{"id":2323,"date":"2020-01-18T10:00:23","date_gmt":"2020-01-18T09:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=2323"},"modified":"2020-01-18T10:17:12","modified_gmt":"2020-01-18T09:17:12","slug":"carlos-fuentes-y-las-buenas-conciencias-comentario-de-luis-rivera-pagan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=2323","title":{"rendered":"Carlos Fuentes y las buenas conciencias. Comentario de Luis Rivera Pag\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u201cM\u00e9xico lo aguanta todo\u2026 pa\u00eds bot\u00edn, pa\u00eds burlado, doloroso,<br \/>\nmaldito, precioso pa\u00eds de gente maravillosa que no ha<br \/>\nencontrado su palabra, su rostro, su propio destino\u2026\u201d<br \/>\n\u2013Carlos Fuentes,&nbsp;<em>La frontera de cristal<\/em>&nbsp;(1995)<\/p>\n<p><em>Las buenas conciencias<\/em>,&nbsp;una de las primeras novelas en la extensa y fruct\u00edfera trayectoria literaria de Carlos Fuentes, es un&nbsp;<em>bildungsroman<\/em>, la narraci\u00f3n de los conflictos espirituales de un joven educado en una familia poderosa, en la que se conjugan el oportunismo social y el ritualismo religioso eclesi\u00e1stico t\u00edpicos de la clase dirigente mexicana. La astucia en el enriquecimiento ileg\u00edtimo y las triqui\u00f1uelas pol\u00edticas conviven con la fidelidad a las ceremonias piadosas del abarcador calendario lit\u00fargico cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Se trata de una familia que domina a la perfecci\u00f3n el conveniente arte de \u201cconciliar, con profunda satisfacci\u00f3n, sus intereses mundanos con su ret\u00f3rica religiosa.\u201d&nbsp;Esa duplicidad \u2013 afanes terrenales de poder y riqueza que no excluyen el cumplimiento externo con las prescripciones del almanaque eclesi\u00e1stico \u2013 es caracter\u00edstica legendaria de la ambiciosa casta dominante mexicana, que da en ocasiones la ambigua impresi\u00f3n, como afirma Fuentes en otra de sus novelas, que \u201cen M\u00e9xico hasta los ateos son cat\u00f3licos, porque mil a\u00f1os de iconograf\u00eda nos ponen de rodillas ante el Retablo de Bel\u00e9n, aunque le demos la espalda al\u2026 Vaticano.\u201d<\/p>\n<p>Es en ese medio en el que nace y se cr\u00eda Jaime Ceballos, \u201crodeado de una interesada devoci\u00f3n y de una normatividad farisaica.\u201d&nbsp;Pero, al llegar a la adolescencia su esp\u00edritu se conmueve hondamente a ra\u00edz de tres experiencias: la visi\u00f3n del Cristo crucificado y lleno de dolores en una procesi\u00f3n de Viernes Santo, cargado por manos callosas y agotadas de m\u00edseros ind\u00edgenas, su encuentro con un perseguido y torturado l\u00edder sindical, y, finalmente, la lectura de las acuciantes palabras del Jes\u00fas de los evangelios, tan desafiante y menospreciador de prestigios, riquezas y privilegios.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"360\" class=\"size-large wp-image-2322 aligncenter\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-3-1024x576.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-3-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-3-300x169.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-3-768x432.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/2-3.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>La visi\u00f3n del Cristo de Dolores, llevado en procesi\u00f3n de Viernes Santo por las manos rudas y los cuerpos sufridos de los ind\u00edgenas, sacude profundamente la sensibilidad emocional y espiritual de Jaime Ceballos. Es un momento crucial y dram\u00e1tico cuando el adolescente \u201cclavados los ojos en el Cristo de melenas negras y frente rasgu\u00f1ada\u201d&nbsp;siente su alma conmoverse ante un Crucificado que parece una contradicci\u00f3n ag\u00f3nica a la religiosidad fatua y aburguesada que le rodea. Al esp\u00edritu del joven se asoma vagamente y todav\u00eda en penumbras la proximidad de ese Jes\u00fas, pardo y torturado, al pueblo ind\u00edgena, miserable y despreciado, que con sus manos rugosas lo ha tallado y lo porta como s\u00edmbolo de profunda nostalgia, terca esperanza y resignada resistencia. \u201cLlevado por los brazos de los fieles ind\u00edgenas, el Cristo negro coronaba a todos no s\u00f3lo como una esperanza. Un secreto deseo de volar hacia atr\u00e1s, de recuperar lo perdido, asomaba con sigilo en los rostros. Tambi\u00e9n pod\u00eda sentirse un desaf\u00edo: la muchedumbre de los pobres era la portadora de la imagen\u2026\u201d<\/p>\n<p>Frente \u201ca ese Dios victimado, sinti\u00f3 [Jaime Ceballos] por primera vez que era otro y nuevo.\u201d&nbsp;Parte de esa novedad es la conciencia incipiente de la incompatibilidad entre el Crucificado y la adinerada y corrupta burgues\u00eda a la que pertenece su familia. Es un hondo conflicto espiritual, con potenciales serias consecuencias sociales, que lacera el alma de este joven.<\/p>\n<p>Luego el breve pero significativo encuentro con un l\u00edder sindical perseguido, Ezequiel Zuno, le permite a Jaime Ceballos vislumbrar la posibilidad de un estilo de vida en el cual la solidaridad prevalezca sobre el ego\u00edsmo. Zuno explica, en palabras rudas de minero acostumbrado m\u00e1s a la ardua labor f\u00edsica que a la conversaci\u00f3n sosegada, la raz\u00f3n de su resistencia sindical, la cual hasta ahora le ha acarreado m\u00e1s golpes y persecuciones que logros: \u201cPero no eres t\u00fa solo. \u00c9se es el problema. Que no est\u00e1 uno solo.\u201d&nbsp;Relata sus esfuerzos para organizar a sus compa\u00f1eros trabajadores en protesta por las p\u00e9simas condiciones de labor en que los due\u00f1os de la mina los obligaban a trabajar, poniendo en peligro su salud y sus vidas. \u00bfResultado? \u201cNom\u00e1s me encerraron y me dieron de palos\u2026\u201d&nbsp;El joven Ceballos se propone acogerle en secreto, pero la familia descubre y delata al l\u00edder sindical a la polic\u00eda, que procede a detenerle. Ese encuentro y la colaboraci\u00f3n de la familia con las fuerzas represivas del orden p\u00fablico profundizan la crisis espiritual del joven.<\/p>\n<p>En la mente de Jaime, el Cristo crucificado y el l\u00edder sindical reprimido, se fusionan en un enigm\u00e1tico desaf\u00edo al paradigma de vida social y personal que le rodea en la intimidad de su hogar. \u201cJaime\u2026 ve al Cristo cercano, fijado por los clavos. Ve a Ezequiel Zuno, m\u00e1s cerca todav\u00eda, y no mudo como la imagen crucificada\u2026 Ve su propio cuerpo de adolescente, de medio-hombre, donde todos los rostros e im\u00e1genes\u2026 se anudan y explican la carne del hombre\u2026\u201d&nbsp;Es una identificaci\u00f3n que perturba el alma sensible y delicada de este joven y que amenaza con subvertir su contexto familiar y su visi\u00f3n de la sociedad en la que le ha tocado vivir.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2317\" aria-describedby=\"caption-attachment-2317\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" class=\"wp-image-2317 size-full\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/3-Carlos-Fuentes-retrato-del-pintor-Sa\u00fal-Rodr\u00edguez-e1579286951262.jpg\"><figcaption id=\"caption-attachment-2317\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Fuentes, retrato del pintor Sa\u00fal Rodr\u00edguez<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sacudido profundamente en el interior de su ser, Jaime recurre a la lectura de un regalo preciado de cumplea\u00f1os: la Biblia. Su alma joven queda fascinada por el Jes\u00fas de los evangelios, aquel que no tuvo morada ni lugar donde recostar su cabeza, perseguido por las autoridades de su tiempo, las pol\u00edticas y las religiosas. El relato de Fuentes se distingue por la multitud de citas b\u00edblicas, sobre todo las perturbadoras demandas del Nazareno rebelde (\u201c<em>\u00bfPens\u00e1is que he venido a traer la paz a la tierra? Os digo que no, sino la disensi\u00f3n<\/em>\u201d;<em>&nbsp;<\/em><em>\u201csi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome cada d\u00eda su cruz y s\u00edgame\u201d; \u00a1ay de vosotros, escribas y fariseos, que diezm\u00e1is la menta, el an\u00eds y el comino y no os cuid\u00e1is de lo m\u00e1s grave de la Ley: la justicia\u2026\u201d; \u201c\u00a1ay de vosotros fariseos, que cerr\u00e1is a los hombres el reino de los cielos!<\/em>\u201d; \u201c<em>muy bien profetiz\u00f3 Isa\u00edas de vosotros, hip\u00f3critas, seg\u00fan est\u00e1 escrito: este pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed.<\/em>\u201d) Son inquietantes asertos evang\u00e9licos que conducen al joven a enfrentarse a la contradicci\u00f3n atroz entre Cristo y la cristiandad institucional. \u201cLa Iglesia ya no es Cristo\u201d,&nbsp;le espeta irreverente Jaime Ceballos a un azorado sacerdote.<\/p>\n<p>La Biblia adquiere aqu\u00ed papel protag\u00f3nico central, como quiz\u00e1 en ninguna otra novela latinoamericana. Los textos b\u00edblicos recuperan su capacidad para fascinar, provocar y perturbar las conciencias, a contrapelo de las autoridades pol\u00edticas y religiosas. Son los mismos textos evang\u00e9licos que a fines del siglo diecinueve laceraron y conmovieron el esp\u00edritu de Le\u00f3n Tolstoi y le indujeron a escribir su \u00faltima gran novela,&nbsp;<em>Resurrecci\u00f3n<\/em>&nbsp;(1899), fruto de una piedad intensamente evang\u00e9lica pero de talante radicalmente cr\u00edtico de la cristiandad ruso-ortodoxa.<\/p>\n<p>Pocos relatos literarios latinoamericanos dramatizan tan magistralmente la dolorosa pugna, en el coraz\u00f3n y la mente de un joven sensible e inteligente, entre la fidelidad al sendero de la cruz del Jes\u00fas evang\u00e9lico y las prebendas y beneficios de una posici\u00f3n social adinerada y poderosa. Sin embargo, la novela de Fuentes, contrario a la de Tolstoi, culmina con la victoria del cinismo t\u00edpico de la clase dominante mexicana posrevolucionaria. Las \u201cbuenas conciencias\u201d prevalecen sobre la teolog\u00eda de la cruz que asoma en los evangelios.<\/p>\n<p>Jaime Ceballos admite que no est\u00e1 dispuesto a sufrir las amargas rupturas ni a pagar el precio que exige la cruz del sacrificio evang\u00e9lico. Y prosigue el sendero trillado de la conveniencia y la religiosidad inocua. De vuelta a la morada patriarcal de su estirpe familiar, el joven \u201crog\u00f3 ser como los dem\u00e1s. Rog\u00f3 a otro Dios, nuevo, desprendido del primer Dios de su primera juventud, que lo salvase de las palabras extremas del amor y \u2026 del sacrificio\u2026 Cristo pertenec\u00eda a los hombres de bien\u2026 a las buenas reputaciones. \u00a1Que cargara al diablo con los humildes, con los pecadores, con los abandonados, con los miserables, con todos los que quedaban al margen del orden aceptado!\u201d<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"972\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2318\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3-674x1024.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3-674x1024.jpg 674w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3-197x300.jpg 197w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3-768x1167.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3-1011x1536.jpg 1011w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3-1347x2048.jpg 1347w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/4-3.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jaime Ceballos se propone dejar atr\u00e1s, como ilusiones fugaces y falaces de la juventud, las inspiraciones y los desaf\u00edos que en su esp\u00edritu provocaron la imagen del Cristo torturado y crucificado, las palabras del l\u00edder sindical perseguido y las amonestaciones prof\u00e9ticas de los evangelios b\u00edblicos. Es el triunfo pleno del oportunismo institucionalizado.<\/p>\n<p>Esa, empero, no es la \u00fanica ni \u00faltima palabra de Carlos Fuentes en esta novela. Juan Manuel Lorenzo, amigo de Jaime, de origen ind\u00edgena y proletario, representa una alternativa radical de solidaridad, la posibilidad de una revoluci\u00f3n que trastoque desde sus cimientos la pir\u00e1mide social mexicana. Simboliza lo que Ceballos no es, pero tambi\u00e9n lo que el autor, Carlos Fuentes, no es ni puede ser, aunque lo pretenda. Por eso la utop\u00eda revolucionaria de Lorenzo nunca adquiere genuina densidad conceptual o literaria. Permanece como vaga fantas\u00eda del joven Fuentes, que desaparecer\u00e1 sustancialmente en su cl\u00e1sico&nbsp;<em>La muerte de Artemio Cruz<\/em>&nbsp;(1962).<\/p>\n<p>Lo que al final del relato prevalece es la fragmentaci\u00f3n de la identidad social y cultural mexicana, extraviada en un laberinto intrincado e insoluble,&nbsp;desprovista de un hilo de Ariadna que le permita superar el profundo abismo entre anhelos y circunstancias, \u201clas contingencias absurdas de un pa\u00eds incapaz de tranquilidad, enamorado de la convulsi\u00f3n.\u201d&nbsp;Pobre M\u00e9xico, \u201cun pa\u00eds enamorado del fracaso,\u201d como afirma un enigm\u00e1tico personaje de un relato reciente de Carlos Fuentes.&nbsp;O, como asevera Fuentes en&nbsp;<em>La frontera de cristal<\/em>, \u201c<em>pa\u00eds burlado, doloroso, maldito\u2026 que no ha encontrado su palabra, su rostro, su propio destino<\/em>\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u00bfY la iglesia? En esta novela, como en tantas otras de autores mexicanos, es la gran legitimadora de la desigualdad social. Hay en ella ciertamente lugar para todos los mexicanos, pero a cada clase y casta le corresponde su ubicaci\u00f3n espec\u00edfica. Y no todos esos lugares est\u00e1n provistos del mismo significado social, de igual densidad espiritual. Hay un sacerdote, padre Obreg\u00f3n, quien en sus vacilaciones y tristes capitulaciones nunca alcanza la profundidad de las ambig\u00fcedades o las angustias del padre Renter\u00eda, en el cl\u00e1sico mexicano de Juan Rulfo,&nbsp;<em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>&nbsp;(1955) o del infortunado cura don Dionisio Mar\u00eda Mart\u00ednez, de la gran novela de Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez,&nbsp;<em>Al filo del agua<\/em>&nbsp;(1947), rector atribulado y fracasado de las almas y las virtudes de su provincial pueblo. Como en las novelas de Rulfo y Y\u00e1\u00f1ez, el sacramento est\u00e1 siempre presente, constante, pero no as\u00ed la gracia. Es un veh\u00edculo vac\u00edo, desprovisto de sustancia. Para el muy secular Fuentes, el poder de la clase dominante mexicana depende de \u201cla gran distracci\u00f3n de la fe, el enga\u00f1o milenario que obliga a la mayor\u00eda a ir de rodillas a la Bas\u00edlica de la Guadalupe\u2026\u201d<\/p>\n<figure id=\"attachment_2319\" aria-describedby=\"caption-attachment-2319\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"404\" class=\"wp-image-2319 size-full\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/5-Bu\u00f1uel-y-Fuentes-e1579287017658.jpg\"><figcaption id=\"caption-attachment-2319\" class=\"wp-caption-text\">Bu\u00f1uel y Fuentes<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Prevalece, m\u00e1s all\u00e1 de las intenciones literarias de Carlos Fuentes, el conflicto entre el Cristo crucificado como met\u00e1fora del amor de Dios por los pobres, miserables y marginados de este mundo y la iglesia institucional, la cual, como afirma el sacerdote Remigio P\u00e1ez en&nbsp;<em>La muerte de Artemio Cruz<\/em>, \u201cpasar\u00edan las batallas, las violencias, los sacrilegios\u2026 y la iglesia permanente, fundada para los siglos de los siglos, volver\u00eda a entenderse con los poderes de la ciudad terrestre\u2026\u201d<\/p>\n<p>Carlos Fuentes, quien ha jugado el papel dual de novelista de primera fila y cr\u00edtico literario de envergadura, ha escrito algo de mucha densidad para el pensamiento latinoamericano: \u00abUna novela\u2026 es la portadora de la noticia de que en verdad no sabemos qui\u00e9nes somos, de d\u00f3nde venimos o cu\u00e1l es nuestro lugar en el mundo. Es la mensajera de la libertad al precio de la inseguridad.\u00bb&nbsp;Esa apor\u00eda, personal y social a la misma vez, ese maridaje entre el enigma de la existencia, la angustia de la libertad y el anhelo de descifrar lo que quiz\u00e1 es, en \u00faltima instancia, inefable e inasible conceptualmente, adem\u00e1s de ser el hilo conductor de la insigne producci\u00f3n literaria de Fuentes, constituye el punto de partida fascinante de un di\u00e1logo posible entre la literatura y la religiosidad.<\/p>\n<p>En su estudio sobre los encuentros y desencuentros entre la historia y la literatura latinoamericanas \u2013&nbsp;<em>Valiente mundo nuevo: \u00e9pica, utop\u00eda y mito en la novela hispanoamericana <\/em>(1990) \u2013 Fuentes percibe magistralmente el exceso de enigmas y apor\u00edas que prolifera en nuestros pueblos iberoamericanos. Lamentablemente, sin embargo, escapan de su horizonte anal\u00edtico, quiz\u00e1 por el radical laicismo de su perspectiva, las ubicuas alusiones y ambiguas referencias a las religiosidades y espiritualidades que habitan las conciencias y sue\u00f1os de esos mismos pueblos.&nbsp;<em>Las buenas conciencias<\/em>&nbsp;constituye una notable excepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cYa no hab\u00eda pa\u00eds, ya no hab\u00eda M\u00e9xico, el pa\u00eds era una ficci\u00f3n<br \/>\no, m\u00e1s bien, un sue\u00f1o mantenido por un pu\u00f1ado de locos que<br \/>\nalguna vez creyeron en la existencia de M\u00e9xico\u2026\u201d<br \/>\n\u2013Carlos Fuentes,&nbsp;<em>La frontera de cristal<\/em>&nbsp;(1995)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2320\" aria-describedby=\"caption-attachment-2320\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"670\" height=\"380\" class=\"size-full wp-image-2320\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-Foto-de-jacqueline-Alencar.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-Foto-de-jacqueline-Alencar.jpg 670w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/6-Foto-de-jacqueline-Alencar-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 670px) 100vw, 670px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2320\" class=\"wp-caption-text\">Foto de jacqueline Alencar<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Luis Rivera-Pag\u00e1n (San Juan de Puerto Rico, 1942). Profesor em\u00e9rito del Seminario Teol\u00f3gico de Princeton. Autor de varios libros, entre ellos, \u201cEvangelizaci\u00f3n y violencia: La conquista de Am\u00e9rica\u201d (1992), \u201cEntre el oro y la fe: El dilema de Am\u00e9rica\u201d (1995), \u201cMito exilio y demonios: literatura y teolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina\u201d (1996), \u201cDi\u00e1logos y polifon\u00edas: perspectivas y rese\u00f1as\u201d (1999), \u201cTeolog\u00eda y cultura en Am\u00e9rica Latina\u201d (2009), \u201cPeregrinajes teol\u00f3gicos y literarios\u201d (2013) y \u201cEnsayos teol\u00f3gicos desde el Caribe\u201d (2013). Es Hu\u00e9sped Distinguido de Salamanca y Premio Iberoamericano de Ensayo \u2018Alfonso Ortega Carmona\u2019, otorgado en Salamanca en 2013. Es miembro del Consejo Asesor Iberoamericano de Tiber\u00edades.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cM\u00e9xico lo aguanta todo\u2026 pa\u00eds bot\u00edn, pa\u00eds burlado, doloroso, maldito, precioso pa\u00eds de gente maravillosa que no ha encontrado su palabra, su rostro, su propio destino\u2026\u201d \u2013Carlos Fuentes,&nbsp;La frontera de cristal&nbsp;(1995) Las buenas conciencias,&nbsp;una de las primeras novelas en la extensa y fruct\u00edfera trayectoria literaria de Carlos Fuentes, es un&nbsp;bildungsroman, la narraci\u00f3n de los conflictos espirituales de un joven educado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2321,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,15],"tags":[118,83],"class_list":["post-2323","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-luis-rivera-pagan","tag-carlos-fuentes","tag-rivera-pagan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2323"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2323\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2325,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2323\/revisions\/2325"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}