{"id":2440,"date":"2020-02-07T19:00:52","date_gmt":"2020-02-07T18:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=2440"},"modified":"2020-03-18T13:55:22","modified_gmt":"2020-03-18T12:55:22","slug":"miguel-de-unamuno-el-desgarro-interior-de-san-manuel-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=2440","title":{"rendered":"Miguel de Unamuno: el desgarro interior de San Manuel Bueno"},"content":{"rendered":"<p>Algo mayor, con 66 a\u00f1os, cinco antes de morir, cuando su obra filos\u00f3fica estaba pr\u00e1cticamente acabada \u2013\u00bffue Unamuno fil\u00f3sofo? \u2013, el genial pensador vasco escribi\u00f3 una peque\u00f1a novela de contenido muy profundo:\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>. Apenas ocupa unas 50 p\u00e1ginas en el tomo II de sus obras completas, pero tal como augur\u00f3 Gregorio Mara\u00f1\u00f3n en 1931, fecha de la publicaci\u00f3n de la novela,\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>\u00a0se ha convertido en una de las obras m\u00e1s le\u00eddas de Unamuno. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s la novela fue publicada en holand\u00e9s. Luego siguieron traducciones al alem\u00e1n, al franc\u00e9s, al italiano, al ingl\u00e9s en Inglaterra y Estados Unidos, a otras lenguas universales. En las rep\u00fablicas de la Am\u00e9rica hispana se han publicado multitud de versiones.<\/p>\n<p>El \u00e9xito est\u00e1 plenamente justificado.\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>, es una novela intensa, densa, emotiva. Para la mayor\u00eda de los cr\u00edticos representa el apogeo de la novel\u00edstica de Unamuno. Es una obra concisa, construida con rigurosa limitaci\u00f3n de recursos estil\u00edsticos.<\/p>\n<p>El tema de la novela, creer o no creer, creer creyendo que s\u00f3lo se cree por la obligaci\u00f3n profesional de creer, acerca al lector al planteamiento \u00faltimo del tema unamuniano: la fe en Dios en esta vida y la fe en otra vida despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2439 size-medium\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/2-2-179x300.jpg\" alt=\"\" width=\"179\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/2-2-179x300.jpg 179w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/2-2-612x1024.jpg 612w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/2-2-768x1286.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/2-2-917x1536.jpg 917w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/2-2.jpg 1050w\" sizes=\"auto, (max-width: 179px) 100vw, 179px\" \/><\/p>\n<p><strong>DON MANUEL, EL BUEN P\u00c1RROCO DE VALVERDE DE LUCERNA\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Mara\u00f1\u00f3n dice que, en\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>, no hay personajes de carne y hueso; s\u00f3lo almas. Cuatro almas en las que Ricardo Gull\u00f3n ve claros s\u00edmbolos religiosos. El cura, Manuel, Emanuel, Dios morando con el hombre; \u00c1ngela, la muchacha narradora, la mensajera, condici\u00f3n que tienen los \u00e1ngeles en la Biblia; el hermano de \u00c1ngela, L\u00e1zaro, el resucitado espiritual; y Blasillo el idiota, el bobo inofensivo en quien se representa la creencia popular de las gentes de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de la novela tiene lugar en la regi\u00f3n de Sanabria, junto al lago de Lucerna y en el pueblo del mismo nombre, que seg\u00fan la tradici\u00f3n est\u00e1 sumergido en el fondo de la laguna. Unamuno visit\u00f3 esta regi\u00f3n en 1930 y qued\u00f3 tan impresionado que compuso dos poemas alusivos a la leyenda. En uno de ellos dice:<\/p>\n<p><em>Campanario sumergido<br \/>\nde Valverde de Lucerna,<br \/>\ntoque de agon\u00eda eterna<br \/>\nbajo el caudal del olvido.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>La historia de\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>\u00a0est\u00e1 contada por una persona interpuesta, \u00c1ngela Carballino, la mensajera, nacida y criada en el pueblo de Valverde de Lucerna. \u00c1ngela es una mujer de fe viva y cast\u00edsima admiradora de don Manuel.<\/p>\n<p>Los primeros recuerdos que \u00c1ngela tiene del p\u00e1rroco se remontan a los diez a\u00f1os de edad. \u00c9l, dice, \u00abtendr\u00eda unos treinta y siete. Era alto, delgado, erguido, llevaba la cabeza como nuestra Pe\u00f1a del Buitre lleva su cresta, y hab\u00eda en sus ojos toda la hondura azul de nuestro lago. Se llevaba las miradas de todos y tras ellas, los corazones, y \u00e9l, al mirarnos, parec\u00eda, traspasando la carne como un cristal, mirarnos al coraz\u00f3n. Todos le quer\u00edamos, pero sobre todo los ni\u00f1os. \u00a1Qu\u00e9 cosas nos dec\u00eda! Eran cosas, no palabras. Empezaba el pueblo a olerle la santidad; se sent\u00eda lleno y embriagado de su aroma\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando don Manuel, o San Manuel, o Manuel Bueno, muere, el obispo de la di\u00f3cesis decide promover un proceso para lograr su beatificaci\u00f3n. Es entonces cuando esta aldeana sencilla y creyente decide dar su versi\u00f3n de los hechos vividos muy cerca del p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>\u00c1ngela Carballino recuerda lo acaecido a su propio hermano. L\u00e1zaro llega de Am\u00e9rica imbuido de ideas liberales, anticlericales. El p\u00e1rroco se le acerca inmediatamente. Entre Manuel y L\u00e1zaro se establece una batalla dial\u00e9ctica en la que el cura acaba venciendo. Hasta tal punto, que el L\u00e1zaro espiritualmente resucitado se convierte en el m\u00e1s eficaz auxiliar de San Manuel para mantener al pueblo en la fe. Tanto se identifica con el p\u00e1rroco que llega a compartir con \u00e9l hasta sus dudas sobre la vida eterna.<\/p>\n<p>Porque San Manuel Bueno, \u00abque, por estar con el pueblo, y sobre todo con el mocer\u00edo y la chiquiller\u00eda, sol\u00eda ir al baile, y m\u00e1s de una vez se puso en \u00e9l a tocar el tamboril para que los mozos y las mozas bailasen\u00bb, era en su interior un hombre atormentado por la duda. Su constante actividad, no limitada por horario alguno, era la herramienta que utilizaba para escapar de su tormento interior, para aplazar el martirio de la soledad y la falta de fe. En un arranque de sinceridad confiesa a L\u00e1zaro: \u00abYo estoy aqu\u00ed para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerles felices, para hacerles que sue\u00f1en inmortales y no para matarles. Lo que aqu\u00ed hace falta es que vivan sanamente, que vivan con unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivir\u00edan\u00bb. A\u00f1ad\u00eda don Manuel que su religi\u00f3n era \u00abconsolarme en consolar a los dem\u00e1s, aunque el consuelo que les doy no sea el m\u00edo\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2434\" aria-describedby=\"caption-attachment-2434\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-2434\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/3-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-El\u00edas-728x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/3-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-El\u00edas-728x1024.jpg 728w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/3-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-El\u00edas-213x300.jpg 213w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/3-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-El\u00edas-768x1080.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/3-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-El\u00edas-1092x1536.jpg 1092w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/3-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-El\u00edas.jpg 1138w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2434\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Miguel de Unamuno, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u00bfSACRILEGIO O BONDAD?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>,\u00a0<strong>Unamuno desarrolla una idea clave en toda su literatura: la frontera entre el sacrilegio de fingir en religi\u00f3n lo que no se cree y la bondad que supone mantener la fe<\/strong>\u00a0y las ilusiones del pueblo por encima de todos los obst\u00e1culos del dogma.<\/p>\n<p>Por puro amor a los habitantes de Valverde de Lucerna, San Manuel hac\u00eda todo lo posible por aparentar una fe que no ten\u00eda. Todos sus actos en el pueblo iban en esa direcci\u00f3n. \u00c1ngela recuerda que atend\u00eda a los enfermos, ayudaba en las faenas del campo, ense\u00f1aba a leer a quienes no sab\u00edan, daba su propia ropa a los menesterosos. \u00abY como hubiera en el pueblo un pobre idiota de nacimiento, Blasillo el bobo, a \u00e9ste es a quien m\u00e1s acariciaba&#8230;\u00bb \u00abSu acci\u00f3n sobre las gentes era tal, que nadie se atrev\u00eda a mentir ante \u00e9l, y todos, sin tener que ir al confesionario, se le confesaban\u00bb.<\/p>\n<p>Pero su amor a las almas y su celo extraordinario por ayudar a todos chocaban con su agon\u00eda \u00edntima. Don Manuel no cre\u00eda, hab\u00eda perdido la fe. \u00abAfamado curandero de endemoniados, no cre\u00eda en el demonio\u00bb, advierte \u00c1ngela. Cuando \u00e9sta le pregunta si hay cielo e infierno, don Manuel responde sin convicci\u00f3n alguna: \u00abS\u00ed, hay que creer todo lo que cree y ense\u00f1a a creer la Santa Madre Iglesia Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica, Romana. \u00a1Y basta!\u00bb<\/p>\n<p>En otro momento en que \u00c1ngela Carballino, mir\u00e1ndole a los ojos, le dice: \u00ab\u00bfY usted celebrando misa ha acabado por creer?, \u00e9l baj\u00f3 la mirada al lago y se le llenaron los ojos de l\u00e1grimas\u00bb. Comenta \u00c1ngela a rengl\u00f3n seguido: \u00abAs\u00ed es como le arranqu\u00e9 su secreto\u00bb.<\/p>\n<p>Un secreto que don Manuel guardaba celosamente en el fondo del alma. Hab\u00eda perdido la fe en la doctrina de la Iglesia. Pero m\u00e1s que eso, hab\u00eda perdido la fe en el m\u00e1s all\u00e1. Cuando en la Iglesia todos rezaban el credo, al llegar a lo de \u00abcreo en la resurrecci\u00f3n de la carne y la vida perdurable\u00bb, la voz de don Manuel se zambull\u00eda como en un lago, en la del pueblo todo, y era que \u00e9l se callaba\u00bb. Advertida, \u00c1ngela le pregunta a bocajarro: \u00ab\u00bfCree usted en la otra vida?, \u00bfcree usted que al morir no nos morimos del todo? \u00bfCree que volveremos a vernos, a querernos en otro mundo venidero?, \u00bfcree en la otra vida? El pobre santo sollozaba\u00bb y dec\u00eda: \u00ab\u00a1Mira, hija, dejemos eso!\u00bb<\/p>\n<p>En la \u00faltima comuni\u00f3n general que imparti\u00f3 a los habitantes de Valverde de Lucerna, al darle a L\u00e1zaro la ostia consagrada, se le acerca y le dice al o\u00eddo: \u00abNo hay m\u00e1s vida eterna que \u00e9sta\u2026 que la sue\u00f1en eterna, eterna de unos pocos a\u00f1os&#8230;\u00bb Agonizante ya, sabiendo que s\u00f3lo le quedaban instantes de vida, se despide de L\u00e1zaro manteniendo su fe en la mortalidad del cuerpo y del esp\u00edritu: \u00abHasta nunca m\u00e1s ver, pues se acaba este sue\u00f1o de vida\u00bb, le dice.<\/p>\n<p>Todos los cr\u00edticos de\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>, coinciden en un punto:\u00a0<strong>Unamuno traslad\u00f3 a esta novela la constante preocupaci\u00f3n por el tema de la fe y la inmortalidad del alma<\/strong><strong>, <\/strong>que le embarg\u00f3 a lo largo de toda su vida. Lo confiesa en el pr\u00f3logo del libro: \u00abAs\u00ed como \u00e9l (don Manuel) pienso yo, que tengo la conciencia de haber puesto en ella todo mi sentimiento tr\u00e1gico de la vida cotidiana\u00bb.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>, Unamuno desarrolla los temas de dos ensayos suyos, El sentimiento tr\u00e1gico de la vida y La agon\u00eda del cristianismo, donde su \u00abyo\u00bb ag\u00f3nico de creyente sucumbe con frecuencia ante su otro \u00abyo\u00bb de permanente duda y de incredulidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2435 size-medium alignright\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/4-1-204x300.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/4-1-204x300.jpg 204w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/4-1-696x1024.jpg 696w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/4-1-768x1129.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/4-1.jpg 982w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/p>\n<p><strong>ANTECEDENTES DE<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><em><strong>SAN MANUEL BUENO, M\u00c1RTIR<\/strong><\/em><\/p>\n<p>La figura del sacerdote cat\u00f3lico que ense\u00f1a a creer a todo un pueblo y que sin embargo se debate \u00e9l mismo entre la duda y la creencia, entre la fe y el ate\u00edsmo, a quien le causa pavor la idea de la muerte por la incertidumbre que tiene del m\u00e1s all\u00e1, es frecuente en la literatura europea. Jos\u00e9 Ortega y Francisco Carenas, en una obra de 1975 titulada\u00a0<em>La figura del sacerdote en la moderna narrativa espa\u00f1ola<\/em>, recuerdan los personajes inolvidables de Nazar\u00edn y Ferm\u00edn Pas, de Gald\u00f3s y Clar\u00edn. Baroja dio vida al cura de\u00a0<em>Monle\u00f3n<\/em>, y en la literatura de postguerra dos grandes autores espa\u00f1oles, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Arana y Ram\u00f3n J. Sender, escribieron en el exilio\u00a0<em>El cura de Almuniaced<\/em>\u00a0y <em>Mos\u00e9n Mill\u00e1n<\/em>.<\/p>\n<p>Antonio S\u00e1nchez Barbudo encuentra ideas muy afines entre la novela de Unamuno y una obra de Rousseau que tuvo mucha resonancia a fines del siglo XVIII,\u00a0<em>La profesi\u00f3n de fe del vicario Saboyard<\/em>. En su <em>Estudios sobre Unamuno y Machado<\/em>, S\u00e1nchez Barbudo escribe: \u00abLos dos cl\u00e9rigos de Rosseau y de Unamuno se parecen bastante: ambos defienden la religi\u00f3n tradicional de cada pa\u00eds, sea \u00e9sta cual fuere, por razones pragm\u00e1ticas, para que los sencillos se consuelen y vivan; ambos tienen un disc\u00edpulo a quien, entre l\u00e1grimas, confiesan la verdad en cuanto a su fe personal, distinta de lo que parece, de lo que fingen\u00bb.<\/p>\n<p>En un breve art\u00edculo inserto en el\u00a0<em>Diccionario de Literatura Espa\u00f1ola e Hispanoamericana<\/em>, Gloria Rey afirma que\u00a0<em>El vicario<\/em>, del valenciano Manuel Ciges Aparicio, publicada en 1905, 26 a\u00f1os antes que la novela de Unamuno, donde se plantean las dudas de la desorientaci\u00f3n de un sacerdote que ha perdido su fe, \u00abest\u00e1 considerada por algunos cr\u00edticos como un antecedente de\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>La Casa Museo de Unamuno en Salamanca public\u00f3 en 1986 un volumen de 800 p\u00e1ginas como homenaje al escritor vasco al cumplirse medio siglo de su muerte. Treinta y ocho autores escriben aqu\u00ed sobre Unamuno. Una mujer, Maryse Bertrand, de la Universidad de Montreal, se detiene en el an\u00e1lisis de\u00a0<em>San Manuel Bueno, m\u00e1rtir<\/em>. Recuerda al cura de Bernanos en\u00a0<em>Diario de un cura de pueblo<\/em>, al de Graham Greene en\u00a0<em>El poder y la gloria<\/em>\u00a0y a continuaci\u00f3n se\u00f1ala antecedentes italianos al don Manuel de don Miguel. Dice: \u00abAunque parezca seguro que este libro fue inspirado por una novela italiana,\u00a0<em>Il Santo<\/em>, de A. Fogazzaro (1905) y que se pueden encontrar muchas semejanzas entre los dos, no cabe duda en que San Manuel permanecer\u00e1 en la literatura mientras que\u00a0<em>Il Santo<\/em>\u00a0no se menciona m\u00e1s que como curiosidad\u00bb.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2436 size-medium alignleft\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/5-1-184x300.jpg\" alt=\"\" width=\"184\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/5-1-184x300.jpg 184w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/5-1-629x1024.jpg 629w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/5-1.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/><\/p>\n<p><strong>UN PROBLEMA \u00c9TICO<\/strong><\/p>\n<p>\u00c9tico o anti\u00e9tico, Miguel de Unamuno justifica la postura de\u00a0<em>San Manuel Bueno<\/em>\u00a0y la razona en otros escritos suyos.<\/p>\n<p>El colombiano Santiago P\u00e9rez Triana public\u00f3 en 1902 un libro titulado <em>Reminiscencias tudescas<\/em>, compuesto de siete relatos. En un art\u00edculo escrito en 1903 y que se incluye en el tomo IV de sus\u00a0<em>Obras Completas<\/em>\u00a0(p\u00e1gina 807), Unamuno confiesa que de los siete relatos de P\u00e9rez Triana el que m\u00e1s le impresion\u00f3 fue el tercero, Karl, \u00abla historia de un pastor protestante que ha perdido la fe y sigue, sin embargo, rigiendo realmente su parroquia y buscando consuelo en el cultivo de la filolog\u00eda\u00bb. En un juicio muy propio de \u00e9l, Unamuno comenta: \u00abPoco o nada, en realidad, tiene que importarle al feligr\u00e9s lo que en el fondo de su \u00e1nimo sienta el individuo que predica. De lo que \u00e9l necesita es de una voz que le hable, que resuene en los o\u00eddos, repitiendo lo que los creyentes consideran ser la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, entre noviembre y diciembre de 1908, Unamuno public\u00f3 en\u00a0<em>Los Lunes<\/em>, del diario madrile\u00f1o\u00a0<em>El Imparcial<\/em>, cinco art\u00edculos bajo el nombre gen\u00e9rico\u00a0<em>Di\u00e1logos del escritor y el pol\u00edtico<\/em>. En el segundo de estos art\u00edculos, titulado El gu\u00eda que perdi\u00f3 el camino, recogido en el tomo V de sus\u00a0<em>Obras Completas<\/em>\u00a0(p\u00e1ginas 964-966),\u00a0<strong>Unamuno insiste de nuevo en el tema del gu\u00eda religioso que dice en p\u00fablico lo que en lo privado de su conciencia no siente<\/strong><strong>.<\/strong> Escribe el gran don Miguel: \u00abLos fieles reposan en el ap\u00f3stol; le creen a \u00e9l m\u00e1s bien que a sus palabras, porque vieron que \u00e9stas son un hombre, un hombre siempre el mismo. Si el ap\u00f3stol pierde su fe en s\u00ed mismo, su fe en sus ideas, esa fe de tantos otros que en sagrado dep\u00f3sito guarda, \u00bfle es l\u00edcito declararlo? \u00bfTiene derecho a sumir a miles de almas en la desesperaci\u00f3n espiritual, aunque \u00e9l pueda vivir de la rebusca de la verdad ya que no de su posesi\u00f3n?\u00bb<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante acude al ejemplo del propio Papa, y comenta: \u00abSi un Papa perdiera la fe en su propia infalibilidad pontificia o no la tuviera cuando le preconizaron, \u00bfle ser\u00eda l\u00edcito declararlo? \u00bfSer\u00eda humano, ser\u00eda moral, que por un mezquino motivo de amor propio \u2013porque eso de aparecer sincero no es m\u00e1s que una cuesti\u00f3n de amor propio mezquino\u2013, ser\u00eda humano, digo, que por tal ego\u00edsta motivo dejara a miles, a millones de almas, faltas de apoyo espiritual?\u00bb<\/p>\n<p>En un tercer ejemplo para reforzar sus argumentos anteriores, Unamuno concluye: \u00abSi el gu\u00eda de una caravana ha perdido el camino y sabe que al saberlo se dejar\u00e1n morir los caminantes de aquella, \u00bfle es l\u00edcito declararlo? \u00bfNo debe, m\u00e1s bien, seguir adelante, puesto que todo sendero lleva a alguna parte?\u00bb<\/p>\n<p>Unamuno, que hace un retrato de s\u00ed mismo en las luchas religiosas y en la agon\u00eda espiritual de\u00a0<em>San Manuel Bueno<\/em>, parece ignorar en los pasajes citados que la \u00e9tica del Nuevo Testamento,\u00a0<strong>a pesar de ser menos estricta que el legalismo de la primera parte de la Biblia, establece unos par\u00e1metros de conducta religiosa que exigen la unidad indisoluble entre la fe y la pr\u00e1ctica<\/strong><strong>,<\/strong> entre lo que se cree y lo que se dice creer. Ni el m\u00e1rtir de\u00a0<em>San Manuel Bueno<\/em>\u00a0ni el propio Unamuno estar\u00edan confortables en un juicio cristiano, y menos a\u00fan si el juicio estuviera presidido por San Pablo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2437\" aria-describedby=\"caption-attachment-2437\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-2437\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/6-Juan-Antonio-Monroy-en-el-el-Encuentro-Los-poetas-y-Dios-Toral-de-los-Guzmanes-2009-1024x620.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/6-Juan-Antonio-Monroy-en-el-el-Encuentro-Los-poetas-y-Dios-Toral-de-los-Guzmanes-2009-1024x620.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/6-Juan-Antonio-Monroy-en-el-el-Encuentro-Los-poetas-y-Dios-Toral-de-los-Guzmanes-2009-300x182.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/6-Juan-Antonio-Monroy-en-el-el-Encuentro-Los-poetas-y-Dios-Toral-de-los-Guzmanes-2009-768x465.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/6-Juan-Antonio-Monroy-en-el-el-Encuentro-Los-poetas-y-Dios-Toral-de-los-Guzmanes-2009.jpg 1206w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2437\" class=\"wp-caption-text\">Juan Antonio Monroy en el el Encuentro Los poetas y Dios (Toral de los Guzmanes, 2009). Fotograf\u00eda de Jacqueline Alencar.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong><em>Juan Antonio Monroy (1929)<\/em><\/strong><em>\u00a0<\/em><em>naci\u00f3 en Rabat, Marruecos, de padre franc\u00e9s y madre espa\u00f1ola. Es periodista y escritor. Ha fundado y dirigido cinco publicaciones, ha escrito 57 libros y m\u00e1s de 3.500 art\u00edculos. Conferenciante ampliamente solicitado, ha pronunciado conferencias en Universidades y Centros culturales en unos 30 pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, Europa y en 36 estados de la Uni\u00f3n Norteamericana. Ha viajado por 83 pa\u00edses del mundo y publicado tres libros de viajes. Doctor Honoris Causa por el Defenders Theological Seminary de Puerto Rico, por la Universidad Pepperdine de Los \u00c1ngeles, California y por la Universidad de Abilene, en Texas. En mayo del 2012 la misma Universidad de California le entreg\u00f3 ante tres mil personas una placa como reconocimiento a cincuenta a\u00f1os de intensa labor literaria. D\u00edas m\u00e1s tarde la Alianza de Escritores y Comunicadores Evang\u00e9licos, en una entra\u00f1able ceremonia que tuvo lugar en la Universidad de Salamanca lo distingui\u00f3 como \u201chombre del a\u00f1o\u201d 2011, ofreci\u00e9ndole ese Premio. Monroy figura inscrito en la tercera edici\u00f3n del anuario Quien es qui\u00e9n en las Letras Espa\u00f1olas, del Instituto Nacional del Libro Espa\u00f1ol y en el Who\u00b4s who in Western Europe, de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, edici\u00f3n 1981. Habla franc\u00e9s, ingl\u00e9s y \u00e1rabe, adem\u00e1s de espa\u00f1ol. <\/em><em>Juan Antonio Monroy forma parte del Consejo Asesor de Tiber\u00edades.<\/em><\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en Protestante Digital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo mayor, con 66 a\u00f1os, cinco antes de morir, cuando su obra filos\u00f3fica estaba pr\u00e1cticamente acabada \u2013\u00bffue Unamuno fil\u00f3sofo? \u2013, el genial pensador vasco escribi\u00f3 una peque\u00f1a novela de contenido muy profundo:\u00a0San Manuel Bueno, m\u00e1rtir. Apenas ocupa unas 50 p\u00e1ginas en el tomo II de sus obras completas, pero tal como augur\u00f3 Gregorio Mara\u00f1\u00f3n en 1931, fecha de la publicaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2438,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[134,94],"class_list":["post-2440","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-j-a-monroy","tag-juan-antonio-monroy","tag-unamuno"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2440","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2440"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2440\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2581,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2440\/revisions\/2581"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2438"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2440"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2440"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2440"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}