{"id":7149,"date":"2022-11-02T09:27:47","date_gmt":"2022-11-02T08:27:47","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7149"},"modified":"2022-11-07T10:21:35","modified_gmt":"2022-11-07T09:21:35","slug":"juan-carlos-martin-cobano-sobre-la-lengua-de-barro-de-alberto-de-frutos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7149","title":{"rendered":"Sobre \u2018La lengua de barro\u2019, de Alberto de Frutos"},"content":{"rendered":"<p><strong><br \/>\n<\/strong>Poetas como este necesitan de vez en cuando que los rescaten. Simula andar con total normalidad y destreza por las trochas de las prosas y los escritos divulgativos que ponen el pan sobre la mesa, pero sabemos que se ahoga poco a poco si no sale de esos charcos a boquear en el aire puro de la poes\u00eda. En estos casos, cabe agradecer la sensibilidad y el tino de editores como los de <a href=\"https:\/\/editorialguiverny.com\/catalogo.asp\">Guiverny<\/a>.<br \/>\nNo se prodiga mucho Alberto de Frutos en dar salida a su vena po\u00e9tica. \u00c9l dir\u00e1 que es por pereza, por el poco sentido que tiene hoy d\u00eda dejar caer una hojita m\u00e1s en ese parque oto\u00f1al de las publicaciones que al parecer casi nadie lee. Otros diremos que es por su propia autoexigencia: para escribir por escribir, escribir\u00e1 otras cosas, pero la poes\u00eda exige una entrega que no entiende de apartar un ratito por aqu\u00ed o por all\u00e1. Ese abandono, aut\u00e9ntico salto de fe, en brazos de la creaci\u00f3n po\u00e9tica solo puede ser total, absoluto, de manera que lo sume en una incertidumbre, por ausencia del control, que es todo lo contrario de su quehacer habitual como escritor de historia y cr\u00edtica literaria, entre otras cosas.<br \/>\nLa poes\u00eda, como toda belleza, es desconcierto. Por eso tiene que comenzar el poemario situ\u00e1ndonos en una lucha de contrarios. Ya el ep\u00edgrafe inicial nos coloca ah\u00ed cuando dice \u201cNo se la deseo a nadie [\u2026] pero benditos\u2026\u201d. O cuando en las primeras p\u00e1ginas comenzamos a ver que \u201cTodo sigui\u00f3 igual. Todo fue nuevo\u201d, o que \u201cSi se acaba el mundo es porque el mundo ha empezado\u201d, o m\u00e1s adelante \u201cQue no pasa el tiempo, \/ Que el tiempo pasa\u201d.<br \/>\nSus cuatro partes principales (o seis si incluimos el Introito y la Coda) recorren los pasillos, no necesariamente lineales, del amor (Ella), la poes\u00eda (Palabras), el tiempo y la muerte (Tiempos) y lo trascendente (\u00c9l). No obstante, los versos rebosan de unas partes a otras, pues de hecho no se pueden desligar entre s\u00ed estos temas.<br \/>\nEl amor indaga en el otro, en una Ella que da sentido a todas las cosas, que es tan distinta porque tiene que ser complementaria. Existe, no obstante, cierta tensi\u00f3n a la hora de aceptar la dicha de haber desterrado la soledad, porque el poeta se pregunta \u201c\u2026 si la soledad es la madre del lenguaje [\u2026] Y el arte, \u00bfno es hijo tambi\u00e9n de la soledad?\u201d. Son preguntas leg\u00edtimas, no porque dude del amor, sino porque le quedan apenas un par de certezas: una de ellas habla del regreso, la seguridad, de la belleza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La belleza volver\u00e1 cuando nos despierte una zanfo\u00f1a [\u2026],<br \/>\nY esa certeza basta para retener la esperanza.<\/p>\n<p>Pero la otra se basa en que la sonrisa de Ella \u201cdesbroza el fondo perverso de los r\u00edos\u201d.<br \/>\nJusto en ese mismo poema (VII), engarza el tema del amor con el de la poes\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Malditos sean los poetas y bendita la poes\u00eda que t\u00fa eres,<br \/>\nMalditos los claroscuros y bendito tu amanecer sin trampa.<br \/>\nO, a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcito en su comparaci\u00f3n:<br \/>\nLa poes\u00eda, como el amor, es un arte nocturna y despeinada,<br \/>\nY, como el amor, pega el estir\u00f3n durante el d\u00eda.<\/p>\n<p>La palabra po\u00e9tica tiene, pues, relaci\u00f3n directa con el amor, con lo que la presencia, la mera existencia de Ella significa para el poeta. Pero adem\u00e1s viene dotada de un aire cabal\u00edstico, no en el sentido de criptograf\u00eda de palabras o letras, sino de poder sagrado de las palabras o, mejor dicho, de encontrar la palabra adecuada, y divinamente poderosa, para cada objeto, para cada condici\u00f3n del alma, para la explicaci\u00f3n de algo o de todo. En la segunda parte del libro, Palabras, en el poema V, se lo plantea: \u201d\u00bfCu\u00e1l es la palabra? \/ D\u00edmela t\u00fa si la sabes\u201d. Pero, as\u00ed como cuando abraza y celebra el amor tiene que dejar flores en el altar de la soledad, aqu\u00ed tambi\u00e9n debe permitir que se entrevea su pesimismo, con el que en absoluto es consecuente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Nunca sabremos la palabra<br \/>\n\u2013<em>Bereshit<\/em>, <em>in a beginning<\/em>, en el principio\u2013<br \/>\nPorque Elohim hoy se ha acostado muy temprano<br \/>\nY me ha dejado a la intemperie,<br \/>\nComo a un viejo sin su palmeral de vidas.<br \/>\nSi la averiguara, \u00bfde qu\u00e9 servir\u00eda?<\/p>\n<p>Tal vez si la averiguara se acabar\u00eda la poes\u00eda. Ese es el temor del poeta, por lo que su lamento de incertidumbre no es tal, es el combustible de su inspiraci\u00f3n. <em>Bereshit<\/em> es el nombre que la Biblia hebrea da al libro de G\u00e9nesis, pues es la primera palabra de dicho libro y de toda la Escritura, y su significado es obvio: \u201cen el principio\u201d. \u00bfSer\u00e1 la primera palabra como una semilla que lo pone en marcha todo? \u00bfSer\u00e1 tan solo la cuerda del reloj que durar\u00e1 lo que dure? Muy bien, eso habla del tiempo, pero cuando pedimos significado pedimos mucho m\u00e1s que informaci\u00f3n sobre el tiempo, y para eso necesitamos a Elohim despierto, aqu\u00ed. Precisamente, cuando Elohim se hizo carne se present\u00f3 como el Logos, la Palabra. Y lo crucificaron. No s\u00e9 si, cuando dice que averiguarla no servir\u00eda de nada, el poeta muestra escepticismo o m\u00e1s bien temor. Si encontr\u00e1ramos la palabra, \u00bfse acabar\u00eda la poes\u00eda? Si el amor fuera perfecto, \u00bfdir\u00edamos adi\u00f3s para siempre a la soledad que es madre del arte?<br \/>\nNo sabemos si en ese caso se trata de miedo, pero donde no lo esconde es en sus consideraciones sobre el tiempo, a menudo ligadas con el tema de la muerte, el paso natural tras hacerse viejo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No romperse nunca,<br \/>\nApartar educadamente a los dolores nuevos<br \/>\n\u2013No es aqu\u00ed, en este cuerpo,<br \/>\nY, si lo es, haga el favor de hacerse viejo\u2013<br \/>\nY seguir en pie,<br \/>\nSin que nadie \u2013ni t\u00fa siquiera\u2013 husmee jam\u00e1s el miedo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7148\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/lengua-212x300.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/lengua-212x300.jpg 212w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/lengua.jpg 601w\" sizes=\"auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/p>\n<p>El tiempo mueve a nuestro autor a dirigir miradas nost\u00e1lgicas a la infancia, a la \u00e9poca de los descubrimientos inocentes, todav\u00eda ignorante del peligro de la sabidur\u00eda:<br \/>\nEres ni\u00f1o cuando hay monstruos,<br \/>\nHombre cuando esos monstruos te matan irremediablemente.<br \/>\nEl tiempo podr\u00eda parecer enemigo, pero no lo es, es simple y llanamente la realidad, que tambi\u00e9n tiene sus bienaventuranzas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El tiempo,<br \/>\nQue nos perfila y nos desborda,<br \/>\nTe dio el rostro que ahora contemplo.<br \/>\nEs fugaz como los a\u00f1os.<br \/>\nEs eterno.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo malo del tiempo es que nos deja siempre desnudos, no nos da tiempo a vestirnos de hoy cuando llega ma\u00f1ana, y as\u00ed no hay quien tenga certezas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No est\u00e1 bien que el tiempo pase tan deprisa.<br \/>\nUno no puede hacerse preguntas importantes,<br \/>\nComo qu\u00e9 es el hombre,<br \/>\nExiste Dios,<br \/>\nD\u00f3nde aprend\u00ed la palabra \u201cmonocotiled\u00f3nea\u201d, que no he tenido la oportunidad de usar en mi vida.<\/p>\n<p>En todo caso, Cronos est\u00e1 siempre ligado con T\u00e1natos. Y muerte, como ocurre en todo poeta despu\u00e9s de Quevedo, no puede desligarse del verdadero amor:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00bfQu\u00e9 seremos, en fin, cuando no seamos?<br \/>\nUnos nombres en una piedra,<br \/>\nLa ra\u00edz yerma de un cipr\u00e9s talado<br \/>\nY el polvo enamorado del poeta.<\/p>\n<p>Este regreso a la paradoja premeditada de las primeras p\u00e1ginas, ahora tratando de descolocarnos con \u201cqu\u00e9 seremos [\u2026] cuando no seamos\u201d, encaja perfectamente con la incertidumbre casi siempre subyacente. Cabr\u00eda pensar que la incursi\u00f3n po\u00e9tica en el terreno del amor y el tiempo metaf\u00edsicos, y de la palabra con propiedades cabal\u00edsticas, nos conducir\u00eda a un encuentro con lo trascendente que arrojara un poco de luz.<br \/>\nEl encuentro est\u00e1. La luz, ya veremos.<br \/>\nEntramos en la secci\u00f3n \u00c9l despu\u00e9s de que la parte de los Tiempos nos resumiera un siglo XX en el que la oraci\u00f3n del Padrenuestro es la del <em>\u00cddolonuestro<\/em>, dando a entender que al fin y al cabo preguntamos a obras de nuestras manos o pensamientos como si fueran lo Otro trascendente. Como en ese \u00faltimo poema de la secci\u00f3n anterior \u201cDios dijo <em>no estoy en casa<\/em>\u201d, al comenzar esta parte enfocada en lo trascendente, resulta que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Rez\u00e1bamos la oraci\u00f3n al siempre ausente:<br \/>\nL\u00edbranos, Padre, de nosotros mismos.<\/p>\n<p>Y es que, para el poeta, en su ausencia es cuando m\u00e1s seguros estamos de qui\u00e9nes somos, en soledad, en el caldo de cultivo perfecto de la creaci\u00f3n art\u00edstica.<br \/>\nEl Dios ausente al que se da paso al final de la secci\u00f3n Tiempos se convierte en un T\u00fa necesario en la secci\u00f3n \u00c9l. Necesario porque a alguien hay que dirigirle esta oraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No nos tritures,<br \/>\nSolo r\u00edete un poco mientras corremos en la rueda,<br \/>\nO, mejor, olv\u00eddate como hasta ahora de nuestra existencia,<br \/>\nY sigue ah\u00ed, en tu trono dorado,<br \/>\nMientras nosotros nos retorcemos aqu\u00ed abajo<br \/>\nY te pedimos un \u00faltimo imposible:<br \/>\nQue nos aceptes tal como somos,<br \/>\nCon nuestra absurda necesidad de azar y sentido.<\/p>\n<p>Si Dios es cruel, mejor que siga ausente, como hasta ahora. Nosotros, como ratoncitos en su rueda, no podemos aspirar a otra cosa que a divertir un poco al Creador. Pero se alza una s\u00faplica casi ret\u00f3rica: necesitamos azar y sentido a la vez, y quisi\u00e9ramos encontrarlo en lo trascendente; a ser posible un Trascendente personal que acepte nuestra naturaleza. El poeta no las tiene todas consigo, pero ah\u00ed est\u00e1 la oraci\u00f3n. Son, despu\u00e9s de todo, palabras.<br \/>\nSon, s\u00ed, nada m\u00e1s y nada menos que palabras. Como fueron palabras \u201cFiat lux\u201d. Como fueron palabras \u201cConsumado es\u201d. Como son palabras \u201cS\u00ed, quiero\u201d. Como lo son tambi\u00e9n \u201cAdi\u00f3s\u201d, \u201cGracias\u201d o como lo es cualquier otra que pronuncie una lengua de barro. La lengua ser\u00e1 de barro, s\u00ed, pero las palabras han salido. No solo son creaci\u00f3n, est\u00e1n creando. Cuando preguntan levantan andamios. Cuando cantan se arma un Pentecost\u00e9s y todos entienden aunque no entiendan.<\/p>\n<p>Gracias, Alberto de Frutos, por no callar.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Juan Carlos Mart\u00edn Cobano<br \/>\nLa Cala de Mijas, 2022<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7147 alignleft\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Alberto-de-Frutos-300x169.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Alberto-de-Frutos-300x169.png 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Alberto-de-Frutos-768x433.png 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Alberto-de-Frutos.png 957w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Alberto de Frutos D\u00e1valos, 1979, periodista y escritor madrile\u00f1o, ganador de numerosos premios literarios a lo largo de su trayectoria. Ha sido durante 15 a\u00f1os redactor jefe de la revista <em>Historia de Iberia Vieja<\/em>. Ha publicado varios libros de poes\u00eda, cuentos, novela\u2026, aunque en los \u00faltimos a\u00f1os se le conoce m\u00e1s por sus escritos de divulgaci\u00f3n hist\u00f3rica, en el \u00faltimo de los cuales, <em><a href=\"https:\/\/www.larousse.es\/libro\/libros-ilustrados-practicos\/en-la-escena-del-crimen-dos-siglos-de-cronica-negra-en-espana-eladio-romero-garcia-9788419250674\/\">En la escena del crimen. Dos siglos de cr\u00f3nica negra en Espa\u00f1a<\/a><\/em> (Larousse, 2022) comparte autor\u00eda con Eladio Romero. Adem\u00e1s, colabora con dos revistas destacadas de historia <em>(Historia y Vida <\/em>y<em> Muy Historia)<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poetas como este necesitan de vez en cuando que los rescaten. 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