{"id":4097,"date":"2020-12-11T20:19:08","date_gmt":"2020-12-11T18:19:08","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=4097"},"modified":"2020-12-14T09:12:02","modified_gmt":"2020-12-14T07:12:02","slug":"luis-rivera-pagan-como-la-flor-del-campo-reflexiones-sobre-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=4097","title":{"rendered":"Como la flor del campo \u2013 reflexiones sobre la muerte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El ser humano como la hierba son sus d\u00edas;<br \/>\nFlorece como la flor del campo,<br \/>\nQue pas\u00f3 el viento por ella, y pereci\u00f3,<br \/>\nY su lugar no la conocer\u00e1 m\u00e1s<\/em><br \/>\n\u2013Salmo 103:15-16<\/p>\n<p><em>Ante la cercan\u00eda inexorable de la muerte\u2026<\/em><\/p>\n<p>La existencia humana est\u00e1 inexorablemente marcada por una\u00a0<strong>doble paradoja<\/strong>. En primera instancia,\u00a0<strong>la paradoja del ser y el no-ser<\/strong>. Existimos en pleno conocimiento de que no hemos sido y que dejaremos de ser. San Agust\u00edn, al analizar la fugacidad del tiempo humano, en contraste con la firmeza de la eternidad divina, lo describ\u00eda de esta manera: el tiempo pasado fue, por tanto,\u00a0<strong>ya<\/strong>\u00a0<strong>no es<\/strong>; el futuro\u00a0<strong>a\u00fan<\/strong>\u00a0<strong>no es<\/strong>\u00a0y el presente es el \u00ednfimo instante en que el tiempo que\u00a0<strong>a\u00fan no es<\/strong>\u00a0se convierte en el tiempo que\u00a0<strong>ya no es<\/strong>.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo racionalista Renato Descartes escribi\u00f3, en el siglo diecisiete, que la conciencia de la existencia propia constituye la certeza primera y fundamental del pensamiento (<em>cogito, ergo sum<\/em>\u2013 \u00abpienso, luego existo\u00bb). Desde otra perspectiva distinta, sin embargo, podr\u00edamos invertir esa afirmaci\u00f3n y aseverar como certeza universal y absoluta la inevitabilidad de la muerte, de la disoluci\u00f3n de la existencia personal. De aqu\u00ed la popularidad de la formulaci\u00f3n necrol\u00f3gica cl\u00e1sica del silogismo: \u00abTodos los hombres son mortales; S\u00f3crates es hombre, por tanto, S\u00f3crates es mortal\u00bb. Esta intuici\u00f3n se acompa\u00f1a siempre de insondable angustia ante la provisionalidad de nuestro ser hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Es la misma percepci\u00f3n que los fil\u00f3sofos existencialistas modernos han recalcado al decir que el ser humano es un ser para la muerte, concepci\u00f3n que produce profundo v\u00e9rtigo ante el abismo de la precariedad de la existencia. El t\u00edtulo del famoso libro del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jean Paul Sartre, <em>Ser y No-Ser<strong>,<\/strong><\/em>\u00a0revela muy bien esta dualidad intr\u00ednseca a la existencia humana. La muerte no nos es ajena ni extra\u00f1a. Es parte esencial de nuestro ser. Una vez no fuimos, otra vez no seremos.<\/p>\n<p>Esta primera paradoja se acompa\u00f1a por una segunda,\u00a0<strong>la paradoja del saber y el ignorar<\/strong>. La doble certeza de nuestro ser y de nuestro inevitable no-ser nos llena de angustia y ansiedad. Lo indubitable nos colma de incertidumbres. La vida nos presenta el acertijo del sentido de la muerte. La muerte nos plantea agudamente y sin cesar la inc\u00f3gnita del significado de la vida. De aqu\u00ed la alusi\u00f3n continua a los s\u00edmbolos de luz y tinieblas, conocimiento e ignorancia, en las referencias a la muerte que se encuentran en la poes\u00eda, sea esta o no religiosa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4087\" aria-describedby=\"caption-attachment-4087\" style=\"width: 465px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4087\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Retrato-de-Tagore-de-Miguel-Elias.jpg\" alt=\"\" width=\"465\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Retrato-de-Tagore-de-Miguel-Elias.jpg 465w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Retrato-de-Tagore-de-Miguel-Elias-218x300.jpg 218w\" sizes=\"auto, (max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4087\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Tagore, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Ejemplo de esta ansia de conocer el misterio del ser y el no-ser se expresa en los versos del poeta hind\u00fa Rabindranath Tagore:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">S\u00e9 que, en el vago ocaso de un d\u00eda,<br \/>\nel sol me dar\u00e1 su \u00faltimo adi\u00f3s\u2026<br \/>\nY mis d\u00edas ir\u00e1n entrando en la oscuridad.<br \/>\nLo que pido es que sepa yo, antes de irme,<br \/>\npor qu\u00e9 me llam\u00f3 la tierra a sus brazos;<br \/>\npor qu\u00e9 me habl\u00f3 de estrellas el silencio de la noche,<br \/>\ny la luz de su d\u00eda bes\u00f3 mis pensamientos<br \/>\ny me los puso en flor.<br \/>\nSi es realidad el dejar este mundo,<br \/>\ncomo lo es el amarlo,<br \/>\ntendr\u00e1 un sentido el separarse de la vida,<br \/>\ncomo lo tiene el unirse a ella.<br \/>\nY si este amor fuera enga\u00f1ado por la muerte,<br \/>\nel veneno del enga\u00f1o lo secar\u00eda todo;<br \/>\ny se arrugar\u00edan, y se volver\u00edan negras las estrellas.<\/p>\n<p>Esta doble paradoja puede expresarse de otra manera: somos seres finitos con aspiraciones infinitas; somos seres mortales con pretensiones inmortales; somos seres fugaces y ef\u00edmeros con ansias de perdurar y permanecer en el ser. Este es el misterio central de la existencia humana. Es el problema fundamental de la vida humana. Ha sido tambi\u00e9n la fuente principal de la creatividad art\u00edstica y del sentimiento religioso.<\/p>\n<p>Robert Jay Lifton, psic\u00f3logo de la Universidad de Yale, ha analizado algo que considera esencial y necesario en la vida humana: los\u00a0<strong>s\u00edmbolos de inmortalidad<\/strong>, las maneras como los seres humanos imaginamos superar lo inevitable, la muerte. De acuerdo a Lifton, esta ansia de perdurar, expresada mediante los s\u00edmbolos de inmortalidad, ha jugado un papel preponderante en la creatividad cultural e hist\u00f3rica. El deseo de la inmortalidad se manifiesta incluso en movimientos ideol\u00f3gicamente seculares, en el esfuerzo por edificar instituciones sociales \u2013 el estado, el partido, la universidad, la empresa \u2013 que trasciendan la muerte del individuo. La b\u00fasqueda de la gloria y la fama, \u00bfqu\u00e9 otra cosa es sino una manera de luchar ag\u00f3nicamente contra la muerte, de superar mediante la creaci\u00f3n perdurable el olvido que nos hace una emboscada tras la fugacidad de nuestro ser?<\/p>\n<p>La muerte puede verse, sin duda, exclusivamente como un hecho biol\u00f3gico. De esa manera se convierte en algo natural. Indiscutiblemente es tambi\u00e9n eso: un com\u00fan hecho fisiol\u00f3gico. A eso alude el Salmo 103 al decir de \u00abnuestra condici\u00f3n\u2026 somos polvo\u00bb (v.14). Somos corporales y como tales participamos de la mortalidad de la carne. La muerte, sin embargo, no se reduce para los humanos a un natural hecho biol\u00f3gico. No basta con reconocer que tenemos cuerpo; la verdad es que tambi\u00e9n debemos decir que somos cuerpo. Al disolverse nuestro cuerpo se deshace nuestra conciencia y nos transformamos en un recuerdo, en objeto de la memoria. El morir se convierte as\u00ed en un\u00a0<strong>evento espiritual<\/strong>\u00a0trascendente.<\/p>\n<p>No es cierto que morimos como lo hacen los perros y los gatos. Luchamos encarnecidamente con la muerte y, como dice Tagore, \u00abme aferro a mi cuerpo, pobre tabla viva, por la estrecha corriente de mis a\u00f1os terrenales\u00bb. Rodeamos el acto del morir, con toda una parafernalia de lucha \u2013 m\u00e9dicos, medicinas, hospitales \u2013 y, cuando todos estos esfuerzos fracasan, lo cercamos con los s\u00edmbolos de la inmortalidad, los signos de la esperanza. La muerte se convierte en evento trascendental, decisivo y definitorio para los seres humanos.<\/p>\n<p>Esto es \u00fanico para la especie humana. Somos polvo, pero no \u00fanicamente polvo. La multimilenaria evoluci\u00f3n de la especie humana alcanza finalidades que trascienden la materia, que desembocan en la esfera espiritual. Nuestro cuerpo sirve de fundamento material al esp\u00edritu. El ser humano, al tomar conciencia de su finitud, de su inevitable mortalidad, de la contradicci\u00f3n entre su fugacidad carnal y sus ansias de perduraci\u00f3n, se angustia, sufre, pero, al mismo tiempo, no se resigna, lucha en la esfera del esp\u00edritu con la misma fiereza que lo hace en la del cuerpo, contra el poder tir\u00e1nico de la muerte.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4089\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-642x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"1021\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-642x1024.jpg 642w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-188x300.jpg 188w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-768x1226.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-963x1536.jpg 963w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>El morir como evento espiritual trascendente ha sido objeto predilecto de la literatura universal. A quienes atesoran tiempo para la lectura edificante, perm\u00edtanme recomendarles una novela corta que para m\u00ed tiene un significado especial:\u00a0<em>La muerte de Iv\u00e1n Illych<\/em>, del escritor ruso Le\u00f3n Tolstoi. Iv\u00e1n Illych es un magistrado que ha vivido de acuerdo a los patrones m\u00e1s superficiales de la conveniencia y las apariencias sociales. Hasta que se enfrenta con su muerte. \u00c9sta se convierte en juez implacable de su vida. Ante la inminencia de su no ser, descubre angustiado la vanidad de su vida. Su muerte deja de ser la met\u00e1stasis de sus c\u00e9lulas cancerosas y se convierte en valoraci\u00f3n espiritual de su existencia. Ante la muerte se deshacen los disfraces con los que Iv\u00e1n ha enmascarado el vac\u00edo de su ser.<\/p>\n<p>En la literatura espa\u00f1ola han quedado perpetuamente grabadas las melanc\u00f3licas coplas que en la segunda mitad del siglo quince compuso Jorge Manrique ante al f\u00e9retro de su padre y que mejor reflejan la honda melancol\u00eda de nuestra cultura hispana ante la disoluci\u00f3n de la existencia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Recuerde el alma dormida,<br \/>\navive el seso e despierte,<br \/>\ncontemplando<br \/>\nc\u00f3mo se passa la vida,<br \/>\nc\u00f3mo se viene la muerte<br \/>\ntan callando,<br \/>\ncu\u00e1n presto se va el plazer,<br \/>\nc\u00f3mo, despu\u00e9s de acordado,<br \/>\nda dolor\u2026<br \/>\nNuestras vidas son los r\u00edos<br \/>\nque van a dar en la mar,<br \/>\nqu\u2019es el morir;<br \/>\nall\u00ed van los se\u00f1or\u00edos<br \/>\nderechos a se acabar<br \/>\ne consumir;<br \/>\nall\u00ed los r\u00edos caudales,<br \/>\nall\u00ed los otros medianos<br \/>\ne m\u00e1s chicos,<br \/>\nallegados, son iguales<br \/>\nlos que viven por sus manos<br \/>\nde los ricos.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo, el gran poeta hispanoamericano, expres\u00f3 de manera magistral la doble paradoja de la muerte, en el poema \u00abLo fatal\u00bb, conque clausura su famoso libro de versos\u00a0<em>Cantos de vida y esperanza<\/em>\u00a0(1905):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Dichoso el \u00e1rbol que es apenas sensitivo,<br \/>\ny m\u00e1s la piedra dura, porque \u00e9sa ya no siente,<br \/>\npues no hay dolor m\u00e1s grande que el dolor de ser vivo,<br \/>\nni mayor pesadumbre que la vida consciente.<br \/>\nSer, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,<br \/>\ny el temor de haber sido y un futuro terror\u2026<br \/>\nY el espanto seguro de estar ma\u00f1ana muerto,<br \/>\ny sufrir por la vida y por la sombra y por<br \/>\nlo que no conocemos y apenas sospechamos,<br \/>\ny la carne que tienta con sus frescos racimos,<br \/>\ny la tumba que aguarda con sus f\u00fanebres ramos,<br \/>\n\u00a1y no saber ad\u00f3nde vamos,<br \/>\nni de d\u00f3nde venimos!<\/p>\n<figure id=\"attachment_4088\" aria-describedby=\"caption-attachment-4088\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4088\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Retrato-de-Ruben-Dario-de-Miguel-Elias-774x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"847\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Retrato-de-Ruben-Dario-de-Miguel-Elias-774x1024.jpg 774w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Retrato-de-Ruben-Dario-de-Miguel-Elias-227x300.jpg 227w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Retrato-de-Ruben-Dario-de-Miguel-Elias-768x1016.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Retrato-de-Ruben-Dario-de-Miguel-Elias-1161x1536.jpg 1161w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Retrato-de-Ruben-Dario-de-Miguel-Elias.jpg 1173w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4088\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Rub\u00e9n Dar\u00edo, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Tambi\u00e9n la Biblia se enfrenta fielmente a este misterio angustioso de la muerte como evento espiritual trascendente. El Salmo 103 expresa la fugacidad de la vida. El ser humano \u00abflorece como la flor del campo, que pas\u00f3 el viento por ella, y pereci\u00f3\u00bb (vv.15-16). Las escrituras hebreo cristianas no escamotean la precariedad innata del ser humano. El profeta Isa\u00edas contiene unos versos muy similares al salmo citado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Voz que dec\u00eda: Da voces.<br \/>\nY yo respond\u00ed:<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 tengo que decir a voces?<br \/>\nQue toda carne es hierba,<br \/>\ny toda su gloria como flor del campo.<br \/>\nLa hierba se seca,<br \/>\ny la flor se marchita\u2026<br \/>\n(Isa\u00edas 40:6-7).<\/p>\n<p>La Ep\u00edstola de Santiago utiliza otra excelente analog\u00eda para describir la fugacidad de la existencia y de la conciencia. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece\u00bb (Santiago 4:14).<\/p>\n<p>La muerte como destino inevitable se percibe como\u00a0<strong>tragedia espiritual<\/strong>. Quiz\u00e1s no hay vers\u00edculo alguno en los Evangelios tan emotivo y dram\u00e1tico en su brevedad como San Juan 11:35. Dice que, ante el sepulcro de un amigo, \u00abJes\u00fas llor\u00f3\u00bb. La disoluci\u00f3n de un cuerpo, en este caso el de L\u00e1zaro, conlleva el cese de la relaci\u00f3n espiritual entre los seres humanos y el fin de la comuni\u00f3n con Dios. Jes\u00fas no intenta disfrazar superficialmente la tragedia acontecida. La encara frontalmente y por eso sufre.<\/p>\n<p>Es instructivo contrastar la muerte de Jes\u00fas con la de S\u00f3crates. S\u00f3crates muere serenamente, conversando filos\u00f3ficamente con amigos y disc\u00edpulos. Seg\u00fan Plat\u00f3n, relator de su ejecuci\u00f3n, la muerte es una liberaci\u00f3n del lastre de la carne, de la prisi\u00f3n del cuerpo. Fil\u00f3sofos hel\u00e9nicos, aspirando alcanzar la plena purificaci\u00f3n espiritual, convirtieron la semejanza sem\u00e1ntica entre los t\u00e9rminos griegos para el cuerpo \u2013\u00a0<em>soma<\/em>\u00a0\u2013 y el sepulcro \u2013\u00a0<em>sema<\/em>\u00a0\u2013 en clave hermen\u00e9utica para el menosprecio de la carne.\u00a0\u00a0<em>Soma<\/em>\u00a0<em>sema<\/em>: el cuerpo es el sepulcro del alma.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, por el contrario, muere angustiosamente. Relatan los evangelios que en el umbral de su<em>via crucis<\/em>\u00a0Jes\u00fas dice: \u00abMi alma est\u00e1 muy triste, hasta la muerte\u00bb (Mateo 26:38). En su tristeza, ruega a Dios \u00abPadre m\u00edo, si es posible, pase de m\u00ed esta copa\u00bb (v.39). Su angustia era tal que uno de los evangelistas dice que \u00abestando en agon\u00eda, oraba m\u00e1s intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que ca\u00edan hasta la tierra\u00bb (Lucas 22:44). Finalmente, en medio de la agon\u00eda de la cruz exclama: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado?\u00bb (Marcos 15:34).<\/p>\n<p>No hay en los relatos de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas ning\u00fan falso adorno de su muerte. \u00c9sta es definitivamente una tragedia del esp\u00edritu, una se\u00f1al de la terrible hegemon\u00eda del pecado. Desde la perspectiva evang\u00e9lica, la muerte no es una liberaci\u00f3n del alma; tampoco es algo \u00abnatural\u00bb que habr\u00eda que aceptar tranquilamente, a la manera de S\u00e9neca, quien, condenado por Ner\u00f3n, se corta las venas frente a sus amigos \u00edntimos y espera impasiblemente su fin. No es la\u00a0<em>ataraxia<\/em>(serenidad) estoica la actitud b\u00edblica ante la muerte, sino la tristeza que reconoce en el perecer el reino del pecado. De acuerdo a San Pablo, la muerte muestra el dominio universal del pecado (\u00abel pecado rein\u00f3 para muerte\u00bb \u2013 Romanos 5: 21). Pecado significa ruptura de comuni\u00f3n espiritual. En sus reflexiones teol\u00f3gicas sobre la batalla entre la gracia y el pecado, la vida y la muerte, el ap\u00f3stol de los gentiles es fiel a la visi\u00f3n evang\u00e9lica sobre la muerte como\u00a0<strong>tragedia espiritual<\/strong>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4093\" aria-describedby=\"caption-attachment-4093\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4093\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-728x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-728x1024.jpg 728w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-213x300.jpg 213w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-768x1080.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-1092x1536.jpg 1092w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-1456x2048.jpg 1456w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/5-Retrato-de-Miguel-de-Unamuno-de-Miguel-Elias-scaled.jpg 1820w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4093\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Miguel de Unamuno, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>No es \u00e9sta, sin embargo, la \u00faltima palabra de la Biblia sobre la muerte. Si lo fuese, la iglesia se reducir\u00eda a una cofrad\u00eda de consolaci\u00f3n mutua ante la nulidad de la existencia. Es as\u00ed como Miguel de Unamuno concibe el papel consolador de la iglesia en su novela\u00a0<em>San Manuel, bueno, m\u00e1rtir<\/em>. Manuel es un cura de parroquia rural que conforta sus feligreses ante la muerte mediante la esperanza de la resurrecci\u00f3n y la inmortalidad, en las que, sin embargo, aqu\u00ed estriba su excepcional agon\u00eda espiritual, \u00e9l no cree. Esta agon\u00eda de la fe que no puede creer lo que predica no es fiel, sin embargo, a lo que las Escrituras cristianas aseveran sobre la muerte.<\/p>\n<p>El Salmo 103 no se limita a exponer la fugacidad de la existencia humana. La ubica, sin negarla, en el contexto de la gracia de Dios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Como el padre se compadece de los hijos,<br \/>\nSe compadece Jehov\u00e1 de los que le temen\u2026<br \/>\nLa misericordia de Jehov\u00e1 es desde la eternidad<br \/>\ny hasta la eternidad (vv.13,17).<\/p>\n<p>El \u00e9nfasis no cae sobre la mortalidad del cuerpo humano, sino sobre la misericordia divina. Esta no es provisional como nuestra carne. Es \u00abdesde la eternidad y hasta la eternidad\u00bb. As\u00ed tambi\u00e9n el antes citado verso de Isa\u00edas no concluye con la angustia de la finitud, sino con la esperanza de la promesa divina: \u00abS\u00e9case la hierba, march\u00edtase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre\u00bb (Is. 40:8).<\/p>\n<p>La palabra final de Jes\u00fas en la cruz no es la de la desesperaci\u00f3n, sino la de la esperanza: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb (Lucas 22:46). El mensaje paulino no concluye con la idea del se\u00f1or\u00edo del pecado y de la muerte, sino con el triunfo de la vida y la gracia. \u00abSorbida es la muerte en victoria. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde, oh, sepulcro, tu victoria?\u00bb (I Corintios 15:54-55). En esta palabra de victoria se cumple la promesa que articulara, en el siglo octavo antes de Cristo, el profeta Oseas: \u00abOh muerte, yo ser\u00e9 tu muerte; y ser\u00e9 tu destrucci\u00f3n, oh Seol\u00bb (Oseas 13:14).<\/p>\n<p>Fue m\u00e9rito de San Agust\u00edn ver di\u00e1fanamente y recalcar en varios escritos que la Biblia destaca la negrura del pecado y la muerte, para que en ese tr\u00e1gico trasfondo brille con mayor luminosidad la victoria de la gracia y la vida. Eso no quita un \u00e1pice del dolor del dolor y el sufrimiento ante la muerte. En dolor nacemos, en sufrimiento vivimos y en angustia morimos. Esto no es s\u00f3lo un hecho fisiol\u00f3gico, es, sobre todo, una profunda realidad espiritual.<\/p>\n<p>Pero\u00a0<strong>no<\/strong>\u00a0es la palabra final sobre la existencia humana. En la dial\u00e9ctica espiritual b\u00edblica, la vida y la muerte, la gracia y el pecado no son equivalentes. La val\u00eda suprema pertenece a la misericordia divina, a la comuni\u00f3n eterna con Dios. Jes\u00fas asemeja su muerte a una semilla que para dar fruto debe antes morir. \u00abDe cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto\u00bb (Juan 12:24). Eso, que rige para el humilde carpintero de Nazaret, es v\u00e1lido tambi\u00e9n, en y gracias a la muerte y la vida de Jes\u00fas, para todos los seres humanos. \u00abAs\u00ed que, como por la transgresi\u00f3n de uno vino la condenaci\u00f3n a todos los seres humanos, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los seres humanos la justificaci\u00f3n de vida\u00bb (Romanos 5:18).<\/p>\n<figure id=\"attachment_4091\" aria-describedby=\"caption-attachment-4091\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4091\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/6-Retrato-de-Bonhoffer-de-Miguel-Elias.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"851\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/6-Retrato-de-Bonhoffer-de-Miguel-Elias.jpg 600w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/6-Retrato-de-Bonhoffer-de-Miguel-Elias-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4091\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Bonh\u00f6ffer, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Una \u00faltima palabra, indispensable, dif\u00edcil. La gracia divina, dec\u00eda el te\u00f3logo alem\u00e1n Dietrich Bonh\u00f6ffer, en su libro\u00a0<em>El costo del discipulado<\/em>, no es \u00abbarata\u00bb. Exige lo que la Biblia llama<em>metanoia<\/em>, conversi\u00f3n, transformaci\u00f3n de nuestro ser y hacer. La gracia revelada en la tragedia de la muerte tampoco es barata; requiere una valoraci\u00f3n nueva de nuestras prioridades y actitudes, una radical\u00a0<em>metanoia<\/em>. El Evangelio de Lucas recoge profusamente esta perspectiva. En la par\u00e1bola del rico insensato, Jes\u00fas muestra como la muerte revela la acumulaci\u00f3n de riquezas como una actividad vana y necia, \u00abporque la vida del ser humano no consiste en la abundancia de los bienes que posee\u00bb (Lucas 12:15). En la del rico y L\u00e1zaro (16:19-31), la muerte desenmascara el pecado que se oculta tras la avariciosa riqueza e invierte, al igual que hacen las bienaventuranzas lucanas (6:20-26), la relaci\u00f3n entre el pobre y el acaudalado. El pudiente es condenado; el menesteroso salvado. Mientras el que \u00aba los pobres es anunciado el evangelio\u00bb (7:22) es una de las se\u00f1ales del tiempo mesi\u00e1nico, de los opulentos dice Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Cu\u00e1n dif\u00edcilmente entrar\u00e1n en el reino de Dios los que tienen riquezas!\u00bb (18:24). \u00bfPor qu\u00e9? \u00abPorque donde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n\u2026 No pod\u00e9is servir a Dios y a las riquezas\u00bb (12:34; 16:13).<\/p>\n<p>Este dif\u00edcil mensaje de Jes\u00fas, parte integral e inseparable de su predicaci\u00f3n, no degenera en el desprecio de lo corporal, como ha sucedido en diversas corrientes asc\u00e9ticas y mon\u00e1sticas. Su eje definitorio se pone m\u00e1s bien en la compasi\u00f3n, en la solidaridad, con los necesitados y menesterosos. Por eso la exigencia de Jes\u00fas al joven rico que quiere \u00abheredar la vida eterna\u00bb no es que eche al fuego o al mar sus posesiones, sino: \u00abvende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendr\u00e1s tesoro en el cielo\u00bb (18:22). El acento no cae sobre el desprendimiento interno y subjetivo ante las riquezas, sino en la\u00a0<strong>solidaridad<\/strong>, en el compartir los bienes de la creaci\u00f3n con quienes carecen de ellos. La muerte, de acuerdo al pensamiento evang\u00e9lico, revela la vanidad de la avaricia y, por el contrario, ensalza la solidaridad entre quienes somos \u00abhierba\u2026 flor del campo\u00bb.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n evang\u00e9lica la prosigue la Ep\u00edstola de Santiago, al aplicar la met\u00e1fora veterotestamentaria de la flor y la hierba de manera m\u00e1s directa e inmediata a quienes se preocupan prioritaria y exclusivamente por el acrecentamiento de sus bienes materiales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El que es rico\u2026 pasar\u00e1 como la flor de la hierba.<br \/>\nPorque cuando sale el sol con calor abrasador,<br \/>\nla hierba se seca, su flor se cae,<br \/>\ny perece su hermosa apariencia;<br \/>\nas\u00ed tambi\u00e9n se marchitar\u00e1 el rico<br \/>\nen todas sus empresas.<br \/>\n(Santiago 1: 10-11)<\/p>\n<p>Existen distintas \u00abhierbas\u00bb silvestres y \u00abflores del campo\u00bb. Hay ortigas y rosas. Hay quienes contaminan el jard\u00edn de la creaci\u00f3n y quienes lo embellecen con su fragancia y belleza. Para ambas, la ortiga y la rosa, vale el verso del salmista: \u00abpereci\u00f3 y su lugar no la conocer\u00e1 m\u00e1s\u00bb. Pero, en t\u00e9rminos de su contribuci\u00f3n a la existencia humana colectiva e hist\u00f3rica, hay una distancia infinita entre la ortiga y la rosa. La diferencia entre la ortiga y la rosa se mide por su aporte al bienestar, a la alegr\u00eda, de los otros miembros de la creaci\u00f3n. La rosa es imagen de la gracia de Dios; la ortiga de su ira.<\/p>\n<p>Compartimos el mismo origen \u2013 nuestra madre nos procre\u00f3 en dolor; participamos de la misma vocaci\u00f3n \u2013 la dif\u00edcil y heroica tarea de vivir; tenemos el mismo destino \u2013 la agon\u00eda de la muerte. Somos criaturas corporales; pero, sobre todo, somos seres espirituales. Sufrimos la tragedia espiritual de la muerte; pero descubrimos, en la palabra de Jes\u00fas, el triunfo de la gracia y la vida. En solidaridad partimos el pan cotidiano y disfrutamos tambi\u00e9n, \u00a1no puede olvidarse!, el vino de la alegr\u00eda. En la faz de los pobres descubrimos, a la manera de la par\u00e1bola del juicio de las naciones (Mateo 25:31-46), a Cristo golpeado, magullado y crucificado.<\/p>\n<p>Lo que resta es unirnos a la plegaria de Tagore:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00a1Que pueda yo, antes de irme del todo,<br \/>\natardar mi \u00faltimo estribillo<br \/>\nhasta completar su m\u00fasica;<br \/>\nque pueda llevar mi l\u00e1mpara<br \/>\nencendida para ver tu cara;<br \/>\ntejida mi guirnalda para coronarte!<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4092\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/7-1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/7-1.jpg 640w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/7-1-300x300.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/7-1-150x150.jpg 150w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/7-1-400x400.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><em>Luis Rivera-Pag\u00e1n (San Juan de Puerto Rico, 1942). Profesor em\u00e9rito del Seminario Teol\u00f3gico de Princeton. Autor de varios libros, entre ellos, \u201cEvangelizaci\u00f3n y violencia: La conquista de Am\u00e9rica\u201d (1992), \u201cEntre el oro y la fe: El dilema de Am\u00e9rica\u201d (1995), \u201cMito exilio y demonios: literatura y teolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina\u201d (1996), \u201cDi\u00e1logos y polifon\u00edas: perspectivas y rese\u00f1as\u201d (1999), \u201cTeolog\u00eda y cultura en Am\u00e9rica Latina\u201d (2009), \u201cPeregrinajes teol\u00f3gicos y literarios\u201d (2013) y \u201cEnsayos teol\u00f3gicos desde el Caribe\u201d (2013). Es Hu\u00e9sped Distinguido de Salamanca y Premio Iberoamericano de Ensayo \u2018Alfonso Ortega Carmona\u2019, otorgado en Salamanca en 2013.<\/em>\u00a0<em>Es miembro del Consejo Asesor de Tiber\u00edades.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Imagen de cabecera: Santa Biblia, de Miguel El\u00edas<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ser humano como la hierba son sus d\u00edas; Florece como la flor del campo, Que pas\u00f3 el viento por ella, y pereci\u00f3, Y su lugar no la conocer\u00e1 m\u00e1s \u2013Salmo 103:15-16 Ante la cercan\u00eda inexorable de la muerte\u2026 La existencia humana est\u00e1 inexorablemente marcada por una\u00a0doble paradoja. En primera instancia,\u00a0la paradoja del ser y el no-ser. Existimos en pleno [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4090,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[83],"class_list":["post-4097","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luis-rivera-pagan","tag-rivera-pagan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4097"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4097\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4110,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4097\/revisions\/4110"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4090"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}