{"id":6851,"date":"2022-07-25T17:16:04","date_gmt":"2022-07-25T16:16:04","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6851"},"modified":"2022-07-30T17:18:11","modified_gmt":"2022-07-30T16:18:11","slug":"hector-naupari-tambores-en-el-abismo-de-jose-alfredo-perez-alencar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=6851","title":{"rendered":"\u201cTambores en el abismo\u201d de Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tiber\u00edades agradece al poeta peruano H\u00e9ctor \u00d1aupari, por permitirnos difundir su comentario en torno al libro \u2018Tambores en el abismo\u2019, presentado en Lima el pasado 23 de julio.<\/em><\/p>\n<p>Perm\u00edtanme comenzar dici\u00e9ndoles que estamos ante un libro de poes\u00eda muy pocas veces visto en su luz, en su trabajo orfebre y minucioso, en su dedicaci\u00f3n y compromiso con el g\u00e9nero pr\u00edncipe. Al leer Tambores en el abismo (Labirinto, Fafe \u2013 Portugal, 2022) comprobamos muy bien lo que dice Ant\u00f3nio Salvado, Poeta Mayor de Portugal, en su pr\u00f3logo, pues \u201cestamos ante un irradiante ejemplo de originalidad creadora indiscutible\u201d.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar lleva al l\u00edmite ese aserto que entre poetas se susurra: que la edad de los autores y la que aparentan sus textos no siempre van a la par.&nbsp;Escrito con una madurez sorprendente y una tesitura magistral, todo al mismo tiempo, con la solvencia de quien ha hablado siempre, desde el primigenio balbuceo, e incluso antes, en versos y met\u00e1foras. Como sostiene el Libro de los Proverbios, \u201cLos labios del justo saben hablar lo que agrada\u201d. Tomando este \u00faltimo aserto, nunca, a mi modesto entender, la justicia po\u00e9tica fue una frase tan bien dicha como cuando nos adentramos a este libro magn\u00edfico, cuando vemos, desde sus bordes, los abismos del joven poeta y escuchamos, sobrecogidos, el repiqueteo de los tambores venidos de los tiempos m\u00e1s arcanos, cuando el hombre tem\u00eda a la noche, al rel\u00e1mpago que la ultrajaba cortando irregularmente su nocturnidad, y empezaba a contemplar al fuego con asombro.<\/p>\n<p>Pero no se trata de abismos plenos de lo oscuro y colmados de los terrores que hielan el alma de quien los confronta. En singular paradoja, se trata de poemas que son abismos de luz. Iluminaci\u00f3n: aquello que, por muy combatido que est\u00e9 por los determinismos de ayer y de hoy, se revela a nosotros en felices ocasiones, como \u00e9sta, dejando patente su trascendencia incontestable. Perm\u00edtanme explicarlo.<\/p>\n<p>A la larga, en nuestra vida cotidiana, poco importan la suerte y los afanes habituales de los mortales en casa o bajo el cielo, aunque el hombre se alimente y defienda con m\u00e1s dignidad que las otras especies. Cada d\u00eda traer\u00e1 su propia fatiga, nos dijo el carpintero de Nazaret. Hablamos de otra cosa, que fuera confiada a los poetas. Ocurre que se apodera de nosotros, de modo imprevisto, el Genio creador y divino; instantes en que nos quedamos anonadados y nuestros huesos se estremecen como tocados por el rayo, llegan hacia nosotros los hechos incesantes del vasto mundo con una nueva visi\u00f3n, los d\u00edas irresistibles del destino cambian de color, cuando el dios ensimismado en nuestros pensamientos conduce a la meta a sus gigantescos corceles ebrios de furor.<\/p>\n<p>Hele aqu\u00ed, en Tambores en el abismo, una sorprendente muestra del genio del poeta en su m\u00e1s viva y contempor\u00e1nea expresi\u00f3n. Como lo que se hereda no se hurta, el genio aparece agazapado, a trav\u00e9s de las primeras voces que el poeta escucha. Esas voces son un mandato al que nuestro autor acude. \u00bfCu\u00e1les son? La voz de la madre, de la padre y del abuelo, para empezar. Nos dice de la madre, la bien amada Jacqueline Alencar, \u00e1ngel en estos parajes, \u201cY abr\u00e1zame una vez m\u00e1s, madre, porque en tus brazos siento el alfa y la omega. Abr\u00e1zame en la continua petici\u00f3n, madre, sabiendo que en tus brazos mi desamparo acomete la retirada, al sentir que todo lo tuyo se anuda en m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Esas presencias inici\u00e1ticas en Tambores en el abismo son \u201cmareas que nunca bajan\u201d como nos dice el poeta. Nos dice, evocando a Jacqueline, \u201cTu presencia, una marea que nunca baja, una inocencia delante y detr\u00e1s de tu rostro. Tu recuerdo llenando el aforo de mis pensamientos, poni\u00e9ndome el amor como contrase\u00f1a, haciendo de la noche nuestro mejor refugio\u201d.<\/p>\n<p>El joven poeta aspira a ser \u201cla enciclopedia de la esencia\u201d de su padre. Un poema dedicado a su padre Alfredo, nos representa a todos, \u201cNadie es de ning\u00fan lugar\u201d, \u201cPuedes ser extranjero hasta en tu propio pa\u00eds, ya que a todos nos une un principio y un destino. Puede que emigres a lugares lejanos y al volver al origen veas tu tierra cambiada. Y si al reencontrarte con tus ra\u00edces no contemplaras aquella \u00faltima visi\u00f3n de tu patria, aquella con la que comenz\u00f3 tu \u00e9xodo, que la tristeza no alcance a tu coraz\u00f3n\u201d. Vemos, como una primavera que se aparece de sorpresa, que la luz po\u00e9tica se acent\u00faa en el sabio empleo que el joven poeta hace de los recursos de sus predecesores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-6847\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1.jpg\" alt=\"\" width=\"842\" height=\"481\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1.jpg 1749w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1-300x172.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1-1024x585.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1-768x439.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/2-1-1536x878.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 842px) 100vw, 842px\" \/><\/p>\n<p>Estamos frente a un joven hombre comprometido con su oficio y su tiempo. Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar es un alma vieja, templada en estos menesteres. De otro modo no puede explicarse la se\u00f1era contundencia de sus versos en esta obra suya. A todos los escritores nos invade ese desasosiego de no pertenecer a ninguna parte, de hacer siempre viajes interiores, hacia nuestro adentro, o arrastrando el cuerpo como una maleta que no quiere acompa\u00f1arnos, por tierras paganas y ajenas. Llevamos con nosotros la triste maldici\u00f3n de conocer todos los finales de antemano. Y todo ello se observa en ese andar descalzos por los abismos y o\u00edr el sordo crepitar de los tambores que nos muestra P\u00e9rez Alencar, como sedimentado en las m\u00faltiples vidas que ha vivido, y acuciados en las peripecias que la existencia que respira hoy, ahora le ofrece.<\/p>\n<p>La palabra que buscamos al leer este libro es traves\u00eda, s\u00ed. Traves\u00eda en b\u00fasqueda del amor, cuando el poeta escribe: \u201cTe he buscado hasta el ocaso. No te encontr\u00e9, pero mis sentidos te reconoc\u00edan grabada en las paredes. Te vuelves a marchar, pero esta vez no agarras mi mano; esta vez no hay lazo que se trace en este oc\u00e9ano escogido como destino. Una vez m\u00e1s, somos nosotros\u201d. Pero tambi\u00e9n, para nuestro deleite, en el jugueteo que enciende a los amantes, este poema suyo: \u201cEnsimismado en las marismas del deseo que desprendes mientras caminas, estoy sujeto al erotismo que tu silencio guarda. Cuando vuelves a m\u00ed, ruego ser quien esculpa tu figura, ser aqu\u00e9l que cubra de rosas tu camino. Y no perder el norte, aunque las se\u00f1ales sean n\u00edtidas; ya no ser un sufridor cegado, pero tampoco quien te convierta en inalcanzable. As\u00ed quedo, siempre firme tras la convicci\u00f3n de no querer ser v\u00edctima de tus besos cuando de m\u00ed te despidas\u201d.<\/p>\n<p>He pensado siempre que el poeta est\u00e1 en el eros como el pez en el oce\u00e1no. Es su elemento m\u00e1s rotundo. Ambos, poiesis y eros, son invenci\u00f3n, variaci\u00f3n incesante, imaginaci\u00f3n, deseo, ceremonia, representaci\u00f3n, encendimiento, excelsitud. Con gran delicadeza, P\u00e9rez Alencar nos ofrece la luz que la pasi\u00f3n er\u00f3tica y sus viscisitudes en \u00e9l genera, cuando nos dice, por ejemplo: \u201cEmpapando el ambiente con la m\u00fasica de nuestros cuerpos, nos dirigimos a quebrar los l\u00edmites del susurro, olvidando si algo viene despu\u00e9s\u201d. Es el erotismo una ola misteriosa, y as\u00ed aparece ante el joven poeta, su amada: \u201cAlgunas veces el misterio se esconde tras exuberantes virtudes. Te despides y ya te estoy evocando como aliciente. Y es que supiste llevarte mis sentidos\u201d.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 otra aventura m\u00e1s estimulante que aquella que se vive en las abismos de nosotros mismos, o batallando en la m\u00fasica de sus tambores, contra invasores prestos a tomar a sangre y fuego la ciudad que somos, que nos grita, en un alarido que no cesa, no querer ser muertos: \u00e9se es el viaje que P\u00e9rez Alencar nos muestra en su bello poemario. Si Enrique Ver\u00e1stegui, estupendo poeta peruano, deliraba <em>En los extramuros del mundo<\/em>, su primer libro, como dando a notar nuestro car\u00e1cter \u2013 de metal y melancol\u00eda, como describiera Garc\u00eda Lorca \u2013 perif\u00e9rico, anacoreta a pesar de s\u00ed mismo, pleno de b\u00e1rbaros a las puertas, P\u00e9rez Alencar nos da la profec\u00eda en la palabra, la palabra que no existe, pero que podr\u00eda ser: un verso a la intemperie, en la \u00faltima parte de Tambores en el abismo. Nos da el libro que nunca escribiremos, la rosa que besa el colibr\u00ed en un parpadeo, de la que nunca supimos el nombre, como escribiera Umberto Eco, y nos transmite, en comuni\u00f3n con \u00e9l, su memoria y su profec\u00eda.<\/p>\n<p>La vida en los tambores del abismo de nosotros mismos, nos ense\u00f1a P\u00e9rez Alencar, es la \u00fanica que vale la pena vivir. Es la vida que se conforma de las personas que nos aman y nutren, que gu\u00edan nuestros pasos primeros y las primeras palabras que pronunciamos; es la vida que se incendia en la flama de los amores que furtivos nos acarician entre tr\u00e9mulas sombras o los momentos, como el nacimiento y la muerte; todo eso que nos hace contener la respiraci\u00f3n son la \u00fanica circunstancia o peripecia por la que tiene sentido respirar. Tambores en el abismo representa ese instante de sobrecogimiento que se escribe con la maestr\u00eda que haber vivido muchas vidas antes de llegar a \u00e9sta. Nos dice: \u201cAhora, ya despierto, percibo m\u00e1s cercano que lo m\u00edo no quedar\u00e1 como un aforismo m\u00e1s\u201d. Y concluye, en el texto dedicado al pintor de los poetas, Miguel El\u00edas, \u201cEl limbo que describes no ser\u00e1 para ti un estimado consuelo, pues sabes que tarde o temprano la ventura te har\u00e1 sentarte de nuevo en los aleda\u00f1os del trono celestial\u201d Nos recuerda, con el viejo Santiago, el pescador de Ernest Hemingway, que \u201cel hombre no est\u00e1 hecho para ser derrotado, un hombre puede ser destruido, pero nunca derrotado\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6848 \" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"971\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1.jpg 1358w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1-259x300.jpg 259w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1-886x1024.jpg 886w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1-768x888.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/3-1-1329x1536.jpg 1329w\" sizes=\"auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px\" \/><\/p>\n<p>As\u00ed, P\u00e9rez Alencar sigue el consejo de Rilke en <em>Cartas a un joven poeta<\/em>: adentrarse en s\u00ed mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida. En esa traves\u00eda sobre los abismos no hay derrota. Tampoco triunfo. Es un llevar firmes esa existencia y aceptarla como nuestro destino. Conducirla, como dice el autor de <em>Eleg\u00edas de Duino<\/em> \u201ccon su peso y grandeza, sin preguntar nunca por el premio que pueda venir de fuera. Pues el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo dentro de s\u00ed y en la naturaleza, a la que va unido\u201d. En efecto, con esa idea en mente, el poeta transita con el genio, ora como un don, ora como una cruz, como cuando dice: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me bendices con el don de la poes\u00eda, mientras yo sigo vaciando el vaso que estaba lleno?\u201d<\/p>\n<p>Por todo esto, te digo, querido Jos\u00e9 Alfredo, gracias. Gracias por renovar en m\u00ed el amor filial, por ayudarme a encontrar la palabra precisa, la sonrisa perfecta para mi madre, el salmo adecuado que cantar al recuerdo de mi padre, gracias por evocar en este viejo coraz\u00f3n el amor adolescente, la pasi\u00f3n veraniega que alguna vez permut\u00f3 en mis versos, entre crep\u00fasculos y vientos, cuando escribes \u201cPresos de un amor juvenil, nos olvidamos de lo que el tiempo quiere recordarnos\u201d. Gracias por heredarme a tu padre, Palabra Mayor entre nosotros, arca de los afectos, gentil devoto del Amado Galileo. Gracias por acrecentar mi amor por Salamanca, y en particular por su Universidad, claustro donde naci\u00f3 la primera gram\u00e1tica castellana y el derecho de gentes, de la que nos dice el poeta: \u201cNo todo para m\u00ed fue culto al conocimiento, pues tambi\u00e9n abrac\u00e9 los placeres que tan inexorablemente expuse como adjetivos tuyos\u201d. Caritativa, hospitalaria, muy noble, muy leal, muy culta, docta y sabia ciudad, Salamanca, que&nbsp;enhechiza la voluntad de volver a ella&nbsp;a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado. D\u00e9jenme enunciar ese amor en palabras de una eterna enamorada de nuestra ciudad, protagonista de Tambores en el abismo, Jacqueline Alencar, madre del poeta. \u201cPor si no puedo dec\u00edrtelo ma\u00f1ana, hoy te digo que me enamor\u00e9 de ti a primera vista, cuando pude ver tus encrespadas torres apareciendo mientras me dabas la bienvenida hace m\u00e1s de cinco lustros. D\u00e9jame decirte que me he acostumbrado a acariciar tus piedras de Villamayor. Me he acostumbrado al color dorado de tu piel. Al azul de tu cielo que se pone gris cuando me entristezco con la llegada del invierno. Y que llora en mis atardeceres sin crep\u00fasculo. D\u00e9jame darte mi gratitud porque goc\u00e9 de tu apacibilidad\u201d. Gracias, por fin, por ser el poeta que eres, y el que ser\u00e1s.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>H\u00e9ctor \u00d1aupari (Lima, 1972). Poeta, ensayista, prologuista y comentarista de libros, conferencista internacional y abogado, con estudios superiores y de maestr\u00eda en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Per\u00fa) y de doctorado en la Universidad de Salamanca (Espa\u00f1a). Es autor de los libros de poes\u00eda En los s\u00f3tanos del crep\u00fasculo, Rosa de los vientos, Mal\u00e9vola tu ausencia y La boca de la sombra, libro este \u00faltimo que re\u00fane toda su poes\u00eda. Poemas suyos han sido seleccionados en breves antolog\u00edas individuales publicadas en el Per\u00fa y el extranjero tituladas Incendio que me envuelve, Toda rama es aire, Salammbo y Otra piel. Public\u00f3 los libros de ensayos P\u00e1ginas libertarias, Libertad para todos, Sentido liberal, Liberalismo es libertad y Por esta libertad. Ha compilado los libros de ensayos Pol\u00edticas liberales exitosas 2, La nueva senda de la libertad, y Borges, Paz, Vargas Llosa: literatura y libertad en Latinoam\u00e9rica. Es coautor de las antolog\u00edas literarias peruanas Poemas sin l\u00edmites de velocidad, antolog\u00eda po\u00e9tica 1990\u20132002 y La hoguera desencadenada, antolog\u00eda po\u00e9tica del Movimiento Cultural Ne\u00f3n 1990\u20132015. En el a\u00f1o 2021 obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Charles S. Stillman de la Universidad Francisco Marroqu\u00edn de Guatemala, en la categor\u00eda de art\u00edculo period\u00edstico, que tambi\u00e9n gan\u00f3 el a\u00f1o 2001, siendo el \u00fanico latinoamericano en obtener dos veces el citado galard\u00f3n. En 2008 y 2010 obtuvo la Menci\u00f3n Honrosa del Tercer y Quinto Concurso de Ensayos Caminos de la Libertad, organizado por la Fundaci\u00f3n Azteca de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p><em>(Fotos de Daniel Urdanivia)<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6849 \" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1.jpg\" alt=\"\" width=\"842\" height=\"1012\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1.jpg 1085w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1-250x300.jpg 250w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1-853x1024.jpg 853w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/4-1-768x922.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 842px) 100vw, 842px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tiber\u00edades agradece al poeta peruano H\u00e9ctor \u00d1aupari, por permitirnos difundir su comentario en torno al libro \u2018Tambores en el abismo\u2019, presentado en Lima el pasado 23 de julio. 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