{"id":6511,"date":"2022-03-30T10:37:01","date_gmt":"2022-03-30T09:37:01","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6511"},"modified":"2022-03-30T10:37:01","modified_gmt":"2022-03-30T09:37:01","slug":"gabriela-mistral-mi-experiencia-con-la-biblia-y-otros-textos-seleccionados-por-a-p-alencart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6511","title":{"rendered":"Gabriela Mistral: \u2018Mi experiencia con la Biblia\u2019 y otros textos seleccionados por A. P. Alencart"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Poco conocida (o difundida) es la poes\u00eda cristiana o religiosa poes\u00eda de esta magn\u00edfica poeta, como sigue y seguir\u00e1 siendo Gabriela Mistral (Lucila Godoy Alcayaga, 1889-1959), quien -en varios de dichos poemas-\u00a0 se muestra heterodoxa o pr\u00f3xima a interpretaciones del protestantismo, como en el poema \u2018\u00bfDe qu\u00e9 quiere, usted, la imagen?\u2019, del cual dejo conocer sus dos \u00faltimas estrofas:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\n(\u2026)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero la imagen de Cristo<br \/>\nNo la busque en los museos,<br \/>\nNo la busque en las estatuas,<br \/>\nEn los altares y templos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ni siga en las procesiones<br \/>\nLos pasos del Nazareno,<br \/>\nNo la busque de madera,<br \/>\nDe bronce, de piedra o yeso,<br \/>\n\u00a1mejor busque entre los pobres<br \/>\nSu imagen de carne y hueso!<\/p>\n<p><em>Pero enfoc\u00e1ndonos en el tema propuesto, vayamos directamente a su pensamiento y sentimiento en torno a la Biblia. Aqu\u00ed esta aparente prosa de esta chilena que obtuvo el Premio Nobel de Literatura y quien, en las primeras y \u00faltimas p\u00e1ginas de una Biblia Reina-Valera, dej\u00f3 escrita esta hermosa confesi\u00f3n de fe y de Amor a las Sagradas Escrituras: <\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_6504\" aria-describedby=\"caption-attachment-6504\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6504\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-Biblia-de-Miguel-Elias.jpg\" alt=\"\" width=\"630\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-Biblia-de-Miguel-Elias.jpg 630w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-Biblia-de-Miguel-Elias-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6504\" class=\"wp-caption-text\">Biblia, de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cLibro m\u00edo, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para mi coraz\u00f3n, fuerte, poderoso compa\u00f1ero. T\u00fa me has ense\u00f1ado la fuerte belleza y el sencillo candor, la verdad sencilla y terrible en breves cantos. Mis mejores compa\u00f1eros no han sido gentes de mi tiempo, han sido los que t\u00fa me diste: David, Ruth, Job, Raquel y Mar\u00eda. Con los m\u00edos \u00e9stos son toda mi gente, los que rondan en mi coraz\u00f3n y en mis oraciones; los que me ayudan a amar y a padecer. Aventando los tiempos viniste a m\u00ed, y yo anegando las \u00e9pocas soy con vosotros, soy vuestra como uno de los que labraron, padecieron y vivieron vuestro tiempo y vuestra luz. \u00bfCu\u00e1ntas veces me hab\u00e9is confortado? Tantas como estuve con la cara en la tierra. \u00bfCu\u00e1ndo acud\u00ed a ti en vano, libro de los hombres, \u00fanico libro de los hombres? Por David am\u00e9 el canto, mecedor de la amargura humana. En el \u00abEclesiast\u00e9s\u00bb, halle mi viejo gemido de la vanidad de la vida, y tan m\u00edo ha llegado a ser vuestro acento que ya ni s\u00e9 cu\u00e1ndo digo mi queja y cu\u00e1ndo repito solamente la de vuestros varones de dolor y arrepentimiento. Nunca me fatigaste, como los poemas de los hombres. Siempre me eres fresco, reci\u00e9n conocido, como la hierba de julio, y tu sinceridad es la \u00fanica en que no hallo cualquier d\u00eda pliegue, mancha disimulada de mentira. Tu desnudez asusta a los hip\u00f3critas y tu pureza es odiosa a los libertinos, y yo te amo todo, desde el nardo de la par\u00e1bola hasta el adjetivo crudo de los N\u00fameros. Los sabios te parten con torpes instrumentos de l\u00f3gica para negarte; yo me he sentado a amarte para siempre y a apacentar con tus acentos mi coraz\u00f3n por todos los d\u00edas que me deje mi due\u00f1o mirar su luz. Los profesores llenan de cifras y sutilezas tu margen; tarjan y clasifican; y te amo. Me basta con latir a tu sombra, me basta con hacer vivir para gozo de mi coraz\u00f3n tus hombres y tus mujeres. Tu resplandor, sin que me lo mostraran lo mir\u00e9. Ninguna hora me lo ha apagado; de ninguna sabidur\u00eda sal\u00ed desde\u00f1\u00e1ndote o desconoci\u00e9ndote. La voz que suba sobre el lamento de Job me llevar\u00e1 tras de s\u00ed. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 esa voz? El pedagogo que me empa\u00f1ara, la mujer fuerte de los Proverbios, se llevar\u00eda mi coraz\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? El que me hiciera llorar con mayor r\u00edo de dulzura que las Bienaventuranzas te venciera en mi coraz\u00f3n. Pero yo no lo he visto y estoy en la mitad de mis d\u00edas. Canci\u00f3n de cuna de los pueblos, eterna nodriza con candor y sabidur\u00eda, te necesito para siempre. No me dejes. Siempre ser\u00e9 demasiado ni\u00f1a para que me parezcas ingenua; siempre me bastar\u00e1s hasta colmar mi vaso hambriento de Dios.\u00bb<\/p>\n<p><em><br \/>\nAparente prosa, dec\u00eda, pues la mayor parte de la misma procede del poema titulado \u2018La Biblia\u2019:<\/em><\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\nLA BIBLIA<\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Libro m\u00edo,<br \/>\nlibro en cualquier tiempo y en cualquier hora,<br \/>\nbueno y amigo para mi coraz\u00f3n,<br \/>\nfuerte, poderoso compa\u00f1ero.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">T\u00fa me has ense\u00f1ado la inmensa belleza<br \/>\ny el sencillo candor, la verdad terrible<br \/>\ny sencilla en breves cantos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Mis mejores amigos no han sido<br \/>\ngentes de mis tiempos;<br \/>\nhan sido los que t\u00fa me diste:<br \/>\nDavid, Rut, Job, Raquel y Mar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Con los m\u00edos \u00e9stos son mis gentes,<br \/>\nlos que rondan en mi coraz\u00f3n<br \/>\ny en mis oraciones,<br \/>\nlos que me ayudan a amar y a bien padecer.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Por David am\u00e9 el canto,<br \/>\nmerecedor de la amargura humana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En Eclesiast\u00e9s hall\u00e9 mi viejo gemido<br \/>\nde la vanidad de la vida,<br \/>\ny tan m\u00edo ha llegado a ser vuestro acento<br \/>\nque ya ni s\u00e9 cu\u00e1ndo digo mi queja<br \/>\ny cu\u00e1ndo repito solamente la de vuestros dolores.<br \/>\nNunca me fatigaste,<br \/>\ncomo los poemas de los hombres.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Siempre eres fresco, reci\u00e9n conocido,<br \/>\ncomo la hierba de julio, y tu sinceridad<br \/>\nes la \u00fanica en que no hallo peligro,<br \/>\nmancha disimulada de mentiras.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Tu desnudez asusta a los hip\u00f3critas<br \/>\ny tu pureza es odiosa a los libertinos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Yo te amo todo,<br \/>\ndesde el nardo de la par\u00e1bola<br \/>\nhasta el adjetivo crudo de los N\u00fameros.<\/p>\n<p><em><br \/>\nHay numerosas referencias a la Biblia en sus escritos y entrevistas. Aqu\u00ed, finalmente, dejo conocer un extenso texto que ella escribi\u00f3 y que fue publicado en la Revista de la Sociedad Hebraica Argentina, Buenos Aires, 1.0 de mayo de 1938, p\u00e1gs. 3,4; 15 de mayo de 1938, p\u00e1gs. 6,7; 1.0 de junio de 1938, p\u00e1gs. 6, 7).<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-6505\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/3-2-1024x450.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"281\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/3-2-1024x450.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/3-2-300x132.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/3-2-768x338.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/3-2.jpg 1265w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h3>\nMI EXPERIENCIA CON LA BIBLIA<\/h3>\n<p>Mi primer contacto con la Biblia tuvo lugar en la Escuela Primaria, la muy particular Escuela Primaria que yo tuve, mi propia casa, pues mi hermana era maestra en la aldea esquina de Montegrande. Y el encuentro fue en el texto curioso de Historia B\u00edblica que el Estado daba a los ni\u00f1os. Aquella Historia ten\u00eda tres cuartos de Antiguo Testamento, no llevaba a\u00f1adido doctrinal y de este modo, mi libro se resolvi\u00f3 en un ancho desplegamiento de estampas, en un chorro de criaturas jud\u00edas que me inund\u00f3 la infancia.<\/p>\n<p>Yo era m\u00e1s disc\u00edpula del texto que de la clase, porque la distracci\u00f3n, aparte de mi lentitud mental, medio vasca, medio india, me hac\u00edan y me hacen a\u00fan la peor alumna de una ense\u00f1anza oral.<\/p>\n<p>Con lo cual, mi holgura, mi fest\u00edn del Antiguo Testamento ten\u00eda lugar, no en el banco escolar sino, a la salida de la clase, en un lugar incre\u00edble. Hab\u00eda una fant\u00e1stica mata de viejo jazm\u00edn a la entrada del huerto. Dentro de ella, una gallina hac\u00eda su nidada y unos lagartos rojos llamados all\u00e1 liguanas, procreaban a su antojo; la mata era adem\u00e1s escondedero de todos los juegos de albricias de las muchachas; adentro de ella guardaba yo los juguetes sucios que eran de mi gusto: huesos de fruta, piedras de forma para mi sobrenatural, vidrios de colores y p\u00e1jaros o culebras muertos; aquello ven\u00eda a ser un revuelto basural y a la vez mi emporio de maravillas. Una vez cerrada la Escuela, cuando la bulla de las ni\u00f1as todav\u00eda llegaba del camino, yo me met\u00eda en esa oscuridad de la mata de jazm\u00edn, me entraba al enredo de hojarasca seca que nadie pod\u00f3 nunca, y sacaba mi Historia B\u00edblica con un aire furtivo de salvajita que se escap\u00f3 de una mesa a leer en un matorral. Con el cuerpo doblado en siete dobleces, con la cara encima del libro; yo le\u00eda la Historia Santa en mi escondrijo, de cinco a siete de la tarde, y parece que no le\u00eda m\u00e1s que eso, junto con Historia de Chile y Geograf\u00eda del mundo. Cuentos, no los tuve en libros; esos me daba la boca jugosamente cantadora de mi gente elquina.<\/p>\n<p>Jacob, Jos\u00e9, David, la Madre de los Macabeos, Nabucodonosor, Salmanazar, Rebeca, Esther y Judith, son criaturas que no se confundir\u00edan nunca en m\u00ed con los bultos literarios que vendr\u00edan despu\u00e9s, que por ser aut\u00e9nticas personas no me dan en el paladar de la memoria el regusto de un Ulises o del ret\u00f3rico Cid, o de Mahoma, es decir, el sabor de papel impreso entintado. Tampoco se me juntar\u00edan mis h\u00e9roes jud\u00edos con las f\u00e1bulas literarias ni a\u00fan con otras leyendas sus hermanas. En mi alma de ni\u00f1ita no cont\u00f3 H\u00e9rcules como Goliat ni la Bella del Monstruo como Raquel, ni m\u00e1s tarde Lohengrin se me herman\u00f3 con Ellas. Hubo en mi seso una abeja enviciado en caliz abierto de rosa de Sar\u00f3n, es decir, en miel hebrea, y es que el patriarcalismo, siendo un clima humano, ha sido particularmente un clima de Sud Am\u00e9rica. Nada me costaba a m\u00ed, en el Valle cordillerano de Elqui, ver sentados o ver caminar, o\u00edr comer y hablar a Abraham y a Jacob. Mis patriarcas se acomodaban perfectamente a las fincas del Valle; desde la flora a la luz, lo hebreo se aposentaba f\u00e1cilmente all\u00ed, y se aven\u00eda con la \u00edndole nuestra, a la vez tierna y violenta, con el vigor de nuestro temperamento rural y por sobre todo, con la humanidad que respira y traspira la gente del viejo Chile.<\/p>\n<p>Pero a mi chilenidad le faltaba una condici\u00f3n soberana del hebreo, la mayor y la mejor: el realismo sobrenaturalista, el Jehov\u00e1 o Dios Padre permeando la vida, desde la mesa hasta la vendimia, entrever\u00e1ndose con nuestros d\u00edas, mota a mota, y siendo, en fin, el cielo de nuestro amparo. El chileno es racionalmente religioso; en su material de hombre no entra lo visionario ni lo turba mesianismo alguno; se nos trenza con el cantar a lo humano, el cantar a lo divino. Y como yo necesit\u00e9 de este alimento, parece que apenas tuve uso de raz\u00f3n, y con la urgencia de un hambre ver\u00eddica, de un apetito casi corporal, yo me buscar\u00eda esta enjundia en la Biblia y de ella comer\u00eda toda la vida.<\/p>\n<p>Para comenzar, yo hab\u00eda volteado y cogido, arquetipos jud\u00edos en el texto escolar que cont\u00e9. Pero me los hab\u00eda dado en una versi\u00f3n harto convencional, y con un sabor desabrido. Y lo b\u00edblico, relato o canto, hay que tocarlo directamente, aunque sea en las traducciones; hasta magullado el esp\u00edritu de la lengua hebrea asoma en ellas aqu\u00ed y all\u00e1, como los m\u00fasculos de un prisionero entre el rollo de las cadenas. Toda traducci\u00f3n es una especie de cuerpo cautivo, es decir, m\u00e1rtir, pero es preferible siempre la traducci\u00f3n a un arreglo escolar de los relatos.<\/p>\n<p>Mi contacto con la l\u00edrica jud\u00eda, que hab\u00eda de ser la l\u00edrica de mi nutrimiento, lo hizo, cuando yo ten\u00eda 10 a\u00f1os, mi abuela, do\u00f1a Isabel Villanueva.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6506\" aria-describedby=\"caption-attachment-6506\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-6506\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/4-Mistral-en-el-Salar-pintura-de-Susana-Pereira-658x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"996\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/4-Mistral-en-el-Salar-pintura-de-Susana-Pereira-658x1024.jpg 658w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/4-Mistral-en-el-Salar-pintura-de-Susana-Pereira-193x300.jpg 193w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/4-Mistral-en-el-Salar-pintura-de-Susana-Pereira-768x1196.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/4-Mistral-en-el-Salar-pintura-de-Susana-Pereira-986x1536.jpg 986w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/4-Mistral-en-el-Salar-pintura-de-Susana-Pereira.jpg 1233w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6506\" class=\"wp-caption-text\">Mistral en el Salar, pintura de Susana Pereira<\/figcaption><\/figure>\n<p>Yo no s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n, a la altura de esos a\u00f1os de 1898, una vieja cat\u00f3lica, de catolicismo provincial, pod\u00eda ser una chilena con Biblia, y no s\u00f3lo con Biblia le\u00edda, sino con texto sacro oral, aprendido de memoria en lonjas largu\u00edsimas. Pero a aquella curiosa mujer la llamaban los sacerdotes de la ciudad de La Serena \u00abla te\u00f3loga\u00bb y ten\u00eda una pasi\u00f3n casi mani\u00e1tica de esa cosa grande que es la Teolog\u00eda, desde\u00f1ada hoy por la gente banal de nuestras pobres democracias. La frecuentaci\u00f3n de la lectura religiosa, que era en ella cotidianidad, como el comer, hab\u00eda construido a esa vieja de 70 a\u00f1os, a la vez fuerte e inv\u00e1lida, de rostro tosco y delicado a un tiempo, chilena en los huesos y medio n\u00f3rdica en la alta estatura, en color rojo y en ojos claros, la pasi\u00f3n de leer textos b\u00edblicos, hab\u00eda dado a esa abuela profundidad en el vivir y un fervor de zarzas ardiendo en el arenal de una raza nueva.<\/p>\n<p>Mi madre me mandaba a ver a la vieja enferma, y do\u00f1a Isabel me pon\u00eda a sus pies en un banquito o escabel cuyo uso era s\u00f3lo \u00e9ste: all\u00ed se sentaba la ni\u00f1ita de trenzas a o\u00edr los Salmos de David.<\/p>\n<p>La nieta comenzaba a recibir aquel chorro caliente de poes\u00eda, de entra\u00f1as despe\u00f1adas por el dolor de un reyezuelo de Israel, que se ha vuelto el dolor de un Rey del g\u00e9nero humano. Yo o\u00eda la tirada de Salmos que a unas veces eran de angustia aullada y otras de gran j\u00fabilo, en locas aleluyas que no parec\u00edan saltar del mismo labio lleno de salmuera.<\/p>\n<p>Mi abuela no ten\u00eda nada de escriba sentado ni de diaconesa pegada a su misa. La vieja diligentemente iba y ven\u00eda de la salita a la cocina, preparando su dieta de enferma. Y cuando volv\u00eda a sentarse, tampoco se quedaba en \u00abmujer de manos rotas\u00bb, como dice el refr\u00e1n espa\u00f1ol. Ella viv\u00eda de bordar casullas y ornamentos de iglesia. Sus manos de gigantona se hab\u00edan vuelto delicadas en las yemas de los dedos y en ademanes por el trabajo de veinte a\u00f1os, gracias al cual ella com\u00eda y con el que pag\u00f3 la escuela de sus hijos mientras crec\u00edan; casi todas las casullas de las catorce iglesias de La Serena sal\u00edan de la aguja de do\u00f1a Isabel, que sub\u00eda y bajaba con el ir y venir del cubo en la noria o de los telares indios, servidumbre eterna, esclavitud sin m\u00e1s alivio que el dominical.<\/p>\n<p>Oyendo los Salmos, no recib\u00eda sino un momento su vista sobre m\u00ed. Al soltar yo sin disparate en la repetici\u00f3n, su mano se paraba de golpe, el bordado ca\u00eda de la falda y sus ojos de azul fuerte se encontraban con los m\u00edos. Corregido el error, ella segu\u00eda bordando y yo, entre uno y otro vers\u00edculo, tocaba a hurtadillas la tela, que me gustaba sobar, por el tacto del hilo de oro duro en la seda blanda.<\/p>\n<p>Yo entend\u00eda bastante los Salmos B\u00edblicos, en relaci\u00f3n con mis diez a\u00f1os, pero no creo que entendiese m\u00e1s de la mitad. Un pedagogo franc\u00e9s, sabia gente que da sus cl\u00e1sicos a los ni\u00f1os desde los siete a\u00f1os, dir\u00eda que lo de entender a medias no es cosa tr\u00e1gica, que lo importante es coger en la ni\u00f1ez el cabo de la cuerda noble y echarse al umbral de un cl\u00e1sico mientras llega el tiempo de entrar a vivir en su casa hidalga.<\/p>\n<p>Entend\u00eda yo, en todo caso, algunas cosas de bulto, por ejemplo, que un hombre maravilloso, mi h\u00e9roe David, gritaba a todo lo ancho del grito su amor de Dios, como si estuviese voceando sobre el rostro mismo de lo Divino. Yo entend\u00eda que ese hombre le entregaba a Jehov\u00e1 sus empresas de cada d\u00eda, pero tambi\u00e9n sus m\u00ednimos cuidados de la hora. Yo sab\u00eda que el hombre -David tomaba su licencia de \u00c9l, lo mismo que yo la de mi abuela, as\u00ed para pelear como para alegrarse o tocar los instrumentos m\u00fasicos.<\/p>\n<p>Yo comprend\u00eda, con el mismo entender de hoy, que Aquel a Qui\u00e9n se hablaba rindiendo cuentas, a Qui\u00e9n se ped\u00eda la fuerza para andar y para resolver, y para capitanear hombres, era el tremendo y suave Dios Padre, el Dios de la nube rasgada, por donde El ve\u00eda vivir a su Israel. Yo entend\u00eda que la alabanza del Dios invisible que siendo \u00abenorme y delicado\u00bb, pesa sin pesar sobre cada cosa, era una obligaci\u00f3n de loor ligada al hecho de ser hombre, de decir palabra en vez de dar vagido animal, y que cantarlo era el oficio de aquel David que se llamaba M\u00fasico y que daba al Se\u00f1or el nombre de Mayor.<\/p>\n<p>Muchas cosas m\u00e1s entend\u00eda, pero las que cuento eran las mayores, y yo creo que ellas fundaban mi alma, me tej\u00edan, me calentaban los miembros primerizos de la v\u00edscera sobrenatural.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6507\" aria-describedby=\"caption-attachment-6507\" style=\"width: 495px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6507\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5-Icthus-y-Biblia-del-Oso-grabado-de-Miguel-Elias.jpg\" alt=\"\" width=\"495\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5-Icthus-y-Biblia-del-Oso-grabado-de-Miguel-Elias.jpg 495w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5-Icthus-y-Biblia-del-Oso-grabado-de-Miguel-Elias-186x300.jpg 186w\" sizes=\"auto, (max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6507\" class=\"wp-caption-text\">Icthus y Biblia del Oso, grabado de Miguel El\u00edas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Despu\u00e9s del recitado de mi abuela, bastante lento, derretido de fervor, porque nunca lo dijo mec\u00e1nicamente, aunque se lo supiese como la tabla de multiplicar, ven\u00eda la parte menos agradable para m\u00ed, la angostura de su exigencia de abuela pedagoga. Do\u00f1a Isabel volv\u00eda a comenzar la hebra de vers\u00edculos, que yo deb\u00eda ahora repetir y echarme a cuestas de la memoria. Mi memoria siempre fue mala, y sobre todo, incapaz de fidelidad, y yo repet\u00eda, saltando a cada trecho palabras propias, de las que mi abuela medio se indignaba, medio se re\u00eda. Con su risa blanca en la cara roja, me gritaba de que yo pod\u00eda trocar cosas en cualquier texto menos en esos, en sus Salmos, en su salterio.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ella, en vez de darme puras oraciones de Manual de Piedad, seg\u00fan la costumbre de las viejas devotas de Coquimbo, le daba a su ni\u00f1ita boba, de aire distra\u00eddo, lo menos infantil del mundo, seg\u00fan piensan los tontos de la Pedagog\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 le echaba ese pasto tan duro de majar y tan salido de tiempo y lugar, esa cadena de salmos penitenciales y de salmos cantos jubilares? Nunca yo me lo he podido comprender, y me lo dejo en misterio porque me ech\u00f3 al regazo de la infancia el misterio y no lo he tirado como tantos y hasta me he doblado los misterios que recog\u00ed entonces, por voluntad de guardar en m\u00ed la reverencia, el amor de \u00edndole reverenciar, la adoraci\u00f3n ciega, porque ciega es siempre, de lo Divino.<\/p>\n<p>Mi abuela pas\u00f3 por mi vida parece que s\u00f3lo para cumplir este menester de proveerme de Biblia, en pa\u00eds sin Biblia popular, de ponerme esta narigada de sal no mar\u00edtima, sino de sal gema que fortifica y quema a la vez, a mitad de la lengua. Ella no fue la abuela que viste a la nieta de peque\u00f1a, pues no asisti\u00f3 a mi primera infancia. Ella no ayud\u00f3 a mi madre en ning\u00fan cuido material de su carne chiquita: ella no me cuid\u00f3 ni sarampi\u00f3n, ni difteria; ella no me vio ser maestra de escuela ni llegaron nunca mis pobres versos a sus ojos rendidos de aguja y Biblia; ella no conoci\u00f3 mi cara adulta, aunque vivir\u00eda casi 90 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las \u00fanicas estampas que yo le guardo son estas de su cara bajada a m\u00ed y mi cuello subido a ella en su porf\u00eda para hacer correr de mi seso a mis tu\u00e9tanos, los Salmos de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, a pesar de las pocas briznas de tiempo que ella me dio y del mal destino que nos hab\u00eda de separar, ella, mi Isabel Villanueva, vieja santa para quienes la convivieron, ella ser\u00eda la criatura m\u00e1s penetrante que cruz\u00f3 por mi vida chilena. Pas\u00f3 de veras como un dardo de fuego, por la ni\u00f1ez m\u00eda, como el p\u00e1jaro ardiendo del cuento balk\u00e1nico, extra\u00f1a e inolvidable, diferente de cuanta mujer yo conoc\u00ed, criatura vulgar por la modestia y a la vez secreta como son todos los m\u00edsticos. Su vida interna era oculta y s\u00f3lo por un momento, a causa de tal o cual signo que ella no alcanzaba a hurtarse sab\u00eda de golpe que esa mujer del servir y el sonre\u00edr constantes, del coser y el bordar con ojos heridos, ten\u00eda mucha ciencia del alma y que la industria inefable que es la de pecho adentro, hab\u00eda conseguido logros de culto en esa alma.<\/p>\n<p>El Dios Padre que ella me ense\u00f1\u00f3, la tenga en su cielo fuerte que no se ralea de vejez. \u00c9l le haya dado la dicha que aqu\u00ed no prob\u00f3 ni en una dedada de miel cananea.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, entre los 15 y los 20 a\u00f1os, y sobre contarlo, porque es la aventura de cualquier sudamericano, les digo que anduve haciendo sesg\u00fceos est\u00fapidos y d\u00e1ndome tumbos vergonzosos con lecturas \u00ednfimas, del cinco al diez, con novela y verso que eran insensateces de hospicio&#8230;<\/p>\n<p>Todo ese vagabundeo entre plebes verbales y escrituras, paup\u00e9rrimas, toda esa larga distracci\u00f3n, no importaban mucho, nada es muy grave cuando la banalidad manosea s\u00f3lo en nuestros forros y no llegan a la semilla del ser, a hincarse all\u00ed por mondarla y tirarla al basurero. La Biblia hab\u00eda pasado por m\u00ed y su gran aliento recorr\u00eda visible o invisiblemente mis huesos, atajada en el punto tal por la torpeza, estorbada m\u00e1s all\u00e1 por la falta de medio concordante con ella; pero no se hab\u00eda ido de m\u00ed, como sale y se pierde nuestro h\u00e1lito; precisamente a causa de que su naturaleza es la de no irse, cuando se la absorbi\u00f3 en la infancia y su virtud es la de calar en el hombre y no cubrir s\u00f3lo de cierto yeso su periferia.<\/p>\n<p>Entre los 23 y los 35 a\u00f1os, yo me rele\u00ed la Biblia, muchas veces, pero bastante mediatizada con textos religiosos orientales, opuestos a ella por un esp\u00edritu m\u00edstico que rebana lo terrestre. Devoraba yo el budismo a grandes sorbos; lo aspiraba con la misma avidez que el viento en mi monta\u00f1a andina de esos a\u00f1os. Eso era para m\u00ed el budismo, un aire de filo helado que a la vez me excitaba y me enfriaba la vida interna; pero al regresar, despu\u00e9s de semanas de dieta budista a mi vieja Biblia de tapas resobadas, yo ten\u00eda que reconocer que en ella estaba, no m\u00e1s que en ella, el suelo seguro de mis pies de mujer.<\/p>\n<p>Ella volv\u00eda a cubrir siempre con esa anchura que tiene de tapiz tremendo de voces, los tratos y manejos infieles ensayados con lo Divino, ella, a la larga, ganaba en esa pelea de textos orientales que se disputaban mi alma en una lucha absurda, como el de un petrel del aire con el puma de mi quebrada chilena.<\/p>\n<p>Yo no sabr\u00eda decir cu\u00e1nto le debo a ella, a mi Madre verbal, a la enderezadora de mi laciedad criolla y a la castigadora de mis renuncias budistas.<\/p>\n<p>El trato con ciertos libros, pero sobre todo con la Santa Biblia, es intimidad pura y no se puede escarmentar\u00eda sin que ella sufra en esta operaci\u00f3n verbal lo que una entra\u00f1a expuesta se doler\u00eda en el aire.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_6509\" aria-describedby=\"caption-attachment-6509\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-6509\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6-Mural-dedicado-a-Gabriela-Mistral-en-Temuco-obra-de-Sally-Sade-Lattanzy-688x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"953\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6-Mural-dedicado-a-Gabriela-Mistral-en-Temuco-obra-de-Sally-Sade-Lattanzy-688x1024.jpg 688w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6-Mural-dedicado-a-Gabriela-Mistral-en-Temuco-obra-de-Sally-Sade-Lattanzy-202x300.jpg 202w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6-Mural-dedicado-a-Gabriela-Mistral-en-Temuco-obra-de-Sally-Sade-Lattanzy-768x1143.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6-Mural-dedicado-a-Gabriela-Mistral-en-Temuco-obra-de-Sally-Sade-Lattanzy.jpg 780w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6509\" class=\"wp-caption-text\">Mural dedicado a Gabriela Mistral, en Temuco, obra de Sally Sade Lattanzy<\/figcaption><\/figure>\n<p>Ahora me queda por decir lo formal, que es a la vez lo esencial del contagio de la Biblia sobre m\u00ed: pues en lo hebreo andan juntos y entrabados como carne y tend\u00f3n el fondo con la forma.<\/p>\n<p>Los Salmos de mi abuela, y despu\u00e9s de ellos mi lectura larga y ancha de la Biblia total, que yo har\u00eda a los 20 a\u00f1os, me habituaron a su manera de expresi\u00f3n que se avino conmigo como si fuese un habla familiar que los m\u00edos hubiesen perdido y que yo recuper\u00e9 con saltos de gozo.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 muy bien que hay en la Biblia muchas l\u00edneas de expresi\u00f3n: hay el orden de la cr\u00f3nica, seco y t\u00fanico; hay las islas de lo id\u00edlico en la historia de Jos\u00e9 o en la de Ruth; hay el dram\u00e1tico de Job, tan diferente del pat\u00e9tico de David; hay el orden cl\u00e1sico del Eclesiast\u00e9s y los Proverbios, y, para no seguir, hay entre las fragosidades de Ezequiel y jerem\u00edas, las colinas medio doloridas, medio felices de Isa\u00edas, puente de cuerda echado ya sobre la orilla cristiana. La riqueza es una de las causas de la fascinaci\u00f3n que irradia el Santo Libro y que lleva hacia \u00e9l a fieles e infieles, a finos y a bastos. La variedad constante evita la fatiga de una Escritura, que pudo tener la pesadez mortal de las otras de su g\u00e9nero, de todas las dem\u00e1s; la Biblia llega a parecer una geograf\u00eda continental, en la cual el caminador, siempre fresco, que la recorre, pasa, en turnos como de mano paterna a mano materna, de esta monta\u00f1a a aquellos collados y de esos al otro vallecito de gracia. Siempre se anda por la Biblia cogido por el Israel innumerable que, con modo varonil o femenino, a grandes tajos de fren\u00e9tico amar, lucha, cree, duda, protesta y reprende, pero que no duerme nunca, que parece ser la criatura de una vigilia eterna.<\/p>\n<p>Pero existe, en todo caso, un acento b\u00edblico general; hay unos denominadores comunes que valen para aquella masa de documentos colectivos y piezas individuales: existe realmente un verbo hebreo que en el Santo Libro mantiene una columna vertebral, la unidad, o bien el aire de familia entre las figuras del largo fresco.<\/p>\n<p>Para m\u00ed -y yo no vengo a decir sino la Biblia m\u00eda, en m\u00ed- la unanimidad del Santo Libro lo dan estas cosas: el riscoso tono ver\u00eddico; la expresi\u00f3n directa que el jud\u00edo prefiere, en vertical de despe\u00f1adero andino, por el que la maldici\u00f3n o la bendici\u00f3n caen a nosotros; una trama constante de violencia brutal y de unas indecibles dulzuras; el realismo que, como el de los espa\u00f1oles, deja circular un airecillo l\u00edrico y constante, y sobre todo una intensidad extremada, que no se relaja, no se afloja, no se dobla nunca, verdadero misterio de la expresi\u00f3n esencial, dada en un ardor que escuece la boca. El hebreo de la Biblia, tal vez el hebreo de todo tiempo, es un hombre henchido y ce\u00f1ido a la vez, que carga el verbo de electricidad de acci\u00f3n, es el que menos ha pecado contra el baldi\u00edsmo de la palabra, el que no cae en el desabrimiento y la laciedad de la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>A los diez a\u00f1os, yo conoc\u00ed esta v\u00eda de la palabra, desnuda y recta y la adopt\u00e9 en la medida de mis pobres medios, a puro tanteo, silabeando sus vers\u00edculos recios, tartamudeando su excelencia y arrim\u00e1ndome a ella, a la vez con amor y miedo de amor.<br \/>\nHab\u00eda encontrado algo as\u00ed como una paternidad para mi garganta, como una tutor\u00eda cuando menos en mi amarga orfandad de una ni\u00f1a de aldea cordillerana, sin maestro, y sin migaja de consejo para los negocios de su alma muy \u00e1vida, mucho.<\/p>\n<p>De este lote de virtudes expresionales de la Biblia, parece que las que m\u00e1s me hayan atra\u00eddo sean la intensidad y cierto despojo que no s\u00f3lo aparta el adorno, sino que va en desuello puro. Heredera del espa\u00f1ol de Am\u00e9rica, es decir, de una lengua un poco adiposa, la Biblia me prestigi\u00f3 su condici\u00f3n de dardo verbal, su urgido canal de vena caliente. Ella me asque\u00f3 para toda la vida de la elegancia vana y viciosa en la escritura y me puso de bruces a beber sobre el manadero de la palabra viva, yo dir\u00eda que me ech\u00f3 sobre un tema a aspirarle pecho a pecho el resuello vivo.<\/p>\n<p>La ciencia de decir en la Biblia, el comportamiento del jud\u00edo con el verbo, aun considerada aparte del asunto religioso, es una enorme lecci\u00f3n de probidad dada por Israel a los dem\u00e1s idiomas y a las otras razas. El acento de veracidad de la Escritura, de que hablan los cr\u00edticos, es lo que en gran parte, ha hecho la actualidad permanente de la Biblia, esa especie de marcha ininterrumpida del Santo Libro a trav\u00e9s de los tiempos m\u00e1s espesos de materia y m\u00e1s adversos a su orden sobrenatural.<\/p>\n<p>Hab\u00eda en los antiguos tiempos, en ciertos cruceros geogr\u00e1ficos del Viejo Mundo, unos lugares de convocaci\u00f3n, sitios cruciales de cita donde se juntaban los diferentes, para hablar de alg\u00fan negocio eterno o temporal.<\/p>\n<p>Vosotros hebreos y nosotros cristianos poseemos, queramos o no confesarlo, un lugar de convocaci\u00f3n, especie de alta y ancha meseta tibetiana, en la cual encontrarnos, vernos al rostro, ensayar siquiera el cerco de la unidad rota; en el cual podemos, sin desatar entero el nudo de nuestro conflicto, ablandar el filo de la tensi\u00f3n y este pa\u00eds o este clima moral, es, en la Biblia, vuestro Viejo Testamento que nos es com\u00fan, com\u00fan, com\u00fan.<\/p>\n<p>Ay, gozo fresco para nosotros y, anchura dulce, la de esta abra de reuni\u00f3n donde podemos, con los ojos puestos en los ojos, comer igual bocado de oro en nuestro Job, ciudadano del dolor, en el Jacob, abajador de la Tierra al cielo y en el David, que ta\u00f1\u00eda, ta\u00f1edor mejor que el salterio, el coraz\u00f3n del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Hay una alegr\u00eda grande entre las mayores que fue pulverizada por el vanidoso Siglo XIX y es la de provocar masa y tambi\u00e9n multitud. Yo soy no poco tribal, o si quer\u00e9is, medioeval, en todo caso, amiga de comunidad por serlo \u00bfe comuni\u00f3n, y siento no s\u00e9 qu\u00e9 euforia viviendo una hora de lo que llama la Iglesia, \u00abla comuni\u00f3n de los Santos\u00bb. Parece que esta dicha s\u00f3lo podemos lograrla y disfrutarla si acudimos a esos puntos de convocaci\u00f3n de que he dicho, como la Biblia, o las viejas leyendas universales.<\/p>\n<p>Por eso he querido hablarles, como quien dice de la peana de la unidad nuestra, y os he tra\u00eddo esta conferencia vergonzante, sin sentir el bochorno de mi torpeza con tal de que, a lo largo de esta hora, nuestra sangre estuviese batiendo un\u00e1nime sobre el mismo asunto inmenso e \u00edntimo, terrenal y divino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_6510\" aria-describedby=\"caption-attachment-6510\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6510\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/7-Jacqueline-Alencar-leyendo-en-Goterrandura-el-poema-de-Gabriela-Mistral-dedicado-a-Santa-Teresa.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"578\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/7-Jacqueline-Alencar-leyendo-en-Goterrandura-el-poema-de-Gabriela-Mistral-dedicado-a-Santa-Teresa.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/7-Jacqueline-Alencar-leyendo-en-Goterrandura-el-poema-de-Gabriela-Mistral-dedicado-a-Santa-Teresa-300x169.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/7-Jacqueline-Alencar-leyendo-en-Goterrandura-el-poema-de-Gabriela-Mistral-dedicado-a-Santa-Teresa-768x434.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6510\" class=\"wp-caption-text\">Jacqueline Alencar leyendo en Goterrandura el poema de Gabriela Mistral dedicado a Santa Teresa<\/figcaption><\/figure>\n<p><em><br \/>\n<\/em>Imagen de cabecera: Gabriela Mistral, por Natalia Ramirez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Poco conocida (o difundida) es la poes\u00eda cristiana o religiosa poes\u00eda de esta magn\u00edfica poeta, como sigue y seguir\u00e1 siendo Gabriela Mistral (Lucila Godoy Alcayaga, 1889-1959), quien -en varios de dichos poemas-\u00a0 se muestra heterodoxa o pr\u00f3xima a interpretaciones del protestantismo, como en el poema \u2018\u00bfDe qu\u00e9 quiere, usted, la imagen?\u2019, del cual dejo conocer sus dos \u00faltimas estrofas: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6503,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[432,575,243],"class_list":["post-6511","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-alfredo-perez-alencart","tag-a-p-alencart","tag-alencart","tag-gabriela-mistral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6511","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6511"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6511\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6512,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6511\/revisions\/6512"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6503"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}