{"id":4252,"date":"2021-01-05T10:22:01","date_gmt":"2021-01-05T08:22:01","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=4252"},"modified":"2021-01-05T10:22:01","modified_gmt":"2021-01-05T08:22:01","slug":"el-silencio-de-los-jueces-del-poeta-magistrado-victor-ilich-presentaciones-de-a-p-alencart-carlos-aranguiz-y-alfredo-lewin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=4252","title":{"rendered":"\u2018El silencio de los jueces\u2019, del poeta-magistrado V\u00edctor Ilich. Presentaciones de A. P. Alencart, Carlos Ar\u00e1nguiz y Alfredo Lewin"},"content":{"rendered":"<p><em>Este libro tuvo una primera edici\u00f3n en 2017. Ahora reproducimos las presentaciones y la portada de la segunda edici\u00f3n, pr\u00f3xima a salir de imprenta. Y lo hacemos a petici\u00f3n del autor, el poeta-magistrado chileno V\u00edctor Ilich, hermano en la fe po\u00e9tica y quien est\u00e1 consternado por la muerte (el pasado domingo 3) del magistrado de la Corte Suprema Carlos Ar\u00e1nguiz (Antofagasta, 1953), amigo suyo y uno de sus prologuistas.<\/em> <em>Ar\u00e1nguiz tambi\u00e9n fue profesor de Filosof\u00eda, de Derecho del Trabajo, narrador y miembro de la Academia Chilena de la Lengua.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_4251\" aria-describedby=\"caption-attachment-4251\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4251\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-1024x690.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"431\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-1024x690.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-300x202.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-768x518.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-1536x1035.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-2048x1381.jpg 2048w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2-A.-P.-Alencart-en-el-Campus-Unamuno-de-la-Universidad-de-Salamanca-foto-de-Jose-Amador-Martin-272x182.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4251\" class=\"wp-caption-text\">A. P. Alencart, en el Campus Unamuno de la Universidad de Salamanca (foto de Jos\u00e9 Amador Mart\u00edn)<\/figcaption><\/figure>\n<h3><strong>EL JUEZ QUE GIRA DENTRO DEL SILENCIO<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>I.<\/strong><\/h4>\n<p>El derecho de nuestros d\u00edas es el resultado de varios milenios de generar conceptos y respuestas que la humanidad se dio ante problemas que fueron surgiendo en cada tiempo. Es as\u00ed como se hizo con un sistema jur\u00eddico que la alejara de la barbarie o de la jungla m\u00e1s salvaje.<\/p>\n<p>Pero no se trata tan solo de aprenderse c\u00f3digos y t\u00e9cnicas procesales, muchas veces mero decorado de cart\u00f3n-piedra al servicio de intereses espurios, sino de buscar conocer aquello que ata\u00f1e al hombre, a su conducta y probidad, a sus necesidades&#8230; Raz\u00f3n tuvo el notable romanista espa\u00f1ol Juan Iglesias, cuando dijo: \u201cSolo una cosa puede ser el derecho. Solo puede ser el arte de lo bueno y de lo justo, tal como lo entend\u00edan los romanos. Y a las preguntas: \u00bfqu\u00e9 es el derecho?, \u00bfqu\u00e9 es la justicia?, \u00bfqu\u00e9 es la libertad?, no se les da contestaci\u00f3n apropiada si no se sabe qu\u00e9 es el hombre\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso no fue Ulpiano quien dej\u00f3 anotado que la jurisprudencia es el conocimiento de lo divino y de lo humano, la ciencia de lo justo y de lo injusto? Un juez prudente es aquel que no se limita a dictar sus fallos atendiendo a lo inmediato y epid\u00e9rmico, cada vez m\u00e1s propio de este siglo, sino a lo raigal, a lo que est\u00e1 en el ADN cultural del hombre en sociedad. Un juez prudente tendr\u00eda que repetir \u2014ma\u00f1ana, tarde y noche\u2014 las palabras del profeta Am\u00f3s: \u201c\u00a1Pero que fluya el derecho como las aguas, \/ y la justicia como arroyo inagotable!\u201d. Am\u00f3s denunciaba la deshonestidad de los pol\u00edticos, la corrupci\u00f3n de los jueces, el autoritarismo de los funcionarios, la explotaci\u00f3n por parte de los ricos, la violencia de los poderosos, la hipocres\u00eda de muchos religiosos\u2026<\/p>\n<p>A veces hay que poner ciertos reparos a lo que m\u00e1s se estima, para que as\u00ed no languidezca por falta de verdad, para que as\u00ed sobreviva.<\/p>\n<h4><strong>II.<\/strong><\/h4>\n<p>El magistrado V\u00edctor Ruiz (que tambi\u00e9n resulta ser el poeta V\u00edctor Ilich, o viceversa) nos ofrece una atractiva obra, <em>El silencio de los jueces<\/em>. Y lo hace con una autoentrevista, una variante poco utilizada del g\u00e9nero mayor del periodismo, la entrevista, la m\u00e1s p\u00fablica de las conversaciones privadas. Entiendo que ha hecho uso de este formato para poder corregir asertos o aclarar ciertos t\u00f3picos y recelos con relaci\u00f3n a los jueces, \u201cla boca muda de la ley\u201d, como estimaba Montesquieu.<\/p>\n<p>Lo suyo apela a la seriedad y al juego, que para nada es irreverente; a la f\u00e1bula sin moralina y sin animales, pero s\u00ed con peras y manzanas; al retru\u00e9cano y al calambur; a la gracia y a la socarroner\u00eda\u2026 Hay buen n\u00famero de respuestas elusivas, pero tambi\u00e9n se encuentran confesiones veladas, parciales o totales, como cuando reconoce que la par\u00e1bola que m\u00e1s le impacta es la del juez injusto, calificado as\u00ed porque presumiblemente se dejaba sobornar. Y ante \u00e9l una viuda pobre, tenaz, insistiendo en su derecho, reclamando justicia, repiti\u00e9ndole una y otra vez: \u201c\u00a1Hazme justicia contra mi adversario!\u201d.<\/p>\n<p>Ciertos murmullos persisten ante el silencio de los jueces, pero ellos hablan (o deber\u00edan hacerlo) en sus sentencias, cuando no se traspapela la justicia\u2026<\/p>\n<h4><strong>III.<\/strong><\/h4>\n<p>Ruiz\/Ilich es juez y poeta.<\/p>\n<p>Magn\u00edfico, le digo, a\u00f1adiendo que siempre debe estar con la cabeza bien alta por no esconder ninguna de sus dos pasiones, m\u00e1xime si hace uso de la sentencia formulada por Rudolf von Ihering, el ilustre jurista alem\u00e1n: \u201cEl derecho, que es por un lado prosa, se troca en la lucha por la idea en poes\u00eda, porque la lucha por el derecho es la poes\u00eda del car\u00e1cter\u201d.<\/p>\n<p>La poes\u00eda (buena) no es ficci\u00f3n, sino recuento de vida, realidades y sentimientos del escriba y de otros a quienes da voz. \u00bfY el derecho?: es la poes\u00eda de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, la que intenta humanizar una naturaleza hostil, seg\u00fan Jos\u00e9 Antonio Marina.<\/p>\n<h4><strong>IV.<\/strong><\/h4>\n<p>Saludo esta obra <em>sui generis<\/em> escrita por un juez que gira dentro del silencio, un juez que lleva al grado sumo el no pronunciarse sobre cualquier materia en debate, puesto que ello condicionar\u00eda su decisi\u00f3n si un caso similar llegara a su despacho.<\/p>\n<p>Las decisiones judiciales pueden cuestionarse, unas veces de forma certera, pero tambi\u00e9n hay equ\u00edvocos y distorsiones respecto a la juridicidad y \u00e9tica de las sentencias. Un juez est\u00e1 obligado a no responder ni a entrar en pol\u00e9micas para rebatir suspicacias\u2026<\/p>\n<p>V\u00edctor Ilich conoce bien lo manifestado por Festo, en Hechos, 25:16: \u201cA estos respond\u00ed que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusaci\u00f3n\u201d. En este caso, contra las diatribas y prejuicios sobre el silencio de los jueces, el poeta y magistrado ofrece una cesta de peras y manzanas.<\/p>\n<p>Y que cada quien saque sus oportunas conclusiones.<\/p>\n<p><strong>Alfredo P\u00e9rez Alencart<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_4248\" aria-describedby=\"caption-attachment-4248\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4248\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/3-Carlos-Aranguiz-Zuniga-y-Victor-Ilich-1024x660.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"413\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/3-Carlos-Aranguiz-Zuniga-y-Victor-Ilich-1024x660.jpeg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/3-Carlos-Aranguiz-Zuniga-y-Victor-Ilich-300x193.jpeg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/3-Carlos-Aranguiz-Zuniga-y-Victor-Ilich-768x495.jpeg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/3-Carlos-Aranguiz-Zuniga-y-Victor-Ilich.jpeg 1142w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4248\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Ar\u00e1nguiz Z\u00fa\u00f1iga y V\u00edctor Ilich<\/figcaption><\/figure>\n<h3><strong>EL SILENCIO DE LOS JUECES O LA RUPTURA DE UN DESVENCIJADO PARADIGMA<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bfSe elige ser juez? \u00bfSus circunstancias influyen en sus decisiones? \u00bfLa soledad y el silencio son requisitos del cargo? \u00bfLa verdad es un atributo de la justicia? \u00bfEl derecho es el \u00fanico instrumento del juez?<\/p>\n<p>Son algunas de las preguntas esenciales que intenta responder este libro, bajo la forma de una ir\u00f3nica entrevista, las interrogantes que, por lo dem\u00e1s, viene haci\u00e9ndose la sociedad en general y los magistrados en particular, por los siglos de los siglos.<\/p>\n<p>Las respuestas de V\u00edctor Ilich, a veces son profundas y filos\u00f3ficas; pero otras, sarc\u00e1sticas y ret\u00f3ricas: se trata de un juego po\u00e9tico en el que el lector debe estar preparado para descubrir el verdadero alcance de las palabras. El libro hace un tributo indirecto a Novalis: algunas palabras tienen una significaci\u00f3n peculiar; otras, connotativas y otras, enteramente arbitrarias y falsas. Para obtener provecho de \u00e9l, no hay que seguir en este caso la recomendaci\u00f3n de San Agust\u00edn, relativa a que en el discurso debemos apreciar la verdad y no las palabras. Ac\u00e1 las palabras construyen y disuelven, su objetivo est\u00e1 al servicio del discurso de fondo y no del aparente o formal.<\/p>\n<p>La entrevista fingida constituye una f\u00f3rmula literaria de cierta recurrencia en nuestra historia literaria. Obviamente, no se trata aqu\u00ed de conocer aspectos biogr\u00e1ficos o bibliogr\u00e1ficos del autor, sino de imaginar a un entrevistador pertinaz y a veces hasta ponzo\u00f1oso, para que el autor pueda hablar con libertad en un sentido l\u00edrico y virtual. En este caso, el tema son los jueces, su vocaci\u00f3n, sus atributos, sus dilemas, su posicionamiento, su vida en general y en espec\u00edfico. Constituye una velada provocaci\u00f3n a esa m\u00e1xima magisterial preconizada por no pocos juristas sobre que \u201clos jueces solo hablan a trav\u00e9s de sus sentencias\u201d y que se cuestiona desde el t\u00edtulo de la obra en relaci\u00f3n con todo su contenido.<\/p>\n<p>Nada mejor que un cl\u00e1sico como Bertolt Brecht para demostrar que el paradigma cl\u00e1sico de la magistratura \u2014esa m\u00e1scara enyesada de reyes obsoletos\u2014 estaba roto desde antes, desde la perspectiva del ne\u00f3fito:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Veo a los jueces, patrones de las leyes,<br \/>\n<\/em><em>encubrir evidencias con el mayor cinismo.<br \/>\n<\/em><em>Salvar la propiedad, las amistades.<br \/>\n<\/em><em>Si fuera juez, sin ofender, har\u00eda lo mismo.<\/em><\/p>\n<p>De este modo, <em>El silencio de los jueces<\/em>, de V\u00edctor Ilich, poes\u00eda a partir de la autocr\u00edtica y de la iron\u00eda, constituye una aportaci\u00f3n a la reconstrucci\u00f3n del nuevo arquetipo del magistrado libre e independiente. En otras palabras, literatura al servicio de un nuevo orden eclesial: unos sacerdotes de la justicia, con sus mismos votos, pero esta vez tomados en serio.<\/p>\n<p><strong>Carlos Ar\u00e1nguiz Z\u00fa\u00f1iga<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4246\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/4-1-1024x596.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/4-1-1024x596.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/4-1-300x175.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/4-1-768x447.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/4-1.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h3><strong>EL REINO DE LAS IDEAS DELIRANTES<\/strong><\/h3>\n<p>El escritor costarricense Jacques Sagot escribi\u00f3 un art\u00edculo titulado \u00abAjedrez y voluntad de poder\u00bb en el que defin\u00eda esta disciplina como un duelo, una esgrima del intelecto, la sublimaci\u00f3n espl\u00e9ndida de lo guerrero del hombre a su vez transformado en l\u00facida lid y en juego de apariencia enga\u00f1osamente inofensiva.<\/p>\n<p>Esa determinaci\u00f3n mental constante de los ajedrecistas se puede trasladar, luego, a todos los campos de las narraciones antag\u00f3nicas y tambi\u00e9n c\u00f3mplices. As\u00ed que lo de los actores en <em>El silencio de los jueces<\/em>, una suerte de periodista y un juez en esta entrevista de car\u00e1cter singular, tiene un asidero temperamental. \u00bfY qu\u00e9 es una entrevista sino un intercambio de ideas, en ocasiones, de atroz violencia psicol\u00f3gica?<\/p>\n<p>Bienvenidos a una improbable Siberia para algunos trueques de piezas de ajedrez e impresiones delirantes. Una de esas entrevistas, independiente de su casi-oficialidad, previas al evocador d\u00eda del juicio. Y eso no es menor. Cualquiera que sea este d\u00eda, solo sabemos que ser\u00e1 uno en que el sol brillar\u00e1 como en ning\u00fan otro.<\/p>\n<p><em>El silencio de los jueces<\/em> funciona como una suerte de laberinto\/narraci\u00f3n tan enrevesado que cada l\u00ednea argumental engendra un sinf\u00edn de ramificaciones, cada pregunta da a su vez pie a una respuesta, una contrarrespuesta y luego otra pregunta, o bien\u2026 se interrumpe sin m\u00e1s. El entrevistador, sin embargo, no \u201ctermina\u201d, sino que cambia de tema, aunque en varias ocasiones recae sobre el principal: a saber, la conciencia del juez, sus ruidos internos y silencios resonantes. \u00abInsisto con la pregunta, \u00bfpor qu\u00e9 tanto silencio? \/\u00bfPor qu\u00e9 tantas preguntas? \/Recuerde que es una entrevista.\/ Verdad, entonces entre no m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Esto es la obra de Ilich, un juego de entrar y salir, de cerrar y abrir.<\/p>\n<p>Esta entrevista casi oficial, una que por lo dem\u00e1s no fue f\u00e1cil de conseguir, es un trastorno del contenido del pensamiento. Idea extra\u00f1a o fija, ideas sobrevaloradas, f\u00f3bicas, hipocondr\u00edacas y delirantes. Este texto es un claro ejemplo del cambio en la relaci\u00f3n que el juez establece con el mundo, un quiebre, donde una idea delirante pasa a ser el nexo que utiliza para restablecer el contacto con la realidad. En el lenguaje cotidiano a menudo escuchamos de delirios de persecuci\u00f3n, de reivindicaci\u00f3n, de grandeza, etc.\u00a0 En <em>El silencio de los jueces<\/em> entramos al reino de las ideas delirantes, tan extra\u00f1as que podr\u00edan ser consideradas como err\u00f3neas e incluso, en algunos casos, absurdas. Ideas que pueden no ser compartidas ni comprendidas por quien las lee pero que se intuye que son el resultado de una seria brecha en la comunicaci\u00f3n efectiva entre los locutores, tanto el interrogador cuestionario y el juez de apellido Ilich. Estas impresiones compartidas suelen ser acompa\u00f1adas de un malestar significativo y si alguna convicci\u00f3n cabe tener es que el juez est\u00e1 absolutamente convencido de que sus ideas son ciertas y sobre todo que concuerdan con la realidad: \u00ab\u00bfSu especialidad en el derecho? \/ Caminar derecho por la cuerda floja\u00bb.<\/p>\n<p>Y aunque jur\u00eddicamente esto pueda parecer un disparate no significa que no tenga ninguna opci\u00f3n de prosperar. Ser\u00eda absurdo, un papel\u00f3n. Con Ilich nunca se sabe, esa es la \u00fanica certeza de toda esta historia.<\/p>\n<p>Ahora que lo pienso y escucho al azar algo como \u00abtengo una causa abierta\u00bb, me pregunto \u00bfcu\u00e1ntas lecturas har\u00edamos de ello? \u00bfCu\u00e1n delirante podr\u00eda llegar a ser?<\/p>\n<p><strong>Alfredo Lewin<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-4249\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/5.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/5.jpeg 960w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/5-300x300.jpeg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/5-150x150.jpeg 150w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/5-768x768.jpeg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/5-400x400.jpeg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><em>V\u00edctor Ilich naci\u00f3 en Santiago de Chile en 1978. Egresado del Instituto Nacional y de la Escuela de Derecho de la Universidad Finis Terrae, en la cual estudi\u00f3 becado. Abogado y juez de garant\u00eda en la Regi\u00f3n de O\u2019Higgins. Autor de m\u00e1s de una docena de obras literarias. Algunas de ellas han sido prologadas y comentadas por destacados acad\u00e9micos, escritores y cr\u00edticos como Hugo Zepeda Coll, Thomas Harris, Andr\u00e9s Morales, Alfredo Lewin y Juan Mihovilovich.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre sus obras se puede citar Infrarrojo, poemario presentado por el acad\u00e9mico, escritor, poeta y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, Juan Antonio Massone del Campo, quien le ha antologado; R\u00e9quiem para un hombre vivo, poemario dedicado al poeta Juan Guzm\u00e1n Cruchaga (presentado por el ministro de la Corte Suprema y escritor Carlos Ar\u00e1nguiz Z\u00fa\u00f1iga y el ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Guzm\u00e1n Tapia); La insurrecci\u00f3n de la palabra; Arte de un ocaso vital;\u00a0 Baladas de un ruise\u00f1or (poemario er\u00f3tico rom\u00e1ntico); Drag\u00f3n, escorpiones y palomas; Hojas de t\u00e9; La letra mata (un texto que resucita la palabra); El silencio de los jueces, un texto para sazonar el coraz\u00f3n, prologado, en su primera edici\u00f3n, entre otros, por Sergio Mu\u00f1oz Gajardo, quien fuese presidente de la Excelent\u00edsima Corte Suprema de Justicia (2014-2015); Disparates, poemario relativo a la libertad de expresi\u00f3n y los prejuicios (2016); Cada d\u00eda tiene su af\u00e1n (2017), que procura motivar en la lucha del c\u00e1ncer, presentado por Haroldo Brito Cruz, quien tambi\u00e9n fue presidente del m\u00e1ximo tribunal del pa\u00eds, con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n del D\u00eda Internacional del Libro.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, adem\u00e1s, ha lanzado el poemario titulado Toma de raz\u00f3n, en coautor\u00eda con Roberto Contreras Olivares, poeta y ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, presentado en Hanga Roa, Isla de Pascua, en agosto de 2017. En abril de 2018 junto a otros tres jueces penales public\u00f3 el libro Duda, texto fruto del taller literario que imparti\u00f3, el cual luego de terminar denomin\u00f3 \u201cNi tan exacto ni tan literal\u201d. Tambi\u00e9n, en octubre de 2019, en pleno estallido social en Chile, p\u00fablico Venga tu reino, poemario prologado por Felipe Berr\u00edos, S.J. y Alfredo P\u00e9rez Alencart, poeta y docente de la Universidad de Salamanca.<\/em><\/p>\n<p><em>Por \u00faltimo, en marzo de 2020 public\u00f3 el libro \u2018Al derecho y al rev\u00e9s\u2019, libro que recopila las columnas de opini\u00f3n y cr\u00edtica literaria escritas bajo el alero del diario El Heraldo de Linares, quien patrocin\u00f3 su cuidada edici\u00f3n. Libro prologado por Lamberto Cisternas Rocha, quien fuese vocero de la Corte Suprema.<\/em><\/p>\n<p><em>Ilich forma parte de Tiber\u00edades, Red Iberoamericana de Poetas y Cr\u00edticos Literarios Cristianos<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4250\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/6-1024x597.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/6-1024x597.jpeg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/6-300x175.jpeg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/6-768x448.jpeg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/6.jpeg 1126w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Imagen de cabecera: Los jueces chilenos Ar\u00e1nguiz e Ilich<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este libro tuvo una primera edici\u00f3n en 2017. Ahora reproducimos las presentaciones y la portada de la segunda edici\u00f3n, pr\u00f3xima a salir de imprenta. Y lo hacemos a petici\u00f3n del autor, el poeta-magistrado chileno V\u00edctor Ilich, hermano en la fe po\u00e9tica y quien est\u00e1 consternado por la muerte (el pasado domingo 3) del magistrado de la Corte Suprema Carlos Ar\u00e1nguiz [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4247,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[314,313,106],"class_list":["post-4252","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-victor-ilich","tag-alfredo-lewin","tag-carlos-aranguiz","tag-victor-ilich"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4252"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4252\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4253,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4252\/revisions\/4253"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}