{"id":4014,"date":"2020-11-25T19:22:19","date_gmt":"2020-11-25T17:22:19","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=4014"},"modified":"2020-11-27T10:25:14","modified_gmt":"2020-11-27T08:25:14","slug":"plutarco-bonilla-las-biblias-castellanas-del-exilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=4014","title":{"rendered":"Las Biblias castellanas del exilio"},"content":{"rendered":"<p><em>Tiber\u00edades recupera este comentario escrito por Plutarco Bonilla, miembro del Consejo Asesor de Tiber\u00edades, a modo de presentaci\u00f3n del libro<\/em><em>&nbsp;\u201c<\/em><em>Las Biblias castellanas del exilio\u201d<\/em>,<em> del espa\u00f1ol Enrique Fern\u00e1ndez y Fernandez (Miami: Editorial Caribe, 1976; 190 p\u00e1gs.)<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<h3><strong>Las Biblias castellanas del exilio<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>(Presentaci\u00f3n)<\/strong><\/h4>\n<p>No son pocos los nombres de espa\u00f1oles que, lejos de la patria por un exilio que les fue impuesto, han dado lustre a la tierra que los vio nacer, al brillar como luminarias en el vasto mundo de las letras o de la ciencia.<\/p>\n<p>No es solo historia reciente. Noticias tenemos de la incidencia de este fen\u00f3meno en \u00e9pocas ya muy lejanas. Aunque dentro de la misma Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, \u00bfno fue acaso un ilustre exiliado el Cid Campeador? Y tan ilustre, que en \u00e9l la historia y la leyenda parecen abrazarse.<\/p>\n<p>Hace cuatro siglos, vientos frescos corr\u00edan retozones por las campi\u00f1as de Europa. Las ciudades y las aldeas no se libraron de su influencia, las m\u00e1s de las veces perturbadora. Pero la reacci\u00f3n no se hizo esperar. Aparece en muchos puntos de la geograf\u00eda europea (\u00a1y tambi\u00e9n de la americana!) el Santo Oficio de la Inquisici\u00f3n. \u00bfSu meta? Poner fin a aquella brisa que amenazaba con convertirse en vendaval.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en Espa\u00f1a, muchos que hab\u00edan abrazado con entusiasmo las doctrinas reformadas se vieron forzados a tomar el camino del exilio. Los nombres de muchos han quedado en el anonimato. Los de otros, pronto fueron olvidados. Pero hubo entre ellos algunos que eran gente estudiosa, y que hab\u00edan puesto al servicio de la nueva causa su erudici\u00f3n y su pluma. No fueron siempre atajos escondidos aquellos por los que anduvieron estos personajes. Todo lo contrario. Algunos dieron lustre y nombrad\u00eda a la patria lejana transitando por los caminos augustos de Oxford y Cambridge, donde ejercieron funciones docentes.<\/p>\n<p>Sin embargo, bast\u00f3 que un eminente pol\u00edgrafo como Men\u00e9ndez Pelayo los catalogara entre los heterodoxos \u2013manera m\u00e1s refinada de decir herejes\u2013 para que los historiadores de las letras espa\u00f1olas no los tomaran en cuenta, aunque reconocieran a otros cuya significaci\u00f3n cultural fue, con mucho, inferior.<\/p>\n<p>Esto, no obstante, es hist\u00f3ricamente explicable. Lo imperdonable es que quienes se consideran a s\u00ed mismos como herederos espirituales de la Reforma, tambi\u00e9n se hayan dejado llevar por la corriente y ni siquiera tengan conciencia de la riqueza casi sin parang\u00f3n que en tal herencia se nos ha legado.<\/p>\n<p>Ubicada, como lo expresa su autor, en el contexto cronol\u00f3gico que se inicia simb\u00f3licamente con la inauguraci\u00f3n del Segundo Concilio Vaticano, esta obra (que en sus or\u00edgenes fue tesis doctoral presentada en la Universidad de Pennsylvania) tiene doble m\u00e9rito: se constituye, por una parte, en clarinada de atenci\u00f3n, para que quienes se dedican al menester de las letras castellanas vuelvan sus ojos a un aspecto abandonado de una \u00e9poca gloriosa, y redescubran el inmenso aporte que a la cultura hisp\u00e1nica brindaron algunos de esos exiliados espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, <em>Las Biblias castellanas del exilio<\/em> tiene un significado particular para los cristianos hijos de la Reforma. En efecto, excepci\u00f3n hecha de la denominada Biblia de Ferrara, el siglo XVI fue el siglo de los traductores espa\u00f1oles reformados. Con ellos \u2013contemplados a cuatro siglos de distancia\u2013, se inicia una \u00e9poca que est\u00e1 dando su fruto m\u00e1s preciado en nuestros d\u00edas: la entrega de la Biblia al pueblo, en la lengua del pueblo.<\/p>\n<p>Ahora, cuando el esp\u00edritu pol\u00e9mico y los sambenitos de \u201cheterodoxos\u201d ya han perdido (o est\u00e1n en proceso de perder) la importancia que un d\u00eda tuvieron, es agradable y provechoso echar una mirada retrospectiva y contemplar la historia de nuestra tradici\u00f3n en el cuadro m\u00e1s amplio de la cultura. El af\u00e1n evangelizador que movi\u00f3 a aquellos adalides de la fe les impuls\u00f3 a poner todo su ingenio y lo m\u00e1s selecto del saber de su \u00e9poca al servicio de Dios y del pueblo del que hab\u00edan sido arrancados. Por ello, la labor que realizaron les sigue todav\u00eda.<\/p>\n<p>De la obra de esos hombres hablan con elocuencia las p\u00e1ginas que siguen. En ellas, en prosa sencilla y directa, de agradable lectura, el Dr. Fern\u00e1ndez nos lleva de la mano, cuatro siglos atr\u00e1s, para atisbar los sinsabores y las alegr\u00edas de quienes nos dieron la Biblia en nuestro propio idioma. Y, al hacerlo, pone a nuestra disposici\u00f3n el valioso material escondido en las fuentes que constituyen el secreto de este cap\u00edtulo de la historia y la raz\u00f3n de ser de este libro.<\/p>\n<p>Plutarco Bonilla A.<\/p>\n<p>Universidad de Costa Rica<\/p>\n<p>1976<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3291\" aria-describedby=\"caption-attachment-3291\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3291\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Plutarco-Bonilla-en-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpeg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Plutarco-Bonilla-en-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpeg 620w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/7-Plutarco-Bonilla-en-Salamanca-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x176.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3291\" class=\"wp-caption-text\">Plutarco Bonilla en Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Plutarco Bonilla naci\u00f3 en 1935 en la isla de Gran Canaria. En 1955 viaj\u00f3 a Costa Rica, a estudiar en el Seminario B\u00edblico Latinoamericano. Desde entonces radica en ese pa\u00eds, del que tambi\u00e9n es ciudadano. Estudi\u00f3, adem\u00e1s, en la Universidad de Costa Rica, en el Seminario Teol\u00f3gico de Princeton y en las Universidades de Atenas y la Complutense de Madrid. Ha sido profesor en diversas instituciones y consultor de traducciones en Sociedades B\u00edblicas Unidas (SBU). Ha publicado dos libros y muchos art\u00edculos sobre diversos temas. En 1993 se jubil\u00f3 de la Universidad de Costa Rica y en el 2001, de SBU. Vive en la ciudad de Tres R\u00edos, Costa Rica, con su esposa, Esperanza R\u00edos, y con su hijo menor. Es miembro del Consejo Asesor de Tiber\u00edades.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiber\u00edades recupera este comentario escrito por Plutarco Bonilla, miembro del Consejo Asesor de Tiber\u00edades, a modo de presentaci\u00f3n del libro&nbsp;\u201cLas Biblias castellanas del exilio\u201d, del espa\u00f1ol Enrique Fern\u00e1ndez y Fernandez (Miami: Editorial Caribe, 1976; 190 p\u00e1gs.) &nbsp; Las Biblias castellanas del exilio (Presentaci\u00f3n) No son pocos los nombres de espa\u00f1oles que, lejos de la patria por un exilio que les [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4013,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[284,203],"class_list":["post-4014","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-plutarco-bonilla","tag-biblias","tag-plutarco-bonilla"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4014","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4014"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4014\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4034,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4014\/revisions\/4034"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4013"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}