno\u2026 <em>Para dar a cada cual su latido o su corte m\u00e1s hondo el d\u00eda de la noche electrizada.<\/em> Textos elaborados con una carga de dolor, donde se siente el agobio de la consciencia sin l\u00edmite, textos que hablan de esa misma violencia, y de un destino marcado por una progresiva devastaci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1747\" aria-describedby=\"caption-attachment-1747\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1747 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/6-Alencart-Cort\u00e9s-Mart\u00edn-y-Salazar-tras-la-presnetaci\u00f3n-de-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x572.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"358\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/6-Alencart-Cort\u00e9s-Mart\u00edn-y-Salazar-tras-la-presnetaci\u00f3n-de-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x572.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/6-Alencart-Cort\u00e9s-Mart\u00edn-y-Salazar-tras-la-presnetaci\u00f3n-de-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x168.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/6-Alencart-Cort\u00e9s-Mart\u00edn-y-Salazar-tras-la-presnetaci\u00f3n-de-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x429.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/6-Alencart-Cort\u00e9s-Mart\u00edn-y-Salazar-tras-la-presnetaci\u00f3n-de-Barro-del-Para\u00edso-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1747\" class=\"wp-caption-text\">Alencart, Cort\u00e9s, Mart\u00edn y Salazar, tras la presnetaci\u00f3n de Barro del Para\u00edso (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El sujeto l\u00edrico que sufre en estas p\u00e1ginas llega a ser un exponente de la profunda crisis espiritual de su tiempo, como Eliot, Rilke o Trakl, su po\u00e9tica no pierde el tono de desesperanza y angustia. <em>Pasado y futuro se reencarnan para darme las claves ocultas que eternizan el instante de todo hombre quebrado de dolor. <\/em>Como Job lamenta el abandono de Dios, como el Cristo agonizante en la cruz, gime y se estremece, \u00e9l es el que ruega<em>: Oh Dios, \u00a1que ya no corneen mis horas!, \u00a1que ya no me hacheen desde todos los flancos!, \u00a1que ya no me chasqueen los dientes! Mando la desgracia monte abajo y ocupo el lugar se\u00f1alado, blandiendo la espada que parte en siete al jinete de la maldad. <\/em>El poeta sufre; pero resiste sin transigir. Porque no, no estamos solos, no estamos abandonados, ni dejados a la suerte; fuimos creados con prop\u00f3sito y con un significado.<\/p>\n<p><em>Pero yo no vendo mi coraz\u00f3n para otros vuelos\/ ni l\u00e1tigo alguno me hace decir s\u00ed cuando me niego. El prodigio est\u00e1 en la condensaci\u00f3n de las se\u00f1ales que logran mostrar al tierno \u00e1ngel que me escolta\u2026Oh, \u00e1ngel que has marcado mi puerta, \u00a1an\u00fadame a tu c\u00e1\u00f1amo, ll\u00e9vame m\u00e1s all\u00e1 de las tormentas y pon a hervir la zarza que sanar\u00e1 mis heridas! <\/em>Esta invocaci\u00f3n al<em> \u00e1ngel de la muerte, (que no es el \u00e1ngel, que perdi\u00f3 la morada de las eternidades, y \u201cHacia Abajo\u201d fue arrojado, ya sin luz, sin poder, para ascender al hogar de los misterios).<\/em> A este \u00e1ngel que \u00e9l llama: <em>el \u00e1ngel de la sobrevivencia<\/em>, que pasa y causa ruina donde no est\u00e1 la marca indicativa de obediencia.<em> (\u201cVer\u00e9 la sangre\u201d era la parte distintiva para que el destructor de la vida pasara de largo). <\/em>Ese que guarda similitud con ese otro \u00e1ngel, que har\u00e1 tambi\u00e9n una distinci\u00f3n y una separaci\u00f3n, y cuyo ojo no sentir\u00e1 verg\u00fcenza, cuando guie al hombre vestido de lino con el tintero de secretario, para que ponga una marca en los hombres que est\u00e1n suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables, y no sentir\u00e1 compasi\u00f3n cuando de la se\u00f1al a las seis criaturas que llevan las armas desmenuzadoras para que comience la siega, que empezar\u00e1 desde el propio santuario de Dios. Versos con una hondura de significado, donde escuchamos esa voz que aspira a las eternidades. Una obra en toda la tensi\u00f3n de su escritura, aut\u00e9ntica en la intensidad de su palabra\u2026<em> Habr\u00e1 muchas estrellas negras y m\u00e1s de siete se\u00f1ales cuando el Invocado ponga sus pies sobre nuestros corazones. <\/em><\/p>\n<p>El reconocimiento de Cristo como el camino conducente a la vida, llega a ser recurrente en estas p\u00e1ginas, como si se tratase de un libro de recordaci\u00f3n. El poeta nos dice<em>: unas notas perge\u00f1adas que pueden leerse con voz de anta\u00f1o y de hoy, textos nutrientes para exhaustos y perseguidos por no ocultar su fe, versos a modo de faros que hacen memoria del Verbo ciert\u00edsimamente vivo tras la crucifixi\u00f3n. <\/em>Pero se sabe que<em> hablar de Jes\u00fas es lo que inspira profetizar<\/em>: es la piedra angular, el fundamento s\u00f3lido donde descansa toda la fe verdadera. Este Jes\u00fas es la piedra que lo edificadores rechazaron, y vino a ser indispensable. Nos revel\u00f3 qui\u00e9n es Dios. La intimidad y el compa\u00f1erismo que tuvo con \u00c9l mientras duraron los d\u00edas creativos, la gloria que compart\u00edan <em>antes <\/em>que el <em>mundo fuese<\/em>, hicieron posible que revelara como nadie al Padre, y que llegara a ser el reflejo fiel de su personalidad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1748\" aria-describedby=\"caption-attachment-1748\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1748 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/7-Alencart-Vallejo-y-Miguel-El\u00edas-en-la-Plaza-mayor-foto-de-jacqueline-Alencar-e1561032944563.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1748\" class=\"wp-caption-text\">Alencart, Vallejo y Miguel El\u00edas, en la Plaza mayor (foto de jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Ahora que ha muerto el Superhombre, que alto suenan las palabras de Habacuc: <em>Oh Se\u00f1or mi Dios, mi Santo, t\u00fa no mueres.<\/em> Estas palabras asestan un golpe a la actitud del d\u00eda moderno, de que Dios est\u00e1 muerto. Hay algo en lo que s\u00ed concordamos con Nietzsche: <em>Todas las verdades que se callan se vuelven venenosas<\/em>. No podemos callarnos y si bien es cierto que no depende de nosotros que Dios sea declarado veraz, aceptamos el compromiso, aun sabiendo que no ser\u00e1 f\u00e1cil para el creyente los tiempos que se avecinan. Algunas palabras de este libro nos recuerdan las palabras del Congregador en el libro del Eclesiast\u00e9s: <em>las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados<\/em>, Alencart, escribe una poes\u00eda contundente, una protesta vigorosa, no hay aqu\u00ed el di\u00e1logo contaminante por una visi\u00f3n complaciente y solapada. \u00c9l, ha renunciado a la injusticia, y ha recobrado denuedo para decir: <em>A m\u00ed no me quemar\u00e1n en sus hogueras, se\u00f1ores patriarcas del alba\u00f1al, se\u00f1orones que nunca sintieron el fogonazo de Dios. Los recuerdos de antes, pavone\u00e1ndose amparados por el sobreentendido terror al Senedr\u00edn o al Santo Oficio.<\/em><\/p>\n<p><em>La poes\u00eda unida a la realidad es la historia<\/em>, \u2014dir\u00eda Mar\u00eda Zambrano\u2014; pero si la historia nos devuelve a un pasado est\u00e1tico e irrecuperable, a diferencia, la poes\u00eda conforma nuestro ideal hacia un futuro, porque el hombre sabe que en la palabra esta la esperanza. Si bien es cierto que el realismo no admite idealizaciones, la poes\u00eda seguir\u00e1 en su empuje, avanza, resiste, acepta el desaf\u00edo, como si se pudiera ordenar lo inconmensurable, ya se sabe que ella es el camino a la perfecci\u00f3n. <em>El poema es v\u00eda de acceso al tiempo \/puro, inmersi\u00f3n en las aguas originales de la existencia. \u2014seg\u00fan Octavio Paz\u2014 La poes\u00eda no es nada \/sino tiempo, ritmo perpetuamente creador. <\/em>Ella nos salva de toda muerte, los poetas son seres delirantes de inmortalidad y certezas. Exaltamos aqu\u00ed la poes\u00eda, (no la que crea su propio Para\u00edso), sino la \u201ccombativa\u201d que acompa\u00f1a al hombre hacia la permanencia:<\/p>\n<p><em>La poes\u00eda con su esplendor total orquestando la llama de la vida. Flor que va ensanch\u00e1ndose como una promesa, repleta de amapolas, <\/em>y Mundos,<em> encendiendo la atm\u00f3sfera de vigilias continuas para vislumbrar lo que vendr\u00e1. Poes\u00eda es la palabra de la \u00faltima vendimia. Estar\u00e1 vuelta al silencio de las moradas solas, vaciando la mesa de las falsas ofrendas. <\/em>Ahora<em> se colorea el intacto retablo del ma\u00f1ana. El tiempo est\u00e1 llegando con sus candiles para dejar brillando el establo de la noche otra vez, otra vez clamando y cayendo ante hombres que simularon leer palabras, <\/em>las grandes palabras que sin falta se cumplir\u00e1n.<\/p>\n<p>Viajes, lecturas, meditaciones, di\u00e1logo, escritura, magisterio, pasiones y pol\u00e9micas; todo eso ha ido conformando el universo po\u00e9tico de Alfredo P\u00e9rez Alencart. En <em>Barro del Para\u00edso<\/em>, lo hemos acompa\u00f1ado en esa b\u00fasqueda hacia lo trascendente, en el camino de la renuncia de ese mundo que gira alrededor del sinsentido y la vanidad. Hay aqu\u00ed m\u00e1s que profundos acentos b\u00edblicos o ciertas rememoraciones, m\u00e1s que resonancias de una poes\u00eda que nos antecedi\u00f3. No se trata de simples exhibiciones de las realidades, llama la atenci\u00f3n el dinamismo de sus propuestas y sus muchas preocupaciones, la inquietud que provoca en sus lectores, su saber esencial e insustituible. El altruismo en Alencart no es puro formalismo, piensa en el otro, en el pr\u00f3jimo, en el poeta hermano de todas las latitudes. Muchos conocemos el quehacer monumental e indetenible de este poeta.<\/p>\n<p>Cuanto agradecemos esa poes\u00eda que nos acerca a la plenitud dadora de vida y esperanza. Despu\u00e9s de leer <em>Barro del Para\u00edso<\/em>, nos quedamos con una fuerte impresi\u00f3n de inmensidad, lo que ocurre siempre que nos acercamos a una poes\u00eda de aperturas, que se extiende hacia lo inconmensurable. Aqu\u00ed se cumplen las palabras de Huidobro: <em>El poeta nos tiende la mano para conducirnos m\u00e1s all\u00e1 del \u00faltimo horizonte, m\u00e1s arriba de la punta de la pir\u00e1mide\u2026,<\/em> Alencart: <em>ha plantado el \u00e1rbol de sus ojos y desde all\u00ed contempla el mundo, desde all\u00ed nos habla y nos descubre los secretos del mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1749\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/8.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"417\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/8.jpg 570w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/8-300x219.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><b><\/b><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>ODALYS INTERI\u00c1N (La Habana, 1968), poeta, narradora y cr\u00edtica cubana residente en Miami, dirige la editorial Lyrics &amp; Poetry Editions, es miembro de la Asociaci\u00f3n Internacional de Poetas y Escritores Hispanos e instructora del Taller de Creaci\u00f3n Po\u00e9tica del Centro de Instrucci\u00f3n para la Literatura y el Arte, en Miami. Entre sus publicaciones est\u00e1n los poemarios:\u00a0<\/em>Respiro invariable<em>\u00a0(La Habana, 2008),\u00a0<\/em>Salmo y Blues\u00a0<em>(Miami, 2017),\u00a0<\/em>Sin que te brille Dios<em>\u00a0(Miami, 2017),\u00a0<\/em>Esta palabra m\u00eda que t\u00fa ordenas<em>\u00a0(Miami, 2017), y\u00a0<\/em>Atr\u00e1eme contigo<em>,\u00a0en colaboraci\u00f3n con el poeta mexicano Germ\u00e1n Rizo\u00a0(Oreg\u00f3n, 2017). Sus ensayos literarios aparecen en\u00a0<\/em>Acercamiento a la poes\u00eda<em>\u00a0(Miami, 2018). En su actual ciudad de residencia ha sido premiada con el de poes\u00eda en el prestigioso Concurso Internacional Facundo Cabral 2013 y en el certamen Hacer Arte con las Palabras 2017; obtuvo primera menci\u00f3n en el I Certamen Internacional de Poes\u00eda \u201cLuis Alberto Ambroggio\u201d 2017 y tercera menci\u00f3n en el mismo concurso de 2018. Fue merecedora del segundo premio de cuento de La Nota Latina 2016. Su obra po\u00e9tica y narrativa ha aparecido en revistas y antolog\u00edas de varios pa\u00edses. Premio Internacional Francisco de Aldana de Poes\u00eda en Lengua Castellana (N\u00e1poles, 2018), y Premio Dulce Mar\u00eda Loynaz (2018).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1750\" aria-describedby=\"caption-attachment-1750\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1750\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/9-Entrevista-a-Alencart-sobre-Barro-del-Para\u00edso-El-Norte-de-Castilla-775x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"846\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/9-Entrevista-a-Alencart-sobre-Barro-del-Para\u00edso-El-Norte-de-Castilla-775x1024.jpg 775w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/9-Entrevista-a-Alencart-sobre-Barro-del-Para\u00edso-El-Norte-de-Castilla-227x300.jpg 227w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/9-Entrevista-a-Alencart-sobre-Barro-del-Para\u00edso-El-Norte-de-Castilla-768x1015.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1750\" class=\"wp-caption-text\">Entrevista a Alencart sobre Barro del Para\u00edso (El Norte de Castilla)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral. Walt Whitman \u00a0 Barro del Para\u00edso con esp\u00edritu del G\u00f3lgota soy, y perdono lo que me hacen y perdono lo que me har\u00e1n. Estos versos nos acercan al pensamiento del que escribe, adem\u00e1s de servir de antesala a una poes\u00eda fervorosa, sirven como carta de presentaci\u00f3n. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1742,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-1751","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-odalys-interian"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1751"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1751\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1760,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1751\/revisions\/1760"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1742"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}