{"id":876,"date":"2019-03-08T20:47:48","date_gmt":"2019-03-08T20:47:48","guid":{"rendered":"http:\/\/tiberiades.org\/?p=876"},"modified":"2019-03-08T21:59:03","modified_gmt":"2019-03-08T21:59:03","slug":"el-lenguaje-biblico-en-la-poesia-de-jose-emilio-pacheco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=876","title":{"rendered":"El lenguaje b\u00edblico en la poes\u00eda de Jos\u00e9 Emilio Pacheco"},"content":{"rendered":"<p><em>(*) Recuperamos esta ponencia escrita en 2019 por Leopoldo Cervantes-Ortiz, la cual tiene el siguiente encabezado: \u201cEl 30 de junio de 2009 Jos\u00e9 Emilio Pacheco (1939-2014) cumpli\u00f3 70 a\u00f1os y, como sucede en estos casos, los homenajes estuvieron a la orden del d\u00eda. Reconocido pol\u00edgrafo, fue uno de los autores latinoamericanos que mayores reconocimientos ha alcanzado en los \u00faltimos a\u00f1os, como los Premios Cervantes y Reina Sof\u00eda, en Espa\u00f1a. La presente ponencia fue le\u00edda en el homenaje que organizaron las universidades Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico y Aut\u00f3noma Metropolitana\u201d. <\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><em>Desde Tiber\u00edades recordamos tambi\u00e9n que todos estos premios otorgados en Espa\u00f1a partieron del homenaje que se le tribut\u00f3 en Salamanca el a\u00f1o 2006 y dentro del IX Encuentro de Poetas Iberoamericanos, cuando se le public\u00f3 una amplia antolog\u00eda titulada Epitafio del Fuego.<\/em><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En lo alto del d\u00eda<br \/>\neres aquel que vuelve<br \/>\na borrar de la arena la oquedad de su paso;<br \/>\nel miserable h\u00e9roe que escap\u00f3 del combate<br \/>\ny apoyado en su escudo mira arder la derrota;<br \/>\nel n\u00e1ufrago sin nombtre que se aferra a otro cuerpo<br \/>\npara que el mar no arroje su cad\u00e1ver a solas;<br \/>\nel perpetuo exiliado que en el desierto mira<br \/>\ncrecer hondas ciudades que en el sol retroceden;<br \/>\nel que clav\u00f3 sus armas en la piel de un dios muerto<br \/>\nel que escucha en el alba cantar un gallo y otro<br \/>\nporque las profec\u00edas se est\u00e1n cumpliendo: at\u00f3nito<br \/>\ny sin embargo cierto de haber negado todo;<br \/>\nel que abre la mano<br \/>\ny recibe la noche.<br \/>\n\u201c\u00c9xodo\u201d, <em>Los elementos de la noche<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><b><strong>EL EJERCICIO SISTEM\u00c1TICO DE LA INTERTEXTUALIDAD<\/strong><\/b><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>Como toda buena \u201cescritura profana\u201d, seg\u00fan la terminolog\u00eda de Northrop Frye, la poes\u00eda latinoamericana actual bebe, entre otras fuentes, de la inevitable veta b\u00edblica con mayor o menor fruici\u00f3n, seg\u00fan el caso. La raz\u00f3n que llev\u00f3 al cr\u00edtico canadiense a jerarquizar la riqueza literaria b\u00edblica (el escaso conocimiento de las Escrituras sagradas del judeocristianismo que les imped\u00eda a sus estudiantes profundizar en amplias zonas de la literatura actual) es la misma que, en ocasiones, impide a lectores\/as pretendidamente muy posmodernos atisbar algunas de las m\u00faltiples formas en que dicho discurso reaparece continuamente. Obviamente, Pacheco fue m\u00e1s all\u00e1 de la lectura religiosa tradicional y alcanz\u00f3 las alturas del \u201cmonte de la transfiguraci\u00f3n\u201d de la intertextualidad conscientemente asumida y desvelada. As\u00ed, la intertextualidad entre lo sagrado y lo profano est\u00e1 marcada hoy por el gran desfase entre creencia e increencia. Como comenta Carmen Dolores Carrillo Ju\u00e1rez:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Una diferencia importante entre Pacheco y los autores b\u00edblicos es su ate\u00edsmo, de modo que mientras que para \u00e9stos la historia es un proceso descrito por etapas de obediencia, unas veces, y de rebeld\u00eda, otras, con respecto a Dios y sus mandatos, para el poeta mexicano la historia no inicia con una situaci\u00f3n paradisiaca sino con los esfuerzos del ser humano por dominar al otro, caracter\u00edstica que se repite una y otra vez a lo largo de la historia. En cuanto a la alianza entre Dios y su pueblo, Pacheco traslada las caracter\u00edsticas de ese pacto a la relaci\u00f3n entre gobernante y gobernado como sobernao y s\u00fabdito.<a name=\"_ftnref1\" href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>De este modo se perfilan algunas de los rumbos que toma el lenguaje b\u00edblico y sus desdoblamientos en una poes\u00eda que ser\u00e1 de denuncia prof\u00e9tica, a ratos, de intensidad apocal\u00edptica en otros y hasta de b\u00fasqueda de sentido, en algunos. Esta orientaci\u00f3n ha desconcertado a algunos lectores que suponen que esta \u201cvocecita que no deja de llorar\u201d esconde o aleja la poes\u00eda aut\u00e9ntica. A diferencia de la no tan visible \u201cpoes\u00eda confesional\u201d, como algunos insisten en llamarle, el trabajo de algunos poetas que no esconden lo suficiente sus aficiones espirituales, religiosas o metaf\u00edsicas manifiesta una orientaci\u00f3n semi-m\u00edstica marcada por un lenguaje que asume las premisas de la religi\u00f3n o de los textos sagrados de otra manera. Con ello no se trata de decir que Pacheco caminja hacia la fe o algo parecido. No, simplemente, el intertexto b\u00edblico le ha servido para asumir un lenguaje caracter\u00edstico.<\/p>\n<figure id=\"attachment_871\" aria-describedby=\"caption-attachment-871\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"550\" height=\"295\" class=\"size-full wp-image-871\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/2-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-en-Salamanca.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/2-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-en-Salamanca.jpg 550w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/2-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-en-Salamanca-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-871\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco en Salamanca<\/figcaption><\/figure>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> LA POES\u00cdA NEO-B\u00cdBLICA DE J. E. PACHECO<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Jos\u00e9 Emilio Pacheco es una de las figuras m\u00e1s importantes de la cultura mexicana actual. Su labor narrativa, po\u00e9tica, cr\u00edtica y period\u00edstica es monumental. Ha publicado tres libros de relatos y 13 libros de poes\u00eda (recogidos en el 2000 bajo el t\u00edtulo de <em>Tarde o temprano<\/em>). Dice acerca de la Biblia: \u201cS\u00f3lo una actitud anterior a los tiempos de Juan XXIII puede justificar que las historias literarias y los recuentos de los libros&nbsp; que todo hispanohablante debe leer, ignoren como ignoran la Biblia. Entre los libros po\u00e9ticos de la Biblia, los m\u00e1s interesantes para un lector contempor\u00e1neo son el de Job y el Cantar de los Cantares, caso el m\u00e1s grande poema de amor de todos los tiempos\u201d.<\/p>\n<p>Desde su primer libro, <em>Los elementos de la noche <\/em>(1963), el lenguaje b\u00edblico le ha servido para expresar su desencanto ante las formas de la vida. En el poema que da t\u00edtulo al volumen, aparece por primera vez el lenguaje apocal\u00edptico, que no ha de abandonar nunca:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En el \u00faltimo valle<br \/>\nla destrucci\u00f3n se sacia<br \/>\nen ciudades vencidas que la ceniza afrenta.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 valle habla? \u00bfDel de Josafat? Tal vez, pero lo que brilla aqu\u00ed es la solidez en la concepci\u00f3n de una destrucci\u00f3n impersonal, acaso por lo inconsciente de la misma. En \u201cPresencia\u201d, un poema dedicado a Rosario Castellanos, una pregunta gobierna la intuici\u00f3n po\u00e9tica: \u201c\u00bfQu\u00e9 va a quedar de m\u00ed?\u201d. El final es muy parecido a la conclusi\u00f3n del salmo 16: \u201cMas si alguien vive yo estar\u00e9 despierto\u201d.<\/p>\n<p>En \u201cComo aguas divididas\u201d, la alusi\u00f3n al <em>\u00c9xodo<\/em>, sin ser expl\u00edcita, anuncia el poema que le sigue, titulado precisamente \u201c\u00c9xodo\u201d, en el cual un \u201cperpetuo exiliado\u201d que mira en el desierto, contempla espejismos de ciudades.<\/p>\n<p>En <em>El reposo del fuego <\/em>(1966), el ep\u00edgrafe anuncia buena parte del esp\u00edritu del volumen: \u201cNo anheles la noche en que desaparecen los pueblos de su lugar\u201d (Job 36, 20). Esta cita hace ver a la noche como el indicio del desastre. El libro comienza diciendo: \u201cNada altera el desastre\u201d. Ni siquiera Dios, pues para el poeta es<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El dictador, el todopoderoso,<br \/>\nel que construye los desiertos.<\/p>\n<p>Pero nuevamente hay en los arquetipos b\u00edblicos una suerte de recurso a la esperanza. Dice en otro fragmento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Y fue el olor del mar: una paloma,<br \/>\ncomo un arco de sal,<br \/>\nardi\u00f3 en el aire.<\/p>\n<p>La imagen del diluvio, la paloma que anuncia, no la sequedad, sino la presencia de las aguas. La terrenalidad que aparece en la Biblia como posibilidad de ser un modo de testigo de Dios, le hace preguntarse: \u201c<em>Tierra, tierra, \u00bfpor qu\u00e9 no te conmueves?\/ <\/em><em>Ten compasi\u00f3n de todos los que viven<\/em>\u201d. Cerca del final, el hablante po\u00e9tico afirma: \u201cBajo el suelo de M\u00e9xico se pudren\/ todav\u00eda las aguas del diluvio\u201d.<\/p>\n<p><em>No me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo <\/em>(1969) es un libro paradigm\u00e1tico. Pacheco afianza sus certidumbres, desliza expl\u00edcitamente todo un universo de alusiones contundentes. En \u201cTransparencia de los enigmas\u201d habla de \u201cnuestra c\u00f3lera apacible\u201d en un lenguaje versicular situado en la l\u00ednea del vidente de Patmos y de las <em>Lamentaciones<\/em> de Jerem\u00edas. All\u00ed mismo ha lanzado su programa: \u201cAlabemos a Patmos y a la hirviente monta\u00f1a de las Lamentaciones\u201d. El poeta avizora una fatalidad descifrable y no olvida a los tibios del <em>Apocalipsis<\/em>: tal vez el fuego eterno les espera. En \u201cJob 18.2\u201d se reflexiona sobre la inutilidad de la palabra humana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Seguimos puliendo, desgastando<br \/>\nun idioma ya seco.<\/p>\n<p>\u00c9se es el idioma humano, porque Dios se pregunta: \u201c\u00bfCu\u00e1ndo terminar\u00e9is con las palabras?\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_872\" aria-describedby=\"caption-attachment-872\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"372\" class=\"size-large wp-image-872\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/3-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-con-Sk\u00e1rmeta-N\u00e9lida-Pi\u00f1\u00f3n-Alencart-Jacqueline-Alencar-y-Jos\u00e9-AlfredoCompostela-2004-1024x595.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/3-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-con-Sk\u00e1rmeta-N\u00e9lida-Pi\u00f1\u00f3n-Alencart-Jacqueline-Alencar-y-Jos\u00e9-AlfredoCompostela-2004-1024x595.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/3-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-con-Sk\u00e1rmeta-N\u00e9lida-Pi\u00f1\u00f3n-Alencart-Jacqueline-Alencar-y-Jos\u00e9-AlfredoCompostela-2004-300x174.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/3-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-con-Sk\u00e1rmeta-N\u00e9lida-Pi\u00f1\u00f3n-Alencart-Jacqueline-Alencar-y-Jos\u00e9-AlfredoCompostela-2004-768x446.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/3-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-con-Sk\u00e1rmeta-N\u00e9lida-Pi\u00f1\u00f3n-Alencart-Jacqueline-Alencar-y-Jos\u00e9-AlfredoCompostela-2004.jpg 1934w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-872\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco con Sk\u00e1rmeta, N\u00e9lida Pi\u00f1\u00f3n, Alencart, Jacqueline Alencar y Jos\u00e9 Alfredo(Compostela, 2004)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Ir\u00e1s y no volver\u00e1s <\/em>(1973) es otra muestra de c\u00f3mo Pacheco toca otra fibra del elemento b\u00edblico. En \u201cIdilio\u201d, escribe: \u201cEl mundo\/ volv\u00eda a ser un jard\u00edn\u201d. La nostalgia del para\u00edso, una inversi\u00f3n cronol\u00f3gica que remite no s\u00f3lo al Ed\u00e9n, sino a un estado de inocencia creado artificialmente por el amor. \u201cLos herederos\u201d habla de la pobreza con el lenguaje de las Bienaventuranzas: \u201cellos sin pausa heredar\u00e1n la tierra\u201d; se trata de una cr\u00edtica de la comprensi\u00f3n de los pobres. Finalmente, en \u201cApocalipsis por televisi\u00f3n\u201d, se ironiza sobre la comercializaci\u00f3n de la vida y de la destrucci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Trompetas del fin del mundo<br \/>\ninterrumpidas para dar paso a un <em>comercial<\/em>.<\/p>\n<p>En los poemas de <em>Islas a la deriva<\/em> (1976) la escritura de Pacheco se encamina hacia un estilo sentencioso, casi amargo, que se acentuar\u00e1 posteriormente. Dice, por ejemplo, en \u201cLa Secta del Bien\u201d, refiri\u00e9ndose a un cura her\u00e9tico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ardi\u00f3 en la le\u00f1a verda fue a reunirse<br \/>\ncon su Dios \u2014que es amor\u2014 en el infierno.<\/p>\n<p>La cita del evangelio de Juan, introducida furtivamente, descarga toda la fuerza que el poema alcanza para criticar los abusos de la Inquisici\u00f3n. Algo similar ocurre con \u201cEl Padre Las Casas lee a Isa\u00edas, XIII\u201d, donde el poeta hace una par\u00e1frasis en cursivas tomando citas aisladas del cap\u00edtulo mencionado, a fin de penetrar en la mente del sacerdote y en su actitud de denuncia de la opulencia de la sociedad virreinal.<\/p>\n<p><em>Desde entonces<\/em> (1980) incluye el que es quiz\u00e1 su poema m\u00e1s conocido, \u201cFin de siglo\u201d, en donde, partiendo del recuerdo de la pregunta de Ca\u00edn, ampliada cuidadosamente para incluir una feroz cr\u00edtica a la indiferencia sobre la barbarie de la civilizaci\u00f3n, se se\u00f1ala con \u00edndice de fuego a todos los genocidas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00bfC\u00f3mo dejar impunes<br \/>\nla tortura o el genocidio o el matar de hambre?<\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><em>La sangre derramada clama venganza<\/em>, dice el verso inicial; la reflexi\u00f3n se hunde profundamente en la conciencia humana y demanda una respuesta para tantos cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>En los tres siguientes libros se percibe una depuraci\u00f3n del lenguaje que ha impacientado a muchos. Pacheco abandona consistentemente toda floritura y adorno (si es que alg\u00fan d\u00eda los tuvo), para desnudar las realidades humanas. Este \u201cojo moral\u201d, por decirlo as\u00ed, le brinda a los versos una densidad que, dentro de su sencillez, destruye violentamente las m\u00e1scaras que nos ponemos diariamente. En <em>Los trabajos del mar<\/em> (1983), varios poemas de diferente signo parten del simbolismo b\u00edblico para ahondar en el pensamiento. En \u201cInforme de Jon\u00e1s\u201d toma la historia del antiprofeta para hacerle decir que en el vientre del gran pez hall\u00f3 desde procesos digestivos hasta violencia pura, pasando por una teor\u00eda del estado moderno. La soledad de Jon\u00e1s le sirvi\u00f3 para<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">reflexionar en la esperanza: Alg\u00fan d\u00eda<br \/>\nnuestra vida ya no ser\u00e1, como la llam\u00f3 Hobbes,<br \/>\ntan s\u00f3lo <em>&nbsp;breve, brutal y siniestra<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cProsa de la calavera\u201d es un extenso poema versicular que, presidido por la cita de Isa\u00edas 40.6, cuyo esp\u00edritu desarrolla, plantea la dial\u00e9ctica de la muerte. Aparecen, salpicando la reflexi\u00f3n, alusiones a los Evangelios y a la se\u00f1al de Ca\u00edn, que le confieren al poema una mirada amarga, concentrada. Se trabaja sobre la certeza absoluta, la de la muerte: la calavera viene y le dice a cada hombre: \u201cS\u00f3lo cuando has tocado fondo aparezco\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_873\" aria-describedby=\"caption-attachment-873\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"1005\" class=\"size-large wp-image-873\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/4-Epitafio-del-Fuego-antolog\u00eda-de-Salamanca-652x1024.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/4-Epitafio-del-Fuego-antolog\u00eda-de-Salamanca-652x1024.jpg 652w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/4-Epitafio-del-Fuego-antolog\u00eda-de-Salamanca-191x300.jpg 191w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/4-Epitafio-del-Fuego-antolog\u00eda-de-Salamanca-768x1207.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/4-Epitafio-del-Fuego-antolog\u00eda-de-Salamanca.jpg 1046w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-873\" class=\"wp-caption-text\">Epitafio del Fuego, antolog\u00eda de Salamanca<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Miro la tierra<\/em> (1986) es un peque\u00f1o libro dedicado casi por entero a la visi\u00f3n desconsolada de la ciudad de M\u00e9xico, despu\u00e9s del terremoto de 1985. \u201cLas ruinas de M\u00e9xico\u201d, t\u00edtulo de la secci\u00f3n principal, es un largo poema fragmentario que se lamenta, al estilo de Jerem\u00edas, acerca de la magnificencia de la ciudad, pero, sobre todo, de la corrupci\u00f3n que hizo posible tantas muertes. En un instante de la eleg\u00eda, un ep\u00edgrafe procedente de Job 28 habla sobre las piedras, que \u201cse suspenden y balancean\u201d. La tristeza por la destrucci\u00f3n vislumbrada libros atr\u00e1s no elude la lucidez para se\u00f1alar a los culpables del desastre. No obstante, su remate es un signo de esperanza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Con piedras de las ruinas hay que forjar<br \/>\notra ciudad, otro pa\u00eds, otra vida.<\/p>\n<p>\u201cCa\u00edn\u201d es un poema que profundiza en la problem\u00e1tica del mal; \u201cel fundador de las ciudades\u201d, nos recuerda, fue el asesino de su hermano: \u00bfqu\u00e9 puede esperarse de las grandes urbes? La secci\u00f3n de la que forma parte se llama precisamente \u201cLos nombres del mal\u201d. \u201cSu nombre es testimonio de la Ca\u00edda\u201d, dice al principio, para luego entretenerse en juegos de palabras que fon\u00e9ticamente coincidan con el nombre: can, calcinaci\u00f3n, c\u00e1rcel, canalla, c\u00e1ncer, carnicero, caos. La historia humana comenz\u00f3 con un asesinato:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ca\u00edn mat\u00f3 a su hermano, puso en marcha<br \/>\nla historia.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del cuerpo agredido de Abel vino la muerte \u201ca compartir con el Mal este mundo\u201d. Somos los herederos de Ca\u00edn y nuestro destino es el suyo.<\/p>\n<p><em>Ciudad de la memoria <\/em>(1989) es un poemario donde la desnudez verbal toca fondo: la forma est\u00e1 al servicio del contenido, de la voz \u00e9tica. \u201cLa sal\u201d es un poema anal\u00edtico con poca chispa de poes\u00eda: su tesis es, procedente de la famosa frase de Jes\u00fas, que la sal le da un sabor al mundo que debe ser percibido conscientemente. <em>El viento sopla donde quiere<\/em>, dice en \u201cPara ti\u201d, mientras habla del azar de las cosas con que se topa uno en la vida. \u201cEl doctor Job\u201d denomina en \u201cLive bait\u201d al personaje b\u00edblico, para referir a su experiencia invaluable en la comprensi\u00f3n de la nulidad de la vida.<\/p>\n<p><em>El silencio de la luna <\/em>(1994) contiene algunos poemas que prosiguen la indagaci\u00f3n po\u00e9tica marcada por una fuerte autocr\u00edtica humana, como en \u201cPrehistoria\u201d, en el que se interroga sobre la naturaleza de Dios en el pensamiento primitivo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00bfDios es el bien porque regala la lluvia?<br \/>\n\u00bfDios es el mal por ser la piedra que mata?<br \/>\n\u00bfDios es el agua que cuando falta aniquila<br \/>\ny cuando crece nos arrastra y ahoga?<\/p>\n<p>En la cuarta parte de este poema Pacheco alude al mito hebreo de Lilith al comparar las dos maneras de entender a la mujer, como \u201ctarde y cuidado del fuego\u201d (Eva) y como \u201cnocturno placer, im\u00e1n, abismo\u201d. Sobre Ad\u00e1n se ocupa en un poema con t\u00edtulo unamuniano, \u201cAd\u00e1n al rev\u00e9s es nada\u201d, donde mediante varios juegos de palabras se ocupa de la naturaleza y el destino humano. En \u201cLey de extranjer\u00eda\u201d, que le da t\u00edtulo a la primera secci\u00f3n del libro, alude a la historia de Babel, situ\u00e1ndola en Ur, para afirmar la extranjer\u00eda producida por el urbanismo desde la antig\u00fcedad. Su verso final resume la idea: \u201cEn Ur y en todas partes soy extranjero\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLas Siete Palabras\u201d (t\u00edtulo de otro poema) de Jes\u00fas, se ven transfiguradas, por medio de un recuerdo acerca de la formaci\u00f3n catequ\u00edstica, en la instalaci\u00f3n permanente de la culpabilidad expresada en otros siete t\u00e9rminos: \u201c<em>Por mi culpa, por mi grand\u00edsima culpa<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La Biblia, en Pacheco, pasa por un filtro admirable en su rigor, pues aunque ese libro antiguo nos pertenece a todos, muy pocos poetas lo llevan en la sangre y en la punta de la lengua.<\/p>\n<figure id=\"attachment_874\" aria-describedby=\"caption-attachment-874\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"250\" height=\"176\" class=\"wp-image-874 size-full\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/5-Pacheco-y-cervantes-Ortiz.jpeg\"><figcaption id=\"caption-attachment-874\" class=\"wp-caption-text\">Pacheco y cervantes-Ortiz<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Leopoldo Cervantes-Ortiz. Escritor, m\u00e9dico, te\u00f3logo y poeta mexicano. Maestro en teolog\u00eda por la Universidad B\u00edblica Latinoamericana (Costa Rica) y pasante de la maestr\u00eda en letras latinoamericanas (Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico). Director del Centro Basilea de Investigaci\u00f3n y Apoyo, A.C. Pastor presbiteriano. Iniciador de la nueva etapa de la Facultad Latinoamericana de Teolog\u00eda Reformada. Miembro de la Comisi\u00f3n de Formaci\u00f3n Ecum\u00e9nica del Consejo Mundial de Iglesias y del comit\u00e9 editorial del Consejo Latinoamericano de Iglesias. Coordinador de la p\u00e1gina permanente en espa\u00f1ol sobre Juan Calvino:&nbsp;www.juan-calvino.org. Ha publicado los siguientes libros<\/em><em>: Sendos placeres. Poemas para leer y acariciar<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2000),&nbsp;<\/em><em>Lo sagrado y lo divino. Grandes poemas religiosos del siglo XX <\/em><em>(2002),&nbsp;<\/em><em>Sobre \u00e1ngeles. Antolog\u00eda de poemas del siglo XX<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2003),&nbsp;<\/em><em>Navegaci\u00f3n del fuego <\/em><em>(2003),&nbsp;<\/em><em>Series de sue\u00f1os. La teolog\u00eda ludo-er\u00f3tico-po\u00e9tica de Rubem Alves<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2003, portugu\u00e9s: 2005),&nbsp;<\/em><em>El salmo fugitivo. Una antolog\u00eda de poes\u00eda religiosa latinoamericana<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2004, 2009).<\/em><em>Pacto, pueblo e historia. Una introducci\u00f3n al Antiguo Testamento<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2008),&nbsp;<\/em><em>Saborear el infinito. Antolog\u00eda de textos,<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>de Rubem Alves (2008),&nbsp;<\/em><em>Juan Calvino. Su vida y obra a 500 a\u00f1os de su nacimiento<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2009),&nbsp;<\/em><em>Un Calvino latinoamericano para el siglo XXI. Notas personales<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2010) y <\/em><em>Carlos Monsiv\u00e1is: cuaderno de lectura<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>(2010). Dirige la revista virtual de poes\u00eda <\/em><em>el poema seminal<\/em><em>&nbsp;<\/em><em>y el&nbsp;<\/em><em>Bolet\u00edn Informativo del Centro Basilea<\/em><em>.<\/em><em> Es miembro del Consejo Asesor Iberoamericano de TIBER\u00cdADES.<\/em><\/p>\n<h3><em>&nbsp;<\/em><em>&nbsp;<\/em><\/h3>\n<figure id=\"attachment_875\" aria-describedby=\"caption-attachment-875\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"338\" class=\"size-large wp-image-875\" alt=\"\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/6-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-y-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-Compostela-2004-1-1024x541.jpg\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/6-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-y-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-Compostela-2004-1-1024x541.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/6-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-y-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-Compostela-2004-1-300x158.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/6-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-y-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-Compostela-2004-1-768x405.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/6-Jos\u00e9-Emilio-Pacheco-y-Jos\u00e9-Alfredo-P\u00e9rez-Alencar-Compostela-2004-1.jpg 1305w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-875\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco y Jos\u00e9 Alfredo P\u00e9rez Alencar (Compostela, 2004)<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>&nbsp;<\/em><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<hr>\n<p><a name=\"_ftn1\" href=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\">[1]<\/a> C. D. Carrillo Ju\u00e1rez, \u201cLa poes\u00eda de Jos\u00e9 Emilio Pacheco y la tradici\u00f3n b\u00edblica\u201d, en P. Popovic Karic y F. Ch\u00e1vez P\u00e9rez, coords., <em>Jos\u00e9 Emilio Pacheco: perspectivas cr\u00edticas. <\/em>M\u00e9xico, Siglo XXI, 2006, p. 194.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(*) Recuperamos esta ponencia escrita en 2019 por Leopoldo Cervantes-Ortiz, la cual tiene el siguiente encabezado: \u201cEl 30 de junio de 2009 Jos\u00e9 Emilio Pacheco (1939-2014) cumpli\u00f3 70 a\u00f1os y, como sucede en estos casos, los homenajes estuvieron a la orden del d\u00eda. Reconocido pol\u00edgrafo, fue uno de los autores latinoamericanos que mayores reconocimientos ha alcanzado en los \u00faltimos a\u00f1os, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":870,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,5],"tags":[],"class_list":["post-876","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-leopoldo-cervantes-ortiz"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/876","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=876"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/876\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":880,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/876\/revisions\/880"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=876"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=876"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tiberiades.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}