{"id":7643,"date":"2023-02-25T12:35:40","date_gmt":"2023-02-25T11:35:40","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7643"},"modified":"2023-02-25T13:59:50","modified_gmt":"2023-02-25T12:59:50","slug":"hector-naupari-palabras-en-el-homenaje-al-poeta-peruano-miguel-ildefonso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7643","title":{"rendered":"H\u00e9ctor \u00d1aupari: Palabras en el homenaje al poeta peruano Miguel Ildefonso."},"content":{"rendered":"<p><em>Agradecemos a H\u00e9ctor \u00d1aupari, destacado poeta y ensayista peruano, por permitirnos difundir el texto que acaba de leer en la Feria Internacional del Libro y de las Artes, del distrito de La Molina (Lima)<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1or alcalde del distrito de La Molina, Diego Uceda;<br \/>\nSe\u00f1orita Andrea Narv\u00e1ez;<br \/>\nSe\u00f1or Harold Alva;<br \/>\nDistinguido poeta y amigo, homenajeado, Miguel Ildefonso;<br \/>\nDamas y caballeros;<\/p>\n<p>Aunque no lo parezca, la vida confiere \u2014a quienes se arriesgan, claro est\u00e1, seg\u00fan el d\u00edstico de Virgilio, \u201cla fortuna favorece a los audaces\u201d\u2014 segundas y hasta terceras oportunidades, o excepcionales privilegios. En mi caso, uno de los mejores honores que se me ha otorgado en los \u00faltimos tiempos es el de compartir la amistad del mejor poeta peruano contempor\u00e1neo, y definitivamente el m\u00e1s premiado, se\u00f1or Miguel Ildefonso, al que la Feria del Libro de La Molina enaltece hoy.<\/p>\n<p>Afianza dicho honor, que, seg\u00fan la frase del poeta y pr\u00f3cer cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed, tambi\u00e9n nos honra, el hecho que esta preciosa amistad naci\u00f3 siendo ambos j\u00f3venes, velando nuestras primeras armas literarias, en el recorrido febril de esta ciudad babil\u00f3nica, formando parte de esa tribu po\u00e9tica llamada simplemente Ne\u00f3n, en bares paradigm\u00e1ticos como Las Rejas, El Sapo, La Catedral, el Queirolo, Mammalia, o en las diversas Universidades donde le\u00edamos nuestros poemas aurorales ante decenas, tal vez cientos de j\u00f3venes, y exorciz\u00e1bamos con nuestros versos la cat\u00e1strofe que era en esos momentos aciagos de inicios de los noventa, nuestro pa\u00eds, el Per\u00fa, donde encarnaba el verso sin par de Allen Ginsberg, \u00abHe visto las mejores mentes de mi generaci\u00f3n,\u00a0 muriendo de hambre hist\u00e9ricas desnudas&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Que nuestra amistad se haya forjado en la hoguera desencadenada y sin l\u00edmites de velocidad del Movimiento Cultural Ne\u00f3n es una carta marcada, que la fortuna, amante caprichosa por sobre todas las dem\u00e1s, nos ten\u00eda reservada de antemano. En efecto, en la historia de nuestra literatura han sido varios los movimientos, grupos o colectivos que han consolidado amistades, trasuntado aventuras, publicados ediciones y sobrevivido al tiempo; pienso en El grupo Norte, con Antenor Orrego y C\u00e9sar Vallejo al frente (Trujillo), en los Col\u00f3nida (Lima) de Abraham Valdelomar, en Orkopata (Puno) con los hermanos Arturo y Alejandro Peralta, en Trilce (Trujillo) de Eduardo Gonz\u00e1lez Via\u00f1a, Juan Paredes Carbonell, Juan Morillo Ganoza y Jorge D\u00edaz Herrera; en Hora Zero (Lima) con los notables Juan Ram\u00edrez Ruiz, Jorge Pimentel, Tulio Mora y Enrique Ver\u00e1stegui; en Narraci\u00f3n con ese novelista mayor que es Miguel Guti\u00e9rrez, Estaci\u00f3n Reunida, pienso en los Kloaka de Roger Santiv\u00e1\u00f1ez, Carlos Enrique Polanco, Domingo De Ramos, y de entre esa bruma, tumultuosa y c\u00f3mplice, visualizo al Movimiento Cultural Ne\u00f3n, que tuvo entre sus miembros a Miguel Ildefonso, poeta que ahora distinguimos, entre otros intelectuales y artistas que destacan en diversas disciplinas, como este escriba que ahora les dirige la palabra.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del ser po\u00e9tico de Miguel Ildefonso, como un monje que ha encadenado su rebeld\u00eda, seg\u00fan reza uno de sus versos, me permito evocar a Carlos Oliva, Juan Vega y Miguel \u00c1ngel Guzm\u00e1n, integrantes de nuestro colectivo, que partieron al parnaso en distintos momentos, y que extra\u00f1amos.<\/p>\n<p>A\u00f1os, distancias, cercan\u00edas, p\u00e9rdidas, libros y premios vieron crecer mi admiraci\u00f3n y fortalecer la amistad con Miguel, \u201cel mejor de nosotros\u201d, como alguna vez se\u00f1al\u00e9 y que, vista su ya vasta obra, hoy confirmo. Como escribe el poeta y cr\u00edtico Jos\u00e9 Carlos Yrigoyen, \u201ccuando hablamos de Miguel Ildefonso no solo nos referimos al autor de una de las po\u00e9ticas m\u00e1s importantes de los a\u00f1os noventa, sino tambi\u00e9n de uno de los que mejor comprendieron e interpretaron el significado de aquellos a\u00f1os turbulentos en que su poes\u00eda y la de sus compa\u00f1eros de oficio comenz\u00f3 a desarrollarse. Esto, sumado a sus apreciables aciertos formales y las personales reelaboraciones de mitos y personajes literarios, de la m\u00fasica o de otras disciplinas en el Per\u00fa y el extranjero, hacen de la suya una voz que en sus tramos m\u00e1s iluminados llega a alturas que pocos poetas de su generaci\u00f3n han logrado alcanzar\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7642\" aria-describedby=\"caption-attachment-7642\" style=\"width: 920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7642\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-Idelfonso-y-algunos-familiares-en-la-Feria.jpg\" alt=\"\" width=\"920\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-Idelfonso-y-algunos-familiares-en-la-Feria.jpg 920w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-Idelfonso-y-algunos-familiares-en-la-Feria-300x188.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/2-Idelfonso-y-algunos-familiares-en-la-Feria-768x481.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7642\" class=\"wp-caption-text\">Idelfonso y algunos familiares, en la Feria<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los poetas, como sabemos por la singular experiencia que compartimos, suelen empezar a escribir y a publicar desde muy j\u00f3venes. La efervescencia de los grupos literarios dura muy poco, el esp\u00edritu de cuerpo los impulsa a posicionarse en el imaginario cultural de su contexto, y generalmente es el contexto quien los motiva a adoptar determinados desaf\u00edos. El mayor de ellos: resistir. En Miguel Ildefonso, la poes\u00eda lleg\u00f3 y se qued\u00f3 en \u00e9l. Y por medio de \u00e9l, su poes\u00eda habit\u00f3 entre nosotros.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo habita entre nosotros? Como en la antig\u00fcedad, donde se interpretaba que los poemas pose\u00edan a quienes los leyeran, Ildefonso se hace con los trazos inmisericordes de V\u00edctor Humareda y el intelectual delirio de Mart\u00edn Ad\u00e1n para simbolizar, como se\u00f1al\u00f3 Ricardo Gonz\u00e1lez Vigil respecto de nuestro homenajeado, \u201cla consagraci\u00f3n plena a una obra creadora, en el autoexilio voluntario, con mucho de ag\u00f3nico y desesperado, de quienes heredan propuestas de la modernidad est\u00e9tica y terminan desgarrados por una escritura inevitablemente a ciegas por una mano irreparablemente desasida, dado que de las iluminaciones rimbaudianas s\u00f3lo quedan vestigios, un no salir a flote de la trayectoria art\u00edstica vivida como temporada en el infierno\u201d.<\/p>\n<p>Pero c\u00f3mo, nos dice Miguel Ildefonso, c\u00f3mo situar en la historia todo esto, porqu\u00e9 el deseo muere si la palabra queda, porqu\u00e9 odio este oficio y lo amo como una mujer, y porqu\u00e9 s\u00f3lo hay silencio y vac\u00edo, y ni una palabra en todo este tiempo perdido. \u00bfC\u00f3mo se hace? Se hace escribiendo, peleando a la contra, porque, seg\u00fan escribe, \u201cno hay nada m\u00e1s hermoso que esta locura de saber que estoy existiendo\u201d. Vivir y escribir, es as\u00ed, seg\u00fan el \u00faltimo inmortal, la misma cosa.<\/p>\n<p>Miguel Ildefonso, en su poes\u00eda, nos lleva a la Lima contempor\u00e1nea, sola como aglomerada en su personal\u00edsima y contradictoria modernidad, la Lima abierta, de Apolo y de Gamarra, de la chicha de Chacal\u00f3n, de Vico y su grupo Karicia, del Grupo Guinda y Coraz\u00f3n Serrano. Ya cedieron todos los extramuros del mundo de Enrique Ver\u00e1stegui; ya est\u00e1n, como en un eterno presente, arrobados, arremolinados, perdidos en la marejada del tr\u00e1fico, a tiro de la pistola del sicario, Arguedas y Humareda, Vallejo y Cisneros, Ver\u00e1stegui y Varela, La Parada y la Catedral de la Cumbia, virreyes y anarquistas, lo mismo que el rock de Polen, Del Pueblo, Mojarras; o la poes\u00eda de Hora Zero, Kloaka y Ne\u00f3n.<\/p>\n<p>Las fronteras en la poes\u00eda de Ildefonso fluyen: ora nos aprisionan, ora son un parteaguas. Esto es, nos llevan, lectores, a un l\u00edmite singular donde la soledad y el desierto se convierten en el espacio donde estallan las palabras. En Canciones de un bar en la frontera Ildefonso nos traslada de Lima en caos a El Paso, ciudad cicatrizada de autopistas y melancol\u00edas. Aqu\u00ed, su po\u00e9tica, que nos lleva a Helena de Troya lo mismo que a Pachacamac, se hace alquimia y transforma la narrativa en poes\u00eda como \u201cla ceniza del silogismo que vertiginosamente entrega delet\u00e9reos nacarados crust\u00e1ceos bocaabajo devolviendo la materia de nuestros cuerpos bocaarriba la aceza la cabriola la ola incauta la pauta entre horizontes\u201d, seg\u00fan reza.<\/p>\n<p>En este libro, sus poemas, como largas p\u00e1ginas de arrebato para combatir el olvido, arrojadas al des\u00e9rtico oc\u00e9ano, entre pasiones y bebedizos, un estilo de desesperaci\u00f3n tal cual al de los capitanes que se inventaron a partir del amante de Circe, como Nemo y su tripulaci\u00f3n de marineros ap\u00e1tridas, de repudiada nacionalidad, o Ahab en su religiosa venganza, con un solo destino: las profundidades del mar.<\/p>\n<p>Siendo testigo de excepci\u00f3n de la individualidad irrepetible de Miguel Ildefonso desde joven, puedo decir, sin rubor, que contemplar el crecimiento de un creador de su intensa val\u00eda, verse uno posicionado entre el p\u00fablico devoto que asiste, al tr\u00e1nsito de su juventud hacia su madurez, igual que pudimos observar a un novato gasc\u00f3n, candidato a mosquetero, cuando una tarde de abril entrevi\u00f3 a la rubia y p\u00e9rfida Miladi en un carruaje; cuando encar\u00f3, con astucia, al cardenal escarlata, Richelieu; cuando, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, salva al hombre de la m\u00e1scara de hierro, cuando, como el leal Athos,\u00a0 le acompa\u00f1a y entiende, que eso define una vida para siempre.<\/p>\n<p>Entonces, llegados a nuestro ser adultos, leer o escucharle recitar los poemas de Canciones de un bar en la frontera, Las ciudades fantasmas, MDIH, El hombre elefante, Dantes o Los desmoronamientos sinf\u00f3nicos, entre otros, me ha permitido comprobar lo que en las tardes o noches incandescentes de los a\u00f1os iniciales de los noventa intu\u00eda: que la suya era y es una po\u00e9tica arrobadora, genial, urbana e hist\u00f3rica al mismo tiempo, como una s\u00edntesis viviente, hecha con el nervio \u00fanico del que sabe narrar en poes\u00eda, capaz de trascender incluso sus propios referentes y, as\u00ed, hallar una voz propia, singular, decantada como el mejor vino. Su trayectoria, como ha escrito la poeta Victoria Guerrero, \u201ccondensa una intensa b\u00fasqueda por el sentido de la vida, la poes\u00eda y la belleza\u201d.<\/p>\n<p>Ildefonso encuentra en la b\u00fasqueda personal\u00edsima de su voz po\u00e9tica, cuyo espl\u00e9ndido resultado es esta maravillosa pl\u00e9yade de libros publicados por los que le honramos, la coincidencia sinf\u00f3nica de sus compa\u00f1eros de viaje, los de carne y hueso, que and\u00e1bamos celebrando nuestros ritos, invadidos de escombros; o de sus otros compa\u00f1eros poetas, seg\u00fan la frase del excelso Silvio, cuando los contempla, dici\u00e9ndonos en su poema \u201cLa lechuza\u201d de su libro Diario animal: \u201cveo a Rimbaud echado en la plaza Manco C\u00e1pac dopado ante los mosquitos y los camellos; veo a Mart\u00edn Ad\u00e1n echado en una banca del centro de Lima bebiendo una copa de pisco; veo a Lautreamont echado con una muchacha negra en la avenida Colonial; y yo sigo aqu\u00ed echado en mi cama de siempre, que guarda el polvo y los misterios del cosmos de ese sol que es el resto de una vida m\u00e1s maravillosa\u201d.<\/p>\n<p>Aproxim\u00e9monos, por fin, a un incierto desenlace. En Miguel Ildefonso, todos sus libros son un solo libro. Su m\u00e1s reciente poemario no nos deja indemnes ni indiferentes: en tiempos como estos, de indolencia masiva producida por la tecnolog\u00eda, nuestro autor responde y alcanza una soberbia madurez, se hace un poeta de este mundo, un poeta en tiempo real: ciudades alejadas se acercan en la intimidad de sus versos, y estos son m\u00e1s cercanos con sus reflexiones, los poetas del Medioevo, del XIX y del XX se confunden como amigos nuestros, con h\u00e9roes antiguos y cantantes modernos, con animales dolientes y m\u00e1s poemas suyos.<\/p>\n<p>Los afluentes en los que ha escrito su obra llegan al centro de todo, hacen al mundo uno y a las historias una sola historia. Y all\u00ed lo dejo, para escucharlo, como antes, como ahora, como siempre. A m\u00ed no me queda duda: seguir\u00e1 escribiendo, pues, como supimos cuando \u00e9ramos j\u00f3venes y fieros, escribir y vivir son uno y lo mismo.<\/p>\n<p>As\u00ed, con genial arrobamiento, el poeta Miguel Ildefonso se rebela contra la antigua maldici\u00f3n de los escritores, la de conocer de antemano todos los finales, y nos dice: \u201cNoche a noche, no importa el tiempo: se escribe uno mismo, nunca se llega al final\u201d.<\/p>\n<p>A contrav\u00eda de lo anterior, Miguel Ildefonso me ha dicho muchas veces \u2014o lo ha declarado otras tantas\u2014 que dejar\u00e1 de escribir poes\u00eda, tarea que al creador aut\u00e9ntico supone terrible sacrificio: la de dejar, pulgada tras pulgada, la piel, el alma, el coraz\u00f3n agrietado de latir, en una pelea que se sabe de antemano perdida. Me sublevo, intensamente, contra esa idea.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, qu\u00e9 haremos entonces, caro Miguel, cuando el destino nos alcance? Darle cara, cual un Danton ante sus jueces, y decir como \u00e9l: \u00abnous faut de l\u2019audace, et encore de l\u2019audace, et toujours de l\u2019audace\u00bb (necesitamos audacia, y m\u00e1s audacia, y siempre audacia). Entre tanto, amigo querido, luz de ne\u00f3n, poeta y narrador genial, el mejor de nosotros, sigue escribiendo, porque, como nuestra Diosa, Atenea, hija de Zeus, la de ojos brillantes, la de ojos de lechuza, le susurra al o\u00eddo a su favorito, Odiseo, Rey de Itaca, el de las mil tretas, la v\u00edctima m\u00e1s famosa del mar inagotable, que es la traves\u00eda y no el destino lo importante.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7640\" aria-describedby=\"caption-attachment-7640\" style=\"width: 597px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7640 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Mesias-Evangelista-Ricci-Miguel-Ildefonso-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-tras-el-reconocimiento.jpeg\" alt=\"\" width=\"597\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Mesias-Evangelista-Ricci-Miguel-Ildefonso-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-tras-el-reconocimiento.jpeg 597w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/3-Mesias-Evangelista-Ricci-Miguel-Ildefonso-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-tras-el-reconocimiento-300x172.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7640\" class=\"wp-caption-text\">Mes\u00edas Evangelista Ricci, Miguel Ildefonso, H\u00e9ctor Naupari y Harold Alva, tras el reconocimiento<\/figcaption><\/figure>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7646\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-2.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-2.jpg 960w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-2-300x177.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/4-2-768x453.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_7647\" aria-describedby=\"caption-attachment-7647\" style=\"width: 960px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7647\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-Miguel-Ildefonso-Mesias-Evangelista-Ricci-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-en-la-Feria.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-Miguel-Ildefonso-Mesias-Evangelista-Ricci-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-en-la-Feria.jpg 960w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-Miguel-Ildefonso-Mesias-Evangelista-Ricci-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-en-la-Feria-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/5-Miguel-Ildefonso-Mesias-Evangelista-Ricci-Harold-Alva-y-Hector-Naupari-en-la-Feria-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7647\" class=\"wp-caption-text\">Miguel Ildefonso, Mes\u00edas Evangelista Ricci, Harold Alva y H\u00e9ctor Naupari, en la Feria<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agradecemos a H\u00e9ctor \u00d1aupari, destacado poeta y ensayista peruano, por permitirnos difundir el texto que acaba de leer en la Feria Internacional del Libro y de las Artes, del distrito de La Molina (Lima) Se\u00f1or alcalde del distrito de La Molina, Diego Uceda; 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