{"id":8286,"date":"2023-11-09T17:15:10","date_gmt":"2023-11-09T16:15:10","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=8286"},"modified":"2023-11-18T08:35:09","modified_gmt":"2023-11-18T07:35:09","slug":"david-cortes-caban-cabeza-devorada-de-antonio-correa-losada-vision-del-tiempo-en-tres-poemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=8286","title":{"rendered":"\u2018Cabeza devorada\u2019, de Antonio Correa Losada. Visi\u00f3n del tiempo en tres poemas"},"content":{"rendered":"<p><em>Agradecemos a David Cort\u00e9s Cab\u00e1n, destacado poeta y ensayista puertorrique\u00f1o, por enviarnos este comentario en torno al libro del poeta colombiano Antonio Correa Losada, con quien comparti\u00f3 durante el Festival Internacional de Poes\u00eda de Cali, celebrado el pasado mes de septiembre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Los d\u00edas pasan y caen<\/em><em><br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>A.C.L.<\/em><\/p>\n<p>El concepto del tiempo es uno de los temas fundamentales del libro <em>Cabeza devorada <\/em>del poeta Antonio Correa Losada (Colombia, 1950), junto a otros motivos que configuran la estructura de los textos: el amor, la realidad cotidiana y la escritura misma como autoexploraci\u00f3n del <em>yo<\/em> frente al tiempo. En este sentido, el poeta y cr\u00edtico colombiano Ram\u00f3n Cote Baraibar hace una importante observaci\u00f3n sobre los motivos que particularizan estas composiciones. He aqu\u00ed sus palabras: \u00abEste libro es un acto de valent\u00eda, de un poeta que ve en el pasado destrucciones, de quien mira c\u00f3mo est\u00e1 hecho el tiempo y qu\u00e9 ha hecho el tiempo en \u00e9l, del amor y sus estragos, de quien constata que en la ruina est\u00e1 tambi\u00e9n una nueva forma de belleza. Esta es su propuesta, su entrada a otra edad, a su otredad\u00bb (15). Hablemos, pues, del tiempo y de c\u00f3mo anexa voluntaria o involuntariamente los contextos po\u00e9ticos y la hondura humana del libro. Veamos c\u00f3mo el peso del tiempo es angustiosa experiencia que pasa convirtiendo el amor y la cotidianidad de la vida en profundas impresiones fugaces. Fij\u00e9monos en el \u00abPoema de la mujer que pasa\u00bb (24):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 280px;\">I<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El aire cubre a la mujer desnuda y del cielo caen cintas<br \/>\nde l\u00e1udano<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Palabras sigilosas lleva a la mujer que flota y deja una<br \/>\nfragancia que abate la corrupci\u00f3n del tiempo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 280px;\">II<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Un animal fr\u00e1gil sacude la naturaleza\u00a0\u00a0\u00a0 Su sensaci\u00f3n<br \/>\nl\u00edquida\u00a0\u00a0\u00a0 fugaz\u00a0\u00a0\u00a0 La cuerda floja de los a\u00f1os\u00a0\u00a0\u00a0 La pasi\u00f3n<br \/>\ncruel\u00a0\u00a0\u00a0 La herida que esconde otra herida<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Y la ilusi\u00f3n de apretar una mano.<\/p>\n<p>Leemos el poema. Pasamos por una realidad concreta y abstracta. Lo que ocurre podr\u00eda ser real, pero el ambiente del poema se proyecta sobre un paisaje cuya levedad intenta retener el cuerpo de la mujer que desaparece. Somos conscientes de que caminamos por un poema de im\u00e1genes que se superponen reflejando no lo que retiene la mirada, sino lo que se desvanece en la naturaleza misma del lenguaje. Es decir, de esa emoci\u00f3n que nos interpela desde el fondo del poema y que quiz\u00e1s nunca lleguemos a conocer plenamente. No me refiero a la realidad de las cosas que rodean al poeta, sino a otra realidad en la que queremos ubicarnos para mirar lo que realmente acontece. En otras palabras, para ser testigos de lo que all\u00ed ocurre, para escuchar la voz que lo contiene. En este caso, para intuir lo que el poema oculta, no lo que dice. En efecto, lo que dice es probablemente todo lo contrario de lo que refleja. Tendr\u00edamos que situarnos en el centro del texto para ir mirando los logros y fracasos del coraz\u00f3n en un lenguaje cuya visi\u00f3n interpretativa trasciende nuestra propia realidad. Y es que no hay explicaciones, en la poes\u00eda no hay que darlas. No hay juicios, seguimos intuitivamente hasta el final. He aqu\u00ed algunos elementos del poema: \u00abaire\u00bb, \u00abfragancia\u00bb, \u00abtiempo\u00bb, \u00abilusi\u00f3n\u00bb; y, luego: \u00abmujer\u00bb, \u00abcintas\u00bb, \u00abpalabras\u00bb, \u00abanimal\u00bb, \u00abherida\u00bb, \u00abmano\u00bb. Lo abstracto contra lo material, lo que palpamos contra lo que se abre camino en liviandad y se fuga en el tiempo. \u00bfA d\u00f3nde ha ido la mujer que pasa? \u00bfCu\u00e1l es la sensaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo es la herida? Las claves del poema nos dejan con la impresi\u00f3n de que a\u00fan, despu\u00e9s de la lectura, algo sigue oculto en su recinto: no sabemos qui\u00e9n es la mujer desnuda, qu\u00e9 esconde la herida, cu\u00e1l es la ilusi\u00f3n. Y es que para el poeta Correa Losada la realidad est\u00e1 hecha de m\u00faltiples experiencias fugaces, por eso el poema de <em>la mujer que pasa<\/em> conlleva su propia perspectiva de la vida. Sabemos acaso cu\u00e1les son las \u00abpalabras sigilosas que lleva la mujer que flota y deja una \/fragancia\u2026\u00bb No lo sabemos. Lo que intuimos es solo silencio, la presencia de un ser que imaginamos, la \u00abilusi\u00f3n de apretar una mano\u00bb para que la ternura repose silenciosa sobre el cuerpo. Baste este sentimiento para saber que estamos ante un poeta que comprende que la vida se impregna de actos dolorosos, que es tambi\u00e9n la experiencia de un <em>vivir <\/em>que pasa como una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes en la niebla del tiempo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Al anochecer un esp\u00edritu sin nombre danza y oscila<br \/>\nsin intensidad\u00a0\u00a0\u00a0 Despierta y altera la tranquilidad<br \/>\ndel cuerpo\u00a0\u00a0\u00a0 Desnuda las cosas y las vuelve<br \/>\nexageradamente grandes\u00a0\u00a0\u00a0 crueles\u00a0\u00a0\u00a0 Se escuchan las<br \/>\nofensas\u00a0\u00a0\u00a0 los zarpazos del tiempo\u00a0\u00a0\u00a0 Llevo una caja<br \/>\nde porcelanas que chocan entre s\u00ed\u00a0\u00a0\u00a0 mientras alguien<br \/>\nsusurra: <em>Llegamos para vivir no para permanecer. <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 320px;\">(\u00abPorcelanas\u00bb, 37)<\/p>\n<figure id=\"attachment_8279\" aria-describedby=\"caption-attachment-8279\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8279\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/2-Correa-Losada-en-una-de-sus-lecturas-durante-el-Festival-de-Cali-1024x591.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/2-Correa-Losada-en-una-de-sus-lecturas-durante-el-Festival-de-Cali-1024x591.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/2-Correa-Losada-en-una-de-sus-lecturas-durante-el-Festival-de-Cali-300x173.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/2-Correa-Losada-en-una-de-sus-lecturas-durante-el-Festival-de-Cali-768x443.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/2-Correa-Losada-en-una-de-sus-lecturas-durante-el-Festival-de-Cali.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8279\" class=\"wp-caption-text\">Correa Losada en una de sus lecturas durante el Festival de Cali<\/figcaption><\/figure>\n<p>Despu\u00e9s de leer el poema, probablemente pensemos en la desnudez de las cosas. Lo que habita en el tiempo que nos consume. Lo que entra despiadadamente en las faenas de la cotidianidad y pone a prueba lo que sentimos, y lo que pasa silenciosamente por nuestro ser vincul\u00e1ndonos con la realidad temporal de las cosas: lo impreciso, lo que afecta cada emoci\u00f3n y perdura ocultamente en cada experiencia humana. Por eso, lo que dice el poema es conmovedor y profundo a la vez. El verso final (<em>Llegamos para vivir no para permanecer<\/em>) nos da la total perspectiva de ese instante en el que intentamos reconocer la esencia de las cosas que se extinguen. Sentimos la profundidad del anochecer, sentimos la danza y su intensidad, pero \u00bfqu\u00e9 sucede con el esp\u00edritu? \u00bfy la tranquilidad? Interpretamos y comprendemos la tranquilidad del cuerpo, la desnudez en la grandeza de la noche, pero \u00bfc\u00f3mo definir los zarpazos del tiempo? El lenguaje va delineando un mapa de \u00edntimas revelaciones que nos hace pensar en nuestra fragilidad, representada simb\u00f3licamente en las \u00abcajas de porcelanas\u00bb. En ellas subyace parte de esa realidad oculta y de ese hablante herido por \u00ablos zarpazos del tiempo\u00bb. Perdura, sin embargo, el conocimiento de <em>vivir <\/em>el instante porque el poeta sabe que nada le pertenece, que su andar sobre la tierra dibuja la certeza de su muerte. Y se mueve dejando ver aqu\u00ed y all\u00e1 un poco de su <em>ser<\/em> en ese camino de palabras relampagueantes que brotan de su coraz\u00f3n para decirnos: <em>Llegamos para vivir no para permanecer. <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Somos la desaparici\u00f3n lenta de la vida\u00a0\u00a0\u00a0 Lo que<br \/>\nque acabamos de hacer es bruma que avanza hasta<br \/>\nperderse\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algo en su configuraci\u00f3n se difumina<br \/>\naunque tratemos en vano que retorne\u00a0\u00a0\u00a0 Un aire c\u00e1lido<br \/>\nturbio\u00a0\u00a0\u00a0 indiferente\u00a0\u00a0\u00a0 cava su permanencia alrededor<br \/>\ndel cuerpo que se extingue<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Fragmentos salpican el tiempo inalterable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 280px;\">(\u00abEl aire\u00bb, 58)<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El poema nos traslada a dos planos po\u00e9ticos. El primer plano nos coloca dentro de la realidad inmediata del hablante; el segundo, en un contexto m\u00e1s brumoso donde todo se desliza como en un sue\u00f1o. Captamos la imagen de las cosas, pero conforme nos acercamos parecen diluirse en el tiempo. Lo que dice el primer verso \u00abSomos la desaparici\u00f3n lenta de la vida\u00bb nos sumerge en el \u00e1mbito de otra realidad, esa que nos limita y nos enfrenta con un <em>yo<\/em> traspasado por la incertidumbre de la vida. Todo aqu\u00ed parece estar hecho de sucesos fugaces como para que descifremos cu\u00e1l ser\u00e1 la pr\u00f3xima escena, o cu\u00e1l ser\u00e1 el sentido de referencia que proyecta. El poeta nos sit\u00faa frente a las cosas que se desprenden de la mirada para dejarnos con la impresi\u00f3n del instante. La vida parece ser el vuelo de un p\u00e1jaro que va dejando sobre el paisaje una vaga impresi\u00f3n. No hay nada permanente a qu\u00e9 atenernos. Solo lo inmediato es real. Las cosas a las que nos aferramos pasan como el sonido del viento entre los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Nos acercamos al texto. Miramos atentamente. Imaginamos la escena. Seg\u00fan el primer verso, somos lo que <em>desaparece. <\/em>Esta visi\u00f3n de la existencia se extingue y deja una emoci\u00f3n desoladora en el coraz\u00f3n, como si de pronto abri\u00e9ramos una ventana y escapara un p\u00e1jaro de luz. Pero el poeta va apuntalando peque\u00f1as claves con las que quiere hacernos ver c\u00f3mo pasa el tiempo, ese paisaje construido sobre realidades que se superponen dejando un sentimiento extra\u00f1o en el lector. Quiz\u00e1s por eso las cosas nunca son las mismas. La vida est\u00e1 llena de impresiones y momentos furtivos. Pero en el fondo no hay apariencias. Las apariencias son enga\u00f1osas, no pueden establecer contacto con lo real. Tampoco tienen cabida en esta poes\u00eda. Por eso en la traves\u00eda de estos versos asistimos a la experiencia \u00edntima de lo inmediato, lo que acontece y cambia: \u00abLo que \/ acabamos de hacer es bruma que avanza hasta \/ perderse\u00bb, dice. Pero lo que \u00abavanza\u00bb adquiere siempre otras connotaciones. Lo que acontece se \u00abdifumina\u00bb en el aire como una nube que pasa o como un cuerpo que se aleja. Esta apreciaci\u00f3n de la vida dibuja tambi\u00e9n el estilo personal de este poeta. Su prosa po\u00e9tica recorta sobre el horizonte de la vida lo vivido y lo perdido en el tiempo, como subraya el verso: \u00abFragmentos salpican el tiempo inalterable\u00bb. Y es que en el fondo nunca sabremos lo que nos depara el final y aunque nos inclinemos sobre el cuerpo amado, no es posible regresar pues \u00abLo que \/ acabamos de hacer es bruma que avanza hasta \/ perderse\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nueva York<br \/>\nVerano, 2023<\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><em>\u00a0\u00a0\u00a0 David Cort\u00e9s Cab\u00e1n (Arecibo, Puerto Rico, 1952). Cort\u00e9s Cab\u00e1n posee una Maestr\u00eda en Literatura Espa\u00f1ola e Hispanoamericana de The City College (CUNY). Fue maestro en las Escuelas Primarias de Nueva York y profesor adjunto del Departamento de Lenguas Modernas de Hostos Community College of the City University of New York. Ha publicado los siguientes libros de poes\u00eda: Poemas y otros silencios (1981), Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1991), El libro de los regresos (1999), Ritual de p\u00e1jaros: antolog\u00eda personal (2004) e Islas (2011). Sus poemas y rese\u00f1as literarias han aparecido en revistas de Puerto Rico, Estados Unidos, Latinoam\u00e9rica y Espa\u00f1a. En 2006 fue invitado al III Festival Mundial de Poes\u00eda de Venezuela, y en 2015 a la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN), dedicada a Puerto Rico. Ha participado en los Festivales Internacionales de Poes\u00eda de Cali, Colombia (2013), de Managua, Nicaragua (2014) y de Salamanca (2019). En 2014 fue invitado a presentar \u201cNoche de Juglar\u00eda, cinco poetas venezolanos\u201d, en Berna y Ginebra, Suiza. Ese mismo a\u00f1o la Universidad de Carabobo, en Valencia, Venezuela, le otorg\u00f3 la Orden Alejo Zuloaga Egusquiza en el Festival Internacional de Poes\u00eda. Reside en la ciudad de Nueva York desde 1973.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_8280\" aria-describedby=\"caption-attachment-8280\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8280\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-David-Cortes-Caban-en-el-Festival-de-Cali-1024x756.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-David-Cortes-Caban-en-el-Festival-de-Cali-1024x756.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-David-Cortes-Caban-en-el-Festival-de-Cali-300x221.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-David-Cortes-Caban-en-el-Festival-de-Cali-768x567.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-David-Cortes-Caban-en-el-Festival-de-Cali.jpg 1152w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8280\" class=\"wp-caption-text\">David Cort\u00e9s Cab\u00e1n en el Festival de Cali<\/figcaption><\/figure>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8281\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/4-1.jpg\" alt=\"\" width=\"398\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/4-1.jpg 398w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/4-1-187x300.jpg 187w\" sizes=\"auto, (max-width: 398px) 100vw, 398px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_8282\" aria-describedby=\"caption-attachment-8282\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8282\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/5-Romina-y-Antonio-en-el-Festival-de-Cali-1024x574.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"359\" 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Cali<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agradecemos a David Cort\u00e9s Cab\u00e1n, destacado poeta y ensayista puertorrique\u00f1o, por enviarnos este comentario en torno al libro del poeta colombiano Antonio Correa Losada, con quien comparti\u00f3 durante el Festival Internacional de Poes\u00eda de Cali, celebrado el pasado mes de septiembre. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los d\u00edas pasan y caen \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A.C.L. 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