{"id":9295,"date":"2024-12-03T11:45:33","date_gmt":"2024-12-03T10:45:33","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9295"},"modified":"2024-12-03T11:48:12","modified_gmt":"2024-12-03T10:48:12","slug":"mahmud-al-rimawi-dali-en-el-castillo-de-gala-traduccion-del-arabe-al-espanol-por-noemi-fierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9295","title":{"rendered":"Mahmud Al Rimawi: \u2018Dal\u00ed en el castillo de Gala\u2019. Traducci\u00f3n del \u00e1rabe al espa\u00f1ol por Noem\u00ed Fierro"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Llegaron a o\u00eddos de Salvador Dal\u00ed unos ruidos de jarana y diversi\u00f3n desde el castillo de Gala, que \u00e9l le regal\u00f3 por amor y docilidad. Aquello no le extra\u00f1\u00f3 en demas\u00eda, tras percatarse que su esposa, una mujer bell\u00edsima, despu\u00e9s de cumplir los ochenta comenz\u00f3 a inclinarse, poco a poco, luego m\u00e1s y m\u00e1s, al alboroto y, entregada a la m\u00fasica y a la bebida, odiaba la atm\u00f3sfera sombr\u00eda y oscura\u2026, desbordante de significados para poetas y pintores. S\u00ed le llam\u00f3 un tanto la atenci\u00f3n que fingiera ignorar invitarle a las fiestas nocturnas. \u00abHabr\u00eda sido suficiente, por mera decencia, dirigirme una invitaci\u00f3n manuscrita como de costumbre; yo me habr\u00eda disculpado, naturalmente, por no aceptar la invitaci\u00f3n falsa, y ella habr\u00eda aceptado mis disculpas con agrado y premura, y el asunto habr\u00eda acabado sin m\u00e1s\u00bb. Cuando al d\u00eda siguiente le mostr\u00f3 su extra\u00f1eza, ella frunci\u00f3 el entrecejo diciendo con un tono seco y antip\u00e1tico: \u00abVives alegre en el reino feliz de tu imaginaci\u00f3n y nunca te ha atra\u00eddo el ambiente de la juventud alborotadora. Te conozco mucho mejor de lo que te conoces t\u00fa mismo. Por favor, no vuelvas a sacar estos temas conmigo\u2026, con la Gala que ignoras. Las veladas de m\u00fasica no son buenas para tu salud. Preg\u00fantale a tu m\u00e9dico y escuchar\u00e1s esto mismo que te digo.<\/p>\n<p>Al atender a la reprobaci\u00f3n sincera de su amada, Dal\u00ed sinti\u00f3 que ya no era Dal\u00ed, que se hab\u00eda vuelto un figurante reprobable. Record\u00f3 entonces como era con seis a\u00f1os, cuando aspiraba a convertirse en cocinero, y a los siete, cuando quiso ser Napole\u00f3n. Despu\u00e9s escogi\u00f3, gradualmente, ser \u00e9l mismo. Ser Dal\u00ed y nada m\u00e1s. Y ah\u00ed estaba ahora, perdida su particularidad de genio, que estallaba como una pompa de jab\u00f3n, y a raz\u00f3n de ello, Gala estaba m\u00e1s loca que \u00e9l. No ser\u00eda exagerado decir que Dal\u00ed sinti\u00f3 entonces que una muerte se cern\u00eda, es m\u00e1s, que tapaba su endospermo, su garganta, sus dedos y sus dientes, su ropa, su colch\u00f3n, tambi\u00e9n sus pipas, sus cuadros, sus zapatos, su bast\u00f3n curvo de madera de \u00e9bano y hasta sus finos bigotes hilados hacia arriba con elegancia\u2026 Vacil\u00f3 sobre qui\u00e9n hab\u00eda muerto. \u00bf\u00c9l o Gala?, o \u00bfacaso el extra\u00f1o amor pragm\u00e1tico cargado de deseos rom\u00e1nticos ininteligibles y de intenciones realistas desnudas? Dal\u00ed entraba en conflicto con algunas impresiones sobre \u00e9l. Detestaba ponerse en el vaiv\u00e9n de la incertidumbre o rendirse a la espiral de la compulsi\u00f3n, especialmente despu\u00e9s de que le susurraba un pajarito que aquello no eran solo conciertos que se prolongaban y alargaban hasta los pies del alba, y que Gala, la indignada exigente, no se conformaba con el papel de oyente que diera las \u00f3rdenes a los camareros y siguiera a la distancia las voces del grupo de m\u00fasica o las oscilaciones de los cuerpos de aquellos individuos, adherida a su asiento, sumamente confortable. Otras veces le susurraba su pajarito: Olvida a su primer esposo Paul \u00c9luard. El nuevo afortunado tiene veintid\u00f3s a\u00f1os, es uno de los miembros de la banda desconocida de m\u00fasicos, y le llam\u00f3 la atenci\u00f3n el n\u00famero 22. Se pregunt\u00f3 si acaso ese n\u00famero era algo real, o si unos esp\u00edritus perversos lo rodeaban, y de \u00e9l emanaban olores sulf\u00faricos, sin embargo, tras un examen detenido y pormenorizado no sinti\u00f3 que el n\u00famero tuviera nada malo, pues Lorca, su \u00edntimo amigo, ten\u00eda esa edad en el apogeo de la amistad compartida.<\/p>\n<p>Por alg\u00fan motivo, Dal\u00ed no se alter\u00f3. Simplemente sinti\u00f3 que el asunto no guardaba relaci\u00f3n con \u00e9l, sino con otra persona que no era \u00e9l. Hab\u00eda escuchado historias como esta que ocurr\u00edan en estos lugares en los siglos XVIII y XIX, pero \u00e9l viv\u00eda en el siglo siguiente como poco, el siglo XXI. Esas historias ya no ten\u00edan demasiado inter\u00e9s. Nosotros estamos en un castillo del siglo pasado, y en \u00e9l suceden historias como esa, futuro Dal\u00ed. Se dijo a s\u00ed mismo, y luego, dirigi\u00e9ndose a Gala, pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfAmaste, querida, a un ni\u00f1o?<\/p>\n<p>Dal\u00ed la previno con la pregunta, y acept\u00f3 su invitaci\u00f3n manuscrita para el almuerzo.<\/p>\n<p>\u2014En mi vida solo he amado ni\u00f1os, Dal\u00ed. Ni\u00f1os de edades diferentes y t\u00fa fuiste mi ni\u00f1o mimado durante cincuenta a\u00f1os. Pero \u00bfqu\u00e9 se puede hacer con la ingratitud? Juan, ven aqu\u00ed, Juan.<\/p>\n<p>Eman\u00f3, efectivamente, un hombre en la flor de la juventud, con indumentaria principesca y un rostro alargado que desbordaba lozan\u00eda. Se inclin\u00f3 hacia Dal\u00ed, que extendi\u00f3 con frialdad la mano temblorosa, mientras abr\u00eda los ojos y la boca, exclamando: \u00a1C\u00f3mo se parece a Lorca!<\/p>\n<p>Juan se volvi\u00f3 hacia Gala pidiendo una aclaraci\u00f3n a lo que dec\u00eda Dal\u00ed. No le respondi\u00f3, pero, interpelando a Dal\u00ed coment\u00f3 que a Juan le gustaba cantar y cocinar\u2026\u00abEsa comida que tienes delante la han hecho esas dos hermosas manos \u2014Dal\u00ed mir\u00f3 de soslayo el pescado que hab\u00eda en el plato, que le respondi\u00f3 con la misma mirada torva\u2014. No perturbes su inocencia con la charla sobre los fantasmas, los muertos y el desvar\u00edo. Vuelve a tu descanso, Juan. Tomaremos el almuerzo juntos despu\u00e9s de conversar un rato con Dal\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No te retrases!<\/p>\n<p>Exclam\u00f3 el joven, y Gala rio con timidez y coqueter\u00eda, al tiempo que le dec\u00eda a Dal\u00ed: \u00abTengo un dormitorio arreglado para ti en el primer piso por si te apetece tomar una siesta larga y reconfortante. Se ocupar\u00e1 de ti la ama de llaves del castillo\u00bb. La mujer, nada m\u00e1s o\u00edr a su se\u00f1ora mentarla, eman\u00f3 all\u00ed de pie, con ropa oscura, una cofia blanca festoneada decorando la parte delantera del cabello y un delantal blanco que le llegaba a las rodillas. Se inclin\u00f3 hacia la se\u00f1ora del palacio, despu\u00e9s hacia el visitante distinguido, diciendo: \u00abLe ruego me disculpe, se\u00f1ora, pero el venerable se\u00f1or a\u00fan no me ha pagado el sueldo del mes pasado\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Te pintar\u00e9 un retrato \u2014le respondi\u00f3 Dal\u00ed agachando la cabeza.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-9293\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2.jpg\" alt=\"\" width=\"629\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2.jpg 629w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2-189x300.jpg 189w\" sizes=\"auto, (max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><\/p>\n<p>La ama de llaves tem\u00eda que el se\u00f1or solo pretendiera de enga\u00f1arla, pero Gala la tranquiliz\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 todo bien. No seas inoportuna. No me gusta este tipo de empleadas.<\/p>\n<p>Dal\u00ed, sin prestar cuidado a la conversaci\u00f3n, le explic\u00f3 a Gala:<\/p>\n<p>\u2014No necesito la cama. Dormir\u00e9 aqu\u00ed mismo, en esta c\u00f3moda silla. Solo quiero una cuchara que me ayude a dormir y a despertar.<\/p>\n<p>\u2014Los congrios no se comen con cuchara, Dal\u00ed. Se come con cuchar\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Dame lo que sea, si me haces el favor \u2014dijo Dal\u00ed, admirando su sagacidad y a toda ella\u2014. Como siempre, pondr\u00e9 el plato en mi regazo, coger\u00e9 el pico, \u00bfqu\u00e9 dijiste? \u00bfcuchar\u00f3n?, lo coger\u00e9 con la mano y me quedar\u00e9 frito. No has olvidado mis costumbres. Cuando lo cojo y se me cae de la mano al dormirme, me despierto con el ruido y salgo corriendo a pintar la pesadilla que provoca el ruido del impacto de algo met\u00e1lico en el plato. Eso me alegra y me carga de energ\u00eda extra. Por cierto, la comida est\u00e1 deliciosa, pero ante tu hechizo rebelde pierdo la memoria y el apetito.<\/p>\n<p>Dal\u00ed se qued\u00f3 dormido como los ni\u00f1os por un tiempo indeterminado. Despert\u00f3 alarmado, pero no por el sonido de la cuchara, que no cay\u00f3 en el plato, sino debido a un incendio que se declar\u00f3 en el comedor donde reposaba. Se despert\u00f3 sintiendo que una disposici\u00f3n precisa de origen ambiguo estaba detr\u00e1s de aquella acci\u00f3n. Abri\u00f3 los ojos con esfuerzo en medio del humo. Se incorpor\u00f3, pese a ello, y atraves\u00f3 el camino en cuesta hasta llegar a las escaleras, ayud\u00e1ndose de su aguda intuici\u00f3n; luego prosigui\u00f3 hacia la puerta principal gigante del castillo, sin volverse en ning\u00fan momento ni encontrarse con nadie durante el recorrido. Sali\u00f3 al espacio abierto, donde el sol emit\u00eda con amabilidad sus c\u00e1lidos rayos dorados, y las palomas daban saltitos a su alrededor, saciadas y embriagadas. Emiti\u00f3 un suspiro profundo mientras balbuc\u00eda: \u00abSe trata de la pesadilla que presagi\u00e9. La pr\u00f3xima vez, pensar\u00e9 en algo mejor\u00bb. Hubo de detenerse por un momento y volverse r\u00e1pidamente al recordar que hab\u00eda olvidado dentro su bast\u00f3n negro brillante, pero no pudo recuperarlo y sigui\u00f3 su camino murmurando\u2026 \u00abMuchos intrusos me conocen por mi bast\u00f3n y me fastidian con sus miradas maliciosas. Ahora no podr\u00e1n saber qui\u00e9n soy sin mi se\u00f1al distintiva\u00bb.<\/p>\n<p><em><strong>Mahmud Al Rimawi<\/strong> es un escritor y periodista palestino-jordano nacido en 1948 en Palestina, pero que reside en Am\u00e1n, Jordania. Ha trabajado como editor jefe del peri\u00f3dico jordano Al Rai. Comenz\u00f3 su carrera literaria publicando su primera colecci\u00f3n de cuentos cortos en 1972 y, desde entonces, ha lanzado varias obras m\u00e1s, destac\u00e1ndose su colecci\u00f3n titulada \u00abMissed Appointment\u00bb en 2002. Al Rimawi es conocido por sus contribuciones tanto a la literatura \u00e1rabe como al periodismo, con un enfoque particular en los relatos cortos. Su estilo mezcla observaciones sociales con introspecciones personales, logrando captar las complejidades de la vida cotidiana y las emociones humanas. Sus obras suelen estar impregnadas de un sentido de melancol\u00eda y reflexi\u00f3n, caracter\u00edsticas que lo han convertido en una figura notable en la literatura moderna \u00e1rabe. Entre otros logros, ha contribuido a la promoci\u00f3n de la literatura \u00e1rabe a nivel internacional y es mencionado en publicaciones como Banipal, que destaca a escritores \u00e1rabes contempor\u00e1neos.\u00a0 El relato escogido para traducir al espa\u00f1ol \u201cse inspira en hechos, reales en algunos casos, tomados de la vida del pintor espa\u00f1ol Salvador Dal\u00ed (1904-1989), con el toque de mi imaginaci\u00f3n al servicio de la secuencia de los hechos y su contenido\u201d.<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-9294\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/3.jpg\" alt=\"\" width=\"1411\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/3.jpg 1411w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/3-300x230.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/3-1024x784.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/3-768x588.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1411px) 100vw, 1411px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Llegaron a o\u00eddos de Salvador Dal\u00ed unos ruidos de jarana y diversi\u00f3n desde el castillo de Gala, que \u00e9l le regal\u00f3 por amor y docilidad. 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