{"id":3174,"date":"2020-06-09T08:02:18","date_gmt":"2020-06-09T07:02:18","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=3174"},"modified":"2020-06-10T08:49:32","modified_gmt":"2020-06-10T07:49:32","slug":"juan-donoso-cortes-discurso-academico-sobre-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=3174","title":{"rendered":"Discurso acad\u00e9mico sobre la Biblia"},"content":{"rendered":"<p><em>Por su inter\u00e9s, Tiber\u00edades rescata el discurso pronunciado por el pol\u00edtico y abogado extreme\u00f1o Juan Donoso Cort\u00e9s, al tomar asiento en la Real Academia de la Lengua, en la sesi\u00f3n del 16 de marzo de 1848<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se\u00f1ores<\/p>\n<p>Llamado por vuestra elecci\u00f3n a llenar el vac\u00edo que ha dejado en esta Academia un var\u00f3n ilustre por su doctrina, c\u00e9lebre por la agudeza y la fecundidad de su ingenio y por su literatura y su ciencia merecedor de eterna y esclarecida memoria, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 decir que sea digno de escritor tan eminente y de esta nobil\u00edsima asamblea quien como yo es pobre de fama y escaso de ingenio? Puesto en caso tan grave, me ha parecido conveniente escoger para tema de mi discurso un asunto subid\u00edsimo, que, cautivando vuestra atenci\u00f3n, os fuerce a apartar de m\u00ed vuestros ojos, para ponerlos en su grande majestad y en su sublime alteza.<\/p>\n<p>Hay un libro, tesoro de un pueblo que es hoy f\u00e1bula y ludibrio de la tierra, y que fue en tiempos pasados estrella del Oriente, adonde han ido a beber su divina inspiraci\u00f3n todos los grandes poetas de las regiones occidentales del mundo y en el cual han aprendido el secreto de levantar los corazones y de arrebatar las almas con sobrehumanas y misteriosas armon\u00edas. Ese libro es la Biblia, el libro por excelencia.<\/p>\n<p>En \u00e9l aprendi\u00f3 Petrarca a modular sus gemidos; en \u00e9l vio Dante sus terr\u00edficas visiones; de aquella fragua encendida sac\u00f3 el poeta de Sorrento los espl\u00e9ndidos resplandores de sus cantos. Sin \u00e9l, Milton no hubiera sorprendido a la mujer en su primera flaqueza, al hombre en su primera culpa, a Luzbel en su primera conquista, a Dios en su primer ce\u00f1o; ni hubiera podido decir a las gentes la tragedia del para\u00edso, ni cantar con canto de dolor la mala ventura y triste hado del humano linaje. Y para hablar de nuestra Espa\u00f1a, \u00bfqui\u00e9n ense\u00f1\u00f3 al maestro fray Luis de Le\u00f3n a ser sencillamente sublime? \u00bfDe qui\u00e9n aprendi\u00f3 Herrera su entonaci\u00f3n alta, imperiosa y robusta? \u00bfQui\u00e9n inspiraba a Rioja aquellas l\u00fagubres lamentaciones, llenas de pompa y majestad y henchidas de tristeza, que dejaba caer sobre los campos marchitos, y sobre los mustios collados, y sobre las ruinas de los imperios, como un pa\u00f1o de luto? \u00bfEn cu\u00e1l escuela aprendi\u00f3 Calder\u00f3n a remontarse a las eternas moradas sobre las plumas de los vientos? \u00bfQui\u00e9n puso delante de los ojos de nuestros grandes escritores m\u00edsticos los oscuros abismos del coraz\u00f3n humano? \u00bfQui\u00e9n puso en sus labios aquellas santas armon\u00edas, y aquella vigorosa elocuencia, y aquellas tremendas imprecaciones, y aquellas fat\u00eddicas amenazas, y aquellos arranques sublimes, y aquellos suav\u00edsimos acentos de encendida caridad y de cast\u00edsimo amor, con que unas veces pon\u00edan espanto en la conciencia de los pecadores y otras levantaban hasta el arrobamiento las limpias almas de los justos? Suprimid la Biblia con la imaginaci\u00f3n, y habr\u00e9is suprimido la bella, la grande literatura espa\u00f1ola, o la habr\u00e9is despojado al menos de sus destellos m\u00e1s sublimes, de sus m\u00e1s espl\u00e9ndidos atav\u00edos, de sus soberbias pompas y de sus santas magnificencias.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 mucho, se\u00f1ores, que las literaturas se deslustren, si con la supresi\u00f3n de la Biblia quedar\u00edan todos los pueblos asentados en tinieblas y en sombras de muerte? Porque en la Biblia est\u00e1n escritos los anales del cielo, de la tierra y del g\u00e9nero humano; en ella, como en la divinidad misma, se contiene lo que fue, lo que es y lo que ser\u00e1; en su primera p\u00e1gina se cuenta el principio de los tiempos y el de las cosas, y en su \u00faltima p\u00e1gina el fin de las cosas y de los tiempos. Comienza con el G\u00e9nesis, que es un idilio, y acaba con el Apocalipsis de San Juan, que es un himno f\u00fanebre. El G\u00e9nesis es bello como la primera brisa que refresc\u00f3 a los mundos, como la primera aurora que se levant\u00f3 en el cielo, como la primera flor que brot\u00f3 en los campos, como la primera palabra amorosa que pronunciaron los hombres, como el primer sol que apareci\u00f3 en el Oriente. El Apocalipsis de San Juan es triste como la \u00faltima palpitaci\u00f3n de la naturaleza, como el \u00faltimo rayo de luz, como la \u00faltima mirada de un moribundo. Y entre este himno f\u00fanebre y aquel idilio vense pasar unas en pos de otras a la vista de Dios todas las generaciones y unos en pos de otros todos los pueblos: las tribus van con sus patriarcas; las rep\u00fablicas, con sus magistrados; las monarqu\u00edas, con sus reyes, y los imperios, con sus emperadores. Babilonia pasa con su abominaci\u00f3n, N\u00ednive con su pompa, Menfis con su sacerdocio, Jerusal\u00e9n con sus profetas y su templo, Atenas con sus artes y con sus h\u00e9roes, Roma con su diadema y con los despojos del mundo. Nada est\u00e1 firme sino Dios; todo lo dem\u00e1s pasa y muere, como pasa y muere la espuma que va deshaciendo la ola.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3165\" aria-describedby=\"caption-attachment-3165\" style=\"width: 394px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3165\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-Fray-Luis-de-Le\u00f3n-de-Miguel-El\u00edas.jpg\" alt=\"\" width=\"394\" height=\"570\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-Fray-Luis-de-Le\u00f3n-de-Miguel-El\u00edas.jpg 394w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/2-Fray-Luis-de-Le\u00f3n-de-Miguel-El\u00edas-207x300.jpg 207w\" sizes=\"auto, (max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3165\" class=\"wp-caption-text\">Fray Luis de Le\u00f3n, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>All\u00ed se cuentan o se predicen todas las cat\u00e1strofes, y por eso est\u00e1n all\u00ed los modelos inmortales de todas las tragedias; all\u00ed se hace el recuento de todos los dolores humanos; por eso las arpas b\u00edblicas resuenan l\u00fagubremente, dando los tonos de todas las lamentaciones y de todas las eleg\u00edas. \u00bfQui\u00e9n volver\u00e1 a gemir como Job cuando, derribado en el suelo por una mano excelsa que le oprime, hinche con sus gemidos y humedece con sus l\u00e1grimas los valles de Idumea? \u00bfQui\u00e9n volver\u00e1 a lamentarse como se lamentaba Jerem\u00edas en torno de Jerusal\u00e9n, abandonada de Dios y de las gentes? \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 l\u00fagubre y sombr\u00edo como era sombr\u00edo y l\u00fagubre Ezequiel, el poeta de los grandes infortunios y de los tremendos castigos, cuando daba a los vientos su arrebatada inspiraci\u00f3n, espanto de Babilonia? Cu\u00e9ntanse all\u00ed las batallas del Se\u00f1or, en cuya presencia son vanos simulacros las batallas de los hombres; por eso la Biblia, que contiene los modelos de todas las tragedias, de todas las eleg\u00edas y de todas las lamentaciones, contiene tambi\u00e9n el modelo inimitable de todos los cantos de victoria. \u00bfQui\u00e9n cantar\u00e1 como Mois\u00e9s del otro lado del mar Rojo, cuando cantaba la victoria de Jehov\u00e1, el vencimiento de Fara\u00f3n y la libertad de su pueblo? \u00bfQui\u00e9n volver\u00e1 a cantar un himno de victoria como el que cantaba D\u00e9bora, la sibila de Israel, la amazona de los hebreos, la mujer fuerte de la Biblia? Y si de los himnos de victoria pasamos a los himnos de alabanza, \u00bfen cu\u00e1l templo resonaron jam\u00e1s como en el de Israel, cuando sub\u00edan al cielo aquellas voces suaves, armoniosas, concertadas, con el delicado perfume de las rosas de Jeric\u00f3 y con el aroma del incienso del Oriente? Si busc\u00e1is modelos de la poes\u00eda l\u00edrica, \u00bfqu\u00e9 lira habr\u00e1 comparable con el arpa de David, el amigo de Dios, el que pon\u00eda el o\u00eddo a las suav\u00edsimas consonancias y a los dulc\u00edsimos cantos de las arpas ang\u00e9licas; o con el arpa de Salom\u00f3n, el rey sabio y felic\u00edsimo, que puso la sabidur\u00eda en sentencias y en proverbios y acab\u00f3 por llamar vanidad a la sabidur\u00eda; que cant\u00f3 el amor y sus regalados dejos, y su dulc\u00edsima embriaguez, y sus sabrosos transportes, y sus elocuentes delirios? Si busc\u00e1is modelos de la poes\u00eda buc\u00f3lica, \u00bfen d\u00f3nde los hallar\u00e9is tan frescos y tan puros como en la \u00e9poca b\u00edblica del patriarcado, cuando la mujer, la fuente y la flor eran amigas, porque todas juntas y cada una de por s\u00ed eran el s\u00edmbolo de la primitiva sencillez y de la c\u00e1ndida inocencia? \u00bfD\u00f3nde hallar\u00e9is sino all\u00ed los sentimientos limpios y castos, y el encendido pudor de los esposos, y la misteriosa fragancia de, las familias patriarcales?<\/p>\n<p>Y ved, se\u00f1ores, por qu\u00e9 todos los grandes poetas, todos los que han sentido sus pechos devorados por la llama inspiradora de un Dios, han corrido a aplacar su sed en las fuentes b\u00edblicas de aguas inextinguibles, que ahora forman impetuosos torrentes, ahora r\u00edos anchurosos y hondables, ya estrepitosas cascadas y bulliciosos arroyos, o tranquilos estanques y apacibles remansos.<\/p>\n<p>Libro prodigioso aqu\u00e9l, se\u00f1ores, en que el g\u00e9nero humano comenz\u00f3 a leer treinta y tres siglos ha, y con leer en \u00e9l todos los d\u00edas, todas las noches y todas las horas, a\u00fan no ha acabado su lectura. Libro prodigioso aqu\u00e9l, en que se calcula todo antes de haberse inventado la ciencia de los c\u00e1lculos; en que sin estudios ling\u00fc\u00edsticos se da noticia del origen de las lenguas; en que sin estudios astron\u00f3micos se computan las revoluciones de los astros; en que sin documentos hist\u00f3ricos se cuenta la Historia; en que sin estudios f\u00edsicos se revelan las leyes del mundo. Libro prodigioso aqu\u00e9l, que lo ve todo y que lo sabe todo; que sabe los pensamientos que se levantan en el coraz\u00f3n del hombre y los que est\u00e1n presentes en la mente de Dios; que ve lo que pasa en los abismos del mar y lo que sucede en los abismos de la tierra; que cuenta o predice todas las cat\u00e1strofes de las gentes, y en donde se encierran y atesoran todos los tesoros de la misericordia, todos los tesoros de la justicia y todos los tesoros de la venganza. Libro en fin, se\u00f1ores, que, cuando los cielos se replieguen sobre s\u00ed mismos como un abanico gigantesco, y cuando la tierra padezca desmayos, y el sol recoja su luz y se apaguen las estrellas, permanecer\u00e1 \u00e9l solo con Dios, porque es su eterna palabra resonando eternamente en las alturas.<\/p>\n<p>Ya veis, se\u00f1ores, cu\u00e1n libre y extendido campo se abre aqu\u00ed a las investigaciones de los hombres. Obligado, empero, por la \u00edndole exclusivamente literaria de esta ilustre asamblea, a considerar a la Biblia solamente como un libro que contiene la poes\u00eda de una naci\u00f3n digna de perdurable memoria, me limitar\u00e9 a indicar algo de lo mucho que podr\u00eda indicarse y decirse acerca de las causas que sirven para explicar su poderoso atractivo y su resplandeciente hermosura.<\/p>\n<p>Tres sentimientos hay en el hombre po\u00e9ticos por excelencia: el amor a Dios, el amor a la mujer y el amor a la patria; el sentimiento religioso, el humano y el pol\u00edtico; por eso, all\u00ed donde es oscura la noticia de Dios, donde se cubre con un velo el rostro de la mujer y donde son cautivas o siervas las naciones, la poes\u00eda es a manera de llama que, falta de alimentos, se consume y desfallece. Por el contrario, all\u00ed donde Dios brilla en su trono con toda la majestad de su gloria, all\u00ed donde impera la mujer con el irresistible poder de sus encantos, all\u00ed donde el pueblo es libre, la poes\u00eda tiene p\u00fadicas rosas para la mujer, gloriosas palmas para las naciones, alas espl\u00e9ndidas para encumbrarse a las regiones alt\u00edsimas del cielo.<\/p>\n<p>De todos los pueblos que caen al otro lado de la Cruz, el hebreo es el \u00fanico que tuvo una noticia cierta de Dios; el solo que adivin\u00f3 la dignidad de la mujer y el \u00fanico que puso siempre a salvo su libertad en los grandes azares de su existencia borrascosa. Y si no, volved los ojos al Oriente, al Occidente, al Septentri\u00f3n y al Mediod\u00eda, y no encontrar\u00e9is ni a la mujer, ni a Dios, ni al pueblo, en cuanto ba\u00f1a el sol, y en cuanto se extiende el mar, y en cuanto se dilatan los t\u00e9rminos de la tierra. Desde el punto de vista religioso, todas las naciones eran id\u00f3latras, maniqueas o pante\u00edstas. La noticia de un Dios consustancial con el mundo, esparcida entre todas las gentes en las primitivas edades, tuvo su origen en las regiones indost\u00e1nicas. La existencia de un Dios, principio de todo bien, y de otro, principio de todo mal, haci\u00e9ndole oposici\u00f3n y contraste, fue invenci\u00f3n de los sacerdotes persas; y las rep\u00fablicas griegas fueron el ejemplar de las naciones id\u00f3latras. El Dios del Indost\u00e1n estaba condenado a un eterno reposo; el de los persas, a una impotencia absoluta, y los dioses griegos eran hombres.<\/p>\n<p>Por lo que hace a la mujer, estaba condenada en todas las zonas del mundo al ostracismo pol\u00edtico y civil y a la servidumbre dom\u00e9stica. \u00bfQui\u00e9n reconocer\u00eda en esa esclava, con la frente inclinada bajo el peso de una maldici\u00f3n tremenda y misteriosa, a la m\u00e1s bella, a la m\u00e1s suave, a la m\u00e1s delicada criatura de la creaci\u00f3n, en cuyo divino rostro se retrata Dios, se reflejan los cielos y se miran los \u00e1ngeles?<\/p>\n<figure id=\"attachment_3166\" aria-describedby=\"caption-attachment-3166\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3166\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Reyes-Salom\u00f3n-y-David-de-Pedro-Berruguete-1024x582.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Reyes-Salom\u00f3n-y-David-de-Pedro-Berruguete-1024x582.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Reyes-Salom\u00f3n-y-David-de-Pedro-Berruguete-300x171.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Reyes-Salom\u00f3n-y-David-de-Pedro-Berruguete-768x437.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/3-Reyes-Salom\u00f3n-y-David-de-Pedro-Berruguete.jpg 1437w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3166\" class=\"wp-caption-text\">Reyes Salom\u00f3n y David, de Pedro Berruguete<\/figcaption><\/figure>\n<p>Por \u00faltimo, se\u00f1ores, si busc\u00e1is un pueblo libre, un pueblo que tenga noticia de la dignidad humana, no encontrar\u00e9is ninguno en todos los \u00e1mbitos de la tierra que se eleve a tan grande majestad y que se levante a tanta altura. En vano le buscar\u00e9is en aquellos imperios portentosos del Asia, que, cayendo con estr\u00e9pito unos sobre otros, vinieron todos al suelo con espantosa ruina. En vano le buscar\u00e9is en la tierra de los Faraones, donde se levantan aquellos gigantescos sepulcros, cuyos cimientos se amasaron con el sudor y con la sangre de naciones vencidas y sujetas, y que publican con elocuencia muda y aterradora que aquellas vastas soledades fueron asiento un d\u00eda de generaciones esclavas. Y si, apartando los ojos de las regiones orientales, los volv\u00e9is a las partes de Occidente, \u00bfqu\u00e9 veis en las rep\u00fablicas griegas sino aristocracias orgullosas y tir\u00e1nicas oligarqu\u00edas? \u00bfQu\u00e9 otra cosa viene a ser Esparta, silla del Imperio de la raza d\u00f3rica, sino una ciudad oriental, dominada por sus conquistadores? \u00bfY qu\u00e9 viene a ser Atenas, la heroica, la democr\u00e1tica, la culta, patria de los dioses y de los h\u00e9roes, sino una ciudad habitada por un pueblo esclavo y por una aristocracia fiera, y desvanecida, que no se llam\u00f3 a s\u00ed propia pueblo sino porque el pueblo no era nada?<\/p>\n<p>Vengamos ahora a la naci\u00f3n hebrea, y antes de todo hablemos de su Dios, porque su nombre est\u00e1 escrito con caracteres imperecederos en todas las p\u00e1ginas de su historia. Su nombre es Jehov\u00e1; su naturaleza, espiritual; su inteligencia, infinita; su libertad, completa; su independencia, absoluta; su voluntad, omnipotente. La creaci\u00f3n fue un acto de esa voluntad independiente y soberana. Cuanto cre\u00f3 con su poder se mantiene con su providencia. Jehov\u00e1 mantiene a los astros en sus \u00f3rbitas, a la tierra en su eje, al mar en su cauce. Las gentes se olvidaron de su nombre, y \u00e9l retir\u00f3 su mano de las gentes, y la inteligencia humana se vio envuelta de s\u00fabito en una eterna noche; y entonces eligi\u00f3 un pueblo entre todos y le llam\u00f3 hacia s\u00ed, y le abri\u00f3 el entendimiento para que entendiera; y entendi\u00f3, y le ador\u00f3 puesto de hinojos, y camin\u00f3 por sus v\u00edas, y obedeci\u00f3 sus mandamientos, y se puso debajo de su mano, llena de venganzas y de misericordias, y ejecut\u00f3 el encargo de ser el instrumento de sus inescrutables designios, y fue la luz de la tierra.<\/p>\n<p>\u00danico entre todos los pueblos, escogido y gobernado por Dios, el pueblo hebreo es tambi\u00e9n el \u00fanico cuya historia es un himno sin fin en alabanza del Dios que le conduce y le gobierna. Apartado de todas las sociedades humanas, est\u00e1 solo, solo con Jehov\u00e1, que le habla con la voz de sus profetas y con la de sus sacerdotes, y a quien responde con c\u00e1nticos de adoraci\u00f3n, que est\u00e1n resonando siempre en las cuerdas de su lira.<\/p>\n<p>Los c\u00e1nticos hebreos recibieron de la unidad majestuosa de su Dios su limpia sencillez, su noble majestad y su incomparable belleza. \u00bfQu\u00e9 viene a ser la sencillez de los griegos, milagro del artificio, cuando se ponen los ojos en la sencillez hebraica, en la sencillez del pueblo predestinado, que vio en el cielo un solo Dios, en la humanidad un solo hombre y en la tierra un solo templo? \u00bfC\u00f3mo no hab\u00eda de ser maravillosamente sencillo un pueblo para quien toda la sabidur\u00eda estaba en una sola palabra, que la tierra pronunciaba con la voz de sus huracanes, el mar con la ronca voz de sus magn\u00edficos estruendos, las aves con la voz de su canto, los vientos con la voz de sus gemidos?<\/p>\n<p>Lo que caracteriza al pueblo hebreo, lo que le distingue de todos los pueblos de la tierra, es la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo, su aniquilamiento delante de su Dios. Para el pueblo hebreo, todo lo que tiene movimiento y vida es rastro y huella de su majestad omnipotente, que resplandece as\u00ed en el cedro de las monta\u00f1as como en el lirio de los valles. Cada una de las palabras de Jehov\u00e1 constituye una \u00e9poca de su historia. Dios, le se\u00f1ala con el dedo la tierra de promisi\u00f3n y le promete que de su raza vendr\u00eda aquel que anunci\u00f3 en el para\u00edso en los tiempos ad\u00e1micos por Redentor del mundo y por Rey y Se\u00f1or natural de las naciones. \u00c9sta es la \u00e9poca de la promesa, que corresponde a la de los patriarcas. Apartado de los caminos del Se\u00f1or, levanta \u00eddolos en el desierto, cae en horrendas supersticiones e idolatr\u00edas, y el Se\u00f1or le anuncia disturbios, guerras, cautiverios, torbellinos grandes y tempestuosos, la ruina del templo, el allanamiento de los muros de la ciudad santa y su propia dispersi\u00f3n por todos los \u00e1mbitos de la tierra. \u00c9sta es la \u00e9poca de la amenaza. Por \u00faltimo, llega la hora en la plenitud de los tiempos, y aparece en el horizonte la estrella de Jacob, y se consuma el sacrificio cruento del Calvario, y el templo cae, y Jerusal\u00e9n se desploma, y el pueblo jud\u00edo se dispersa por el mundo. \u00c9sta es la \u00e9poca del castigo.<\/p>\n<p>Ya lo veis, se\u00f1ores; la historia del pueblo hebreo no es otra cosa, si bien se mira, sino un drama religioso, compuesto de una promesa, de una amenaza y de una cat\u00e1strofe. La promesa la oy\u00f3 Abrah\u00e1n, y la oyeron todos los patriarcas; la amenaza la oy\u00f3 Mois\u00e9s, y la oyeron los profetas; la cat\u00e1strofe todos la presenciamos. Vivos est\u00e1n los autores de esta tragedia aterradora. Vivo est\u00e1 el Dios de Israel, que tan grandes cosas obr\u00f3 para ense\u00f1anza perpetua de las gentes; vivo est\u00e1 el pueblo desventurado que puso una mano airada y ciega en el rostro de su Dios, y que, peregrino en el mundo, va contando a las naciones sus pasadas glorias y sus presentes desventuras.<\/p>\n<p>Si es una cosa puesta fuera de toda duda que la explicaci\u00f3n de su historia est\u00e1 en la palabra divina, no es menos evidente que hay una correspondencia admirable entre las vicisitudes de su poes\u00eda y las evoluciones de su historia. La primera palabra de su Dios es una promesa: su primer per\u00edodo hist\u00f3rico, el patriarcado; y los primeros cantos de su musa dicen al pueblo la promesa de su Dios y a Jehov\u00e1 las esperanzas de su pueblo. El encargo religioso y social de la poes\u00eda hebraica, en aquellos tiempos primitivos, era ajustar paces y alianzas entre la Divinidad y el hombre, siendo los mensajeros de estas paces, por parte del hombre, su profunda adoraci\u00f3n; por parte de la Divinidad, su infinita misericordia. Nada es comparable al encanto de la poes\u00eda b\u00edblica que corresponde a este per\u00edodo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3167\" aria-describedby=\"caption-attachment-3167\" style=\"width: 832px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3167\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Salmo-23.jpg\" alt=\"\" width=\"832\" height=\"594\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Salmo-23.jpg 832w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Salmo-23-300x214.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/4-Salmo-23-768x548.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 832px) 100vw, 832px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3167\" class=\"wp-caption-text\">Salmo 23<\/figcaption><\/figure>\n<p>El patriarca es el tipo de la sencillez y de la inocencia. M\u00e1s bien que el var\u00f3n incorruptible y justo, es el ni\u00f1o sin mancilla de pecado; por eso oye a menudo aquella habla suav\u00edsima y deleitosa con que Dios le llama hacia s\u00ed; por eso recibe visitas de los \u00e1ngeles. M\u00e1s bien que el hombre recto, que anda gozoso por las v\u00edas del Se\u00f1or, es el habitante del cielo que anda triste por el mundo, porque ha perdido su camino y se acuerda de su patria. Su \u00fanico padre es su Dios, los \u00e1ngeles son sus hermanos. Los patriarcas eran entonces, como los ap\u00f3stoles han sido despu\u00e9s, la sal de la tierra. En vano buscar\u00e9is por el mundo, en aquellos remot\u00edsimos tiempos, al hombre pobre de esp\u00edritu, rico de fe, manso y sencillo de coraz\u00f3n, modesto en las prosperidades, resignado en las tribulaciones, de vida inocente y de honestas y pac\u00edficas costumbres. El tesoro de esas virtudes apacibles resplandeci\u00f3 solamente en las solitarias tiendas de los patriarcas b\u00edblicos.<\/p>\n<p>Hu\u00e9sped en la tierra de Fara\u00f3n, el pueblo hebreo se olvid\u00f3 de su Dios en los tiempos adelante y amancill\u00f3 sus santas costumbres con las abominaciones egipc\u00edacas; diose entonces a supersticiones y ag\u00fceros en aquella tierra agorera y supersticiosa, y troc\u00f3 a un tiempo mismo su Dios por los \u00eddolos y su libertad por la servidumbre. Arrancole de ella violentamente la mano de un hombre gobernado por una fuerza sobrehumana, el m\u00e1s grande de los profetas de Israel y el m\u00e1s grande entre los hijos de los hombres.<\/p>\n<p>Cu\u00e9ntase de muchos que han ganado el se\u00f1or\u00edo de las gentes y asentado su dominaci\u00f3n en las naciones por la fuerza del hierro; de ninguno se cuenta, sino de Mois\u00e9s, que haya fundado un se\u00f1or\u00edo incontrastable con s\u00f3lo la fuerza de la palabra. Ciro, Alejandro, Mahoma, llevaron por el mundo la desolaci\u00f3n y la muerte, y no fueron grandes sino porque fueron homicidas. Mois\u00e9s aparta su rostro lleno de horror de las batallas sangrientas, y entra en el seno de Abrah\u00e1n, vestido de blancas vestiduras y ba\u00f1ado de pac\u00edficos resplandores. Los fundadores de imperios y principados, de que est\u00e1n llenas las historias, abrieron las zanjas y echaron los cimientos de su poder ayudados de fuert\u00edsimos ej\u00e9rcitos y de fant\u00e1sticas muchedumbres. Mois\u00e9s est\u00e1 solo en los desiertos de la Arabia, rodeado de un gigantesco mot\u00edn por seiscientos mil rebeldes, y con esos seiscientos mil rebeldes, derribados en tierra por su voluntad soberana, se compone un grande imperio y un vast\u00edsimo principado. Todos los fil\u00f3sofos y todos los legisladores han sido hijos, por su inteligencia, de otros legisladores y de m\u00e1s antiguos fil\u00f3sofos. Licurgo es el representante de la civilizaci\u00f3n d\u00f3rica; Sol\u00f3n, el representante de la cultura intelectual de los pueblos jonios; Numa Pompilio representa la civilizaci\u00f3n etrusca; Plat\u00f3n desciende de Pit\u00e1goras; Pit\u00e1goras, de los sacerdotes del Oriente. S\u00f3lo Mois\u00e9s est\u00e1 sin antecesores.<\/p>\n<p>Los babilonios, los asirios, los egipcios y los griegos estaban oprimidos por reyes, y \u00e9l funda una rep\u00fablica. Los templos levantados en la tierra estaban llenos de \u00eddolos; \u00e9l da la traza de un magn\u00edfico santuario, que es el palacio silencioso y desierto de un Dios tremendo e invisible. Los hombres estaban sujetos unos a otros; Mois\u00e9s declara que su pueblo s\u00f3lo est\u00e1 sujeto a su Dios. Su Dios gobierna las familias por el ministerio de la paternidad; las tribus, por el ministerio de los ancianos; las cosas sagradas, por el ministerio de los sacerdotes; los ej\u00e9rcitos, por el ministerio de sus capitanes, y la rep\u00fablica toda, por su omnipotente palabra, que los \u00e1ngeles del cielo ponen en el o\u00eddo de Mois\u00e9s en las humeantes cimas de los montes, que, turb\u00e1ndose con la presencia del que los puso all\u00ed, tiemblan en sus anch\u00edsimos fundamentos y se coronan de rayos.<\/p>\n<p>Con los patriarcas tuvo fin la \u00e9poca de la promesa, y en Mois\u00e9s tiene principio la \u00e9poca de la amenaza. Con la palabra de Dios cambia de s\u00fabito el semblante de su pueblo, y la poes\u00eda hebrea se conforma de suyo a ese nuevo semblante y a aquella nueva palabra. Dios se ha convertido, de Padre que era, en Se\u00f1or; el pueblo, de hijo que era, en esclavo; Dios le quita la libertad en castigo de sus prevaricaciones y en premio de su rescate. \u00abYo soy vuestro Dios, y vosotros sois mi pueblo\u00bb, hab\u00eda dicho Jehov\u00e1 a los santos patriarcas. \u00abYo soy tu Se\u00f1or y tu propietario, el que te libr\u00f3 de la servidumbre de los Faraones\u00bb; esto dice Jehov\u00e1, por la boca de Mois\u00e9s a su pueblo prevaricador y rebelde; Dios deja de hablar dulce y secretamente a los hombres; los \u00e1ngeles no visitan ya sus tiendas hospitalarias; la blanca y pura flor de la inocencia no abre su casto c\u00e1liz en los campos de Israel, que resuenan l\u00fagubremente con amenazas fat\u00eddicas y con sordas imprecaciones. Todo es all\u00ed sombr\u00edo: el desierto con su inmensa soledad, el monte con sus pavorosos misterios, el cielo con sus aterradores prodigios. La musa de Israel amenaza como Dios y gime como el pueblo. Su pecho, que hierve como un volc\u00e1n, est\u00e1 henchido hoy de bendiciones, ma\u00f1ana de anatemas; sus cantos imitan hoy la apacible serenidad de un cielo sin nubes, ma\u00f1ana el sordo estruendo de un mar en tumulto; hoy compone su rostro con la majestad \u00e9pica, ma\u00f1ana se descomponen sus facciones con el terror dram\u00e1tico; poco despu\u00e9s parece una bacante en su desorden l\u00edrico; ya se ci\u00f1e de palmas y canta la victoria, ya se inunda de llanto y deja que se escapen de su pecho tristes y dolorosas eleg\u00edas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3168\" aria-describedby=\"caption-attachment-3168\" style=\"width: 763px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3168\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Mois\u00e9s-con-las-Tablas-de-la-Ley-\u2013-Guido-Reni.jpg\" alt=\"\" width=\"763\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Mois\u00e9s-con-las-Tablas-de-la-Ley-\u2013-Guido-Reni.jpg 763w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/5-Mois\u00e9s-con-las-Tablas-de-la-Ley-\u2013-Guido-Reni-229x300.jpg 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3168\" class=\"wp-caption-text\">Mois\u00e9s con las Tablas de la Ley \u2013 Guido Reni<\/figcaption><\/figure>\n<p>Mois\u00e9s, que es el m\u00e1s grande de todos los fil\u00f3sofos, el m\u00e1s grande de todos los fundadores de imperios, es tambi\u00e9n el m\u00e1s grande de todos los poetas. Homero canta las genealog\u00edas griegas, Mois\u00e9s las genealog\u00edas del g\u00e9nero humano; Homero cuenta las peregrinaciones de un hombre, Mois\u00e9s las peregrinaciones de un pueblo; Homero nos hace asistir al choque violento de la Europa y del Asia, Mois\u00e9s nos pone delante las maravillas de la creaci\u00f3n; Homero canta a Aquiles, Mois\u00e9s a Jehov\u00e1; Homero desfigura a los hombres y a los dioses, sus hombres son divinos y sus dioses humanos; Mois\u00e9s nos muestra sin velo el rostro de Dios y el rostro del hombre. El \u00e1guila hom\u00e9rica no subi\u00f3, m\u00e1s alta que las cumbres del Olimpo ni vol\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los griegos horizontes. El \u00e1guila del Sina\u00ed subi\u00f3 hasta el trono resplandeciente de Dios y tuvo debajo de sus alas todo el orbe de la tierra. En la epopeya hom\u00e9rica, todo es griego: griego es el poeta, griegos son los dioses, griegos los h\u00e9roes. En la epopeya b\u00edblica, todo es local y general a un tiempo mismo. El Dios de Israel es el Dios de todas las gentes; el pueblo de Israel es sombra y figura de todos los pueblos, y el poeta de Israel es sombra y figura de todos los hombres. Entre la epopeya hom\u00e9rica y la b\u00edblica, entre Homero y Mois\u00e9s, hay la misma distancia que entre J\u00fapiter y Jehov\u00e1, entre el Olimpo y el cielo, entre la Grecia y el mundo.<\/p>\n<p>Ya lo veis, se\u00f1ores; para los que como nosotros comprenden la inconmensurable distancia que hay entre la divinidad gent\u00edlica y la hebrea y entre el sentimiento religioso del pueblo de Dios y el de los pueblos gentiles, la causa de la \u00edndole diversa de sus grandes monumentos po\u00e9ticos no puede ser una cosa rec\u00f3ndita y oculta, \u00e9ralo en tiempos pasados, cuando todas las gentes andaban en tinieblas y cuando la naturaleza del hombre y la de Dios eran secretos escondidos a todos los sabios. Pero como quiera que no pod\u00e9is tener por ocioso y por fuera de saz\u00f3n que mayores torrentes de luz esparzan la claridad de sus rayos sobre tan ardua y tan importante materia, bueno ser\u00e1 que haya una estaci\u00f3n aqu\u00ed para llamar vuestra atenci\u00f3n hacia la distancia que hay entre la mujer hebrea y la gent\u00edlica y hacia los diversos encargos que las dieron esas gentes en los dom\u00e9sticos hogares.<\/p>\n<p>Y no extra\u00f1\u00e9is, se\u00f1ores, que inmediatamente despu\u00e9s de haberos hablado de Dios os hable de la mujer. Cuando Dios, enamorado del hombre, su m\u00e1s perfecta criatura, determin\u00f3 hacerle el primer don, le dio en su amor infinito a la mujer, para que esparciera flores por sus sendas y luz por sus horizontes. El hombre fue el Se\u00f1or, y la mujer el \u00e1ngel del para\u00edso.<\/p>\n<p>Cuando la mujer cometi\u00f3 la primera de sus flaquezas, Dios permiti\u00f3 que el hombre cometiera el primero de sus pecados, para que vivieran juntos; juntos salieron de aquellas moradas espl\u00e9ndidas, con el pie lleno de temblor, el coraz\u00f3n de tristeza, y con los ojos oscurecidos con l\u00e1grimas. Juntos han ido atravesando las edades, su mano puesta en su mano, ahora resistiendo grandes torbellinos y tempestades procelosas, ahora dej\u00e1ndose llevar mansa y regaladamente por pac\u00edficos temporales, surcando el mar de la vida con grande bonanza y con sosegada fortuna. Al herir Dios con la vara de su justicia al hombre prevaricador, cerr\u00e1ndole las puertas del delicioso jard\u00edn que para \u00e9l hab\u00eda dispuesto con sus propias manos, tocado de misericordia quiso dejarle algo que le recordara el suave perfume de aquellas moradas ang\u00e9licas; y le dej\u00f3 a la mujer, para que al poner en ella sus ojos, pensara en el para\u00edso.<\/p>\n<p>Antes que saliera del ed\u00e9n, Dios prometi\u00f3 a la mujer que de sus entra\u00f1as nacer\u00eda, andando el tiempo, el que hab\u00eda de quebrantar la cabeza de la serpiente: De esta manera, el Padre de todas las justicias y de todas las misericordias junt\u00f3 el castigo con la promesa y el dolor con la esperanza. Conservose completa esta tradici\u00f3n primitiva, seg\u00fan la cual la mujer era dos veces santa, con la santidad de la promesa y con la santidad del infortunio, entre los descendientes de Set, que merecieron ser llamados hijos de Dios; alterose, empero, notablemente entre los descendientes de Ca\u00edn, que, por su mala vida y estragadas costumbres, fueron llamados hijos de los hombres; los primeros respetaron a la mujer, uni\u00e9ndose con ella en la tierra con el v\u00ednculo santo, uno e indisoluble que el mismo Dios hab\u00eda formado en el cielo; los segundos la envilecieron y degradaron, instituyendo la poligamia, mancha del lecho nupcial; siendo Lamec, el primero de quien se cuenta que tom\u00f3 por suyas dos mujeres. Con estos malos principios fueron los hombres a dar en grandes estragos, hasta que, generalizada la corrupci\u00f3n, se hizo necesaria la intervenci\u00f3n divina y la subsiguiente desaparici\u00f3n de los hombres de sobre la faz de la tierra, cubierta toda con las aguas purificadoras del diluvio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3169\" aria-describedby=\"caption-attachment-3169\" style=\"width: 775px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3169\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-Jael-con-D\u00e9bora-y-Barac-de-Salomon-de-Bray.jpg\" alt=\"\" width=\"775\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-Jael-con-D\u00e9bora-y-Barac-de-Salomon-de-Bray.jpg 775w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-Jael-con-D\u00e9bora-y-Barac-de-Salomon-de-Bray-242x300.jpg 242w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/6-Jael-con-D\u00e9bora-y-Barac-de-Salomon-de-Bray-768x951.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 775px) 100vw, 775px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3169\" class=\"wp-caption-text\">Jael con D\u00e9bora y Barac, de Salomon de Bray<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aplacado el rostro de Dios, volvi\u00f3 a poblarse la tierra, conservando, empero, para perpetua ense\u00f1anza de los hombres, claros testimonios de sus iras; dispers\u00e1ronse los hombres por todas sus zonas, y se levantaron por todas partes grandes imperios, compuestos de diversas gentes y naciones. Hubo entonces, como en los tiempos antediluvianos, quienes fueron llamados hijos de Dios, y otros, que se llamaron hijos, de los hombres; fueron los primeros los descendientes de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob, que llevan en la Historia el nombre de hebreos; fueron los segundos los otros pueblos de la tierra, que llevan en la Historia el nombre de gentiles.<\/p>\n<p>Desfigurada entre los \u00faltimos la tradici\u00f3n de la mujer, no lleg\u00f3 hasta ellos sino una vaga noticia de su primera culpa, y no vieron en ella otra cosa sino la causa de todos los males que afligen al g\u00e9nero humano; borrada, por otra parte, casi de todo punto la tradici\u00f3n del matrimonio instituido en el cielo, los pueblos gentiles ignoraban que la mujer hab\u00eda nacido para ser la compa\u00f1era del hombre, y la convirtieron en instrumento vil de sus placeres y en v\u00edctima inocente de sus furores. Por eso instituyeron, como sus ascendientes antediluvianos, la poligamia, que es el sepulcro del amor; y por eso la dieron, cuando as\u00ed cumpl\u00eda a sus antojos livianos, libelo de repudio, instituyendo el divorcio, que es la disoluci\u00f3n de la sociedad dom\u00e9stica, fundamento perpetuo de todas las asociaciones humanas. Por eso la hicieron esclava de su esposo, para que estuviera sin derechos y para que permaneciera perpetuamente en su poder, como una v\u00edctima a quien la sociedad pone en manos del sacrificador o debajo de la mano de su verdugo.<\/p>\n<p>Esto sirve para explicar por qu\u00e9 el amor, que es para nosotros el m\u00e1s delicioso de todos los placeres y el m\u00e1s puro de todos los consuelos, era considerado por los gentiles como un castigo de los dioses. El amor entre el hombre y la mujer ten\u00eda algo de contrario a la naturaleza de las cosas, que repugna como un sacrilegio toda especie de uni\u00f3n entre seres entregados por la c\u00f3lera divina a enemistades perpetuas. Cuando en los poemas griegos aparece el amor, luego al punto pasa por delante de nuestros ojos un fat\u00eddico nublado, s\u00edntoma cierto de que est\u00e1n cerca los cr\u00edmenes y las cat\u00e1strofes. El amor de Elena la ad\u00faltera pierde a Troya y al Asia; el amor de una esclava, siendo causa del odio insolente y desde\u00f1oso de Aquiles, pone a punto de sucumbir a los griegos y a la Europa. Hasta la virtud en la mujer era presagio de tremendas desventuras: la honestidad de las mujeres latinas puso el hierro en las manos romanas y por dos veces produjo la completa perturbaci\u00f3n del Estado. Las cat\u00e1strofes dom\u00e9sticas iban juntas con las cat\u00e1strofes pol\u00edticas. El amor toca con su envenenada flecha el coraz\u00f3n de Dido, y arde en llamas impuras, y se consume en los incendios de una combusti\u00f3n espont\u00e1nea. Fedra es visitada por el dios, y se siente desfallecer, como si hubiera sido herida por el rayo, y discurre por sus venas una llama torpe y un corrosivo vitriolo. Vosotros los que os agrad\u00e1is en las emociones de los tr\u00e1gicos griegos, no os dej\u00e9is llevar de sus peligrosos encantos, que son encantos de sirenas. Esos amantes que all\u00ed veis, est\u00e1n en manos de las Eum\u00e9nides; huid de ellos, que est\u00e1n se\u00f1alados con la se\u00f1al de la c\u00f3lera de los dioses y est\u00e1n tocados de la peste.<\/p>\n<p>La mujer hebrea era, por el contrario, una criatura ben\u00e9fica y nobil\u00edsima. Poseedores los hebreos de la tradici\u00f3n b\u00edblica y sabedores del fin para que la mujer fue criada, la levantaron hasta s\u00ed, am\u00e1ndola como a compa\u00f1era suya, y aun la pusieron a mayor altura que el hombre, por ser la mujer el templo en donde hab\u00eda de habitar el Redentor de todo el g\u00e9nero humano. No fue, a la verdad, el matrimonio entre la gente hebrea un sacramento, como lo hab\u00eda sido antes en el para\u00edso, y como hab\u00eda de serlo en adelante, cuando el anunciado al mundo viniese en la plenitud de los tiempos; fue, sin embargo, una instituci\u00f3n grandemente religiosa y sagrada, al rev\u00e9s de lo que era en las naciones gent\u00edlicas. Las bodas se celebraban al comp\u00e1s de las oraciones que pronunciaban los deudos de los esposos para atraer sobre la nueva familia las bendiciones del cielo; con estas solemnidades y estos ritos se celebraron las bodas de Rebeca con Isaac, de Rut con Booz y de Sara con Tob\u00edas. El gran legislador del pueblo hebreo hab\u00eda permitido la poligamia y el divorcio, des\u00f3rdenes dif\u00edciles de ser arrancados de cuajo, cuando tan hondas ra\u00edces hab\u00edan echado en el mundo, y sobre todo en sus zonas orientales. Esto no obstante, ni el divorcio ni la poligamia fueron tan comunes entre la gente hebrea como entre los pueblos gentiles, ni produjeron all\u00ed la disoluci\u00f3n de la sociedad dom\u00e9stica, neutralizadas como estaban aquellas instituciones con saludables y santas doctrinas; por lo que hace a la esclavitud de la mujer, fue cosa desconocida en el pueblo de Dios, como quiera que la esclavitud no se compadece con aquella alta prerrogativa de ser Madre del Redentor, otorgada a la mujer desde los tiempos ad\u00e1micos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3170\" aria-describedby=\"caption-attachment-3170\" style=\"width: 631px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3170\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Cristo-de-Miguel-El\u00edas-631x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"631\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Cristo-de-Miguel-El\u00edas-631x1024.jpg 631w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Cristo-de-Miguel-El\u00edas-185x300.jpg 185w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Cristo-de-Miguel-El\u00edas.jpg 641w\" sizes=\"auto, (max-width: 631px) 100vw, 631px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3170\" class=\"wp-caption-text\">Cristo, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las tradiciones b\u00edblicas, que fueron causa de la libertad de la mujer, fueron al mismo tiempo ocasi\u00f3n de la libertad de los hijos; los de los gentiles ca\u00edan en el poder de sus padres, los cuales ten\u00edan sobre ellos el mismo derecho que sobre sus cosas; los de los hebreos eran hijos de Dios, y uno de ellos hab\u00eda de ser el Salvador de los hombres. De aqu\u00ed el santo respeto y tern\u00edsimo amor de los hebreos a sus hijos, igual al que ten\u00edan a sus mujeres; de aqu\u00ed el exquisito cuidado de las matronas en amamantar a sus propios pechos a los que hab\u00edan llevado en sus entra\u00f1as, siendo tan universal esta costumbre, que s\u00f3lo se sabe de Jo\u00e1s, rey de Jud\u00e1; de Mifiboset y de Rebeca que no hayan sido amamantados a los pechos de sus madres. De aqu\u00ed las bendiciones que descend\u00edan de lo alto sobre los progenitores de una numerosa familia y sobre las madres fecundas.\u00a0<em>Sus nietos son la corona de los ancianos,<\/em>\u00a0dice la Sagrada Escritura. Dios hab\u00eda prometido a Abrah\u00e1n una posteridad numerosa, y esa promesa era considerada por los hebreos como una de las m\u00e1s insignes mercedes; de aqu\u00ed la esmerada solicitud de sus legisladores por los crecimientos de la poblaci\u00f3n, cosa advertida ya por T\u00e1cito, que, hablando del pueblo hebreo, observa lo siguiente:\u00a0<em>Augendae tamen multitudini consulitur: nam et necare quemquam ex agnatis nefas.<\/em><\/p>\n<p>Si pon\u00e9is ahora la consideraci\u00f3n en la distancia que hay entre la familia gent\u00edlica y la hebrea, echar\u00e9is luego de ver que est\u00e1n separadas entre s\u00ed por un abismo profundo: la familia gent\u00edlica se compone de un se\u00f1or y de sus esclavos; la hebrea, del padre, de la mujer y de sus hijos; entran como elementos constitutivos de la primera deberes y derechos absolutos; entran a construir la segunda deberes y derechos limitados. La familia gent\u00edlica descansa en la servidumbre; la hebrea se funda en la libertad. La primera es el resultado de un olvido; la segunda, de un recuerdo; el olvido y el recuerdo de las divinas tradiciones, prueba clara de que el hombre no ignora sino porque olvida, y no sabe sino porque aprende.<\/p>\n<p>Ahora se comprender\u00e1 f\u00e1cilmente por qu\u00e9 la mujer hebrea pierde en los poemas b\u00edblicos todo lo que tuvo entre los gentiles de sombr\u00edo y de siniestro, y por qu\u00e9 el amor hebreo, a diferencia del gentil, que fue incendio de los corazones, es b\u00e1lsamo de las almas. Abrid los libros de los profetas b\u00edblicos, y en todos aquellos cuadros, o risue\u00f1os o pavorosos, con que daban a entender a las sobresaltadas muchedumbres o que iba deshaci\u00e9ndose el nublado o que la ira de Dios estaba cerca, hallar\u00e9is siempre en primer t\u00e9rmino a las v\u00edrgenes de Israel siempre bellas y vestidas de resplandores apacibles, ahora levanten sus corazones al Se\u00f1or en melodiosos himnos y en ang\u00e9licos cantares, ahora inclinen bajo el peso del dolor las c\u00e1ndidas azucenas de sus frentes.<\/p>\n<p>Si reunidas en coros en las plazas p\u00fablicas o en el templo del Se\u00f1or cantaban o se mov\u00edan en concertadas cadencias al comp\u00e1s de sonoros instrumentos, las castas y nobles hijas de Si\u00f3n parec\u00edan bajadas del cielo para consuelo de la tierra o enviadas por Dios para regalo de los hombres. Cuando los m\u00edseros hebreos, atados al carro del vencedor, pisaron la tierra de su servidumbre, pesoles m\u00e1s de la p\u00e9rdida de su vista que de la de su libertad; sin ellas \u00e9rales el sol odioso, el d\u00eda oscuro, el canto triste; y luego que por falta de l\u00e1grimas suspendieron su llanto y por falta de fuerzas sus gemidos, cerraron sus ojos a la luz y colgaron sus in\u00fatiles arpas en los sauces tristes de Babilonia.<\/p>\n<p>Ni se contentaron los hebreos con fiar a la mujer el blando cetro de los hogares, sino que pusieron muchas veces en su mano fort\u00edsima y victoriosa el pend\u00f3n de las batallas y el gobierno del Estado. La ilustre D\u00e9bora gobern\u00f3 la rep\u00fablica en calidad de juez supremo de la naci\u00f3n; como general de los ej\u00e9rcitos, pele\u00f3 y gan\u00f3 batallas sangrientas; como poeta, celebr\u00f3 los triunfos de Israel y enton\u00f3 himnos de victoria, manejando a un tiempo mismo con igual soltura y maestr\u00eda la lira, el cetro y la espada.<\/p>\n<p>En tiempo de los reyes, la viuda de Alejandro Janneo tuvo el cetro diez a\u00f1os; la madre del rey Asa le gobern\u00f3 en nombre de su hijo, y la mujer de Hircano Macabeo fue designada por este pr\u00edncipe para gobernar el Estado despu\u00e9s de sus d\u00edas. Hasta el esp\u00edritu de Dios, que se comunicaba a pocos, descendi\u00f3 tambi\u00e9n sobre la mujer, abri\u00e9ndola los ojos y el entendimiento para que pudiese ver y entender las cosas futuras. Hulda fue alumbrada con esp\u00edritu de profec\u00eda, y los reyes se acercaban a ella sobresaltados de un gran temor, contritos y recelosos, para saber de sus labios lo que en el libro de la Providencia estaba escrito de su imperio. La mujer, entre los hebreos, ahora gobernase la familia, ahora dirigiera el Estado, ahora hablara en nombre de Dios, ahora, por \u00faltimo, avasallara los corazones, cautivos de sus encantos, era un ser ben\u00e9fico, que ya participaba tanto de la naturaleza ang\u00e9lica como de la naturaleza humana. Leed si no el Cantar de los Cantares, y decidme si aquel amor suav\u00edsimo y delicado, si aquella esposa vestida de olorosas y c\u00e1ndidas azucenas, si aquella m\u00fasica acordada, si aquellos deliquios inocentes, y aquellos subidos arrobamientos, y aquellos deleitosos jardines no son, m\u00e1s bien que cosas vistas, o\u00eddas y sentidas en la tierra, cosas que se nos han representado como en sue\u00f1os en una visi\u00f3n del para\u00edso.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3171\" aria-describedby=\"caption-attachment-3171\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3171\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Juan-Donoso-Cort\u00e9s-por-Federico-Madrazo-1024x699.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"437\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Juan-Donoso-Cort\u00e9s-por-Federico-Madrazo-1024x699.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Juan-Donoso-Cort\u00e9s-por-Federico-Madrazo-300x205.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Juan-Donoso-Cort\u00e9s-por-Federico-Madrazo-768x524.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Juan-Donoso-Cort\u00e9s-por-Federico-Madrazo-1536x1048.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/8-Juan-Donoso-Cort\u00e9s-por-Federico-Madrazo-2048x1398.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3171\" class=\"wp-caption-text\">Juan Donoso Cort\u00e9s, por Federico Madrazo<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y, sin embargo, se\u00f1ores, para conocer a la mujer por excelencia, para tener noticia del encargo que ha recibido de Dios, para considerarla en toda su belleza inmaculada y alt\u00edsima, para formarse alguna idea de su influencia santificadora, no basta poner la vista en aquellos bell\u00edsimos tipos de la poes\u00eda hebraica, que hasta ahora han deslumbrado nuestros ojos y han embargado nuestros sentidos dulcemente. El verdadero tipo, el ejemplar verdadero de la mujer no es Rebeca, ni D\u00e9bora, ni la Esposa del Cantar de los Cantares llena de fragancias como una taza de perfumes. Es necesario ir m\u00e1s all\u00e1 y subir m\u00e1s alto; es necesario llegar a la plenitud de los tiempos, al cumplimiento de la primitiva promesa; para sorprender a Dios formando el tipo perfecto de la mujer, es necesario subir hasta el trono resplandeciente de Mar\u00eda. Mar\u00eda es una criatura aparte, m\u00e1s bella por s\u00ed sola que toda la creaci\u00f3n; el hombre no es digno de tocar sus blancas vestiduras; la tierra no es digna de servirla de peana, ni de alfombra los pa\u00f1os de brocado; su blancura excede a la nieve que se cuaja en las monta\u00f1as, su rosicler al rosicler de los cielos, su esplendor al esplendor de las estrellas. Mar\u00eda es amada de Dios, adorada de los hombres, servida de los \u00e1ngeles. El hombre es una criatura nobilis\u00edma, porque es se\u00f1or de la tierra, ciudadano del cielo, hijo de Dios; pero la mujer se le adelanta, y le deslustra, y le vence, porque Mar\u00eda tiene nombres m\u00e1s dulces y atributos m\u00e1s altos. El Padre la llama Hija, y la env\u00eda embajadores; el Esp\u00edritu Santo la llama Esposa, y la hace sombra con sus alas; el Hijo la llama Madre, y hace su morada de su sacrat\u00edsimo vientre; los serafines componen su corte, los cielos la llaman Reina, los hombres la llaman Se\u00f1ora; naci\u00f3 sin mancha, salv\u00f3 al mundo, muri\u00f3 sin dolor, vivi\u00f3 sin pecado.<\/p>\n<p>Ved ah\u00ed la mujer, se\u00f1ores, ved ah\u00ed la mujer; porque Dios en Mar\u00eda las ha santificado a todas: a las v\u00edrgenes, porque ella fue virgen; a las esposas, porque ella fue esposa; a las viudas, porque ella fue viuda; a las hijas, porque ella fue hija; a las madres, porque ella fue madre. Grandes y portentosas maravillas ha obrado el cristianismo en el mundo; \u00e9l ha hecho paces entre el cielo y la tierra, ha destruido la esclavitud; ha proclamado la libertad humana y la fraternidad de los hombres; pero, con todo eso, la m\u00e1s portentosa de todas sus maravillas, la que m\u00e1s hondamente ha influido en la constituci\u00f3n de la sociedad dom\u00e9stica y de la civil, es la santificaci\u00f3n de la mujer, proclamada desde las alturas evang\u00e9licas. Y cuenta, se\u00f1ores, que desde que Jesucristo habit\u00f3 entre nosotros, ni sobre las pecadoras es l\u00edcito arrojar los baldones y el insulto, porque hasta sus pecados pueden ser borrados por sus l\u00e1grimas. El Salvador de los hombres puso a la Magdalena debajo de su amparo, y cuando hubo llegado el d\u00eda tremendo en que se anubl\u00f3 el sol y se estremecieron y dislocaron dolorosamente los huesos de la tierra, al pie de su cruz estaban juntas su inocent\u00edsima Madre y la arrepentida pecadora, para darnos as\u00ed a entender que sus amorosos brazos estaban abiertos igualmente a la inocencia y al arrepentimiento.<\/p>\n<p>Ya hemos visto de qu\u00e9 manera el sentimiento religioso y el del amor y la noticia completa o desfigurada de la Divinidad y de la mujer sirven hasta cierto punto para ponernos de manifiesto las diferencias esenciales que se advierten entre la poes\u00eda b\u00edblica y la de los pueblos gentiles. S\u00f3lo nos falta ahora, para dar fin a este discurso, que va creciendo demasiado, poner a vuestra vista, como de relieve, la inconmensurable distancia que hay entre las constituciones pol\u00edticas de los pueblos m\u00e1s cultos entre los antiguos y la del pueblo hebreo, depositario de la palabra revelada, y el diverso influjo que esas distintas constituciones ejercieron en la diferente \u00edndole de la poes\u00eda gent\u00edlica y de la hebraica.<\/p>\n<p>Ya he manifestado antes, y confirmo ahora mi primera manifestaci\u00f3n, que las fuentes de toda poes\u00eda grande y elevada son el amor a Dios, el amor a la mujer y el amor al pueblo, de tal manera que la poes\u00eda pierde las alas con que vuela all\u00ed donde los poetas no pueden beber la inspiraci\u00f3n en esos manantiales fecundos, en esas clar\u00edsimas fuentes. Para que existan esos fecund\u00edsimos amores, una cosa es necesaria: que sea conocida la Divinidad con toda su pompa, la mujer con todos sus encantos, el pueblo con todas sus libertades y todas sus magnificencias; por esta raz\u00f3n, all\u00ed donde se da el nombre de Dios a la criatura, de mujer a una esclava, de pueblo a una aristocracia opresora, puede afirmarse, sin temor de ser desmentido por los hechos, que la poes\u00eda, con toda su pompa y majestad, no existe, porque no existen esos fecund\u00edsimos amores.<\/p>\n<p>Ahora bien: la noci\u00f3n del pueblo es el resultado de estas dos nociones: la de la asociaci\u00f3n y la de la fraternidad. \u00bfSab\u00e9is lo que es el pueblo? El pueblo es una asociaci\u00f3n de hermanos, y ved por qu\u00e9 la noci\u00f3n del pueblo no puede coexistir en el entendimiento con la de la esclavitud. De donde se sigue que el pueblo no ha podido existir ni ha existido sino en las sociedades depositarias de la idea de la fraternidad, revelada por Dios a la gente hebrea, por Jesucristo a todas las gentes. Lo que en las rep\u00fablicas griegas se llam\u00f3 pueblo no fue ni pudo ser un verdadero pueblo, es decir, una asociaci\u00f3n de hermanos, sino una verdadera aristocracia, o, lo que es lo mismo, una asociaci\u00f3n de se\u00f1ores.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3172\" aria-describedby=\"caption-attachment-3172\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3172\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-La-Cruz-de-Miguel-El\u00edas-944x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"694\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-La-Cruz-de-Miguel-El\u00edas-944x1024.jpg 944w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-La-Cruz-de-Miguel-El\u00edas-277x300.jpg 277w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-La-Cruz-de-Miguel-El\u00edas-768x833.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/9-La-Cruz-de-Miguel-El\u00edas.jpg 1232w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3172\" class=\"wp-caption-text\">La Cruz, de Miguel El\u00edas)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Esto explica por qu\u00e9 entre los griegos la poes\u00eda es eminentemente aristocr\u00e1tica. Homero canta a los reyes y a los dioses, nos dice sus genealog\u00edas, nos cuenta sus aventuras, nos describe sus guerras, celebra su nacimiento y llora su muerte. Los poetas tr\u00e1gicos presentan a nuestra vista el espect\u00e1culo, soberbiamente grandioso de sus amores, de sus cr\u00edmenes y de sus remordimientos. Los humanos infortunios y las pasiones humanas, para ser elevadas a la dignidad y a la altura de sentimientos tr\u00e1gicos, deb\u00edan caer sobre las frentes y conturbar los corazones de hombres de regia estirpe y de nobil\u00edsima cuna. El fratricidio no era un asunto tr\u00e1gico si los fratricidas no se llamaban Eteocles y Polinice y si la sangre no manchaba los m\u00e1rmoles del trono. El incesto no era digno del coturno si la mujer incestuosa no se llamaba Fedra o Yocasta y si el horrendo crimen no manchaba el t\u00e1lamo de los reyes. Por donde se ve que entre los griegos no hab\u00eda asuntos tr\u00e1gicos, sino personas tr\u00e1gicas, y que la tragedia no era aquella voz de terror, aquel acerbo gemido que la humanidad deja escaparse de sus labios cuando la turban las pasiones, sino aquella otra voz fat\u00eddica y tremenda que resonaba l\u00fagubremente en los regios alc\u00e1zares cuando los dioses quer\u00edan dar en espect\u00e1culo al mundo las flaquezas de las dinast\u00edas y la fragilidad de los imperios.<\/p>\n<p>Si volvemos ahora los ojos al pueblo de Dios, nos causar\u00e1 maravilla la grandeza y la novedad del espect\u00e1culo. El pueblo de Dios no trae su origen ni de semidioses ni de reyes; desciende de pastores. Hijos todos los hebreos de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob, todos son hermanos. Rescatados todos de la servidumbre de Egipto, todos son libres; sujetos todos a un solo Dios y a una sola ley, todos son iguales. El pueblo de Dios es el \u00fanico de la tierra, entre los antiguos, que conserv\u00f3 en toda su pureza la noci\u00f3n de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad de los hombres. Cuando Mois\u00e9s les dio leyes, no instituy\u00f3 el gobierno aristocr\u00e1tico, sino el popular, y les concedi\u00f3 derecho de elegir sus propios magistrados, que, en calidad de guardadores de su divino estatuto, ten\u00edan el encargo y el deber de mantenerlos a todos, as\u00ed en la paz como en la guerra, bajo el imperio igual de la justicia. Desconoc\u00edanse entre los hebreos los privilegios aristocr\u00e1ticos y las clases nobiliarias, y temeroso su gran legislador de que la desigual distribuci\u00f3n de las riquezas no alterase con el tiempo aquella prudente armon\u00eda de todas las fuerzas sociales, puestas como en equilibrio y balanza, instituy\u00f3 el jubileo, que ven\u00eda a restablecer peri\u00f3dicamente esa justa balanza y ese sabio equilibrio. Dieron a sus magistrados supremos el nombre de jueces, sin duda para significar que su oficio era guardar y hacer guardar la ley que les hab\u00eda dado Dios por su Profeta, sin la leg\u00edtima intervenci\u00f3n de su voluntad particular y de sus livianos antojos. En este estado se mantuvo la rep\u00fablica largo tiempo, hasta que el pueblo, amigo siempre de mudanzas y novedades, cambi\u00f3 su propio gobierno, instituyendo la monarqu\u00eda por un acto solemne de su voluntad soberana. Este cambio, sin embargo, tuvo menos de real que de aparente, como quiera que el rey no fue sino el heredero de la autoridad del juez, limitada por la voluntad de Dios y por la voluntad del pueblo.<\/p>\n<p>Por eso, el pueblo es la persona tr\u00e1gica por excelencia en las tragedias b\u00edblicas. Al pueblo se dirige la promesa y la amenaza; el pueblo es el que acepta y sanciona la ley; el pueblo es el que rompe en tumultos y rebeliones, el que levanta \u00eddolos y los adora, el que quita jueces y pone reyes, el que se entrega a supersticiones y ag\u00fceros, el que bendice y maldice a un tiempo mismo a sus profetas, el que ya los levanta sobre todas las magistraturas, ya los destroza con atroc\u00edsimos tormentos; el que magnifica al Dios de Israel y recibe con himnos de alabanza a los dioses egipcios y babilonios; el que, puesto en el trance de escoger las iras del Se\u00f1or y sus misericordias, en el ejercicio de su voluntad soberana renuncia a sus misericordias y va delante de sus iras. En Israel no hay m\u00e1s que el pueblo: el pueblo lo llena todo, al pueblo habla Dios, al pueblo habla Mois\u00e9s, del pueblo hablan los profetas, al pueblo sirven los sacerdotes, al pueblo sirven los reyes, hasta los salmos de David, cuando no son los gemidos de su alma, son cantos populares.<\/p>\n<p>Las pompas de la monarqu\u00eda duraron poco, y se desvanecieron como la espuma. Fueron David y Salom\u00f3n pr\u00edncipes temerosos de Dios, amigos del pueblo, en la paz magn\u00e1nimos y en la guerra felic\u00edsimos; gobernaron a Israel con imperio templado y justo, y su prosperidad pasaba delante de sus deseos; el \u00faltimo fue visitado por los reyes del Oriente, levant\u00f3 el templo del Se\u00f1or sobre piedras preciosas y le enriqueci\u00f3 con maderamientos dorados; la fama de sus magnificencias y de su sabidur\u00eda m\u00e1s que humana se extendi\u00f3 por todas las gentes. Pero cuando estos pr\u00edncipes dichosos bajaron al sepulcro, luego al punto comenz\u00f3 a despe\u00f1arse la majestad del imperio, sin que nunca m\u00e1s tornara a volver en s\u00ed; dividi\u00e9ronse las tribus, y, rota la santa unidad del pueblo de Dios, se formaron de sus fragmentos dos imperios enemigos, dados ambos a torpezas y deleites. Sigui\u00e9ronse de aqu\u00ed grandes discordias y guerras, furiosos temporales y horrendas desventuras. Los reyes se hicieron id\u00f3latras y adoraron los \u00eddolos; los sacerdotes se entregaron al ocio y al descanso. El pueblo se hab\u00eda olvidado de su Dios, y las muchedumbres tumultuaban en las calles.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3161\" aria-describedby=\"caption-attachment-3161\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3161\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-El-rey-David-de-Miguel-El\u00edas-1024x897.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"561\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-El-rey-David-de-Miguel-El\u00edas-1024x897.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-El-rey-David-de-Miguel-El\u00edas-300x263.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-El-rey-David-de-Miguel-El\u00edas-768x673.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-El-rey-David-de-Miguel-El\u00edas-1536x1346.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-El-rey-David-de-Miguel-El\u00edas.jpg 1910w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3161\" class=\"wp-caption-text\">El rey David, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>En medio de tan procelosas tempestades, y corriendo tiempos tan turbios y aciagos, despert\u00f3 Dios a sus grandes profetas, para que hicieran resonar en Jud\u00e1 el eco de su palabra y sacaran de su profundo olvido y hondo letargo a los reyes id\u00f3latras, a los sacerdotes ociosos y a aquellas b\u00e1rbaras muchedumbres, dadas a sediciones y tumultos. Jam\u00e1s en ning\u00fan pueblo de la tierra, antiguo ni moderno, hubo una instituci\u00f3n tan admirable, tan santa y tan popular como la de los profetas del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Atenas tuvo poetas y oradores; Roma, tribunos y poetas. Los profetas del pueblo de Dios fueron poetas, tribunos y oradores a un tiempo mismo; como los poetas, cantaban las perfecciones divinas; como los tribunos, defend\u00edan los intereses populares; como los oradores, propon\u00edan lo que juzgaban conforme a las conveniencias del Estado. Un profeta era m\u00e1s que Homero, m\u00e1s que Dem\u00f3stenes, m\u00e1s que Graco; era Graco, Homero y Dem\u00f3stenes a un mismo tiempo. El profeta era el hombre que daba de mano a todo regalo de la carne y a todo amor de la vida, y que, mensajero de Dios, ten\u00eda el encargo de poner su palabra en el o\u00eddo del pueblo, en el o\u00eddo de los sacerdotes y en el o\u00eddo de los reyes. Por eso los profetas amenazaban, imprecaban, maldec\u00edan; por eso dejaban escaparse de sus pechos, poderosas, tremendas, aquellas voces de temor y de espanto que se o\u00edan en Jerusal\u00e9n cuando ven\u00eda sobre ella con ej\u00e9rcito fort\u00edsimo y numeros\u00edsimo el rey de Babilonia, ministro de las venganzas de Jehov\u00e1, y de sus iras celestiales.<\/p>\n<p>Los poetas ces\u00e1reos miraban siempre, antes de hablar, los semblantes de los pr\u00edncipes. Los oradores y los tribunos de Atenas y de Roma ten\u00edan puestos los ojos, antes de soltar los torrentes de su elocuencia, en los semblantes del pueblo; los profetas de Israel cerraban los ojos para no lisonjear ni los gustos de los pueblos ni los antojos de los reyes, atentos s\u00f3lo a lo que Dios les dec\u00eda interiormente en sus almas; por eso hicieron frente a los odios implacables de los pr\u00edncipes, que, habiendo puesto su sacr\u00edlega mano en el templo de Dios, no tem\u00edan ponerla en el rostro augusto de sus profetas; por eso resistieron con constant\u00edsimo semblante a la grande indignaci\u00f3n y bramido popular, creciendo su constancia al comp\u00e1s de la persecuci\u00f3n y al comp\u00e1s de las olas de aquellas furiosas tempestades, sin que se doblegasen sus almas sublimes al miedo de los tormentos; por eso, en fin, casi todos, o entregaron sus gargantas al cuchillo o buscaron en tierras extra\u00f1as un triste sepulcro.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9, se\u00f1ores, si hay en la Historia un espect\u00e1culo m\u00e1s bello que el de los profetas del pueblo de Dios luchando armados con el solo misterio de la palabra, contra todas las potestades de la tierra. Yo no s\u00e9 si ha habido en el mundo poetas m\u00e1s altos, oradores m\u00e1s elocuentes, hombres m\u00e1s grandes, m\u00e1s santos y m\u00e1s libres; nada falt\u00f3 a su gloria: ni la santidad de la vida, ni la santidad de la causa que sustentaron, ni la corona del martirio.<\/p>\n<p>Con los profetas tuvo fin la \u00e9poca de la amenaza; con el Salvador del mundo comienza la \u00e9poca del castigo. Antes de poner t\u00e9rmino a este discurso hagamos todos aqu\u00ed una estaci\u00f3n; recojamos el esp\u00edritu y el aliento, porque el momento es tan terrible como solemne.<\/p>\n<p>S\u00f3focles escribi\u00f3 una de las m\u00e1s bellas tragedias del mundo, que intitul\u00f3\u00a0<em>Edipo rey.<\/em>\u00a0Esta tragedia ha sido traducida, imitada, reformada por los m\u00e1s bellos ingenios, y a nosotros nos ha cabido la suerte de poseer con ese t\u00edtulo una de las tragedias que m\u00e1s honran nuestra literatura cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Pero hay otra tragedia m\u00e1s admirable, m\u00e1s portentosa todav\u00eda, que corre sin nombre de autor, y a quien su autor no puso t\u00edtulo, sin duda porque no es una tragedia especial, sino m\u00e1s bien la tragedia por excelencia. Son sus actores principales Dios y un pueblo; el escenario es el mundo, y al prodigioso espect\u00e1culo de su tremenda cat\u00e1strofe asisten todas las gentes y todas las naciones. Entre esa gran tragedia y la de S\u00f3focles, a vuelta de algunas diferencias, hay tan maravillosas semejanzas, que me atrever\u00eda a intitularla\u00a0<em>Edipo pueblo.<\/em><\/p>\n<p>Edipo adivina los enigmas de la esfinge, y es reputado por el m\u00e1s sabio y el m\u00e1s prudente de los hombres; el pueblo jud\u00edo adivina el enigma de la humanidad, oculto a todas las gentes, es decir, la unidad de Dios y la unidad del g\u00e9nero humano, y es llamado por Jehov\u00e1 antorcha de todos los pueblos. Los dioses dan a Edipo la victoria sobre todos los competidores y le asientan en el trono de Tebas. Jehov\u00e1 lleva como por la mano al pueblo hebreo a la tierra de promisi\u00f3n y le saca vencedor de todos sus enemigos. Los dioses, por la voz de los or\u00e1culos d\u00e9lficos, hab\u00edan anunciado a Edipo, entre otras cosas nefandas, que ser\u00eda el matador de su padre; Jehov\u00e1, por la voz de los or\u00e1culos b\u00edblicos, hab\u00eda anunciado a los jud\u00edos que matar\u00edan a su Dios. Un hombre muere a manos de Edipo en una senda solitaria; un hombre muere a manos del pueblo de Dios en el Calvario; este hombre era el Dios de Jud\u00e1; aquel hombre era el padre de Edipo. Yo no s\u00e9 lo que hay; pero algo hay, se\u00f1ores, en este\u00a0<em>similiter cadens<\/em>\u00a0de la Historia, que causa un involuntario pero profund\u00edsimo estremecimiento.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3162\" aria-describedby=\"caption-attachment-3162\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3162\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/11-Salmo-105-649x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"1010\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/11-Salmo-105-649x1024.jpg 649w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/11-Salmo-105-190x300.jpg 190w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/11-Salmo-105-768x1212.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/11-Salmo-105-973x1536.jpg 973w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/11-Salmo-105.jpg 1158w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3162\" class=\"wp-caption-text\">Salmo 105<\/figcaption><\/figure>\n<p>Ya lo veis, se\u00f1ores: unos mismos son los or\u00e1culos y una misma la cat\u00e1strofe; ahora ver\u00e9is c\u00f3mo una misma ceguedad hace inevitable esa cat\u00e1strofe y hace buenos aquellos tremendos or\u00e1culos.<\/p>\n<p>Edipo sabe que mat\u00f3 a aquel hombre en aquella senda; pero su conciencia est\u00e1 tranquila, porque su padre era Polibio; Polibio estaba muy, lejos de all\u00ed, y el que muri\u00f3, a sus manos era desconocido y extranjero. Los jud\u00edos saben que mataron al hombre de Nazaret, saben que le pusieron en una cruz en el monte Calvario y que le pusieron entre dos ladrones para m\u00e1s escarnecerle; pero su conciencia est\u00e1 tranquila; su Dios hab\u00eda de venir, pero a\u00fan estaba lejos; su Dios hab\u00eda de ser conquistador y Rey, y hab\u00eda de rugir como el le\u00f3n de Jud\u00e1, mientras que el hombre de la cruz hab\u00eda nacido en pobre lugar, de padres pobres, y no hab\u00eda encontrado una piedra en donde reclinar su frente. \u00abSi eres hijo de Dios, \u00bfpor qu\u00e9 no bajas de la cruz?\u00bb, dijo el pueblo jud\u00edo. \u00abSi el que muri\u00f3 a mis manos me hab\u00eda dado el ser, \u00bfc\u00f3mo al darle la muerte no salt\u00f3 el coraz\u00f3n en mi pecho?\u00bb \u00ab \u00bfC\u00f3mo es que no me habl\u00f3 la voz de la sangre?\u00bb, esto dijo el rey parricida. Y el pueblo matador de su Dios y el hombre matador de su padre se complacieron en su sagacidad, y escarnecieron a los or\u00e1culos y se mofaron de los profetas.<\/p>\n<p>Pero la Divinidad implacable, que calladamente est\u00e1 en ellos y obra en ellos, los empuja para que caigan y quita la luz de sus ojos para que no vean los abismos. Ambos se hallan pose\u00eddos de s\u00fabito de una curiosidad inmensa, sobrehumana. Edipo pregunta a Yocasta, pregunta a Tiresias, pregunta al anciano que sabe su secreto: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el hombre de la senda? \u00bfQui\u00e9n es mi padre? \u00bfQui\u00e9n soy yo?\u00bb El pueblo jud\u00edo pregunta a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfEres, por ventura, nuestro Dios y nuestro Rey?\u00bb El drama aqu\u00ed comienza a ser terribil\u00edsimo; no hay pecho que no sienta una opresi\u00f3n dolorosa, inexplicable, incre\u00edble; ni frente que no est\u00e9 ba\u00f1ada con sudores, ni alma que no desfallezca con angustias.<\/p>\n<p>Entre tanto, la c\u00f3lera de los dioses cae sobre Tebas: la peste diezma las familias y envenena las aguas y los aires. El cielo se deslustra, las flores pierden su fragancia, los campos su alegr\u00eda. En la populosa ciudad reina el silencio y el espanto, la desolaci\u00f3n y la muerte. Las matronas tebanas discurren por los templos, y con votos y plegarias cansan a los dioses. Sobre Jerusal\u00e9n la m\u00edstica, la gloriosa, cae un velo f\u00fanebre; por aqu\u00ed van santas mujeres que se lamentan, por all\u00ed discurren en tumulto muchedumbres que se enfurecen. Todas las trompetas prof\u00e9ticas resuenan a la vez en la ciudad sorda, ciega y maldita, que lleva al Calvario al justo. \u00abUna generaci\u00f3n no pasar\u00e1 sin que vengan sobre vosotras, matronas de Si\u00f3n, tan grandes desventuras, que ser\u00e9is asombro de las gentes; ya, ya asoman por esos repechos las romanas legiones; ya cruzan por los aires, trayendo el rayo de Dios, las \u00e1guilas capitolinas. \u00a1Jerusal\u00e9n! \u00a1Jerusal\u00e9n! \u00a1Ay de tus hijos! Porqu\u00e9 tienen hambre, y no encuentran pan; tienen sed, y no encuentran agua; quieren hacer plegarias y votos en el templo de Dios, y est\u00e1n sin Dios y sin templo; quieren vivir, y a cada paso tropiezan con la muerte; quieren una sepultura para sus cuerpos, y sus cuerpos yacen en los campos sin sepultura y son pasto de las aves.\u00bb<\/p>\n<p>Edipo sale de su alc\u00e1zar para consolar a su pueblo moribundo, y gobernando los dioses su lengua, los toma por testigos de que el culpable ser\u00e1 puesto a tormento y echado de la tierra; lanza sobre \u00e9l anticipadamente la excomuni\u00f3n sacerdotal; le maldice en nombre de la tierra y del cielo, de los dioses y de los hombres, y carga su cabeza con las execraciones p\u00fablicas. El pueblo jud\u00edo, tomado de un v\u00e9rtigo caliginoso, pose\u00eddo de un frenes\u00ed delirante, puesto debajo de la mano soberana que le anubla los ojos y le oscurece la raz\u00f3n y ardiendo en la fragua de sus furores, exclama diciendo:\u00a0<em>Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.<\/em>\u00a0\u00a1Desventurado pueblo! \u00a1Desventurado rey! Ellos pronuncian su propia sentencia, siendo a un tiempo mismo jueces, v\u00edctimas y verdugos. Y despu\u00e9s, cuando los or\u00e1culos b\u00edblicos y los d\u00e9lficos se cumplieron, los torbellinos arrancan al pueblo deicida de la tierra de promisi\u00f3n, y el parricida huye del trono de Tebas.<\/p>\n<p>Edipo fue horror de la Grecia; el pueblo jud\u00edo es horror de los hombres. Edipo camin\u00f3 con los ojos sin luz, de monte en monte y de valle en valle, publicando las venganzas divinas; el pueblo jud\u00edo camina, sin lumbre en los ojos y sin reposarse jam\u00e1s, de pueblo en pueblo, de regi\u00f3n en regi\u00f3n, de zona en zona, mostrando en sus manos una mancha de sangre, que nunca se quita y nunca se seca. Prefiri\u00f3 la ley del tali\u00f3n a la ley de la gracia, y el mundo le juzga por la ley que \u00e9l mismo se ha dado; dio bofetadas a su Dios, y ha ya diecinueve siglos que est\u00e1 recibiendo las bofetadas del mundo; escupi\u00f3 en el rostro de Dios, y el mundo escupe en su rostro; despoj\u00f3 a su Dios de sus vestiduras, y las naciones confiscan sus tesoros y le arrojan desnudo al otro lado de los mares; dio a beber a su Dios vinagre con hiel, y con beber en ella a todas horas el pueblo deicida, no consigue apurar la copa de las tribulaciones; puso en los hombros de su Dios una cruz pesad\u00edsima, y hoy se inclina su frente bajo el peso de todas las maldiciones humanas; crucific\u00f3, y es crucificado. Pero el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob al mismo tiempo que justiciero, es clemente; mientras que los dioses ning\u00fan otro consuelo dejaron a Edipo sino su Ant\u00edgona, el Dios que muri\u00f3 en la cruz, en prenda de su misericordia, dej\u00f3 a sus matadores la esperanza.<\/p>\n<p>Entre la tragedia de S\u00f3focles y esa otra tragedia sin nombre y sin t\u00edtulo, cuya maravillosa grandeza acabo de exponer a vuestros ojos con toda su terrible majestad, hay la misma distancia que entre los dioses gent\u00edlicos y el Dios de los hebreos y los cristianos; la misma que entre la Fatalidad y la Providencia; la misma que entre las desdichas de un hombre y las desventuras de un pueblo que ha sido el m\u00e1s libre de todos los pueblos y el m\u00e1s grande de todos los poetas.<\/p>\n<p>He terminado, se\u00f1ores, el cuadro que me hab\u00eda propuesto presentar ante vuestros ojos; s\u00ed os parece bello y sublime, su sublimidad y su belleza est\u00e1n en \u00e9l, como trazado que, ha sido por el mismo Dios en la larga y lamentable historia de un pueblo maravilloso; si en \u00e9l encontr\u00e1is grandes lunares y sombras, esas sombras y esos lunares son m\u00edos; por ellos reclamo vuestra indulgencia; vuestra indulgencia, se\u00f1ores, que nunca ha sido negada a los que, como yo, la imploran y a los que, como yo, la necesitan.<\/p>\n<p><em>(Imagen de cabecera: Bodeg\u00f3n con Biblia, de Vincent Van Gogh, 1885)<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3163\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/12-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/12-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/12-300x200.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/12-768x512.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/12-272x182.jpg 272w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/12.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por su inter\u00e9s, Tiber\u00edades rescata el discurso pronunciado por el pol\u00edtico y abogado extreme\u00f1o Juan Donoso Cort\u00e9s, al tomar asiento en la Real Academia de la Lengua, en la sesi\u00f3n del 16 de marzo de 1848 &nbsp; Se\u00f1ores Llamado por vuestra elecci\u00f3n a llenar el vac\u00edo que ha dejado en esta Academia un var\u00f3n ilustre por su doctrina, c\u00e9lebre por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3164,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[193],"tags":[],"class_list":["post-3174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan-donoso-cortes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3174"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3191,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3174\/revisions\/3191"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}