{"id":6202,"date":"2022-02-01T20:56:00","date_gmt":"2022-02-01T18:56:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6202"},"modified":"2022-02-02T09:35:05","modified_gmt":"2022-02-02T07:35:05","slug":"ramon-ordaz-jose-pulido-lo-lirico-cotidiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6202","title":{"rendered":"Ram\u00f3n Ordaz: Jos\u00e9 Pulido, lo l\u00edrico cotidiano"},"content":{"rendered":"<p>Cuando Jos\u00e9 Pulido se\u00f1ala que el poema es un \u201crezo\u201d uno pudiera pasar de largo, pero algo nos detiene. Rezo es oraci\u00f3n, ecum\u00e9nica misa del esp\u00edritu en busca de absoluci\u00f3n; \u00e9xtasis interior que se impone un di\u00e1logo con lo desconocido, esa respuesta in\u00e9dita que reclama Hans- Georg Gadamer en su ensayo \u201cpoema y di\u00e1logo\u201d.<\/p>\n<p>En ello parece coincidir Pulido cuando a su pregunta por el poema, \u201c\u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed?\u201d, y este le contesta: \u201cLo que no has podido decir\u201d; en pocas palabras, la tarea de S\u00edsifo del escritor. Sin pretensiones de contradecir, el \u201cpoema\u201d, eso creemos, es un objeto vac\u00edo, un pre-concepto, un <em>a priori<\/em> de la conciencia del poeta, que solo su voluntad de estilo podr\u00e1 concretar. El poema tiene el sello particular de cada autor, su huella de identidad que no es otra que su escritura. Buena parte de sus poemas Nicanor Parra los llam\u00f3 \u201cArtefactos\u201d, nada gratuita su visi\u00f3n del poema, lo que bien podr\u00eda suscribir cualquier autor de la modernidad literaria.<\/p>\n<p>En \u201cartefactos\u201d est\u00e1 sugerida esa intenci\u00f3n del poeta, el arte de hecho, esa pluralidad de su oficio que llam\u00f3 tambi\u00e9n antipoemas. A todas estas el poema no existe, <em>no es<\/em> lo que el lector lee en la p\u00e1gina, lo que apenas es un puente para llegar a \u00e9l. De manera que el poema est\u00e1 en el afuera de la p\u00e1gina, pertenece m\u00e1s al lector que al poeta que lo ha \u201cescrito\u201d; es \u00e9l quien da cuenta del poema. De all\u00ed esa imposibilidad, el poeta no podr\u00e1 decir nunca lo no dicho, porque, como el horizonte que vemos, cada vez que nos acercamos a \u00e9l, m\u00e1s se aleja, solo que para entendernos acudimos a los t\u00e9rminos que acu\u00f1a esa cofrad\u00eda de cr\u00edticos, acad\u00e9micos e historiadores de la literatura. Con las definiciones del poema y de la poes\u00eda tenemos para vivir eternamente confundidos, cuando no cabe definici\u00f3n posible en ellos. El poema lo invoca y lo convoca el lector, se lo apropia. La Poes\u00eda pertenece a los fundamentos de la expresi\u00f3n escrita, su \u00e1mbito es universal y obra sobre todos los g\u00e9neros literarios conocidos.<\/p>\n<p>LO L\u00cdRICO COTIDIANO. La expresi\u00f3n nos remite a la m\u00fasica, a la armon\u00eda, al credo de una paz y una belleza orquestadas por el acontecer de las cosas que siempre tienden a su estabilidad, al reposo, al remanso donde las aguas corren imperturbables, calladas. No hay m\u00e1s que imaginarse una lira y una zampo\u00f1a expresando ese concierto de la naturaleza, d\u00e1ndole forma a esa intimidad que se sustrae a lo oculto en el mundo de la apariencia, y solo el artista sensible puede traer a la luz esas esencias veladas al com\u00fan de los seres. Lo <em>l\u00edrico <\/em>es un estado: su vibraci\u00f3n llega o no llega, se siente o no se siente. Lo <em>l\u00edrico<\/em> est\u00e1 all\u00ed, no todos lo miramos, no todos lo sentimos, pero est\u00e1 all\u00ed, imponente con sus enigmas y misterios, signado siempre por lo inesperado.<\/p>\n<p>Como todo, lo <em>l\u00edrico<\/em> tambi\u00e9n cambia de estado. Nada cuesta entender que lo l\u00edrico en el mundo contempor\u00e1neo acontece de distinto modo al <em>locus amoenus<\/em> de la literatura del pasado. La sociedad que naci\u00f3 con el industrialismo y el acelerado urbanismo instaur\u00f3 una segunda naturaleza, a la que rom\u00e1nticos como Baudelaire empezaron a dar respuesta en sus obras. En pleno siglo XXI, cuando las guerras del pasado y las del presente, con unas econom\u00edas\u00a0 y pol\u00edticas derivadas de esa errancia \u2013o aberrancia- han construido sociedades pobladas de artificios, de tecnolog\u00edas sofisticadas, de pr\u00f3tesis para lo org\u00e1nico y lo inorg\u00e1nico en medio de una opulencia est\u00e9ril, superpobladas, con terribles detonantes a su alrededor: como nunca, masas de migrantes de un pa\u00eds a otro, bastas poblaciones en estado de precariedad e indigencia, desnutridas y sin nicho posible para la sobrevivencia, sin duda que <em>lo l\u00edrico<\/em> se ha instalado en cada descomposici\u00f3n, en el detritus social y anda tambi\u00e9n entre tantos arsenales de armas y desperdicios de una cultura en crisis, en brutal decadencia. <em>Lo l\u00edrico<\/em> se conecta con lo est\u00e9tico, solo que las obras que surgen de esa omnipresencia constituyen respuestas dis\u00edmiles: lo feo, lo grotesco, lo absurdo, los abstruso, lo obsoleto, lo err\u00e1tico, lo apocal\u00edptico, en los que la sombra de la muerte compite con lo sublime, con la belleza en igualdad de \u00e9nfasis y propiedad como estatus literario. Este breve cuadro no es m\u00e1s que la antesala donde ubicar\u00eda la Poes\u00eda en verso de Jos\u00e9 Pulido, la que se alinea en lo que su coterr\u00e1neo Augusto Mijares llam\u00f3 \u201cLo l\u00edrico cotidiano\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-6198\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/2-819x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/2-819x1024.jpg 819w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/2-240x300.jpg 240w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/2-768x960.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/2-1229x1536.jpg 1229w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/2.jpg 1638w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>No s\u00e9 si Pulido acude con su obra al llamado de Mijares, lo cierto es que da la impresi\u00f3n de que fuera un saldo de cuentas con quienes nos han antecedido en esta batalla de la cultura. \u201cLlamo l\u00edrico -a punta Mijares- a lo no vulgar, a todo lo que representa belleza, fuerza, ambiciones superiores y tambi\u00e9n verdadero placer\u201d. Augusto Mijares, a quien Luis Enrique M\u00e1rmol en la d\u00e9cada del veinte dedic\u00f3 su emblem\u00e1tico poema \u201cTodos iban desorientados\u201d, fue un ensayista muy vinculado a los poetas de su tiempo, por lo mismo que exig\u00eda de estos trascender cierto poetizar adormecido, quietista, viviendo como de espaldas a un tiempo que les exig\u00eda otra coartada literaria.<\/p>\n<p>En su propuesta de \u201clo l\u00edrico cotidiano\u201d har\u00e1 declaraciones m\u00e1s contundentes: \u201cLa poes\u00eda, ante el riesgo de quedarse sin auditorio, tiene pues que adaptarse al margen precario que se le deja: ha desistido de conmover a su p\u00fablico o de entusiasmarlo, y se conforma con desafiarlo y sorprenderlo por medio de la cabriola audaz, la abundancia de met\u00e1foras inconexas, todos los recursos de lo imprevisto; hasta de lo imprevisto tipogr\u00e1fico se ha echado mano. Poes\u00eda ingeniosa, intelectualista y drol\u00e1tica, lo menos po\u00e9tica posible\u201d. Era una cr\u00edtica a los poetas de mediados del siglo XX, pero era tambi\u00e9n una advertencia con respecto a lo que imperaba en ese momento; estaban en boga las experiencias de las vanguardias todav\u00eda, arreaban sus banderas nuevos credos po\u00e9ticos que romp\u00edan con ejercicios anteriores de la poes\u00eda (la tradicional), poes\u00eda que, al tiempo que se liberaba de las viejas preceptivas, se volv\u00eda inocua, artificiosa, trivial a veces, lo que luego llegar\u00edan a superar los poetas de <em>Sardio<\/em> en adelante. Esa poes\u00eda de frente con su p\u00fablico, que trasciende su intimismo\/esencialismo empezar\u00e1 a ser m\u00e1s frecuente en los escritores de la d\u00e9cada del sesenta hasta que en los 80 los poetas del grupo \u201cTr\u00e1fico\u201d con su \u201cSi, Manifiesto\u201d se empe\u00f1aron en invertir los valores de la poes\u00eda nocturna, sintetizada en la obra de Vicente Gerbasi, para volcarse a una poes\u00eda de la calle, de la vida urbana, en una vagarosa transgresi\u00f3n que se diluy\u00f3 en espect\u00e1culos y recitales medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Siempre qued\u00f3 pendiente esa b\u00fasqueda de \u201clo l\u00edrico cotidiano\u201d planteado por Mijares. Instaurar\u00e1 Pulido su propia po\u00e9tica (prosa y verso); con sarcasmo, con ah\u00ednco de juglar, con estudiados desplantes, rebelde, desacralizador, sin complejos a la hora de juzgar lo m\u00e1s \u00edntimo y privado, desprejuiciado con la palabra al sentenciar la esfera de lo p\u00fablico, sin anestesia su singular modo de versificar con la m\u00e1s absoluta libertad, versos explayados y libres, har\u00e1 incisiones en el cuerpo enfermo de la sociedad que pesa como r\u00e9mora a la hora del viaje.<\/p>\n<p>Su obra cabalga sobre una contemporaneidad conflictiva, sin horizontes precisos, donde el desvanecimiento del espacio y del tiempo conocidos parecieran haber llegado a su l\u00edmite, donde el escapismo de unos y otros es lo usual; todo es aleatorio, arbitrario; no hay razones para el optimismo; no hay estado de gracia, el desahucio de todo lo que se tuvo como certeza de vida arruina la vitalidad de la palabra misma. Por eso sus versos dan coletazos de aqu\u00ed para all\u00e1 como buscando atrapar el ox\u00edgeno que le falta; una po\u00e9tica que hurga en los bajos fondos de lo cotidiano, pero tambi\u00e9n se eleva sobre las miserias para poner de pie los valores culturales que han nutrido y fortalecido su paso por este mundo<em>, <\/em>as\u00ed como darle cuerpo a la luz del interior familiar, a los femeninos cuerpos que van desde la esposa, amada amante, hasta esas mujeres de perfiles eternos que persisten con sus voces de mermelada en las puertas de la noble e inolvidable provincia, esas Beatrices, esas Lauras eternas dejadas atr\u00e1s, en las que ronda tambi\u00e9n la juerga de los amigos.<\/p>\n<p><em>Heridas espaciales y mermeladas caseras <\/em>es un poemario que da cuenta del caos en que se mueve <em>lo l\u00edrico cotidiano<\/em>, en el que se poetiza y se narra, versos en expansi\u00f3n como una galaxia, complejas circunstancias de vida donde no faltan la iron\u00eda, el recurso de la sorpresa, lo imprevisto, la intencionada divagaci\u00f3n, la brusca ruptura de lo que bien podr\u00eda ser tambi\u00e9n un reportaje po\u00e9tico, palabras que transan un contrato con el lector, el que debe estar atento porque el fuelle del oculto periodista, inseparable del poeta, cambia su juego porque lo seduce el contraste.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6199\" aria-describedby=\"caption-attachment-6199\" style=\"width: 968px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6199\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/3-Otra-imagen-de-Jose-Pulido-en-Genova-foto-de-Gabriela-Pulido-Simne.jpg\" alt=\"\" width=\"968\" height=\"646\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/3-Otra-imagen-de-Jose-Pulido-en-Genova-foto-de-Gabriela-Pulido-Simne.jpg 968w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/3-Otra-imagen-de-Jose-Pulido-en-Genova-foto-de-Gabriela-Pulido-Simne-300x200.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/3-Otra-imagen-de-Jose-Pulido-en-Genova-foto-de-Gabriela-Pulido-Simne-768x513.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/3-Otra-imagen-de-Jose-Pulido-en-Genova-foto-de-Gabriela-Pulido-Simne-272x182.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 968px) 100vw, 968px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6199\" class=\"wp-caption-text\">Jose Pulido escritor venezolano (foto de Gabriela Pulido Simne)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Construye el poeta un diorama de reportes l\u00edricos en el que la vastedad de la palabra exhibe sus urgencias, sus gritos, sus amores en los andenes de una historia perdida, en los complejos relatos testimoniales donde todos pareci\u00e9ramos estar de tr\u00e1nsito, en esas ciudades que hemos perdido a fuerza de haberlas vivido con la intensidad y holgura que demanda la existencia, vida como el crisol donde se macera esa explosi\u00f3n de sentidos que tienen como vertedero los textos po\u00e9ticos que como devoci\u00f3n y devoluci\u00f3n de un amor nos entrega Jos\u00e9 Pulido: \u201cque la sed tenga instintos para fundar el agua\u201d, \u201cTienes que levantar tu casa con huesos de suspiros\u201d, \u201cEst\u00e1 bien todo, digo alucinado, para no desplumar mi poca fe\u201d, son muestras de esa urgencia del que vive cautivo en un mundo de cosas sin salida posible; un mundo alterado que conduce a la alucinaci\u00f3n del condenado, de all\u00ed la inh\u00f3spita exclamaci\u00f3n \u201cEst\u00e1 bien todo\u201d, para no perder la fe, la \u00faltima reserva de sentido que es la vida; <em>Stanno tutti bene<\/em>, como en la pel\u00edcula de Giuseppe Tornatore. Y en ese \u201cestar bien\u201d tiene sus r\u00edspidas aristas buena parte de su poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El horror cotidiano pase\u00e1ndose tranquilo<br \/>\nestrenando su bolso militar<br \/>\nsu camisa de seda del Jap\u00f3n o su reloj de selva destruida<br \/>\nsin renunciar al mismo balbuceo de peri\u00f3dico an\u00edmico<br \/>\nparec\u00eda comentar que los viejos horrores ya no asustan.<\/em><\/p>\n<p>Ese di\u00e1logo que entabla con Rilke en el texto \u201cNo entender\u00e1n la esencia\u201d llega como advertencia, como el lastimero recurso de quien lee a otro poeta queriendo entenderlo, penetrar las honduras y trashumancias de Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, mientras en su exterior el mundo transcurre indiferente. Como en el C\u00e1ntico de San Juan de la Cruz \u201cY todos cuantos vagan\/ de ti me van mil gracias refiriendo,\/ y todos m\u00e1s me llagan,\/ y d\u00e9jame muriendo\/ un no s\u00e9 qu\u00e9 que quedan balbuciendo\u201d. Ese pausado y sobado dolor aliterado de lo incierto, de lo imponderable, que nos deja como en inesperado abandono, y que, guardando las distancias de la lira de San Juan de la Cruz ante la tensi\u00f3n \u201clibertina\u201d de los versos de Pulido, la situaci\u00f3n de estado es la misma, por lo mismo que la angustia de ayer sigue siendo la nuestra. \u201cEl horror cotidiano\u201d pareciera una sentencia b\u00edblica, como el horror de Kurtz, el horror de Auschwitz, y todos los horrores que se puedan vivir, pero que el peso de esa cotidianidad quisiera banalizar, sustraer su tragedia y continuar su eterno carnaval \u201cestrenando su bolso militar\u201d. \u00bfNo arrastramos acaso nuestros diarios horrores? Lo ir\u00f3nico est\u00e1 en que \u201cya no asustan\u201d para mayor perplejidad y la presencia virtual de \u201cmaese Rilke\u201d da para pensarse a s\u00ed mismo y atravesar el cuerpo como \u201cel coraz\u00f3n de un tren descarrilado\u201d.<\/p>\n<p>No es poco lo que hay que abordar en la poes\u00eda de Pulido. Llaman la atenci\u00f3n esos microrrelatos al final de cada texto po\u00e9tico: abiertos quedan esos otros di\u00e1logos ficticios que establecen otras voces, otras instancias de un contrapunto de \u00e1ngeles como parece sugerirlo el poeta. Cualquiera de los textos de este libro es digno de un comentario, pero si uno deseo destacar por su art\u00edstica composici\u00f3n es el titulado \u201cPorque el verbo es la esencia de los desconocido\u201d. Pulido describe con soberano dominio los intersticios de una imagen que nada tiene de gratuita, la mirada penetra espacios inveros\u00edmiles y desde la entra\u00f1a de lo m\u00e1s oculto se hace testigo de las metamorfosis de las cosas. Su arte de miniaturista se presta para el puro goce est\u00e9tico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En la corteza estriada mueve sus alas tenues,<br \/>\nel ser mimetizado<br \/>\ns\u00e9 que tambi\u00e9n mis labios agitados se esconden<br \/>\nen un cuerpo le\u00f1oso<br \/>\nla mariposa existe y le doy su lugar<br \/>\nde bello silencio estructurado en polvo<br \/>\naunque no conozca mi lenguaje<br \/>\nyo vivo para nombrarla<br \/>\ny ella existe para no escuchar<\/em><\/p>\n<p>Luminosa condensaci\u00f3n l\u00edrica ese \u201cbello silencio estructurado en polvo\u201d con el que nos da cuenta de la mariposa. En los versos siguientes el poeta sigue con su entreverado estilo de oposiciones para continuar con el murmullo de su \u201crezo\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Puedes rezar sin palabras un sentimiento mudo<br \/>\npero se vestir\u00e1 de s\u00edlabas<br \/>\nsi se rompe el columpio de la ni\u00f1a<br \/>\ny recuerdas el nombre de la piedra<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-6203\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4b-656x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"538\" height=\"840\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4b-656x1024.jpg 656w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4b-192x300.jpg 192w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4b-768x1199.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4b-984x1536.jpg 984w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4b.jpg 1066w\" sizes=\"auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px\" \/><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Es ese decir desenfadado que nos advierte de lo que potencialmente est\u00e1 ah\u00ed aunque no se manifieste, porque son las sombras que arrojan las palabras y que solo el poeta con agudeza e ingenio registra esas criaturas de lo cotidiano, con su personal\u00edsima visi\u00f3n, para que sintamos el acto de la creaci\u00f3n como advenimiento de la primera vez. As\u00ed se estila y se destila la po\u00e9tica de Jos\u00e9 Pulido.<\/p>\n<p>Igual sentimiento despierta en nuestra lectura su antolog\u00eda \u201cNunca es un artificio el nuevo exilio\u201d, el mismo desparpajo, el mismo tono sat\u00edrico porque la vida es un eterno despecho y la errancia parece estar, en el hado de cada ser humano, en ese nuevo \u00e9xodo cuya tierra prometida para los migrantes es algo et\u00e9reo como el cielo.<\/p>\n<p>Se queda en pelotas el poeta cuando advierte que declina la recta humanidad que lo antecede; observa, menudea su esp\u00edritu ante lo que la vida puso en baja en un desfalleciente, fallido pa\u00eds, \u201cpa\u00eds kamikaze\u201d, en el que la vejez no tiene cabida y morirse tampoco. \u201c\u00c9pica m\u00ednima\u201d llam\u00f3 la poeta M\u00e1rgara Russotto uno de su libros de poes\u00eda, conseguimos aqu\u00ed los mismos acontecimientos de los habitantes en ese espacio \u00edntimo de la casa. Dice M\u00e1rgara: \u201cLa miseria\/ es tambi\u00e9n\/ esta hilera de libros\/ como en p\u00e1nico abrazados\/ entre letras de polvo.\/ Alucinadas sus tapas\/ por el hongo del tiempo\/ nada es discernible\/ y c\u00fabrense de espanto ante el grito del vendedor\/ degollado\/ con su cesta de flores,\/ Que se caigan y floten\/ estas tir\u00e1nicas p\u00e1ginas\/ a los pies aquellos de tanto camino torcido\/ mezcl\u00e1ndose en el lodo\u201d (\u201c\u00c9pica m\u00ednima\u201d \u2018Pensamientos de bibliotecaria\u2019, Caracas, Edici\u00f3n Cultura Universitaria, 1996). Ya podemos advertir c\u00f3mo los viejos y magnos eventos de la \u00e9pica se han desplazado a lo l\u00edrico cotidiano, al acontecer de nuestras ciudades, de nuestros hogares. La \u00e9pica es el \u201cg\u00e9nero po\u00e9tico primordial\u201d nos se\u00f1ala Jorge Luis Borges: \u201cEn la \u00e9pica est\u00e1 el tiempo, en la \u00e9pica hay un antes, un mientras y un despu\u00e9s; todo eso est\u00e1 en la poes\u00eda\u201d. (\u201cSiete noches\u201d. \u2018La Divina Comedia\u2019. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica 1995). Con la poes\u00eda de Jos\u00e9 Pulido esa \u00e9pica, <em>lo l\u00edrico cotidiano<\/em>, alcanza su punto \u00e1lgido entre la celebraci\u00f3n, la errancia y el desencanto. \u201cSe necesita un diccionario del olvido\u201d, escribe el poeta; as\u00ed nos hablar\u00e1 de \u201cmet\u00e1foras lisiadas\u201d, \u201cSi quieres suicidarte en la amada Caracas sal a buscar cebollas\u201d; \u201cSiento que mi cuerpo for\u00e1neo inveros\u00edmil\/ nada tiene que ver con el muchacho que mira desde adentro\u201d. Majadero y burl\u00f3n, echar\u00e1 por delante su propia condici\u00f3n de ciudadano en ca\u00edda libre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Comenc\u00e9 a sentir las desventajas de la tercera edad<br \/>\ncuando en el fragor del Metro una muchacha abandon\u00f3 su puesto<br \/>\ny me dijo ignorando mis fuerzas literarias<br \/>\n\u2014si\u00e9ntese, abuelito\u2014<br \/>\nel escote de su vestido surgi\u00f3 como un avi\u00f3n<br \/>\nsobre esta isla emergida en 1945<br \/>\ny mis ojos no tuvieron tiempo de rasgarse<\/em><\/p>\n<p>Para cerrar cito aqu\u00ed su velado epitafio, por aquello de que uno nunca sabe y en el carro del implacable tiempo vamos todos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No podr\u00eda saltar un charco de agua<br \/>\nsin fracturarme un f\u00e9mur<br \/>\ncuando muera no digan \u201cvuela alto\u201d<br \/>\nporque no podr\u00e9 hacerlo<br \/>\naunque me salgan alas de \u00e1ngel o de cuervo<br \/>\nno podr\u00e9 volar alto<br \/>\nsiempre he sido muy torpe con las alas<br \/>\ns\u00e9 que me golpear\u00e9 con postes y azoteas<br \/>\nTengan piedad de m\u00ed<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6201 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/5-1024x576.gif\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/5-1024x576.gif 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/5-300x169.gif 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/5-768x432.gif 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><br \/>\n<em>Ram\u00f3n Ordaz (El Tigre, 1948). Poeta y ensayista venezolano. Licenciado en Educaci\u00f3n por la Universidad de Oriente (UDO), tiene una maestr\u00eda en Literatura Iberoamericana por la Universidad de Los Andes (ULA). Autor de los libros Esta ciudad, mi sangre (1975), Potestades de Zinnia (1979), Entreveros (1985), Antolog\u00eda del otro (1990), Diario de derrota (1993), Kuma (1997), En los jardines de Col\u00f3n (1998), El p\u00edcaro en la literatura iberoamericana (2000), Profanaciones (2002), Albacea (2003) y El mar es nuestra sed (2007). Ganador del Premio Conac de Poes\u00eda (1991) y del Premio de Poes\u00eda Bienal Literaria \u00abTe\u00f3filo Tortolero\u00bb (1996). En 1992, public\u00f3 su experiencia con la poes\u00eda gr\u00e1fica bajo el t\u00edtulo de Grafopoemas. Fue el editor de la revista En Ancas. Dirigi\u00f3 el Centro de Estudios Literarios \u00abJos\u00e9 Antonio Ramos Sucre\u00bb.<\/em><em><br \/>\n<\/em><br \/>\nFoto de cabecera:\u00a0Jos\u00e9 Pulido en G\u00e9nova (foto de Gabriela Pulido Simne)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jos\u00e9 Pulido se\u00f1ala que el poema es un \u201crezo\u201d uno pudiera pasar de largo, pero algo nos detiene. Rezo es oraci\u00f3n, ecum\u00e9nica misa del esp\u00edritu en busca de absoluci\u00f3n; \u00e9xtasis interior que se impone un di\u00e1logo con lo desconocido, esa respuesta in\u00e9dita que reclama Hans- Georg Gadamer en su ensayo \u201cpoema y di\u00e1logo\u201d. 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