{"id":6045,"date":"2022-01-17T20:09:52","date_gmt":"2022-01-17T18:09:52","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6045"},"modified":"2022-01-24T21:13:29","modified_gmt":"2022-01-24T19:13:29","slug":"jose-pulido-solamente-queria-escribir-una-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6045","title":{"rendered":"Solamente quer\u00eda escribir una novela"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>CUATRO MUJERES Y UN LIBRO<\/strong><\/h4>\n<p>En mi antigua casa de la infancia se ten\u00eda la certeza de que no hab\u00eda libros en ochenta kil\u00f3metros a la redonda. Dec\u00edan que el \u00fanico libro conocido estaba viviendo en un pueblo llamado G\u00fcig\u00fce, cuyo nombre parec\u00eda el cantar de los diminutos sapitos que abundan en nuestras vegetaciones: \u201cG\u00fcig\u00fce, G\u00fcig\u00fce\u201d.\u00a0 A mi mam\u00e1 le molestaba que hiciera bromas con eso porque ella ten\u00eda unas amigas muy queridas all\u00e1. En esa \u00e9poca mi madre era joven todav\u00eda y eso significaba que sus amigas tambi\u00e9n derrochaban juventud, aunque a m\u00ed la gente de treinta a\u00f1os me parec\u00eda vieja. O en camino de envejecer.<\/p>\n<p>Por ejemplo, su modo de vestirse no se parec\u00eda mucho a la manera en que se vest\u00edan las muchachas que hac\u00edan pandilla amistosa con mi hermana. Las amigas de mi madre y mi madre misma, se pon\u00edan vestidos hechos por ellas mismas, la mayor\u00eda de las veces de una tela brillante que se pegaba a sus cuerpos como una piel de sirena.<\/p>\n<p>Cuando digo mi madre, en realidad quiero decir la madre de nosotros tres: mi hermana Mercedes, mi hermano Arnaldo y yo. Mi hermano Arnaldo se llamaba en esos a\u00f1os Orlando, pero cuando nos sacaron la c\u00e9dula de identidad, mam\u00e1 se dio cuenta de que en los papeles de presentaci\u00f3n del ni\u00f1o le hab\u00edan cambiado el nombre. Ella quer\u00eda que se llamara Orlando y los funcionarios le pusieron Arnaldo. Mi hermano, por lo tanto, tiene un nombre oficial.<\/p>\n<p>Bueno: las amigas de generaci\u00f3n de mi madre eran j\u00f3venes seg\u00fan ellas, pero yo las ve\u00eda de otro modo, aunque me parec\u00edan muy bonitas. Pero entend\u00eda que todas se parec\u00edan de alg\u00fan modo a Antonia del Carmen Peregrino \u00c1lvarez, mejor conocida como To\u00f1a La Negra, a Carmen Delia Dipin\u00ed, a Olga Guillot. Quiero decir que se vest\u00edan como esas cantantes. Y bailaban las canciones que ellas cantaban.<\/p>\n<p>En fin: obligatoriamente, mi mam\u00e1 y sus amigas tendr\u00edan en com\u00fan algunas costumbres, gustos o actividades. Me extra\u00f1aba pensar eso porque mi madre casi nunca sal\u00eda de la cocina. A veces se paseaba por los cuartos, quitaba las s\u00e1banas y se iba al lavadero. Que vaya con bien. Llenaba el aire de burbujas.<\/p>\n<p>Aunque yo no sab\u00eda nada de nada, lo que significa que era ignorante hasta decir basta, sospechaba que aquello de que solo hab\u00eda un libro en todo aquel territorio equival\u00eda a un acto de imaginaci\u00f3n, de invenci\u00f3n casi sobrenatural. Como quien dice \u201chan visto, a veces, un encanto en los r\u00edos, no se sabe si es hembra o var\u00f3n pero tiene puesta una ropa muy bonita como de arco iris y si te acercas te muerde\u201d y cosas as\u00ed.<\/p>\n<p>Pero yo estaba antojado de leer ese libro, de conocer esas p\u00e1ginas. Porque en la radio escuch\u00e9 muchas veces las historias que los locutores dec\u00edan \u201cEsto que hemos contado no es de la vida real, es un relato que sacamos de un libro escrito por Emilio Salgari\u201d y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Mam\u00e1 les envi\u00f3 un recado a sus amigas con un autobusero que viajaba todos los d\u00edas a G\u00fcig\u00fce. Les hizo llegar la noticia de que ir\u00edamos a visitarlas para ver si ellas sab\u00edan algo sobre el fulano libro. Un mes despu\u00e9s mam\u00e1 me sorprendi\u00f3 cuando dijo \u201cvamos a la Errec\u00e9\u201d. La Errec\u00e9 era el terminal por donde pasaban los autobuses que iban hacia Caracas y otros lugares del territorio nacional. Los buses ten\u00edan unas siglas: ARC, que la gente termin\u00f3 convirtiendo en \u201cLa Errec\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Salimos un s\u00e1bado en la ma\u00f1ana hacia G\u00fcig\u00fce. Cuando llegamos, despu\u00e9s de quedarnos dormidos casi dos horas, nos bajamos en las orillas de una plaza. Estaba un hombre con un carrito azul portando mala ortograf\u00eda y vendiendo chicha. Mam\u00e1: c\u00f3mprame una chicha, le dije y ella me mand\u00f3 para el carajo. Mi mam\u00e1, que casi no conoc\u00eda nada del mundo, se dirigi\u00f3 con firmeza hacia una calle. Era evidente que ya hab\u00eda estado ah\u00ed. Aporre\u00f3 con la aldaba la madera agrietada de un port\u00f3n colonial y enseguida salieron dos mujeres haciendo bulla y abrazando a mi madre. Todas ten\u00edan culos de avispa. Despu\u00e9s aquellas damas volaron hacia m\u00ed. Me besaron con besos que ol\u00edan a clavos de especia y a canela.<\/p>\n<p>Eran unas mujeres negras muy hermosas y muy finas, de cinturitas estrechas, de grandes nalgas y piernas macizas pero largas. Hablaban de manera graciosa. \u201cPor fin ust\u00e9 te viniste a B\u00fcib\u00fce\u201d. Dec\u00edan as\u00ed: B\u00fcib\u00fce. Y al d\u00eda jueves lo llamaban fueves.<\/p>\n<p>Nos hicieron entrar a la casa. Ten\u00eda un patio enorme, con muchos \u00e1rboles y plantas. N\u00edsperos, co\u00f1o. Me encantan los n\u00edsperos. Perd\u00f3n por la groser\u00eda, padre. La brisa fresca se llevaba un huracancito de polvo por un corredor largo y entraba a una cocina al final del patio que en realidad constitu\u00eda un fog\u00f3n para cocinarle a una multitud. Quiz\u00e1s, mujeres esclavas haciendo comida para un ej\u00e9rcito. Las ollas eran enormes. Pens\u00e9 que en su interior se escond\u00edan personajes como Aladino y vainas as\u00ed. En esa casa no hab\u00eda ni un solo hombre. Ni siquiera en fotos. All\u00e1, en el fondo del solar, un gallo se pegaba a la cerca como si le temiera a las gallinas. Metimos los pies debajo de una larga y s\u00f3lida mesa y desayunamos queso reci\u00e9n hecho, carne desmechada, huevos fritos, arepas, cachapas y cochino frito. Hab\u00eda de todo en aquella mesa. Y luego pusieron una jarra de avena fr\u00eda y otra de jugo de guayaba tambi\u00e9n muy fr\u00edo. Porque ten\u00edan una nevera enorme que funcionaba con queros\u00e9n.<\/p>\n<p>Cuando ellas comenzaron a beber caf\u00e9 y a fumar cigarrillos York que extra\u00edan de un enorme fajo, me puse a curiosear el patio, donde hab\u00eda pavos reales, guineos, pollitos, morrocoyes y patos. Hablaban tan festivamente que escuch\u00e9 lo que dec\u00edan sobre el asunto.<\/p>\n<p>-\u00c9l quiere leer un libro y nos dijeron que el \u00fanico est\u00e1 residenciado en este pueblo- expresaba mam\u00e1.<\/p>\n<p>-Eso es muy as\u00ed, y nosotra somo la due\u00f1a y se\u00f1ora del libro, aunque nunca hemo podido quit\u00e1rselo a Marcolina La Reina que ya ust\u00e9 aguait\u00f3 hace a\u00f1o luz.<\/p>\n<p>Por all\u00e1, en uno de los cuartos, se escuch\u00f3 el grito:<\/p>\n<p>-\u00a1A mi espalda no le hablen!<\/p>\n<p>Las mujeres se pusieron de pie y avanzaron hacia el lugar de donde hab\u00eda salido la voz. Yo me qued\u00e9 cerca de los pavos reales, aunque ellos tambi\u00e9n parec\u00edan impresionados. Marcolina La Reina. Me imaginaba que iba a presenciar la aparici\u00f3n de una mujer ataviada con capa y corona, encaramada en un trono. El cuarto no ten\u00eda puerta sino una cortina hecha con l\u00e1grimas de San Pedro. La cortina se movi\u00f3 susurrante desde abajo -pens\u00e9 en una serpiente de cascabel-\u00a0 y apareci\u00f3 una mujer que se arrastraba nadando en tierra y cuando estuvo en medio del corredor se pudo apreciar que ten\u00eda las piernas pegadas, unidas, como si la carne de los muslos se hubiese derretido. Ella levant\u00f3 la cabeza y parec\u00eda una fiera de cabellera alborotada y ojos negros, pero su boca, de dientes agudos y blanqu\u00edsimos, sonre\u00eda. Salud\u00f3 a mam\u00e1 con aprecio y yo quise esconderme.<\/p>\n<p>-Traigan a ese bichito -dijo. Mi mam\u00e1 me hizo se\u00f1as para que me acercara. Yo sent\u00eda un temor, una desaz\u00f3n. El camis\u00f3n de la mujer se sub\u00eda con la brisa y se le ve\u00edan las piernas fundidas, y el viento parec\u00eda dispuesto a revelar lo dem\u00e1s. Las dos hermanas la levantaron y la acostaron boca arriba en un sof\u00e1 atiborrado de almohadas. Mi mam\u00e1 le dijo que no se ve\u00edan desde hac\u00eda como tres a\u00f1os. Y ella le respondi\u00f3 que era verdad. \u201cEs que yo nunca salgo\u201d agreg\u00f3. Despu\u00e9s se qued\u00f3 analiz\u00e1ndome y me pregunt\u00f3 como si no hubiese nadie m\u00e1s all\u00ed:<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 quieres mi libro?<\/p>\n<p>-No lo quiero para m\u00ed, sino para leerlo.<\/p>\n<p>-Es lo mismo. Si lo lees te quedas con \u00e9l.<\/p>\n<p>-Yo lo devuelvo.<\/p>\n<p>-As\u00ed lo devuelvas no ser\u00e1 el mismo libro porque habr\u00e1s tenido una relaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>-Yo nunca he le\u00eddo un libro y por eso no s\u00e9 qu\u00e9 pasar\u00e1 cuando lo lea.<\/p>\n<p>La mujer le dijo algo a sus hermanas en un idioma que no entend\u00ed:<\/p>\n<p>-Se lo otorgo ipso facto. El retorno es responsabilidad de ambas.<\/p>\n<p>Una de las dos entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n despu\u00e9s de hacer sonar la cortina. Y cuando sali\u00f3 apareci\u00f3 con un libro entre las manos, como si estuviera haciendo una arepa con \u00e9l o una cachapa. Un rezo.<\/p>\n<p>La mujer del sof\u00e1 dijo, antes de cerrar los ojos y quedarse dormida como muerta:<\/p>\n<p>-Es un libro sin igual. Y est\u00e1 escrito en toscano del a\u00f1o 1300. Si llegas a entenderlo podremos conversar cosas interesantes y profundas.<\/p>\n<p>El libro se llamaba <em>La divina comedia<\/em>.<\/p>\n<p>Cuando regresamos en el autob\u00fas de la tarde, mi madre se ve\u00eda muy satisfecha y agradecida. Ella cargaba el ejemplar entre sus piernas y a m\u00ed me dio la bolsa llena de conservas de coco, de bocadillos de guayaba y de jaleas de mango que nos hab\u00edan regalado sus amigas de B\u00fcib\u00fce. Yo cre\u00eda que lo justo era que ella cargara estas cosas y me diera el libro para intentar el inicio de la ansiada lectura. Pero s\u00f3lo al llegar a casa pude tenerlo conmigo. Despu\u00e9s de lavarme las manos y prometerle que iba a cuidarlo con mi vida.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a leer de inmediato:<\/p>\n<p><em>Nel mezzo del cammin di nostra vita\/mi ritrovai per una selva oscura\/<\/em><\/p>\n<p><em>che&#8217; la diritta via era smarrita.<\/em><\/p>\n<p>Y dije \u201cla puta que lo pari\u00f3\u201d porque a solas era de lo m\u00e1s vulgar y grosero. Entend\u00eda algunas palabras que se parec\u00edan al espa\u00f1ol, pero aquel palabrer\u00edo se asemejaba a una lengua imposible de usar seg\u00fan mi escaso criterio. No podr\u00eda contarle\u00a0 a nadie de qu\u00e9 se trataban los libros si todos eran as\u00ed. Ten\u00eda que leerlo y entenderlo. En el pueblo hab\u00eda una fuente de soda y cafeter\u00eda propiedad de una familia italiana. Fui hasta all\u00e1 sin el libro porque mam\u00e1 no dejaba que lo sacara de la casa. Vittorio, el menor de los hermanos, era quien despachaba los helados y las merengadas y por eso le ten\u00eda confianza. Le expliqu\u00e9 \u201ctengo un libro llamado <em>La divina comedia<\/em> y no s\u00e9 c\u00f3mo se lee\u201d. Vittorio sonri\u00f3 desvinculado de todo, como si eso no le importara mucho. Pero dijo algo que fue como un milagro:<\/p>\n<p>-El padre Salvatore tiene <em>La divina comedia<\/em> en espa\u00f1ol \u00bfpor qu\u00e9 no se la pides prestada?<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 abismado porque todos hab\u00edan dicho que no hab\u00eda ni un libro por esos lares. Aunque despu\u00e9s me di cuenta de que cuando la gente dice \u201ctodos\u201d se refiere a unos pocos. Como cuando los pol\u00edticos dicen \u201cel pueblo opina que tal cosa y tal otra\u201d.<\/p>\n<p>El padre Salvatore era un hombre santo muy dif\u00edcil de tratar, pero seguramente no iba a decirme que no. Eso era lo que yo cre\u00eda. Pero cuando lo busqu\u00e9 en la casa parroquial, la se\u00f1ora que le hac\u00eda la comida y le arreglaba los b\u00e1rtulos me explic\u00f3 que el padre Salvatore se hab\u00eda ido a la capital de la rep\u00fablica y al escuchar lo que yo quer\u00eda me dijo que jam\u00e1s hab\u00eda visto un libro que no fuera la biblia en esa casa.<\/p>\n<p>Cuando le cont\u00e9 a mi mam\u00e1 lo ocurrido, me dijo \u201cUna de dos: o lees el libro como est\u00e1 escrito o escribes tu propio libro si quieres tener uno\u201d.<\/p>\n<p>Agarr\u00e9 dos cuadernos, tres l\u00e1pices y un sacapuntas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6039\" aria-describedby=\"caption-attachment-6039\" style=\"width: 646px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6039\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/2-El-sueno-de-la-lectura-de-Jacobo-Borges.jpg\" alt=\"\" width=\"646\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/2-El-sueno-de-la-lectura-de-Jacobo-Borges.jpg 646w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/2-El-sueno-de-la-lectura-de-Jacobo-Borges-300x232.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 646px) 100vw, 646px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6039\" class=\"wp-caption-text\">El sue\u00f1o de la lectura, de Jacobo Borges<\/figcaption><\/figure>\n<h4><strong>ESCRIBIR DE LA VIDA<\/strong><\/h4>\n<p>Ah\u00ed estaba con la cara hacia el cuaderno como si me viera en un pozo, en un r\u00edo de agua oscura. Ten\u00eda que escribir mi propio libro para tener uno. No se trataba de ir a comprar un libro sino de tener uno con mi nombre en la tapa. Si alguien quisiera llev\u00e1rselo no podr\u00eda demostrar que le pertenece. Ese es el punto. Pero \u00bfde qu\u00e9 iba a escribir? Siempre escuch\u00e9 que lo m\u00e1s sensato era pedir consejos a las personas de larga existencia. Por eso me fui detr\u00e1s del primer anciano que se me atraves\u00f3: el se\u00f1or Ezequiel, quien caminaba poco a poco porque ten\u00eda una pierna que era una l\u00e1stima de pura llaga. Lo alcanc\u00e9 y de una vez le solt\u00e9 mi necesidad:<\/p>\n<p>-Quiero escribir un libro \u00bfde qu\u00e9 escribo?<\/p>\n<p>El se\u00f1or Ezequiel era analfabeta pero muy sabio. Me mir\u00f3 un momento y antes de responder cualquier pregunta dijo lo que todos dec\u00edan:<\/p>\n<p>-\u00bfEres el gafito? \u00bfel hijo de la negra?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que le respond\u00ed martillando el aire con la cabeza, habl\u00f3 sin mucha prisa, pero a continuaci\u00f3n se alej\u00f3 como si algo de mi aspecto le hubiese causado cierto miedo.<\/p>\n<p>-Debes escribir de la vida\u2026<\/p>\n<p>Ya me imaginaba que estaba obligado a necear con gente y con historias, pero no sab\u00eda qu\u00e9 cosa era concretamente escribir de la vida.<\/p>\n<p>Corr\u00ed hasta alcanzarlo, aunque hab\u00eda avanzado muy poco. Era como una madre de caracol.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es la vida? \u00bfpor d\u00f3nde empiezo?<\/p>\n<p>Estaba ligeramente fastidiado y s\u00e9 que le dol\u00eda la pierna. Ten\u00eda el ruedo del pantal\u00f3n subido y la carne parec\u00eda una berenjena, brillaba hinchada y morada, violeta: a punto de reventarse.<\/p>\n<p>-Busca a Santa: ella es una mujer de la vida\u2026-dijo y sigui\u00f3 su camino.<\/p>\n<p>Me gustaba la se\u00f1ora Santa. Era una se\u00f1ora m\u00e1s joven que mi mam\u00e1, apenas un poco m\u00e1s joven. Y ten\u00eda cosas bonitas. No s\u00e9. Era una persona sin hijos, pero podr\u00eda dar teta a muchos ni\u00f1os de hab\u00e9rselo propuesto. Pecaba de saltarina y bonita. Cuando se sentaba recog\u00eda la falda de su vestido para asustar el calor. Como era vecina nuestra la visit\u00e9 al mediod\u00eda de un lunes en su olorosa soledad.<\/p>\n<p>-Pasa, hijo \u00bfQu\u00e9 quieres?- pregunt\u00f3 mir\u00e1ndome y luego se dedic\u00f3 \u00edntimamente a pintarse las u\u00f1as de los pies tan preciosa ella como un almanaque. Estaba sentada en un banco de madera debajo de un caimito en un lado del patio. No hab\u00eda jard\u00edn ni nada y uno se daba cuenta de que ella no necesitaba jard\u00edn porque su casa florec\u00eda en adornos tales como muchos pollitos corriendo por todas partes, unos rosales descuidados pegados a la empalizada, cargados de rosas que estaban muy buenas para un altar o para un velorio.<\/p>\n<p>Me dediqu\u00e9 a verla mientras se pintaba las u\u00f1as, aunque m\u00e1s que todo me quedaba hipnotizado con sus piernas y como se inclinaba mucho tambi\u00e9n ve\u00eda sus senos que se balanceaban de un modo tan bonito. Parec\u00eda imposible que el cuerpo humano tuviera ese tipo de bellezas. Y pensaba que las lechosas colgaban de esa manera, pero sin gracia y jam\u00e1s inspiraban deseos de rezar. Pero ella, con su cadena de oro y su medall\u00f3n pod\u00eda ser la suplencia de una iglesia, qu\u00e9 cosas se me ocurr\u00edan en mi cabeza. No s\u00e9 por qu\u00e9 mi coraz\u00f3n sent\u00eda escalofr\u00edos. Fue como si me parieran por segunda vez.<\/p>\n<p>Antes de sentirme peor le cont\u00e9 r\u00e1pidamente lo del libro.<\/p>\n<p>-Ah\u2026ya escuch\u00e9 que quieres escribir un libro- coment\u00f3.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, mir\u00e1ndome directamente a los ojos dijo:<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 tengo yo qu\u00e9 ver con tu libro?<\/p>\n<p>-Es que me dijeron que debo escribir de la vida y que usted es una mujer de la vida\u2026le vengo a preguntar c\u00f3mo se escribe de la vida.<\/p>\n<p>-Cuando hablan de que soy una mujer de la vida quieren decir que soy una mujer de la calle\u2026que trabajo en la calle.<\/p>\n<p>-Mi mam\u00e1 entonces es una mujer de la vida, porque ella sale para el mercado y cuando trabaja en las casas ajenas lavando ropa o cocinando se queda todo el d\u00eda\u2026<\/p>\n<p>-No, hijo: tu mam\u00e1 es una se\u00f1ora de su casa. De la calle quiere decir que me puedo quedar durmiendo donde quiera con una persona y me pagan por eso.<\/p>\n<p>-Yo duermo con mi hermanito y no me pagan.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora Santa, se qued\u00f3 como en el aire. Pens\u00f3 un rato tan largo que sent\u00ed deseos de irme, apenado, porque me parec\u00eda que estaba diciendo \u201cya terminamos\u201d. Entonces larg\u00f3 la carcajada y coment\u00f3:<\/p>\n<p>-Mira, negro (nadie dejaba de decirme negro) despu\u00e9s te explico la cuesti\u00f3n, pero lo que debes hacer es leer unos libros para que te des cuenta de que puedes escribir de todo, que eso es la vida. Puedes decir cosas verdaderas y tambi\u00e9n puedes inventar. Tengo dos libros que te regalar\u00e9. No te los prestar\u00e9: te los regalar\u00e9 para que no leas apurado.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a su casa y sent\u00ed olores tan \u00fanicos. Esa mujer era un ser humano distinto. Cuando sali\u00f3 me entreg\u00f3 dos libros. Uno ten\u00eda en la portada este t\u00edtulo: \u201cEl hombre invisible\u201d y el otro dec\u00eda: \u201cDo\u00f1a B\u00e1rbara\u201d.<\/p>\n<p>Antes de que me fuera, la se\u00f1ora Santa me acarici\u00f3 la cara y me aconsej\u00f3:<\/p>\n<p>-Nunca dejes de escribir de amor en tus libros. El amor es lo m\u00e1s necesario que hay.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es el amor?- pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-Cuando quieres a una persona mucho. Por ejemplo. Tambi\u00e9n puedes querer a un lugar o a una manera de trabajar\u2026pero lo m\u00e1s sabroso es querer a una persona y que te quieran\u2026despu\u00e9s te explico. Ahora debes irte a tu casa porque me voy a echar un ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Le di las gracias y trat\u00e9 de pensar en eso: no s\u00e9 si podr\u00e9 decir a las personas que se vayan de mi casa cuando est\u00e9 a punto de ba\u00f1arme. Pero lo har\u00e9. Es una magn\u00edfica sensaci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6040\" aria-describedby=\"caption-attachment-6040\" style=\"width: 576px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6040\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/3-Dama-vegetal-de-Mario-Abreu.jpg\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"290\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/3-Dama-vegetal-de-Mario-Abreu.jpg 576w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/3-Dama-vegetal-de-Mario-Abreu-300x151.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6040\" class=\"wp-caption-text\">Dama vegetal, de Mario Abreu<\/figcaption><\/figure>\n<h4><strong>ESCRIBIR DEL AMOR<\/strong><\/h4>\n<p>Cuando le\u00ed los dos libros que me regal\u00f3 la se\u00f1ora Santa: Do\u00f1a B\u00e1rbara y El hombre invisible, me sent\u00ed m\u00e1s avanzado, pero segu\u00eda dudando porque deseaba entender La Divina Comedia y a la vez quer\u00eda escribir mi propio libro, uno que me dejara satisfecho. Tambi\u00e9n pensaba en aquello del amor que me hab\u00eda dicho la se\u00f1ora Santa. Un tiempo despu\u00e9s supe que no era tan santa, pero fue una de las mujeres m\u00e1s esplendorosas y sabias que conoc\u00ed.<\/p>\n<p>Me gustaba una muchacha que viv\u00eda en nuestra cuadra. No era tan mayor: me llevaba dos a\u00f1os. Los hab\u00eda contado. Pero ella solo miraba hacia adelante. Yo trataba de hacer piruetas en una bicicleta y tanto af\u00e1n valeroso no le importaba. En cambio, se dedicaba a mirar cuando Mart\u00edn, un muchacho muy (pero muy) pretencioso, que viv\u00eda tambi\u00e9n por ah\u00ed, pasaba montado en un caballo. El caballo hac\u00eda todo lo que Mart\u00edn le dec\u00eda y casi que saludaba a la muchacha. Ella se llamaba Melania. Y parec\u00eda un dulce, un postre. Cuando se sentaba pensativa era como un helado de mantecado adornado con fresas y cosas as\u00ed.<\/p>\n<p>Una bicicleta era m\u00e1s moderna que un caballo, pero ella se quedaba abismada viendo al tal Mart\u00edn. Yo me ca\u00eda y se me raspaban las rodillas y nada de nada. Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas hab\u00eda logrado mejor suerte con sus rodillas raspadas y llagadas. El amor tiene sus bemoles. Pens\u00e9 que si fuera el hombre invisible podr\u00eda acercarme hasta ella y besarle un cachete, pero eso ser\u00eda algo pecaminoso, hasta ilegal. Un delito. Tampoco ser\u00eda decente llegar como el hombre invisible y darle un tortazo a Mart\u00edn y tumbarlo del caballo.<\/p>\n<p>A todas estas, mi mam\u00e1 hab\u00eda mejorado enormemente la avena fr\u00eda con helados de gaseosa roja para los almuerzos y como yo estaba tan distra\u00eddo con lo de mi escritura, quien se beneficiaba m\u00e1s era mi hermano. \u00c9l se beb\u00eda casi toda la avena porque yo, como buen escritor, me la pasaba distra\u00eddo, aunque todav\u00eda no hab\u00eda escrito ni una sola l\u00ednea en mi cuaderno. Son las dudas, me dije.<\/p>\n<p>\u00bfEstaba enamorado de Melania? Creo que s\u00ed. No pod\u00eda pensar en otra cosa. Hasta se me hab\u00eda olvidado mi pasi\u00f3n por entender alguna vez la Divina Comedia. Y deb\u00eda hacerlo antes de tener que devolver el libro a su due\u00f1a. Pero para leerla y entenderla deb\u00eda escribir un libro m\u00edo. No s\u00e9 por qu\u00e9 hab\u00eda decidido eso, pero ten\u00eda que hacerlo. Esa decisi\u00f3n no imped\u00eda que de vez en cuando leyera unas l\u00edneas de lo que el Dante escribi\u00f3. En italiano. No s\u00e9 por qu\u00e9 al Dante se le ocurri\u00f3 escribir en italiano.<\/p>\n<p>Decid\u00ed que pondr\u00eda a Melania en mi libro, con ese mismo nombre. Har\u00eda que me amara. Har\u00eda que Mart\u00edn fuera un rid\u00edculo y que hasta su caballo lo dejara quedar mal. Los caballos saben. Entend\u00ed pronto que con la escritura pod\u00eda cambiar el mundo a mi antojo. Entonces comenc\u00e9 a escribir:<\/p>\n<p>\u201cEra domingo por la ma\u00f1ana. Algunas mujeres sal\u00edan hacia la misa. Los hombres se inventaban oficios para no ir. Yo estaba vestido de limpio en la puerta de mi casa, como si me dispusiera a visitar la iglesia. Entonces apareci\u00f3 Melania y se detuvo cerca de m\u00ed. Trat\u00e9 de no mirarla mucho. Ella se acerc\u00f3 m\u00e1s y pregunt\u00f3 sin ninguna timidez: \u00bfQuieres ir conmigo a la misa?. Estuve a punto de negarme, para que sufriera, pero respond\u00ed casi atragantado: vamos. Y mi coraz\u00f3n sonaba y sonaba como si estuviera rodando por encima de una plancha de zinc, como las que aguantan los aguaceros y el solazo en mi casa\u201d.<\/p>\n<p>Cuando le\u00ed ese primer escrito pens\u00e9 que escribir del amor deber\u00eda formar parte de la cosa, pero con m\u00e1s conocimientos.<\/p>\n<p>-Tengo que saber m\u00e1s del amor\u2026-cruj\u00ed exigente.<\/p>\n<p>Y acto seguido, me fui a preguntarle algo de todo eso a mi mam\u00e1 y a mi hermana mayor. A sabiendas de que iba a ser una conversaci\u00f3n muy dif\u00edcil. Ellas se la pasaban oyendo las novelas en la radio y esas novelas hablaban del amor. Y yo no entend\u00eda nada porque a veces dec\u00edan cosas muy fuertes. Comentaban as\u00ed y asao: \u201cOjal\u00e1 que metan presa a la bicha esa que le quit\u00f3 el novio a la pobre muchacha\u201d.<\/p>\n<p>La verdad es que no tuve valor para preguntarle a mi mam\u00e1 \u201c\u00bfqu\u00e9 cosa hago para saber de amor y poder escribir?\u201d porque intu\u00ed que me iba a responder de un modo definitorio como por ejemplo mandarme al carajo viejo. Ella dec\u00eda mucho eso:<\/p>\n<p>-Anda a joder a otro al carajo viejo\u2026<\/p>\n<p>Uno no sab\u00eda d\u00f3nde quedaba el carajo viejo y eso formaba parte de la gracia que ten\u00eda cuando te enviaban a un sitio que nunca ibas a encontrar. Pero mi hermana estaba canturreando, cosiendo una blusa y s\u00e9 que tal estado de \u00e1nimo era una especie de v\u00edspera que anunciaba los paseos del domingo. En esos paseos iba con su mejor amiga y ella y su mejor amiga ve\u00edan a unos muchachos quienes, entre ellos, eran tambi\u00e9n mejores amigos. Si eso no es amor \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s podr\u00eda serlo?<\/p>\n<p>-Mana\u2026\u00bfC\u00f3mo hago para escribir de amor?- pregunt\u00e9 en la voz m\u00e1s \u00edntima y discreta que pude poner.<\/p>\n<p>Mercedita me observ\u00f3 un instante. Luego de suspirar repetidas veces dijo:<\/p>\n<p>-Tienes que enamorarte, pero muchacho no es gente grande\u2026<\/p>\n<p>Despu\u00e9s grit\u00f3 a todo leco:<\/p>\n<p>-\u00a1Mam\u00e1! \u00a1El negro est\u00e1 diciendo que va a escribir vulgaridades!<\/p>\n<p>Eso hizo que mam\u00e1 se acercara y yo le explicara mi petici\u00f3n. Rega\u00f1\u00f3 a mi hermana por exagerada y por incomprensiva.<\/p>\n<p>Luego me dijo acertadamente:<\/p>\n<p>-Escribe de tus cosas, de lo que hace la gente de tu edad, de lo que te divierte. Cada qui\u00e9n escribe de lo que m\u00e1s conoce, me imagino.<\/p>\n<p>Una magn\u00edfica idea. Me fui a mi cuarto o mejor dicho: al cuarto que compart\u00edamos mi hermano y yo. \u00c9l estaba haciendo un papagayo con papel de peri\u00f3dico. Le dije que ese papel es muy pesado y no vuela con el viento. Hay que comprar un papel m\u00e1s delgado.<\/p>\n<p>-Si quieres comprar vas a la quincalla. Yo tengo un bol\u00edvar- le dije. Agarr\u00f3 el bol\u00edvar y se fue muy contento. Me qued\u00e9 solo pensando en qu\u00e9 es lo que m\u00e1s conozco, qu\u00e9 cosas s\u00e9 de m\u00ed y de mis amigos. La cabeza comenz\u00f3 a dolerme mientras pensaba y pensaba.<\/p>\n<p>-Voy a la escuela\u2026<\/p>\n<p>-Todos somos muy brutos con las matem\u00e1ticas\u2026<\/p>\n<p>-Me gusta Melania y a ella le gusta Mart\u00edn.<\/p>\n<p>-Los mangos me dan diarrea.<\/p>\n<p>-Quisiera ser jugador de grandes ligas cuando crezca.<\/p>\n<p>-Pero como me agarr\u00f3 la tuberculosis es muy dif\u00edcil\u2026no digo que sea imposible, pero siempre se fijan en esos detalles.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-6041\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/4-1-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/4-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/4-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/4-1-768x576.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/4-1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Pulido (Villa de Cura, estado Aragua, 1945).<\/em> <em>Poeta, narrador y periodista venezolano. Fue asistente del director de la revista BCVCultural, del Banco Central de Venezuela, desde 1998 hasta su jubilaci\u00f3n. Recibi\u00f3 el Premio Municipal de Poes\u00eda Distrito Libertador, 2000, por el poemario Los Pose\u00eddos. Fue Sub-Director de El Diario Cat\u00f3lico (1975), jefe de redacci\u00f3n del diario \u00daltima Hora (1978), jefe de redacci\u00f3n de la revista Imagen (1994) y asesor de prensa del Museo de Arte Contempor\u00e1neo Sof\u00eda Imber (1996). Director de las p\u00e1ginas de arte de El Universal (1996-98), El Diario de Caracas (1991-1995) y El Nacional (1981-1988). Miembro fundador de los suplementos culturales Bajo Palabra (Diario de Caracas) y El otro cuerpo (Suplemento del Ateneo de Caracas, encartado en El Nacional). Ha publicado los poemarios Esto (1972), Paralelo lelo (1972), Los pose\u00eddos (2000), Peregrino de vidriera (2001) y Duermevela. (2004). En narrativa ha publicado Pelo Blanco, Una mazurkita en La Mayor (novella, Premio Otero Silva, 1989), Vuelve al lugar que se te ha se\u00f1alado (cuentos), Los M\u00e1gicos (novela, 1999), La canci\u00f3n del ciempi\u00e9s (novela, 2004), La sal de la tierra (entrevistas, 2004), El bulul\u00fa de las Ninfas (Novela, 2007), Dudamel, la sinfon\u00eda del barrio en los Libros de El Nacional 2011, El requetemuerto (novela, 2012), Los h\u00e9roes son villanos t\u00edmidos (cuentos, 2013), entre otros.\u00a0 Sus poemas est\u00e1n publicados en diversas antolog\u00edas de Am\u00e9rica Latina, Espa\u00f1a e Italia. En la actualidad reside en G\u00e9nova.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Imagen de cabecera: <em>Muchacho leyendo<\/em>, de Sir Joshua Reynolds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; CUATRO MUJERES Y UN LIBRO En mi antigua casa de la infancia se ten\u00eda la certeza de que no hab\u00eda libros en ochenta kil\u00f3metros a la redonda. Dec\u00edan que el \u00fanico libro conocido estaba viviendo en un pueblo llamado G\u00fcig\u00fce, cuyo nombre parec\u00eda el cantar de los diminutos sapitos que abundan en nuestras vegetaciones: \u201cG\u00fcig\u00fce, G\u00fcig\u00fce\u201d.\u00a0 A mi mam\u00e1 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6042,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[362],"tags":[309],"class_list":["post-6045","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-jose-pulido-colaboraciones","tag-jose-pulido"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6045"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6045\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6106,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6045\/revisions\/6106"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}