{"id":2287,"date":"2020-01-13T17:38:22","date_gmt":"2020-01-13T16:38:22","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=2287"},"modified":"2020-01-13T17:39:54","modified_gmt":"2020-01-13T16:39:54","slug":"cristo-de-nuevo-crucificado-de-nikos-kazantzakis-comentario-de-david-noria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=2287","title":{"rendered":"Cristo de nuevo crucificado, de Nikos Kazantzakis. Comentario de David Noria"},"content":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo se ocupa de una de las novelas m\u00e1s representativas del gran y controvertido novelista y poeta griego Nikos Kazantzakis (Creta, 18 de febrero de 1883-Alemania, 6 de octubre de 1957), en la que se plantean algunas de las ideas esenciales para el an\u00e1lisis y la cr\u00edtica del pensamiento del cristianismo a\u00fan vigentes en el contexto de las luchas sociales modernas.<\/p>\n<p>Desde sus or\u00edgenes en el per\u00edodo helen\u00edstico ha sido propio de la novela, entendida primariamente como la narraci\u00f3n llana (pros\u00edstica) de aventuras y enredos, incorporar varios g\u00e9neros, entendidos \u00e9stos a su vez como los modos predilectos por la tradici\u00f3n letrada en que se expresan ciertos t\u00f3picos o temas. En la literatura, es sabido, no existe el progreso. Los personajes de Aquiles Tacio que visitan Alejandr\u00eda o las fantas\u00edas de Luciano tienen ya la densidad y el ingenio de un Julio Verne o un Bioy Casares. Podr\u00eda decirse, sin embargo, que la novela del Quijote (siglo\u00a0xvii), paradigm\u00e1tica como es, ostent\u00f3 una novedosa diversidad de g\u00e9neros, a partir de lo cual la novela incorpor\u00f3 con m\u00e1s decisi\u00f3n a su narraci\u00f3n recursos antes celosos: pasajes l\u00edricos y po\u00e9ticos, s\u00e1tira, cr\u00edtica literaria, descripci\u00f3n psicol\u00f3gica y m\u00e1s recientemente el llamado flujo de conciencia. El\u00a0<em>Wilhelm Meister<\/em>\u00a0(siglo XVIII) de Goethe podr\u00eda ser otro ejemplo de lo mismo. Todo ser\u00e1 la novela menos mon\u00f3dica. En este entendido, la novela\u00a0<em>Cristo de nuevo crucificado\u00a0<\/em>de Nikos Kazantzakis, publicada en 1948, est\u00e1 edificada como un mosaico donde se congregan varios siglos de tradici\u00f3n literaria al servicio de una par\u00e1frasis evang\u00e9lica.*<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2281 size-medium\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-1-243x300.jpg\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-1-243x300.jpg 243w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-1.jpg 478w\" sizes=\"auto, (max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/><\/p>\n<p>En un t\u00edpico pueblo griego llamado Licovris\u00ed (peque\u00f1o, rural y parroquiano), el sacerdote y los hombres notables han elegido a los ciudadanos que representar\u00e1n los personajes de la Pasi\u00f3n de Cristo en la pr\u00f3xima Semana Santa, seg\u00fan es la costumbre. En esto, los sobrevivientes de otro pueblo reci\u00e9n devastado por los turcos llegan huyendo guiados por su p\u00e1rroco llamado Fotis, que pide auxilio a sus hermanos cristianos y paisanos griegos. As\u00ed, el tr\u00e1nsito de un pueblo perseguido por los infieles da pie al argumento de la novela (un nuevo\u00a0<em>\u00c9xodo<\/em>, para decirlo de una vez). El p\u00e1rroco de Licovris\u00ed, Grigoris, se niega a aceptarlos en su pueblo y los despide a su suerte. A partir de entonces, la novela seguir\u00e1 a los aldeanos elegidos de Licovris\u00ed en su modo de luchar contra la injusticia y en su paulatina investidura como \u201caut\u00e9nticos cristianos\u201d, que no es sino su transformaci\u00f3n en los personajes que representan. Se desarrollan entonces en el relato dos planos paralelos: uno y otro pueblo, el asentado y opulento, y el pobre e itinerante. A medida que los elegidos se convierten desde dentro al mensaje evang\u00e9lico, entran en conflicto con los de su propia aldea, que viven un \u201ccristianismo superficial\u201d \u2013empezando por su propio p\u00e1rroco. Ante la sistem\u00e1tica negativa de los de Licrovis\u00ed a socorrer a los necesitados, el nuevo Cristo que es un pastor y sus disc\u00edpulos y amigos hacen una revoluci\u00f3n en el pueblo y por la fuerza dan de comer a los necesitados, castigando la impiedad de los avaros e indolentes, quemando sus propiedades y repartiendo los despojos entre los pobres.<\/p>\n<h2><strong>La disputa<\/strong><\/h2>\n<p>Al encontrarse por\u00a0primera vez en la plaza del pueblo Licovris\u00ed, ambos p\u00e1rrocos discuten la posibilidad de un asilo. Como pastores de hombres que son, habla cada uno por su comunidad con la autoridad de que est\u00e1 investido, representada por los objetos que sostienen, un Evangelio y una cruz. El di\u00e1logo, que se realiza frente a frente en la plaza p\u00fablica, mientras todos escuchan alrededor de ellos, es m\u00e1s que un recuerdo de la\u00a0<em>Il\u00edada<\/em>. All\u00ed tambi\u00e9n Agamemn\u00f3n, \u201cpastor de hombres\u201d, est\u00e1 en una asamblea p\u00fablica discutiendo de frente con Aquiles, sosteniendo el cetro de autoridad mientras los soldados callan alrededor. Y as\u00ed el pope Grigoris, como Agamemn\u00f3n (ambos descritos como macizos de cuerpo y de \u00e1nimo codicioso), se vale de una argucia para lograr su cometido: al ver caer muerta por el hambre a una mujer de los refugiados mientras dialoga con su par, inventa en voz alta que ellos portan la peste del c\u00f3lera: vali\u00e9ndose del miedo, expulsa a los intrusos sin que los de Licovris\u00ed, que pr\u00e1cticamente ya estaban del lado de aqu\u00e9llos, se le rebelen por actuar de manera ruin y poco cristiana. Agamemn\u00f3n, por su parte, hab\u00eda ocultado la desmesura de haber raptado a Crisa cuando fue interpelado por Aquiles en la asamblea, recurriendo a la argucia \u2013que Eduardo Nicol ha llamado el primer acto de cinismo pol\u00edtico\u2013 de echar en cara a los soldados el honor mancillado de los griegos (de su hermano, en realidad) como motivo de las desgracias de la guerra. Ambos duelos verbales ocurren pr\u00e1cticamente al inicio de ambos relatos, en el primer libro de la\u00a0<em>Il\u00edada<\/em>\u00a0y en el segundo cap\u00edtulo de la novela. Los pareceres encontrados y la separaci\u00f3n son causa de los hechos que se ir\u00e1n desarrollando.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2282 size-medium\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-1-190x300.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-1-190x300.jpg 190w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-1-649x1024.jpg 649w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-1-768x1213.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-1-973x1536.jpg 973w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-1.jpg 1297w\" sizes=\"auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px\" \/><\/p>\n<h2><strong>La helenizaci\u00f3n del Cristo<\/strong><\/h2>\n<p>Previsiblemente, el pastor\u00a0Manolios logra su anhelda transubstanciaci\u00f3n en Cristo con su propia muerte. El ag\u00e1 turco, gobernador de Licovris\u00ed y nuevo Poncio Pilatos, lo entrega a los lobos de su propia aldea y raza, que reclaman la sangre de este agitador.<\/p>\n<p>No por crucifixi\u00f3n, finalmente costumbre romana, sino por el muy hel\u00e9nico\u00a0<em>sparagm\u00f3s<\/em>\u00a0o destazamiento ritual, Manolios es asesinado por la turba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ya la multitud se hab\u00eda precipitado sobre Manolios; salpic\u00f3 la sangre, roci\u00f3 las caras y algunas gotas calientes y saladas cayeron sobre los labios del pope Grigoris. [&#8230;] La muchedumbre, ebria al olor de la sangre, se ech\u00f3 como bestia sobre el cuerpo jadeante; al incorporarse algunos ten\u00edan los labios ensangrentados; el viejo avaro Ladas mord\u00eda con su boca desdentada la garganta de Manolios y se esforzaba por arrancarle un pedazo de carne. Panayotaros limpi\u00f3 el pu\u00f1al en sus cabellos rojos y unt\u00f3 con sangre su jeta feroz, gritando:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013\u00a1T\u00fa me has desgarrado el coraz\u00f3n, Manolios, yo te he matado; estoy vengado!<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El pope Grigoris se inclin\u00f3, llen\u00f3 el cuenco de la mano con sangre y asperjando con ella a la multitud, exclam\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013\u00a1Que su sangre caiga sobre todas nuestras cabezas!<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Todos recibieron las gotas de sangre, estremecidos. (Cap.\u00a0xxi)<\/p>\n<p>Esta\u00a0<em>man\u00eda de sangre\u00a0<\/em>colectiva es la trasposici\u00f3n de aquella a que se refieren los mitos de la Grecia antigua, efectuados durante el rito del destazamiento, seg\u00fan testimonia Eur\u00edpides en sus\u00a0<em>Bacantes <\/em>(<em>ca<\/em>. 405\u00a0<em>ante<\/em>), donde ni siquiera \u00c1gave, la madre de la v\u00edctima, el rey Penteo, acierta a reconocerlo mientras lo devora en compa\u00f1\u00eda de otras mujeres pose\u00eddas por Dioniso.<\/p>\n<p>A su vez, este episodio revive una vieja idea sobre la Eucarist\u00eda, alimentada lo mismo por los antiguos paganos que por los propios apologetas cristianos: la comuni\u00f3n como canibalismo. \u201cComer el cuerpo y beber la sangre de Dios\u201d fue a no dudarlo una frase que escandaliz\u00f3 a griegos y romanos en la Antig\u00fcedad, y que tra\u00eda a los cristianos otro motivo de infamia. Y sin embargo, fue esta ingesti\u00f3n de la divinidad la que uni\u00f3 en muchas mentes y plumas las identidades de Dioniso y de Cristo, idea que se convertir\u00eda, alternativamente, en una herej\u00eda de caj\u00f3n o posteriormente en un argumento de las \u201cinfluencias\u201d y \u201csincretismos\u201d entrevistos por la antropolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en esta empresa de \u201chelenizar\u201d el mito cristiano hasta en la forma de morir, es notorio y hasta natural que la propia palabra \u201cCristo\u201d (<em>el ungido<\/em>) resuene en toda la novela como la palabra griega que es.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2283 alignright\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-1-214x300.jpg\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-1-214x300.jpg 214w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-1.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/p>\n<h2><strong>La tentaci\u00f3n de Kazantzakis<\/strong><\/h2>\n<p>A trav\u00e9s de\u00a0la constante ridiculizaci\u00f3n de los turcos \u2013como iracundos y homosexuales\u2013, del p\u00e1rroco del pueblo \u2013desp\u00f3tico, mezquino y glot\u00f3n\u2013, de los notables \u2013rastreros, ladinos y cobardes\u2013, Kazantzakis elabora una novela maniquea donde la bondad es abrigada \u00fanicamente y no sin car\u00e1cter pla\u00f1idero por los pobres y despose\u00eddos, al paso que todos los vicios son propios de los potentados y terratenientes. Para su tiempo,\u00a0<em>Cristo de nuevo crucificado<\/em>\u00a0pudo leerse entonces como una especie de panfleto leninista\u00a0para creyentes. El texto encara as\u00ed la renovada apor\u00eda del cristianismo en el sigloxx: para no ser m\u00e1s \u201cel opio del pueblo\u201d, la religi\u00f3n deviene guerrilla libertaria en aquellas zonas del mundo a las que el comunismo lanzar\u00eda una consigna revolucionaria.<\/p>\n<p>Tratando de responder en sus t\u00e9rminos a esta exigencia de los tiempos, el cristianismo tomar\u00e1 posiciones \u201cde conciencia social\u201d (derechos laborales, sindicatos, etc\u00e9tera) desde la enc\u00edclica\u00a0<em>De rerum novarum<\/em>\u00a0(1891) y notablemente con el Concilio Vaticano II (1962). En Am\u00e9rica Latina entonces el cristianismo, como en la novela, interpretar\u00e1 alternativamente los consabidos papeles de una historia edificante: ruines por un lado, los cl\u00e9rigos pertenecen a la clase opresora de las conciencias, coludida con los oligarcas; y por el otro, los h\u00e9roes y m\u00e1rtires de una izquierda con fusil. A la larga lista entre quienes figuran los nombres del colombiano Camilo Torres (1929-1966) y el argentino Juan Ram\u00f3n Moreno (1933-1989), sacerdotes asesinados por la violencia pol\u00edtica y elementos del campo sem\u00e1ntico llamado teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, se a\u00f1ade tambi\u00e9n el de monse\u00f1or Arnulfo Romero (1917-1980), canonizado recientemente por Jorge Mario Bergoglio \u2013Francisco, en recuerdo del\u00a0<em>poverello<\/em>\u00a0de As\u00eds del que precisamente Kazantzakis escribi\u00f3 una biograf\u00eda\u2013, dando a entender que el rumbo de la Iglesia se ha sacudido los reparos de Wojtyla, Ratzinger y los \u201ctradicionalistas\u201d. Estos m\u00e1rtires sangrantes del pasado inmediato y los protagonistas de la novela \u2013Manolios y el padre Fotis\u2013 diluyen sus contornos hasta aparecer, seg\u00fan la f\u00f3rmula, como \u201cotros cristos\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2284 alignleft\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/5-200x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/5-200x300.jpeg 200w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/5.jpeg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/p>\n<p>Que la raz\u00f3n y la justicia est\u00e1n invariablemente del lado de los pobres como en la novela de Kazantzakis es una idea peligrosa. As\u00ed, en el relato, cuando los nuevos ap\u00f3stoles han agotado los medios para ayudar a los despose\u00eddos, conspiran enardecidos en una gruta de la sierra, mientras \u201csemejantes a dos carbones brillaban los ojos del pope\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013Entonces, \u00bfla guerra? \u2013asever\u00f3 Michaelis atemorizado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013\u00a1La guerra! \u2013 reafirm\u00f3 el pope Fotis\u2013; la\u00a0<em>guerra santa<\/em>. Primeramente fue contra los turcos y los ag\u00e1s; ahora es contra los nuestros, los ricos y notables. \u00c9stos son los peores. Pero Cristo, el divino desharrapado, est\u00e1 con nosotros.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Y volvi\u00e9ndose a Manolios, continu\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2013Porque cr\u00e9eme, querido Manolios, Cristo no es siempre aquel que t\u00fa has tallado en cierta ocasi\u00f3n; benigno, acomodaticio, pac\u00edfico, presentando la otra mejilla para que lo abofeteasen. No. Tambi\u00e9n es un guerrero, resuelto, que avanza y al que siguen todos los desheredados de la tierra. \u201c\u00bfCre\u00e9is que he venido a traer la paz al mundo? He venido a prenderle fuego; \u00a1tengo una espada\u201d. \u00bfDe qui\u00e9n son estas palabras? De Cristo. De aqu\u00ed en adelante, \u00a1\u00e9se es el rostro de nuestro Cristo, Manolios! Est\u00e1 bien el ser corderos pero cuando se est\u00e1 cercado de lobos, es mejor ser leones. (Cap.\u00a0xviii)<\/p>\n<p>Los personajes de Kazantz\u00e1kis ceden ante el \u00c1gios P\u00f3lemos (o Yihad o Guerra Santa), que habita, latente o patente, el coraz\u00f3n tot\u00e9mico del juda\u00edsmo, el cristianismo y el islam,\u00a0para al cabo perpetrar la devastaci\u00f3n y matanza de una aldea de \u201ccompatriotas griegos y hermanos cristianos\u201d, justificadas en una m\u00edstica revolucionaria y en la palabra del\u00a0<em>Evangelio<\/em>&#8230; tal como los turcos en la de Al\u00e1, u otros en el destino proletario.<\/p>\n<p>Azuzados sus fantasmas, el cristianismo que nos muestra Kazantzakis, cuyo correlato hist\u00f3rico cobra fuerza y prestigio en nuestros tiempos bajo la ilusi\u00f3n de una tendencia \u201cde avanzada\u201d, inquieta hoy como ayer los todav\u00eda incipientes, inciertos pasos de la Ilustraci\u00f3n y de la laicidad, que no podr\u00edan otorgar,\u00a0<em>a priori<\/em>, la raz\u00f3n a nadie y mucho menos el sentido de la historia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2285 alignleft\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1-300x300.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1-150x150.jpg 150w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1-768x768.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1-400x400.jpg 400w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-1.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><em>*Existen dos traducciones al espa\u00f1ol: de Jos\u00e9 Luis de Izquierdo Hern\u00e1ndez, ediciones Carlos Lolh\u00e9, Buenos Aires, sexta edici\u00f3n, 1956; misma traducci\u00f3n en Editorial Andr\u00e9s Bello, Santiago de Chile, 1988; traducci\u00f3n de Selma Ancira, Acantilado, Barcelona, 2019. Las citas se toman de la primera.<\/em><\/p>\n<p><em>** Este art\u00edculo se public\u00f3 por vez primera en el suplemento <\/em>La Jornada Semanal<em> (M\u00e9xico D. F., 12-1-2020)<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_2286\" aria-describedby=\"caption-attachment-2286\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2286 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/7-David-Noria-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/7-David-Noria-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/7-David-Noria-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/7-David-Noria-768x576.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/7-David-Noria-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/7-David-Noria-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2286\" class=\"wp-caption-text\">David Noria<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>David Noria<\/em><em>\u00a0(Ciudad de M\u00e9xico, 1993), <\/em><em>estudi\u00f3 Letras Cl\u00e1sicas en la UNAM, griego moderno en la Universidad Aristot\u00e9lica de Tesal\u00f3nica y literatura neolatina en el Instituto Caro y Cuervo, Colombia. Ha publicado <\/em><em>poes\u00eda, ensayo, traducci\u00f3n y entrevista en medios como\u00a0Cuadernos Americanos, Bolet\u00edn de la Academia Colombiana de la Lengua, La Palabra y el Hombre, Este Pa\u00eds, La Jornada\u00a0(M\u00e9xico),\u00a0Papel Literario\u00a0(Venezuela),\u00a0Minerva Journal of Classical Translation\u00a0(Irlanda), entre otros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo se ocupa de una de las novelas m\u00e1s representativas del gran y controvertido novelista y poeta griego Nikos Kazantzakis (Creta, 18 de febrero de 1883-Alemania, 6 de octubre de 1957), en la que se plantean algunas de las ideas esenciales para el an\u00e1lisis y la cr\u00edtica del pensamiento del cristianismo a\u00fan vigentes en el contexto de las luchas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2280,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,115],"tags":[],"class_list":["post-2287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-david-noria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2287"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2287\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2289,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2287\/revisions\/2289"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2280"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}