{"id":4197,"date":"2020-12-26T11:28:34","date_gmt":"2020-12-26T09:28:34","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=4197"},"modified":"2020-12-28T09:07:34","modified_gmt":"2020-12-28T07:07:34","slug":"dennis-avila-vargas-espiritu-del-ser-en-el-mar-ya-no-es-de-marcelo-gatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=4197","title":{"rendered":"Esp\u00edritu del ser en \u2018El mar ya no es\u2019, de Marcelo Gatica"},"content":{"rendered":"<p>La poes\u00eda es coordenada, navegaci\u00f3n y s\u00edmbolos. As\u00ed, <span style=\"text-decoration: line-through;\">El mar ya no es<\/span> (Diputaci\u00f3n de Salamanca, 2020), va y viene en una matriz de gratitud, madurez y prop\u00f3sitos, mediante as\u00edntotas de luz que Marcelo Gatica Bravo traza para la estaci\u00f3n movediza de la vida, a trav\u00e9s del mar, el pa\u00eds de los recuerdos y m\u00faltiples dimensiones que vibran en este libro fraterno.<\/p>\n<p>Ofrendado en tres partes de una agenda atemporal \u2013con elementos que habitan la fibra miscel\u00e1nea de los d\u00edas\u2013, el autor teje una lectura de profundidades alternas, soberanas al caleidoscopio de la gran poes\u00eda: <em>&lt;\u00a0descubrir la lengua del mar es seguir la caminata en c\u00edrculos de los elefantes\u00a0&lt;\u00a0quiz\u00e1s no hay conciencia del primer paso\u00a0&lt; salvo la certidumbre de un oleaje eterno<\/em>.<\/p>\n<p>Marcelo ha procesado en este libro los axiomas del ser: en el encuentro con su padre, quien rema fuerte contra la enfermedad que lo lastima; en los <em>di\u00e1logos cu\u00e1nticos<\/em> con su hermano, experto en n\u00fameros y en las ra\u00edces c\u00edclicas de los meteoritos; en <em>las huellas de gato sobre un piano<\/em> contemplado por Lukas, su hijo mayor, con el radar de la belleza, al igual que el poeta Gatica Bravo cuando manifiesta su defensa de las ranas versus los eucaliptos.<\/p>\n<p><em>Postales frente al mar (o fragmentos a la muerte de mi padre)<\/em> es el primer cap\u00edtulo del libro, acaso el m\u00e1s entra\u00f1able por la presencia astral del amor con que el poeta intenta sostener el aliento en cada verso:<em> &lt;<\/em> <em>Padre, en la sala de urgencias escarbas sobre la superficie del tiempo &lt; ara\u00f1as con estrategias de los a\u00f1os setenta &lt; cuando pese a tener tu primer televisor sintonizabas los partidos de f\u00fatbol por la radio &lt;<\/em>. Ello son estas postales: cortometrajes de Marcelo y su padre, quienes sonr\u00eden por el <em>jugador fantasma<\/em> que <em>ha tocado la gloria<\/em> en <em>el eco de un estadio vac\u00edo<\/em>, del modo en que fluyen infinitas sensaciones en los monitores blancos de la infancia y en las interrogantes oce\u00e1nicas frente a la temida ola.<\/p>\n<p>N\u00f3tese el signo \u201c&lt;\u201d (<em>menos que<\/em>) en estos poemas y la <span style=\"text-decoration: line-through;\">l\u00ednea de tachado<\/span> como herramienta de correcci\u00f3n. Se\u00f1ales num\u00e9ricas y sem\u00e1ntica para desplegar una teor\u00eda de conjuntos en busca de su ecuaci\u00f3n, con la tristeza \u2013variable dolorosa\u2013 que viene <span style=\"text-decoration: line-through;\">y a va<\/span> en la membrana de la incertidumbre: <em>&lt; la met\u00e1stasis no te deja tachar las pala<span style=\"text-decoration: line-through;\">bras <\/span>&lt; (\u2026) &lt; la met\u00e1stasis es como esa alga roja que derrite las gotas del esp\u00edritu &lt;<\/em>; todo para entender que, pese a la resistencia, amar tambi\u00e9n es soltar: <em>&lt; Pap\u00e1, el silencio es el lenguaje de los elegidos porque <span style=\"text-decoration: line-through;\">el mar ya no es<\/span> &lt;<\/em>.<\/p>\n<p>El autor muestra su fe, con estudio y pr\u00e1ctica, memoria y respeto: <em>&lt; el mar ya no es &lt; parece un verso espuma en la piel de estos \u00faltimos d\u00edas &lt; Padre, ya cruzaste al otro lado del mar &lt;<\/em>.<em> En la orilla de una playa sin tiempo, Noviembre de 2019<\/em>, firma el poeta Marcelo Gatica Bravo (como de forma magistral van firmadas cada una de estas postales po\u00e9ticas), para dar paso a, precisamente, el mar, el cual sigue remando en s\u00ed mismo debido a su esp\u00edritu imperecedero, a su met\u00e1fora de movimiento y camino, a su aura.<\/p>\n<p>Poes\u00eda para aproximarse: <em>&lt; una vela encendida es una puesta de sol invertida &lt; entonces &lt; s\u00f3lo entonces, retorno al sonido de la palabra <span style=\"text-decoration: line-through;\">con<\/span>templar &lt;<\/em>. Poes\u00eda, salto al interior: <em>&lt; coge una piedra y escrib\u00ed lo indecible &lt; l\u00e1nzala al fondo abismal &lt; no importa si se quema la tierra porque <span style=\"text-decoration: line-through;\">el mar ya no es<\/span> &lt;<\/em>. Poes\u00eda y gratitud. Aprender a vivir es una met\u00e1fora del desprendimiento, un instante para trenzar la paz y la humildad: <em>&lt; sabemos a ciencia cierta que la palabra mar no cabe en ning\u00fan poema &lt;<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4191\" aria-describedby=\"caption-attachment-4191\" style=\"width: 269px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4191\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Portada-de-El-mar-ya-no-es-con-pintura-de-Miguel-Elias-173x300.jpg\" alt=\"\" width=\"269\" height=\"466\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Portada-de-El-mar-ya-no-es-con-pintura-de-Miguel-Elias-173x300.jpg 173w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Portada-de-El-mar-ya-no-es-con-pintura-de-Miguel-Elias-590x1024.jpg 590w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Portada-de-El-mar-ya-no-es-con-pintura-de-Miguel-Elias-768x1332.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Portada-de-El-mar-ya-no-es-con-pintura-de-Miguel-Elias-885x1536.jpg 885w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/2-Portada-de-El-mar-ya-no-es-con-pintura-de-Miguel-Elias.jpg 958w\" sizes=\"auto, (max-width: 269px) 100vw, 269px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4191\" class=\"wp-caption-text\">Portada de El mar ya no es, con pintura de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Di\u00e1logos cu\u00e1nticos <\/em>(segundo cap\u00edtulo del libro) es un cambio de sed. El poeta atiza el fuego y prepara un lienzo en el c\u00f3smico atardecer: <em>all\u00e1 afuera, cuando no alcanzan los telescopios ni los radares s\u00f3lo la poes\u00eda atrapa los cometas como mariposas boreales<\/em>; choca \u2013generacionalmente\u2013 entre la oralidad ancestral y el mundo virtual <em>del<\/em> <em>movimiento terr\u00e1queo \/ del agua \/ de la semilla muerta \/ que da fruto<\/em>; para entender el meteorito \u2013<em>como lo dec\u00eda el patrono de los oc\u00e9anos<\/em>\u2013 y tambi\u00e9n a su hermano matem\u00e1tico que observa <em>con ojos geom\u00e9tricos<\/em> y <em>tranquilidad de zapatero<\/em>, porque<em> puede proyectar la muerte o el meteorito individual a quien se lo pregunte<\/em>, al ser todo relativo ante <em>el fin del mundo<\/em>.<\/p>\n<p>El acto de vivir es una repetici\u00f3n de nacimientos, la huella que dejamos es el rastro cosechado por el tiempo. Cada segundo ampl\u00eda el rumor del t\u00fanel. Se palpa sus paredes con gestos que toman el pulso a la oscuridad, mediante una madeja que sortea movimientos en el h\u00e1lito que desciende al mar: <em>tras la \u00faltima ola de luz se balancea \/ una pregunta con forma de agua<\/em>.<\/p>\n<p>Del mismo modo baja la angustia que provoca lo voraz del sistema, en su forma de extender los laberintos hacia el salto f\u00fanebre de la vacuidad, mientras se quema el Amazonas y un poeta se lanza <em>como un muerto \/ que abre lentamente \/ la tapa del ata\u00fad <\/em>en fotos compartidas en Facebook por los <em>seguidores imaginarios<\/em> de Notre Dame y los incendios cu\u00e1nticos del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p><em>Hoy todo el mundo lucha por las abejas \/ que son el ser vivo m\u00e1s importante del planeta \/ pero yo pretendo dar la pelea por las ranas<\/em>. Cu\u00e1nta raz\u00f3n en este ant\u00eddoto de lo improbable, en cuanto <em>me gusta<\/em> de las redes sociales y la miel que habita la nuez de aire en el s\u00fabito amargor. Cu\u00e1nto enojo justificado en lo contempor\u00e1nea que se ha vuelto la desaz\u00f3n y su met\u00e1fora de hilos desgarbados, de incendios por aqu\u00ed y por all\u00e1, a pesar del esp\u00edritu del ser en un ni\u00f1o que intenta salvar las ranas de su infancia, convocado por el adulto que propone golpear al viento para construir <em>un estado de excepci\u00f3n entre \/ el espacio y el tiempo \/ (\u2026) \/ que estalle en mil pedazos como \/ las escamas \/ de los ojos del que lea \/ estos versos de aire<\/em>.<\/p>\n<p><em>Posteos finales o pese a la temporada de sequ\u00eda en el horizonte<\/em> es el tercer cap\u00edtulo de este libro revelador: <em>a simple vista \/ parec\u00edamos indiferentes \/ leyendo huellas de un naufragio \/ en los bancos de un oto\u00f1o amarillo \/ hipnotizados por el abismo \/ de una hoja al viento<\/em>. Esquirlas de realidad se unen en muchos de estos versos, en esta vastedad de agujas en que respira, pese a todo, el anonimato de la esperanza: <em>un poema \/ es uno de los organismos vivos \/ que superar\u00e1 la extinci\u00f3n planetaria de los c\u00e1lculos \/ (\u2026) \/ mientras guard\u00e1bamos \/ como el tesoro de un ni\u00f1o \/ la palabra mar en nuestros bolsillos<\/em>.<\/p>\n<p><em><span style=\"text-decoration: line-through;\">El mar ya no es<\/span><\/em> es, de hecho, un claro ejemplo a las posibilidades que, entre l\u00edneas, se\u00f1ala a los relojes, mas no al tiempo, a la existencia de anclas, mas no al acto que impide lanzarlas para obtener una ra\u00edz en la cima del diluvio. Para ello, Marcelo Gatica Bravo acude a un gran maestro: su hijo, <em>que fotograf\u00eda con las manos \/ las hojas de los \u00e1rboles \/ y escucha el desplazamiento inadvertido de un caracol<\/em>, y no porque su padre es un digno representante de la observaci\u00f3n, sino porque el poeta es un ser humano al servicio del lenguaje y la verdad, ebanista de puentes para la contemplaci\u00f3n, los abrazos en el porvenir y tambi\u00e9n para lo tachado durante la sed y el llanto.<\/p>\n<p>Todo ello pese <span style=\"text-decoration: line-through;\">al meteorito<\/span> que amenaza desde siempre, con la claridad que deja el dolor tras despedirse de un ser amado, los di\u00e1logos con la familia que comparte nuestros sismos e inundaciones, y tambi\u00e9n los obsequios de un nuevo amanecer, al ser el universo un sendero de semillas y estrellas, en cada orilla de sal y arena, de marea y espuma, con la p\u00e1gina abierta del Gran Misterio, c\u00faspide de los <span style=\"text-decoration: line-through;\">inviernos<\/span> y armon\u00eda <span style=\"text-decoration: line-through;\">en el olor<\/span> a tierra mojada que asume la poes\u00eda y su capacidad de estimular a un recolector de luz <em>pese a la aparente temporada \/ de sequ\u00eda en el horizonte<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4192\" aria-describedby=\"caption-attachment-4192\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4192 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-El-poeta-Dennis-Avila-foto-de-Julia-Henriquez-1024x595.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-El-poeta-Dennis-Avila-foto-de-Julia-Henriquez-1024x595.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-El-poeta-Dennis-Avila-foto-de-Julia-Henriquez-300x174.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-El-poeta-Dennis-Avila-foto-de-Julia-Henriquez-768x447.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-El-poeta-Dennis-Avila-foto-de-Julia-Henriquez-1536x893.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-El-poeta-Dennis-Avila-foto-de-Julia-Henriquez-2048x1191.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4192\" class=\"wp-caption-text\">El poeta Dennis \u00c1vila (foto de Julia Henr\u00edquez)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Dennis \u00c1vila (Tegucigalpa, Honduras, 1981), concentr\u00f3 sus primeros libros de poes\u00eda en la antolog\u00eda \u2018Geometr\u00eda elemental\u2019 (Casa de Poes\u00eda, Costa Rica, 2014). En 2016, aparece \u2018La infancia es una pel\u00edcula de culto\u2019 (Ediciones Perro Azul, Costa Rica), reeditado en el Proyecto Editorial La Chifurnia (El Salvador, 2016), en Trabalis Editores (Puerto Rico, 2017), en Amargord Ediciones (Espa\u00f1a, 2018) y en New York Poetry Press (2019); \u2018Ropa Americana\u2019 (Amargord Ediciones, Espa\u00f1a, 2017), reeditado por Puertabierta Editores (M\u00e9xico, 2018); e \u2018Historia de la sed\u2019 (Amargord Ediciones, Espa\u00f1a, 2019). Ha participado en eventos literarios en Centroam\u00e9rica, Puerto Rico, Cuba, Bolivia, M\u00e9xico, Estados Unidos y Espa\u00f1a. Su poes\u00eda se encuentra seleccionada en diversas antolog\u00edas y ha sido traducida al portugu\u00e9s, ingl\u00e9s, rumano, \u00e1rabe e italiano. Este a\u00f1o obtuvo el VII Premio Internacional de Poes\u00eda \u2018Pilar Fern\u00e1ndez Labrador\u2019 por su libro \u2018Los excesos milenarios\u2019.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4193\" aria-describedby=\"caption-attachment-4193\" style=\"width: 384px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4193 \" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias-612x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"643\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias-612x1024.jpg 612w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias-179x300.jpg 179w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias-768x1285.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias-918x1536.jpg 918w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias-1224x2048.jpg 1224w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/4-Marcelo-Gatica-por-Miguel-Elias.jpg 1225w\" sizes=\"auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4193\" class=\"wp-caption-text\">Marcelo Gatica por Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Marcelo Gatica (Cauquenes, Chile, 1976), poeta y Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca, con una tesis titulada titulada \u201cRodrigo Lira Canguilhem: Una propuesta po\u00e9tica en tiempos dedesolaci\u00f3n\u201d, dirigida por Carmen Ruiz Barrionuevo. Ha publicado los poemarios \u2018Historia universal de una trenza\u2019 (2020), \u2018El extramuro \/V\u00e4ljaspool-m\u00fc\u00fcre\u2019 (Estonia, 2018), \u2018Anclado al Pescador de Mares\u2019 (2016), \u2018Crucial\u2019 (con Pablo Guti\u00e9rrez, 2014), \u2018Portafolio. Poemas a Pie de P\u00e1gina\u2019 (con Camilo Cantillana, 2014). En Chile public\u00f3 Barios buelos: boladas boludas\u2019, del chileno Rodrigo Lira Canguilhem (Pi\u00e9lago Casa Editorial, Santiago de Chile, 2016), y en Estonia \u2018Vientos del sur \/ Lounatuuled\u2019, antolog\u00eda de poes\u00eda chilena seleccionada e introducida por \u00e9l, con traducci\u00f3n de Carolina Pihelgas, Mariliin Vassenin y Helina Aulis. Tallin, 2015). En su pa\u00eds tambi\u00e9n public\u00f3 el poemario colectivo Taller Literario (2001), el libro de poes\u00eda a tres manos A-Trio Po\u00e9tico (2003) y poemas varios en Cal\u00edope, revista de poes\u00eda (2000-2003), obteniendo el Premio de Poes\u00eda de la UMCE (2003). En Espa\u00f1a y Portugal ha publicado en las antolog\u00edas \u2018Poes\u00eda para un existir\u2019 (2010), \u2018La hora sagrada\u2019 (2010), \u2018El paisaje prometido\u2019 (2010), \u2018O Divino\u2019 (Portugal, 2011), \u2018Poemas identificados\u2019 (2013), \u2018Arca de los afectos\u2019 (2013), \u2018He muerto\u2026 y he resucitado (2015), \u2018Umbrales de la memoria\u2019 (2015), \u2018Un extenso continente\u2019 (Castelo Blanco, Portugal), \u2018Salamanca, ra\u00edz de piedra y letras\u2019 (2017), \u2018Explicaci\u00f3n de la derrota\u2019 (2017), \u2018Das \u00c1guas \u00c1 Dan\u00e7a das Folhas\u201d (2018, Editora Labirinto, Portugal), \u2018Llama de amor\u2019 (2019), \u2018Regreso a Salamanca\u2019 (2020) y \u2018Mundo Aqu\u00ed (2020). Ha recibido el Acc\u00e9sit del Premio Internacional de Poes\u00eda \u201cLuis L\u00f3pez Anglada\u201d (Burgohondo, \u00c1vila, 2008) y el primer acc\u00e9sit del Premio Gonz\u00e1lez-Warris de Poes\u00eda (Barcelona, 2012). En 2020 obtuvo el Acc\u00e9sit del prestigioso Premio Internacional de Poes\u00eda \u201cPilar Fern\u00e1ndez Labrador\u201d, por su libro \u201cEl mar ya no es\u201d, publicado por Ediciones Diputaci\u00f3n de Salamanca. Es subdirector de Tiber\u00edades, Red Iberoamericana de Poetas y Cr\u00edticos Literarios Cristianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda es coordenada, navegaci\u00f3n y s\u00edmbolos. As\u00ed, El mar ya no es (Diputaci\u00f3n de Salamanca, 2020), va y viene en una matriz de gratitud, madurez y prop\u00f3sitos, mediante as\u00edntotas de luz que Marcelo Gatica Bravo traza para la estaci\u00f3n movediza de la vida, a trav\u00e9s del mar, el pa\u00eds de los recuerdos y m\u00faltiples dimensiones que vibran en este [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4194,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[305],"tags":[161,306,157],"class_list":["post-4197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dennis-avila","tag-dennis-avila","tag-el-mar-ya-no-es","tag-marcelo-gatica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4197"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4209,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4197\/revisions\/4209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4194"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}