{"id":7531,"date":"2023-02-01T19:20:23","date_gmt":"2023-02-01T18:20:23","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7531"},"modified":"2023-02-01T19:20:23","modified_gmt":"2023-02-01T18:20:23","slug":"jesus-urzagasti-la-hermosura-de-la-tierra-y-otros-poemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7531","title":{"rendered":"Jes\u00fas Urzagasti: \u2018La hermosura de la tierra\u2019 y otros poemas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tiber\u00edades agradece al poeta A. P. Alencart por permitirnos difundir una muestra po\u00e9tica del narrador, periodista y poeta boliviano Jes\u00fas Urzagasti (1941 \u2013 2013), adem\u00e1s de cedernos unas fotos in\u00e9ditas tomadas en Salamanca<\/em><\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>LA HERMOSURA DE LA TIERRA <\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La tierra es hermosa sobre todo cuando se oye tu voz.<br \/>\nMi coraz\u00f3n es un ave que te reconoce en las sombras.<br \/>\nQuiero dormir confiado en la piedra de mi sollozo<br \/>\ntal vez enterrado en la profunda hora de tu consuelo.<br \/>\nSe ha detenido mi enloquecida carrera en este valle hermoso<br \/>\ncomo si al fin la violencia del sue\u00f1o me desatara<br \/>\nal rumor presentido y encarnado del milagro final.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>LA JORNADA<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Larga y aparentemente in\u00fatil es la jornada de los p\u00e1jaros<br \/>\nbreve y contundente la del que camina al borde del abismo<br \/>\nal final s\u00f3lo quedan los cerros y las llanuras infinitas<br \/>\nla noche que se ha de repetir con sus inauditas floraciones<br \/>\nlas trenzas de las muchachas en las siestas del verano<br \/>\nel mundo redondo y la tierra alumbrada por astros remotos<br \/>\ny el hotel de una ciudad lejana que alguna vez te alberg\u00f3<br \/>\nsin medir las consecuencias de tu mirada de animal ciego.<br \/>\nEso queda al final y la voz que no es la misma de anta\u00f1o<br \/>\ny la historia como un bosque que crece bajo otras lluvias<br \/>\ny los caminos de bordes colorados para detener la locura<br \/>\ntodo junto no alcanza para silbar y caminar por las calles<br \/>\ntodo lo reunido cabe en la tos y en la campera a\u00fan mojada<br \/>\ntodo en la cabeza en los tendones en los cabellos crecidos<br \/>\nen la guitarra que se desmorona entre molles y sauces<br \/>\nen la embriagadora dicha que sopla libre y fraternal<br \/>\nincluida la mano franca de tantas ausencias redimidas.<br \/>\nPero el que te so\u00f1\u00f3 galopando como potro ind\u00f3mito<br \/>\nconserva la joya resplandeciente de las premoniciones<br \/>\nla mujer encarnada una y otra vez en el alba indecisa<br \/>\nla palabra que se parapet\u00f3 en el silencio para hacer fuego<br \/>\nuna y otra vez sobre las causas ef\u00edmeras una y otra vez<br \/>\nhasta despertarte arrimado a luz volando como un p\u00e1jaro.<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>EL VIAJERO EN LA NOCHE<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Como aquellos que habi\u00e9ndolo cedido todo al destino<br \/>\ncuidan que su raza no sea pervertida por otra ilusi\u00f3n,<br \/>\nas\u00ed tambi\u00e9n el esp\u00edritu decidi\u00f3 ser la m\u00fasica de lo innombrable.<br \/>\nEscrito como estaba el sufrido viento de otras edades<br \/>\nen el vientre de tu ser, resulta natural este aroma desconocido.<br \/>\nEntonces llueve y los caminos humanos asumen un aire sagrado<br \/>\nque dulcifica y fortalece a quien ha elegido el suyo.<br \/>\nLejanos campos de la vida se zambullen e esta hora<br \/>\nenorgullecida por su inocencia. Lujosos \u00e1rboles<br \/>\nalabados por una pena insondable participan de esta quimera.<br \/>\nOh! Viajero, una ley elemental de la naturaleza dice<br \/>\nque un hombre en sus cabales s\u00f3lo puede amar. Perseguido<br \/>\npor lo inhumano, seducido por la secreta melod\u00eda de las cosas,<br \/>\ncomienza a amar este milagroso quehacer que termina<br \/>\nall\u00e1 donde el ojo ciego de la noche inspira respeto.<br \/>\nS\u00f3lo en la lejan\u00eda un lenguaje divino nos habla de redenci\u00f3n,<br \/>\npero la presencia del mundo todo lo traduce en silencio.<br \/>\nTurbado por el peso de semejante mirada, s\u00f3lo te auxilia<br \/>\nel silencio de los astros, recordado paisaje de la luz.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7528\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-735x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"892\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-735x1024.jpg 735w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-215x300.jpg 215w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-768x1070.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2.jpg 840w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>COYOAC\u00c1N<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Sab\u00eda que deb\u00eda caminar de una esquina a otra<br \/>\naligerado del peso formal que delata a los viajeros<br \/>\nya no tienes pa\u00eds me dije y caminas por un bello pa\u00eds<br \/>\nsin sombra ni recuerdos de paisajes florecientes<br \/>\nal fin volver\u00e1s a ser una entidad muda y melanc\u00f3lica<br \/>\ndebajo todo es h\u00famedo y no fluye ninguna amenaza<br \/>\npara el que gobierna su locura y se abandona al sue\u00f1o<br \/>\narriba el cielo es luminoso y las aves s\u00f3lo son aves<br \/>\npara estos sonidos apenas se necesita un mediador<br \/>\nun caminante que nunca escuch\u00f3 nada en la tierra<br \/>\nun caballo y un tren una plaza y una vaga librer\u00eda<br \/>\nquiz\u00e1s as\u00ed responder\u00edas feliz a las voces de ayer<br \/>\ntodo es un sue\u00f1o para el equilibrista venido a menos<br \/>\nlos sones de una orquesta popular el ni\u00f1o la manzana<br \/>\nel muerto con su viol\u00edn el callado \u00e1rbol de la noche<br \/>\ncruzo de una esquina a otra y veo cuatro polic\u00edas<br \/>\nnunca estuve aqu\u00ed nunca estuve all\u00e1 nunca estuve<br \/>\nel aire es \u00fatil y la mec\u00e1nica de los sue\u00f1os tambi\u00e9n<br \/>\nnunca llegu\u00e9 a saber tanto de m\u00ed nunca me lo dijeron<br \/>\nser\u00e1 por eso que estiro los brazos y siento el agua<br \/>\ny desciendo como todo el mundo y me acomodo el ojo<br \/>\ncomo un inofensivo intruso que ha de retornar al hotel.<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>CONFUSION PRIMAVERAL<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cu\u00e1ntas veces me habr\u00e9 levantado en la noche<br \/>\na escuchar el paso del tiempo entre las frondas<br \/>\ncomo si fuese imposible hacerlo desde la cama<br \/>\ncon los ojos insomnes abiertos en la oscuridad.<br \/>\nAhora estoy oyendo con mi inocente nariz<br \/>\nel latido de las cosas retenidas por el recuerdo<br \/>\najeno al tr\u00e1nsito de tantas palabras inm\u00f3viles<br \/>\nhacia las azules ondulaciones de otro cuerpo.<br \/>\nPrimera confusi\u00f3n primaveral sin atenuantes.<br \/>\nEl mundo es tan bello e insignificante<br \/>\nque cabe en cualquier parte<br \/>\ncon su estatura de sombras.<br \/>\nPor eso estamos en \u00e9l los que no tenemos nada.<br \/>\nSi s\u00f3lo fuera cuesti\u00f3n de pasar entre las frondas<br \/>\nel enigma estar\u00eda resuelto.<br \/>\nNo habr\u00eda necesidad de calzarse las pantuflas<br \/>\ny abrir las ventanas.<br \/>\nEl mundo quedar\u00eda atrapado<br \/>\nen los inciertos engranajes de la realidad.<br \/>\nEn la seductora inercia de vivir<br \/>\na contramano del tiempo verdadero.<br \/>\nA salvo de los descalabros<br \/>\nque traman por su cuenta los sue\u00f1os.<br \/>\nSin los afluentes invisibles de la inmensidad.<br \/>\nAl mero abrigo de los noticieros matutinos.<br \/>\nDebo decir entonces que abandon\u00e9 el lecho<br \/>\nporque alguien volte\u00f3 un frasco en la cocina<br \/>\ntropez\u00f3 con un banco al salir de la biblioteca<br \/>\ny se march\u00f3 sin descifrar<br \/>\nlos vagos s\u00edntomas de mi atrofia<br \/>\no ponderar el capricho de franquear<br \/>\nel umbral de otra vida.<br \/>\nSentado en la silla amarilla<br \/>\ncon un jarro de barro en las manos<br \/>\nsiento algo intacto en mis adentros<br \/>\ncuando entre las frondas pasa el tiempo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7529\" aria-describedby=\"caption-attachment-7529\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7529\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-Jesus-Urzagasti-y-Jacqueline-Alencar-Calle-de-la-Compania-2000-1024x706.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"441\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-Jesus-Urzagasti-y-Jacqueline-Alencar-Calle-de-la-Compania-2000-1024x706.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-Jesus-Urzagasti-y-Jacqueline-Alencar-Calle-de-la-Compania-2000-300x207.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-Jesus-Urzagasti-y-Jacqueline-Alencar-Calle-de-la-Compania-2000-768x530.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Alfredo-Perez-Alencart-Jesus-Urzagasti-y-Jacqueline-Alencar-Calle-de-la-Compania-2000.jpg 1335w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7529\" class=\"wp-caption-text\">Alfredo P\u00e9rez Alencart, Jes\u00fas Urzagasti y Jacqueline Alencar (Calle de la Compa\u00f1\u00eda, 2000)<\/figcaption><\/figure>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>MI HABITACI\u00d3N<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Mi habitaci\u00f3n es lluviosa como las tierras del sur<br \/>\ny en noches de luna<br \/>\ncon sus altos y sombr\u00edos \u00e1rboles<br \/>\nparece una estancia<br \/>\nsalida de un sue\u00f1o anterior al tiempo.<br \/>\nDe sus paredes cuelgan bejucos fosforescentes<br \/>\nsombreros llicas espuelas bridas yesqueros<br \/>\ny en sus estanter\u00edas libros antiguos<br \/>\ny viejas herramientas<br \/>\nhablan de la precisi\u00f3n de un oficio<br \/>\nque levanta vuelo desde las manos<br \/>\nhacia un inefable idioma desconocido.<br \/>\nCuando llega el verano<br \/>\naqu\u00ed la vida es tan clara<br \/>\nque las palabras reverberan<br \/>\nbajo un sol de fuego<br \/>\ny el mundo aceza como un perro cansado.<br \/>\nTodos han pasado<br \/>\nsolos o acompa\u00f1ados<br \/>\npor esta lluviosa habitaci\u00f3n<br \/>\nsin saber si quien la ocupa es un caracol<br \/>\no un animal de estirpe no catalogada<br \/>\nhabituado a peligros que no se nombran<br \/>\ny m\u00e1s denso que los ojos del misterio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>CORRESPONDENCIAS <\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Iremos a un pa\u00eds de hermosos \u00e1rboles<br \/>\ncruzaremos su ancho r\u00edo<br \/>\ny en la isla de arena<br \/>\nestaremos desnudos<br \/>\nmirando los caballos<br \/>\nenloquecidos en el horizonte.<br \/>\nEl agua caliente<br \/>\nel fresco aire<br \/>\nllegar\u00e1n y pasar\u00e1n<br \/>\nd\u00eda y noche<br \/>\ncon su incesante follaje invisible.<br \/>\nNo volveremos nunca de ese pa\u00eds<br \/>\nal que todav\u00eda no hemos ido.<br \/>\nNos quedaremos all\u00ed<br \/>\ncomo rehenes nocturnos del verano<br \/>\ny s\u00f3lo al alba reconoceremos<br \/>\nla belleza de sus habitantes<br \/>\ncon la mirada del amor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>MEDIOD\u00cdA EN RETIRO <\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La luz viene con el polen del universo<br \/>\natraviesa los mares penetra las ciudades<br \/>\nllega a los confines de una tierra sin nombre.<br \/>\nLlueve entonces con el ardor de la primera vez<br \/>\nen los amplios corredores de una casa abandonada<br \/>\nel aliento primaveral detiene sus tibias alas<br \/>\nnada m\u00e1s que una tregua es este aprendizaje<br \/>\nentre los inasibles materiales de la memoria<br \/>\ny la geograf\u00eda adusta de un pa\u00eds que no reconoces.<br \/>\nApareces t\u00fa aligerada de sombras y de sonidos<br \/>\ntodo levanta vuelo menos tu imagen luminosa<br \/>\nas\u00ed quedamos con el perfil de lo interminable<br \/>\ny entramos en la noche con un ramo de flores<br \/>\ny salimos hacia el d\u00eda que la inocencia alimenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_7530\" aria-describedby=\"caption-attachment-7530\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7530\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-Zulma-Montero-y-Jesus-Urzagasti-en-casa-de-la-familia-Alencart-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1024x629.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-Zulma-Montero-y-Jesus-Urzagasti-en-casa-de-la-familia-Alencart-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1024x629.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-Zulma-Montero-y-Jesus-Urzagasti-en-casa-de-la-familia-Alencart-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-300x184.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-Zulma-Montero-y-Jesus-Urzagasti-en-casa-de-la-familia-Alencart-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-768x471.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-Zulma-Montero-y-Jesus-Urzagasti-en-casa-de-la-familia-Alencart-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1536x943.jpg 1536w, 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ganando<br \/>\nlo que no tuve y lo que no pod\u00eda tener.<br \/>\nEs mucha dosis digo para mi capote<br \/>\nquedar a la orilla del camino<br \/>\nsin deber un comino.<br \/>\nPoni\u00e9ndose la mano al pecho<br \/>\nel novato en estas lides reconocer\u00eda<br \/>\nla notoria ventaja de los hechos<br \/>\nque hablan por s\u00ed solos<br \/>\nque no necesitan registrar<br \/>\nel inestable perfil de los protagonistas<br \/>\nni sus recodos cerrados por inventario.<br \/>\nEn cambio, a m\u00ed me asalta la sospecha<br \/>\nde haber hallado a la hija de la lagartija<br \/>\ndurmiendo en el bolsillo de mi campera<br \/>\na falta de una piedra caliente en la playa.<br \/>\nRosal\u00eda \u2014as\u00ed la llamaban los muchachos<br \/>\nayer se mud\u00f3 de barrio sin meter bulla<br \/>\nso\u00f1ando con aires nuevos en rotondas<br \/>\ncalles y mercados conocidos por viejos.<br \/>\nChueca o derecha Rosal\u00eda la bella<br \/>\nse fue sin decir para d\u00f3nde.<br \/>\nQue yo recuerde al menos<br \/>\nnunca se vio por estos lados<br \/>\na una joven e intacta lagartija<br \/>\ncaminar con el garbo de una vampiresa<br \/>\ny mirar con esos ojos de profesora rural.<br \/>\nEl vecino que la empleaba en su almac\u00e9n<br \/>\nech\u00f3 un vistazo a la mercader\u00eda. Luego habl\u00f3<br \/>\na calz\u00f3n quitado con la madre de Rosal\u00eda<br \/>\ncada uno con su tajada \u2014era lo que cab\u00eda<br \/>\ncuando la fruta se cayera de madura.<br \/>\nSe burlaron del subrepticio acuerdo<br \/>\nlos galanes que nunca faltan<br \/>\nni se pierden bocado gratis<br \/>\nen la coronaci\u00f3n de las reinas.<br \/>\nTodos sab\u00edan lo que iba a pasar<br \/>\nmenos la loca de Rosal\u00eda y yo.<br \/>\nEso lo not\u00e9 la \u00faltima vez que hablamos en la pulper\u00eda.<br \/>\nPor eso mismo no pas\u00f3 lo que pod\u00eda pasar.<br \/>\nYo hab\u00eda nacido en tiempos en que las<br \/>\nlagartijas eran pre\u00f1adas por el viento.<br \/>\nAs\u00ed que cuando le o\u00ed decir en la tremolina nocturna<br \/>\nel hurac\u00e1n me confundi\u00f3 con su iguana<br \/>\nme pareci\u00f3 asistir al \u00faltimo milagro<br \/>\nque no merec\u00edan millones de incr\u00e9dulos.<br \/>\nAgradec\u00ed a Rosal\u00eda por no ser uno del mont\u00f3n.<br \/>\nme mir\u00f3 como suele mirar una lagartija<br \/>\ndesde el fondo del mediod\u00eda<br \/>\ninm\u00f3vil en su reino de luz<br \/>\nsin el parpadeo de las sombras.<br \/>\nEntonces volv\u00ed a pensar<br \/>\nen el tesoro que nunca tuve<br \/>\nalgo grato para quien vino al mundo<br \/>\na echar de menos la palabra perdida.<br \/>\nCuando era mozo de hacha y raja<br \/>\nla busqu\u00e9 entre metales enterrados<br \/>\nsegu\u00ed sus rastros en los carahuatales<br \/>\nhice lo que pude en lo duro y en lo oscuro<br \/>\nhasta descifrar en los camalotes del Pilcomayo<br \/>\nla biograf\u00eda de los que la pronunciaron.<br \/>\nMe par\u00e9 fatigado cuando descubr\u00ed<br \/>\nque las cosas perdidas van a parar<br \/>\na un sitio seguro pero desconocido.<br \/>\nDonde se halla lo que se pierde.<br \/>\nDonde se pierde lo que se halla.<br \/>\n\u00bfEs distinto lo id\u00e9ntico a lo similar?<br \/>\nMe da lo mismo que se parezcan o no.<br \/>\nEchar de menos la palabra perdida<br \/>\nacompa\u00f1ado de una lagartija amiga<br \/>\ndesata mi melancol\u00eda ov\u00edpara \u2014ahora lo s\u00e9.<br \/>\nY se lo dije a Rosal\u00eda cuando encontr\u00e9<br \/>\nen el bolsillo de mi campera<br \/>\nla llave que nunca busqu\u00e9.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7519\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-700x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"936\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-700x1024.jpeg 700w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-205x300.jpeg 205w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-768x1123.jpeg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-1050x1536.jpeg 1050w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5.jpeg 1094w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>UN HOMBRE EN LA OSCURIDAD<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No es nada del otro mundo<br \/>\nimaginar a un hombre perdido en la noche<br \/>\nla cosa es mirarlo en un cementerio a oscuras<br \/>\ncon un tacho de agua en la mano izquierda<br \/>\nuna pala en la mano derecha<br \/>\ny un machete en la cintura.<br \/>\nEn cambio, t\u00fa has visto reverberar<br \/>\nescenarios m\u00e1s bellos bajo las nubes errantes<br \/>\nun corredor lleno de flores, por ejemplo<br \/>\no sillas de mimbre y persianas oscilando<br \/>\nentre la brisa de enero<br \/>\ny la vida en pa\u00f1os menores.<br \/>\nSab\u00edas que la bienvenida de tus amigos<br \/>\nte anticipaba la canci\u00f3n del adi\u00f3s.<br \/>\nMa\u00f1ana retornar\u00e1s al reino de las obligaciones<br \/>\n\u2014una muchacha se quedar\u00e1 en la provincia<br \/>\ny encontrar\u00e1s fogosos amores<br \/>\nen ciudades que parecen barcos a la deriva.<br \/>\nMientras averiguas por tu cuenta<br \/>\nen qu\u00e9 consiste el misterio de todo<br \/>\nlas preguntas de doble filo no te conciernen<br \/>\ny en tus ojos de animal en celo<br \/>\nondula la geograf\u00eda del para\u00edso.<br \/>\nM\u00e1s te vale llevar una valija ligera<br \/>\nte lo digo yo que me quit\u00e9 el sombrero<br \/>\nante el hombre que desbroza una tumba<br \/>\nmira que de repente pone los brazos en jarras<br \/>\nla luna colorada iluminando el monte<br \/>\nlo ha dejado como un ni\u00f1o asombrado<br \/>\neso no lo podr\u00edas adivinar ni siendo brujo<br \/>\nal igual que tantas cosas<br \/>\nque suceden sin hacer ruido.<br \/>\nM\u00e1s temprano que tarde<br \/>\nvolver\u00e1s a buscar lo perdido<br \/>\na descubrir un hombre en la oscuridad<br \/>\ncon su atado de coca y su cigarrillo apagado.<br \/>\nOjal\u00e1 escupiera sobre los yuyos o aullara<br \/>\nen su idioma sin palabras. Nada de nada.<br \/>\nLe basta con que los sepulcros<br \/>\nsean el eco de un silencio primitivo<br \/>\ndonde no entran las penas del mundo.<br \/>\nEn el tuyo tampoco caben las desdichas ajenas<br \/>\nsin duda te ayuda la pinta de individuo feliz<br \/>\nque sube de un brinco al \u00faltimo tren nocturno<br \/>\ny desciende por escalinatas de acero.<br \/>\nNo te conozco para decirte lo que te digo<br \/>\ndel hombre metido en el cementerio en sombras<br \/>\nel suyo es un gesto que sale del fondo de la vida<br \/>\ny se diluye en la hondura de un mundo ausente.<br \/>\nMe hubiera gustado beber cerveza contigo<br \/>\nantes de mirar al hombre trabajando de noche.<br \/>\nAhora deber\u00e1s caminar mucho para encontrarme<br \/>\npernoctar en hoteles como un aut\u00e9ntico solitario<br \/>\ny cruzar miradas c\u00f3mplices<br \/>\ncon mujeres que nunca van solas.<br \/>\nTe hace falta lo que a m\u00ed me sobra<br \/>\npor eso no le digo nada al hombre del cementerio<br \/>\ncuesti\u00f3n de tacto y olfato para orillar el abismo<br \/>\nprescindiendo de bagatelas que a\u00fan te incumben.<br \/>\nCierta tristeza ocultas al hablar con tus amigos<br \/>\nporque ni siquiera sabes qui\u00e9n eres<br \/>\nsalvo un viajero desenfadado<br \/>\nmejor no te salgas de la ruta convenida<br \/>\nmira que el hombre de las covachas<br \/>\npodr\u00eda botar pala y machete y sentirse cohibido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_7532\" aria-describedby=\"caption-attachment-7532\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7532\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/6-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-Urzagasti-Pepe-Ledesma-y-Jose-Luis-Sevilla-fuera-de-la-Casa-de-las-Conchas-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1-1024x583.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/6-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-Urzagasti-Pepe-Ledesma-y-Jose-Luis-Sevilla-fuera-de-la-Casa-de-las-Conchas-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1-1024x583.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/6-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-Urzagasti-Pepe-Ledesma-y-Jose-Luis-Sevilla-fuera-de-la-Casa-de-las-Conchas-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1-300x171.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/6-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-Urzagasti-Pepe-Ledesma-y-Jose-Luis-Sevilla-fuera-de-la-Casa-de-las-Conchas-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1-768x437.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/6-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-Urzagasti-Pepe-Ledesma-y-Jose-Luis-Sevilla-fuera-de-la-Casa-de-las-Conchas-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1-1536x875.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/6-Carmen-Ruiz-Barrionuevo-Urzagasti-Pepe-Ledesma-y-Jose-Luis-Sevilla-fuera-de-la-Casa-de-las-Conchas-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1.jpg 2003w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7532\" class=\"wp-caption-text\">Carmen Ruiz Barrionuevo, Urzagasti, Pepe Ledesma y Jos\u00e9 Luis Sevilla, fuera de la Casa de las Conchas (foto de Jacqueline Alencar, 2000)<\/figcaption><\/figure>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>LOS CAMPOS OLVIDADOS<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Una voz largo tiempo oculta en los \u00e1rboles<br \/>\nme habla de los sagrados sentimientos, de la copa azul,<br \/>\ncuando la humidad desciende a la tierra amada.<br \/>\nQuiz\u00e1s llueve mansamente, quiz\u00e1s amo todav\u00eda<br \/>\nlas tiernas maneras que tiene la vida conmigo.<br \/>\nCamino torpemente nombrado, no me dejes<br \/>\ny deja que alumbre tu misterio con mi voz ciega.<br \/>\nMe acerco al final cierto y la unidad me abraza<br \/>\naunque nada llevo en las manos<br \/>\nni la belleza que apacienta los secretos de la tierra<br \/>\nni aquel canto que en un sollozo la juventud me prometiera.<br \/>\nDesde un d\u00eda nocturno te habla mi coraz\u00f3n.<br \/>\nCaen los frutos a su tiempo en la pl\u00e1cida tierra.<br \/>\nLo vivido ha engendrado una criatura desconocida,<br \/>\nmi pecho se rompe por su impulso cristalino<br \/>\ny le ofrece el silencio que gobierna a los astros.<br \/>\n\u00a1Oh! Viajero, una ley elemental de la naturaleza dice<br \/>\nque un hombre en sus cabales s\u00f3lo puede amar. Perseguido<br \/>\npor lo inhumano, seducido por la secreta melod\u00eda de las cosas,<br \/>\ncomienza a amar este milagroso quehacer que termina<br \/>\nall\u00e1 donde el ojo ciego de la noche inspira respeto.<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\">\n<strong>SOLEDAD<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Antigua maga que s\u00f3lo canta en el desierto<br \/>\ntan d\u00f3cil t\u00fa y tan b\u00e1rbara en primavera.<br \/>\nEst\u00e1s all\u00ed donde indecisa crece la penumbra<br \/>\nbuscando una efigie en la espesura de la vida.<br \/>\nA medianoche te desentierran los recuerdos.<br \/>\n\u00bfRetornar\u00e1 caliente el verano? \u00bfCaminar\u00e1s<br \/>\ndesnuda en la memoria de los desalentados?<br \/>\nSoledad compa\u00f1era amable de los r\u00e9probos<br \/>\nla rutina te esconde y las colinas tambi\u00e9n.<br \/>\nSumergida como un talism\u00e1n en el bosque<br \/>\nacumulas el memorable zumbido de la palabra<br \/>\ny la velocidad de la piedra privada de nombre.<br \/>\n\u00bfDescender\u00e1s del monte con tu falda de franela?<br \/>\n\u00bfEntrar\u00e1s sola en la c\u00e1mara del m\u00e1s oscuro rey?<br \/>\nSoledad en un lejano atardecer de oro<br \/>\nque la fiesta se prolongue entre los \u00e1rboles<br \/>\nal fin y al cabo eres la que nunca falla:<br \/>\ncuando la hermosura repentinamente se agosta<br \/>\napareces inocente como el alma de los campos.<br \/>\nNovia burlada o muchacha que jam\u00e1s enga\u00f1a<br \/>\nen la soledad de una habitaci\u00f3n eres Soledad<br \/>\nsin sombra de llanto ni usada por el espanto<br \/>\nnegra cabellera crecida debajo de los r\u00edos<br \/>\nhambrienta de verdad y abierta a los caminos.<\/p>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong><br \/>\nLA CIUDAD ETERNA<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pienso en Atenas y en los ojos que la divisaron<br \/>\nen la dorada antig\u00fcedad y en los tiempos que corren.<br \/>\nRecuerdo la Atenas que ver\u00e1n los que a\u00fan no existen<br \/>\najenos a la ira o la protecci\u00f3n de enigm\u00e1ticos dioses.<br \/>\nPienso en m\u00ed mismo que estando vivo no la conozco<br \/>\ny apenas imagino su vegetaci\u00f3n y el idioma vetusto<br \/>\nde sus esplendores y la oscuridad de los b\u00e1rbaros<br \/>\nque alguna vez la asediaron para profesarle amor.<br \/>\nAtenas creci\u00f3 entre veranos adornados de mitos vivos<br \/>\nmiradas de muertos y luminarias detenidas en el mar<br \/>\ny la remota semejanza con ciudades que nadie so\u00f1\u00f3.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 asombrarme de que me ate a ella algo m\u00e1s<br \/>\nque la fantas\u00eda del pasado librado a la premonici\u00f3n?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 negarme a la s\u00fabita invenci\u00f3n de un puente<br \/>\na una imagen por donde cruzan multitudes vigorosas<br \/>\nsalidas de la nada y seducidas por el sonido del vac\u00edo?<br \/>\nDe Par\u00eds conservo el aromoso emblema primaveral<br \/>\nel oto\u00f1o y el crudo invierno que los amantes adoran<br \/>\nel desencuentro amarrado a una dulce y voraz lengua<br \/>\nlos luminosos extremos cuajados de m\u00fasica y polen<br \/>\nlas piedras del cielo dormidas en la tierra fosforescente.<br \/>\nLa camin\u00e9 con esmero de animal entendido en prodigios<br \/>\ny la convert\u00ed en lo que soy: ausencia de otro tiempo.<br \/>\nLa mir\u00e9 mientras me albergaba a un costado de su r\u00edo<br \/>\ny la volv\u00ed a sentir en la algarab\u00eda de un hermoso ayer<br \/>\nmetr\u00f3poli arduamente pulida por tantos desconocidos.<br \/>\nAtenas y Par\u00eds nada me proponen en esta urbe andina<br \/>\nsalvo reclamar una intensidad de mar y noche en vela<br \/>\nquiz\u00e1 un viento de sue\u00f1o que alborota a los transe\u00fantes<br \/>\nembriagados en otros bulevares de la Ciudad Luz<br \/>\no en la urbe griega propicia a cualquier turbulencia<br \/>\ndel invisible misterio acumulado en tantas edades.<br \/>\nNada me dicen y sin embargo un hombre cada noche<br \/>\nabre una puerta de la rue Saint Denis. En el piso<br \/>\nsuperior lo aguarda una mujer desnuda. Lo esper\u00f3<br \/>\nsiempre con el susurro de las l\u00e1mparas apagadas.<br \/>\nLo aguardar\u00e1 como una estatua cubierta de lianas.<br \/>\nEn el curso de tantos siglos aprendieron a repetirse<br \/>\ny son los desaforados que a\u00f1aden luz a la oscuridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_7521\" aria-describedby=\"caption-attachment-7521\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7521\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/7-Jesus-Urzagasti-en-la-calle-de-la-Compania-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1024x609.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/7-Jesus-Urzagasti-en-la-calle-de-la-Compania-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1024x609.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/7-Jesus-Urzagasti-en-la-calle-de-la-Compania-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-300x178.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/7-Jesus-Urzagasti-en-la-calle-de-la-Compania-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-768x457.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/7-Jesus-Urzagasti-en-la-calle-de-la-Compania-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000.jpg 1287w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7521\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas Urzagasti en la calle de la Compa\u00f1\u00eda foto de Jacqueline Alencar, 2000)<\/figcaption><\/figure>\n<h4 style=\"padding-left: 40px;\"><strong>RUMALDO MATILDE SARDINA<\/strong><\/h4>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Me mataron hace mucho tiempo a la orilla de un r\u00edo<br \/>\ncuando dicho r\u00edo corr\u00eda apartando grandes \u00e1rboles<br \/>\ny yo s\u00f3lo era el acosado esp\u00edritu del bosque en las aguas.<br \/>\nResucit\u00e9 velludo una ma\u00f1ana de octubre \u00e1vido de sangre<br \/>\ny de luz extra\u00edda de los incesantes confines del universo<br \/>\nprimero camin\u00e9 silbando por las quebradas del monte natal<br \/>\napenas cubierto con el chirip\u00e1 de mis fieros antepasados<br \/>\nuna lanza en las manos unas boleadoras y el inasible pu\u00f1al.<br \/>\nOtra vez me mataron en el campo raso de la frontera<br \/>\nbajo las estrellas que nada sab\u00edan de mundos oscuros.<br \/>\nReaparec\u00ed como pe\u00f3n de una estancia llena de forasteros<br \/>\ny de mujeres achinadas hechas para el idioma del silencio<br \/>\nentre esos hombres y animales ind\u00f3mitos tal vez fui feliz<br \/>\nhasta que me mataron de un cuchillazo veloz y equivocado.<br \/>\nFervoroso reanud\u00e9 la marcha con mis muertes a cuestas<br \/>\nsobrio en los vendavales caprichoso en la primavera<br \/>\nseguido por hembras que dejaron todo por mi soledad<br \/>\nera amigo de los p\u00e1jaros y me alimentaba de ra\u00edces<br \/>\ny era el sue\u00f1o de alguien que nunca me perdi\u00f3 pisada.<br \/>\nEn medio de libros y agobiado por arduos razonamientos<br \/>\nya no aspiro el aire de las ciudades sino el otro aire<br \/>\nnada me consuela sino el aroma de la tierra en la noche<br \/>\ny cuando entro al lecho de s\u00e1banas blancas quiz\u00e1s duermo<br \/>\no tal vez me desvelo como animal en celo y me encabrito<br \/>\ny amanezco cada vez m\u00e1s ind\u00f3cil a las letras de ni nombre<br \/>\nalarmado de pies a cabeza por las palabras que me habitan<br \/>\nse\u00f1or peludo comiendo las flores de un jard\u00edn prohibido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Jes\u00fas Urzagasti (1941 \u2013 2013). Destacable nombre de la literatura boliviana. Naci\u00f3 en Campo Pajoso, una peque\u00f1a poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n del Chaco, en el departamento de Tarija, al sur del pa\u00eds. En la d\u00e9cada del 60, funda y dirige, junto al poeta Roberto Echaz\u00fa, la revista S\u00edsifo. Luego se traslada a La Paz. Trabaja en el Instituto Cinematogr\u00e1fico Boliviano y como asistente de direcci\u00f3n del afamado cineasta Jorge Sanjin\u00e9s. En 1969 obtiene una beca de la Fundaci\u00f3n Guggenheim. De 1972 a 1988 trabaja en el peri\u00f3dico Presencia, el m\u00e1s importante de Bolivia en esa \u00e9poca y llega a ser director del suplemento dominical Presencia Literaria, un referente en la formaci\u00f3n literaria de generaciones de nuevos escritores. Su obra literaria comprende una docena de t\u00edtulos de novela y poes\u00eda. Tirinea (Novela. 1969); Cuaderno de Lilino (Prosa. 1972); Yerubia (Poes\u00eda. 1977); En el pa\u00eds del silencio (Novela. 1987); De la ventana al parque (Novela. 1992); La colina que da al mar azul (Poes\u00eda. 1993); Los tejedores de la noche (Novela. 1996); Un verano con Marina San Gabriel (Novela. 2001); El \u00faltimo domingo del caminante (Novela. 2003); El \u00e1rbol de la tribu (Antolog\u00eda po\u00e9tica. 2004); Un hazmerre\u00edr en aprietos (Novela. 2005) y Frondas Nocturnas (Poes\u00eda. 2008). <\/em><em>Tambi\u00e9n se public\u00f3 su poes\u00eda reunida bajo el t\u00edtulo El \u00e1rbol de la tribu (2012) y Senderos (2015, p\u00f3stumo).<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_7522\" aria-describedby=\"caption-attachment-7522\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7522\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/8-El-poeta-traductor-y-catedratico-de-Latin-Luis-Frayle-Delgado-y-Jesus-Urzagasti-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-720x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"910\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/8-El-poeta-traductor-y-catedratico-de-Latin-Luis-Frayle-Delgado-y-Jesus-Urzagasti-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-720x1024.jpg 720w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/8-El-poeta-traductor-y-catedratico-de-Latin-Luis-Frayle-Delgado-y-Jesus-Urzagasti-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-211x300.jpg 211w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/8-El-poeta-traductor-y-catedratico-de-Latin-Luis-Frayle-Delgado-y-Jesus-Urzagasti-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-768x1092.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/8-El-poeta-traductor-y-catedratico-de-Latin-Luis-Frayle-Delgado-y-Jesus-Urzagasti-foto-de-Jacqueline-Alencar-2000-1080x1536.jpg 1080w, 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aria-describedby=\"caption-attachment-7525\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7525\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/11-Libros-dedicados-a-Alfredo-Perez-Alencart-1024x743.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"464\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/11-Libros-dedicados-a-Alfredo-Perez-Alencart-1024x743.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/11-Libros-dedicados-a-Alfredo-Perez-Alencart-300x218.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/11-Libros-dedicados-a-Alfredo-Perez-Alencart-768x557.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/11-Libros-dedicados-a-Alfredo-Perez-Alencart-1536x1114.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/11-Libros-dedicados-a-Alfredo-Perez-Alencart-2048x1486.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7525\" class=\"wp-caption-text\">Libros dedicados a Alfredo P\u00e9rez Alencart<\/figcaption><\/figure>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-7526\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-696x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"942\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-696x1024.jpg 696w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-204x300.jpg 204w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-768x1131.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-1043x1536.jpg 1043w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-1391x2048.jpg 1391w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/dedic-scaled.jpg 1739w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><em>Imagen de cabecera: Jes\u00fas Urzagasti en la Plaza de Anaya (foto de Jacqueline Alencar, 2000)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tiber\u00edades agradece al poeta A. P. Alencart por permitirnos difundir una muestra po\u00e9tica del narrador, periodista y poeta boliviano Jes\u00fas Urzagasti (1941 \u2013 2013), adem\u00e1s de cedernos unas fotos in\u00e9ditas tomadas en Salamanca LA HERMOSURA DE LA TIERRA La tierra es hermosa sobre todo cuando se oye tu voz. Mi coraz\u00f3n es un ave que te reconoce en las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7527,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[686],"class_list":["post-7531","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poemas-de","tag-jesus-urzagasti"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7531","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7531"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7531\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7534,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7531\/revisions\/7534"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7527"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}