{"id":7661,"date":"2023-03-06T16:59:19","date_gmt":"2023-03-06T15:59:19","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7661"},"modified":"2023-03-06T16:59:19","modified_gmt":"2023-03-06T15:59:19","slug":"manuel-cortes-castaneda-el-robo-perfecto-y-otros-relatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7661","title":{"rendered":"Manuel Cort\u00e9s-Casta\u00f1eda: \u2018El robo perfecto\u2019 y otros relatos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tiber\u00edades agradece al poeta y editor Felipe L\u00e1zaro por el permiso para difundir tres relatos del poeta y narrador colombianos Manuel Cort\u00e9s Casta\u00f1eda, albergado en su libro FUERA DE TONO (Betania, Madrid, 2022)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>EL ROBO PERFECTO<\/h4>\n<p>Desde que era muy ni\u00f1o siempre ten\u00eda miedo de que los ladrones entraran en su casa&#8230; y aunque el temor era m\u00e1s digestivo y sint\u00e9tico durante la noche, tambi\u00e9n en el d\u00eda lo mimaban con frecuencia los escalofr\u00edos y la desconfianza&#8230; cuando ni\u00f1o la cosa era que ten\u00eda miedo de que se lo robaran, ya que nada ten\u00eda para que le robaran; solo dos o tres libros de procedencia incierta que siempre le\u00eda como si fueran los \u00fanicos que hab\u00edan sido escritos o existieran&#8230;<\/p>\n<p>Este temor constante de que lo desaparecieran, o que le desaparecieran incluso lo que no ten\u00eda, lo convirti\u00f3 en un especialista de todo tipo de chapas, y candados y cerraduras y trancas y llaves y alarmas sofisticadas, y mecanismos de control y estrategias de prevenci\u00f3n y t\u00e1cticas de supervivencia&#8230;<\/p>\n<p>Lo que nadie nunca entendi\u00f3 -hablo de los que lo conoc\u00edamos, o cre\u00edamos conocerlo-, y ni siquiera \u00e9l mismo, era el fastidio m\u00e1s que patol\u00f3gico que le ten\u00eda a las armas, cualquiera que fuesen. Una buena pistola o incluso un buen garrote, unas clases de defensa-ataque, unos d\u00edas de pr\u00e1ctica, y quiz\u00e1s el problema hubiera sido resuelto sin tener que entrar en m\u00e1s detalles. Pero nunca las armas fueron para \u00e9l una opci\u00f3n. Los sistemas de seguridad y lo que la \u00faltima tecnolog\u00eda ten\u00eda que decir en este asunto, era su \u00fanica moneda de cambio&#8230;<\/p>\n<p>Visitaba con frecuencia al cerrajero del cual se hab\u00eda hecho buen amigo y pasaba mucho tiempo en su tienda observando con una parsimonia admirable todos los tipos de candados y alarmas y sistemas modernos de seguridad disponibles&#8230; sab\u00eda a la perfecci\u00f3n y casi de memoria c\u00f3mo funcionaba cada mecanismo y tambi\u00e9n sus m\u00e1s peque\u00f1os defectos o errores de dise\u00f1o&#8230; Y cuando ten\u00eda dinero -lo que no era frecuente- compraba lo que pod\u00eda y lo guardaba en un ba\u00fal que ten\u00eda bien asegurado debajo de la cama. Era tanta su pasi\u00f3n y devoci\u00f3n por toda esta clase de admin\u00edculos que de muchos de ellos ten\u00eda hasta cuatro y m\u00e1s&#8230; y un cuaderno donde los dibujaba y los describ\u00eda con una precisi\u00f3n envidiable&#8230;<\/p>\n<p>Con el tiempo y cuando ya no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que separarse de su familia, en el apartamento donde se instal\u00f3, en la gran ciudad, todas estas preciosas adquisiciones para \u00e9l fueron posesion\u00e1ndose en el lugar adecuado y, para ser m\u00e1s claros, exacto. Vi\u00e9ndolo instalarlos y activarlos uno pod\u00eda decir que ya lo hab\u00eda hecho mucho antes miles de veces y que todos estos dispositivos extraordinarios siempre hab\u00edan cumplido al pie de la letra con su tarea inapelable&#8230;<\/p>\n<p>Algunos formaban figuras geom\u00e9tricas fant\u00e1sticas detr\u00e1s de las puertas, otros parec\u00edan completar y prolongar las ventanas y otros muchos guardaban celosamente los aparatos de que dispon\u00eda en casa. Se las hab\u00eda ingeniado para montar a su alrededor un verdadero rompecabezas de seguridad&#8230;<\/p>\n<p>El complicado mecanismo que hab\u00eda montado detr\u00e1s de la puerta principal de la casa, bien de cerca o en la distancia, parec\u00eda y simulaba un universo complejo y pon\u00eda los pelos de punta&#8230; a decir verdad, su lugar era una fortaleza inexpugnable&#8230; un complicado sistema de relaciones infinitas&#8230; una historia escrita en sus m\u00e1s m\u00ednimos detalles, pero sin libro y sin lengua y sin palabras&#8230;<\/p>\n<p>Ya no era un ni\u00f1o, pero el temor a desaparecer o que lo desaparecieran, -\u00faltimamente incluso ten\u00eda miedo de que se lo comieran vivo-, hab\u00eda logrado su altura m\u00e1xima en la curva insaciable de la vigilia sin coraza y sin puertas y sin memoria&#8230;<\/p>\n<p>No ten\u00eda muchas cosas, quiz\u00e1s para mayor seguridad, pero s\u00ed algunas de uso diario&#8230; entre ellas, muchos televisores del mismo tama\u00f1o que hab\u00eda empotrado con una precisi\u00f3n endemoniada en diferentes lugares de la casa, porque le gustaba ver pel\u00edculas hasta la saciedad y repetirlas, y sobre todo programas de fantasmas y de aparecidos&#8230;<\/p>\n<p>Ante tan complicados mecanismos y conocimiento en cuestiones de seguridad, uno no entiende c\u00f3mo se le entraron los ladrones sin que \u00e9l o alguien se hubiese dado cuenta. La duda y la sospecha fue la panacea por mucho tiempo de los que lo conoc\u00edamos y lo am\u00e1bamos en silencio en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro coraz\u00f3n. Tal as\u00ed, que todos en silencio, o en una mirada, o en un gesto, concluimos que el ladr\u00f3n no hab\u00eda podido ser m\u00e1s que \u00e9l\u00a0mismo. Pero el dolor y el miedo que sinti\u00f3 cuando se enter\u00f3 de lo sucedido, un miedo aut\u00e9ntico sin lugar a duda, desnudo, voraz, convirti\u00f3 nuestra certeza en un mar de dudas y de situaciones inciertas&#8230;<\/p>\n<p>La otra cosa es que los ladrones, si fueron los ladrones, dejaron las cosas tal como estaban. Ni una sola huella, nada roto, nada para entretener a los curiosos y a la polic\u00eda que tanto le gusta suponer lo ya supuesto&#8230; y lo m\u00e1s extra\u00f1o es que nada de lo que ten\u00eda alg\u00fan valor faltaba. Los televisores y los programas de siempre estaban ah\u00ed inc\u00f3lumes y como desafiantes al mal tiempo y a las vicisitudes de la vida&#8230; tambi\u00e9n los aparatos de cocina,\u00a0algunas joyas de valor, y cuadros originales de un valor considerable (de vez en cuando adquir\u00eda obras de arte). Solo se hab\u00edan llevado dos cajas de cerveza, una botella de tequila, una caja de chocolates franceses ya empezada, media botella de burbon marca \u201cturkey\u201d, un consolador barato que le hab\u00eda regalado a una de sus amigas y que esta guardaba en su casa, una caja de condones, toda su ropa interior y la ropa \u00edntima de su esposa que por entonces lo hab\u00eda abandonado, unos calzones sucios que guardaba de siempre debajo de la almohada, y los tres libros que lo hab\u00edan acompa\u00f1ado y cuidado desde que era un ni\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7658 size-large\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-641x1024.png\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"1022\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-641x1024.png 641w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-188x300.png 188w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-768x1227.png 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-962x1536.png 962w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2-1282x2048.png 1282w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/2.png 1651w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<h4>TRATADO DE LA PERFECCI\u00d3N<\/h4>\n<p>Con la misma guillotina que cortaba los papeles que les daba a sus alumnos, a primeras horas de la ma\u00f1ana, se cort\u00f3 uno a uno y de ra\u00edz todos los dedos de la mano izquierda&#8230; descarnado el asunto, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Dicen que ese d\u00eda, a esa hora, s\u00f3lo estaba en el lugar del crimen la profesora m\u00e1s vieja y decr\u00e9pita del departamento&#8230; se desmay\u00f3 ante la nitidez de los hechos y fue llevada al hospital m\u00e1s tarde&#8230; y que luego de recuperarse ya no quiso volver m\u00e1s al lugar donde tantos frutos hab\u00eda cosechado&#8230; y que no pudo volver a comer y qu\u00e9 pena&#8230; y que siempre lleva su mano izquierda en la espalda como escondi\u00e9ndola todo el tiempo sin poder lograrlo&#8230;<\/p>\n<p>Empez\u00f3 con el dedo peque\u00f1o, o como lo llaman algunos el me\u00f1ique, aduciendo que de nada le serv\u00eda&#8230; que \u00e9l siempre lo hab\u00eda visto como el dedo peque\u00f1o del pie&#8230; que ahora que se daba cuenta, nunca lo hab\u00eda visto haciendo nada individual&#8230; nada productivo&#8230; que incluso en las noches de placer se hac\u00eda a un lado perplejo y torpe dej\u00e1ndose arrastrar por la corriente&#8230; y que ahora, como en el pasado, como siempre, no hab\u00eda sido m\u00e1s que una carga innecesaria&#8230; como tantas otras cosas y \u00f3rganos, -lo justific\u00f3-&#8230; as\u00ed que sin dudarlo ni siquiera por un momento, toma que dele y adi\u00f3s ap\u00e9ndice in\u00fatil&#8230; un guillotinazo perfecto, y el peque\u00f1o incompetente, ya en el piso, se revolcaba como un gusano de otro mundo&#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se cort\u00f3 el anular alegando que estaba muy cerca del in\u00fatil y que hab\u00eda adquirido en la mayor\u00eda de los casos la totalidad de sus vicios y su mala costumbre de ir a la deriva&#8230;<\/p>\n<p>y que lo que le quedaba de suyo no era tal, sino, m\u00e1s bien, del dedo coraz\u00f3n que le hab\u00eda anulado por completo sus \u00ednfulas de mediador entre la nada y la indiferencia&#8230; tambi\u00e9n dijo y afirm\u00f3 de forma tajante que este hab\u00eda aceptado cargar con la culpa del dedo coraz\u00f3n que de esta forma se echaba con las petacas de la irresponsabilidad&#8230; que lo hab\u00eda visto mil veces tan feliz como el bobo del pueblo llevando el anillo que nos hace veh\u00edculo del otro y nos entrega al mismo&#8230; y que por eso, por no tener posiciones definidas, deber\u00eda tambi\u00e9n seguir el mismo camino&#8230; se volvi\u00f3 sobre el instrumento de la justicia, afin\u00f3 su tino y que se vaya a la mierda&#8230; z\u00fambale que tenga&#8230; el anillo tambi\u00e9n sali\u00f3 volando como alma que lleva el diablo&#8230; y otro gusano cay\u00f3 al piso contorsion\u00e1ndose como algo que no quiere marcharse del todo&#8230;<\/p>\n<p>Tuvo ciertas dudas cuando vio que ahora el dedo coraz\u00f3n marcaba el l\u00edmite, pero se dio cuenta de que, aunque tambi\u00e9n prisionero de algo o de s\u00ed mismo, sol\u00eda salirse con las suyas justificando sus culpas en la culpa que lo antecede&#8230; que cuando el \u00edndice se le adelantaba buscando el placer de las mujeres que lo amaban, \u00e9l se pon\u00eda a su lado y contra todo pron\u00f3stico se escurr\u00eda en el hueco de las delicias sin medir ning\u00fan tipo de consecuencias&#8230; y que hab\u00eda que verlo en su disputa cuando no era que se le adelantaba al se\u00f1or de la casa y lo dejaba mirando un chispero, especialmente cuando se trataba del hueco equivocado&#8230; pens\u00f3 por un momento que pod\u00eda estar de su lado&#8230; que alguno de ellos ten\u00eda que sobrevivir para contar el cuento&#8230; sin embargo no tuvo m\u00e1s remedio que cortarlo para que el c\u00f3mplice del responsable de estas cosas no tuviera un argumento a su favor ni en contra y as\u00ed intentar hacerse merecedor de una muerte digna, sino sal\u00eda bien librado del asunto&#8230; as\u00ed que tome, -clic-, y el peque\u00f1o mu\u00f1\u00f3n rod\u00f3 sobre los residuos de papel haciendo gestos como si en ese momento algo se le olvidara&#8230; y un tercer gusano cay\u00f3 en el piso arrastrando su asombro y sus restos de sangre&#8230; Con el \u00edndice todo estaba claro&#8230; ped\u00eda demasiado, no sab\u00eda controlar sus impulsos se\u00f1alando al enemigo antes de tiempo, se hac\u00eda aspavientos en el hueco del placer llegando a hablar incluso de propiedad privada&#8230; y lo m\u00e1s grave de todo, si se miraban bien las cosas, \u00e9l no era nada m\u00e1s que un esclavo de esclavos&#8230; adem\u00e1s que se le pod\u00eda sumar un punto m\u00e1s en su contra por pretencioso, cuando se hac\u00eda a la idea que \u00e9l era el \u00fanico due\u00f1o y amo de este alfabeto de n\u00e1ufragos&#8230; si mal no lo recordaba, alguna vez lo hab\u00eda sorprendido mir\u00e1ndose al espejo&#8230; y se prestaba para todo que es lo mismo que nada&#8230; y que siempre quer\u00eda salirse con la suya, aunque no eran ni las suyas ni las de nadie&#8230; de \u00e9l naci\u00f3 la ley y la trampa y la pregunta y la c\u00e1rcel&#8230; -fue lo \u00faltimo que dijo- y call\u00f3&#8230; as\u00ed que cerr\u00f3 los ojos para no\u00a0tener que ver su gesto de cobarde y tenga carajo&#8230; qu\u00e9 tajo&#8230; un tajo perfecto, el ideal, el tajo que todos hemos so\u00f1ado alguna vez&#8230; ni el mejor de los tajos durante todo el periodo \u00e1lgido de la revoluci\u00f3n francesa, igualaba este tajo tan limpio y preciso como una pincelada en un lienzo&#8230; fue a caer como si nada al cubo de la basura&#8230; ni una sola mancha de sangre en su adi\u00f3s definitivo&#8230; simple como la oreja de Van Gogh&#8230; un gusano m\u00e1s en el piso ya sin tiempo y sin memoria&#8230;<\/p>\n<p>Y finalmente los ojos se clavaron en el \u00fanico responsable de todo&#8230; el due\u00f1o aut\u00e9ntico de la pelota y del campo de juego&#8230; tan largo como el me\u00f1ique, sino m\u00e1s peque\u00f1o, aunque siempre m\u00e1s gordo y distanciado de los otros y como si siempre estuviera diciendo yo no fui, o este doliente no es m\u00edo, aun a sabiendas de que todo es, fue, y ser\u00e1 su culpa&#8230; y valga la exageraci\u00f3n porque si \u00e9l hubiera sido el primero en dejar la escena los otros juntos quiz\u00e1s ni siquiera se hubiesen enterado, conscientes de que la memoria es una carga injusta y de poco calibre&#8230; lo mir\u00f3 una vez m\u00e1s con mucho detenimiento. Como se mira algo con lupa, buscando algo que tiene que estar, aunque no est\u00e9, y se dio cuenta, por primera vez, que el que menos tomaba parte en las lides del amor era precisamente \u00e9l&#8230; y que lo justificaba con sus \u00ednfulas de intelectual y mecenas del pensamiento&#8230; y que se las ingeniaba de cualquier forma para sacarse de la manga la carta de su soledad obligada&#8230;<\/p>\n<p>El golpe fue como antes, certero y limpio, s\u00f3lo que esta vez se tom\u00f3 el tiempo necesario en su tarea, como si quisiera que los otros que ya no contaban se dieran cuenta de su destino final&#8230; y tenga su merecido, ching\u00f3n de la mierda&#8230; sali\u00f3 volando como alma en pena haciendo unos gestos que ni que decir&#8230; sin arte ni parte para defender su historia y sus \u00ednfulas&#8230; lo m\u00e1s raro de todo este asunto es que, despu\u00e9s de los hechos, no lo encontraron, como a los otros, por ning\u00fan lugar&#8230; ni rastro del occiso que hablara a favor de su sino y su estrella&#8230; un gusano que se mete de cabeza en la nada quiz\u00e1s como el peor de los cobardes&#8230;<\/p>\n<p>Ante las acusaciones de que se lo hab\u00eda tragado, \u00e9l se opuso de manera rotunda a esta hip\u00f3tesis llegando incluso a decir que se someter\u00eda, si fuera necesario, a una cirug\u00eda, o que pod\u00edan tomarle una radiograf\u00eda, o someterlo a un esc\u00e1ner para mayor precisi\u00f3n, e incluso habl\u00f3 de someterse a la verg\u00fcenza de un lavabo&#8230; pero que no lo hac\u00eda porque su mano era cosa suya y de nadie m\u00e1s&#8230; finalmente al ver su mano, o lo que le quedaba de\u00a0ella en su estado original, por est\u00e9tica decidi\u00f3 prescindir igual- mente de ella&#8230;<\/p>\n<p>Cuando despert\u00f3 en el hospital de la peque\u00f1a ciudad se dio cuenta que se hab\u00eda cortado la mano derecha y no la izquierda como hab\u00eda cre\u00eddo que lo hab\u00eda hecho&#8230; as\u00ed que para que no creyeran que estaba loco, ya que aseguraba y repet\u00eda a voces, como un energ\u00fameno, que hab\u00eda sido la izquierda y no la derecha, cogi\u00f3 unas tijeras enormes que estaban en el cuarto, quien sabe por qu\u00e9 argucias del destino, y dedo a dedo repiti\u00f3 la misma operaci\u00f3n sin ni siquiera inmutarse&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>LA SAL DE LA TIERRA<\/h4>\n<p>Abandonada en el amanecer de la miseria, la recog\u00ed como un ni\u00f1o recoge una moneda que encuentra por primera vez en la basura y la lleva a casa y los ojos se le llenan de estrellas y las manos de cosas de otro mundo&#8230; la met\u00ed entre mis brazos y la escond\u00ed en mi silencio como se esconde una mano herida en la intimidad de los d\u00edas&#8230;<\/p>\n<p>Apestaba a siglos de noches en descomposici\u00f3n y en sus pupilas solo quedaban los restos de una agon\u00eda sin fin&#8230; una sombra que merodea en los \u00faltimos caprichos de la luz&#8230;<\/p>\n<p>Prepar\u00e9 la ba\u00f1era con agua caliente y deliciosos aceites, le quit\u00e9 los pocos trapos que le quedaban cuidadosamente para no arrancarle la piel, le limpi\u00e9 con una toalla h\u00fameda y tibia las partes m\u00e1s \u00edntimas, la arranqu\u00e9 de mis brazos y la met\u00ed en el agua perfumada y puse hiervas y sales y pastillas desmenuzadas para aliviarle el dolor de sus sue\u00f1os y de sus estragos&#8230;<\/p>\n<p>Le palp\u00e9 sus labios ennegrecidos y resecos con el dolor de mi o\u00eddo y apenas respiraba, met\u00ed las manos en el agua y la acarici\u00e9 por todas partes buscando los latidos de su coraz\u00f3n, el fondo sin tiempo de sus heridas&#8230; la sacud\u00ed, le implor\u00e9 en silencio, le dije palabras de amor y me ahogu\u00e9 en sus pupilas como si quisiera sacarla de su agon\u00eda y&#8230; se qued\u00f3 dormida&#8230;<\/p>\n<p>Abr\u00ed la ventana y me sent\u00e9 a su lado a cuidarla, a contarle cuentos de amor con una botella de g\u00fcisqui y un cigarrillo de mariguana&#8230; esper\u00e9, grit\u00e9, implor\u00e9, derram\u00e9 l\u00e1grimas que por fin fueron m\u00edas, la dibuj\u00e9 en las paredes as\u00ed dormida, desnuda, \u00edngrima, la imagin\u00e9, le puse un nombre y toda la noche estuve llam\u00e1ndola y acarici\u00e1ndola y so\u00f1\u00e1ndola antes de nacer y despu\u00e9s de nacida&#8230; le cort\u00e9 el cabello, las u\u00f1as, el vello espeso de su sexo dormido, la depil\u00e9 entera, le llen\u00e9 el cuerpo de dedos, labios, sus- piros, letras sin alfabeto, as\u00ed noche tras noche, d\u00eda tras d\u00eda, s\u00edlaba a s\u00edlaba, pelo a pelo, ba\u00f1era a ba\u00f1era, silencio a silencio, como la arena que nunca acaba de escurrirse por entre los dedos&#8230;<\/p>\n<p>Y un d\u00eda, mientras el sol entraba otra vez enamorado y a manotadas por todas las ventanas de la casa, se levant\u00f3 intacta, ilesa, perfecta, una materia hecha a la medida del amor, del delirio, de las noches en vela, de los d\u00edas que no saben a d\u00f3nde marcharse, otra vez lista y precisa y a punto para entregarse a los placeres de la carne&#8230; me mir\u00f3 a los ojos, le ofrec\u00ed mis brazos, el miedo, mis manos, la nada, mi coraz\u00f3n&#8230; se volvi\u00f3 lentamente, su culo era hermoso como un fruto maduro a las puertas del amanecer&#8230; gir\u00f3 sin darse cuenta y su sexo chorreaba letra a letra el alfabeto de la felicidad&#8230; me mir\u00f3 de reojo una vez m\u00e1s y sin pronunciar palabra abri\u00f3 la peque\u00f1a ventana del ba\u00f1o y se ech\u00f3 a volar&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_7659\" aria-describedby=\"caption-attachment-7659\" style=\"width: 1032px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7659\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-Cortes-Castaneda-y-familia.jpg\" alt=\"\" width=\"1032\" height=\"774\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-Cortes-Castaneda-y-familia.jpg 1032w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-Cortes-Castaneda-y-familia-300x225.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-Cortes-Castaneda-y-familia-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/3-Cortes-Castaneda-y-familia-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1032px) 100vw, 1032px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7659\" class=\"wp-caption-text\">Cort\u00e9s Casta\u00f1eda y familia<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Manuel Cort\u00e9s-Casta\u00f1eda naci\u00f3 en Rivera, Huila, Colombia. Cuando era a\u00fan muy ni\u00f1o su familia emigr\u00f3 a Florencia, ciudad capital del departamento del Caquet\u00e1. En esta ciudad de la Amazon\u00eda colombiana, \u2014fundada por sacerdotes italianos\u2014 curs\u00f3 sus estudios primarios y secundarios. Termin\u00f3 su licenciatura en espa\u00f1ol y literatura en la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional, (Bogot\u00e1). Despu\u00e9s de graduarse, trabaj\u00f3 como director y actor de teatro. Su inter\u00e9s principal fue el teatro del\u00a0 absurdo de Beckett-Ionesco-Camus, el teatro de la crueldad de Artaud y el teatro p\u00e1nico de Arrabal. Curs\u00f3 estudios de doctorado en la universidad Complutense. Ense\u00f1a espa\u00f1ol y literatura en Eastern Kentucky University. Ha publicado siete libros de poes\u00eda: Cosas de fantasmas. Puebla, M\u00e9xico, 2017. Clic. Puebla, M\u00e9xico: Editorial Lunarena, 2005. Aperitivos, Xalapa, M\u00e9xico: Editorial Graffiti, 2004. El espejo del otro. Par\u00eds, Francia: Editions Ellg\u00e9, 1998. Caja de iniquidades. Valpara\u00edso, Chile: Editorial Vertiente, 1995. Prohibido fijar avisos. \u00a0Madrid, Espa\u00f1a: Editorial Betania, 1991. Trazos al margen. Madrid, Espa\u00f1a: Ediciones Clown, 1990. Se han publicado dos antolog\u00edas de su trabajo literario: Delitos menores, Cali, Colombia: Programa editorial Universidad del Valle. Colecci\u00f3n Escala de Jacob, 2006; y Oglinda Celuilalt, Cluj-Napoca, Rumania: Casa C\u0103r\u0163ii de \u015etiin\u0163\u0103, 2006. Ha sido incluido en antolog\u00edas tales como Trayecto contiguo. Madrid, Espa\u00f1a: Editorial Betania, 1993; Los pasajeros del arca. La Plata, Buenos Aires, Argentina: El Editor Interamericano, 1994. Libro de bit\u00e1cora. La Plata, Buenos Aires, Argentina: El Editor Interamericano, 1996. Donde mora el amor. La Plata, Buenos Aires, Argentina: El Editor Interamericano, 1997. Adem\u00e1s, escribe sobre poes\u00eda, cuento y cine y es colaborador permanente de revistacronopio.com. Actualmente traduce al espa\u00f1ol textos de poetas norteamericanos de las \u00faltimas d\u00e9cadas: Charles Bernstein, Leslie Scalapino, Andrei Codrescu, Susan Howe y Janine Canan, entre otros<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tiber\u00edades agradece al poeta y editor Felipe L\u00e1zaro por el permiso para difundir tres relatos del poeta y narrador colombianos Manuel Cort\u00e9s Casta\u00f1eda, albergado en su libro FUERA DE TONO (Betania, Madrid, 2022) &nbsp; EL ROBO PERFECTO Desde que era muy ni\u00f1o siempre ten\u00eda miedo de que los ladrones entraran en su casa&#8230; y aunque el temor era m\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7657,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[697,696],"class_list":["post-7661","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","tag-felipe-lazaro","tag-manuel-cortes-castaneda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7661","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7661"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7662,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7661\/revisions\/7662"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}