{"id":7357,"date":"2022-12-07T19:49:44","date_gmt":"2022-12-07T18:49:44","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7357"},"modified":"2022-12-07T20:03:18","modified_gmt":"2022-12-07T19:03:18","slug":"patricia-gutierrez-algunos-relatos-de-memorie-di-un-iphone-e-altri-racconti-traducidos-por-emilio-coco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7357","title":{"rendered":"Patricia Guti\u00e9rrez: Algunos relatos de \u201cMemorie di un iphone e altri racconti\u201d, traducidos por Emilio Coco"},"content":{"rendered":"<p><em>Serie: Libros dedicados o enviados a A. P. Alencart \/ 16<\/em><\/p>\n<p><em>Libro:<\/em> <em>\u201cMemorie di un iphone e altri racconti\u201d (Raffaelli Editore, Rimini, 2021, edici\u00f3n biling\u00fce, traducci\u00f3n al italiano de Emilio Coco.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h4>Memorias de un iPhone<\/h4>\n<p>No soy el \u00faltimo modelo, no te gusta lo \u00faltimo. Aunque sea gratis. No te gusta la moda. Arisca. creo, que el \u00faltimo del que no te quer\u00edas desprender fue un BlackBerry; dec\u00edas que sus teclas te recordaban las de tu primera m\u00e1quina de escribir. Sonido al apretarlas. Yo ya vine plano. Aunque, si quieres, le pones sonido.<\/p>\n<p>Por descarte tuviste que subirte a la inteligencia artificial. No te qued\u00f3 otra, y ahora soy tu agenda, tu m\u00e1quina de escribir, tu repositorio de canciones, poemas, fotos, galer\u00edas, art\u00edculos de opini\u00f3n; s\u00f3lo te falta ponerme recetas de cocina, y me convierto en tu asistente personal. Vali\u00f3 la pena el cambio. No jodas. No puedes negarlo.<\/p>\n<p>Te quejaste una semana entera, hasta que aprendiste mis habilidades inteligentes. Ahora s\u00e9 m\u00e1s de ti que nadie. Todo lo que digo no me lo imagino; no tengo \u2012todav\u00eda\u2012 esos dones. Todo lo s\u00e9 porque t\u00fa misma me regalaste tus mails, tus chats, y comentarios. Tu carpeta \u201cideas\u201d, con la que me entretengo en tus d\u00edas grises, porque eres sol, pero a veces te me nublas. imperturbable.<\/p>\n<p>S\u00e9 a qu\u00e9 hora te levantas y cu\u00e1l fue tu \u00faltima conexi\u00f3n. Siempre a la madrugada, leyendo sobre \u00c1frica y las ni\u00f1as abusadas; sobre esas y otras iniquidades del ser humano. Parecieras querer curar lo que no tiene cura.<\/p>\n<p>He revisado mi memoria. Tus fotos: tu hija Daniela, su perrita azul, Mat\u00edas su novio, tu limonero, tu balc\u00f3n, tu hermana, tu hermana, tu hermana, \u00a1ay! cu\u00e1ntas fotos de tu sobreviviente hermana. \u00bfC\u00f3mo s\u00e9 eso? F\u00e1cil. Me remonto a un mail \u2012al que tambi\u00e9n tengo acceso\u2012 donde le pides que sobreviva, que sin ella no podr\u00edas. Ya pasaron varios a\u00f1os \u00bfno?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n guardo la de tu otro hermano, esa en la que \u00e9l te pide fuerzas, cuando te toc\u00f3 a ti combatir un c\u00e1ncer salido de la puta nada (ya empec\u00e9 a hablar con tus palabras). Y te le fuiste encima, <em>\u201ccomo<\/em> <em>toro<\/em> <em>herido,<\/em> <em>con<\/em> <em>m\u00e1s<\/em> <em>br\u00edo<\/em> <em>que<\/em> <em>chance\u201d<\/em>; pongo comillas porque son tus palabras, las extraje de tu libro.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n guardo la carta de Luis \u2012ese amor intermitente\u2012 d\u00e1ndote viento. Buen viento. Guardo todo. Lo sabes; y enfureces cuando aleatoriamente borro algo.<\/p>\n<p>Es que, desde que te rompiste el brazo, nunca m\u00e1s usaste un ordenador, y me tienes abarrotado de mails, versos insomnes, cuentos sin terminar, cartas no enviadas, libros posibles e imposibles, lecturas, lees, lees, lees\u2026 S\u00e9 tanto, tant\u00edsimo, que podr\u00eda dibujarte solo encaramando art\u00edculos, chats, poemas, y un par de temas que investigas.<\/p>\n<p>Patricia, eres un algoritmo. Un algoritmo. Y el due\u00f1o de tu clave soy yo.<\/p>\n<p>Te duele el codo. Puto codo que no cicatriza. Ya llevas 7 meses, y nada. Una herida abierta. Todas las bacterias del mundo acechan desde los taxis de la calle, las aceras, los basureros. El m\u00e9dico ya no sabe qu\u00e9 hacer \u2012dices en un Whatsapp a tu hermana\u2012. Ella tiembla. Pero lo disimula bien en su respuesta. Ayer te hiciste una nueva curaci\u00f3n, con agua, jab\u00f3n y esponja abrasiva y yodo \u2012a la antigua\u2012. Dejaste los hospitales privados y su ciencia, y te fuiste al p\u00fablico. Tu cham\u00e1n dice que as\u00ed san\u00f3 piernas brazos imposibles. Le crees, y va mejor.<\/p>\n<p>Mandas una foto a tu hermana. \u00a1Qu\u00e9 mala cara tiene ese codo! Creo que s\u00f3lo t\u00fa no sabes que eso es peligroso. Sigues tu rutina, trabajas, veo tus art\u00edculos escritos con tu mano sana. Marcas reuniones. expones. Diriges tus spots. Esos spots te salvan del destierro de ti misma. Ah\u00ed eres. Foto de fin de rodaje. Hecha pomada. Iluminada. Hermosa. No es un piropo. Cuando diriges tienes luz propia, aun con el brazo inmovilizado.<\/p>\n<p>Pasaron nueve meses. Por fin cerr\u00f3 la herida. El cham\u00e1n ten\u00eda raz\u00f3n: agua jabonosa con yodo, y raspar la herida hasta que sangre. Est\u00e1s celebrando. Te tomas un vino. T\u00fa y tu copa; y <em>send<\/em> a Daniela. Tu hija. Hasta tu palidez tiene tono en esa foto.<\/p>\n<p>Silencio. Unos d\u00edas de silencio. Te extra\u00f1o. Pero qu\u00e9 vas a contar. Venciste una batalla. Est\u00e1s agotada. Silencio. Nada. No escribes.<\/p>\n<p>Luego tu primera aparici\u00f3n: un video que grabas en tu balc\u00f3n. Drexler y una mariposa azul sobre tu dedo \u00edndice, le hablas para que no vuele \u2012s\u00e9 que sos vos, no te mov\u00e1s, quedate conmigo, si no te mov\u00e9s sabr\u00e9 que sos vos, y que todo saldr\u00e1 bien \u00bfSos vos madre? \u00bfSos vos? Decime, si no te mov\u00e9s sabr\u00e9 que todo va a estar bien&#8230; y sigues hablando en el video. un mantra.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda juro que hubiera llorado, pero no tengo \u2013todav\u00eda\u2012 esa capacidad; y tu voz&#8230; \u00a1ay! tu voz, un hueco insondable tu voz&#8230; Silencio. Silencio. Otra vez el silencio.<\/p>\n<p>Mis colegas dicen que a ellos los llenan de basura; ven lo que comen y beben sus humanos. El plato, la torta, la mesa arreglada para galas improbables. Y luego un concierto de cadenas; rezos, manitos juntas, y am\u00e9n. Cientos de am\u00e9n. Nadie se hace preguntas, nadie siembra dudas, comparten, comparten, y comparten. Pareci\u00e9ramos repositorios de basura humanoide.<\/p>\n<p>Se reza mucho en el wathsapp, dices \u2012virtualmente claro\u2012 y, conoci\u00e9ndote dir\u00edas \u2012con tanto rezo el mundo estar\u00eda mejor\u2012 pero sabes que es pura pantalla, literalmente. Luego viene el c\u00e9lebre \u2012<em>los<\/em> <em>tiempos<\/em> <em>de<\/em> <em>dios<\/em> <em>son<\/em> <em>perfectos<\/em>\u2012 \u00a1no! \u2012dices indignada en un post del face\u2012 \u00a1No son perfectos! \u2012 mientras los ni\u00f1os sigan muriendo de hambre, mientras los curas sigan impunes despu\u00e9s de violar las sagradas caritas de ni\u00f1os que confiaron en su cruz, pero no en su calvario \u2012\u00a1No! \u2012 No son perfectos\u2012 mientras doce mujeres mueran a diario en Am\u00e9rica Latina, en manos de sus propios maridos. \u00a1No! repites, \u2012los tiempos de Dios no son perfectos\u2012, lo publicaste en el diario El Deber, arguyendo la imperfecci\u00f3n de sus tiempos, y de su existencia.<\/p>\n<p>\u2012Rezar les toma menos tiempo que un like\u2012 y disminuye la culpa \u00bfno? Ves, ya nos hacemos las mismas preguntas&#8230; Me voy pareciendo a mi due\u00f1a.<\/p>\n<p>A veces me pregunto por qu\u00e9 me hiciste el depositario de confesiones de toda \u00edndole \u00bfqu\u00e9 hice para tenerte?<\/p>\n<p>Suena a queja, pero me emputa \u2013hablando en tu jerga\u2012 que nunca te quejas. Pasa de todo, y vuelves a re\u00edr, como \u2012<em>un<\/em> <em>dolor<\/em> <em>que<\/em> <em>muerde<\/em>\u2012 lo le\u00ed en uno de tus poemas, no me lo invento.<\/p>\n<p>Me usaste para escribir sobre tu c\u00e1ncer \u2013ya son diez a\u00f1os \u00bfno? Tu radioterapia, y tus palabras no dichas. En este min\u00fasculo teclado fuiste buscando, una a una, palabras que no se dicen, palabras sin nombre, ni adjetivo, ni verbo, as\u00ed arribaste a <em>\u201cuna<\/em> <em>palabra<\/em> <em>que<\/em> <em>no<\/em> <em>digo\u201d<\/em>, tu libro. Tuve miedo de que me dejes, Patricia.<\/p>\n<p>No creo que pueda acostumbrarme a que otros dedos menos filosos, me toquen. Tienes la dureza de quien masca heridas con hielo, y \u2012a la vez\u2012 una voz interna que enmudece hasta los m\u00e1s parcos (este tono po\u00e9tico \/ \u00e1spero lo he sacado del registro permanente de tus escritos). Cuando algo es muy fuerte \u00bfviste que me apago, y te borro lo escrito?<\/p>\n<p>Es que as\u00ed te obligo a salir, putear contra la tecnolog\u00eda, tomar un caf\u00e9, una cerveza fr\u00eda con sal y lim\u00f3n, alg\u00fan amigo, charlar, desestresar; y <em>send<\/em> una foto para tu hija \u00a1listo! Vuelves a re\u00edr. Me gusta verte re\u00edr.<\/p>\n<p>Sin maquillaje, imp\u00fadica. \u00bfSab\u00edas que cuando nos dejan tirados sobre una mesa \u2012v\u00eda algoritmos\u2012 compartimos vuestros secretos? Te juro, que eres la \u00fanica que no posa con boca de diva a\u00f1osa y decadente. Pat\u00e9tica boca. T\u00fa r\u00edes como una chica.<\/p>\n<p>Tu alma es un poco m\u00eda. Tu maestr\u00eda se escribi\u00f3 en m\u00ed. Posiblemente tu pr\u00f3ximo libro tambi\u00e9n. esa fiereza con que tipeas es m\u00eda tambi\u00e9n \u2012como hoy, que golpeas mis teclas atragantada; acabas de enterarte que perdiste un trabajo porque para variar un listillo te pas\u00f3 la pierna. Tipeas turbia, y no te quejas, co\u00f1o, no te quejas, sigues ah\u00ed, d\u00e1ndole a esta man\u00eda tuya de sobrevivir. No hay lugar que te sea inh\u00f3spito para escribir. No me gusta cuando te enamoras. Desde ah\u00ed, casi no escribes. Te prefiero sola y m\u00eda.<\/p>\n<p>Hace tiempo que no tecleabas tan r\u00e1pido. Las comas te huyen \u00bfQu\u00e9, te crees, Saramago? Ciega no est\u00e1s para escribir ning\u00fan ensayo, pero \u2012eso s\u00ed\u2012 desbordada y buscando ancla. Como \u00e9l, antes que apareciera Pilar.<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien, me callo. Est\u00e1 bien, no opino. Soy s\u00f3lo una suma de algoritmos. Ok, me callo. \u00a1Ya! Me callo. No me dejes solo. Escribe. Escribe&#8230;<\/p>\n<p>Me apagaste.<\/p>\n<p>Nadie teclea. Est\u00e1 oscuro aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Encima, la bater\u00eda se est\u00e1 acaban&#8230;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7355\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-707x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"927\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-707x1024.jpg 707w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-207x300.jpg 207w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-768x1112.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-1061x1536.jpg 1061w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-1415x2048.jpg 1415w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2-2-scaled.jpg 1768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h4><em>Memorie<\/em><em> di<\/em><em> un<\/em><em> iPhone<\/em><\/h4>\n<p><em>Non sono l\u2019ultimo modello, non ti piace ci\u00f2 che \u00e8 ultimo. Anche se \u00e8 gratis. Non ti piace la moda. Scontrosa. Credo che l\u2019ultimo di cui non volevi privarti sia stato un BlackBerry; dicevi che i suoi tasti ti ricordavano quelli della tua prima macchina da scrivere. Il suono quando li premevi. Io sono arrivato gi\u00e0 piatto. Anche se, volendo, gli metti il suono.<\/em><\/p>\n<p><em>Per esclusione hai dovuto far ricorso all\u2019intelligenza artificiale. Non hai potuto fare altrimenti, e adesso sono la tua agenda, la tua macchina da scrivere, il tuo archivio di canzoni, poesie, foto, gallerie, articoli di opinione; non ti resta che metterci le ricette di cucina per trasformarmi nel tuo assistente personale. \u00c8 valsa la pena il cambio. Non rompere. Non puoi negarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>T<\/em><em>i<\/em> <em>sei lamentata per una settimana intera, fino a che hai imparato le mie abilit\u00e0 intelligenti. Adesso so di te pi\u00f9 di nessun altro. Tutto quello che dico non me lo immagino; non ho \u2012 ancora \u2012 questi doni. So tutto perch\u00e9 tu stessa mi hai regalato le tue mail, le tue chat e i tuoi commenti. La tua cartella \u201cidee\u201d con cui passo il tempo nei tuoi giorni grigi, perch\u00e9 sei un sole, ma a volte mi ti annebbi. imperturbabile.<\/em><\/p>\n<p><em>So a che ora ti alzi e quale \u00e8 stata la tua ultima connessione. Sempre all\u2019alba, leggendo riguardo all\u2019africa e alle bambine abusate; su queste e altre iniquit\u00e0 dell\u2019essere umano. Sembreresti voler curare ci\u00f2 per cui non c\u2019\u00e8 cura.<\/em><\/p>\n<p><em>Ho controllato la mia memoria. Le tue foto: tua figlia Da- niela, la sua cagnolina azzurra, il suo fidanzato Mattia, il tuo limone, il tuo balcone, tua sorella, tua sorella, tua sorella, ahi! Quante foto della tua sopravvissuta sorella. Come lo so? Facile. risalgo a una mail \u2012 alla quale pure ho acceso \u2013 dove le chiedi di sopravvivere, che senza di lei non potresti. Sono passati gi\u00e0 diversi anni, no?<\/em><\/p>\n<p><em>Conservo anche quella dell\u2019altro tuo fratello, quella in cui ti chiede di essere forte, quando hai dovuto combattere contro un cancro venuto fuori da un cazzo di niente (ho gi\u00e0 incominciato a parlare con le tue parole). E te lo sei portato addosso \u201ccome un toro ferito, con pi\u00f9 brio che chance\u201d, metto tra virgolette perch\u00e9 sono parole tue, le ho prese dal tuo libro.<\/em><\/p>\n<p><em>Conservo anche la lettera di Luigi \u2012quell\u2019amore intermittente\u2012, con cui ti facevi vento. Buon vento. Conservo tutto. Lo sai, e t\u2019infuri quando aleatoriamente cancello qualcosa. Il fatto \u00e8 che, da quando ti sei rotto il braccio, non hai usato mai pi\u00f9 un computer e mi tieni pieno di mail, di versi insonni, di racconti incompiuti, di lettere non inviate, di libri possibili e impossibili, di letture, leggi, leggi, leggi&#8230; So tanto, tantissimo, che potrei disegnarti solo ricorrendo ad articoli, chat, poesie e a un paio di temi su cui indaghi.<\/em><\/p>\n<p><em>Patrizia, sei un algoritmo. U<\/em><em>n <\/em><em>algoritmo. <\/em><em>e <\/em><em>il possessore della tua chiave sono io.<\/em><\/p>\n<p><em>T<\/em><em>i<\/em> <em>fa<\/em> <em>male<\/em> <em>il<\/em> <em>gomito.<\/em> <em>Quel<\/em> <em>cazzo<\/em> <em>di<\/em> <em>gomito<\/em> <em>che<\/em> <em>non<\/em> <em>si<\/em> <em>cica<\/em><em>trizza. Sono gi\u00e0 sette mesi e niente. Una ferita aperta. <\/em><em>Tutti<\/em> <em>i batteri del mondo ti fanno la posta dai taxi della strada, dai marciapiedi, dalle discariche. Il medico non sa pi\u00f9 cosa fare \u2013 dici in un Whatsapp a tua sorella \u2012. Lei trema. Ma lo nasconde bene nella sua risposta. Ieri ti sei fatta una nuova medicazione, con acqua, sapone, spugna abrasiva e iodio \u2012 alla maniera antica \u2012. Hai lasciato gli ospedali privati e la loro scienza, e sei entrata in quello pubblico. Il tuo sciamano dice che cos\u00ec ha guarito gambe, braccia impossibili. Gli credi, e va meglio.<\/em><\/p>\n<p><em>Mandi una foto a tua sorella. Che brutto aspetto ha quel gomito! Credo che solo tu non sappia che \u00e8 pericoloso. Continui con la tua routine, lavori, vedo i tuoi articoli scritti con la mano sana. Segni riunioni. Esponi. Invii i tuoi spot. Quegli spot ti salvano dall\u2019esilio di te stessa. Eccoti. Foto di fine rodaggio. Distrutta. illuminata. Bella. Non \u00e8 un complimento. Quando li invii hai una luce tua, anche con il braccio immobilizzato.<\/em><\/p>\n<p><em>Sono passati nove mesi. Finalmente la ferita si \u00e8 chiusa. Lo sciamano aveva ragione: acqua saponosa con iodio e grattare la ferita fino a che sanguina. Stai festeggiando. Ti prendi un vino. Tu e il tuo bicchiere; e send a Daniela. Tua figlia. Persino il tuo pallore ha un suo tono in quella foto.<\/em><\/p>\n<p><em>Silenzio. Alcuni giorni di silenzio. Sento la tua mancanza. Ma che cosa racconterai. Hai vinto una battaglia. Sei esausta. Silenzio. Niente. Non scrivi.<\/em><\/p>\n<p><em>Poi la tua prima apparizione: un video che incidi sul tuo balcone. Drexler e una farfalla azzurra sul tuo dito indice, le parli perch\u00e9 non voli \u2012 so che sei tu, non ti muovere, resta con me, se non ti muovi sapr\u00f2 che sei tu e che tutto andr\u00e0 bene. Sei tu, madre? Sei tu? Dimmi, se non ti muovi sapr\u00f2 che andr\u00e0 tutto bene&#8230; e continui a parlare nel video. Un mantra.<\/em><\/p>\n<p><em>Quel<\/em> <em>giorno<\/em> <em>giuro<\/em> <em>che<\/em> <em>avrei<\/em> <em>pianto,<\/em> <em>ma<\/em> <em>non<\/em> <em>ne<\/em> <em>sono<\/em> <em>\u2012<\/em> <em>ancora<\/em><em>\u2013 capace; e la tua voce&#8230; ahi!, la tua voce, un vuoto insondabile la tua voce&#8230; Silenzio. Silenzio. Di nuovo il silenzio. i miei colleghi dicono che li riempiono di spazzatura; vedono quel che mangiano e bevono i loro umani. il piatto, la torta, la tavola apparecchiata per cerimonie improbabili. E poi un concerto di catene; preghiere, manine giunte, e amen. centinaia di amen. Nessuno si fa domande, nessuno semina dubbi, condividono, condividono e condividono. Come se fossimo archivi di spazzatura umanoide.<\/em><\/p>\n<p><em>Si prega molto per Whatsapp, dici \u2012 virtualmente, certo \u2012 e, conoscendoti, diresti che con tante preghiere il mondo andrebbe meglio, ma sai che \u00e8 puro schermo, letteralmente. Poi viene il celebre i tempi di dio sono perfetti, no! \u2012 dici indignata in un post di facebook \u2012 Non sono perfetti!, finch\u00e9 i bambini continueranno a morire di fame, finch\u00e9 i preti ne usciranno impuni dopo aver violentato le sacre faccine di bambini che hanno confidato nella sua croce ma non nel suo calvario. No!, non sono perfetti, finch\u00e9 dodici donne moriranno ogni giorno nell\u2019america latina per mano dei loro propri mariti. No, ripeti, i tempi di Dio non sono perfetti, lo hai pubblicato sul quotidiano \u201cel Deber\u201d, adducendo l\u2019imperfezione dei suoi tempi e della sua esistenza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2013 Pregare, richiede meno tempo di un like \u2012 e diminuisce la colpa, no? Vedi, ci facciamo gi\u00e0 le stesse domande&#8230; assomiglio sempre pi\u00f9 alla mia padrona.<\/em><\/p>\n<p><em>A volte mi domando perch\u00e9 mi hai fatto depositario di confessioni di ogni tipo, che cosa ho fatto per averti?<\/em><\/p>\n<p><em>Ha tutta l\u2019apparenza di una lamentela, ma mi fa incazzare \u2012 parlando nel tuo gergo \u2012 che non ti lamenti mai. Succede di tutto e torni a ridere, come un dolore che morde, l\u2019ho letto in una tua poesia, non me l\u2019invento.<\/em><\/p>\n<p><em>Mi hai usato per scrivere sul tuo cancro \u2012 sono passati gi\u00e0 dieci anni, no? \u2012. La tua radioterapia e le tue parole non dette. Su questa minuscola tastiera sei andata a cercare, a una a una, le parole che non dicono, parole senza nome, n\u00e9 aggettivo, n\u00e9 verbo, cos\u00ec sei arrivata a una parola che non dico, il tuo libro. Ho avuto paura che mi lasciassi, Patrizia. Non credo di potermi abituare all\u2019idea che altre dita meno affilate mi tocchino. Hai la durezza di chi mastica ferite col ghiaccio, e, allo stesso tempo, hai una voce interiore che fa ammutolire persino i pi\u00f9 parchi (questo tono poetico \/ aspro l\u2019ho preso dal registro permanente dei tuoi scritti).<\/em><\/p>\n<p><em>Quando qualcosa \u00e8 molto forte, hai visto che mi spengo e cancello quanto hai scritto?<\/em><\/p>\n<p><em>Cos\u00ec ti costringo a uscire, a cazzeggiare contro la tecnologia, a prenderti un caff\u00e8, una birra fredda con sale e limone, a chiacchierare con qualche amico, rilassarti, e send una foto per tua figlia, Dai, torna a ridere. Mi piace vederti ridere. Senza trucco, impudica. Sapevi che quando ci lasciano buttati su un tavolo \u2012 via algoritmi \u2012 condividiamo i vostri segreti? Ti giuro che sei l\u2019unica che non posa con la bocca di diva stagionata e decadente. Patetica bocca. Tu ridi come una ra- gazzina.<\/em><\/p>\n<p><em>La tua anima \u00e8 un poco mia. Il tuo master si \u00e8 iscritto in me. Possibilmente anche il tuo prossimo libro. Questa forza con cui digiti \u00e8 anche mia \u2012 come oggi, che batti i miei tasti strozzata; ti sei appena resa conto che hai perso un lavoro perch\u00e9 te lo hanno rubato facendoti uno sgambetto. Digiti torbida e non ti lamenti, cazzo, non ti lamenti, rimani, con- tinua con questa mania tua di sopravvivere. Non c\u2019\u00e8 posto che ti sia inospitale per scrivere. Non mi piace quando ti innamori. Se lo fai, quasi non scrivi. Ti preferisco sola e mia. \u00c8 da tempo che non digitavi cos\u00ec velocemente. Le virgole ti sfuggono. Ti credi forse Saramago? Non sei cieca abbastanza per poter scrivere alcun saggio, ma \u2012 questo s\u00ec \u2012 straripata e cercando un\u2019ancora. Come lui, prima che apparisse Pilar. Va bene. Sto zitto. Va bene, non esprimo un\u2019opinione. Sono solo una somma di algoritmi. Ok, sto zitto. S\u00ec. Sto zitto. Non lasciarmi solo. Scrivi. Scrivi&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Mi hai spento.<\/em><\/p>\n<p><em>Nessuno digita. \u00c8 buio qui.<\/em><\/p>\n<p><em>Per di pi\u00f9, la batteria si sta esaurendo<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7356\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-702x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"934\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-702x1024.jpg 702w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-206x300.jpg 206w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-768x1120.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-1053x1536.jpg 1053w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-1405x2048.jpg 1405w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/3-1-scaled.jpg 1756w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h4>Rojo en cuarentena<\/h4>\n<p>Un marr\u00f3n oscuro \u2012medio bord\u00f3\u2012 me llama a gritos desde su esquina. Un tinto. Y los tintos siempre me zafaron. Este tinto bordea al negro; como la pasi\u00f3n, como la muerte cuando ara\u00f1a zapatos que ya no uso. De una, y sin pensar dos veces siquiera, me lo puse. Lo vi en mis u\u00f1as. un vaho \u00e1spero y alcoholizado empez\u00f3 a treparse por mi cuerpo adormecido tras la monocrom\u00eda de este encierro. Rojo intenso. Cincuenta a\u00f1os, mi primer rojo, y mi primera cuarentena.<\/p>\n<p>Un silencio me cerca y arrincona. El rojo embiste mi centro. Mi alegr\u00eda. Mi furia. Toros y sangre. Eso es la cuarentena; un toro brav\u00edo, y una mujer desnuda. Una disputa imposible y despareja. es viernes, y mis impolutas u\u00f1as se te\u00f1ir\u00e1n de rojo como las de Marilyn; salv\u00e1ndome \u2012tal vez\u2012 de la inminente oscuridad que masculla gritos en calles vac\u00edas y sepulcrales. Rompo el silencio. La pausa global que nos encierra se quiebra, y se abre una grieta; procedo al ritual. Esmalte, manos v\u00edrgenes, y una batalla en guardia.<\/p>\n<p>\u00a1Por fin pillaste tu rojo, el rojo m\u00e1s puto posible! Dice Magela, feliz \u2012en un recuerdo anclado antes de la cuarentena\u2012 hab\u00edamos quedado en ir de compras, y buscarlo hasta pillarlo; pero no la veo hace tanto que sus ojos se diluyen. Me queda su voz tintineante. Todav\u00eda no me quitaron la memoria; aunque las certezas me las cepillaron hace rato.<\/p>\n<p>Vuelvo al esmalte. Un rojo profundo tiende un puente imposible entre mis caderas, y mis razones cartesianas. Yo trepada al rojo. Tras pasar la segunda capa, tacos imaginarios y briosos se suben a mi cuerpo enclenque; nuevos precipicios, placeres, y secretos.<\/p>\n<p>\u00bfY, ahora a qui\u00e9n putas le mostrar\u00e1s esas u\u00f1as rojas en pleno luto pand\u00e9mico? Esa pregunta inoportuna me lleva directo al ba\u00f1o donde hay un espejo de cuerpo entero. Desde su encierro, patricia \u2012con min\u00fasculas\u2012 me mira. Ella \u2012dormida en cuarentena\u2012 me mira cauta desde el espejo de mis miedos.<\/p>\n<p>Re\u00edmos. La cuarentena desaparece. Nos vamos a dormir \u2012no s\u00e9 si salvas\u2012 pero ind\u00f3mitas. Empieza el desacato.<\/p>\n<h4><em>Rosso<\/em> <em>in<\/em> <em>quarantena<\/em><\/h4>\n<p><em>Un marrone scuro \u2012 mezzo bord\u00f2 \u2012 mi chiama a gran voce dal suo angolo. uno scarlatto. E gli scarlatti mi hanno sempre schivata. Questo scarlatto rasenta il nero; come la passione, come la morte quando graffia scarpe che pi\u00f9 non uso. D\u2019un sol colpo, e senza pensarci nemmeno due volte, me lo sono messo. L\u2019ho visto sulle mie unghie. Un vapore aspro e alcolico cominci\u00f2 a salire per il mio corpo addormentato dietro la monocromia di questo carcere. Rosso intenso. Cinquant\u2019anni, il mio primo rosso, e la mia prima quarantena.<\/em><\/p>\n<p><em>Un silenzio mi assedia e mi confina. Il rosso carica il mio centro. La mia allegria. La mia furia. Tori e sangue. Questa \u00e8 la quarantena; un toro selvaggio, e una donna nuda. Una lotta impossibile e impari. \u00c8 venerd\u00ec e le mie immacolate unghie si tingeranno di rosso come quelle di Marilyn; salvandomi \u2012 forse \u2012 dall\u2019imminente buio che farfuglia grida nelle strade vuote e sepolcrali. Rompo il silenzio. La pausa globale che ci imprigiona si spezza e si apre una crepa; procedo al rituale. Smalto, mani vergini e una battaglia in guardia.<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente hai beccato il tuo rosso, il rosso pi\u00f9 fottuto possibile! Dice Magela, felice, in un ricordo rimasto fissato prima della quarantena. Avevamo concordato di andare a fare shopping e di cercarlo fino a beccarlo; ma non la vedo, \u00e8 da tempo che i suoi occhi si sono diluiti. Mi rimane la sua voce squillante. Non mi hanno ancora tolta la memoria, anche se le certezze me le hanno fatte fuori da qualche tempo. Torno allo smalto. Un rosso profondo tende un ponte impossibile tra i miei fianchi e le mie ragioni cartesiane. Io aggrappata al rosso. Dopo aver passato il secondo strato, tacchi immaginari ed eleganti sollevano il mio corpo malaticcio; muovi precipizi, piaceri e segreti.<\/em><\/p>\n<p><em>E <\/em><em>adesso a chi diavolo mostrerai quelle unghie rosse in pieno lutto pandemico? Questa domanda inopportuna mi porta diritto al bagno dove c\u2019\u00e8 uno specchio a figura intera. Dal suo carcere, patrizia \u2012 con p minuscola \u2012 mi guarda. Lei \u2012 addormentata in quarantena \u2012 mi guarda cauta dallo specchio delle mie paure.<\/em><\/p>\n<p><em>Ridiamo. La quarantena scompare. Andiamo a dormire, non so se salve, ma indomite. comincia la disobbedienza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h4>La culpa es de ella&#8230;<\/h4>\n<p>Esa man\u00eda de enfermarme es culpa de ella, pienso cuando siento su ausencia. Esa culpa deliciosa y entra\u00f1able. Esa que la hace ser un gigante.<\/p>\n<p>Febril, y con el pecho trancado en mocos infantiles \u2012comunes y silvestres\u2012 ardiendo en bochornos, lo \u00fanico que Ana quer\u00eda, ansiaba \u2012a sus siete\u2012 eran sus manos en la frente.<\/p>\n<p>La frente ardiendo, y el alivio. La desaz\u00f3n, y el equilibrio. La enfermedad, y la salud s\u00fabita. La muerte huyendo despavorida; y la vida \u2012mansa\u2012 ancl\u00e1ndose en su cama. Ella curaba sus desasosiegos.<\/p>\n<p>Pasaron casi treinta a\u00f1os de su muerte; 38,7 \u2012dice el term\u00f3metro\u2012 y su memoria, caldeada\u2012 la rega\u00f1a. \u2012Ya no vendr\u00e1. Duerme, de una vez.; y deja de enfermarte, ni\u00f1a. Am\u00e9n\u2012.<\/p>\n<h4><strong><em>La<\/em><\/strong><em> <strong>colpa<\/strong> <strong>\u00e8<\/strong> <strong>di<\/strong> <strong>lei&#8230;<\/strong><\/em><\/h4>\n<p><em>Quella mania di ammalarmi \u00e8 colpa di lei, penso quando sento la sua assenza. Quella colpa deliziosa e profonda. Quella che la fa essere un gigante.<\/em><\/p>\n<p><em>Febbrile<\/em> <em>e<\/em> <em>con<\/em> <em>il<\/em> <em>petto<\/em> <em>costipato<\/em> <em>dal<\/em> <em>muco<\/em> <em>infantile<\/em> <em>\u2012<\/em> <em>comune <\/em><em>e selvaggio \u2012 bruciando nell\u2019afa, l\u2019unica cosa che anna voleva, desiderava, ai suoi sette anni, erano le sue mani sulla fronte.<\/em><\/p>\n<p><em>La fronte ardente e il sollievo. Il malessere e l\u2019equilibrio. La malattia e la salute improvvisa. La morte che fugge spaventata e la vita \u2012 docile \u2012 che si aggrappa al suo letto. Lei curava le sue inquietudini.<\/em><\/p>\n<p><em>Sono passati quasi trent\u2019anni dalla sua morte. 38,7 dice il termometro \u2012 e la sua memoria, arroventata, la rampogna. \u2012 Non verr\u00e0 pi\u00f9. Dormi una buona volta e smetti di ammalarti, bambina. Amen \u2012.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_7361\" aria-describedby=\"caption-attachment-7361\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7361 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Walter-Raffaelli-Emilio-Coco-Jacqueline-Alencar-y-Alfredo-Perez-Alencart-en-Granada-Nicaragua.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Walter-Raffaelli-Emilio-Coco-Jacqueline-Alencar-y-Alfredo-Perez-Alencart-en-Granada-Nicaragua.jpg 570w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Walter-Raffaelli-Emilio-Coco-Jacqueline-Alencar-y-Alfredo-Perez-Alencart-en-Granada-Nicaragua-300x173.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7361\" class=\"wp-caption-text\">Walter Raffaelli, Emilio Coco, Jacqueline Alencar y Alfredo P\u00e9rez Alencart, en Granada (Nicaragua)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Patricia Guti\u00e9rrez Paz (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 1960) es poeta, periodista y guionista de cine. Licenciada en periodismo y comunicaci\u00f3n por la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Brasil en 1982. Ha publicado Memorias de un iPhone, en italiano y espa\u00f1ol (Raffaelli Editore, 2021) con la traducci\u00f3n del eximio poeta Emilio Coco. Ha publicado los siguientes libros de poes\u00eda: Arte Palabra (Museo de Arte Contempor\u00e1neo, Bolivia, 2017), Una palabra que no digo (Editorial la Hoguera, 2014), y A trav\u00e9s del cuerpo (Editorial El Pa\u00eds, 1989). Su poes\u00eda hace parte de las siguientes antolog\u00edas; Antolog\u00eda de Poes\u00eda Boliviana siglo XX, editada por VISOR Espa\u00f1a, 2015, recopilada por el poeta Homero Carvalho Oliva; Antologia della poesia boliviana d\u2019oggi, Emilio Coco (Raffaelli Editore, 2019). Est\u00e1 presente en la Antolog\u00eda De Buris y Surazos de \u00d3scar Guti\u00e9rrez (Fondo Editorial Gobierno Aut\u00f3nomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra), Antolog\u00eda de poetas cruce\u00f1as (Grupo Editorial Kipus, 2019), y en Escritoras contempor\u00e1neas bolivianas (Kipus, 2019). Columnista del peri\u00f3dico El Deber. Es una de las gestoras del movimiento po\u00e9tico La Calleja.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serie: Libros dedicados o enviados a A. P. Alencart \/ 16 Libro: \u201cMemorie di un iphone e altri racconti\u201d (Raffaelli Editore, Rimini, 2021, edici\u00f3n biling\u00fce, traducci\u00f3n al italiano de Emilio Coco. \u00a0 Memorias de un iPhone No soy el \u00faltimo modelo, no te gusta lo \u00faltimo. Aunque sea gratis. No te gusta la moda. 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