{"id":6839,"date":"2022-07-23T09:11:21","date_gmt":"2022-07-23T08:11:21","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6839"},"modified":"2022-07-25T17:19:34","modified_gmt":"2022-07-25T16:19:34","slug":"jose-manuel-suarez-iman-ascendimiento-sobre-el-sol-de-los-ciegos-de-alfredo-perez-alencart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6839","title":{"rendered":"\u2018Im\u00e1n, ascendimiento\u2019. Sobre &#8216;El sol de los ciegos&#8217;, de Alfredo P\u00e9rez Alencart"},"content":{"rendered":"<p><em>El sol de los ciegos<\/em> es un libro mayor y \u00fanico de la poes\u00eda espa\u00f1ola actual. Mayor y \u00fanico en algunos sentidos que destacaremos. Libro insistencial y valiente en este tiempo en cuanto a las convicciones de las que nace y en su revestimiento expresivo.<\/p>\n<p>En el primer poema est\u00e1 ya la clave del libro entero. Dice: \u00abVi cosas que no se ven y me revest\u00ed de lo justo, amando en carne y en esp\u00edritu, cual se\u00f1ales de lo que aconteci\u00f3 en m\u00ed. Y m\u00e1s que repetir palabras, las lij\u00e9, como un humilde carpintero en su taller\u00bb. Y as\u00ed termina el \u00faltimo poema: \u00abAbrir\u00e9 la ventana ciega, con mi alma recostada en un olivo de Getseman\u00ed\u00bb. Como en una composici\u00f3n musical, la clave del comienzo y las \u00faltimas notas de la partitura conforman la tonalidad del libro entero.<\/p>\n<p>\u00abVi cosas que no se ven [\u2026] con mi alma recostada en [\u2026] Getseman\u00ed\u00bb. Todo el libro est\u00e1 en estas palabras que lo abren y cierran, que lo abrazan, que lo aprietan y exprimen. Este es el sol de los ciegos a que hace referencia el t\u00edtulo, aquel que da a ver lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 estando aqu\u00ed mismo. Y sin forzar la intenci\u00f3n, solo abriendo una ventana que estaba ciega, cegada. Ver es un don y una entrega.<\/p>\n<p>El autor es muy consciente de lo que sus versos nos ofrecen. Escribe en el pr\u00f3logo: \u00abTal vez esto de tener el ojo abierto \u2013ante la inmensa ceguera de los d\u00edas\u2013 ayude a presentir presencias y ocupaciones de otra realidad poco examinada, m\u00e1s a\u00fan en estos tiempos, cuando averg\u00fcenza hablar de lo que ata\u00f1e al esp\u00edritu\u00bb. Dice \u00abtal vez\u00bb, pero es una duda ret\u00f3rica; en realidad est\u00e1 muy seguro de lo que afirma, de la sabidur\u00eda po\u00e9tica y humana en que \u00e9l mismo se afirma, y a contrapaso del caminar del mundo.<\/p>\n<p>Desde su firme convicci\u00f3n de la necesidad de ver fue componiendo los cien poemas del libro. Centrar\u00e9 mi comentario en cinco puntos: <em>estructura<\/em>, <em>disposici\u00f3n<\/em>, <em>entendimiento<\/em>, <em>gravedad<\/em> y <em>cumbre<\/em>. Parecen conceptos un tanto transgresores y poco aptos para un comentario literario. No importa. Tambi\u00e9n la poes\u00eda es transgresi\u00f3n, desobediencia de lo com\u00fan y establecido para romper el espejo de la realidad y ver detr\u00e1s o m\u00e1s dentro. La poes\u00eda es un desgarro de la vista. \u00bfQu\u00e9 ver\u00e1?<\/p>\n<p><strong>1. Empecemos por la <em>estructura<\/em> en que se sustenta el libro<\/strong>. Y sin embargo <em>El sol de los ciegos<\/em> no tiene estructura, carece de partes; sus cien poemas son un continuum, una delgada senda que se extiende desde el primer paso hasta el \u00faltimo, se dir\u00eda que sin descanso, sin distracciones. El lector interrumpe la marcha en cualquier momento, no hay prisa por llegar a ning\u00fan recodo o revuelta que nos anuncie otro panorama. No encontramos aqu\u00ed el dinamismo que otras obras consiguen, como en la m\u00fasica, con la divisi\u00f3n en varias partes que son otros tantos movimientos del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>No, aqu\u00ed no hay movimientos que al cambiar el ritmo capten nuestra atenci\u00f3n y quiz\u00e1 nos sorprendan. Uno de los mejores logros del libro est\u00e1 en su linealidad y rectitud, el camino sigue y sigue, la misma tonalidad y coloraci\u00f3n se suceden en el avance. Si la comparaci\u00f3n musical sirviera, habr\u00eda que ver el libro como un solo movimiento andante con br\u00edo. Y como en poes\u00eda todo es expresivo, tambi\u00e9n la monoton\u00eda es riqueza si va hacia la verdad que se busca, que es lo m\u00e1s necesario.<\/p>\n<p>Hoy el gran elogio de algo es decir que es divertido, por eso la palabra monoton\u00eda tiene connotaciones tan negativas que utilizarla aqu\u00ed parece una cr\u00edtica negativa, un reproche. Pues bien, es justo lo contrario. La continuidad de los poemas, sin pausas, sin rupturas, consigue que el alma se vea y se diga como es, ese arroyo indetenible de vida y vivencias. El autor las toma en su brotar y discurrir, una tras otra, en la alegr\u00eda o pesar, en impaciencia o espera. Habr\u00eda sido f\u00e1cil para el autor reordenar los poemas en varios apartados seg\u00fan los distintos temas y enfoques: recuerdos, lugares, personas, tiempos, situaciones\u2026 As\u00ed se hace habitualmente, y con buenos resultados. Pero el riesgo es claro: trocear la vida, lo que siempre es un artificio.<\/p>\n<p>La monoton\u00eda (en positivo) del sucederse incesante de los poemas consigue un ritmo y tempo que alcanzan en el libro una sonoridad propia; cada poema ofrece un conjunto de compases, una frase musical; y el libro entero una prolongada suite. Naturalmente esto es una simple forma metaf\u00f3rica de describir la unidad del libro, alcanzada no por suma de piezas sino por ausencia de divisi\u00f3n. Quiz\u00e1 el autor no fue consciente de ello, ni es necesario que lo fuera, pero el acierto es indudable.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-6834\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"841\" height=\"505\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-scaled.jpg 2560w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-300x180.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1024x615.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-768x461.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1536x923.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-2048x1231.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 841px) 100vw, 841px\" \/><\/p>\n<p>Con un efecto a\u00f1adido: cada poema se fecunda de los dem\u00e1s en su cercan\u00eda de agua fluyente que progresa sin diques. Es un modo metaf\u00f3rico de decirlo, pero \u00bfde qu\u00e9 otra manera hablar de poes\u00eda sin anular o domesticar su fuerza, sin racionalizar lo que va m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n. As\u00ed pues, una estructura formal del libro en continuidad lineal. Los poemas conducen a la totalidad en su unidad, no tanto como meta final sino cargando cada p\u00e1gina con la unidad que siendo meta fue tambi\u00e9n comienzo. Este es uno de los sentidos de la cita con que comienzan estas l\u00edneas. Donde est\u00e1 el principio est\u00e1 tambi\u00e9n el final.<\/p>\n<p><strong>2. Tras la <em>estructura<\/em> la <em>disposici\u00f3n<\/em>.<\/strong> Llamo disposici\u00f3n a la forma en que el poeta nos presenta el tejido de su obra, tanto en las peque\u00f1as puntadas de cada verso en el plano del poema como en el conjunto del lienzo. El libro ofrece el tapiz trenzado (otro modo de hablar) con los hilos mayores que han ido moviendo su vida en los \u00faltimos diez a\u00f1os. No todo el tapiz, pues, seg\u00fan nos cuenta en el pr\u00f3logo, no se recogen muchos otros poemas de estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tapiz en vertical que invita a mirar arriba. Urdimbre de vida, pero la vida del poeta no est\u00e1 detenida en una imagen fija, sigue adelante; la imagen en movimiento que es vivir. Y lo m\u00e1s llamativo del libro, creo yo, es el movimiento ascensional en que la vida avanza. Todo va hacia arriba en el libro. Incluso los momentos de abatimiento tienen al final del poema un giro de vuelta que evita el abismo. Hay muchos ejemplos y muy hermosos en la brevedad de la expresi\u00f3n, en su asc\u00e9tico laconismo: \u00abte amaso a m\u00ed\u00bb; \u00abse agiganta la benevolencia\u00bb; \u00ablo tuyo despeja mis oscuridades, David\u00bb; \u00abAcaso un d\u00eda descostremos la Cruz de tantas habladur\u00edas\u00bb; \u00aberes poema Encarnado\u00bb\u2026<\/p>\n<p>Los \u00faltimos versos de los poemas son una invitaci\u00f3n a remansar la lectura un breve instante y releerlos m\u00e1s despacio, gust\u00e1ndolos, sabore\u00e1ndolos. Nos dan la esencia de esta poes\u00eda que es un suave pero incansable ascenso, voluntarioso sino como llevado de una mano. Subir no es para el poeta un trabajo suyo sino la atracci\u00f3n de un im\u00e1n de muy arriba, con el que se cuenta y en el que se conf\u00eda. Y aunque subir es tambi\u00e9n estar cayendo la fuerza del im\u00e1n es invencible. \u00bfQu\u00e9 o qui\u00e9n es im\u00e1n?<\/p>\n<p>Incluso en la disposici\u00f3n de los materiales destaca la verticalidad de estos versos. En poes\u00eda, como en el arte, materia y forma son indisociables; el libro es ascensional y elevaci\u00f3n no solo por lo que dice sino tambi\u00e9n por la manera misma de decirlo. En <em>El sol de los ciegos<\/em> el autor construye una escala que paso a paso sube. No una escalinata de s\u00f3lidos pelda\u00f1os; dir\u00eda que una escala de bien tensadas cuerdas cimbre\u00e1ndose un poco al viento suave, lo que tiene un cierto peligro. Son poemas adelgazados hasta el l\u00edmite, versos muy breves por los que subimos y bajamos, volvemos atr\u00e1s para retomar el sentido o nos paramos un momento para ver, para o\u00edr. Apoyamos el pie en la cuerda y seguimos; pronto hemos llegado.<\/p>\n<p>El peligro es quiz\u00e1 no haber visto bien nuestro paso, el brev\u00edsimo verso, apenas visible, como hecho de aire. As\u00ed es una escala de cuerdas, hilo solo. En otros libros el poeta compuso con m\u00e1s amplitud y desarrollo, en funci\u00f3n de los temas de entonces; aqu\u00ed practica una ascesis extrema en la expresi\u00f3n, probablemente como fruto de una poda exhaustiva de palabra superflua. Lo dice el autor en el primer poema, ya citado: \u00abY m\u00e1s que repetir palabras, las lij\u00e9, como un humilde carpintero en su taller\u00bb.<\/p>\n<p>Poda de palabras hasta dar con la verdad. Verdad de un decir que mejor nos diga. En el decir est\u00e1 el \u00e9nfasis y fuerza que el poeta pone en cada verso, que es ese peque\u00f1o trozo de cuerda en que nos apoyamos subiendo por la escala del poema. Y as\u00ed un poema y otro hasta el final del libro, sin partici\u00f3n, sin descansillos: esa elevada y leve escala que sube, que nos sube.<\/p>\n<p>Mi cita del comienzo es inexacta pues faltan las barras separadoras entre los versos y estrofas; no se aprecia la intensidad o la pausa que el poeta pone en la p\u00e1gina. Escala, tapiz, pentagrama\u2026 Formas de sugerir una esencia que se escapa a las posibilidades de descripci\u00f3n de la prosa. La obra habla por s\u00ed misma, lo que yo pueda decir de ella apenas roza su entra\u00f1a palpitante. Un libro es camino; los caminos est\u00e1n para que la huella ocurra.<\/p>\n<p><strong>3. Alondra de <em>entendimiento<\/em>.<\/strong> Estoy convencido de que un libro de poes\u00eda no requiere escoliastas sino entrar en \u00e9l y entenderlo desde dentro, pese a que muchas veces sea un entender no entendiendo. En el \u201cno entendiendo\u201d est\u00e1 ese <em>m\u00e1s<\/em> que nunca dar\u00e1 la prosa que disecciona y analiza. Solo v\u00eda de aproximaci\u00f3n mis palabras.<\/p>\n<p>Por la escala del libro vemos subir la vida del poeta, lo que en el alma lleva de m\u00e1s sentido y hondo, de m\u00e1s sufrido, tambi\u00e9n complacencias y alegr\u00edas, aunque quiz\u00e1 menos. Reservar\u00e1 sus deleites m\u00e1s \u00edntimos para un gozo profundo que le inunda, un gozo que trasciende el mal sin anularlo. Dir\u00e9 algo de ello en los apartados siguientes.<\/p>\n<p>La imagen general de vida va apareciendo cada vez m\u00e1s clara en infinidad de detalles, aunque siempre con un perfil sombreado que da profundidad, incluso lejan\u00eda en algunos momentos. Dibuja o teje un primer plano, pero nosotros no podremos verlo sino a una cierta distancia que difumina un resto de realidad, que est\u00e1 presente aunque solo intuida.<\/p>\n<p>De todo est\u00e1 hecha la vida: desgarro (\u00abperros furiosos\u00bb) y plenitud (\u00abamant\u00edsima gacela\u00bb); sed de perd\u00f3n (\u00abpues no sacian las contiendas\u00bb) y af\u00e1n de paz (\u00abhuyo de contiendas\u00bb); ansias perdurables (\u00abhambres como soles\u00bb) y el claro amor (\u00abtu caravana de ternuras\u00bb); libros albergados (\u00abtras dejarse crucificar por mis ojos\u00bb) y transfigurada carnalidad (\u00abfuego salv\u00edfico ser\u00e9\u00bb); luminosas derrotas (\u00abhaciendo acopio de humildad\u00bb) y vuelos de una alondra que gu\u00edan como antorchas (\u00abahora tambi\u00e9n yo voy a ras de suelo\u00bb).<\/p>\n<p>Como en las breves citas anteriores tambi\u00e9n aqu\u00ed son muchos los ejemplos. Por cualquier parte que el tapiz se mire aparece la faz del poeta, o sus manos alzadas, o sus ojos abajo, o aquellas muchas sombras que nunca ennochecen la imagen, pero advierten de un peligro acechante, omnipresente.<\/p>\n<p>El poeta empuja su inteligencia y coraz\u00f3n a lo m\u00e1s alto pero son muchos los poderes de este mundo que quisieran arrojarnos al abismo. Est\u00e1n presentes en muchas p\u00e1ginas: \u00abmiro al perseguidor\u00bb; \u00abap\u00e1rtate de la hoguera del rencor\u00bb. No prevalecer\u00e1n, ser\u00e1n vencidos con lo \u00fanico que no pueden doblegar: \u00abel refugio ideal es el perd\u00f3n\u00bb. Su dedicaci\u00f3n de muchos a\u00f1os a la poes\u00eda ser\u00e1 su exorcismo para salvar el d\u00eda y volver limpio a casa: \u00abOficio con leyes, beneficio con poes\u00eda\u00bb; \u00abpor ello salimos de viaje los poetas\u00bb. Y teniendo como objetivo \u00abel no mentir jam\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-6835\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"841\" height=\"602\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-scaled.jpg 2560w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-300x214.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1024x732.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-768x549.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1536x1098.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-2048x1464.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 841px) 100vw, 841px\" \/><\/p>\n<p>Dolor y luz son los dos fuertes hilos que tejen el libro. Abunda el dolor, sobreabunda la luz, aquel sol de los ciegos invocado en el t\u00edtulo, sol que no solo no suprime las sombras sino que las acrecienta muchas veces pero que tambi\u00e9n orienta y dirige. Con asc\u00e9tico lirismo el verso cuenta y gime, canta y celebra, llama y escucha: \u00abY siempre una muerte tras otra muerte\u00bb; \u00abfracas\u00e9 en todo menos en el lenguaje que aprend\u00ed ayer\u00bb; \u00abno infam\u00e9is simulando preocupaci\u00f3n fraterna\u00bb; \u00ablas s\u00faplicas dejan paso a las ingratitudes\u00bb; \u00abno es poco tener esperanza cuando la aflicci\u00f3n se activa\u00bb; \u00abno aceptan paz los embravecidos\u00bb\u2026<\/p>\n<p>Dolor y luz siempre cercanos en la vida y en la obra, mas no en paralelo ni a la misma altura. El poeta sabe de s\u00ed. Bien consciente de lo vivido (\u00abesta l\u00e1grima que repinta o compone mi amanecer\u00bb) sabe que su lugar est\u00e1 en lo alto (\u00abpues dentro de ti llevas tatuada una inscripci\u00f3n: INRI\u00bb). Su caer es altura. Desde el suelo el sol baja hacia los ojos, abri\u00e9ndolos, llev\u00e1ndolos, cerr\u00e1ndolos. Es un don, no habita entre nosotros; es gracia en acogida. Para qu\u00e9 mis palabras, el poeta sabe decirlo maravillosamente: \u00absobre un pu\u00f1ado de milagros, yo cierro los ojos\u00bb.<\/p>\n<p>Suprema trascendencia de un aqu\u00ed que salvar y redimir: \u00abya no hay quien frene mi devoci\u00f3n\u00bb \u00abcon manchas en la ropa y el esp\u00edritu\u00bb. Salvar y redimir corredentoramente, pues cuando sufrimos pertenecemos ya solo a Dios (Nelly Sachs).<\/p>\n<p><strong>4. Vestigios de <em>gravedad <\/em>de quien no calla.<\/strong> S\u00ed, el poeta conoce de cerca el dolor, en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s, cercanos y lejanos, en genocidios y guerras, en las mil miserias diarias a las que veladamente hace referencia, pero el libro proyecta desde cada p\u00e1gina una luz sobre el mal que no puede ser sino sobrenatural. Luz recibida en recogimiento que ampara en la s\u00faplica y llena en el vac\u00edo, que redime y salva. Creo que en esto est\u00e1 la gran verdad de esta poes\u00eda, la gravedad en peso en que se afirma.<\/p>\n<p>La gravedad del libro tiene dos sentidos principales: sobriedad y esencialidad. El poeta escribe con gran contenci\u00f3n formal y de contenido. Ya mencion\u00e9 antes la condici\u00f3n asc\u00e9tica de su poes\u00eda. La sobriedad de forma se traduce en versos m\u00ednimos, que en el poema se distribuyen en varias estrofas breves que dotan a la p\u00e1gina de un ritmo veloz, casi precipitado. Pronto terminamos su lectura. \u00bfComprendemos?<\/p>\n<p>La austeridad en la expresi\u00f3n podr\u00eda enga\u00f1arnos. Hace falta volver sobre lo le\u00eddo, en mi caso sobre los numerosos versos subrayados, que son momentos de especial acierto y sorpresa. C\u00f3mo no buscar esos pasajes tan llenos de verdad: \u00abel alba o la cruz\u00bb; \u00abla h\u00e9lice del amor\u00bb; \u00abesa sonrisa que me ancla a ti\u00bb; \u00abmiedo que les calza la duda\u00bb. Y muchos, muchos m\u00e1s. Algunas de estas expresiones ocupan dos y hasta tres versos, pasos de escalada. Pasar por estos versos es como despe\u00f1arse teniendo que aferrarse a m\u00ednimos salientes de la piedra.<\/p>\n<p>Gravedad en cuanto austeridad formal tambi\u00e9n significa que el poeta huye de cualquier ret\u00f3rica, tanto la tradicional como la propia de la modernidad. Ning\u00fan lucimiento sonoro, ning\u00fan aspaviento verbal; limpieza solo, como una higiene l\u00edrica y claridad de sol que no deslumbra. Con la mirada atenta hacia s\u00ed mismo y hacia el mundo apenas necesita adjetivos. El adjetivo remarca pero la realidad es, y el poeta quiere verla y decirla. La llama y ella viene y se le entrega como es, sin manipulaci\u00f3n de decorados. El adjetivo es en el fondo una comparaci\u00f3n, pero la verdad incomparable.<\/p>\n<p>Cada verso proyecta una clara luz pero no encaja esta poes\u00eda en la llamada \u201cl\u00ednea clara\u201d, hoy tan reconocida y valorada. Desde luego hay claridad, ning\u00fan hermetismo m\u00e1s o menos difuso, ni presuntuosas oscuridades. Hay otra cosa m\u00e1s dif\u00edcil de captar: precisi\u00f3n. Sin precisi\u00f3n no hay poes\u00eda. Precisi\u00f3n es exigencia, necesidad, rigor; quiere decir que las cosas no puedan decirse mejor de otra manera. Por ejemplo as\u00ed: \u00abllenos de miedo que les calza la duda\u00bb; \u00abtu destino est\u00e1 en lo m\u00e1s \u00edntimo\u00bb; \u00abdentro de sus almendras de silencio\u00bb\u2026<\/p>\n<p>La experiencia est\u00e9tica que esta poes\u00eda, formalmente tan austera, nos otorga es muy alta. Y sin embargo de nuevo est\u00e1 aqu\u00ed el riesgo de enga\u00f1arnos. La poes\u00eda de <em>El sol de los ciegos<\/em> parece f\u00e1cil pero es lo m\u00e1s dif\u00edcil de alcanzar. Un estilo que no parece nada est\u00e1 al alcance de muy pocos. Lo sobrio y sencillo no destaca, y si no destaca ni llama la atenci\u00f3n parece simple. Un buen lector sabr\u00e1 ver la humilde complejidad de la precisi\u00f3n po\u00e9tica sin brillo. El libro necesita ese lector.<\/p>\n<p>La gravedad, pues, como sobriedad formal y precisi\u00f3n expresiva. La gravedad tambi\u00e9n est\u00e1, y muy principalmente, en los temas que se nos ofrecen y en el \u00e1ngulo desde el que se abordan. El libro es el compendio de diez a\u00f1os de vida en que sucedieron muchas cosas; el poeta no sabe vivirlas sino desde su condici\u00f3n de tal. Ser poeta es saber mirar. El poeta vive en perpetua inspecci\u00f3n, escarba y ahonda, no descansa. Sobre todo retiene del tiempo cuanto cal\u00f3 en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya dije algo de sus temas: los deseos, las esperanzas, la familia, las personas amadas, los recuerdos bien guardados, los rechazos sufridos, las feas envidias, la fiel admiraci\u00f3n\u2026 Y hasta la nieve purificadora en alma y mundo o la niebla que le sugiere \u00abquitar de su pedestal tus palabras heridas\u00bb. Son sus temas. Los recoge, los exprime, los lleva a la palabra. \u00bfC\u00f3mo? Con valent\u00eda de perd\u00f3n, con disposici\u00f3n de hospitalidad, con entrega a lo m\u00e1s noble, con sosiego, como en una caricia. El poeta no sabe de rencores porque conoce \u00abla felicidad del sembrador\u00bb y vive deseante de que \u00ablo peque\u00f1o genere su grandeza\u00bb. No desfallece en la escucha de los que lloran (\u00ablas muertes que acarrearon estos largos meses\u00bb) sinti\u00e9ndose bienaventurado por vivir \u00abentre voces que nadie pudo enterrar\u00bb.<\/p>\n<p>Una semilla de bondad germina en el libro contra los pesares y contratiempos. En ello veo la gravedad de esta poes\u00eda, como nacida de una osad\u00eda que es excelencia y de \u00abla espera de nuestro pr\u00f3ximo encuentro\u00bb. Son cien poemas como cien etapas de un caminar arriba; en cada estrofa y verso va dejando el poeta clara huella de un subir incansable. \u00bfEn qu\u00e9 cima saciar\u00e1 su sed? \u00bfY en qu\u00e9 fuente?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6836 \" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"630\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-scaled.jpg 2560w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-768x576.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px\" \/><\/p>\n<p><strong>5. La <em>cumbre<\/em> deseada en lejan\u00eda.<\/strong> <em>El sol de los ciegos<\/em> es una subida a la luz. Ya se dijo que el libro es una escala, propone un ascendimiento. S\u00ed pero \u00bfd\u00f3nde es arriba? Hablando de la disposici\u00f3n del libro dije que su estructura es no tenerla, por tanto una estructura ausente. Una paradoja con que ver su forma externa. Ahora debo decir que en el libro tampoco hay un arriba al que llegar o cumbre que vencer, si por ellos se entiende una meta final. Que no tenga estructura se corresponde con que no haya cumbre.<\/p>\n<p>Que el libro no est\u00e9 subdividido en distintas partes dota a al conjunto de una linealidad circular fruto de verdadera destreza compositiva. Su autor sit\u00faa los materiales, los temas, los poemas, en el conjunto de las p\u00e1ginas no con un plan de sucesivo avance sino con af\u00e1n de simultaneidad. Lo vivido que permanece en el alma es simult\u00e1neo entre s\u00ed; la presencia del tiempo en ella, si a\u00fan la hay, es m\u00ednima. El pasado queda en el alma como un <em>tota simul<\/em>, que es ya lo m\u00e1s parecido a la eternidad.<\/p>\n<p>Por eso el libro puede empezarse por cualquier p\u00e1gina, dando el primer paso a la cima en cualquier punto de la escala. La circularidad del conjunto convierte en cumbre cualquier instante de la subida. La simultaneidad no hace referencia al tiempo sino a una esencial respectividad de cada poema entre s\u00ed, por tanto de cada tema a todos los dem\u00e1s. Es aquella fecundaci\u00f3n de unos textos en otros a la que ya me refer\u00ed. Dar un primer paso es darlos todos, y empezar a subir es haber llegado. Momento a momento, cada uno es meta de llegada; en cualquier hora o situaci\u00f3n se est\u00e1 en la cumbre. La eternidad es aqu\u00ed.<\/p>\n<p>A la cumbre se llega en atracci\u00f3n de dones ofrecidos, en gravedad de fuerza que tira del alma hacia arriba pero que nunca es forzamiento sino donaci\u00f3n y entrega. El libro es presencia de un im\u00e1n. En la escalada nos han lanzado una cuerda y tiran de nosotros. De nosotros, pues pronto lo que el autor dice de s\u00ed lo hacemos nuestro. Desde arriba nos guardan, nos sujetan, nos atraen: \u00abPusiste cuerpo al Verbo y as\u00ed comenz\u00f3 a brillarnos la sangre junto a Ti\u00bb; \u00abSiente la orfandad como si salieses de la \u00faltima cena\u00bb; \u00abplegarias y melod\u00edas de una flauta que resuena desde Nazaret\u00bb; \u00abheme aqu\u00ed arriba custodi\u00e1ndote\u00bb; \u00abtan bien esposados que hasta el Amado sonr\u00ede\u00bb; \u00abme religa a un claustro pr\u00f3digo en donarme algunos segundos de lo eterno\u00bb; \u00abque supo entra\u00f1arme al amado Galileo\u00bb; \u00abAquel que escancia el vino del perd\u00f3n\u00bb; \u00abhasta la Cena por venir\u00bb; \u00abComo en el Para\u00edso, pero sin perder la inocencia\u00bb\u2026 Y muchos otros fragmentos, algunos de los cuales ya se han citado.<\/p>\n<p>Trascendencia: este es el im\u00e1n que al autor arrebata y enamora. Es el gran atractivo de esta obra. Atractivo en sus dos sentidos: como gravitaci\u00f3n y fuerza y como encanto y belleza. Hombre y Dios, y en medio todo. El autor se sabe atra\u00eddo y custodiado, salvado, retenido en la ca\u00edda por la \u00fanica posibilidad de rescate y amparo: \u00c9l. Tiene la valent\u00eda de decirlo derechamente, sin ambig\u00fcedades. Algunos lo ocultan y se tapan temerosos de perder no s\u00e9 qu\u00e9 prestigios que creen tener si callan. \u00a0Cifran su reputaci\u00f3n en un dedo que no les se\u00f1ale. Dado el tiempo que vivimos, el autor es valiente y dice Dios, INRI, Galileo, Getseman\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Otro aspecto del gran atractivo de esta obra, en cuanto presencia del Im\u00e1n (ahora con may\u00fascula) que la sostiene, es la belleza. Unidad, verdad y belleza son lo mismo. Se hacen visibles en cualquier p\u00e1gina, en cualquier ocasi\u00f3n de su lectura, y con una transparencia que por no deslumbrar nos mantiene en pie los que a oscuras nos caemos.<\/p>\n<p>En mi libro oratorio <em>El grabador de s\u00edlabas<\/em>, sobre los \u00faltimos d\u00edas de vida de Paul Celan, escrib\u00ed este verso: \u00abDe qu\u00e9 nos sirven las palabras si no pueden darnos el lugar de Dios\u00bb. El libro de Alfredo P\u00e9rez Alencart nos da su presencia real con la misma discreci\u00f3n y asc\u00e9tica sobriedad de sus versos, sin llamar la atenci\u00f3n, dejando que se vea sin forzar al lector en su mirada. Con gozo y generosidad, con agradecimiento por el don recibido, el autor pone el sol a nuestro alcance. El sol est\u00e1 arriba pero abajo nos abriga y alumbra.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de este libro respira a pleno pulm\u00f3n la belleza de algunos textos b\u00edblicos, inspir\u00e1ndose especialmente en sus amados salmos de s\u00faplica, y tambi\u00e9n de alabanza: \u00abD\u00edganme adi\u00f3s con un salmo de aqu\u00e9l que venci\u00f3 a Goliat\u00bb. Poes\u00eda religada a un Alguien que es Cumbre de un aqu\u00ed en cada paso, d\u00eda a d\u00eda. Hecho en fe, el libro rebosa esperanza, para ser desde sus primeros versos a los \u00faltimos una subida al amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Un libro es para siempre. Inacabable cuando es gran poes\u00eda. Para llegar a la esencia y verdad de <em>El sol de los ciegos<\/em> \u00a1qu\u00e9 pobres mis palabras! Apenas un florilegio de citas que invitan a la luz.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6837\" aria-describedby=\"caption-attachment-6837\" style=\"width: 842px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-6837 \" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"842\" height=\"632\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-scaled.jpg 2560w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-768x576.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/5-Los-poetas-Rafael-Soler-A.-P.-Alencart-y-Jose-Manuel-Suarez-en-el-stand-de-Vaso-Roto-Feria-del-Libro-de-Madrid-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 842px) 100vw, 842px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6837\" class=\"wp-caption-text\">Los poetas Rafael Soler, A. P. Alencart y Jos\u00e9 Manuel Su\u00e1rez, en el stand de Vaso Roto (Feria del Libro de Madrid)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Jos\u00e9 Manuel Su\u00e1rez (Laviana, Asturias, 1949), obtuvo el Premio Ciudad de Salamanca de Poes\u00eda del a\u00f1o 2009 y ha sido profesor universitario de Filosof\u00eda en Madrid, hasta su reciente jubilaci\u00f3n. Actualmente dirige la revista literaria \u201cLicencia po\u00e9tica\u201d. Su obra figura en algunas antolog\u00edas. Ha publicado los siguientes libros de poes\u00eda: En sigilo de llama (Adonais, 1994); Desde m\u00e1s luz (Calambur, 1996); La tierra en tantas manos (Fundaci\u00f3n Jorge Guill\u00e9n, 1998); Que en pan crec\u00eda (Calima, 2002); En sed de alianza (Adonais, 2006); Tras la huella de un ala (Salamanca, 2009); La velocidad de los muertos (Pre-Textos, 2010); Oigo unos ojos. Misereres y payasos de Rouault (Tansonville, 2010), El mal de am\u00e9n. Tr\u00edptico (Burgos, 2011); Pintura de interiores Cuarteto (Libros del Aire. Madrid, 2013); El grabador de s\u00edlabas. Muerte y reparaci\u00f3n de Paul Celan. Oratorio (Ars poetica, 20017); Abedules, contra las nubes claras (Ars poetica, 2018), Morada a sus balidos. An\u00e1foras y kiries de la consolaci\u00f3n (2021) y <a href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/ebook-Paloma_o_larga_nieve.pdf\">Paloma o larga nieve<\/a> (2021).<\/em><\/p>\n<p>Imagen de cabecera: Alfredo P\u00e9rez Alencart con su libro (foto de Robert Graham)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sol de los ciegos es un libro mayor y \u00fanico de la poes\u00eda espa\u00f1ola actual. Mayor y \u00fanico en algunos sentidos que destacaremos. Libro insistencial y valiente en este tiempo en cuanto a las convicciones de las que nace y en su revestimiento expresivo. En el primer poema est\u00e1 ya la clave del libro entero. Dice: \u00abVi cosas que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6833,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[614],"tags":[148,511,300],"class_list":["post-6839","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-jose-manuel-suarez-colaboraciones","tag-alfredo-perez-alencart","tag-el-sol-de-los-ciegos","tag-jose-manuel-suarez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6839"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6855,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6839\/revisions\/6855"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}