{"id":3644,"date":"2020-07-29T10:39:22","date_gmt":"2020-07-29T09:39:22","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=3644"},"modified":"2020-07-31T16:37:38","modified_gmt":"2020-07-31T15:37:38","slug":"luis-n-rivera-pagan-leon-felipe-el-poeta-peregrino-del-destierro-y-el-exilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=3644","title":{"rendered":"Le\u00f3n Felipe, el poeta peregrino del destierro y el exilio"},"content":{"rendered":"<p>Con carta de recomendaci\u00f3n de Alfonso Reyes, Le\u00f3n Felipe visita M\u00e9xico por primera vez en 1923, pa\u00eds al que retorna, tras varios a\u00f1os de estudios y ense\u00f1anza en Estados Unidos, en 1930. Viaja a Espa\u00f1a para compartir las ilusiones, batallas, agon\u00edas y, finalmente, la tragedia postrera de la Rep\u00fablica asediada y derrotada por las armas. Regresa a M\u00e9xico en 1938, donde permanece hasta su muerte en 1968. En el destierro perpetuo de su conciencia, lanza sus versos como piedras de David a la frente de los nuevos Goliat de la injusticia,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abYo que en este mundo no he servido despu\u00e9s de ochenta a\u00f1os para<em><br \/>\n<\/em>nada&#8230; acaso sirva ahora todav\u00eda, como David, para lanzar con la<em><br \/>\n<\/em>honda una de estas piedras, peque\u00f1as y ligeras, de mi zurr\u00f3n -la<em><br \/>\n<\/em>m\u00e1s dura, la m\u00e1s pedernal&#8230; T\u00fa piedra aventurera-<em><br \/>\n<\/em>y dar justo, con ella<em><br \/>\n<\/em>en la frente misma de Goliat.\u00bb<\/p>\n<p>Le\u00f3n Felipe, desde M\u00e9xico, como majestuoso le\u00f3n herido, ruge sus salmos adoloridos y no permite a sus lectores el lujo de olvidar las angustias del peregrino sin hogar ni patria, que, en el fondo, son las penas de muchos otros caminantes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abYo no soy m\u00e1s que un vagabundo<em><br \/>\n<\/em>sin ciudad y sin tribu.<em><br \/>\n<\/em>Y mi \u00e9xodo es ya viejo&#8230;<em><br \/>\n<\/em>En mis ropas duerme el polvo de todos los<em><br \/>\n<\/em>caminos<em><br \/>\n<\/em>y el sudor de muchas agon\u00edas&#8230;<em><br \/>\n<\/em>y en la suela de mis zapatos llevo sangre,<em><br \/>\n<\/em>llanto<em><br \/>\n<\/em>y tierra de muchos cementerios.\u00bb<\/p>\n<p>El car\u00e1cter peregrino y andariego de su poes\u00eda est\u00e1 presente desde su primer poemario, <strong>\u201c<\/strong>Versos y oraciones de caminante, 1\u201d (1920),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abSer en la vida romero<em><br \/>\n<\/em>romero <em><br \/>\n<\/em>s\u00f3lo que cruza <em><br \/>\n<\/em>siempre por nuevos caminos&#8230; <em><br \/>\n<\/em>Que no se acostumbre el pie <em><br \/>\n<\/em>a pisar el mismo suelo&#8230; <em><br \/>\n<\/em>para que nunca recemos <em><br \/>\n<\/em>como el sacrist\u00e1n <em><br \/>\n<\/em>los rezos&#8230; <em><br \/>\n<\/em>Poetas,<em><br \/>\n<\/em>nunca cantemos <em><br \/>\n<\/em>la vida<em><br \/>\n<\/em>de un mismo pueblo, <em><br \/>\n<\/em>ni la flor<em><br \/>\n<\/em>de un solo huerto&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Los t\u00edtulos de los libros de Le\u00f3n Felipe son muy significativos. Los dos primeros llevan t\u00edtulos similares \u2013\u201cVersos y oraciones de caminante, I y II\u201d- que reflejan un v\u00ednculo constante de su poes\u00eda: el enlace entre el peregrinaje del poeta, testigo de las ubicuas penas e ilusiones, la oraci\u00f3n, que a veces ser\u00e1 petici\u00f3n, otras increpaci\u00f3n y otras blasfemia (el t\u00edtulo original del libro \u201cGanar\u00e1s la luz\u201d era \u00abVersos y blasfemias de caminante\u00bb, pero debido a la reacci\u00f3n adversa de los editores lo cambi\u00f3, reserv\u00e1ndolo como encabezamiento de la primera secci\u00f3n de la obra), pero que siempre ser\u00e1 la oraci\u00f3n del publicano y nunca la del fariseo, y la poes\u00eda, concebida como el retorno del salmo b\u00edblico a su destino original de interlocuci\u00f3n entre la aflicci\u00f3n humana y el misterio divino, el silencio de Dios.<\/p>\n<p>El vagabundeo del poeta es inicialmente voluntario. Brota del seno mismo de su oficio: buscar el camino propio que le conduzca a Dios mediante la contemplaci\u00f3n y el testimonio po\u00e9tico de las melancol\u00edas y ensue\u00f1os humanos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abNadie fue ayer,<em><br \/>\n<\/em>\u00a0ni va hoy, ni ir\u00e1 ma\u00f1ana <em><br \/>\n<\/em>hacia Dios<em><br \/>\n<\/em>por este mismo camino <em><br \/>\n<\/em>que yo voy.<em><br \/>\n<\/em>Para cada hombre guarda <em><br \/>\n<\/em>un rayo nuevo de luz el sol&#8230; <em><br \/>\n<\/em>y un camino virgen <em><br \/>\n<\/em>Dios.\u00bb<\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3641 \" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/2-4-798x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"453\" height=\"581\" \/><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Ese camino particular debe descubrirlo el andante desarrollando su propia sensibilidad po\u00e9tico-religiosa; en el lenguaje b\u00edblico preferido de Le\u00f3n Felipe, descubriendo el sendero del G\u00f3lgota que le es peculiar y cargando su propia cruz. La b\u00fasqueda po\u00e9tica de Dios le impide acomodarse satisfecho en un lugar definido; a semejanza de Abrah\u00e1n, le lanza a una aventura errante de fe, persiguiendo una promesa divina, que como bien se\u00f1ala Kierkegaard, s\u00f3lo el arriesgado salto de la fe puede distinguir del enga\u00f1o diab\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00ab\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima<em><br \/>\n<\/em>que yo no tenga una patria!<em><br \/>\n<\/em>&#8230; para poder cantar siempre en la misma tonada<em><br \/>\n<\/em>al mismo r\u00edo que pasa<em><br \/>\n<\/em>rodando las mismas aguas,<em><br \/>\n<\/em>al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa. <em><br \/>\n<\/em>\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima<em><br \/>\n<\/em>que yo no tenga una casa!&#8230; <em><br \/>\n<\/em>\u00a1Qu\u00e9 voy a cantar si soy un paria <em><br \/>\n<\/em>que apenas tiene una capa!\u00bb<\/p>\n<p>La experiencia del exilio, de la frustraci\u00f3n violenta de los sue\u00f1os de justicia social y renovaci\u00f3n nacional incubados a la sombra de la Rep\u00fablica y la imposibilidad de retornar en libertad y paz a la patria a\u00f1orada, imparten un tono m\u00e1s agudo y triste al vagabundeo del poeta. Por eso, el primer poemario extenso que publica en M\u00e9xico tras la guerra espa\u00f1ola se titula<strong> \u201c<\/strong>Espa\u00f1ol del \u00e9xodo y del llanto\u201d (1939). El peregrinaje pierde todo matiz rom\u00e1ntico y se convierte en honda angustia y amargura, que se expresa mediante alusiones y referencias b\u00edblicas y religiosas.<\/p>\n<p>\u00abEspa\u00f1ol del \u00e9xodo y del llanto&#8230; en nuestro \u00e9xodo no hay orgullo como en el hebreo. Aqu\u00ed no viene el hombre elegido, sino el hombre. El hombre solo, sin tribu, sin obispo, y sin espada&#8230; Detr\u00e1s y delante de nosotros se abre el mundo. Hostil, pero se abre. Y en medio de este mundo, como en el centro de un c\u00edrculo, el espa\u00f1ol solo, perfilada en el viento. Solo. Con su Arca; con el Arca sagrada&#8230; Y dentro de esta Arca, su llanto y la Justicia derribada&#8230; Para que no se pierdan estas palabras ni se pudra en la tierra la semilla de la justicia humana, hemos aprendido a llorar con l\u00e1grimas que no hab\u00edan conocido los hombres.\u00bb<\/p>\n<p>Le\u00f3n Felipe eleva la derrota de la Rep\u00fablica a cumbres de tragedia metaf\u00edsica con honduras religiosas. El poeta, sin patria ni hogar, puede mirar, despojado de falsas y superficiales ilusiones, la insondable soledad humana y cantar el salmo de las tristezas y las esperanzas. La desventura espa\u00f1ola se transmuta en par\u00e1bola del universal llanto humano, a cuyo canto dedica el poeta su vida de caminante, de \u00abclamante en los desiertos\u00bb, como le ha tildado uno de sus ant\u00f3logos, el escritor Gerardo Diego.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-3642\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/3-5-632x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"428\" height=\"692\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/3-5-632x1024.jpg 632w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/3-5-185x300.jpg 185w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/3-5-768x1244.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/3-5.jpg 929w\" sizes=\"auto, (max-width: 428px) 100vw, 428px\" \/><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\n\u00abEspa\u00f1oles:<em><br \/>\n<\/em>el llanto es nuestro<em><br \/>\n<\/em>y la tragedia tambi\u00e9n&#8230;<em><br \/>\n<\/em>Porque a\u00fan existe el llanto,<em><br \/>\n<\/em>el hombre est\u00e1 aqu\u00ed de pie,<em><br \/>\n<\/em>de pie y con su congoja al hombro,<em><br \/>\n<\/em>con su congoja antigua, original y eterna,<em><br \/>\n<\/em>con su tesoro infinito<em><br \/>\n<\/em>para comprar el misterio del mundo,<em><br \/>\n<\/em>el silencio de los dioses<em><br \/>\n<\/em>y el reino de la luz.<em><br \/>\n<\/em>Toda la luz de la Tierra<em><br \/>\n<\/em>la ver\u00e1 un d\u00eda el hombre<em><br \/>\n<\/em>por la ventana de una l\u00e1grima&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina se convierte en el desierto sina\u00edtico para el poeta peregrino y \u00absus pies vagabundos\u00bb, jam\u00e1s adquieren visos de hogar o patria permanente. El peregrino se convierte en paria. \u00abY qu\u00e9 es un paria? Algo as\u00ed como un poeta que vive y canta en el viento&#8230;\u00bb La tensi\u00f3n entre la servidumbre fara\u00f3nica y la tierra prometida nunca se soluciona y el poeta eleva el clamor de sus ansias insatisfechas hasta convertirlas en la pregunta sobre la esencia humana.<\/p>\n<p>\u00abY cuando ya estamos rendidos de caminar y el d\u00eda va a quebrarse, gritamos enloquecidos y angustiados, para no perdernos en la sombra: \u00bfQui\u00e9n soy yo? \u00a1Y nadie nos responde!\u00bb<em><br \/>\n<\/em>En uno de sus \u00faltimos libros, <strong>\u201c<\/strong>\u00a1Oh, este viejo y roto viol\u00edn!\u201d (1965), la imagen del poeta como vagabundo errante que convierte en las l\u00e1grimas humanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abAnduve&#8230; anduve&#8230; anduve <em><br \/>\n<\/em>descalzo muchas veces, <em><br \/>\n<\/em>bajo la lluvia y sin albergue&#8230; <em><br \/>\n<\/em>solitario&#8230;<em><br \/>\n<\/em>He dormido sobre el esti\u00e9rcol de las cuadras, <em><br \/>\n<\/em>en los bancos municipales,<em><br \/>\n<\/em>he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos, <em><br \/>\n<\/em>y me ha dado limosna -Dios se lo pague-<em><br \/>\n<\/em>una prostituta callejera&#8230; <em><br \/>\n<\/em>He visto llorar a mucha gente en el mundo <em><br \/>\n<\/em>y he aprendido a llorar por mi cuenta. <em><br \/>\n<\/em>El traje de las l\u00e1grimas<em><br \/>\n<\/em>lo he encontrado siempre cortado a mi medida&#8230; <em><br \/>\n<\/em>He sufrido y sufro el destierro&#8230; <em><br \/>\n<\/em>y soy hermano de todos los desterrados del mundo.\u00bb<\/p>\n<p>El infortunio de la patria perdida se une al peregrinaje cong\u00e9nito del poeta y confiere una fisonom\u00eda tr\u00e1gica a su quehacer art\u00edstico. Su vagar ex\u00edlico latinoamericano se expresa mediante poemas que en ocasiones asemejan rezos, en otras blasfemias (\u00abya no hallo diferencia entre un verso y una blasfemia\u00bb) y que siempre quedan impregnados de una \u00abest\u00e9tica de barco perdido entre la niebla.\u00bb<\/p>\n<p>Le\u00f3n Felipe vive en Am\u00e9rica Latina en una tensi\u00f3n continua que le acompa\u00f1ar\u00e1 hasta su muerte. Es el desterrado, el exiliado que proclama la hermandad universal del llanto humano, pero que no puede liberarse de su angustia propia: la derrota de los sue\u00f1os libertarios de su patria. Por medio de su arte, imparte belleza po\u00e9tica a una de las experiencias m\u00e1s amargas y comunes en la tierra latinoamericana \u2013el exilio, el alejamiento de los lares ancestrales. Desde el secuestro de varios arahuacos antillanos realizado a la fuerza por Crist\u00f3bal Col\u00f3n, a fines de 1492, hasta los yoleros haitianos y dominicanos y balseros cubanos de esta d\u00e9cada (1990 en adelante), am\u00e9n de las decenas de miles de centroamericanos desplazados por la violencia militar en la d\u00e9cada de los ochenta, pasando por los destierros pol\u00edticos de toda laya a trav\u00e9s de la historia entera del continente, el destierro ha sido un via crucis que ha lacerado el cuerpo y el alma de lo mejor y m\u00e1s granado de los hombres y las mujeres latinoamericanos.<\/p>\n<p>El exilio del poeta lo lleva a tierras que nunca ser\u00e1n realmente su patria, a casas que nunca ser\u00e1n genuinamente su hogar. Son m\u00e1s bien austeras posadas en las cuales el peregrino detiene por instantes su vagabundeo. Lo importante de esa posada es que haya una ventana que le permita observar el mundo. La imagen de la ventana por la que el poeta mira y contempla la miseria y el dolor est\u00e1 presente en toda la obra de Le\u00f3n Felipe. Aparece en su primer poemario, \u201cVersos y oraciones de caminante, I\u201d,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEn esta tierra de Espa\u00f1a <em><br \/>\n<\/em>y en un pueblo de la Alcarria hay una casa<em><br \/>\n<\/em>en la que estoy de posada&#8230;<em><br \/>\n<\/em>Aqu\u00ed me siento sobre mi silla de paja<em><br \/>\n<\/em>y venzo las horas largas<em><br \/>\n<\/em>leyendo en mi libro y viendo c\u00f3mo pasa<em><br \/>\n<\/em>la gente a trav\u00e9s de la ventana.<em><br \/>\n<\/em>Cosas de poca importancia<em><br \/>\n<\/em>parecen un libro y el cristal de una ventana<em><br \/>\n<\/em>en un pueblo de la Alcarria,<em><br \/>\n<\/em>y, sin embargo, le basta<em><br \/>\n<\/em>para sentir todo el ritmo de<em><br \/>\n<\/em>la vida a mi alma.<em><br \/>\n<\/em>Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa <em><br \/>\n<\/em>cuando pasan<em><br \/>\n<\/em>ese pastor que va detr\u00e1s de las cabras<em><br \/>\n<\/em>con una enorme cayada,<em><br \/>\n<\/em>esa mujer agobiada<em><br \/>\n<\/em>con una carga de le\u00f1a en la espalda,<em><br \/>\n<\/em>esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias&#8230;<em><br \/>\n<\/em>y esa ni\u00f1a que va a la escuela de tan mala gana&#8230;<em><br \/>\n<\/em>Que un d\u00eda se puso mala,<em><br \/>\n<\/em>muy mala,<em><br \/>\n<\/em>y otro d\u00eda doblaron por ella a muerto las campanas&#8230; <em><br \/>\n<\/em>Todo el ritmo de la vida pasa <em><br \/>\n<\/em>por este cristal de mi ventana&#8230; <em><br \/>\n<\/em>\u00a1Y la muerte tambi\u00e9n pasa!\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3643\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/4-4-1024x795.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"497\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/4-4-1024x795.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/4-4-300x233.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/4-4-768x596.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/4-4.jpg 1495w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Reitera la imagen d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en un poema titulado \u00abLa ventana\u00bb publicado en <strong>\u2018<\/strong>Llamadme publicano\u2019 (1950) y, con ciertas variantes, tambi\u00e9n en <strong>\u2018<\/strong>El ciervo\u2019 (1958). Este poema posterior conserva la misma lectura de la ventana como el mirador de las penas, pero le confiere un hondo y amargo matiz de iron\u00eda, a la vez que profundiza la rebeld\u00eda ante la paradoja de un mundo que, aunque creado por Dios, est\u00e1 repleto de injusticia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abGuardi\u00e1n:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya est\u00e1s aqu\u00ed&#8230;<em><br \/>\n<\/em>Puedes asomarte a la ventana&#8230; <em><br \/>\n<\/em>Puedes mirar el mar, el r\u00edo, el puente&#8230; <em><br \/>\n<\/em>y el camino que sube a la monta\u00f1a. <em><br \/>\n<\/em>Sobre la monta\u00f1a ver\u00e1s el sol y las estrellas&#8230; <em><br \/>\n<\/em>Y si tienes buena vista<em><br \/>\n<\/em>tal vez columbres a Dios, escondido en las nubes <em><br \/>\n<\/em>y sentado en el columpio del tri\u00e1ngulo metaf\u00edsico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Hombre:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fumando, satisfecho, su gran pipa de artista.<em><br \/>\n<\/em>Guardi\u00e1n:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Siempre tiene que haber uno aqu\u00ed <em><br \/>\n<\/em>que mire al trav\u00e9s de la ventana -miramos y nos miran-<em><br \/>\n<\/em>este hermoso paisaje de gir\u00e1ndula&#8230; <em><br \/>\n<\/em>La ventana es un sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Hombre:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfUn sue\u00f1o?<em><br \/>\n<\/em>Guardi\u00e1n:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mirador del sue\u00f1o, <em><br \/>\n<\/em>y el que mira por ella es el poeta&#8230; <em><br \/>\n<\/em>El poeta es el hombre que mira&#8230; <em><br \/>\n<\/em>Luego si quieres,<em><br \/>\n<\/em>puedes cantar una canci\u00f3n o un himno <em><br \/>\n<\/em>dando gracias a Dios que te ha elegido <em><br \/>\n<\/em>para venir aqu\u00ed<em><br \/>\n<\/em>y mirar sin cesar por la ventana&#8230;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Hombre:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Este hermoso paisaje invariable de gir\u00e1ndula<em><br \/>\n<\/em>donde hay siempre un ciervo herido<em><br \/>\n<\/em>y hombre con su lanza o su escopeta&#8230;!<em><br \/>\n<\/em>&#8230;el ciervo siempre<br \/>\nel ciervo herido siempre<br \/>\ny el hombre con su lanza o su escopeta&#8230;<em><br \/>\n<\/em>\u00a1Gracias, se\u00f1or de la heredad!\u00bb<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-3636\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/5-3-603x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"464\" height=\"788\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/5-3-603x1024.jpg 603w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/5-3-177x300.jpg 177w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/5-3-768x1305.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/5-3.jpg 814w\" sizes=\"auto, (max-width: 464px) 100vw, 464px\" \/><\/p>\n<p>El poeta es el elegido para que sus versos edifiquen el mirador por el cual se contempla la creaci\u00f3n divina. El verso podr\u00eda trocarse en salmo o himno, gracias al antiguo parentesco entre la poes\u00eda y la plegaria religiosa, pero la presencia del ciervo herido lo convierte en protesta y rebeld\u00eda y hace del poemario un \u00ablibro her\u00e9tico y desesperado.\u00bb El peregrinaje del poeta, que se inicia en una humilde posada \u00aben un pueblo de la Alcarria\u00bb, en la que contempla la angustia del mundo encarnada en la prematura muerte de una pobre ni\u00f1a, se transfiere a Am\u00e9rica Latina, donde se ubica en nuevas posadas, a trav\u00e9s de cuyas ventanas contin\u00faa su vocaci\u00f3n de observador de tristezas e ilusiones. Lo que contempla asienta en su alma una dolorida y tr\u00e1gica convicci\u00f3n sobre la historia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abVivimos desde hace mucho tiempo&#8230; <em><br \/>\n<\/em>-desde el Principio, Se\u00f1or Arcipreste-<em><br \/>\n<\/em>en la historia sangrienta donde el rey es un bastardo criminal<em><br \/>\n<\/em>que ha arrebatado al ciervo<em><br \/>\n<\/em>el valle, el mar, el lago, el r\u00edo&#8230;<em><br \/>\n<\/em>\u00a1el mundo maravilloso de los sue\u00f1os!&#8230;<em><br \/>\n<\/em>la historia ha sido siempre y va a seguir eternamente siendo<em><br \/>\n<\/em>la jaur\u00eda de un rey bastardo y criminal<em><br \/>\n<\/em>persiguiendo sin descanso al ciervo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La experiencia interior del exilio puede ser la fuente de la renovaci\u00f3n de la poes\u00eda. La secci\u00f3n final del poemario \u201cEl gran responsable\u201d (1940) se compone de versos \/ consejos a poetas j\u00f3venes. El principal es el de buscar en el dolor de la tristeza del exilio, el de cada uno, en su propio momento y lugar, est\u00e9 o no unido a circunstancias exteriores de destierro, la fragua de la sensibilidad art\u00edstica. La poes\u00eda es el clamor del exilio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abBuscad solos vuestra canci\u00f3n.<em><br \/>\n<\/em><em>En vuestro llanto,<\/em><em><br \/>\n<\/em>en la sombra cerrada<em><br \/>\n<\/em>y en el grito de vuestro exilio<em><br \/>\n<\/em>est\u00e1n el verso y la esperanza de ma\u00f1ana.\u00bb<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_3637\" aria-describedby=\"caption-attachment-3637\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-3637\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/6-Le\u00f3n-Felipe-por-Elvira-Gasc\u00f3n-708x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"926\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/6-Le\u00f3n-Felipe-por-Elvira-Gasc\u00f3n-708x1024.jpeg 708w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/6-Le\u00f3n-Felipe-por-Elvira-Gasc\u00f3n-207x300.jpeg 207w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/6-Le\u00f3n-Felipe-por-Elvira-Gasc\u00f3n-768x1110.jpeg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/6-Le\u00f3n-Felipe-por-Elvira-Gasc\u00f3n.jpeg 978w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3637\" class=\"wp-caption-text\">Le\u00f3n Felipe por Elvira Gasc\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_3638\" aria-describedby=\"caption-attachment-3638\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3638 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/7-Victorio-Macho-junto-al-busto-de-Le\u00f3n-Felipe-e1596015522312.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"553\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3638\" class=\"wp-caption-text\">Victorio Macho junto al busto de Le\u00f3n Felipe<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Luis Rivera-Pag\u00e1n (San Juan de Puerto Rico, 1942). Profesor em\u00e9rito del Seminario Teol\u00f3gico de Princeton. Autor de varios libros, entre ellos, \u201cEvangelizaci\u00f3n y violencia: La conquista de Am\u00e9rica\u201d (1992), \u201cEntre el oro y la fe: El dilema de Am\u00e9rica\u201d (1995), \u201cMito exilio y demonios: literatura y teolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina\u201d (1996), \u201cDi\u00e1logos y polifon\u00edas: perspectivas y rese\u00f1as\u201d (1999), \u201cTeolog\u00eda y cultura en Am\u00e9rica Latina\u201d (2009), \u201cPeregrinajes teol\u00f3gicos y literarios\u201d (2013) y \u201cEnsayos teol\u00f3gicos desde el Caribe\u201d (2013). Es Hu\u00e9sped Distinguido de Salamanca y Premio Iberoamericano de Ensayo \u2018Alfonso Ortega Carmona\u2019, otorgado en Salamanca en 2013.<\/em>\u00a0<em>Es miembro del Consejo Asesor de Tiber\u00edades.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_3639\" aria-describedby=\"caption-attachment-3639\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3639 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8-Luis-Rivera-Pag\u00e1n-recibiendo-la-distinci\u00f3n-de-Hu\u00e9sped-Distinguido-de-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x562.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8-Luis-Rivera-Pag\u00e1n-recibiendo-la-distinci\u00f3n-de-Hu\u00e9sped-Distinguido-de-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x562.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8-Luis-Rivera-Pag\u00e1n-recibiendo-la-distinci\u00f3n-de-Hu\u00e9sped-Distinguido-de-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x165.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8-Luis-Rivera-Pag\u00e1n-recibiendo-la-distinci\u00f3n-de-Hu\u00e9sped-Distinguido-de-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x422.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8-Luis-Rivera-Pag\u00e1n-recibiendo-la-distinci\u00f3n-de-Hu\u00e9sped-Distinguido-de-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar-1536x843.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8-Luis-Rivera-Pag\u00e1n-recibiendo-la-distinci\u00f3n-de-Hu\u00e9sped-Distinguido-de-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpg 2013w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3639\" class=\"wp-caption-text\">Luis Rivera Pag\u00e1n recibiendo la distinci\u00f3n de Hu\u00e9sped Distinguido de Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em><br \/>\n<\/em>(Imagen de cabecera: Retrato de Le\u00f3n Felipe (fragmento), de Miguel El\u00edas)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con carta de recomendaci\u00f3n de Alfonso Reyes, Le\u00f3n Felipe visita M\u00e9xico por primera vez en 1923, pa\u00eds al que retorna, tras varios a\u00f1os de estudios y ense\u00f1anza en Estados Unidos, en 1930. Viaja a Espa\u00f1a para compartir las ilusiones, batallas, agon\u00edas y, finalmente, la tragedia postrera de la Rep\u00fablica asediada y derrotada por las armas. 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