{"id":7970,"date":"2023-06-09T12:49:05","date_gmt":"2023-06-09T11:49:05","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7970"},"modified":"2023-06-09T12:49:05","modified_gmt":"2023-06-09T11:49:05","slug":"vito-davoli-la-poesia-de-alfredo-perez-alencart-el-panorama-del-alma-en-la-carne-de-lo-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=7970","title":{"rendered":"Vito Davoli: \u2018La poes\u00eda de Alfredo P\u00e9rez Alencart: El panorama del alma en la carne de lo humano\u2019"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tiber\u00edades agradece al poeta y traductor italiano Vito Davoli por permitirnos publicar el pr\u00f3logo del libro \u2018La carne y el esp\u00edritu. Aproximaciones a El sol de los ciegos, de Alfredo P\u00e9rez Alencart\u2019, una colecci\u00f3n de comentarios y ensayos que la semana pr\u00f3xima estar\u00e1 a disposici\u00f3n de los lectores.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando conoc\u00ed por primera vez la poes\u00eda de Alfredo P\u00e9rez Alencart, me qued\u00e9 tan fascinado literalmente hasta el punto de vivirla como aut\u00e9ntica bocanada de aire fresco: ese viaje imposible, durante el confinamiento pand\u00e9mico, que sus versos en cambio permit\u00edan hacer con otras herramientas y miradas. Pude entrar en contacto con sus l\u00edricas gracias al maestro Beppe Costa, depositario de una pieza importante de la cultura italiana del segundo &#8216;900, de quien Alfredo es amigo. Y la amistad de ellos se convirti\u00f3 en nuestra amistad. \u00a1Poder de la poes\u00eda! Evidentemente capaz de establecer v\u00ednculos y afinidades a pesar de las distancias y las frecuentaciones. No sabr\u00eda decir si ese encanto del que fui capturado depend\u00eda del hecho de que, habiendo vivido cerca de una d\u00e9cada en Am\u00e9rica Latina, inmediatamente qued\u00e9 deslumbrado por aquellos elementos que inevitablemente y fascinantemente afloran en sus versos de esa parte del mundo y vuelven de manera constante a declinarse en los mil matices que remiten a esa cultura: pienso de chorro a <em>Presagios<\/em> y a <em>Luci\u00e9rnagas,<\/em> as\u00ed como en <em>Trocha<\/em> o a la extraordinaria<em> Per\u00fa<\/em> o, todav\u00eda m\u00e1s en general, a la colecci\u00f3n <em>Selva que cabes en el tama\u00f1o de mi coraz\u00f3n<\/em> y en las muchas otras l\u00edricas y poemarios que he tenido la oportunidad de hojear.<\/p>\n<p>El punto, sin embargo, no es tanto identificar esos elementos y aislarlos. No es un ejercicio \u00fatil ya que los perfumes, los sabores y los tintes de los amaneceres latinos, los juegos de luz, los dibujos de las sombras largas y la mirada a los cielos de esa parte del mundo, es f\u00e1cil encontrarlos en cualquier lugar de su poes\u00eda. Incluso cuando Alfredo intenta dise\u00f1ar los contornos del alma, salen sonidos e im\u00e1genes que remiten como a una antigua danza ritual \u2013 celebrativa, propiciatoria o f\u00fanebre que sea \u2013 de las tierras amaz\u00f3nicas donde, incluso quien no ha puesto nunca un pie, logra adentrarse, guiado por esta esencia \u00edntima \u00abcon un pie en cada lado del Atl\u00e1ntico\u00bb <strong>(Carlos Aganzo);<\/strong> a trav\u00e9s de un puente de cuerda: esa magn\u00edfica imagen que <strong>Jos\u00e9 Manuel Su\u00e1rez<\/strong> utiliza en su ensayo, aqu\u00ed presente en la apertura. En realidad, la imagen es la de una \u00abescala\u00bb donde, a trav\u00e9s del verso corto, fulgurante e intenso, \u00abcomo hecho de aire\u00bb, el poeta permite que \u00absubimos y bajamos, volvemos atr\u00e1s para retomar el sentido o nos paramos un momento para ver, para o\u00edr. Apoyamos el pie en la cuerda y seguimos\u00bb, porque \u00abas\u00ed es una escala de cuerdas, hilo solo\u00bb. Que sea una escalera o un puente, lo que cuenta, adem\u00e1s de que solo est\u00e1 hecho de cuerda (y precisamente por eso), es exactamente la aventura de ese recorrido por parte de quien lo hace y, sobre todo, el hecho de que al otro lado del puente est\u00e1 el territorio en el que el poeta nos invita a detenernos y, desde el otro extremo de la escala, el verdadero horizonte del panorama del alma que Alfredo pinta con todos los matices de los colores que conoce y posee, indicando la luz cuya percepci\u00f3n no es nada sin una sombra que atestig\u00fce su esencia: el ineludible \u00abperfil sombreado que da profundidad\u00bb a todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Un panorama variado y rico, como atestiguan los diversos ensayos incluidos en esta colecci\u00f3n, cada uno de los cuales capta tonos y matices como piezas de un <em>puzzle,<\/em> como segmentos de un dibujo que hay que reconstituir seg\u00fan la \u00f3ptica, el pensamiento y el sentimiento del poeta o, como es justo que sea cuando se trata de la poes\u00eda, seg\u00fan la percepci\u00f3n del lector que acaba por reconstituir una \u00f3ptica nueva, a veces in\u00e9dita, aunque siempre con absoluto derecho de ciudadan\u00eda. Porque, se sabe, cuando el poeta escribe, tambi\u00e9n entrega cada palabra, cada significante y cada significado al alma del lector. El cual entrar\u00e1 en el jard\u00edn panor\u00e1mico de Alfredo, pero afrontar\u00e1 aquel recorrido con sus \u201czapatos\u201d, su br\u00fajula y seg\u00fan sus propios puntos cardinales. Y es precisamente esto lo que hace ecum\u00e9nica la poes\u00eda; esto es lo que hace que nuestro poeta sea \u00abuna voz universal de un hombre peruano-espa\u00f1ol\u00bb <strong>(Sandra Beatriz Lude\u00f1a).<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, entre los matices del arte de nuestro poeta, participan tanto los pasteles delicados como los colores de tintas fuertes, declinados tambi\u00e9n a trav\u00e9s de esa elecci\u00f3n dial\u00f3gica que arrastra al lector al interior de la realidad y de la vivencia del poeta. Con raz\u00f3n <strong>Jeanette L. Clariond <\/strong>subraya la presencia del \u201ct\u00fa\u201d en la poes\u00eda de Alfredo: un \u201ct\u00fa\u201d al que impredeciblemente se une la figura de su princesa, como escribo en mi intervenci\u00f3n posterior, pero que se enriquece tambi\u00e9n de puntos de vista que transforman ese \u201ct\u00fa\u201d en un veh\u00edculo de superaci\u00f3n de la realidad misma hasta hacerse el \u00abT\u00fa que est\u00e1 en lo alto\u00bb, al que se entrega la \u201cleyenda\u201d, el t\u00edtulo de un human\u00edsimo agujereado hacia lo alto que supera los confines del credo fideico y dogm\u00e1tico y se convierte en tendencia al Absoluto, toda humana, m\u00e1s all\u00e1 de toda frontera, sea tambi\u00e9n lo espiritual; m\u00e1s all\u00e1 de toda religi\u00f3n en cuanto tal. Es as\u00ed que \u00absu cristianismo, insisto, no est\u00e1 exento de un misticismo er\u00f3tico\u00bb, \u00a1al contrario! Todo est\u00e1 incluido en el dise\u00f1o panor\u00e1mico de la experiencia de vida del poeta. Es una fusi\u00f3n experiencial que no deja de lado ninguna dimensi\u00f3n y que, en cambio, las funde admirablemente: no es casualidad que el t\u00edtulo de esta colecci\u00f3n sea precisamente <em>La carne y el esp\u00edritu<\/em> y, entre otras, se lea todo el poema <em>Creaci\u00f3n<\/em> y en particular su clausura, que as\u00ed recita: <em>\u00abTe ensalivo, \/ mujer, \/ te amaso a m\u00ed\u00bb,<\/em> admirable s\u00edntesis en una declinaci\u00f3n er\u00f3tica con una evidente referencia al acto mismo del G\u00e9nesis b\u00edblico. As\u00ed tambi\u00e9n <strong>Leoc\u00e1dia Regalo,<\/strong> quien refuerza esta presencia \u201cmetareligiosa\u201d (porque tanto m\u00e1s all\u00e1 de la corporeidad terrena como m\u00e1s all\u00e1 de la soledad espiritual), subrayando la presencia de \u00abun \u201cyo\u201d y un \u201ct\u00fa\u201d que se complementan en una asunci\u00f3n de la poes\u00eda como conocimiento del mundo y de s\u00ed mismo\u00bb. Un \u00abmisticismo er\u00f3tico \u2013 como se\u00f1ala <strong>Ferm\u00edn Herrero<\/strong> \u2013 cuya fuente bien podr\u00eda situarse en el Cantar de los cantares, que enerva y tensa la expresi\u00f3n\u00bb. As\u00ed, destacando la palabra como objeto absoluto de la poes\u00eda, a trav\u00e9s de ella el poeta \u00abnos invita a adentrarnos en la profundidad de las perplejidades compartidas\u00bb, a trav\u00e9s de una lectura que necesita su tiempo para ser \u201cdesenredada\u201d, disfrutada y hecha propia por cada uno.<\/p>\n<p>Mirar la realidad desde lo alto de un sistema de valores espirituales que no permanecen firmes en el hiperuranio in\u00fatil de la contemplaci\u00f3n, sino que se hunden profundamente en la traducci\u00f3n experiencial de lo vivido, es la cifra hermen\u00e9utica de Alencart que, a trav\u00e9s de esta arquitectura, consigue conferir a sus versos aquel valor universal que hace mirar a <strong>Asunci\u00f3n Escribano<\/strong> en la \u00abceguera f\u00edsica como s\u00edmbolo de la ceguera moral\u00bb. Alegor\u00eda y met\u00e1fora, cierto, que en el ox\u00edmoron literario \u2013 y solo aparente \u2013 que une la imagen del sol y de la ceguera, no se traduce en una contradicci\u00f3n, sino m\u00e1s bien en la \u00abincapacidad racional del hombre de captar la unidad de la realidad\u00bb, que solo dentro de la poes\u00eda puede encontrar la conjugaci\u00f3n exacta, irracional pero irrefutable, de la vivencia experiencial que la met\u00e1fora misma desvela. \u00abPues bien, cada poema de este libro merece un halago que nos llena de m\u00edstica esperanza en medio de la tragedia diaria\u00bb <strong>(Juan Mares).<\/strong><\/p>\n<p>En este continuo vaiv\u00e9n de la investigaci\u00f3n humana que se consume en esta poes\u00eda, los fundamentos permanecen evidentemente firmes ni se puede callar la aportaci\u00f3n y la continua \u201creligiosa\u201d comuni\u00f3n con los cl\u00e1sicos (\u00abel mayor premio que puede alcanzar cualquier poeta que se precie de serlo\u00bb) de la tradici\u00f3n ib\u00e9rica, hispano-americana, latina e incluso italiana (v\u00e9ase al respecto el estudio de <strong>Yordan Arroyo<\/strong> aqu\u00ed incluido), metro y medida de una evoluci\u00f3n po\u00e9tica que lleva el verso de Alencart a buscar y encontrar su s\u00edntesis mejor en una contracci\u00f3n estructural, toda orientada a la exaltaci\u00f3n del contenido evocado por esa estructura. <strong>Juan Su\u00e1rez Proa\u00f1o<\/strong> habla de \u00abuna brevedad nacida del pulimento de la lengua, una lengua suya que en este poemario viene a emular al rel\u00e1mpago\u00bb y le hace eco <strong>V\u00edctor Coral<\/strong> subrayando \u00absu voz lograda y personal\u00edsima. La din\u00e1mica de sentidos que pone en juego con palabras sencillas y profundas es la verdadera comunicaci\u00f3n\u00bb. Y dir\u00eda aun comuni\u00f3n. Una evoluci\u00f3n tambi\u00e9n estil\u00edstica, de la descripci\u00f3n a la evocaci\u00f3n que, a trav\u00e9s de la Palabra (recu\u00e9rdese que es el verbo el protagonista del fiat lux del G\u00e9nesis), hace cumplido y redondo el acto de la poiesis en la que mejor colocar tambi\u00e9n la funci\u00f3n y la tarea del lector (\u00abla intensidad de su palabra [&#8230;] se constituye en un sol salv\u00edfico para tanta vida actual oscurecida\u00bb, <strong>(Jos\u00e9 Luis Ochoa);<\/strong> lector que se acerca a ella y que de este tiempo, junto al poeta, es el hombre, el protagonista absoluto. Destinatario y casi copart\u00edcipe del acto creativo. Una \u00abconfrontaci\u00f3n a doble instancia con el ser en s\u00ed y para s\u00ed\u00bb (Jos\u00e9 Carlos de N\u00f3brega).<\/p>\n<p><em>El sol de los ciegos,<\/em> hace visible la ruta estructural que, a trav\u00e9s de un fin\u00edsimo labor lim\u00e6, conquista \u201cartesanalmente\u201d un sentido de la medida enteramente reproducido y traducido en las arquitecturas lexicales y l\u00edricas del verso (\u00abUn decir mesurado que pasa en claro de manera intensa, radiante, el enlace de la memoria, la imaginaci\u00f3n e intenta recuperar lo borrado por el tiempo\u00bb, <strong>Gerardo Rodr\u00edguez)<\/strong> y as\u00ed sintetiza en s\u00ed mismo \u00abuna po\u00e9tica que encauza la trasmisi\u00f3n de lo que va a acontecer a lo largo del poemario, como una perfecta advertencia de la finalidad y el sentido profundos de la poes\u00eda y sus vericuetos por el alma humana\u00bb <strong>(Jos\u00e9 Mar\u00eda Mu\u00f1oz).<\/strong> Palabra po\u00e9tica y realidad experiencial encuentran as\u00ed el punto de uni\u00f3n definitivo en la elaboraci\u00f3n de la po\u00e9tica de Alencart ya que \u2013 como subraya <strong>David Cort\u00e9s Cab\u00e1n<\/strong> \u2013 \u00abSi en el principio la poes\u00eda era el origen de las cosas, ahora tambi\u00e9n influir\u00e1 en la percepci\u00f3n del mundo f\u00edsico y espiritual\u00bb y as\u00ed \u00abla palabra po\u00e9tica, en nombre propio, rebautiza con fuego al universo\u00bb <strong>(Amar\u00fa Vanegas).<\/strong><\/p>\n<p>Pues, bien ha hecho Alfredo P\u00e9rez Alencart en querer organizar un recorrido l\u00edrico seleccionado dentro de <em>El sol de los ciegos,<\/em> poniendo evidentemente los acentos correctos, iluminando y dejando en la sombra las zonas m\u00e1s apropiadas para que desde el alto contraste \u2013 no por casualidad \u2013 de luz y sombra, de claros y oscuros, resulten mejor definidos y comprensibles (por mucho que la poes\u00eda, la verdadera, lo permita) detalles, niveles y claves de lectura que dan sentido a su po\u00e9tica y al contenido general que transmite. \u00abLa luz enceguece, no descubre formas, las oculta mientras la sombra, la oscuridad se torna perseverancia en la b\u00fasqueda de los significados\u00bb <strong>(Alberto Hern\u00e1ndez).<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7968\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"2560\" height=\"1858\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-scaled.jpg 2560w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-300x218.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-1024x743.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-768x557.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-1536x1115.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/2-1-2048x1486.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/><\/p>\n<p>As\u00ed, Alfredo une \u201ca doble hilo\u201d el sentido de la experiencia y el impacto de la percepci\u00f3n, el valor del pasado, la consistencia del presente y la esperanza del futuro, la fuerza de la raz\u00f3n y la intensidad de la pasi\u00f3n en un juego de contrastes aparentemente oxim\u00f3rfico y que, sobre todo, no necesita en absoluto ser resuelto, sino quiz\u00e1s ser vivido por lo que es, ya que el mundo interior de Alfredo es \u2013 como escribe <strong>Esmeralda S\u00e1nchez Mart\u00edn<\/strong> \u2013 un universo abierto que traspasa los l\u00edmites del tiempo y del espacio. Carne y esp\u00edritu, dolor y placidez, deseos y realidad, pasado, presente y futuro, virtudes y defectos, aceptaci\u00f3n y esfuerzo\u2026 los versos de A. P. A. se mueven en el claroscuro y el contrapunto de la existencia\u00bb. As\u00ed es como el panorama del alma de Alfredo no pide que se resuelva una contradicci\u00f3n, que se disuelva un dilema, que se allane un contraste, que se uniforme una diversidad: todo \u2013 y el verso po\u00e9tico es su instrumento divino \u2013 es \u00abcomo flor, como espina, como esperanza\u00bb <strong>(An\u00edbal Fernando Bonilla)<\/strong> y esa vista tambi\u00e9n est\u00e1 hecha de carne; de percepci\u00f3n del dolor, de sensorialidad de la felicidad; prev\u00e9 y contempla una coexistencia exaltante de la esencia humana generada y dise\u00f1ada por el l\u00edmite en el que la luz y la sombra se rozan, lo vivido y el porvenir se encuentran, carne y esp\u00edritu se abrazan, m\u00e1s all\u00e1 de una simple guerra entre el bien y el mal, sino m\u00e1s bien con plena conciencia de que, \u00abel poeta no puede separarse de su propia condici\u00f3n como ser humano, no puede alejarse del verdadero camino, del resplandor de la palabra como \u00fanico instrumento de transformaci\u00f3n del mundo\u00bb <strong>(Jos\u00e9 Antonio Santano). <\/strong><\/p>\n<p>Y aqu\u00ed est\u00e1 el acto creativo. Y revolucionario. \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 la poiesis! Un panorama que vaya m\u00e1s all\u00e1 del horizonte f\u00edsico a trav\u00e9s de una mirada aleg\u00f3rica con p\u00e1rpados estrechos: \u00ab\u00bfC\u00f3mo hacer \u2013 se pregunta <strong>Sixto Sarmiento<\/strong> \u2013 para abrir los ojos y levantar la mirada si en ese preciso instante el horizonte se quiebra?\u00bb. Hace falta otra mirada, unos ojos nuevos que no contemplen la observaci\u00f3n como se concibe com\u00fanmente: \u00abla mirada capaz de ver m\u00e1s all\u00e1 de las ma\u00f1anas\u00bb. Y de un nuevo acto generador que, a trav\u00e9s de la palabra, pueda estructurar, desestructurar y reestructurar \u00abla poes\u00eda como h\u00e1bito de vida\u00bb <strong>(Harold Alva).<\/strong><\/p>\n<p>Cada uno de estos ensayos es un nuevo paso, una nueva conquista, una nueva adquisici\u00f3n, un nuevo punto marcado por la aguja de una br\u00fajula hermen\u00e9utica, una nueva trocha que corta el camino seg\u00fan senderos in\u00e9ditos, pero, si se levanta la mirada y se mira al horizonte, ese cielo es el mismo para todos; ese panorama es a lo que todos terminan mirando. Y es el panorama del alma, la menos terrena caracter\u00edstica de la human\u00edsima realidad, que Alfredo cincela finamente, palabra por palabra, a lo largo de un recorrido extendido de producci\u00f3n l\u00edrica en el que es bien visible c\u00f3mo el artista concentra y concreta la atenci\u00f3n cada vez m\u00e1s sobre la Palabra, sobre la pieza \u00fanica de ese mosaico que va constituyendo con paciencia cartuja y fuerza comunicativa cada vez m\u00e1s intensa y concentrada.<\/p>\n<p>Pero es en la distancia donde el lector recibe el mejor disfrute de la percepci\u00f3n: que sean pasos hacia atr\u00e1s o hacia adelante, es el lector, a trav\u00e9s de estos ensayos, quien elige cu\u00e1nto acercarse o distanciarse en la contemplaci\u00f3n y la observaci\u00f3n alencartiana. Un mosaico que se puede disfrutar realmente y por completo cuando \u00abnosotros no podremos verlo sino a una cierta distancia\u00bb porque solo en la distancia se puede \u201cabrazar\u201d todo. \u00abPor eso los t\u00e9rminos claves est\u00e1n arraigados en la problem\u00e1tica de la mirada\u00bb. As\u00ed, por el contrario, la contemplaci\u00f3n del detalle se convierte en un ejercicio de maestr\u00eda para disfrutarla en un nivel diferente (y a varios niveles) y cada uno de estos ensayos ofrece la posibilidad de detenerse a reflexionar, leer, interpretar y disfrutar de piezas que tienen su posici\u00f3n exacta, color, tama\u00f1o y talla dentro del dise\u00f1o general.<\/p>\n<p>Y esto se propone \u2013 sin la pretensi\u00f3n de resolverlo todo \u2013 esta colecci\u00f3n de ensayos: ofrecer juntos una mirada sobre el panorama del alma, sobre el mapa emocional que es parte fundante del dise\u00f1o general de la po\u00e9tica de Alfredo P\u00e9rez Alencart.<\/p>\n<p>Y entonces:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Entren, entren conmigo por esta trocha,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>(&#8230;)<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Les invito a un paseo enriquecido<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>por el destellar de las reminiscencias.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_7969\" aria-describedby=\"caption-attachment-7969\" style=\"width: 684px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7969\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/3-El-poeta-Vito-Davoli.jpg\" alt=\"\" width=\"684\" height=\"680\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/3-El-poeta-Vito-Davoli.jpg 684w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/3-El-poeta-Vito-Davoli-300x298.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/3-El-poeta-Vito-Davoli-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 684px) 100vw, 684px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7969\" class=\"wp-caption-text\">El poeta Vito Davoli<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Vito Davoli (Bari, 1973), es poeta, escritor, cr\u00edtico literario, traductor y dise\u00f1ador. Licenciado en Literatura cl\u00e1sica con una tesis sobre epigrafia griega. Redactor de la prestigiosa revista literaria \u00abLa Vallisa\u00bb, una de las m\u00e1s longevas revistas literarias italianas, por la que cuida tambien el blog www.lavallisa.it, redes sociales y web. Periodista regional y nacional en los 90, hasta hoy. Sus poemas, escritos y art\u00edculos est\u00e1n publicadas en peri\u00f3dicos, revistas y antolog\u00edas italianas y internacionales. Tiene publicado el poemario Contraddizioni (Edici\u00f3n Leuc\u00f3, Molfetta, 2001; segunda edici\u00f3n de 2021 con lecturas criticas) que recibi\u00f3 numerosos consensos: sobre su poes\u00eda intervinieron Giorgio Barberi Squarotti, Domenico Cara, Mauro Dentone, Fabio Dainotti, Daniele Giancane, Marco Ignazio de Santis, Angelo Lippo, Beppe Costa, Marco Cinque, Gianni Antonio Palumbo y otros. Fund\u00f3 y edit\u00f3 la joven revista Pubblicazioni Letterari\u00e6 junto con Daniele Giancane con quien tambi\u00e9n organiz\u00f3 y edit\u00f3 el colectivo de cuentos Surrealia. Se\u00f1ales del M\u00e1s All\u00e1 y otros relatos, recientemente traducido al espa\u00f1ol por Carolina La Rosa Montilla y Jorge Ledezma. En 2022 cura, junto a Beppe Costa, la antolog\u00eda internacional D\u2019amori, di delitti, di passioni que recoge intervenciones de poetas de todo el mundo y el mismo Costa lo invita a curar la serie Indediti Rari e Diversi, fundada y editada por Costa junto a Dario Bellezza hasta su muerte. Acaba de publicar tambien su segundo poemario Carne e sangue (Tabula Fati, 2022) y cura su blog https:\/\/vitodavoli.blogspot.com\/.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tiber\u00edades agradece al poeta y traductor italiano Vito Davoli por permitirnos publicar el pr\u00f3logo del libro \u2018La carne y el esp\u00edritu. 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