{"id":3154,"date":"2020-06-08T11:11:01","date_gmt":"2020-06-08T10:11:01","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=3154"},"modified":"2020-06-09T08:03:48","modified_gmt":"2020-06-09T07:03:48","slug":"jacqueline-alencar-salamanca-y-un-relampago-llamado-gonzalo-rojas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=3154","title":{"rendered":"Salamanca y un rel\u00e1mpago llamado Gonzalo Rojas"},"content":{"rendered":"<p><em>Tiber\u00edades rescata estas impresiones escritas por Jacqueline Alencar en torno a la relaci\u00f3n que mantuvo Gonzalo Rojas con Salamanca. El Premio Cervantes y Premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana, entre otros, fue un hombre que ten\u00eda a Dios y no lo ocult\u00f3 en sus poemas y en las entrevistas que le hicieron. Este texto fue publicado originalmente en el peri\u00f3dico SalamancaRTV al D\u00eda, con motivo del primer centenario de su nacimiento.<\/em><\/p>\n<p>Este a\u00f1o 2016 se cumple el primer centenario del nacimiento de Gonzalo Rojas, poeta oriundo de Lebu (Chile). Y hoy quiero recordar con emoci\u00f3n a Gonzalo, su poes\u00eda; a Hilda Rojas May, su esposa y amiga. Como siempre digo, no soy especialista en nada, pero me importa la palabra. Solo quiero desempolvar pasos recorridos entre las piedras de esta dorada ciudad y su provincia, que da o quita, se enfada y luego ama, pero a la que se le perdona porque est\u00e1 cuando la necesitas y abre las puertas de sus murallas cuando vienes huyendo del caos en que se ha convertido el mundo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 debiera callarme, pero digo como Gonzalo Rojas: <em>\u00abA lo mejor debiera uno callarse. Pero no. Todav\u00eda no. Por lo menos todav\u00eda no. Estoy viviendo un reverdecimiento en el mejor sentido, una reni\u00f1ez, una espontaneidad que casi no me explico. Es como si yo dejara que escribiera el lenguaje por m\u00ed. Parece descuido, y es el desvelo mayor. Estoy dejando que las aguas hablen, que suban las aguas, y que ellas mismas hablen\u00bb<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3147\" aria-describedby=\"caption-attachment-3147\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3147\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-1024x689.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"431\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-1024x689.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-300x202.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-768x517.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-1536x1034.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-2048x1378.jpg 2048w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-Estaci\u00f3n-de-Autobuses-de-Salamanca-1990-Foto-de-Hilda-R.-May-272x182.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3147\" class=\"wp-caption-text\">A. P. Alencart, Gonzalo Rojas y Jacqueline Alencar (Estaci\u00f3n de Autobuses de Salamanca, 1990) Foto de Hilda R. May<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y hoy he recordado al amigo poeta en sus primeras visitas a Salamanca, ya que en los \u00faltimos a\u00f1os fue dif\u00edcil el contacto debido al paso del tiempo. Rememoro aquella primera vez, en el a\u00f1o 1990, que nos visit\u00f3, con Hilda, gracias a la petici\u00f3n que le hizo a Alfredo P. Alencart un chileno, Mauricio Decap, que hab\u00eda pasado por aqu\u00ed en aquella \u00e9poca en que muchos universitarios de Chile ten\u00edan que realizar unas pruebas en la Facultad de Derecho, debido a las restricciones que impon\u00eda la dictadura de Pinochet. Lo recomend\u00f3 como un gran poeta que merec\u00eda leer sus versos en Salamanca. Y convenci\u00f3, pues en aquellos tiempos la amistad se hab\u00eda convertido en familia de verso y esp\u00edritu. Cost\u00f3 conseguir un local y una peque\u00f1a ayuda. Pero al final pudimos deleitarnos con la voz potente de Rojas recitando el poema <strong>Carb\u00f3n<\/strong>, dedicado a su padre. Le\u00eda muy bien su poes\u00eda; y lo sab\u00eda.<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>CARB\u00d3N<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Veo un r\u00edo veloz brillar como un cuchillo, partir<br \/>\nmi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,<br \/>\nlo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de ni\u00f1o como entonces<br \/>\ncuando el viento y la lluvia me mec\u00edan, lo siento<br \/>\ncomo una arteria m\u00e1s entre mis sienes.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Es \u00e9l. Est\u00e1 lloviendo.<br \/>\nEs \u00e9l. Mi padre viene mojado. Es un olor<br \/>\na caballo mojado. Es Juan Antonio<br \/>\nRojas sobre un caballo atravesando un r\u00edo.<br \/>\nNo hay novedad. La noche torrencial se derrumba<br \/>\ncomo mina inundada, y un rayo la estremece.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>[&#8230;]<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Ah\u00ed viene el hombre, ah\u00ed viene<br \/>\nembarrado, enrabiado contra la desventura, furioso<br \/>\ncontra la explotaci\u00f3n, muerto de hambre, all\u00ed viene<br \/>\ndebajo de su poncho de Castilla.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Ah, minero inmortal, \u00e9sta es tu casa<br \/>\nde roble, que t\u00fa mismo construiste. Adelante:<br \/>\nte he venido a esperar, yo soy el s\u00e9ptimo<br \/>\nde tus hijos. No importa<br \/>\nque hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos a\u00f1os,<br \/>\nque hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,<br \/>\nporque t\u00fa y ella est\u00e1is multiplicados. No<br \/>\nimporta que la noche nos haya sido negra<br \/>\npor igual a los dos.<br \/>\n-Pasa, no est\u00e9s ah\u00ed<br \/>\nmir\u00e1ndome, sin verme, debajo de la lluvia<\/em>.<\/p>\n<p>Y aquel otro que me encantaba por su carga de iron\u00eda, como lo es <strong>Desocupado lector<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cumplo con informar a usted que \u00faltimamente todo es herida: la muchacha<br \/>\nes herida, el olor<br \/>\na su hermosura es herida, las grandes aves negras, la inmediatez<br \/>\nde lo real y lo irreal tramados en el fulgor de un mismo espejo<br \/>\ngemidor es herida, el siete, el tres, todo, cualquiera de estos<br \/>\nn\u00fameros de la danza es<br \/>\nherida, la barca<br \/>\ndel encantamiento con Maim\u00f3nides al tim\u00f3n es herida, aquel<br \/>\ndiciembre 20 que me cortaron de mi madre es herida, el sol<br \/>\nes herida, Nuestro Se\u00f1or<br \/>\nsentado ah\u00ed entre los mendigos con esa t\u00fanica irreconocible<br \/>\n[por el cauterio del psicoan\u00e1lisis es herida, el<br \/>\nQuijote<br \/>\na secas es herida, el ventarr\u00f3n<br \/>\nabierto del Golfo contra la roca alta es<br \/>\nherida, serpiente<br \/>\nhoradante del principio, mar<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[&#8230;]<\/p>\n<p>Porque el erotismo y el humor caracterizaban su poes\u00eda. Ya lo dijo en una entrevista: \u00abel humor es decisivo. Cuando el poeta se pone sentimental, cuando se desquicia en un patetismo, hace un arte menor&#8230;\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3148\" aria-describedby=\"caption-attachment-3148\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3148\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Alfonso-Ortega-Carmona-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"559\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Alfonso-Ortega-Carmona-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpg 800w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Alfonso-Ortega-Carmona-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x210.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Alfonso-Ortega-Carmona-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x537.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3148\" class=\"wp-caption-text\">Alfonso Ortega Carmona y Gonzalo Rojas (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Destaco tambi\u00e9n su preocupaci\u00f3n por la realidad de su tiempo:<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>VII<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Lo m\u00edo -\u00bfqu\u00e9 es lo m\u00edo?-: esta rosa, esta Am\u00e9rica<br \/>\ncon sus viejas espinas. Toda la madrugada<br \/>\nme juzgan en ingl\u00e9s. \u00bfQu\u00e9 es lo m\u00edo y lo m\u00edo<br \/>\nsino lo tuyo, hermano? La cosa fue de golpe<br \/>\ny al coraz\u00f3n. Aqu\u00ed<br \/>\nva a empezar el origen, y c\u00f3manse su miedo.<\/em><\/p>\n<p>Asombradas quedaron las piedras de Salamanca ante el rel\u00e1mpago que originaban sus versos, tanto que sellaron con \u00e9l un pacto de nuevos encuentros l\u00edricos. Aquel d\u00eda m\u00e1gico concluy\u00f3 con una sencilla cena en el restaurante chino \u00abGran Shangai\u00bb que hasta hace poco desprend\u00eda sabores orientales en la R\u00faa Mayor, frente a la estatua del maestro Salinas. De all\u00ed nos fuimos a la estaci\u00f3n de autobuses, para embarcarlos rumbo a Madrid, ya con cierta nostalgia. Nos encantaron por su capacidad de adaptaci\u00f3n a cualquier circunstancia. Los adioses presagiaban que en la ruta entre Chill\u00e1n y Utah (EE.UU.), Salamanca ser\u00eda el sitio obligado para repostar.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, en 1991, Gonzalo fue invitado a participar al encuentro de poetas que se organizaba dentro de los Cursos de verano de la Universidad de Salamanca, donde Alfredo era uno de los coordinadores. Ese a\u00f1o fue un lujo pues adem\u00e1s de Rojas pudimos conocer a Emilio Adolfo Westphalen (Per\u00fa), Olga Orozco (Argentina), \u00c1lvaro Mutis (Colombia), Francisco Matos Paoli (Puerto Rico). Fuimos a recogerlos; nos esperaban en la Residencia de Estudiantes de Madrid donde estaban hospedados. Arreciaba el calor, pero el viaje fue grato.<\/p>\n<p>Ya en Salamanca, la semana de poes\u00eda sirvi\u00f3 para hermanarlos a todos. Las tertulias y caminatas fueron una delicia. Se hospedaron en el peque\u00f1o hostal que la Universidad ten\u00eda cerca del Rectorado, todo muy sencillo pero agigantado por los versos. M\u00e1s tarde se unieron otros conocidos poetas latinoamericanos como Carlos Contramaestre (Venezuela), Pedro Shimose (Bolivia), V\u00edctor Redondo (Argentina), Eugenio Montejo (Venezuela), Sergio Mac\u00edas (Chile), entre otros.<\/p>\n<p>Los poetas tambi\u00e9n leyeron sus versos en el Palacio Real, en un acto magn\u00edfico organizado por la Usal y Patrimonio Nacional. Fue el germen del Premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana que se convoc\u00f3 el a\u00f1o siguiente. Parece que fue ayer que tuvimos el privilegio de compartir con estos amigos, algunos de los cuales ya se nos fueron, pero nos dejaron la poes\u00eda como una luz que no se puede apagar. Todav\u00eda vemos a Mutis con su esposa Carmen caminando por la plaza Mayor. A D. Emilio Adolfo mirando la estatua de Fray Luis.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3149\" aria-describedby=\"caption-attachment-3149\" style=\"width: 696px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3149\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Jacqueline-Alencar-Hilda-R.-May-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-A.-P.-A..jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Jacqueline-Alencar-Hilda-R.-May-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-A.-P.-A..jpg 696w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Jacqueline-Alencar-Hilda-R.-May-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-y-Gonzalo-Rojas-foto-de-A.-P.-A.-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3149\" class=\"wp-caption-text\">Jacqueline Alencar, Hilda R. May, Carmen Ruiz Barrionuevo y Gonzalo Rojas (foto de A. P. A.)<\/figcaption><\/figure>\n<p>La catedr\u00e1tica de Literatura Hispanoamericana, Carmen Ruiz Barrionuevo, y D. Alfonso Ortega Carmona, Director de la C\u00e1tedra Fray Luis de Le\u00f3n de la Universidad Pontificia, le dieron grata acogida como a todos los que llegaban de la otra orilla. Ortega le abri\u00f3 las puertas de la C\u00e1tedra de Poes\u00eda Fray Luis de Le\u00f3n y Carmen Ruiz B. los introduc\u00eda en la Universidad, y prepar\u00f3 una bella antolog\u00eda <strong><em>Cinco Visiones<\/em><\/strong> con motivo del premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda con el que fue galardonado en el a\u00f1o 1992. Fue el primero de la larga lista de premiados que hoy tenemos. Salamanca le otorg\u00f3 el reconocimiento que hasta entonces le hab\u00edan negado hasta en su pa\u00eds por motivos pol\u00edticos. Despu\u00e9s vendr\u00edan el Premio Nacional de Chile y muchos otros reconocimientos a su obra. A Alfonso Ortega le dedic\u00f3 su poema <strong>Di\u00e1logo con Ovidio<\/strong>: <em>Leo en romano viejo cada amanecer \/ a mi Ovidio intacto, ei mihi, \/ ay de m\u00ed palomas, \/ cuervas m\u00e1s bien, p\u00e1jaras \/ aeron\u00e1uticas, ya entrado \/ el a\u00f1o del la\u00fad del que no s\u00e9 \/ pero s\u00e9 aciago. \/ Escriban\/ limpio en el m\u00e1rmol: aqu\u00ed yace \/ uno que no naci\u00f3 pero ardi\u00f3 \/ y ardi\u00f3 por los ardidos<\/em>. (Fragmento)<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda dijo: <em>\u00abSin desd\u00e9n por los aportes de las vanguardias y de las postvanguardias, ni por ese genuino cambio de aliento que propon\u00eda Paul Celan, me vuelvo hacia la edad en la que los poetas cantaban. Porque no basta con los elementos gr\u00e1ficos de un poema y hay que ir al descubrimiento de su horizonte musical. De ah\u00ed mi insistencia en el di\u00e1logo con el oyente y no s\u00f3lo con el lector, lo que no implica en modo alguno la aceptaci\u00f3n equ\u00edvoca de la prosodia elocuente sino cierta participaci\u00f3n de la gracia de lo irrespirable, algo as\u00ed como el zumbido del silencio, al que convoqu\u00e9 alguna vez en los versos que siguen y que paso a leer:<\/em><\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong><em>AL SILENCIO<\/em><\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Oh voz. \u00fanica voz, todo el hueco del mar,<br \/>\ntodo el hueco del mar no bastar\u00eda,<br \/>\ntodo el hueco del cielo,<br \/>\ntoda la cavidad de la hermosura<br \/>\nno bastar\u00eda para contenerte<br \/>\ny aunque el hombre callara y este mundo se hundiera,<br \/>\noh majestad, t\u00fa nunca,<br \/>\nt\u00fa nunca cesar\u00edas de estar en todas partes,<br \/>\nporque te sobra el tiempo y el ser, \u00fanica vez,<br \/>\nporque est\u00e1s y no est\u00e1s, y casi eres mi Dios,<br \/>\ny casi eres mi padre cuando estoy m\u00e1s oscuro\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(Fragmento del Discurso de recepci\u00f3n del I Premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana)<\/p>\n<figure id=\"attachment_3150\" aria-describedby=\"caption-attachment-3150\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3150\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-foto-de-Enrique-Hern\u00e1ndez-DJes\u00fas-1991.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"551\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-foto-de-Enrique-Hern\u00e1ndez-DJes\u00fas-1991.jpg 800w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-foto-de-Enrique-Hern\u00e1ndez-DJes\u00fas-1991-300x207.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Gonzalo-Rojas-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-foto-de-Enrique-Hern\u00e1ndez-DJes\u00fas-1991-768x529.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3150\" class=\"wp-caption-text\">Gonzalo Rojas y Jacqueline Alencar, en Salamanca (foto de Enrique Hern\u00e1ndez D&#8217;Jes\u00fas, 1991)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Gracias al premio, conocimos a los hijos y nietos de los Rojas. Recuerdo mucho a su nieta Catalina Rojas. Hilda estaba exultante, pues adem\u00e1s era una especialista en la obra de Rojas, como se puede ver en su tesis doctoral titulada: <strong><em>La poes\u00eda de Gonzalo Rojas<\/em><\/strong>, que fue publicada por la editorial Hiperi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o recorrimos con ellos Ciudad Rodrigo y la Alberca. Disfrutaron del campo charro. Y en Salamanca gozaron de la compa\u00f1\u00eda de algunos poetas como Luis Frayle, Ver\u00f3nica Amat, Ra\u00fal Vacas y Sylvia Miranda, entre otros, y el pintor franc\u00e9s Sylvain M\u00e2let.<\/p>\n<p>Posteriormente, nos vimos varias veces, mientras Gonzalo participaba en encuentros que se organizaban en Madrid. Dej\u00e1bamos Salamanca para quedar con Hilda y \u00e9l en el caf\u00e9 Gij\u00f3n, por los menos un ratito para saludarlos.<\/p>\n<p>Hilda siempre estaba a su lado, pendiente de todos los detalles y de los amigos. Por eso nos entristeci\u00f3 la noticia de su enfermedad. Habl\u00e1bamos por tel\u00e9fono para darle \u00e1nimo. Hasta que un 15 de julio falleci\u00f3 dejando al poeta sin su otra mitad.<\/p>\n<p>Un verano pasaron unos quince d\u00edas en el pisito que alquil\u00e1bamos en Santa Marta, mientras nosotros visit\u00e1bamos a nuestras familias en Am\u00e9rica Latina. Hablamos con el poeta Luis Frayle para que ejerciera de cicerone. Entonces se inici\u00f3 entre ellos una gran amistad. Antes de marcharnos, recuerdo que compartimos largas noches de conversaci\u00f3n. Tambi\u00e9n alababa la escritura de otros como lo podemos constatar en los poemas dedicados a Octavio Paz, C\u00e9sar Vallejo, Juan Rulfo, Dar\u00edo, Quevedo, Juan de Yepes, Huidobro, Pablo de Rokha, Cort\u00e1zar&#8230; En esos d\u00edas ley\u00f3 la obra del poeta cubano Gast\u00f3n Baquero, que tambi\u00e9n le fascin\u00f3.<\/p>\n<p>Por aquella \u00e9poca, Ra\u00fal Vacas y Tom\u00e1s Hijo le hicieron una interesante entrevista, de la que destaco su preocupaci\u00f3n sobre c\u00f3mo elaborar estrategias para que los j\u00f3venes se acercaran a la poes\u00eda. \u00bfC\u00f3mo reconciliar\u00eda la poes\u00eda con la gente joven?, le preguntaron. \u00c9l contest\u00f3: <em>\u00abEsto es una urgencia de nuestros tiempos. Yo no propongo una defensa de la poes\u00eda en la cuerda estrictamente literaria. No soy un literato literatoso. Creo profundamente que no hay divorcio entre la imaginaci\u00f3n cient\u00edfica y la imaginaci\u00f3n po\u00e9tica. Pienso que deber\u00eda haber en las universidades, de nuevo, una atenci\u00f3n a la palabra po\u00e9tica, pero en di\u00e1logo con el ejercicio cient\u00edfico. \u00bfQu\u00e9 es lo que ha pasado con la juventud? \u00bfQu\u00e9 ha pasado para que se haya pospuesto la palabra po\u00e9tica y la adhesi\u00f3n de la juventud a la poes\u00eda? Creo que es esa suerte de anquilosamiento en lo meramente literario. El hombre de hoy, que se mueve por otras din\u00e1micas, se cansa. Se podr\u00edan hacer, tal vez, seminarios, talleres, di\u00e1logos sobre estos temas de ciencia y literatura\u00bb<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3151\" aria-describedby=\"caption-attachment-3151\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3151 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-Carlos-Emilio-Adolfo-Westphalen-Hilda-R.-May-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-1991-823x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"796\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-Carlos-Emilio-Adolfo-Westphalen-Hilda-R.-May-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-1991-823x1024.jpg 823w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-Carlos-Emilio-Adolfo-Westphalen-Hilda-R.-May-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-1991-241x300.jpg 241w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-Carlos-Emilio-Adolfo-Westphalen-Hilda-R.-May-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-1991-768x955.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-Carlos-Emilio-Adolfo-Westphalen-Hilda-R.-May-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-1991-1235x1536.jpg 1235w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-A.-P.-Alencart-Gonzalo-Rojas-Carlos-Emilio-Adolfo-Westphalen-Hilda-R.-May-y-Jacqueline-Alencar-en-Salamanca-1991.jpg 1568w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3151\" class=\"wp-caption-text\">A. P. Alencart, Gonzalo Rojas, Carlos, Emilio Adolfo Westphalen, Hilda R. May y Jacqueline Alencar, en Salamanca (1991)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El a\u00f1o 1998 fue la \u00faltima vez que compartimos con Gonzalo en la intimidad de nuestra casa en Tejares. Llam\u00f3 a Alfredo, desesperado, para que lo recogiera de donde estaba como invitado en un encuentro en Jarandilla de la Vera (Extremadura). Antes de enrumbar hacia Salamanca, \u00e9l quiso visitar Trujillo en medio del sol abrasador. Se aloj\u00f3 en nuestro piso de Tejares, a orillas del Tormes; y all\u00ed \u00e9l y Alfredo perge\u00f1aron la publicaci\u00f3n del libro <strong>\u00abAm\u00e9rica es la Casa y otros poemas\u00bb<\/strong> (edici\u00f3n, antolog\u00eda y notas de A.P. Alencart), editado por la Casa de Am\u00e9rica, que sirvi\u00f3 para conmemorar sus 80 a\u00f1os; esta vez solo, sin Hilda, pero record\u00e1ndola. Leo con nostalgia la dedicatoria que me regal\u00f3: <em>\u00abPara mi Jacqueline, \u00fanica en su luz, que hizo este libro y mi alegr\u00eda. Gonzalo Rojas. 11. 11. 98\u00bb<\/em>. Yo apenas hab\u00eda corregido los textos, una labor en la que tambi\u00e9n contribuy\u00f3 el poeta Ra\u00fal Vacas, con quien mucho compartimos tambi\u00e9n siendo muy jovencito. Y tambi\u00e9n le dej\u00f3 una dedicatoria a Alfredo: <em>\u00abAy, Alfredo m\u00edo P\u00e9rez Alencart, \u00bfqu\u00e9 hacemos los poetas si t\u00fa nos los das todo? Gonzalo Rojas. 11-11-98\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Dice P\u00e9rez Alencart sobre el citado libro: <em>\u00abPara quien busca un fulgor perdurable que le sirva de faro frente a enconosas situaciones, hallarse en condici\u00f3n de editor de unos textos de Gonzalo Rojas es como sentirse el invitado de privilegio en un fest\u00edn de la palabra y el pensamiento. Nada hablar\u00e9 de la s\u00f3lida escalinata por donde transita mi amistad con esta alta luz de Chile y de Iberoam\u00e9rica. \u00c9l y su familia saben de los afectos magm\u00e1ticos que les profeso\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Uno de los poemas escritos en este libro dan constancia de la plenitud en la que se encontraba el poeta a sus 80 a\u00f1os. En los versos de <strong>Ochenta veces nadie<\/strong>, dice: <em>\u00bfY?, rotaci\u00f3n y \/ traslaci\u00f3n, \u00bfnos \/ vemos \/ el XXI? \u00bfNos \/ vamos o \/ nos quedamos? Van 80, \/ y qu\u00e9. De nariz \/ van 80, de aire, de mujeres \/ veloc\u00edsimas que am\u00e9, ol\u00ed, palp\u00e9, de [&#8230;] Habr\u00e1 viejos y viejos, unos \/ vueltos hacia la decrepitud y otros \/ hacia la lozan\u00eda, yo estoy \/ por la lozan\u00eda, el cero \/ uterino es cosa de los mayas, no hay cero \/ ni huevo c\u00f3smico, lo que hay en este caso \/ -y que se me entienda de una vez- es un ocho \/ carnal y mortal con mis orejas de ni\u00f1o para o\u00edr el Mundo, un ocho \/ intacto y pitag\u00f3rico, mis hermanos \/ paridos por mi madre fueron ocho, los p\u00e9talos \/ del loto, la rosa de los vientos, lo innumerable \/ de la Eternidad, mi primer salto al vac\u00edo [&#8230;] As\u00ed las cosas, \u00bfnos entonces vemos \/ el XXI? Los \/ verdaderos poetas son de repente: nacen \/ y desnacen en cuatro l\u00edneas, y \/ nada de obras completas, \/ otros \/ entreleen a su Homero por ah\u00ed en ingl\u00e9s entre el ruido \/ de los aeropuertos a falta de Ili\u00f3n, \/ H\u00f6lderlin \/ fue el \u00faltimo que habl\u00f3 con los dioses, \/ yo no puedo. El Hado \/ no da para m\u00e1s pero hablando en confianza \u00bfqui\u00e9n \/ da para m\u00e1s?, \u00bfel aquelarre \/ de los nuevos brujos de la F\u00edsica?, \u00bfel amor?, pero \/ \u00bfqu\u00e9 se ama cuando se ama?, \u00bflas estrellas?, pero \u00bfqui\u00e9nes \/ son las estrellas profanadas como est\u00e1n por las \/ m\u00e1quinas del villorio? \/ Lo \/ irreparable es el hast\u00edo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3152\" aria-describedby=\"caption-attachment-3152\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3152 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Dedicatoria-de-Gonzalo-Rojas-a-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"541\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Dedicatoria-de-Gonzalo-Rojas-a-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar.jpg 800w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Dedicatoria-de-Gonzalo-Rojas-a-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-300x203.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Dedicatoria-de-Gonzalo-Rojas-a-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-768x519.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3152\" class=\"wp-caption-text\">Dedicatoria de Gonzalo Rojas a Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar<\/figcaption><\/figure>\n<p>Caminamos por Salamanca revisitando sus rincones y tambi\u00e9n dio un recital organizado por el Vicerrectorado de alumnos de la Usal, al frente del cual estaba Enrique Cabero. La Universidad ya era su casa y pod\u00eda llegar en cualquier momento, incluso sin avisar. Otro enhechizado por Salamanca. Por esos d\u00edas tambi\u00e9n mi hijo Jos\u00e9 Alfredo, de cuatro a\u00f1os, le segu\u00eda por la casa, encantado pues se hab\u00eda acostumbrado a los poetas y escritores y se quedaba horas escuchando las charlas. Lo llamaba \u00ababuelito Gonzalo\u00bb, pues para \u00e9l todos los amigos eran sus t\u00edos y abuelos, siguiendo esa costumbre latinoamericana de que los amigos m\u00e1s \u00edntimos se convierten en parte de la familia. Y a veces ya no sabes si son de sangre o de amistad. Gonzalo le regal\u00f3 su <strong>Antolog\u00eda de aire <\/strong>(Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Selecci\u00f3n de textos de Hilda R. May) con esta dedicatoria: \u00ab<em>A Jos\u00e9 Alfredo, hijo de Alfredo, hijo de Jacqueline, y cuantos P\u00e9rez Alencart vienen el XXI. Un beso. Gonzalo Rojas\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Como si adivin\u00e1semos que ser\u00eda la \u00faltima vez compartiendo como amigos en la intimidad, charlamos mucho y prometimos volver a vernos en Tejares. Revisamos los \u00e1lbumes de fotograf\u00edas donde ellos aparec\u00edan y se las llev\u00f3 casi todas. Hasta el pr\u00f3ximo a\u00f1o, nos dijo, pidi\u00e9ndonos que no olvid\u00e1ramos el d\u00eda 15 de julio, fecha en la que hab\u00eda partido Hilda.<\/p>\n<p>Volvimos a verlo y escucharlo por \u00faltima vez en Salamanca, en el aula Salinas del Edificio hist\u00f3rico de la Usal, durante una actividad organizada por la Universidad. Me acerqu\u00e9 y le di un abrazo r\u00e1pido pues estaba muy ocupado. Sab\u00eda que ser\u00eda el \u00faltimo. Luego nos conformamos con leer de sus logros y pens\u00e1bamos en Hilda que tanto hab\u00eda apostado por esos valiosos versos que salieron de Chill\u00e1n hacia el mundo. Sabiendo que Salamanca hab\u00eda sido el epicentro que hab\u00eda propiciado ese terremoto llamado Gonzalo Rojas. Un poeta al que le dol\u00eda su oficio: <em>\u00abQuiero decirlo de una vez: me duele este oficio. Aunque no haya nunca otro mayor, como est\u00e1 escrito en el rel\u00e1mpago; ni el que te hace sabio ni el que te hace poderoso, pero hay que merecerlo. No transar con el \u00e9xito ni con la adversidad. Porque, dicha o desdicha, todo es mudanza para ser. Para ser, y m\u00e1s ser; y en eso andamos los poetas. Tal vez por ello mismo no funcionemos bien en ning\u00fan negocio; ni del Este ni del Oeste. Y nuestro negocio \u00fanico tenga que ser la libertad\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Que as\u00ed sea, recordado Gonzalo. Nos quedamos con lo vivido en la \u00e9poca del rel\u00e1mpago.<\/p>\n<p>Y termino con ese poema <strong>Imago con gemido<\/strong> (de la <strong>Antolog\u00eda de Aire<\/strong>) que menciona a Dios: <em>Demasiado p\u00e9talo en el ruido, pintarrajeada \/ apariencia espacial, turbos\u00edlabas \/ que no alcanzar\u00e1n el acorde \/ original de las nubes, por mucho \/ que me corte esta oreja y le diga a mi oreja: -C\u00e1llate, \/ oreja, hay que o\u00edr \/ con el ojo, pensar \/ pensamiento con la otra f\u00edsica \/ pineal, libre de lo salobre \/ del sentido, no andar huyendo de mi Dios, ser \/ uno mismo mi Dios, hablar con \u00c9l \/ despacito; \/\/ 2 \/ iban, \/ no s\u00e9, ir\u00edan \/ a dar las tres en el aire \/\/ 3 \/ cuando \u00c9l llam\u00f3 a Pedro y vino Pedro \/ por esa puerta, se sent\u00f3 \/ en mi silla, escribi\u00f3 \/ en arameo, sigui\u00f3 escribiendo \/ por m\u00ed \/ llorando<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3144\" aria-describedby=\"caption-attachment-3144\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3144 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Jacqueline-Alencar-Gonzalo-Rojas-e-Hilda-R.-May-en-Ciudad-Rodrigo-foto-de-A.-P.-Alencart.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"513\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Jacqueline-Alencar-Gonzalo-Rojas-e-Hilda-R.-May-en-Ciudad-Rodrigo-foto-de-A.-P.-Alencart.jpg 800w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Jacqueline-Alencar-Gonzalo-Rojas-e-Hilda-R.-May-en-Ciudad-Rodrigo-foto-de-A.-P.-Alencart-300x192.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Jacqueline-Alencar-Gonzalo-Rojas-e-Hilda-R.-May-en-Ciudad-Rodrigo-foto-de-A.-P.-Alencart-768x492.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3144\" class=\"wp-caption-text\">Jacqueline Alencar, Gonzalo Rojas e Hilda R. May, en Ciudad Rodrigo (foto de A. P. Alencart)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Jacqueline Alencar Polanco (Cobija, Bolivia, 1961), es licenciada en Ciencias Econ\u00f3micas por la Universidad Federal de Mato Grosso (Brasil). Antes de venir a Espa\u00f1a, becada por la Diputaci\u00f3n de Salamanca, trabaj\u00f3 en instituciones p\u00fablicas en el \u00e1rea de planificaci\u00f3n y proyectos de desarrollo.\u00a0Desde hace varios a\u00f1os, junto con su esposo, se dedica a la publicaci\u00f3n y correcci\u00f3n de libros de poes\u00eda y ensayo. Tambi\u00e9n realiza traducciones del portugu\u00e9s al castellano para algunas editoriales. Es directora de la revista \u00a0\u201cSembradoras\u201d, desde su aparici\u00f3n en el a\u00f1o 2007 y colabora como voluntaria en Alianza Solidaria (AEE). Desde 2010 mantiene una columna dominical en el peri\u00f3dico Protestante Digital, adem\u00e1s de colaboraciones espor\u00e1dicas en\u00a0Salamanca al D\u00eda\u00a0y\u00a0Tiber\u00edades.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_3145\" aria-describedby=\"caption-attachment-3145\" style=\"width: 768px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3145\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-En-el-balc\u00f3n-del-Ayuntamiento-de-Salamanca-con-Plaza-Mayor.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"499\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-En-el-balc\u00f3n-del-Ayuntamiento-de-Salamanca-con-Plaza-Mayor.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-En-el-balc\u00f3n-del-Ayuntamiento-de-Salamanca-con-Plaza-Mayor-300x195.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3145\" class=\"wp-caption-text\">En el balc\u00f3n del Ayuntamiento de Salamanca, con Plaza Mayor<\/figcaption><\/figure>\n<p>(Imagen de cabecera: Gonzalo Rojas junto a Hilda May, su esposa. Salamanca, 1992. Foto de Jacqueline Alencar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiber\u00edades rescata estas impresiones escritas por Jacqueline Alencar en torno a la relaci\u00f3n que mantuvo Gonzalo Rojas con Salamanca. El Premio Cervantes y Premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana, entre otros, fue un hombre que ten\u00eda a Dios y no lo ocult\u00f3 en sus poemas y en las entrevistas que le hicieron. 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