{"id":4546,"date":"2021-02-15T12:59:04","date_gmt":"2021-02-15T10:59:04","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=4546"},"modified":"2021-02-24T12:08:27","modified_gmt":"2021-02-24T10:08:27","slug":"jose-perez-peru-en-alto-o-primera-aproximacion-a-la-poesia-de-a-p-alencart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=4546","title":{"rendered":"\u2018Per\u00fa en alto\u2019 o primera aproximaci\u00f3n a la poes\u00eda de A. P. Alencart"},"content":{"rendered":"<p><em>Tiber\u00edades agradece a Jos\u00e9 P\u00e9rez, poeta, narrador y cr\u00edtico literario venezolano, por permitir que ofrezcamos como primicia su atractivo ensayo sobre una vertiente de la obra po\u00e9tica de Alfredo P\u00e9rez Alencart, esta vez vinculada a su Per\u00fa natal. Para ello se ha adentrado en la antolog\u00eda \u2018Per\u00fa en alto\u2019, publicada en diciembre de 2020 por la Municipalidad de Lima, dentro de su programa Lima Lee y como colaboraci\u00f3n al Festival Internacional de Poes\u00eda Primavera Po\u00e9tica, que dirige el poeta y promotor cultural Harold Alva.<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4542 aligncenter\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/2-Portada-de-Peru-en-alto.jpg\" alt=\"\" width=\"621\" height=\"956\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/2-Portada-de-Peru-en-alto.jpg 621w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/2-Portada-de-Peru-en-alto-195x300.jpg 195w\" sizes=\"auto, (max-width: 621px) 100vw, 621px\" \/><\/p>\n<h2><strong>\u2018Per\u00fa en alto\u2019 o primera aproximaci\u00f3n a la poes\u00eda de Alfredo P\u00e9rez Alencart<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Soy un peruano con muchas patrias:<br \/>\npor eso nunca me ha lacerado la soledad<br \/>\nni me hace lagrimear el humo<br \/>\n<\/em><em>del desarraigo.<br \/>\n<\/em>\u201cPer\u00fa\u201d, A. P. Alencart<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo primero que nos sorprende de este gran poeta hispanoamericano, esta voz mayor de nuestra lengua, el Poeta Alfredo P\u00e9rez Alencart (Puerto Maldonado, Per\u00fa, 1962), es su extraordinaria capacidad de trabajo, su orden y disciplina ante un oficio que se adviene no pocas veces en inciertos menesteres; en una dedicaci\u00f3n al mundo l\u00edrico que suma pasiones, sensaciones, creencias, saberes, viajes, b\u00fasquedas, estudios, entregas, abrazos y respetos diversos; todos ganados desde la tribuna acad\u00e9mica, por un lado; y desde el solar vital de la hospitalidad, por el otro; a la par del desarrollo de una s\u00f3lida obra de creaci\u00f3n, de propuestas de nueva poes\u00eda, que le ha permitido lograr en su madurez atesorar un patrimonio realmente relevante, indiscutiblemente trascendente, m\u00e1s all\u00e1 de su casa adoptiva, la amable ciudad castellana de Salamanca.<\/p>\n<p>Su ojo tiene en su mirar un continente, al cual pertenece, donde infancia y familia palpitan en los bosques de la Amazon\u00eda de su Per\u00fa natal, de su Puerto Maldonado de todos los calores; tanto como esa Espa\u00f1a de su di\u00e1spora que se le ha hecho nacionalidad, sentimiento y arraigo. Su raz\u00f3n de ser, por tanto, es la uni\u00f3n del acervo cultural hispanoamericano, bru\u00f1ido de fraternidad, de entra\u00f1amiento, de uni\u00f3n de creadores, pensadores, investigadores y estudiosos de literatura y arte, de m\u00fasica y saberes de todos los pa\u00edses este lado del Atl\u00e1ntico, de este Caribe y estas Antillas soleadas; de este Sur de resplandores y misterios; de este Norte iluminado por no pocas estrellas rutilantes.<\/p>\n<p>Es costumbre de los cr\u00edticos buscar dentro de los poetas, de la poes\u00eda de los poetas, de la narrativa de los poetas, y con ello asumo el cu\u00f1o de escritores de todo orden gen\u00e9rico; es costumbre buscar, repito, sus pa\u00edses, o m\u00e1s exactamente, su pa\u00eds. \u00bfQui\u00e9n puede buscar en Cervantes otro pa\u00eds que no sea Espa\u00f1a? Y si lo hiciere, seguro lo encontrar\u00e1. \u00bfQui\u00e9n no busca su Per\u00fa de duras rocas vitales en Vallejo? Seguro dar\u00e1 con otros mundos de tierra y extra\u00f1eza, cuanto de esperanza y tal vez desasosiego. \u00bfQui\u00e9n no buscar\u00eda el Chile austral en Pablo Neruda? S\u00f3lo un osado desprevenido, tanto como quien s\u00f3lo sea capaz de creer que es Chile y no otras naciones, pa\u00edses o tierras cuanto abriga su canto general a la poes\u00eda castellana. \u00bfY Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, y Juan Rulfo, y R\u00f3mulo Gallegos, y Gabriela Mistral, y Lydda Franco Far\u00edas, y Rosamel del Valle, y Ana Enriqueta Ter\u00e1n?<\/p>\n<figure id=\"attachment_4543\" aria-describedby=\"caption-attachment-4543\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4543\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-leyendo-a-orillas-del-Tormes-foto-de-Jose-Amador-Martin.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-leyendo-a-orillas-del-Tormes-foto-de-Jose-Amador-Martin.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-leyendo-a-orillas-del-Tormes-foto-de-Jose-Amador-Martin-300x200.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-leyendo-a-orillas-del-Tormes-foto-de-Jose-Amador-Martin-768x512.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-leyendo-a-orillas-del-Tormes-foto-de-Jose-Amador-Martin-272x182.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4543\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo P\u00e9rez Alencart leyendo a orillas del Tormes (foto de Jos\u00e9 Amador Mart\u00edn)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como sea que se aborde ese tema, hay un r\u00edo que mueve el capricho de la sentencia m\u00e1s all\u00e1 de su in\u00fatil pretensi\u00f3n. La obra surge de un surco, de un suelo y de un espacio, y se libera para navegar y volar, para andar y quedarse en cualquier parte. Y en cualquier parte se hace suelo otra vez, se hace espacio local e infinito y cristaliza su misterio en el ojo que le descubre, en la mano que la tienta, en el goce de quien la posee. \u00bfCu\u00e1ntos tumbos habr\u00e1 dado estos \u00faltimos siglos El Quijote de la Mancha, que no hayan dado igualmente los huesos del autor, tan inciertos en alg\u00fan monasterio, en alguna patria invisible de la memoria de su nombre? Baste ese ejemplo, nom\u00e1s.<\/p>\n<p>En Alfredo P\u00e9rez Alencart palpita un sentimiento muy distinto al de la conocida y tradicional di\u00e1spora, porque su amor por Espa\u00f1a y su sentir profundo y agradecido por Salamanca no nace a costa de ning\u00fan dolor de patria nacional, ll\u00e1mese Per\u00fa o no; sino como complemento de una vivencia de tierras que se le hizo familia, matrimonio, obra acad\u00e9mica y de creaci\u00f3n; repartiendo abrazos entre tantas nacionalidades del mundo, que el s\u00f3lo hecho de versionar su poes\u00eda en m\u00e1s de cincuenta lenguas, es ventana de revelaci\u00f3n de esa, su suerte creativa, m\u00e1s all\u00e1 del espa\u00f1ol o el castellano.<\/p>\n<p>Su infancia y la huella germinal del cuerpo y la mirada tienen en el Poeta Alfredo P\u00e9rez Alencart esa dulzura que ha traspuesto a su arte, sin pedir a cambio otra moneda que no sea la del amor a un oficio que va en la sangre en cualquier parte que se ande.<\/p>\n<p>La poes\u00eda europea tiene de Latinoam\u00e9rica tanto germen y tanta grandeza como la tiene nuestra lengua de todos los creadores de literatura de all\u00e1 y de ac\u00e1. Por eso decir Per\u00fa y decir Salamanca, o decir Espa\u00f1a y decir Am\u00e9rica, en Alfredo P\u00e9rez Alencart es como decir Madre de Dios, Tambopata, Manu, algunos de los r\u00edos de la amaz\u00f3nica regi\u00f3n donde naciera; o el r\u00edo Tormes, de la ciudad de Salamanca, donde el amanecer le dibuja huellas cada ma\u00f1ana entre p\u00e1ginas y voces que salen a recorrer la vida desde su mano y su sentir.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4544\" aria-describedby=\"caption-attachment-4544\" style=\"width: 717px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4544\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/4-Foto-de-Pavel-Martiarena.jpg\" alt=\"\" width=\"717\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/4-Foto-de-Pavel-Martiarena.jpg 717w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/4-Foto-de-Pavel-Martiarena-224x300.jpg 224w\" sizes=\"auto, (max-width: 717px) 100vw, 717px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4544\" class=\"wp-caption-text\">Foto de Pavel Martiarena<\/figcaption><\/figure>\n<p>De la Amazon\u00eda surgen sus referentes ancestrales, donde antes se llam\u00f3 Pueblo viejo o selva ind\u00f3mita, galeones de mil mares y los secretos del caucho y la casta\u00f1a, la siringa y la cascarilla; en senderos originarios de mashcos y piros, yaminahuas y huarayos, amahuacas y amacaracaires, tanto como de machiguengas. A un lado queda el oro que llev\u00f3 otros caminos a El Dorado desde el Alto Per\u00fa, cuando perros y espadas caminaron juntos las cordilleras en la incierta aventura. Por su raigambre no viene de esas empresas, sino de la voz de un idioma que hizo suyo para enriquecerlo y tributarlo en la fe del alma, en la civilidad, en la docilidad del esp\u00edritu para engrandecer los gestos de la solidaridad, del encuentro, de la palabra versada y la raz\u00f3n sensible. Valga decir la Poes\u00eda en toda su amplitud, en todo su misterio e infinito portento.<\/p>\n<p>Con Espa\u00f1a en el coraz\u00f3n quiso el Poeta Alfredo P\u00e9rez Alencart tributar a su patria de mil golpes y abonadas esperanzas de vida, una parte de su obra antologada, compartida a tramos como un pastel de cumplea\u00f1os, como variadas tazas de t\u00e9 o caf\u00e9 en la hora de la madurez, para decirle a su mundo primero o de la primera vez en la tierra, aqu\u00ed te entrego estas velas encendidas para alumbrar tu nombre, aqu\u00ed te entrego estas llaves para que habites mi coraz\u00f3n por siempre.<\/p>\n<p>La obra se titula <em>PER\u00da EN ALTO<\/em> (2020) y lleva el sello editorial de la Municipalidad de Lima y del Festival Internacional Primavera Po\u00e9tica, que promueven grandes obras y nombres de vanguardia en su colecci\u00f3n Lima Lee, bajo la direcci\u00f3n de un equipo mancomunado que cristaliza con trabajo de orfebres, cuanto puja el sacrificio humano para redimir la sed, las distancias y las inquietudes del ser en su b\u00fasqueda del aliento universal del sue\u00f1o y la esperanza.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de esta notable antolog\u00eda po\u00e9tica de Alfredo P\u00e9rez Alencart nutre cualquier esfuerzo previo o posterior al encuentro con su voz, porque se sobrepone como gesto de creaci\u00f3n a la pandemia del Covid-19 que azota al planeta, y se ventila en el \u00e1nimo de \u201cuna valoraci\u00f3n de la vida misma como espacio de interacci\u00f3n social y desarrollo personal\u201d, asistidos del libro y la lectura como caballos de batalla para sensibilizar las almas que buscan en la poes\u00eda y su misterio los resplandores de la Creaci\u00f3n. As\u00ed lo refrenda Jorge Mu\u00f1oz Wells, alcalde de Lima.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4545\" aria-describedby=\"caption-attachment-4545\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4545\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5-Alfredo-Perez-Alencart-y-Emilio-Adolfo-Westphalen-en-el-Palacio-Real-de-Madrid-1991.-Foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x801.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"501\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5-Alfredo-Perez-Alencart-y-Emilio-Adolfo-Westphalen-en-el-Palacio-Real-de-Madrid-1991.-Foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x801.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5-Alfredo-Perez-Alencart-y-Emilio-Adolfo-Westphalen-en-el-Palacio-Real-de-Madrid-1991.-Foto-de-Jacqueline-Alencar-300x235.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5-Alfredo-Perez-Alencart-y-Emilio-Adolfo-Westphalen-en-el-Palacio-Real-de-Madrid-1991.-Foto-de-Jacqueline-Alencar-768x600.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5-Alfredo-Perez-Alencart-y-Emilio-Adolfo-Westphalen-en-el-Palacio-Real-de-Madrid-1991.-Foto-de-Jacqueline-Alencar-1536x1201.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5-Alfredo-Perez-Alencart-y-Emilio-Adolfo-Westphalen-en-el-Palacio-Real-de-Madrid-1991.-Foto-de-Jacqueline-Alencar-2048x1601.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4545\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo P\u00e9rez Alencart y Emilio Adolfo Westphalen en el Palacio Real de Madrid (1991. Foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>PER\u00da EN ALTO<\/em> (2020) tiene mucho de la vasta obra del Poeta Alfredo P\u00e9rez Alencart, a saber: <em>Cartograf\u00eda de las revelaciones<\/em> (2011), <em>Madre selva<\/em> (2002), <em>Memorial de Tierraverde<\/em> (2014), <em>P\u00e1jaros bajo la piel del alma<\/em> (2006), <em>Invocaci\u00f3n\/Invoca\u00e7ao<\/em> (Antolog\u00eda portuguesa), <em>En el and\u00e9n<\/em> (Antolog\u00eda argentina), <em>Para despu\u00e9s\/Per il domani<\/em> (Antolog\u00eda italiana), <em>Ante el mar, call\u00e9<\/em> (2017) y en la antolog\u00eda <em>Umbrales de la memoria<\/em>; pero su obra se extiende m\u00e1s all\u00e1, con lo siguientes t\u00edtulos: <em>La voluntad enhechizada<\/em> (2001), <em>Ofrendas al tercer hijo de Amparo Bidon<\/em> (2003), <em>Hombres trabajando<\/em> (2007), <em>Cristo del alma<\/em> (2009), <em>Savia de las Ant\u00edpodas<\/em> (2009), <em>Estaci\u00f3n de las tormentas<\/em> (2009), <em>Aqu\u00ed hago justicia<\/em> (2010), <em>Los \u00e9xodos los exilios<\/em> (2015), <em>El pie en el estribo<\/em> (2016) y <em>Barro del para\u00edso<\/em> (2019).<\/p>\n<p>De esta poes\u00eda han escrito notas, rese\u00f1as y ensayos m\u00e1s de doscientos autores, recopilados total o parcialmente, en al menos seis vol\u00famenes y m\u00e1s de diez antolog\u00edas. Especial menci\u00f3n merece entre estos diversos vol\u00famenes cr\u00edticos, el libro <em>Visi\u00f3n Po\u00e9tica de Alfredo P\u00e9rez Alencart<\/em>, escrito por el poeta puertorrique\u00f1o-norteamericano David Cort\u00e9s Cab\u00e1n, publicado en 2017 mediante coedici\u00f3n entre Hebel Ediciones de Santiago de Chile y Editorial Betania de Madrid; para ocuparse en concreto, con acucioso verbo y profunda y culta visi\u00f3n anal\u00edtica, de los siguientes libros de P\u00e9rez Alencart: <em>Cartograf\u00eda de la revelaciones<\/em>, <em>El pie en el estribo<\/em> y <em>Savia de las Ant\u00edpodas<\/em>.<\/p>\n<p>En cada obra de Alfredo P\u00e9rez Alencart ondea un motivo inteligente y sensible para decirle cosas al mundo. Su voz puede ir tras el signo territorial con la misma agudeza que persigue un motivo culto, un giro de otra lengua, una identidad distante de Europa o Am\u00e9rica para hacerla su encuentro, su verso, su poes\u00eda. Es un poeta abierto a los mares y a todas las puertas. Sabia es su condici\u00f3n de hombre l\u00edrico, de hombre de poes\u00eda y de labor acad\u00e9mica, necesario es repetirlo. Veamos c\u00f3mo en el poema titulado \u201cPer\u00fa\u201d revela esa identidad sincera y abierta: \u201cMi lengua saborea\/ una porci\u00f3n del Per\u00fa que fue amansada\/ por mis ancestros,\/ secretas selvas con diez mil a\u00f1os de recuerdos\/ y c\u00e1lidos hechizos\/ y peque\u00f1os proyectos tramit\u00e1ndose\/ sin renegar de la leyenda. (p\u00e1g.11).<\/p>\n<p>Esta obra antol\u00f3gica, <em>PER\u00da EN ALTO<\/em> (2020), re\u00fane una muestra amplia de la obra po\u00e9tica de Alfredo P\u00e9rez Alencart. Alientan sus p\u00e1ginas los registros de sus valores familiares, sus amistades, sus memorias y su raigambre distante en la infancia, que ha sabido sobrellevar en su encuentro con el arte, con la poes\u00eda y con la vida rutinaria del existir. Por eso acude a la g\u00e9nesis (\u201cLuz y pronto deseo\/para mezclarse con las amazonas, como el errante\/Alencar que a los cincuenta y tantos\/busc\u00f3 pareja de veinte para ahuyentar a la m\u00e1scara\/ de la muerte\u201d, p\u00e1g. 11);\u00a0 a la amistad dolida por el hermano en viaje eterno, como en el poema \u201cDespidiendo a Westphalen\u201d (\u201cmientras que acu\u00f1o y entreduermes\/ para siemprevivir en esta orilla del Atl\u00e1ntico\u201d, p\u00e1g. 15); y mucho m\u00e1s all\u00e1, enarbolando el oficio de la poes\u00eda en s\u00edmbolo y letra que perfilan gestos, nombraduras, revelaciones, oraciones, odas y pesares, como podemos percibir en \u201cEl poeta\u201d, un texto dedicado a su amigo Alejandro Romualdo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Eres el Poeta que es m\u00fasica y es raz\u00f3n: Eres el dardo<br \/>\nen su totalidad. Ves diamantes y no te traicionas, aunque<br \/>\n<\/em><em>el forense venga a estudiarte tres d\u00edas despu\u00e9s de muerto.<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (p\u00e1g. 17).<\/p>\n<p>El poeta conmueve y se conmueve en la suma afectiva de su pertenencia territorial donde ha dejado la ra\u00edz de sus nombres, y as\u00ed lo deja entrever en su magn\u00edfico poema titulado \u201cLa casa de mis padres\u201d, en el que el m\u00edtico retorno se aparece como un motivo cl\u00e1sico que parte el alma en dos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Ay, Se\u00f1or, en nombre de los P\u00e9rez de Per\u00fa y de Espa\u00f1a;<br \/>\nen nombre de los Alencar de Brasil, de Bolivia y de Per\u00fa,<br \/>\ngracias doy por estos padres vivitos que no me faltan,<br \/>\n<\/em><em>que aguantan, que se quieren de madrugada a madrugada.<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0(p\u00e1g. 19)<\/p>\n<p>Y como una confesi\u00f3n vital que le sincera los versos, acota al final del poema: \u201cvuelvo a la Casa cuya direcci\u00f3n\/ est\u00e1 junto a mis grandes r\u00edos\u201d (p\u00e1g. 20). Por otra parte, el poeta es testigo siempre de la justicia y la injusticia porque ata\u00f1e a su condici\u00f3n, y s\u00f3lo su mirar cr\u00edtico o desprevenido ante una cosa u la otra revela su grandeza u orfandad de esp\u00edritu. Ni que pregone atajos escapistas a la moral, a la ley, a la incordura, podr\u00e1 poeta alguno sustraerse a la indiferencia ante un ni\u00f1o que llora, un ni\u00f1o que sufre, un ni\u00f1o que muere. Tal orfandad no es propia del alma de un poeta, o no al menos, de un buen poeta. Por eso su aliento se rebela y se alza en protesta. Se hace espejo roto para mostrar lo fragmentario del ser estremecido por las miserias m\u00e1s inmerecidas de la Humanidad.\u00a0 Revela, as\u00ed, sentencias y oraciones, para hacer de su hora un reloj vivo para decir la vida, a\u00fan en sus m\u00e1s desnudas verdades.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4534\" aria-describedby=\"caption-attachment-4534\" style=\"width: 953px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4534\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/6APALE1.jpg\" alt=\"\" width=\"953\" height=\"635\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/6APALE1.jpg 953w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/6APALE1-300x200.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/6APALE1-768x512.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/6APALE1-272x182.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 953px) 100vw, 953px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4534\" class=\"wp-caption-text\">A. P. Alencart con ni\u00f1as del CNB, tras un reconocimiento ofrecido por el colegio donde hizo la secundaria. Atr\u00e1s, Rafael Salhuana, amigo de la infancia (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y P\u00e9rez Alencart tiene de esas revelaciones, y su voz apunta a cuanto el alma humana estremece:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>HUMILLACI\u00d3N DE LA POBREZA<\/strong><br \/>\n(Ni\u00f1o de tres a\u00f1os vendiendo chicles)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No decir tu nombre. Decir tus ojos reflejando fr\u00edos<br \/>\ndecir tus manos extendidas; decir que perdiste ni\u00f1ez<br \/>\nporque un remolino de pobreza te estrell\u00f3 por calles<br \/>\ndonde escuchas palabras bruscas y palabras huecas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No decir tu pa\u00eds o tu ciudad. Decir tu futuro en vilo,<br \/>\ndependiendo de valent\u00edas o verg\u00fcenzas devoradoras;<br \/>\ndecir que subsistes en medio de los d\u00edas quemados<br \/>\ny que no desfalleces, aunque todav\u00eda eres vulnerable.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No decir el color de tu piel. Decir que las hambres<br \/>\nte gritan desde que naciste; decir que tu foto no sale<br \/>\nen las p\u00e1ginas sociales; decir que el d\u00eda te hizo cauto<br \/>\ny que la noche y sus rapaces est\u00e1n ah\u00ed para devorarte.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No decir discursos pol\u00edticos o teol\u00f3gicos. Decir que<br \/>\nnadie remienda tus zapatos; decir que tu desamparo<br \/>\nse debe al orbe asqueroso de la codicia; decir llanto,<br \/>\ninjusticia procaz, rabia ciega; decir pan m\u00edo para ti.<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (p\u00e1g. 23)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Luis Sanihue se deja morir de hambre despu\u00e9s de colgar sus arcos y flechas, resignado a la p\u00e9rdida de sus valores de lucha ancestral, vencido por las costumbres de un ocio llamado turismo, de un mercado que no perdona las almas nativas. Luis Sanihue puede parecer una huella o un rastro, pero siempre fue una piel y un dolor, un trozo de ese Per\u00fa olvidado o herido, que no se acalla, que no se puede negar ni esconder. El poeta P\u00e9rez Alencart lo revela y lo muestra:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>NO DEJARON CAZAR A DON LUIS SANIHUE<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No dejaron cazar a don Luis Sanihue<br \/>\nen el territorio que conmemoraba<br \/>\nsus latidos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No lo dejaron entrar.<br \/>\nNo quisieron que buscara comida.<br \/>\nDe pronto las leyes protegieron al turista<br \/>\ny no al nativo; a las petroleras y no al poblador<br \/>\ndel bosque; al animal y no al hombre cuya etnia<br \/>\npor siglos se sirvi\u00f3 de fauna y flora con prudencia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Vienen y van,<br \/>\nmostrando vergonzosas licencias, aquellos<br \/>\nsaqueadores de especies y p\u00f3cimas ancestrales;<br \/>\npero el guardabosque comunic\u00f3 a Sanihue<br \/>\nque ya no ten\u00eda ning\u00fan derecho a mitayar<br \/>\nsobre el suelo de Tambopata-Candamo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El mundo est\u00e1 al rev\u00e9s, se dijo.<br \/>\nColg\u00f3 arco y flechas<br \/>\ny se dej\u00f3 morir<br \/>\nde hambre.<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (p\u00e1g. 30)<\/p>\n<figure id=\"attachment_4535\" aria-describedby=\"caption-attachment-4535\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4535\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/7-Foto-de-Pavel-Martiarena.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/7-Foto-de-Pavel-Martiarena.jpg 640w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/7-Foto-de-Pavel-Martiarena-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4535\" class=\"wp-caption-text\">Foto de Pavel Martiarena<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>PER\u00da EN ALTO<\/em> y Alto Per\u00fa van de la mano entre este gran pa\u00eds y aquella historia que abrig\u00f3 en la cordillera helada las expediciones de los hermanos Pizarro por 1541, y\u00a0 las mil aventuras de dolor y locura \u2014entre Cajamarca, Trujillo,\u00a0 la Ciudad de Los Reyes de Lima y el Cuzco\u2014, con la injusta sentencia de sangre contra el gran Atahualpa y su reino, y donde se quemara tambi\u00e9n en violento escarnio y bajeza humana al hermano del Sol, Manco Inca Yupanqui, de quien arrebataron diademas y mantas de oro antes que la sangre ti\u00f1era su esp\u00edritu cuzque\u00f1o, Y qu\u00e9 decir de Manco C\u00e1pac entre llanos en polvo y monta\u00f1as blancas, resecos ca\u00f1ones y briznas de roc\u00edo, como lo trasvierte en prosa po\u00e9tica y dolido lenguaje de hist\u00f3rica narrativa, la novela <em>El pa\u00eds de la<\/em> <em>canela<\/em>, del colombiano universal William Ospina, premio internacional de novela R\u00f3mulo Gallegos 2009.<\/p>\n<p>Por aquellas y otras huellas, al poeta Alfredo P\u00e9rez Alencart, la Madre Selva se le hace querencia y coraz\u00f3n adolorido \u201cpicado por huayrangas\u201d (p\u00e1g. 31), cuando ambros\u00edas y desvelos lo asaltan en el sentir; cuando la extra\u00f1eza de los confines le invita a la saudade. Por v\u00e9rtigo o carnalidad, el aire limpio y las \u201cpulsiones encantadas\u201d de los atardeceres atrapan su voz y su poes\u00eda, y se tiende en ese verdor que es su cama de resonancia infinita. Tanto como su ni\u00f1ez. Tanto como las crecientes del r\u00edo que se lleva todo a su paso, incluyendo \u00e1rboles y vidas desprevenidas, mientras sobre los trocos abollados y sobre el revuelto cauce, \u201cvolaban los pihuichos\u201d \u201cy semillas flotando hasta podrirse\u201d (P\u00e1g.33).<\/p>\n<p>Es la misma selva que reclama sus esp\u00edritus y los condena a ser libres, no por condenarlos, sino por tributarles la libertad que nadie conoce, que nadie adivina si existe. El poema \u201cEl esp\u00edritu de la selva\u201d contiene profec\u00edas y revelaciones de personajes variopintos que refrendan certidumbres y misterios. Como la precauci\u00f3n de Mart\u00edn Huallpa ante la aparici\u00f3n del Tunche, o del \u00f1ato Pinedo presagiando advertencias de luz indebida porque el esp\u00edritu anda en la oscuridad, y ese es su reino. Si se le miran los ojos la tristeza invade el alma y la habita. Ya la vida pierde su luz. Porque la selva tiene sus armas para espantar hombres con motosierras y malas intenciones. Porque el hombre es apenas luci\u00e9rnaga extraviada ante su poder arrollador. La osad\u00eda puede costar muy caro. La selva debe dormir sola y extenderse sola en su gran tierra como una mujer imposible de domar ni vencer. Esa debe ser su suerte. Herirla y matarla no tiene perd\u00f3n. Por eso el reclamo y la queja en el poema \u201cSelva de hoy y de ma\u00f1ana\u201d. Cuanto reduce a la Amazon\u00eda tras cada hect\u00e1rea flagelada por las llamas y las m\u00e1quinas es parte del alma que ya no vuelve igual.<\/p>\n<p>Otras partes del poemario antol\u00f3gico PER\u00da EN ALTO (2020) tienen el mito local, la historia de la costumbre ancestral, su voz arraigada en el ideolecto y la cosmovisi\u00f3n ind\u00edgena andina de la peruanidad; constituyendo una muestra de esa mixtura que tambi\u00e9n en el lenguaje se trasvierte mestizaje o mezcla, tiempo de poes\u00eda sin l\u00edmites y revelaci\u00f3n de hermosura donde antes pas\u00f3 el dolor. El cultivo de la papa, por ejemplo, avenido tub\u00e9rculo desde el Altiplano boliviano y sur del Per\u00fa, hace ya aproximadamente ocho mil a\u00f1os, para\u00a0 dejarse llamar simplemente papa (y posteriormente patata), con otras alegr\u00edas y con otras tristezas sumadas al alma de quien la siembra y extrae de la tierra, de quien la sirve y la consume en alg\u00fan cuenco de mesa, de quien la pone en verso y la oye como voz originaria; se hace poes\u00eda del campo y las costumbres propias, atada a su dialecto de tierra y hombres de faena eterna:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>WARI PACHAKUTEK COSECHA LAS PRIMERAS<\/strong><br \/>\n<strong>PAPAS EN EL VIEJO MUNDO<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Allpapi papaqa \/ La papa en el suelo<br \/>\nmanan sapallanchu wi\u00f1an. \/ no vive sola.<br \/>\nSumaq waytayuk qurakunapas \/ Bonitas flores silvestres<br \/>\npapa ukukunapim wi\u00f1arin. \/ crecen en medio de los papales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Wari me llamaban porque era protegido de los dioses<br \/>\ny creaba alegr\u00edas y atizaba el fuego sagrado del Inti.<br \/>\nAs\u00ed era mi vida en el Cuzco con mi esposa Warasisa,<br \/>\nflor convertida en lucero para que yo viera su rostro.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>A Castilla me trajeron curtidos marineros de las olas.<br \/>\nAqu\u00ed vine subido a wiraqocha, a la espuma del mar,<br \/>\nmasticando coca la dura traves\u00eda para no llorar sangre<br \/>\ny ser un yawarwaqaq que pierde el alimento de los Andes.<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (fragmento, p\u00e1g. 24).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_4536\" aria-describedby=\"caption-attachment-4536\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4536\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena-300x200.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena-768x512.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena-272x182.jpg 272w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/8-Foto-de-Pavel-Martiarena.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4536\" class=\"wp-caption-text\">Foto de Pavel Martiarena<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em>El largo y tendido poema titulado \u201cSoliloquio ante el r\u00edo Amarumayo\u201d es una declaraci\u00f3n, un juramento de amor y de extra\u00f1eza ante la vida que reclama su memoria y su pertenencia. No s\u00f3lo su ritmo y sonoridad semeja un r\u00edo vital, sino que sabe ondular las im\u00e1genes contrapuestas del sentir a lo que duele y se extra\u00f1a, a lo que se pierde y no nace. Magistral canto a la natura, y al ser nacional, desde la ventana reflexiva del ecologista, del soci\u00f3logo, del hombre de ideas y palabras de amor por un paisaje que el desarrollo moderno conturba y condena. A ratos puede significar en voz quechua <em>Amaru Suyo<\/em>, \u201cMadre de Dios\u201d, como el Departamento del lar natal Puerto Maldonado, o juntarse a otro r\u00edo de la regi\u00f3n llamado Tambopata. Pero <em>Amarumayo <\/em>es un r\u00edo m\u00edstico, y en la poes\u00eda de Alfredo P\u00e9rez Alencart discurre su cauce misterioso. Serpiente de agua de mil ojos, tan grande como aquellas boas constrictoras y las shushupes de mil kilos que se tragaron a mil hombres. Poema de mil s\u00edlabas que muestra sus enigmas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>SOLILOQUIO ANTE EL R\u00cdO AMARUMAYO<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Vivimos un tiempo que parece breve,<br \/>\npero que crece y suma.<\/em><em><br \/>\n(\u2026)<br \/>\nToda sagrada intimidad<br \/>\ntiene complicidad de la memoria<\/em>. (p\u00e1g. 36)<em><br \/>\n(\u2026)<br \/>\nCumplo los cuarenta con gozo total,<br \/>\nembriagado por jarras de masato<br \/>\nfermentado<br \/>\nen la boca complaciente de la vida. <\/em>(pag.38)<em><br \/>\n(\u2026)<br \/>\nEs de rigor volver<br \/>\ncon el asombro jubiloso<br \/>\nde la infancia.<br \/>\nLas palabras endebles se sostienen con tamishi.<br \/>\nLas palabras reum\u00e1ticas se curan con ishanga colorada.<br \/>\nLas palabras fam\u00e9licas se alimentan con tacacho.<br \/>\nLas palabras ebrias se maceran con chuchuhuasi.<br \/>\nLas palabras se expresan con cautela:<br \/>\npodr\u00edan parecen el anverso de lo real;<br \/>\npodr\u00edan no dejar germinaciones deseadas. <\/em>(pag.40)<br \/>\n<em>(\u2026)<br \/>\nEste a\u00f1o a las \u00e1guilas les sobra miedo<br \/>\npor el desmonte de la selva.<br \/>\nEste a\u00f1o tigres y picuros van cayendo<br \/>\nen demasiadas trampas. Tan aprisa<br \/>\nse imponen las rotundas mentiras del desarrollo<br \/>\nmientras sigue el abandono del hombre.<br \/>\nY yo, aqu\u00ed, de frente a la realidad<br \/>\nde la muerte. <\/em>(p\u00e1g.42)<em><br \/>\n(\u2026)<br \/>\nlas noches se inundan de sonidos,<br \/>\nla casa de los sue\u00f1os muestra sus destrozos,<br \/>\nlos padres aparecen con devociones,<br \/>\nquerencias y albores de fiesta,<br \/>\nlos hermanos menores se cobijan en mis huesos,<br \/>\nlas hermanas ofrecen al mundo sus ni\u00f1os resplandecientes&#8230;<br \/>\nVolver es vivir otro renacer,<br \/>\ndesatar blandos poderes,<br \/>\nhabitar sombras ramificadas<br \/>\ndonde ecos te salvan, donde escuchas<br \/>\nruidos peque\u00f1os y gentes sin mordaza<\/em>. (p\u00e1g. 43)<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_4537\" aria-describedby=\"caption-attachment-4537\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4537\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/9-Alfredo-Perez-Alencart-con-el-rio-Madre-de-Dios-al-fondo-2014.-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x633.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/9-Alfredo-Perez-Alencart-con-el-rio-Madre-de-Dios-al-fondo-2014.-foto-de-Jacqueline-Alencar-1024x633.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/9-Alfredo-Perez-Alencart-con-el-rio-Madre-de-Dios-al-fondo-2014.-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x186.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/9-Alfredo-Perez-Alencart-con-el-rio-Madre-de-Dios-al-fondo-2014.-foto-de-Jacqueline-Alencar-768x475.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/9-Alfredo-Perez-Alencart-con-el-rio-Madre-de-Dios-al-fondo-2014.-foto-de-Jacqueline-Alencar-1536x950.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/9-Alfredo-Perez-Alencart-con-el-rio-Madre-de-Dios-al-fondo-2014.-foto-de-Jacqueline-Alencar-2048x1267.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4537\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo P\u00e9rez Alencart con el r\u00edo Madre de Dios al fondo (2014. foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Ese r\u00edo sacude sus venas y estremece su sangre. Sus huesos sacuden cuanto abriga su nombre. Podr\u00eda ser Guadalquivir o Nilo, Sena o Mississippi, Amazonas u Orinoco, pero esos no son sus r\u00edos. Por eso ese r\u00edo es el Amarumayo, misterio de all\u00e1 del infinito, encuentro de ac\u00e1 del coraz\u00f3n. Es ausencia y conjuro, oraci\u00f3n y azul, helechos y guabas, nubarr\u00f3n y barrial: <em>\u201c<\/em><em>R\u00edo lento de mi amor,\/ vuelvo al requerimiento\/ de tu caudal secreto\u201d. <\/em>(p\u00e1g.44)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Oh infancia de aserr\u00edn,<br \/>\noh r\u00edo Amarumayo<br \/>\ndonde pesco s\u00e1balos,<br \/>\ndonde al sol me ba\u00f1o,<br \/>\n\u00a1moja mi epidermis,<br \/>\nbendito r\u00edo de la vida!<br \/>\n\u00a1inspecciona mis llagas<\/em>! \u00a0(p\u00e1g. 43)<\/p>\n<p>En los enfrentamientos ancestrales del bien contra el mal brotan conjuros y se hacen s\u00edmbolos los ritos y las voces, y el cuerpo transita misterios no revelados, convertidos en pieles de otro mundo, como en este fragmento del poema titulado \u201cCr\u00f3nica sorprendente de la \u00faltima noche entre los Mashcos\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Era la noche del Uaitemankaeri,<br \/>\nel cham\u00e1n que quer\u00eda enfermarme recogiendo<br \/>\nmis pisadas, cociendo esa tierra con hierbas,<br \/>\nresinas y sangres de mono y carachupa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El tambo ol\u00eda a masato y a carne ahumada<br \/>\nde huangana. Parec\u00eda que los malos esp\u00edritus<br \/>\nquer\u00edan echarme del mundo atropelladamente,<br \/>\ncontamin\u00e1ndome su oscuridad, corroyendo<br \/>\ncon su t\u00edsico aliento el encanto de la vida<\/em>. (p\u00e1gs. 59-60).<\/p>\n<figure id=\"attachment_4538\" aria-describedby=\"caption-attachment-4538\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4538\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena-300x200.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena-768x512.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena-272x182.jpg 272w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/10-Foto-de-Pavel-Martiasrena.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4538\" class=\"wp-caption-text\">Foto de Pavel Martiarena<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como en todos los pueblos caribes de Am\u00e9rica, los shamanes hacen ofrendas y sacrificios en el ritual que une esta vida con las otras. Tal es el ejemplo del ritual <em>akaatompo<\/em> de la etnia kari\u00f1a de mi natal Mesa de Guanipa, en el estado Anzo\u00e1tegui de Venezuela, para sumar otro ejemplo perviviente en Suram\u00e9rica. Esto no escapa al poeta que es testigo de esa historia ancestral: La noche del Huamandakaeri es el tambi\u00e9n el conjuro a Huarikurat, <em>el hombre que vaga por la selva<\/em>, hasta concertar el viaje al Seron-Jaive, <em>el r\u00edo subterr\u00e1neo donde est\u00e1n instalados todos los muertos<\/em> (p\u00e1g. 61). A esta suerte de Averno propio acuden las almas en su viaje errante e incierto, y \u201cel loro Yonka\/ deja pasar si ofrecen algo de yuca\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Pero tambi\u00e9n era la noche del Huamandakaeri,<br \/>\nel cham\u00e1n que sanaba con plantas medicinales,<br \/>\nel que azotaba con la ortiga llamada isanga,<br \/>\nechando humo de tabaco por mi cuerpo entero<br \/>\ny chupando la piel enferma, mientras cantaba.<\/em> (p\u00e1g. 60)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Poderosa esta poes\u00eda de Alfredo P\u00e9rez Alencart en su aliento largo y tendido para mostrar trazos de un continente cuya historia est\u00e1 tanto en los libros de viajes y en los libros perdidos, como en los libros de f\u00e1bulas y la grande poes\u00eda americana del siglo veinte, del diecinueve y de cuanto lleva en su curso el actual siglo veintiuno. Sin negar que tambi\u00e9n antes y durante la colonia surgieron voces y versos, hablas y mitos que la historia revisa y que compendian no pocos documentos. Amplio espectro \u00e9ste para orientar estudios y b\u00fasquedas, en cuyo portal ha de aparecer sin dudas el nombre y la obra de nuestro querido amigo y fraterno poeta Alfredo P\u00e9rez Alencart. Valga, por ahora, esta modesta cercan\u00eda a su voz en <em>PER\u00da EN ALTO<\/em> (2020); obra tributaria a una huella que se suma a toda su creaci\u00f3n mayor.<\/p>\n<p><em>Pariagu\u00e1n, 1 de febrero de 2021 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_4539\" aria-describedby=\"caption-attachment-4539\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-4539\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Alfredo-Perez-Alencart-con-su-madre-Rosa-en-la-calle-Leon-Velarde-en-Puerto-Maldonado-1963-797x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"822\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Alfredo-Perez-Alencart-con-su-madre-Rosa-en-la-calle-Leon-Velarde-en-Puerto-Maldonado-1963-797x1024.jpg 797w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Alfredo-Perez-Alencart-con-su-madre-Rosa-en-la-calle-Leon-Velarde-en-Puerto-Maldonado-1963-233x300.jpg 233w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Alfredo-Perez-Alencart-con-su-madre-Rosa-en-la-calle-Leon-Velarde-en-Puerto-Maldonado-1963-768x987.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/11-Alfredo-Perez-Alencart-con-su-madre-Rosa-en-la-calle-Leon-Velarde-en-Puerto-Maldonado-1963.jpg 1102w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4539\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo P\u00e9rez Alencart con su madre Rosa, en la calle Le\u00f3n Velarde, en Puerto Maldonado (1963)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Jos\u00e9 P\u00e9rez (El Tigre, estado Anzo\u00e1tegui, Venezuela, 1966), reside en Pariagu\u00e1n, Mesa de Guanipa. Licenciado en Letras. Doctor en Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica por la Universidad de Oviedo, Espa\u00f1a (2011). Profesor Asociado Jubilado de la Universidad de Oriente N\u00facleo de Nueva Esparta en el \u00e1rea de Ling\u00fc\u00edstica. Pertenece a la Red Nacional de Escritores de Venezuela. Poeta, narrador, ensayista, promotor cultural. Obra publicada: Jard\u00edn del tiempo (Cuentos, 1991), Callej\u00f3n con Salida (Cuentos,1994), Por la Mar de Lu\u00eds Castro (Ensayo,1995), De par en par (Cuentos, 1998), No Lisis, No Listesis (Cuento, 2000), P\u00e1jaro de mar por tierra (Cuentos, 2003), Como ojo de pez (Poes\u00eda, 2006), Fombona, rugido de tigre (Novela, 2007), En canto de Guanipa (Poes\u00eda, 2007), P\u00e1ginas de abordo (Poes\u00eda, 2008) y Cosmovisi\u00f3n del somari (Ensayo, 2011 y 2013). E-Books: Gustavo Pereira, Antolog\u00eda sin somaris (Poes\u00eda, Elperroylarana.gob.ve, 2017), A palo mayor (Poes\u00eda, Elperroylarana.gob.ve, 2018), La casa de los poetas (Poes\u00eda, Elperroylarana.gob.ve, 2018). Ha obtenido diversos premios literarios en poes\u00eda, cuento y novela dentro y fuera de Venezuela. Miembro de la Red Mundial de Escritores en Espa\u00f1ol, REMES (www.redescritoresespa.com). Ha publicado textos en Nueva York, Miami, Lisboa, Madrid, Viena, Ginebra, Italia y Chile<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_4540\" aria-describedby=\"caption-attachment-4540\" style=\"width: 770px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4540\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/12-El-poeta-venezolano-Jose-Perez.jpg\" alt=\"\" width=\"770\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/12-El-poeta-venezolano-Jose-Perez.jpg 770w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/12-El-poeta-venezolano-Jose-Perez-300x195.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/12-El-poeta-venezolano-Jose-Perez-768x499.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4540\" class=\"wp-caption-text\">El poeta venezolano Jos\u00e9 P\u00e9rez<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong>Foto de cabecera: Alfredo P\u00e9rez Alencart en la Plaza de Armas de Lima, con la municipalidad de fondo (2011. Foto de Jacqueline Alencar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiber\u00edades agradece a Jos\u00e9 P\u00e9rez, poeta, narrador y cr\u00edtico literario venezolano, por permitir que ofrezcamos como primicia su atractivo ensayo sobre una vertiente de la obra po\u00e9tica de Alfredo P\u00e9rez Alencart, esta vez vinculada a su Per\u00fa natal. Para ello se ha adentrado en la antolog\u00eda \u2018Per\u00fa en alto\u2019, publicada en diciembre de 2020 por la Municipalidad de Lima, dentro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4541,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[291],"tags":[314,289],"class_list":["post-4546","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-jose-perez","tag-alfredo-lewin","tag-jose-perez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4546"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4546\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4582,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4546\/revisions\/4582"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}