{"id":200,"date":"2019-02-17T17:23:51","date_gmt":"2019-02-17T17:23:51","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=200"},"modified":"2019-02-23T10:51:10","modified_gmt":"2019-02-23T10:51:10","slug":"el-dios-en-quien-creo-testimonio-teologico-de-plutarco-bonilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=200","title":{"rendered":"El Dios en quien creo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Testimonio teol\u00f3gico de Plutarco Bonilla<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El presente\ntexto es la forma ampliada, y corregida, de la s\u00edntesis le\u00edda por su autor en\nla entrega del Premio Jorge Borrow de Difusi\u00f3n B\u00edblica, en el Colegio Mayor\nFonseca de la Universidad de Salamanca, el s\u00e1bado 26 de abril del 2014 y dentro\ndel V Encuentro Cristiano de Literatura.<\/em><br><br><br><strong>Apreciados hermanos y hermanas en la fe; estimados amigos y amigas,<\/strong><br><br>\nme veo en la necesidad, al iniciar estas palabras, de pedir que me disculpen si\nal dirigirme a ustedes de manera tan simple, no soy estrictamente fiel a las\nnormas protocolarias que pudieran exigirse en un acto como el presente. Hijo\ndel pueblo, no estoy acostumbrado a actos ceremoniales de esta naturaleza. A\nello ha contribuido tambi\u00e9n el hecho de que por los \u00faltimos cincuenta y nueve\na\u00f1os he vivido en un encantador pa\u00eds de gente sencilla, acogedora y noble,\ndonde el trato \u201cestirado\u201d queda casi exclusivamente limitado a las esferas\ngubernamentales y diplom\u00e1ticas. A\u00f1ado que les hablo ahora como canario y\ncostarricense.<br><br>\nConf\u00edo, pues, en la benevolencia de todos los presentes.\n\n\n\n<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"571\" height=\"350\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB1-Miguel-El\u00edas-ofreciendo-un-cuadro-a-Plutarco-Bonilla-foto-M.-Gala.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-206\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB1-Miguel-El\u00edas-ofreciendo-un-cuadro-a-Plutarco-Bonilla-foto-M.-Gala.jpeg 571w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB1-Miguel-El\u00edas-ofreciendo-un-cuadro-a-Plutarco-Bonilla-foto-M.-Gala-300x184.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><figcaption>Miguel El\u00edas ofreciendo un cuadro a Plutarco Bonilla (foto M. Gala)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\nCuando el\nprofesor y amigo Alfredo P\u00e9rez Alencart, de exquisita vena po\u00e9tica y de fecunda\ncuanto profunda pluma, me inform\u00f3 que deb\u00eda yo hablar en esta ocasi\u00f3n, un\ncierto temor me sobrecogi\u00f3. \u00bfDe qu\u00e9 hablar que no fuera un huero, aunque breve,\ndiscurso de ocasi\u00f3n, y que, de alguna manera, invitara a la reflexi\u00f3n y la\nprovocara?<br><br>\nComo tengo en marcha algunos estudios, se me ocurri\u00f3 que quiz\u00e1s podr\u00eda ofrecer\nun adelanto de alguno de ellos. Por ejemplo, me interesa analizar el lenguaje\nun tanto popular y en nada ortodoxo de algunos de los profetas de las\nEscrituras hebreas y de algunos de los escritores del Nuevo Testamento, y\ncontrastarlo con lo que llamo \u201cel puritanismo ling\u00fc\u00edstico\u201d (o \u201cl\u00e9xico\u201d) que ha\ncaracterizado y caracteriza, en t\u00e9rminos generales, a gran parte del\ncristianismo que se identifica a s\u00ed mismo como evang\u00e9lico. Pero desech\u00e9 la\nidea, tanto por lo inacabado de mi trabajo como porque indudablemente no es\neste, a mi entender, el canal m\u00e1s apropiado para un texto de esa naturaleza,\nsobre todo por las reacciones que pudiera suscitar.<br><br>\nO, pens\u00e9, tambi\u00e9n, que podr\u00eda plantear el an\u00e1lisis de algunos textos b\u00edblicos\nque los protestantes de habla castellana, allende y aquende este otro gran Mare\nnostrum, hemos usado en nuestras pol\u00e9micas doctrinales, que persisten, aunque\nalgunas trasnochadas, con la iglesia mayoritaria en el mundo hispanoparlante.<br><br>\nSin embargo, desech\u00e9 estos y otros similares temas y decid\u00ed, m\u00e1s bien,\npresentar ante ustedes mis reflexiones sobre otro asunto que ha venido\npreocup\u00e1ndome no solo como miembro de una iglesia evang\u00e9lica sino tambi\u00e9n por\nmis propias responsabilidades como lector de la Biblia, como predicador\ncristiano (cuando se me ha ofrecido la ocasi\u00f3n) y como atrevido escribidor de\ntemas b\u00edblicos y teol\u00f3gicos, principal y preferentemente. Las ofrezco ahora\n\u2013estas reflexiones\u2013, sin pretensiones de erudici\u00f3n acad\u00e9mica. Lo hago, m\u00e1s\nbien, como una especie de testimonio teol\u00f3gico personal o, si se quiere, de\nex-posici\u00f3n, en tanto que se trata de un cierto \u201cponer fuera\u201d, de mi propia\nposici\u00f3n respecto de un tema concreto. Es tambi\u00e9n \u2013considero necesario\nexplicitarlo\u2013 mi reacci\u00f3n personal a lo que estoy observando en muchas\ncomunidades y personas que se confiesan a s\u00ed mismas como cristianas. Expondr\u00e9,\npues, lo que creo sobre&nbsp;<strong>El Dios en quien creo.<\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>EL DIOS EN QUIEN NO CREO<\/em><\/strong><br><br> Pero&#8230; como soy medio heracl\u00edteo y creo que en la oposici\u00f3n de los contrarios se revela m\u00e1s claramente la naturaleza de esos contrarios y, en este caso, de lo que deseo exponer, comenzar\u00e9 por presentar mis convicciones sobre el dios en quien no creo.<br><br> Puesto que por la brevedad del tiempo que se me ha asignado \u2013y que deseo respetar\u2013 no es esta ocasi\u00f3n para reflexionar sobre la naturaleza del lenguaje filos\u00f3fico (o teol\u00f3gico) referido a Dios, me limitar\u00e9 a explicitar sucintamente algunos pensamientos.<br><br><strong>No creo en el dios metaf\u00edsico de los fil\u00f3sofos.&nbsp;<\/strong>Tampoco en el dios, tambi\u00e9n metaf\u00edsico, de muchos te\u00f3logos&#8230;, incluido el dios de muchos te\u00f3logos cristianos (con lo cual, dicho sea de paso, no descalifico, en absoluto, el cristianismo de esos te\u00f3logos, pues no me corresponde a m\u00ed tal funci\u00f3n). Y no creo en ese dios porque me \u201csuena\u201d a un dios que nos presentan como mero postulado te\u00f3rico, et\u00e9reo, puramente conceptual e irreal.<br><br><strong>No creo en un dios omnipotente o todopoderoso,&nbsp;<\/strong>representado en el Pantocr\u00e1tor hermosamente pintado en el interior de las c\u00fapulas de muchos templos.<br><br> Se dice, en efecto, que Dios es<em>&nbsp; todopoderoso,<\/em>&nbsp; pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 quiere decirse con ello? Porque, en su literalidad, si le damos a la palabra<em>&nbsp; todo<\/em>&nbsp; (o al prefijo&nbsp;<em>&nbsp;omni<\/em>&nbsp;, en omnipotente) un valor absoluto \u2013e insisto en este dato espec\u00edfico\u2013, Dios no es todopoderoso, si por omnipotente queremos decir \u201cque todo lo puede\u201d, sin limitaciones ni excepciones de ninguna naturaleza. El literalismo muestra aqu\u00ed su propia fragilidad.<br><br> Si cada vez que aparece la palabra \u201ctodo\u201d en la Biblia (aun como el mencionado prefijo latino), la interpret\u00e1ramos en su significado absoluto, nos ver\u00edamos metidos en un embrollo indesenredable. Y de manera particular cuando se le aplica a Dios. Porque en este totalizante contenido sem\u00e1ntico, el Dios en quien yo creo no lo puede todo: ya sea por su propia naturaleza (en la medida en que algo de ella podamos vislumbrar) o por su autolimitaci\u00f3n (de forma muy concreta, aunque no \u00fanica, en el mismo acto creador).<br><br> Muchas veces escuchamos desde nuestros p\u00falpitos evang\u00e9licos \u2013a los evang\u00e9licos me refiero por mi propia identidad como tal, aunque esto que digo no es exclusivo de ellos\u2013 escuchamos, repito, que los predicadores recurren, al exponer sus ideas, a textos aislados de nuestro libro sagrado, sin tomar en consideraci\u00f3n no ya el contexto social, hist\u00f3rico, econ\u00f3mico, pol\u00edtico, cultural o religioso que haya sido la fecunda matriz en que esos textos se gestaron, pero ni siquiera el simple contexto literario en que dichos textos est\u00e1n insertados.<br><br> Un caso, escuchado frecuentemente por quien ahora les habla, es la cita que se hace de las hermosas palabras de Pablo, el de Tarso, cuando, en uno de los pasajes de testimonio personal m\u00e1s conmovedores de todos sus escritos, cargado de profunda humanidad y de insondable y entra\u00f1able amor fraterno, les dice lo siguiente a los creyentes de Filipos: \u201cTodo lo puedo en Cristo que me fortalece\u201d (seg\u00fan la traducci\u00f3n de Casiodoro de Reina).<br><br> A esas palabras \u2013que con suma frecuencia se encontraban, en los tiempos de mi adolescencia y temprana juventud, en cuadros colgados en las paredes de las casas de cristianos evang\u00e9licos, y que recientemente tambi\u00e9n he visto en autobuses en Costa Rica\u2013 se les da un valor \u201ctotalizador\u201d, sin hacer referencia al hecho de que el Ap\u00f3stol no est\u00e1 hablando de cualquier poder (que uno tenga la libertad de incluir en la palabra \u201ctodo\u201d con que se abre esa oraci\u00f3n), sino que habla de lo que ha tenido que sufrir y de las penurias por las que ha tenido que pasar en el fiel cumplimiento de la misi\u00f3n que recibi\u00f3 de su Se\u00f1or. Pablo no habla ah\u00ed de un poder sin calificaci\u00f3n alguna. Se refiere, m\u00e1s bien, al poder para soportar el sufrimiento y las necesidades, incluido, en su caso, el haber tenido que pasar hambre. No es lo mismo aguantar el dolor cuando, en el decir de una de las cartas de Pedro, se sufre injustamente y por la causa del reino de Dios, que el poder que se desea tener para obtener (o poseer m\u00e1s) riquezas o alg\u00fan otro beneficio personal y cuantificable. De aqu\u00ed que la traducci\u00f3n conocida como La Palabra (patrocinada por la Sociedad B\u00edblica de Espa\u00f1a) haya captado a la perfecci\u00f3n el sentido del texto. Dice as\u00ed: \u201cPuedo salir airoso de toda suerte de pruebas, porque Cristo me da las fuerzas\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB2-Recepci\u00f3n-en-el-Ayuntamiento-foto-de-J.-Alencar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-207\" width=\"600\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB2-Recepci\u00f3n-en-el-Ayuntamiento-foto-de-J.-Alencar.jpeg 600w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB2-Recepci\u00f3n-en-el-Ayuntamiento-foto-de-J.-Alencar-300x179.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption>Recepci\u00f3n en el Ayuntamiento (foto de J. Alencar)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\nOtro tanto\npuede decirse acerca de la inmutabilidad de Dios.<br><br><strong>No creo, tampoco, en un dios inmutable, del<\/strong>&nbsp;que tambi\u00e9n suele\nhablarnos la metaf\u00edsica \u2013filos\u00f3fica o teol\u00f3gica\u2013. Inmutables ser\u00edan, si acaso,\nlos dioses del epicure\u00edsmo antiguo, que viv\u00edan en una especie de permanente\nfelicidad narcisista y autocomplaciente, desinteresados del todo de los que les\nocurr\u00eda, o pudiera ocurrirles, a los seres humanos. Y precisamente por ello\nviv\u00edan aislados en los intercosmos.<br><br>\nEs que, para ser de veras inmutable \u2013sea dios u hombre\u2013 hay que no tener\ncoraz\u00f3n. Y Dios lo tiene inmenso.<br><br><strong>No creo<\/strong>&nbsp;en un dios que act\u00faa como si tuviera una varita m\u00e1gica en\nsus manos, para moverla al ritmo de nuestros caprichos. Orar sin cesar, dec\u00eda\nel gran S\u00f6ren Kierkegaard, no es orar constantemente hasta que Dios conteste y\nnos conceda lo que le pedimos. Significa, al contrario, orar sin descanso hasta\nque nosotros descubramos qu\u00e9 es lo que Dios espera y demanda de nosotros.<br><br>\nNo hace mucho tiempo, me sorprendi\u00f3 escuchar de labios de un querido amigo\nbautista, doctor en medicina por esta ilustr\u00edsima Universidad de Salamanca, que\n\u00e9l no cree en el poder de la oraci\u00f3n, porque cree en el poder del Dios a quien\nora. Quiz\u00e1s, en t\u00e9rminos generales, ambas expresiones quieran significar lo\nmismo, pero hay un significativo matiz que las diferencia: en el primer caso,\nel \u201cm\u00e9rito\u201d, por llamarlo de alguna manera, parece corresponder a quien ora, en\nvirtud de su insistencia. En el segundo, al Dios a quien se ruega. Considero\nque el amigo tiene raz\u00f3n. El poder est\u00e1 en Dios, no en nosotros.<br><br>\nLa oraci\u00f3n modelo \u2013que debe ser nuestro modelo de oraci\u00f3n\u2013 lo deja bien claro:\n\u201cH\u00e1gase tu voluntad\u201d. Toda oraci\u00f3n, incluidas aquellas a las que muchos se\naferran al echar mano de textos como los que se inician con \u201ctodo lo que\npid\u00e1is\u201d, debe estar subordinada a aquella otra, pues el dios a quien podemos\nmanipular con nuestros propios antojos o extravagancias no es el Dios en quien\nyo creo.<br><br><strong>No creo en el dios de la pseudoteolog\u00eda de la prosperidad,<\/strong>&nbsp;del que\ntanta algarab\u00eda se hace hoy desde muchas plataformas. Y no creo porque ese dios\nes un \u00eddolo.<br><br>\nLos \u00eddolos no est\u00e1n hechos solo de yeso, madera, metal o cualquier otro\nmaterial. Est\u00e1n tambi\u00e9n hechos de teolog\u00edas. Estos \u00faltimos suelen ser los m\u00e1s\npeligrosos, porque son m\u00e1s dif\u00edciles de destruir.<br><br>\nDe la idolatr\u00eda en el seno de muchas iglesias y otras comunidades cristianas\nhabr\u00eda mucho que hablar.<br><br>\nY no creo en ese dios-\u00eddolo de la prosperidad porque, consecuentemente,&nbsp;<strong>tampoco\ncreo, en un dios sobornable,&nbsp;<\/strong>a quien por medio de ritos, largas y bien\nestructuradas oraciones, ayunos, ofrendas, campa\u00f1as de muy diversa naturaleza,\netc., yo le pueda \u201csacar\u201d lo que convenga a mis intereses ego\u00edstas.<br><br>\nDar dinero, no como expresi\u00f3n de gratitud a quien es el verdadero Due\u00f1o de\ntodo, sino para que \u00e9l lo devuelva centuplicado a quien se lo ha dado, no es un\nacto de amor sino de flagrante avaricia. Avaricia que tambi\u00e9n es, en el decir\nde la carta a los colosenses, idolatr\u00eda. Lo es porque, en el fondo, no se le da\nese dinero a Dios, sino que se lo da uno a s\u00ed mismo, para recibirlo acrecentado\ncon los intereses que haya ganado en un supuesto banco celestial.<br><br>\nHe mencionado solo a los que dan con esas \u201ccondiciones\u201d, por no hablar de los\nque, usando trucos disfrazados de espiritualidad, exigen que otros den,\npues&#8230;, \u00a1haberlos, haylos!<br><br><strong>No creo en un dios justiciero,&nbsp;<\/strong>siempre ojo avizor para ver si\nalguna de sus criaturas humanas cae en alg\u00fan desliz o comete alg\u00fan pecado,\ngrande o peque\u00f1o, para dejar caer sobre ella todo el peso de su irresistible\nira. Ese dios es, pareciera, el dios de quien suele predicarse cuando se usa la\nimagen de las llamas del infierno para llamar a las gentes al arrepentimiento.\nLos predicadores que as\u00ed argumentan parecen olvidarse de que el arrepentimiento\nproducto del miedo o del terror no suele ser verdadero arrepentimiento. Pasado\nel miedo&#8230; se produce la des-conversi\u00f3n.<br><br>\nM\u00e1s podr\u00eda decir de otros dioses en los que tampoco creo. No obstante, paso de\ninmediato a dar mi testimonio personal acerca del Dios en quien s\u00ed creo. Del\nDios en quien creo aun en medio de mis luchas, de mis dudas, de mis angustias y\nde mis pleitos con \u00e9l.<br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"430\" height=\"246\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB3-Park-Bonilla-y-Andavert-en-el-Ayuntamiento-foto-de-J.-Alencar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-202\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB3-Park-Bonilla-y-Andavert-en-el-Ayuntamiento-foto-de-J.-Alencar.jpg 430w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB3-Park-Bonilla-y-Andavert-en-el-Ayuntamiento-foto-de-J.-Alencar-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><figcaption>Park, Bonilla y Andavert en el Ayuntamiento (foto de J. Alencar)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Comienzo confesando que he tenido el privilegio \u2013o atrevimiento\u2013 de escribir casi una docena de textos como sendos homenajes que he rendido a amigos y a mis progenitores. Aqu\u00ed presente est\u00e1 el pastor Jos\u00e9 Antonio Morales, padre de uno de esos queridos amigos que, joven a\u00fan, nos precedi\u00f3 en la ruta a la eternidad. En casi todos esos homenajes (no todos p\u00f3stumos), he seguido la t\u00e9cnica de utilizar \u201cla an\u00e9cdota como retrato\u201d, porque me ha parecido que es en la trama, siempre complicada, de las relaciones personales y de las reacciones frente a situaciones concretas, donde se revela \u2013o des-vela\u2013 la naturaleza misma de las personas. M\u00e1s que \u201cdefinir\u201d, se trata de \u201cdescribir\u201d, ya que la persona humana es tambi\u00e9n un misterio, y misteriosas son las relaciones humanas. Creo seguir as\u00ed cierto principio que de alguna manera est\u00e1 presente en los relatos evang\u00e9licos, en los que el reino (o reinado) de Dios nunca se define. Pero s\u00ed se describe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El lenguaje que podemos usar para hablar de Dios no es ning\u00fan especial lenguaje divino. Aunque ahora parezca extra\u00f1o y hasta risible, hubo una \u00e9poca cuando algunos evang\u00e9licos norteamericanos creyeron que el griego del Nuevo Testamento era un griego especial, distinto del cl\u00e1sico que conoc\u00edan, \u201cinventado\u201d por el Esp\u00edritu Santo para \u201cencapsular\u201d la revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> No. Para hablar o escribir acerca de Dios solo podemos echar mano del lenguaje humano. Y por ello, precisamente, cuando lo usamos tenemos que darle un significado anal\u00f3gico, metaf\u00f3rico, traslaticio, con lo que en el fondo estamos diciendo que lo que decimos, aplicado a Dios, es solo algo \u201cparecido a\u201d, pero que eso que decimos no \u201ces\u201d literalmente as\u00ed, seg\u00fan nuestras propias experiencias. Sin embargo, y a pesar de ello, algo m\u00e1s puede decirse al respecto, e intentar\u00e9 se\u00f1alarlo m\u00e1s adelante en esta exposici\u00f3n.<br><br> Plenamente consciente de ese hecho, estoy as\u00ed mismo consciente de que<strong>&nbsp;el Dios en quien creo&nbsp;<\/strong>es siempre superior a todo lo que yo pudiera decir, pensar e incluso imaginar, acerca de \u00e9l. Afirmo, aunque esto pueda parecer simplista, perogrullesco y hasta dogm\u00e1tico, que creo en el Dios que se nos revela en la Biblia, en tanto que esta es palabra segunda. No en un trozo de la Biblia, sino en la Biblia como mensaje global, en su desarrollo hist\u00f3rico y teol\u00f3gico, con todas las limitaciones que tiene, o pudiera tener, por haber sido escrita en muy diversas coordenadas espaciotemporales, en idiomas bastante dispares y en matrices culturales, sociales, pol\u00edticas y religiosas muy diversas y distintas.<br><br> Pero \u00bfqui\u00e9n es \u2013o, si se prefiere, ya que por definici\u00f3n Dios es indefinible, c\u00f3mo es\u2013 ese Dios? Tratar\u00e9 de expresarme en breves, y por ello, incompletas, formulaciones, aunque en alg\u00fan caso me explayar\u00e9 bastante m\u00e1s, por razones que, estoy seguro, ser\u00e1n f\u00e1cilmente descifrables.<br><br><strong>Creo en el Dios que, en la magnificencia de su poder, en el acto creador<\/strong>&nbsp;(por los medios que \u00e9l haya querido utilizar)&nbsp;<strong>se ha limitado a s\u00ed mismo,&nbsp;<\/strong>cediendo parte de su poder a su creaci\u00f3n y, en particular, al ser humano. Es que en el mismo momento en que Dios crea el universo, pone algo frente a s\u00ed \u2013as\u00ed \u201csolo\u201d haya sido el ahora llamado \u201cbos\u00f3n de Higgs\u2013, por lo que est\u00e1 estableciendo fronteras&#8230;, a menos que concluyamos en un pante\u00edsmo (y entonces el l\u00edmite ser\u00eda todo-lo-que-hay, o sea, s\u00ed mismo).<br><br><strong>Creo en el Dios que se ha revelado en la historia.&nbsp;<\/strong>Y en la historia ha realizado la liberaci\u00f3n del pueblo al que escogi\u00f3 como portador privilegiado de su revelaci\u00f3n para ser bendici\u00f3n para todas las naciones. Y en la historia hizo efectiva la redenci\u00f3n de los seres humanos.<br><br> Harvey Cox, el afamado te\u00f3logo de la Universidad de Boston, en un libro publicado en castellano, hace muchos a\u00f1os, por la Editorial Marova, y titulado&nbsp;<em>&nbsp;El cristiano como rebelde<\/em>&nbsp;, hizo la siguiente afirmaci\u00f3n (que ahora cito de memoria y no literalmente): si se le preguntara a un cristiano de nuestros tiempos acerca de Dios, lo m\u00e1s seguro es que nos responder\u00eda que Dios es el \u00fanico ser omnipotente, omnisciente y omnipresente [y a\u00f1adimos nosotros, si a quien pregunt\u00e1ramos fuera una persona culta, dir\u00eda tambi\u00e9n: Dios es el ser mayor que el cual nada puede pensarse]. Pero \u2013contin\u00faa Cox\u2013 si le hubi\u00e9ramos preguntado a un jud\u00edo creyente, habr\u00eda dicho que Dios es el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob [y a\u00f1adir\u00edamos, adem\u00e1s, nosotros: tambi\u00e9n el Dios y Padre de Jes\u00fas, el Dios de Justino el Fil\u00f3sofo y de Agust\u00edn de Hipona, de Anselmo de Cant\u00f3rbery y de Tom\u00e1s de Aquino, de Lutero y de Calvino, de Kierkegaard y de Karl Barth, de una enorme nube de testigos y tambi\u00e9n de Plutarco Bonilla].<br><br> En fin, es el Dios que se revela y act\u00faa en la historia de los seres humanos: en la microhistoria y en la macrohistoria. Act\u00faa y se revela de m\u00faltiples maneras. Por eso mismo, Jes\u00fas interpel\u00f3 y reprendi\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n a sus interlocutores porque no supieron leer las se\u00f1ales de los tiempos, y no segu\u00edan el ejemplo de sus antepasados los profetas, que fueron acut\u00edsimos analistas pol\u00edticos.<br><br> Es que ese Dios de la Biblia no es, necesariamente, como he reiterado, el Dios de las esencias metaf\u00edsicas y et\u00e9reas. Esto, aunque quiz\u00e1s con palabras diferentes, ya lo han dicho muchos otros, incluido aquel extraordinario personaje que dio lustre y prez a esta Universidad de Salamanca.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Creo en el Dios con quien puedo enojarme y hasta pelear, sin que por eso \u00e9l me rechace<\/strong>&nbsp;ni tenga despu\u00e9s que expiar yo mi culpa.<br><br> Algunas hermanas y hermanos nuestros se asustan y escandalizan cuando uno se atreve a hablar de discutir, o \u201cpeor\u201d a\u00fan, de pelear o enojarse con Dios, o de cuestionare alg\u00fan texto de las Escrituras, que es palabra de \u00e9l.<br><br> Cuando escucho esas reacciones, pienso que esos queridos hermanos y hermanas, conmilitones en la causa del reino, no han le\u00eddo bien la Biblia. Piensan que Dios es un ser que, por su grandeza y sobre todo por su santidad, est\u00e1 tan alejado de nosotros que es inaccesible e intocable. Es el Dios del que nos ense\u00f1aron en nuestra infancia: sentado en un trono alt\u00edsimo (\u00bfacaso \u201calto y sublime\u201d como el de la visi\u00f3n del profeta Isa\u00edas?) y de luenga barba blanca (\u00bfacaso porque es el \u201cAnciano de d\u00edas\u201d?).<br><br> Pero no es ese precisamente el dios en quien yo creo.<br><br> Perm\u00edtaseme, antes de referirme a algunos relatos b\u00edblicos, hacer menci\u00f3n de dos experiencias personales que pudieran parecer como contradictorias, pero que me sirven para ilustrar lo que deseo explicar en los minutos que siguen.<br><br> De la primera fui solo espectador, como oyente y como vidente (en la primera acepci\u00f3n que a esta palabra le da el&nbsp;<em>&nbsp;Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola<\/em>&nbsp;), pero no como actor.<br><br> Priscila, mi \u00fanica hija \u2013de mi primer matrimonio; los dem\u00e1s hijos han sido varones\u2013 estaba internada en la Cl\u00ednica B\u00edblica, en San Jos\u00e9 de Costa Rica. Ella, postrada en cama; y yo, sentado en otra cama, m\u00e1s baja, donde pas\u00e9 algunas noches haci\u00e9ndole compa\u00f1\u00eda. Con mi ordenador en los regazos, continuaba mis trabajos. En eso, entran en la habitaci\u00f3n mi hijo menor \u2013Daniel\u2013 y quien entonces era su esposa. Los salud\u00e9, y segu\u00ed con mi trabajo. Los visitantes quedaron de pie, al lado de la cama, conversando con Priscila. En alg\u00fan momento, algo de aquella conversaci\u00f3n atrajo mi atenci\u00f3n, y alcanc\u00e9 a escuchar a Daniel que le dec\u00eda a su hermana, ante una queja de esta: \u201c\u00bfEst\u00e1s enojada con Dios porque siendo t\u00fa peque\u00f1ita \u00e9l te quit\u00f3 a tu mam\u00e1? Pues d\u00edselo. Dile que est\u00e1s enojada con \u00e9l\u201d.<br><br> Esta escena se aviv\u00f3 en mi memoria recientemente mientras le\u00eda el libro Biblia, di\u00e1logo vigente.&nbsp;<em>&nbsp;La fe en tiempos modernos,<\/em>&nbsp; que recoge las conversaciones que sostuvieron, en una serie de programas por televisi\u00f3n, el entonces cardenal Bergoglio (hoy el obispo de Roma, conocido como papa Francisco), el rabino Abraham Skorka y el l\u00edder evang\u00e9lico, que hab\u00eda sido director de la Sociedad B\u00edblica Argentina, Marcelo Figueroa. Este \u00faltimo fue el compilador de esos textos.<br><br> En determinado momento, el cardenal Bergoglio dijo lo siguiente:<br><br> Esto mismo, a veces, uno lo escucha en las confidencias de los fieles, que nos dicen:&nbsp;<em>&nbsp;\u201cYo no puedo rezar, estoy enojado con Dios\u201d.<\/em>&nbsp; Y uno les pregunta:&nbsp;<em>&nbsp;\u201c\u00bfLe cuenta a Dios de ese enojo que siente, le tira la bronca a Dios?\u201d.<\/em>&nbsp; Porque esa tambi\u00e9n es una manera de orar cuando no se puede hacerlo de otra manera.<br><br> En una relaci\u00f3n de padre e hijo, el enojo es una forma de comunicaci\u00f3n y en ese momento uno, con su enojo, tambi\u00e9n est\u00e1 orando. Algunas veces la gente me responde:<em>&nbsp; \u201cBueno, pero lo estoy tratando mal a Dios\u201d.<\/em>&nbsp; Y yo le digo:&nbsp;<em>&nbsp;\u201cY bueno, seg\u00fan usted, \u00e9l lo est\u00e1 tratando mal a usted, as\u00ed que en ese momento habla con \u00e9l en su mismo lenguaje\u201d.<\/em><br><br> Y a\u00f1ade:<br><br> Cuento estos ejemplos para sacar de las personas el fantasma de que enojarse con Dios, tirarle la bronca o ponerse mal con \u00e9l es pecado. \u00a1No! Es la reacci\u00f3n humana, filial y natural de una persona. Pecado ser\u00eda si anid\u00e1s ese enojo&#8230;<br><br> De la segunda an\u00e9cdota fui protagonista.<br><br> Estaba en San Salvador, capital de la Rep\u00fablica de El Salvador, dirigiendo una clase ante un grupo considerable de pastoras y pastores, la mayor\u00eda de tradici\u00f3n pentecostal. En el di\u00e1logo que siempre he tratado de suscitar en mi labor docente, en un momento determinado me expliqu\u00e9 as\u00ed: \u201cCuando estoy discutiendo con alguna persona sobre temas b\u00edblicos, en el mism\u00edsimo momento cuando mi interlocutor o interlocutora afirma: \u2018el Esp\u00edritu (o el Se\u00f1or) me dijo\u2019, yo interrumpo la conversaci\u00f3n, aunque eso sea considerado como de mala educaci\u00f3n, y a\u00f1ado: \u2018Perdone, pero con el Esp\u00edritu yo no discuto. Con usted lo hago con mucho gusto, con la Biblia en la mano\u201d. (Aclaro ahora que, en casos como este, uso la palabra \u201cdiscutir\u201d en su primera acepci\u00f3n seg\u00fan los diccionarios: \u201cDicho de dos o m\u00e1s personas: Examinar atenta y particularmente una materia\u201d [del DRAE]; o, mejor a\u00fan: \u201cTratar entre varias personas, exponiendo y defendiendo cada una su punto de vista, los distintos aspectos de un asunto\u201d [del Diccionario de uso del espa\u00f1ol, de Mar\u00eda Moliner]. Hago la aclaraci\u00f3n porque en los \u00e1mbitos en los que m\u00e1s me he movido, \u201cdiscutir\u201d suena hoy como a \u201cpelear verbal y algo acaloradamente\u201d).<br><br> Estas dos an\u00e9cdotas, referidas particularmente a lo que afirm\u00f3 mi hijo en una y a lo que dije yo en la otra, parecieran contradecirse. En efecto, en el primer caso, presentar una queja ante Dios y decirle que uno est\u00e1 enojado con \u00e9l es, de hecho, reclamarle, discutir con \u00e9l, decirle que no actu\u00f3 bien. Pero en el segundo caso, por otra parte, afirm\u00e9 que yo no discut\u00eda con Dios. Esta \u00faltima fue, en realidad, una expresi\u00f3n puramente ret\u00f3rica, no verdadera en su literalidad, que mis oyentes de entonces entendieron muy bien. Con ella afirmaba que cuando en una discusi\u00f3n uno de los interlocutores recurre a una afirmaci\u00f3n de esa naturaleza, est\u00e1 renunciando a toda argumentaci\u00f3n, pues lo \u00fanico que est\u00e1 haciendo es descalificar al otro: Dios se lo dijo a \u00e9l&#8230; y punto final. El otro tiene que callarse. El tel\u00e9fono privado con la divinidad pertenece solo a uno&#8230;, a quien afirma poseerlo.<br><br> Pero la realidad es que tambi\u00e9n yo, de cuando en cuando, discuto con Dios, sobre todo cuando leo la Biblia. Pero, y aqu\u00ed est\u00e1 la clave, estos pleitos son como deber\u00edan ser, cuando los hubiere, los pleitos en el seno de un matrimonio: sin la presencia de terceros.<br><br> El hecho es que en la Biblia leo de hombres tan malos como yo (o, quiz\u00e1s mejor: yo tan malo como ellos) que discut\u00edan con Dios y Dios no se lo reprochaba sino que, m\u00e1s bien, aceptaba entrar en di\u00e1logo.<br><br> Tenemos los cristianos la tendencia (\u00bfo ser\u00e1 tentaci\u00f3n?) de idealizar a ciertos personajes de la Biblia, sobre todo a aquellos que sobresalen por alguna raz\u00f3n; o a demonizarlos, cuando la raz\u00f3n es una sinraz\u00f3n. En ocasiones, tal idealizaci\u00f3n se basa en un solo texto de la Escritura, o en solo unos pocos vers\u00edculos, y no toma en consideraci\u00f3n lo que tambi\u00e9n nos cuenta el propio testimonio b\u00edblico. Veamos:<br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"525\" height=\"787\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-203\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB4.jpg 525w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB4-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 525px) 100vw, 525px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>&nbsp;PRIMER CASO: DAVID<br> <\/em><\/strong><br> Casi ha bastado que uno de esos vers\u00edculos diga que David era \u201cvar\u00f3n conforme al coraz\u00f3n de Dios\u201d (seg\u00fan la traducci\u00f3n de Reina) para que de David se hagan eulog\u00edas sin l\u00edmites, y los panegiristas se olviden del resto de los relatos que se incluyen en las Escrituras. En estos se nos dice: que David fue mercenario (guerrillero, dir\u00edamos hoy) que vendi\u00f3 la fuerza de su brazo y el filo de su espada a los enemigos de Israel (aunque hubiera puesto condiciones); que fue mentiroso, pues pretendi\u00f3 hacer aparecer como hijo de Ur\u00edas a quien era su propio hijo; que de hecho lleg\u00f3 a ser asesino, pues fue \u00e9l quien tram\u00f3 la muerte de Ur\u00edas el heteo, convirti\u00e9ndose as\u00ed en el autor intelectual de aquel crimen, que tambi\u00e9n quiso disfrazar de \u201cp\u00e9rdida en acci\u00f3n de guerra\u201d; que fue un \u201cquejitas\u201d (as\u00ed decimos en Costa Rica), como se revela en muchos de sus salmos, en los que le reclama a Dios con la cargada expresi\u00f3n \u201c\u00a1hasta cu\u00e1ndo!\u201d. Nuestro olvido, o ingenuidad, llega a tal punto, que en muchas iglesias evang\u00e9licas se canta un \u201ccorito\u201d que dice: \u201cYo bailo, yo bailo como David\u201d, sin que los cantores se percaten del hecho de que por bailar David como bailaba, su esposa lo acus\u00f3 de bailar, en efecto, casi corito, pues esta palabra significa en nuestro idioma, seg\u00fan los diccionarios, \u201cdesnudo, en pelotas\u201d o \u201cen cueros\u201d. Y&nbsp;<em>&nbsp;sin embargo,<\/em>&nbsp; de ese hombre tenemos, entre sus legados, extraordinarias obras que son manifestaci\u00f3n di\u00e1fana del m\u00e1s elevado estro po\u00e9tico, y de una casi abisal espiritualidad, como testifican muchos de los salmos que llevan su nombre.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>&nbsp;SEGUNDO CASO: JACOB<\/em><\/strong><br> \u00bfY qui\u00e9n fue Jacob? Tramposo, enga\u00f1ador de su padre, usurpador y ladr\u00f3n de su hermano. Y&nbsp;<em>&nbsp;sin embargo,<\/em>&nbsp; en su biograf\u00eda hay una escena sorprendente, extra\u00f1a e incomprensible para nuestra mente racionalista, escena que tenemos que intentar penetrar en su significado m\u00e1s profundo: un hombre que hab\u00eda luchado con \u00e9l y le hab\u00eda descoyuntado el muslo, le dijo: \u201cYa no te llamar\u00e1s Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido\u201d. \u00bfLuchar con Dios? \u00bfVencer, en esa lucha con Dios? \u00bfEs eso posible?<br><br><strong><em>&nbsp;TERCER CASO: ABRAH\u00c1N<br> <\/em><\/strong><br> \u00bfY qu\u00e9 decir de Abrah\u00e1n, \u201cel padre de la fe\u201d? De esp\u00edritu arrojado hasta el l\u00edmite, en eso que S\u00f6ren Kierkegaard llam\u00f3 \u201cel salto \u00e9tico\u201d, al estar dispuesto a sacrificar a su propio hijo, el hijo de la promesa, en dram\u00e1tica manifestaci\u00f3n de obediencia radical y absoluta&#8230;, tambi\u00e9n se llena de miedo y, cobarde, induce a su esposa a decir mentira, pues&#8230; tampoco hemos de olvidar que, con m\u00e1s frecuencia que menos, decir media verdad es decir una mentira completa. Y sin embargo, se atrevi\u00f3, como buen negociante semita, a entrar en un regateo con Dios, para salvar a otras personas.<br><br><strong><em>CUARTO CASO: JON\u00c1S<\/em><\/strong><br><br> \u00bfY qu\u00e9 decir de ese otro personaje de quien no se sabe si tras \u00e9l hay alguien que pertenece a la realidad hist\u00f3rica o representa, m\u00e1s bien, como me parece, a un personaje de ficci\u00f3n teol\u00f3gico-parab\u00f3lica, a quien llamamos Jon\u00e1s? Testarudo, miedoso, humillado y humilde. Fue valiente y tuvo el coraje de meterse en la boca del lobo y llamar al arrepentimiento a toda una ciudad hasta entonces enemiga de su propio pueblo. Y<em>&nbsp;sin embargo,<\/em>&nbsp; en su af\u00e1n por no quedar mal, como profeta falso en medio de ese pueblo enemic\u00edsimo de Israel, se deprime, se enoja y se queja contra Dios, pues este no cumpli\u00f3 la palabra de destrucci\u00f3n que hab\u00eda anunciado. Y ese Dios, que es el Dios de la Biblia, el Dios en quien yo creo, le presta atenci\u00f3n al mensajero cabecidura, no lo rechaza sino que con-desciende, es decir: desciende a su altura, para razonar con el profeta rebelde.<br><br><strong><em>&nbsp;QUINTO CASO: MOIS\u00c9S<br> <\/em><\/strong><br> El gran legislador de Israel, profeta prototipo de \u201cel profeta\u201d por antonomasia que ser\u00eda Jes\u00fas, no se queda atr\u00e1s en esta r\u00e1pida mirada que hemos echado a algunos personajes de las Escrituras hebreas. Tambi\u00e9n \u00e9l quiso rechazar la misi\u00f3n que Dios le encargaba. Tambi\u00e9n \u00e9l discuti\u00f3 con Dios. Y se nos dice que Dios se enoj\u00f3 con \u00e9l y en una ocasi\u00f3n lo mand\u00f3 callar con duras palabras, cuando Mois\u00e9s le insist\u00eda para que lo dejara entrar a la tierra de la promesa.<br><br> Y en cierta ocasi\u00f3n, ese Mois\u00e9s se atrevi\u00f3 a dirigirse a Dios con estas palabras: \u201cVu\u00e9lvete del ardor de tu ira, y arrepi\u00e9ntete de ese mal contra tu pueblo\u201d, e insta al mism\u00edsimo Dios a que recupere la memoria: \u201cAcu\u00e9rdate de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob, a los cuales has jurado por ti mismo&#8230;\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>CREO EN EL DIOS QUE AMA<\/strong><br><br> Aunque no nos quepa en nuestro cerebro \u2013si cupiera, yo, como el mencionado fil\u00f3sofo dan\u00e9s, dejar\u00eda de creer en \u00e9l\u2013, el Dios de quien nos da testimonio la Biblia es el Dios que ama. Es esta otra raz\u00f3n para no creer en un dios inmutable, porque amar es cambiar. Mi Dios es el Dios que se con-mueve y con-moverse es de alguna manera moverse-junto-con, pues \u00e9l inclina su rostro para poner m\u00e1s cerca su o\u00eddo de aquellos que claman en su sufrimiento y gritan de desesperaci\u00f3n. Creo en el Dios que reclama justicia con amor, para aquellos a quienes no se les hace justicia. \u00c9l es el Dios a quien le interesa mucho m\u00e1s que se llenen los est\u00f3magos vac\u00edos y llenos de telara\u00f1as de millones de seres humanos que las disquisiciones a veces bizantinas del uso o mal uso de los \u00f3rganos de reproducci\u00f3n; es el Dios que busca que los seres humanos lo amen y se amen entre ellos, porque \u00e9l ama, tal como lo dijo el presb\u00edtero Juan: \u201cNosotros amamos, porque \u00e9l nos am\u00f3 primero\u201d; es el Dios que, reiteradamente, gusta de presentarse a s\u00ed mismo, en nuestro texto sagrado, como el Dios del extranjero, del pobre, del hu\u00e9rfano, de la viuda, de la mujer, de los ni\u00f1os, de los seres humanos de color distinto del nuestro, de los marginados y abandonados por la sociedad, sea cual sea la causa. Es el Dios de quien necesita sentir la calidez de una mano amiga o de un abrazo de aliento; de una l\u00e1grima de solidaridad o de una sonora carcajada. El Dios en quien yo creo no quita necesariamente el sufrimiento ni el dolor, sino que lo sobrelleva con nosotros y as\u00ed lo sentimos menos pesado y menos doloroso, porque el sufrimiento compartido es sufrimiento disminuido.<br><br> Lo que en mi opini\u00f3n salva a esa pel\u00edcula que se hizo famosa,<em>&nbsp; La pasi\u00f3n de(l) Cristo,<\/em>&nbsp; que nos presenta lo que yo llam\u00e9, al verla en Estados Unidos, un \u201cMel Gibson type of Christ\u201d, es la escena final: la l\u00e1grima que cae del cielo: El Dios que llora cuando muere el hijo en quien ten\u00eda complacencia. Ese Dios sigue llorando cuando muere cualquiera de sus hijos.<br><br> Cuando preparaba el texto que ahora leo, conversaba por medio del correo electr\u00f3nico con una amiga, profesora de literatura en la Universidad de Tucum\u00e1n, Argentina, y le dec\u00eda que dudaba de c\u00f3mo titular mi presentaci\u00f3n. Ante unas sugerencias m\u00edas, me respondi\u00f3: \u201cMe gusta la idea del t\u00edtulo \u2018El Dios con quien peleo\u2019, pues muchas veces es esa mi relaci\u00f3n con \u00e9l. De discusi\u00f3n, de confrontaci\u00f3n genuina, de cuestionamiento y&#8230; \u00a1de infinito amor!\u201d.<br><br><strong>Creo en el Dios que, en el ejercicio de su poder y a impulsos de su amor se hizo uno de nosotros en Jes\u00fas de Nazaret.<\/strong>&nbsp;No se trat\u00f3 de la farsa representada por la aparente humanizaci\u00f3n (y, en ocasiones, animalizaci\u00f3n) de algunos de los dioses del Olimpo griego, como si hubiera sido una puesta en escena. Porque en Jes\u00fas de Nazaret, Dios mismo anduvo entre nosotros, sus pies se llenaron de tierra de los caminos polvorientos y peligrosos de aquella Palestina que fue su tierra, y el sudor surc\u00f3 su rostro, porque no hab\u00eda posibilidad de descanso cuando se trataba de hacer el bien y de llamar a la gente de su pueblo a incorporarse a la tarea del reino por medio del arrepentimiento y de la entrega a esa misi\u00f3n y al Se\u00f1or de esa misi\u00f3n. En \u00e9l habit\u00f3 la plenitud de la divinidad como bien se afirma en una de las cartas deuteropaulinas.<br><br> Por eso<strong>&nbsp;no puedo creer en la inmutabilidad de ese Dios.&nbsp;<\/strong>El Dios de la Biblia no es el dios inmutable, el motor inm\u00f3vil o la causa incausada, de Arist\u00f3teles y sus ep\u00edgonos.<br><br> Es que el Dios de que habla la Biblia, que es el Dios en quien creo, es el Dios que no solo llama a la conversi\u00f3n sino que tambi\u00e9n \u00e9l mismo est\u00e1 dispuesto a convertirse. S\u00ed, a convertirse. Lo afirma \u00e9l mismo. Si convertirse es, como se proclama desde casi todos nuestros p\u00falpitos cristianos, \u201cvolverse a\u201d (en nuestro caso, a Dios), Dios les dice a los seres humanos \u2013a trav\u00e9s de lo que en el Antiguo Testamento le reclama a su pueblo\u2013: \u201cVolveos a m\u00ed, y yo me volver\u00e9 a vosotros\u201d; tenemos que convertirnos a Dios y \u00e9l se convertir\u00e1 a nosotros. Dios \u201cvolver\u00e1 su rostro\u201d a nosotros.<br><br> S\u00ed<strong>&nbsp;creo, y definitivamente, en la inmutabilidad de su fidelidad al ser humano,&nbsp;<\/strong>que lleva la impronta de su imagen, fidelidad que se hace carne de nuestra carne en aqu\u00e9l que es el S\u00ed y el Am\u00e9n a favor de los seres humanos.<br><br> Alberto Rembao, el evang\u00e9lico mexicano que fue te\u00f3logo y fil\u00f3sofo de la cultura, y ha sido muy poco estudiado, en una exquisita p\u00e1gina dedicada a este tema (y publicada por Cecilio Arrast\u00eda, el editor del \u00faltimo n\u00famero de la revista<em>&nbsp; La Nueva Democracia,&nbsp;<\/em>&nbsp;con el t\u00edtulo \u201cEl Cristo de Rembao\u201d), afirma casi de entrada, algo que puede sonarnos chocante por lo contundente, pero que se va revelando como afirmaci\u00f3n verdadera conforme continuamos la lectura de todo el texto. En efecto, sostuvo Rembao: \u201cYo no digo que Cristo es como Dios; sino que Dios es como Cristo&#8230;\u201d.<br><br> Para m\u00ed, verdad indiscutible. Si me preguntan por Dios, tengo que se\u00f1alar a Jes\u00fas el Cristo.<br><br> De ah\u00ed se desprende la enormidad del significado del discipulado y del testimonio de quienes nos atrevernos a llamarnos con el nombre del Cristo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"620\" height=\"348\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB5-Asistentes-al-Encuentro-Cristiano-de-Literatura-2014-en-Salamanca-Foto-de-M.-GaLa.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-204\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB5-Asistentes-al-Encuentro-Cristiano-de-Literatura-2014-en-Salamanca-Foto-de-M.-GaLa.jpeg 620w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB5-Asistentes-al-Encuentro-Cristiano-de-Literatura-2014-en-Salamanca-Foto-de-M.-GaLa-300x168.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption>Asistentes al Encuentro Cristiano de Literatura 2014 en Salamanca (Foto de M. GaLa)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Francisco E. Estrello, poeta mexicano, lo cant\u00f3 hermosamente en un poema plet\u00f3rico de humana espiritualidad cristiana. Helo aqu\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>MANOS DE CRISTO<\/em>&nbsp;<br> <br> Manos de Cristo,<br> manos divinas de carpintero.<br> Yo no imagino aquellas manos<br> forjando lanzas, forjando espadas,<br> ni dise\u00f1ando nuevo modelo de bombardero.<br> Aquellas manos, manos de Cristo<br> fueron las manos de un carpintero.<br> <br> Manos de Cristo encallecidas,<br> labrando cunas,<br> haciendo arados, labrando vidas.<br> Yo no imagino aquellas manos<br> entretenidas entre ca\u00f1ones,<br> entre explosivos y entre granadas.<br> Aquellas manos encallecidas<br> se encallecieron labrando vida.<br> <br> Manos de Cristo,<br> manos divinas de carpintero.<br> Yo no imagino aquellas manos<br> brutalizando tareas humanas,<br> sino forjando labor creadora.<br> Aquellas manos, manos de obrero,<br> edificaron hora tras hora.<br> <br> Entre las manos febricitantes<br> que hacen cruceros<br> y bombarderos<br> \u00a1no est\u00e1n las suyas!<br> Las suyas llevan marcas de clavos,<br> manos heroicas, de sacrificio.<br> Aquellas manos, manos sangrantes,<br> fuertes, nervudas, manos de acero,<br> son manos recias de carpintero<br> que quietamente labran la vida.<\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\nEste poema\nme sirve de puente para engarzar con una<strong>&nbsp;\u00faltima y breve palabra.<\/strong><br><br>\nHe mencionado la cuasi inutilidad del lenguaje humano, por sus limitaciones\nconnaturales, para hablar de Dios. Lo que he dicho hasta ahora, y la manera\ncomo lo he dicho, quiz\u00e1s sean clara prueba de ello.<br><br>\nQuisiera a\u00f1adir, no obstante, y muy brevemente, unas reflexiones que tienen que\nver con un aspecto espec\u00edfico de este asunto, y que tiene que ver, as\u00ed mismo,\ncon el Encuentro que ha precedido a este acto.<br><br>\nHay una forma del lenguaje humano que rompe, o puede romper, todos nuestros\nesquemas mentales y es capaz de transmitir lo que, en otras formas de ese mismo\nlenguaje, resulta imposible de comunicar. Me refiero al lenguaje po\u00e9tico.<br><br>\nHa sido una l\u00e1stima que, por much\u00edsimos a\u00f1os, las ediciones impresas de la\nBiblia en nuestro idioma hayan ocultado \u2013no a prop\u00f3sito, por cierto y, con\nalgunas excepciones\u2013 que buena parte del texto de las Escrituras hebreas est\u00e1\nescrito en poes\u00eda, de acuerdo con los c\u00e1nones po\u00e9ticos propios de esa lengua.\nAdem\u00e1s de la literatura b\u00edblica conocida como \u201cde sabidur\u00eda\u201d y de los salmos\nque, por su propia naturaleza es toda ella texto po\u00e9tico, encontramos poemas a\ntodo lo largo y ancho de la literatura prof\u00e9tica de ese texto sagrado. Esto nos\nhace recordar que en la antigua Grecia, tanto el predecesor como el personaje\nprincipal del pensamiento ele\u00e1tico \u2013Jen\u00f3fanes de Colof\u00f3n y Parm\u00e9nides de Elea,\nrespectivamente\u2013 expusieron su pensamiento en sendos poemas.<br><br>\nY algunos poemas de alto vuelo se hallan insertos en varios de los libros que\ncomponen el Nuevo Testamento.<br><br>\nLa literatura po\u00e9tica \u2013tr\u00e1tese del poema \u201cformal\u201d, con su estructura\ncaracter\u00edstica, o de la prosa po\u00e9tica\u2013 goza de una libertad que no se encuentra\nde igual manera en otras formas literarias. El poeta se mueve a sus anchas y\npuede romper no solo las estructuras ling\u00fc\u00edsticas del idioma (\u201cescribir es\ncondenar la gram\u00e1tica a la hoguera de la l\u00edrica\u201d, ha dicho Onetti), sino\ntambi\u00e9n las estructuras conceptuales para trasladar a la experiencia existencial\ndel lector lo que de otra manera ser\u00eda imposible de comunicar (\u00bfequivaldr\u00eda\nesto, en sentido amplio, a la otra afirmaci\u00f3n del mismo autor, de que\n\u201cliteratura es mentir bien la verdad\u201d?). O sea, que se dice bien la verdad pero\nling\u00fc\u00edsticamente mintiendo. No se trata de reducirlo todo al puro aspecto\nest\u00e9tico.<br><br>\nEn el mundo evang\u00e9lico, y en t\u00e9rminos muy generales, la sola menci\u00f3n de la\npalabra \u201cmito\u201d provoca reacciones negativas que, a veces, se traduce en\nlenguaje violento contra quien se haya atrevido a usarla. Tales respuestas al\nest\u00edmulo del vocablo \u201cmito\u201d se debe, en la mayor parte de los casos, al\ndesconocimiento del verdadero significado y de la funci\u00f3n del mito. No es este,\nciertamente, un nuevo cuento de entretenimiento, producto de la imaginaci\u00f3n m\u00e1s\no menos fecunda de una determinada persona o de una colectividad humana.<br><br>\nTr\u00e1tase, m\u00e1s bien, de un intento de explicar lo que al mit\u00f3grafo (persona\nindividual o comunidad) le resulta de imposible explicaci\u00f3n por otros medios.\nTras el mito hay siempre una realidad, una situaci\u00f3n o un hecho concretos, un\n\u201calgo\u201d que requiere explicaci\u00f3n. Tales, por ejemplo, los mitos etiol\u00f3gicos de\nlos pueblos antiguos, como los hermosamente narrados en los primeros cap\u00edtulos\nde G\u00e9nesis.<br><br>\nLos mitos, en particular los mitos cl\u00e1sicos, son expresi\u00f3n, por cierto, de alta\ny profunda literatura po\u00e9tica. Y como tantas otras manifestaciones po\u00e9ticas,\nson inagotable fuente de interpretaci\u00f3n. Ah\u00ed radica su misterio y su belleza.<br><br>\nComo no soy poeta, me atrevo a hacer estas afirmaciones a partir de mi\nexperiencia como lector. Y como tal, percibo, adem\u00e1s, que en ocasiones, aun\n\u201csin romper la gram\u00e1tica\u201d, el lector u oyente experimenta una cierta percepci\u00f3n\nde lo que el poeta expresa, que se perder\u00eda si lo mismo se dijera en prosa\nllana.<br><br>\nEn lo que sol\u00eda llamarse (y a\u00fan llaman en ciertos pa\u00edses) \u201cTalleres de ciencias\nb\u00edblicas\u201d, patrocinados por las sociedades b\u00edblicas, he hecho la sencill\u00edsima\nexperiencia de expresar, como si lo estuviera describiendo en mi propia habla,\nel contenido conceptual del \u201cNo me mueve, mi Dios\u201d. Luego, he recitado el\npoema. El rostro de las personas mostraba a las claras las diferencias de ambas\nlecturas (y eso que no soy buen recitador&#8230;). Algo nuevo, y hasta\nsorprendente, comunicaba el poema.<br><br>\nM\u00e1ximo Cay\u00f3n lo ha dicho de otra manera, en palabras que, para sus lectores,\ntranscribe nuestro P\u00e9rez Alencart: \u201cIndudablemente, la poes\u00eda es un camino que\npropicia el encuentro con Dios. Y por si alguien pudiese pensar que exagero un\n\u00e1pice, recuerde que, a modo de respuesta personal, del verso m\u00e1s sincero hizo\nb\u00e1culo y abrigo un poeta hoy tristemente olvidado: Amado Nervo, muerto a la\nedad de 49 a\u00f1os\u201d.<br><br>\nMe pregunto, para finalizar: \u00bfes la ex\u00e9gesis de los textos po\u00e9ticos la misma\nque la de los textos no po\u00e9ticos? En mi opini\u00f3n, no; definitivamente, no. Creo\nque no lo es por lo dicho acerca de la libertad del poeta en los \u00e1mbitos\nmencionados. Si el literalismo suele ser pernicioso, en ese caso lo es a\u00fan m\u00e1s.\nCreo que en la ex\u00e9gesis b\u00edblica, especialmente la novotestamentaria, se ha\ngastado mucha tinta tratando de explicar, como si se tratara de literatura\ndescriptiva, no po\u00e9tica, lo que es poes\u00eda en su m\u00e1s pura esencia.<br><br>\nHe dejado\npara el final lo que, quiz\u00e1s, deber\u00eda haber expresado al principio: mi profundo\nagradecimiento a la Asociaci\u00f3n Cultural Jorge Borrow por este premio que me han\nconcedido. Si soy merecedor de ello, otros lo dir\u00e1n.<br><br>\nMis gracias, y mil gracias, a quienes hicieron posible que este acto se celebre\nen esta ciudad de historia universal y en este Colegio de una Universidad cuyo\nsolo nombre suscita admiraci\u00f3n casi ilimitada.<br><br>\nMi gratitud, imposible de expresar en palabras apropiadas&#8230;, precisamente\nporque no soy poeta, al poeta y profesor, al hermano y amigo, al coterr\u00e1neo de\nla Am\u00e9rica aut\u00f3ctona y salvaje, \u00e9l por nacimiento y yo por adopci\u00f3n., Alfredo\nP\u00e9rez Alencart, con quien he cruzado frecuente y jugosa correspondencia.<br><br>\nA todos los presentes, igual expresi\u00f3n de gratitud de mi parte.<br><br>\nBuenas tardes.<br><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB6-Plutarco-Bonilla-y-A.-P.-Alencart-foto-de-J.-Alencar-1024x714.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-205\" width=\"512\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB6-Plutarco-Bonilla-y-A.-P.-Alencart-foto-de-J.-Alencar-1024x714.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB6-Plutarco-Bonilla-y-A.-P.-Alencart-foto-de-J.-Alencar-300x209.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/PB6-Plutarco-Bonilla-y-A.-P.-Alencart-foto-de-J.-Alencar-768x535.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption>Plutarco Bonilla y A. P. Alencart (foto de J. Alencar)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Plutarco Bonilla naci\u00f3 en 1935 en la isla de Gran Canaria. En 1955 viaj\u00f3 a Costa Rica, a estudiar en el Seminario B\u00edblico Latinoamericano. Desde entonces radica en ese pa\u00eds, del que tambi\u00e9n es ciudadano. Estudi\u00f3, adem\u00e1s, en la Universidad de Costa Rica, en el Seminario Teol\u00f3gico de Princeton y en las Universidades de Atenas y la Complutense de Madrid. Ha sido profesor en diversas instituciones y consultor de traducciones en Sociedades B\u00edblicas Unidas (SBU). Ha publicado dos libros y muchos art\u00edculos sobre diversos temas. En 1993 se jubil\u00f3 de la Universidad de Costa Rica y en el 2001, de SBU. Vive en la ciudad de Tres R\u00edos, Costa Rica, con su esposa, Esperanza R\u00edos, y con su hijo menor.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio teol\u00f3gico de Plutarco Bonilla El presente texto es la forma ampliada, y corregida, de la s\u00edntesis le\u00edda por su autor en la entrega del Premio Jorge Borrow de Difusi\u00f3n B\u00edblica, en el Colegio Mayor Fonseca de la Universidad de Salamanca, el s\u00e1bado 26 de abril del 2014 y dentro del V Encuentro Cristiano de Literatura. Apreciados hermanos y hermanas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":205,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,18],"tags":[],"class_list":["post-200","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-plutarco-bonilla"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=200"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":494,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/200\/revisions\/494"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/205"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}