{"id":1816,"date":"2019-07-12T08:56:02","date_gmt":"2019-07-12T07:56:02","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=1816"},"modified":"2019-08-22T18:17:53","modified_gmt":"2019-08-22T17:17:53","slug":"la-tradicion-mistica-occidental-dos-corrientes-distintas-en-la-poesia-de-san-juan-de-la-cruz-y-de-fray-luis-de-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=1816","title":{"rendered":"La tradici\u00f3n m\u00edstica occidental: dos corrientes distintas en la poes\u00eda de San Juan de la Cruz y de Fray Luis de Le\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>Tiber\u00edades agradece la gentileza del hermano Colin P. Thompson, catedr\u00e1tico de Literatura Espa\u00f1ola en el St. Catherine&#8217;s College (Universidad de Oxford), por permitirnos reproducir este ensayo suyo, publicado originalmente en el volumen Edad de Oro,&nbsp;Vol. XI (1992), pp. 187-194.<\/em><\/p>\n<p><em>Las pinturas y bocetos son obra del artista Miguel El\u00edas, profesor de la Universidad de Salamanca.<\/em><\/p>\n<h2><strong>La tradici\u00f3n m\u00edstica occidental: dos corrientes distintas en la poes\u00eda de San Juan de la Cruz y de Fray Luis de Le\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Siempre me ha impresionado que a pesar de los fuertes v\u00ednculos culturales entre Fray Luis de Le\u00f3n y San Juan de la Cruz, y a pesar de las valiosas tentativas de Francisco Garc\u00eda Lorca de establecer puntos de contacto entre ellos, hayan escrito una serie de poemas tan distintos (1) . Cabe preguntar \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfExisten razones concretas que nos puedan aclarar la falta de correspondencia po\u00e9tica entre ellos, ya que ambos son maestros de la lira y amantes apasionados de la Biblia, sobre todo del <em>Cantar de los Cantares<\/em>? Quiero presentarles una explicaci\u00f3n parcial basada en la diferencia entre una tradici\u00f3n espiritual intelectiva y otra afectiva, las dos arraigadas en la tradici\u00f3n del cristianismo occidental, pero de abolengo distinto.<\/p>\n<p>Primero, necesitamos enumerar unos datos muy conocidos para enfocar el problema. La poes\u00eda original de Fray Luis, a diferencia de la prosa, parece poco influida por el epitalamio b\u00edblico. Contamos con el breve comentario sobre el sentido literal del Cantar, con el nombre &#8216;Esposo&#8217; en el segundo libro de los <em>Nombres de Cristo<\/em>, y con la serie de comentarios latinos (los <em>In Canticum Canticorum<\/em> de 1580, 1582, 1589). Tiene unos conocimientos ling\u00fc\u00edsticos y exeg\u00e9ticos del texto excepcionales para la \u00e9poca y se muestra sensible a la belleza extra\u00f1a del original, a la cual reacciona con entusiasmo y con temor reverencial. Pero el &#8216;dulce Esposo&#8217; del Cantar no aparece en sus poemas, si no es al final de &#8216;Alma regi\u00f3n luciente&#8217;. En cambio, se destaca m\u00e1s la influencia cl\u00e1sica y neoplat\u00f3nica.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de San Juan, por otra parte, respira el aire perfumado del Cantar y la influencia cl\u00e1sica se limita a unas referencias bastante t\u00f3picas, como las que not\u00f3 D\u00e1maso Alonso \u2014las &#8216;ninfas&#8217; de Judea, el &#8216;canto de serenas&#8217;, &#8216;Filomena&#8217;\u2014\u2022, un poco antes de la inesperada aparici\u00f3n de Aminadab (2). Estas combinaciones, tan extraordinarias para nosotros, son testimonios de la ya antigua confluencia entre el mundo cl\u00e1sico y el b\u00edblico cuya m\u00e1xima expresi\u00f3n ser\u00eda Fray Luis, pero son mucho menos llamativas. La lira de fray Luis, forma tan asociada con la tradici\u00f3n renacentista espa\u00f1ola, parece tener poco contacto con la Biblia, mientras la de San Juan canta casi siempre con voz b\u00edblica.<\/p>\n<p>Recordemos en seguida que Fray Luis no es un m\u00edstico, por lo menos no en el sentido en que San Juan lo es, Esto ha suscitado toda una controversia, en la que en este momento no podemos entrar (3). El consenso erudito nos asegura que Fray Luis es un m\u00edstico fracasado, como lo demuestran las \u00faltimas palabras tan conmovedoras de &#8216;Alma regi\u00f3n luciente&#8217;, donde, despu\u00e9s de haber imaginado &#8216;el inmortal dul\u00e7or&#8217; de la m\u00fasica que toca el &#8216;buen pastor&#8217;, lamenta &#8216;siquiera \/ peque\u00f1a parte alguna decendiese \/ en mi sentido&#8217; \u2014palabras que expresan por medio de tres modificaciones (siquiera, peque\u00f1a, alguna) la distancia que siente existir entre \u00e9l y Cristo. Sin embargo, cabe a\u00f1adir que pas\u00f3 por una experiencia espiritual muy intensa durante su larga prisi\u00f3n, como resulta claro del comentario sobre el salmo veintis\u00e9is, y que hizo m\u00e1s profunda su vida interior al fin de sus d\u00edas, profundizaci\u00f3n en parte debida a su contacto con las &#8216;hijas&#8217; de Santa Teresa, es decir, con sus libros como con las descalzas. El comentario latino del Cantar se destaca por una exegesis m\u00edstica del texto que revela unos conocimientos muy extensos de la tradici\u00f3n m\u00edstica occidental (4), mientras que en &#8216;Esposo&#8217; nos representa los deleites de la uni\u00f3n con Dios e incluye una de las versiones m\u00e1s hermosas del s\u00edmil tradicional, del &#8216;madero bien seco, cuando se le avecina el fuego&#8217;, es decir, de la transformaci\u00f3n del madero en el fuego, &#8216;Amada en el Amado transformada&#8217;, como dir\u00eda San Juan en la &#8216;Noche oscura&#8217;.<\/p>\n<p>El anhelo, pero no la fruici\u00f3n. Pero si no es un m\u00edstico, Fray Luis es un gran maestro de la vida espiritual, que no admite categor\u00edas como si formara un sistema de ligas de f\u00fatbol. El cristocentrismo paulino de Fray Luis, por ejemplo, marcado por matices neoplat\u00f3nicos y cl\u00e1sicos, y (como ha demostrado recientemente Joaqu\u00edn Maristany) (5) por contactos con los padres griegos, habla con una voz enteramente suya, muy distinta de otras muchas de la \u00e9poca postr\u00eddentina en Espa\u00f1a, y se expresa, sobre todo en los <em>Nombres<\/em>, en un estilo de una belleza incomparable (6). Abarca no solamente la vida interior del hombre sino tambi\u00e9n el cosmos en su totalidad: una espiritualidad distinta, no inferior, a la de San Juan.<\/p>\n<p>Y por aqu\u00ed se dirige mi b\u00fasqueda. Fray Luis mira hacia afuera y hacia arriba, en un movimiento de ascenso exterior; San Juan hacia dentro y hacia abajo, en un descenso interior. Tales generalizaciones corren el riesgo de contradecirse f\u00e1cilmente. No quiero proponer una distinci\u00f3n total de esta \u00edndole entre los dos. Me refiero \u00fanicamente a la direcci\u00f3n general de la trayectoria espiritual de cada uno, trazada por ejemplo en la oda 10 de Fray Luis, &#8216;A Felipe Ruiz&#8217;, &#8216;\u00bfQuando ser\u00e1 que pueda \/ libre desta prisi\u00f3n volar al cielo?&#8217;; y en San Juan, por la b\u00fasqueda inicial del &#8216;C\u00e1ntico&#8217;, sobre todo en el comentario a la primera estrofa, y por aquellos versos de &#8216;Tras de un amoroso lance&#8217;, que expresan la paradoja fundamental:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cu\u00e1nto m\u00e1s alto llegava<br \/>\nde este lance tan subido<br \/>\ntanto m\u00e1s baxo y rendido<br \/>\ny abatido me hallava<br \/>\ndixe: No abr\u00e1 quien alcance.<br \/>\nAbat\u00edme tanto tanto<br \/>\nque fuy tan alto tan alto<br \/>\n<em>que le di a la ca\u00e7a alcance<\/em> (p. 271) (7)<\/p>\n<p>No quiero insistir m\u00e1s en este tema en relaci\u00f3n a San Juan. Para \u00e9l, la b\u00fasqueda del Amado empieza cuando el alma se da cuenta de que \u00e9l &#8216;est\u00e1 escondido en el \u00edntimo ser del alma&#8217; (CB 1.6), y cuanto m\u00e1s sube, tanto m\u00e1s entra en las regiones desconocidas de las tinieblas. Las cumbres interiores se exploran en la oscuridad, y la noche se hace cada vez m\u00e1s oscura al acercarse el alma a la presencia de Dios (o m\u00e1s bien al acercarse Dios a ella).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"926\" class=\"aligncenter wp-image-1810 size-large\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/2-708x1024.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/2-708x1024.jpg 708w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/2-207x300.jpg 207w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/2-768x1110.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/2.jpg 1552w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>En su libro <em>Western Mysticism,<\/em> Dom Cuthbert Butler hace una distinci\u00f3n que quiero desarrollar como soluci\u00f3n parcial a esta diferencia tan marcada entre los dos poetas (8). Distingue entre un misticismo intelectivo que domin\u00f3 en Occidente durante el primer milenio, y otro afectivo, que se remonta a la \u00e9poca inmediatamente posterior a San Bernardo. El primero caracteriza como un misticismo de saber y de luz, que tiene como fin el conocimiento de Dios; el segundo como un misticismo que abunda en visiones y revelaciones, que tiene como fin el amor experimental de Dios. Este segundo tipo de misticismo tiene tendencia a preferir la v\u00eda negativa, expresada por no saber, ignorancia y a trav\u00e9s de im\u00e1genes de niebla, oscuridad, noche. Como texto representativo del misticismo de los primeros siglos cristianos, cita la visi\u00f3n famosa que comparti\u00f3 San Agust\u00edn con su madre, Santa M\u00f3nica, un poco antes de la muerte de \u00e9sta \u2014la llamada &#8216;visi\u00f3n de Ostia&#8217; (Confesiones, ix.10)\u2014. San Agust\u00edn cuenta que como resulta de una conversaci\u00f3n elevada acerca de la vida de los santos, sus almas se levantaron hacia Dios eterno, a trav\u00e9s de las cosas materiales, las estrellas, la luna, el sol, m\u00e1s all\u00e1 de sus propias almas hasta alcanzar y tocar en un instante fugaz la Sabidur\u00eda eterna, increada, por la cual todo ha sido creado. Dice San Agust\u00edn:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[f. 332v] Y de aqui, encendidos con mayor efecto, subimos con mayor efecto, subimos como por escalones por todas las cosas corporales, hasta llegar al cielo, de donde el Sol, y la Luna, y las Estrellas embian su claridad sobre la tierra. Y aun subimos mas adelante, pensando interiormente de vos, y hablando de vos, y marauillandonos de vuestras obras. Entramos en nuestras almas, y traspassamoslas, para llegar a aquella region de abundancia, que [f. 333r] nunca desfallece, adonde apacentays a Israel para siempre con pasto de verdad: y adonde la vida es sabidur\u00eda: por la qual todas estas cosas se hazen, las que fueron, y las que seran: y ella no se haze, mas assi es como fue, y assi sera siempre. Antes no hay en ella, fue, y sera, haue sido, y auer de ser, sino solo vn ser presente, porque es eterno; y el hauer sido, y auer de ser, no es eterno. Mientras que hablamos d\u00e9lia y la desseamos, en cierta manera la tocamos vn poco con todo el afecto del cora\u00e7on, y suspiramos; y dexando all\u00ed las primicias de nuestro espiritu, boluimos al [f. 333v] ruydo de nuestra boca, adonde la palabra se comien\u00e7a, y acaba&#8230;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[f. 334r] Porque todas estas cosas, al que tiene buenos oydos, claman: No nos hizimos nosotros, sino el Se\u00f1or nos hizo, que permanece para siempre. Y con este clamor nos despiertan, y nos hazen oyr al que las hizo; y habiasse solo el Se\u00f1or, no por las cosas que el hizo, sino por si mismo, de suerte, que oyessemmos su palabra, no por lengua de carne, ni por uoz de Angel, ni por sonido de nuues, ni por semejan\u00e7as oscuras: pero sin estas cosas oyessemos a aquel Se\u00f1or, a quien [f. 334v] ama\u00f1os en ellas, a la manera que alguna vez aora nos empinamos, y estendemos, y con vn pensamiento veloz y apressurado penetramos hasta la sabidur\u00eda eterna. Pero si este pensamiento se continuasse, y dexando todos los otros que son de mas baxa suerte, este solo nos arrebatasse, robasse, y transportasse, y escondiese en aquel gozo interior, y durasse por toda la vida eternamente, lo que agora auemos sentido por vn momento: no seria esto lo que dixo el Saluador: Entra en el gozo de tu Se\u00f1or (9).<\/p>\n<p>Es una visi\u00f3n intelectual, con fuertes rasgos del platonismo que le influy\u00f3 tanto (es decir, de Plotino). Es verdad que habla de la &#8216;llama de amor&#8217; que levant\u00f3 a los dos hacia Dios, pero no encontramos la menor sugerencia de una oscuridad que roba a Dios de la vista del alma y que se va intensificando cuanto m\u00e1s el alma intenta purificarse para verle (10). Un cambio profundo en la direcci\u00f3n de la tradici\u00f3n m\u00edstica occidental, hacia un lenguaje de amor y de oscuridad, se produjo por dos causas principales: la una, el lenguaje de ignorancia, de no saber, de niebla, de oscuridad, derivado de la M\u00edstica Teol\u00f3gica del pseudo-Dionisio, traducida en lat\u00edn durante el siglo nueve, pero no de uso general hasta el doce, empieza a imponer su influencia; la otra, el crecimiento de una tradici\u00f3n menos especulativa, m\u00e1s personal, subjetiva, emocional, afectiva, que se desarrolla a partir de San Bernardo. La oscuridad y el amor, tan omnipresentes en San Juan, han entrado en escena. Quiero proponer que para entender bien a Fray Luis, tenemos que darnos cuenta de que conserva la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, de una espiritualidad de luz y de saber.<\/p>\n<p>La noche oscura de San Juan ha sido objeto de tantos estudios que no es necesario exponerla en su totalidad. Basta decir que la noche funciona por lo menos en un sentido triple: como el punto de partida del camino (la noche de la ausencia de Dios, de la privaci\u00f3n de las afecciones que tiene el alma en las criaturas); como el mismo camino (la noche de la fe, &#8216;nube oscura y tenebrosa para el alma&#8217; por la cual caminamos hacia Dios, S2.3.5); y el fin del camino, Dios, quien es puras tinieblas para nosotros en esta vida mortal. Es tambi\u00e9n una trayectoria marcada por otro s\u00edmbolo aun mas omnipresente, el amor humano \u2014el amor que prorrumpe en gritos de dolor, que se enciende en \u00edmpetus amorosos, que canta la uni\u00f3n deseada con el Amado. La noche significa a la vez la condici\u00f3n humana, la b\u00fasqueda de Dios y Dios en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La imagen de la noche en Fray Luis (y la llamo imagen, y no s\u00edmbolo, precisamente por esto) abraza la primera, la condici\u00f3n humana, y el principio de la segunda, la b\u00fasqueda de Dios. Pero no tiene el valor inclusivo de la noche de San Juan. Tampoco se destaca tanto en la obra po\u00e9tica de Fray Luis la nota amorosa \u2014las quejas, las preguntas ansiosas, los gozos de la uni\u00f3n\u2014. La noche de la oda &#8216;Quando contemplo el cielo, \/ de innumerables luzes adornado\u00bb trae consigo el desenga\u00f1o de las fingidas glorias de la vida terrestre (&#8216;esta c\u00e1rcel, baxa, escura&#8217;, &#8216;la vana sombra, el bien fingido&#8217;, &#8216;sue\u00f1o&#8217;, &#8216;enga\u00f1o&#8217;, &#8216;el baxo y torpe suelo&#8217;) y abre los ojos espirituales del alma a &#8216;la morada de grandeza&#8217; donde tiene el alma su origen y su fin. Es una noche estrellada, por eso oculta y revela. Oculta bajo el peso de la noche humana el &#8216;bien divino&#8217; y &#8216;la alteza&#8217; de la naturaleza esencial del alma, y la hace confundir la realidad terrestre con las verdaderas moradas del alma; revela por medio de los cuerpos celestes, se\u00f1ales de una luz mayor, la oscuridad de los deseos humanos y la luz celestial adonde debe enderezarse el alma. La imagen de la m\u00fasica en la oda &#8216;A Francisco Salinas&#8217; funciona de una manera parecida, despertando el alma al recuerdo de &#8216;su origen primera esclarecida&#8217;. La m\u00fasica de la tierra levanta el alma a la m\u00fasica &#8216;que es la fuente y la primera&#8217;, y a la contemplaci\u00f3n del &#8216;gran Maestro&#8217;, es decir, el Creador, y de su creaci\u00f3n como existe dulcemente armoniosa dentro de la mente creadora. La &#8216;noche serena&#8217; cede a la &#8216;celestial eterna esfera&#8217;, porque es &#8216;morada de grandeza, \/ templo de claridad y hermosura&#8217;, donde el alma contempla &#8216;el gran concierto \/ de aquestos resplandores eternos&#8217;, vislumbrados desde la perspectiva terrestre en el cielo estrellado. Fray Luis nos levanta a la contemplaci\u00f3n de la luna y de los cuatro planetas (Venus, Marte, J\u00fapiter, Saturno) para evocar la vida del cielo, de la cual dan un testimonio claro y hermoso, y para hacer resaltar contra tal fondo &#8216;la baxeza de la tierra&#8217;. La visi\u00f3n de la noche estrellada nos hace gemir y suspirar por la vida del cielo que proclama con su &#8216;m\u00fa- sica callada&#8217;, como la llamar\u00eda San Juan, siguiendo el salmo 18.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1811\" aria-describedby=\"caption-attachment-1811\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"847\" class=\"wp-image-1811 size-large\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/3-Boceto-San-Juan-de-la-Cruz-y-catedral-de-Miguel-El\u00edas-774x1024.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/3-Boceto-San-Juan-de-la-Cruz-y-catedral-de-Miguel-El\u00edas-774x1024.jpg 774w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/3-Boceto-San-Juan-de-la-Cruz-y-catedral-de-Miguel-El\u00edas-227x300.jpg 227w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/3-Boceto-San-Juan-de-la-Cruz-y-catedral-de-Miguel-El\u00edas-768x1016.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/3-Boceto-San-Juan-de-la-Cruz-y-catedral-de-Miguel-El\u00edas.jpg 911w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1811\" class=\"wp-caption-text\">Boceto San Juan de la Cruz y catedral, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>La imagen de la noche tiene un sentido paralelo cuando Marcello alza los ojos &#8216;como enclavados&#8217; en el cielo &#8216;sembrado de estrellas&#8217; al fin de &#8216;Rey de Dios&#8217;, y ve all\u00ed &#8216;un dechado de paz clar\u00edsimo y bello&#8217; (&#8216;Pr\u00edncipe de la Paz&#8217;), formado por &#8216;este concierto y orden de las estrellas&#8217; (I, 610, 613-14) y por el silencio que la noche impone sobre todas las cosas de la tierra. Fray Luis escribe en t\u00e9rminos neoplat\u00f3nicos, y las expresiones que escoge nos recuerdan claramente la &#8216;Noche serena&#8217;: &#8216;(la raz\u00f3n) se levanta y recobra su derecho y su fuerza, y como alentada con esta vista celestial y hermosa, concibe pensamientos altos y dignos de s\u00ed, y&#8230; en una cierta manera, se recuerda de su primer origen, al fin pone todo lo que es vil y bajo en su parte, y huella sobre ello&#8217; (I, 614). Otra vez, la noche abre la vista a la luz en que los cuerpos celestes mantienen sus cursos, pero ahora como s\u00edmbolos de la armon\u00eda que existe entre todas las cosas criadas, para alentarnos a conseguir &#8216;este bien de la paz&#8217;. Pero esta noche no es un s\u00edmbolo de Dios.<\/p>\n<p>M\u00e1s significativo a\u00fan es mi \u00faltimo ejemplo, la oda a Felipe Ruiz (10). Aqu\u00ed Fray Luis anhela librarse de la prisi\u00f3n del cuerpo y &#8216;volar al cielo&#8217;, donde por medio de una an\u00e1fora sostenida a trav\u00e9s de muchas estrofas, nos cuenta lo que ver\u00e1. No se trata de una visi\u00f3n m\u00edstica marcada por un amor intenso, sino de una visi\u00f3n, como dice el padre Vega, &#8216;de los fen\u00f3menos tel\u00faricos o c\u00f3smicos, entonces mal conocidos y explicados&#8217; (p. 35). El padre Vega la deriva del famoso &#8216;Sue\u00f1o de Escipi\u00f3n&#8217;, pero yo, con Oreste Macri, prefiero subrayar la fuente b\u00edblica, en el libro de Job, cap\u00edtulo 38, comentada y traducida por Fray Luis con la fecha de 14 de diciembre de 1590 (11). En la oda, Fray Luis evoca la respuesta de Dios a las quejas de Job, respuesta que surge &#8216;de entre el torbellino&#8217; y que tiene la forma de una larga serie de preguntas: \u00bfD\u00f3nde estabas t\u00fa cuando hice la tierra y el cielo y todo lo que contienen? Es una respuesta parad\u00f3jica, indirecta, porque parece desvinculada de los cap\u00edtulos anteriores. Dios manifiesta a Job el poder divino que actu\u00f3 en la creaci\u00f3n: los cimientos de la tierra (vers\u00edculos 4-6), los l\u00edmites del mar (vv. 8-11), la lluvia, la nieve, el hielo, las tempestades (vv. 22-30), las estrellas y el sol (vv. 31-2). Dios no explica estos fen\u00f3menos. Es como si preguntara a Job: \u00bfC\u00f3mo puedes lamentar lo que has sufrido y dar golpes en la puerta del cielo cuando no sabes nada de nada?<\/p>\n<p>En la oda, Fray Luis sigue fielmente la l\u00ednea del magn\u00edfico poema b\u00edblico que conoc\u00eda tan bien. Espa\u00f1oliza la tormenta \u2014&#8217;sopla el gallego insano&#8217;\u2014 y a\u00f1ade im\u00e1genes tomadas del salmo 103 (104), 3-8 y tambi\u00e9n de fuentes cl\u00e1sicas. Pero eso aparte, afirma que ver\u00e1 todas las cosas que a Job le dijo Dios que era incapaz de entender, y las ver\u00e1 porque podr\u00e1 &#8216;contemplarla<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">ver\u00e9 distinto y junto<br \/>\nlo que es y lo que ha sido (8-9)<br \/>\n&#8230;ver\u00e9 como<br \/>\nla soberana mano ech\u00f3 el cimiento (11-12)<br \/>\nVer\u00e9 las inmortales<br \/>\ncolunas, do la tierra est\u00e1 fundada. (16-17)<\/p>\n<p>Entonces viene una serie de tres y media estrofas que contienen unos trece fen\u00f3menos m\u00e1s, todos subordinados a la an\u00e1fora inicial (18-35). La &#8216;ver\u00e9&#8217; se convierte en una pregunta que no espera contestaci\u00f3n, &#8216;\u00bfNo ves&#8230;?&#8217;, durante tres estrofas m\u00e1s que pintan vivamente la tormenta, provocada por Dios y que espanta a los labradores (36-50). Reanuda Fray Luis la an\u00e1fora en el verso 51:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">ver\u00e9 los movimientos celestiales&#8230;<br \/>\nlas causas de los hados, las se\u00f1ales.<br \/>\nQui\u00e9n rige las estrellas<br \/>\nver\u00e9, y qui\u00e9n las enciende&#8230;<br \/>\npor qu\u00e9 est\u00e1n las dos Osas<br \/>\nde ba\u00f1arse en la mar siempre medrosas.<br \/>\nVer\u00e9 este fuego eterno&#8230;<br \/>\ny por qu\u00e9 en el hibierno<br \/>\ntan presuroso viene;<br \/>\nquien en las noches largas le detiene.<br \/>\nVer\u00e9&#8230; las moradas&#8230;<br \/>\nde esp\u00edritus dichosos habitadas (52-70).<\/p>\n<p>La repetici\u00f3n enf\u00e1tica sirve para subrayar la naturaleza de la visi\u00f3n de Fray Luis. Ve y entiende los misterios de la creaci\u00f3n; las obras de Dios, pero no a Dios en su esencia. Como con San Agust\u00edn y Santa M\u00f3nica, la visi\u00f3n abarca su propia vida (6), pero llega a su climax en la visi\u00f3n de la vida de los santos (66-70), donde empez\u00f3 la visi\u00f3n de Ostia. Lo que en Job es una serie de preguntas incontestables que culminan en su penitencia, se convierte en una serie de afirmaciones de parte del poeta, como si fuera un Job que sab\u00eda contestar a las preguntas de Dios. Lo que en San Agust\u00edn es la causa de la visi\u00f3n (la conversaci\u00f3n encendida acerca de la vida de los santos) se convierte en la visi\u00f3n en s\u00ed, la visi\u00f3n de las moradas de los &#8216;esp\u00edritus dichosos&#8217;. El fin del camino para Fray Luis es la luz intelectual del entendimiento de los misterios del mundo en que vive, y &#8216;las moradas\/&#8230;de oro y luz labradas&#8217; de los bienaventurados quienes en la tradici\u00f3n cristiana gozan de la fruici\u00f3n de la presencia de Dios. Los vemos, con \u00e9l, a ellos, pero no al Dios a quien adoran eternamente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1812\" aria-describedby=\"caption-attachment-1812\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" class=\"wp-image-1812 size-full\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/4-Estatua-de-Fray-Luis-en-la-Universidad-e1562917787272.jpg\"><figcaption id=\"caption-attachment-1812\" class=\"wp-caption-text\">Estatua de Fray Luis en la Universidad<\/figcaption><\/figure>\n<p>Este deseo de entender los fen\u00f3menos naturales y los cuerpos celestes es, repit\u00e1moslo, un deseo incumplido, un &#8216;ver\u00e9&#8217; y no un &#8216;veo&#8217; o un &#8216;he visto&#8217;, como en la visi\u00f3n de las criaturas por Dios en la Llama de amor viva, texto esencial para un an\u00e1lisis completo de la doctrina sanjuanista de la relaci\u00f3n entre Creador y lo creado (4.4-7). Por la noche f\u00edsica Fray Luis asciende a la contemplaci\u00f3n de los fen\u00f3menos naturales y se impone una idea que llega a dominar el poema: la de entenderlos, la de penetrar intelectualmente los misterios de su ser, la de ba\u00f1arse en la luz de soles y de santos para aproximarse a Dios. Es una visi\u00f3n \u2014m\u00e1s bien, el deseo de una visi\u00f3n\u2014 aut\u00e9nticamente agustiniana.<\/p>\n<p>No quiero mantener que esta diferencia tan marcada entre Fray Luis y San Juan, a mi parecer, sea cuesti\u00f3n de conflicto entre dos sistemas ni de una actitud deliberada de parte de Fray Luis o de San Juan para entablar una pol\u00e9mica. Se trata solamente de la coexistencia de dos formas de espiritualidad plenamente cristianas y ortodoxas, aunque con ra\u00edces distintas. Creo err\u00f3neo el intentar comparar cualquier escritor espiritual del Siglo de Oro con un San Juan o una Santa Teresa, como si fueran los \u00fanicos representantes aut\u00e9nticos de la tradici\u00f3n espiritual. Como espero haber demostrado, en el caso de Fray Luis, a pesar de todo lo que debiera unirle a San Juan, encontramos unas huellas bastante llamativas de la contemplaci\u00f3n cristiana antes de cambiarse \u00e9sta bajo la influencia del lenguaje oscuro del pseudo-Dionisio, de los coloquios amorosos de San Bernardo y de los arrobamientos de la m\u00edstica medieval. Fray Luis es un representante tard\u00edo de la tradici\u00f3n de los Padres de la Iglesia occidental y oriental.<\/p>\n<p>Y la diferencia que he intentado precisar examinando un solo aspecto de estos dos grandes poetas quiz\u00e1s debe recordarnos algo de gran importancia: que el Siglo de Oro no se caracteriza por una ortodoxia r\u00edgidamente impuesta, ni en la espiritualidad ni tampoco en la teolog\u00eda, como quiz\u00e1s lo hemos imaginado, sino por una fuente de donde manan muchas corrientes, distintas, pero complementarias, de d\u00eda y de noche, de saber y de amar, de luz y de tinieblas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">COLIN P. THOMPSON<br \/>\nSt. Catherine&#8217;s College, Oxford<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"180\" height=\"300\" class=\"size-medium wp-image-1813 alignright\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/5-1-180x300.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/5-1-180x300.jpg 180w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/5-1.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Francisco Garc\u00eda Lorca, De <em>Fray Luis a San Juan; la senda escondida <\/em>(Madrid: Castalia, 1972).<\/p>\n<p>(2) D\u00e1maso Alonso, <em>La poes\u00eda de San Juan de la Cruz<\/em> (Madrid: Aguilar, 1966).<\/p>\n<p>(3) V\u00e9ase, por ejemplo, Cris\u00f3gono de Jes\u00fas, &#8216;El misticismo de fray Luis de Le\u00f3n&#8217;, <em>Revista de espiritualidad,<\/em> 1 (1942), 30-52; E. Allison Peers, &#8216;Mysticism in the poetry of Fray Luis de Le\u00f3n&#8217;, <em>Bulletin of Spanish Studies,<\/em> 19-20 (1942-3), 25-40.<\/p>\n<p>(4) C. P. Thompson, <em>The Strife of Tongues. Fray Luis de Le\u00f3n and the Golden Age of Spain <\/em>(Cambridge, 1988), pp. 105-113.<\/p>\n<p>(5) J. Maristany, &#8216;Un curso in\u00e9dito de 1569 de fray Luis de Le\u00f3n sobre la Eucarist\u00eda&#8217;, en <em>Fray Luis de Le\u00f3n. Aproximaciones a su vida y obra<\/em> (Santander, 1989).<\/p>\n<p>(6) V\u00e9ase Segundo Folgado, <em>Cristocentrismo teol\u00f3gico en Fr. Luis de Le\u00f3n<\/em> (El Escorial: Biblioteca &#8216;La Ciudad de Dios&#8217;, 1968).<\/p>\n<p>(7) Las ediciones que empleo son las siguientes: <em>San Juan de la Cruz.<\/em> Poes\u00eda, ed. de Domingo Yndur\u00e1in (Madrid: C\u00e1tedra, 1989); <em>San Juan de la Cruz- Obras completas,<\/em> ed. de Lucinio Ruano de la Iglesia, 11.* ed. (Madrid: BAC, 1982); <em>Fray Luis de Le\u00f3n. Poes\u00eda completa, <\/em>ed. de Jos\u00e9 Manuel Blecua (Madrid: Gredos, 1990); <em>Obras completas castellanas de fray Luis de Le\u00f3n,<\/em> ed. de F\u00e9lix Garc\u00eda, O.S.A., 2 vols. (Madrid: BAC, 1957).<\/p>\n<p>(8) Dom Cuthbert Butler, <em>Western Mysticism<\/em> (London: Constable, 1966).<\/p>\n<p>(9) Cito aqu\u00ed los p\u00e1rrafos m\u00e1s pertinentes seg\u00fan la \u00fanica traducci\u00f3n espa\u00f1ola de la \u00e9poca que he podido manejar en Oxford \u2014<em>Las Confessiones del Glorioso Doctor de la Yglesia S. Augustin. Traduzidas de Latin en Castellano por el P. Pedro de Ribadeneyra de la Compa\u00f1\u00eda de lesus<\/em> (Barcelona: Hieronymo Margarit, 1613). En la obra po\u00e9tica de fray Luis hay toda una serie de resonancias con este texto, vgr. el fin de la &#8216;Noche serena&#8217;; el s\u00edmbolo b\u00edblico del Buen Pastor de las primeras estrofas y los subjuntivos angustiosos de la estrofa pen\u00faltima de &#8216;Alma regi\u00f3n luciente&#8217;.<\/p>\n<p>(10) For Augustine it (the process of contemplation) seems to have been primarily an intellectual experience \u2014informed, indeed, by religious warmth, but still primarily intellectual\u2014 Butler, op. cit., pp. 33-4).<\/p>\n<p>(11) <em>La poes\u00eda de fray Luis de Le\u00f3n,<\/em> ed. de O. Macr\u00ed (Salamanca: Ediciones Anaya, 1970), pp. 339-49.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"250\" height=\"300\" class=\"size-medium wp-image-1814 alignleft\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/6-250x300.jpg\"><\/p>\n<p>Colin P. Thompson, catedr\u00e1tico de Literatura Espa\u00f1ola en el St. Catherine&#8217;s College, de la Universidad de Oxford. Entre sus libros y ensayos est\u00e1n, entre otros: \u2018Las transformaciones de Virgilio en las \u2018Eglogas\u2019 de Garcilaso\u2019, in:&nbsp;<em>Autoridad y poder en el Siglo de Oro<\/em>, Ignacio Arellano, Christoph Strosetzki, Edwin Williamson (Madrid &amp; Frankfurt: Iberoamericana &amp; Vervuert, 2009), 189-202; \u2018En un pastoral albergue\u2019, in:&nbsp;<em>The Spanish Ballad in the Golden Age<\/em>, Nigel Griffin, Clive Griffin, Eric Southworth, Colin Thompson, Eric (Woodbridge: Tamesis, 2008), 58-78; \u2018A la corte vas, Perico\u2019, in:&nbsp;<em>The Spanish Ballad in the Golden Age<\/em>, Nigel Griffin, Clive Griffin, Eric Southworth, Colin Thompson, Eric (Woodbridge: Tamesis, 2008), 115-133; \u2018Gongora como poeta religioso: los tres romances \u2018Al Nacimiento de Cristo nuestro Senor\u2019 \u2018,&nbsp;<em>Caliope<\/em>, 13 (2007), 5-21; <em>St John of the Cross: Songs in the Night<\/em>&nbsp;(London: SPCK, 2002; paperback, 2008); \u2018Lope \u201cel conceptuoso\u201d\u2009\u2019,&nbsp;<em>Spanish Poetry of the Golden Age<\/em>, ed. Stephen Boyd and Jo Richardson (2002), 137-44; <em>La lucha de las lenguas: Fray Luis de Le\u00f3n y el Siglo de Oro en Espa\u00f1a<\/em>&nbsp;(Valladolid: Junta de Castilla y Le\u00f3n, 1995); <em>El poeta y el m\u00edstico<\/em>&nbsp;(San Lorenzo de El Escorial: Editorial Swan, 1985); <em>The Strife of Tongues. Fray Luis de Le\u00f3n and the Golden Age of Spain <\/em>(Cambridge, 1988) o <em>Canciones en la noche.<\/em> <em>Estudio sobre san Juan de la Cruz <\/em>(Trotta, 2002), entre otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiber\u00edades agradece la gentileza del hermano Colin P. Thompson, catedr\u00e1tico de Literatura Espa\u00f1ola en el St. Catherine&#8217;s College (Universidad de Oxford), por permitirnos reproducir este ensayo suyo, publicado originalmente en el volumen Edad de Oro,&nbsp;Vol. XI (1992), pp. 187-194. Las pinturas y bocetos son obra del artista Miguel El\u00edas, profesor de la Universidad de Salamanca. 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