{"id":6589,"date":"2022-05-11T19:44:23","date_gmt":"2022-05-11T18:44:23","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6589"},"modified":"2022-05-11T19:44:23","modified_gmt":"2022-05-11T18:44:23","slug":"enrique-villagrasa-la-vina-de-mi-padre-y-otros-poemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6589","title":{"rendered":"Enrique Villagrasa: \u2018La vi\u00f1a de mi padre\u2019 y otros poemas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tiber\u00edades agradece a Enrique Villagrasa<\/em>, <em>destacado poeta y cr\u00edtico literario aragon\u00e9s, por permitirnos difundir siete poemas de su antolog\u00eda Arpegios y mudanzas, recientemente publicada con pr\u00f3logo de Jaime Siles, el cual reproducimos al final.<\/em><\/p>\n<h3 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>La vi\u00f1a de mi padre<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>A Enrique Villagrasa Germes,<br \/>\nIn Memoriam<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La vi\u00f1a tiene el firme color del oto\u00f1o.<br \/>\nSu vino lo celebramos en este paisaje de dudas.<br \/>\nSombras oscuras se ciernen en el horizonte<br \/>\nabierto al sol de la tarde. H\u00e1bito de parda luz<br \/>\ncon ecos de cantos gregorianos. Suenan v\u00edsperas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Desde la celda llegaste a Burb\u00e1guena.<br \/>\nLlegaste al amanecer del nuevo d\u00eda.<br \/>\nLa poes\u00eda pudo al fin contener la luz<br \/>\ndel murmullo de las quietas aguas del Jiloca.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Girones de belleza sorprendida en el<br \/>\nvino de casa. Y te pones a escribir ahora.<br \/>\nTal vez, el poema esperaba tu regreso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Tal vez, el vino tenga algo de poso. Cristal<br \/>\noscuro, vino del trujal del abuelo. Gestos<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">de una infancia no demasiado ir\u00f3nica. Beber<br \/>\nla historia de tu familia. De tu tierra. De la vi\u00f1a<br \/>\nde san Pedro M\u00e1rtir. En busca de perspectiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Con un junco en tu boca<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><br \/>\n<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>A mi madre, Pilar Gonz\u00e1lez Fidalgo<\/em><\/p>\n<h4>I<\/h4>\n<p><strong>L<\/strong>a ma\u00f1ana se helaba en las manos. Las galletas de vainilla esperaban ansiosas en las bandejas. El an\u00eds, el co\u00f1ac y alguna que otra retac\u00eda cruzaban veloces las gargantas secas ante los escolares ojos. Las mujeres con sus blancos manguitos esperaban. El cerdo en su choza no imaginaba nada. El abuelo Paulino miraba a todos. Las aliagas chisporroteaban. La cola, la cola se escuchaba. La fiesta hab\u00eda comenzado hasta bien entrada la noche con su familiar, alegre y larga cena. Despu\u00e9s chaquetones, tapabocas y bufandas corr\u00edan veloces de mano en mano. Y los escolares dorm\u00edan&#8230;<\/p>\n<h4>\nII<\/h4>\n<p><strong>E<\/strong>l r\u00edo Jiloca las sombras se lleva de nuestra infancia. Mas el olor de cerezas perdura: es hoy un alegre sonido de la tarde cerca del puente. Despu\u00e9s septiembre entre los pinos, qu\u00e9 delicia. Un n\u00edscalo fresco. Y, en la vi\u00f1a, seca, con el sol del mediod\u00eda, Arnau y su abuelo Enrique persiguen saltamontes. El camino, san Pedro m\u00e1rtir, el colegio, la fuente. Todos vienen de la vi\u00f1a. Por la tarde, en la distancia, maduran los caquis. En lentas acequias las c\u00e1scaras de nuez vuelan. En la huerta: Carmelo, Pedro Jos\u00e9, Cucho, Teller y Santiago.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-6584\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-1024x758.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"474\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-1024x758.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-300x222.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-768x568.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-1536x1137.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h3 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Duda la duda<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A Nacho Escu\u00edn<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Duda la duda, el verbo se suspende,<br \/>\nlucha la narraci\u00f3n y el temor junto,<br \/>\nviendo que al escribir falta la forma.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Mas cuando logra ser del poema entiende,<br \/>\nescr\u00edbase, nos dice; tras el punto<br \/>\nel mismo poeta en gesto se transforma.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cumbre de tu belleza, m\u00e1s sagrado<br \/>\nque el Zohar nos ense\u00f1a, mas camina;<br \/>\ntan perge\u00f1ado con mano divina<br \/>\nque siendo propio por verso tratado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">p\u00e1gina de su libro celebrado,<br \/>\nde la posverdad que virtud declina;<br \/>\ny vaso que llenaste en nuestra tina<br \/>\ndel vino Somontano festejado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"padding-left: 40px;\"><strong><br \/>\n<\/strong><strong>De un roto espejo<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>A<\/strong>hora que es de noche, soledad en brasas,<br \/>\nque cual roto espejo todo lo piensa sin pesta\u00f1ear,<br \/>\nes en esta noche, digo, cuando llueven fugaces<br \/>\nlos pensamientos; detente presto recuerdo<br \/>\nen la m\u00e1s que dudosa esquina del verso.<br \/>\nAfina, lector, tu sentir, vencido y quedo,<br \/>\nhasta que puedas escuchar en esa terraza<br \/>\nel silencio y ver la sombra de la p\u00e1lida estrella.<br \/>\nInfinita sombra negra\u00a0de gallega Rosal\u00eda<br \/>\ndonde reside todo, donde todo se persigue<br \/>\nal menos, lo que (no) se ama del m\u00e1rmol<br \/>\nescrito: cual azogue y no galerna luminosa,<br \/>\naun siendo y m\u00e1s diamante que luz: por m\u00e1s<br \/>\nque guardes aquellos tal vez dibujos de color;<br \/>\npues, formas claras, heridas, bellas,\u00a0que tras<br \/>\nel enga\u00f1o sangran por doquier. El encendido<br \/>\nverso tal vez ande en soledad sonora herido,<br \/>\ndesde aquel amor sufrido y como el ciervo<br \/>\nde piedra sienta su coraz\u00f3n todo inundado.<br \/>\nMil l\u00e1grimas de cristal enloquecen la ma\u00f1ana:<br \/>\ntu madrugada laceran sin haber gozado la luz.<br \/>\nNo hallaste nunca soneto de noble cuarteto<br \/>\nni oscuro terceto; pues de tanta tristeza<br \/>\ntristeza no sent\u00edas. Y en el gran mar de Tarraco,<br \/>\nl\u00edrica dehesa, donde la arena fina juega con la ola t\u00edmida<br \/>\ny la gr\u00e1cil y voluptuosa figura desnuda que llega.<br \/>\n\u00bfEs posible que aquello que viviste una primavera<br \/>\nque ha muerto, ahora y para siempre brillante resucite?<br \/>\n\u00bfAcaso en el fondo del verso no es donde vives<br \/>\naquel poema que palpita en su profunda luz?<br \/>\nTodo se cuece en la p\u00e1gina, en el aire, en la fiera ola.<br \/>\nLa poes\u00eda es m\u00e1s que la vida: es mar sonoro donde<br \/>\ntodo es resurrecci\u00f3n, todo es sabidur\u00eda silenciosa.<br \/>\nEl poeta triplica el existir calladamente con la muerte<br \/>\nEl lector es aquel vino del cantar que todo lo vive.<br \/>\nSi fuesen otro el rumor no existir\u00eda. No habr\u00eda sonado.<br \/>\nAmar al poeta incansable, como ola de lo eterno<br \/>\nquiere el ser lector, para que el viento le lleve donde<br \/>\nel perseguido verso inefable le diga: verso al que mueve<br \/>\na silencios para que viva de nuevo en su canto.<br \/>\nUn poeta para poder ser ha de ser poema, no verso<br \/>\nen y con su esperanza en la muerte amada:<br \/>\nen las fuentes de Burb\u00e1guena y su r\u00edo Jiloca.<br \/>\nComo piedra al fondo del agua siempre atada.<br \/>\nComo tarde de lluvia en gris octubre hasta enero<br \/>\ncamino de la vi\u00f1a de <em>Sanpedrom\u00e1rtir<\/em>, donde la carrasca.<br \/>\nVas a la fuente de la v\u00eda tras la forma del agua y su decir<br \/>\nl\u00edquido lenguaje. Ritmo latente del agua en ansia cercada<br \/>\nfr\u00eda entre mis \u00e1vidos dedos de tormentosa fuerza amada.<br \/>\nEn su mil veces roto espejo me mira su mirada enamorada.<br \/>\nNo hay secas y maltrechas ra\u00edces que puedan dar frutos.<br \/>\nNo has buscado ni encontrado la salida antes que la entrada.<br \/>\nTras el enga\u00f1o no hay dictado alado. Ni poema alcanzado.<br \/>\n\u00a1Oh poes\u00eda, de un roto espejo en la bardera encontrado!<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-6585\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-1024x580.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-1024x580.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-300x170.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-768x435.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-1536x870.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3.jpg 1863w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>D<\/strong>esde Burb\u00e1guena a Tarragona<br \/>\nte ilumina la inmensidad del mar.<br \/>\nEse mar que noche tras noche<br \/>\nest\u00e1 en y con los recuerdos idos,<br \/>\ntal vez momentos, con la boca rota<br \/>\ny las manos en silencio. Nunca<br \/>\nhe estado tan apegado a ti, mi vida.<br \/>\nA mis 60 a\u00f1os, nunca nadie sabr\u00e1<br \/>\nc\u00f3mo me ilumina la sombra negra<br \/>\nde mi tesis. Rosal\u00eda espera cuando<br \/>\nya, ni \u00e9l, nadie nada. Todo es<br \/>\nla prisi\u00f3n oscura de la verdad.<br \/>\nUn golpe de escarcha en la flor<br \/>\ndel azafr\u00e1n, donde el dolor y la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>El cierzo resplandece<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>E<\/strong>l cierzo acaricia las sonrisas de tu tierra,<br \/>\nlimpia y deshace tu pasado.<br \/>\nY convierte tu mundo en un lugar abierto<br \/>\na todas sus posibilidades, poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El cierzo arranca tu m\u00e1scara de la rutina.<br \/>\nAll\u00ed, en mi tierra, te pone frente a su p\u00e1gina<br \/>\nen blanco: ese espacio sin l\u00edmite.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En tu poes\u00eda todo es designado por el lenguaje.<br \/>\nSignificante y significado en el norte del texto.<br \/>\nTu poes\u00eda es otra cosa. Est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del margen.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Detr\u00e1s de tu Burb\u00e1guena, de sus paisajes, de la<br \/>\nfuente y la vi\u00f1a: realidades secretas en tu caminar.<br \/>\nPaisaje, imagen, idea, palabra angular: del poema<br \/>\nsu significado. La belleza del pueblo resplandece.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La palabra que nos habla, la que escuchamos,<br \/>\nno la que escribimos, es toda la poes\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6586\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<h3><strong>Cementerio de Burb\u00e1guena<\/strong><\/h3>\n<p><strong>E<\/strong>s posible que cualquier cementerio de Nueva York o de Par\u00eds, sin ir m\u00e1s lejos, tenga m\u00e1s vida que mi pueblo. Pero es en el cementerio de Burb\u00e1guena donde no me pierdo. Ni cuando era monaguillo, que todo me parec\u00eda m\u00e1s grande y extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Y los muertos, tuyos y m\u00edos, bajo las cruces y en sus altos nichos<br \/>\nmiran ese monte de San Bernab\u00e9 cargado de primaveras. Dicen que les gustan las cerezas y escuchar los chaparrones de lluvia y las sombras de los negros p\u00e1jaros que todo lo picotean. Frutos casi en saz\u00f3n como las palabras que persigues en la p\u00e1gina de la tarde. Son amigos estos muertos. Hablas con ellos de la siembra, de las cosechas. De c\u00f3mo te va por Tarragona, por el puerto y los peri\u00f3dicos. En este mes de abril, de met\u00e1foras mil, torrenteras, el Jiloca y su mar: ese que hilvana olas en esa playa que no sabe que ya ha encontrado. Los nombres de los residentes no producen inquietud, s\u00ed recuerdos. Pero ya no hay nada, ni tormentas ni sol de verano. S\u00ed alg\u00fan cuervo negro, como aquel que en el cementerio de Par\u00eds te miraba desde la tumba despistada a la izquierda de aquella entrada. Hoy ya no tienes que saltar la tapia del osario. La puerta siempre est\u00e1 abierta. La muerte tambi\u00e9n sabe esperar. Y cuando yo venga a esta casa no llegar\u00e9 como extranjero.<\/p>\n<p>Me quedar\u00e9 aqu\u00ed para encender tu memoria, como un cirio perfumado. Resonancias y ecos de vidas vividas, en el seco recinto de tus muertos.<\/p>\n<p>Me despierta el hondo latir del cierzo de la noche: cementerio de Burb\u00e1guena. Desciendo con esa antigua y lejana luz del faro de Salou y llego al puerto. Y siento otros muertos amigos: m\u00e1s de treinta a\u00f1os por estos muelles. Apenas una hora m\u00e1s all\u00e1 del tiempo Tarragona queda suspendida en el aire. Precisas y preciosas las estrellas persiguen fugitivas tu \u00faltima sonrisa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6587\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<h3><strong>ENRIQUE VILLAGRASA: LA CICATRIZ DEL AIRE<\/strong><\/h3>\n<h4><em>Jaime Siles<\/em><\/h4>\n<p>Todo poeta tiene, guardado en su memoria, un espacio-tiempo al que siempre que lo necesita &#8211; y poeta es quien lo necesita- suele regresar. Ese espacio-tiempo, que puede tomar &#8211; o no-\u00a0 forma de lugar, es el que el poeta invoca y busca en ese otro espacio, nunca coincidente del todo con \u00e9l, que es el de la p\u00e1gina. De ah\u00ed que entre esta y aquel se establezca siempre una din\u00e1mica dial\u00f3gica, en la que el yo del autor y el yo de su persona poem\u00e1tica conversan sobre lo que a ambos les parece fue -y en cierto modo sigue siendo a\u00fan- su identidad.\u00a0 Enrique Villagrasa objetiva su sensaci\u00f3n de \u00e9sta en dos espacios-tiempos, no necesariamente contrapuestos, entre los que hay no pocos vasos comunicantes. Burb\u00e1guena, donde naci\u00f3, y Tarragona, donde vive. Y a ambos los pone en escena y en abismo a la vez desde esa sensaci\u00f3n de vac\u00edo que su soneto sin rima de Arpegios (1983) modula hasta ese gran poema -para m\u00ed, el mejor de los suyos: \u201cDe un espejo roto\u201d- en el que expone su propia posici\u00f3n ante la p\u00e1gina, ante el discurso y ante su yo real. Por ello lo considero su po\u00e9tica: porque en \u00e9l duda de la esquina del verso, como G\u00f3ngora dudaba de la luz del d\u00eda, pero no renuncia a invocar la capacidad del recuerdo para fijar el fluir de los instantes (detente presto recuerdo) ni deja de preguntarse si lo que un d\u00eda ha sido todav\u00eda de alg\u00fan modo es: \u00bfes posible que aquello que viviste una primavera\/que ha muerto, ahora y para siempre brillante resucite?\u00a0 Y, como si esta pregunta no fuera en s\u00ed bastante, la reduplica a\u00f1adi\u00e9ndole esta reflexi\u00f3n metapo\u00e9tica, que contiene y expresa su concepci\u00f3n de la escritura: \u00bfAcaso en el fondo del verso no es donde vives\/aquel poema que palpita en su profunda luz?<\/p>\n<p>Para Enrique Villagrasa La poes\u00eda es m\u00e1s que la vida porque es mar sonoro donde\/todo es resurrecci\u00f3n y sabidur\u00eda silenciosa. Y eso es lo que \u00e9l encuentra en Burb\u00e1guena, donde la palabra es vida y sendero directo al pasado. Lo que lo obliga a buscar en el texto lo que llama las fronteras de la palabra, que \u00e9l identifica con el l\u00edmite blanco\/sonoro, del lenguaje del silencio. Y \u00e9l, que ha sido un poeta del silencio, sabe muy bien que s\u00f3lo el poema nos revela el sue\u00f1o que nos sue\u00f1a. Pind\u00e1rico y unamuniano en esto, advierte que el tiempo compone la memoria y que sus velos cubren el presente, que nunca es lo que nos pasa sino aquello que comprendemos s\u00f3lo cuando es pasado y cuando ya pas\u00f3. De ah\u00ed que, sin renunciar a la eleg\u00eda, opte por el an\u00e1lisis y la introspecci\u00f3n, dos rasgos distintivos de su poes\u00eda, en la que hay un continuo latido temporal, un <em>tempus fugit<\/em> mental atenazante, visible en esos poemas-calendario -como el incluido en su libro S\u00edlaba del anochecer y recogido aqu\u00ed- en el que el a\u00f1o es descompuesto en r\u00e1pidos y fugaces fotogramas que reproducen su concatenaci\u00f3n y dan cuenta de su c\u00edclica regularidad. Disc\u00edpulo de Horacio en esto, insiste en que s\u00f3lo la memoria fija\/ la distancia y, con ello y con ella, nuestro propio y no menos r\u00e1pido pasar. Un r\u00edo, el Jiloca, sirve de s\u00edmbolo y de s\u00edmil de esto. Y Villagrasa utiliza este hidr\u00f3nimo como los poetas de nuestro Siglo de Oro lo hicieron ya. Pero lo que su poes\u00eda sintetiza es, sobre todo, lo que un verso suyo denomina la cicatriz del aire, las l\u00e1grimas ocres y el gui\u00f1o, que no son \u2013 o no son s\u00f3lo- las palabras. Esta diferencia entre silencio y palabra, que es de donde irradia la tensi\u00f3n que trasmina su escritura, es uno de los ejes de esta obra, como lo son tambi\u00e9n su variaci\u00f3n y versatilidad, tan rec\u00edprocas y correlativas como unitarias.<\/p>\n<p>A Enrique Villagrasa siempre le ha tentado &#8211; como al bilbilitano Marcial-\u00a0 el epigrama. De ah\u00ed que, en la estructura profunda de su decir primero, se transparentara la arquitectura del soneto, continuador en las lenguas rom\u00e1nicas de aquel y con el que tantas veces \u00e9l mismo ha experimentado. \u201cR\u00edo Jiloca\u201d es un ejemplo de ello con su disposici\u00f3n cambiada en los tercetos, o como en \u201cDuda la duda\u201d, donde la posici\u00f3n de los cuartetos y de los tercetos no s\u00f3lo se altera, sino que se invierte. Algo similar hizo en los a\u00f1os cuarenta del pasado siglo Xavier Casp en valenciano y, en fecha m\u00e1s reciente, Jos\u00e9 Corredor-Matheos en castellano. Se\u00f1alo esto porque Villagrasa ha sido y es un experimentador (El poeta experimenta en el poema\/ todas las formas de la nada y el azar\/del lenguaje en el lenguaje), que no se ha arredrado ni ante el poema en prosa ni ante las formas fijas ni ante la estrofa. Lo que prueba su decidida voluntad de innovaci\u00f3n, y su necesidad tambi\u00e9n, siendo uno de los primeros poetas espa\u00f1oles que ha tematizado el alzheimer, defini\u00e9ndolo incluso como la otra voz. Palabra y memoria (2012) inaugura un nuevo espacio po\u00e9tico en su escritura y un nuevo modo de poetizar m\u00e1s grave, m\u00e1s maduro. \u201cUna tarde en Calamocha\u201d es un claro ejemplo de ello y de c\u00f3mo el poema ya no es un instante sino un discurso e incluso una contraposici\u00f3n.<br \/>\nUna antolog\u00eda es como una operaci\u00f3n quir\u00fargica: en ella la obra queda no ya reducida sino amputada. Lo que supone una lectura por completo parcial. \u00c9sta que el lector tiene entre sus manos tambi\u00e9n lo es, pero tiene la ventaja de girar en torno a un centro, que no es tanto su autor como Burb\u00e1guena: esa realidad inventada, renacida, resurrecta, so\u00f1ada, que re\u00fane en s\u00ed misma los juncos de ayer con los de hoy, la escuela y el cementerio, y que permite a Enrique Villagrasa no huir de la huida sino dar sentido a su propio fluir. No otra cosa es la poes\u00eda: fijaci\u00f3n de un instante que cre\u00edamos perdido, salvaci\u00f3n de un momento que no queremos ver desaparecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>25 de junio de 2021<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_6588\" aria-describedby=\"caption-attachment-6588\" style=\"width: 644px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6588\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/6-El-poeta-Jaime-Siles.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/6-El-poeta-Jaime-Siles.jpg 644w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/6-El-poeta-Jaime-Siles-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6588\" class=\"wp-caption-text\">El poeta Jaime Siles<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tiber\u00edades agradece a Enrique Villagrasa, destacado poeta y cr\u00edtico literario aragon\u00e9s, por permitirnos difundir siete poemas de su antolog\u00eda Arpegios y mudanzas, recientemente publicada con pr\u00f3logo de Jaime Siles, el cual reproducimos al final. La vi\u00f1a de mi padre A Enrique Villagrasa Germes, In Memoriam La vi\u00f1a tiene el firme color del oto\u00f1o. Su vino lo celebramos en este [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6583,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[586],"class_list":["post-6589","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poemas-de","tag-enrique-villagrasa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6589"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6589\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6590,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6589\/revisions\/6590"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6583"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}