{"id":9583,"date":"2025-03-25T08:19:10","date_gmt":"2025-03-25T07:19:10","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9583"},"modified":"2025-03-25T08:26:35","modified_gmt":"2025-03-25T07:26:35","slug":"paisaje-y-exilio-en-david-cortes-caban-por-aaron-almeida-holmquist","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9583","title":{"rendered":"Paisaje y exilio en David Cort\u00e9s Cab\u00e1n. Por Aar\u00f3n Almeida Holmquist"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Paisaje y exilio en David Cort\u00e9<\/strong><strong>s Cab<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>n<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<em>Pajarito que ven\u00eds tan cansado<br \/><\/em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (<\/em><em>\u2026)<br \/><\/em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pajarito que llegas del cielo<br \/><\/em><em>\u00a0figuraci<\/em><em>\u00f3n de un alma<br \/><\/em><em>ya quisiera yo meterte aqu<\/em><em>\u00ed en el pecho<br \/>darte de comer<br \/><\/em><em>meterte aqu<\/em><em>\u00ed en el pecho<br \/><\/em><em>y que te quedaras all<\/em><em>\u00ed<br \/><\/em><em>lo m\u00e1s del coraz\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ram\u00f3n Palomares<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 360px;\"><em>\u201cExtranjero. Ex. Extra\u00f1amiento. Fuera de las entra\u00f1as de la tierra.\u00a0 Desentra\u00f1ado: vuelto a parir. No angustiar\u00e1s al extranjero. Pues. Vosotros. Vosotros. Vosotros. Los que no lo sois. Sab\u00e9is. Vosotros sab\u00e9is. Nosotros empezamos a saber. C\u00f3mo se halla. C\u00f3mo. El alma del extranjero. Del extra\u00f1o. Del introducido. Del intruso. Del huido. Del vagabundo. Del errante. \u00bfAlguien lo sab\u00ed<\/em><em>a? <\/em><em>\u00bfAlguien, acaso, sab\u00ed<\/em><em>a c<\/em><em>\u00f3mo se encontraba el alma del extranjero? \u00bfEl alma del extranjero estaba dolorida? \u00bfEstaba resentida? \u00bf<\/em><em>Ten<\/em><em>\u00eda alma el extranjero?\u201d<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">La nave de los locos<br \/>Cristina Peri Rossi<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La obra del puertorrique\u00f1o David Cortes Cab\u00e1n (Arecibo, 1952) resulta un viaje \u00edntimo y profundo, leer a este poeta es contemplar la interacci\u00f3n de un individuo (sujeto l\u00edrico) con su entorno. Las im\u00e1genes presentes en este trabajo surgen de la vida cotidiana. Viva, latente y activa es la naturaleza que describen estos versos. Dentro de ese epicentro de acciones el paisaje cabaniano se encuentra enmarcado en la errancia y la nostalgia. Las emociones que se nos invita a sentir en cada una de las lecturas son la huella de un existir en soledad. A pesar de abordar tem\u00e1ticas dolorosas la armon\u00eda en esta po\u00e9tica es notoria. Tal vez por la serenidad que muchos de los paisajes descritos otorgan al lector.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Como centro de hechos Cab\u00e1n presenta escenarios rodeados de animales, mares, monta\u00f1as, flores, \u00e1rboles, r\u00edos, lluvia, nieve, por mencionar tan solo algunos. Un \u00e1rea rural suele poseer caracter\u00edsticas muy particulares, en primer orden resulta ser opuesto a lo urbano, lo citadino. Con respecto a esto la escritora venezolana Hanni Ossott en su ensayo <em>Memoria de la tierra y memoria del ser<\/em> expone: \u00abEs en lo ordinario donde encontraremos nuestra pluralidad, all\u00ed somos germen, semilla, causes, r\u00edos, la flor, la monta\u00f1a\u00bb. Seg\u00fan estas palabras el contacto directo con la naturaleza permite al individuo conocer el origen de la vida misma, contemplarse desde all\u00ed es comprenderse desde su ra\u00edz.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vaca, un buey, un tigre, un lobo, una gacela, no suelen ser comunes en la geograf\u00eda de una metr\u00f3poli. De igual forma, la ballena y el delf\u00edn son mam\u00edferos que particularmente se encuentran en mares abiertos, profundas costas, alejados de las grandes ciudades. Pero como la poes\u00eda de Cab\u00e1n es un ir y venir, un ayer con el hoy, las met\u00e1foras que presenta logran ese resultado exquisito al compaginar serenamente la urbe con lo agreste. Es entonces cuando ocurre esa interesante fusi\u00f3n entre urbanidad y ruralidad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4065\" aria-describedby=\"caption-attachment-4065\" style=\"width: 512px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4065 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-David-Cortes-Caban-recibiendo-de-Carlos-Garcia-Carbayo-alcalde-de-Salamanca-el-diploma-de-Huesped-Distinguido-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-David-Cortes-Caban-recibiendo-de-Carlos-Garcia-Carbayo-alcalde-de-Salamanca-el-diploma-de-Huesped-Distinguido-foto-de-Jacqueline-Alencar.jpg 512w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/3-David-Cortes-Caban-recibiendo-de-Carlos-Garcia-Carbayo-alcalde-de-Salamanca-el-diploma-de-Huesped-Distinguido-foto-de-Jacqueline-Alencar-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4065\" class=\"wp-caption-text\">David Cort\u00e9s Cab\u00e1n recibiendo de Carlos Garc\u00eda Carbayo, alcalde de Salamanca, el diploma de Hu\u00e9sped Distinguido (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>De todos los animales anteriormente mencionados hay uno en particular que, m\u00e1s que una constante, pudiera considerarse un sello personal: el ave. Con frecuencia aparece en escena el mirlo, la alondra, el colibr\u00ed, el tuc\u00e1n, la paloma y el gorri\u00f3n. Poema<em> XVIII<\/em>: \u00aby el gorri\u00f3n que roza mi hombro\/ gorri\u00f3n que avanza m\u00e1s que mis pies\u00bb. Esa misma ave de nuevo se presenta en <em>El tiempo es la \u00fanica mentira donde no te encuentro<\/em>: \u00abCon la voz llena de tus labios\/ he salido a mirar los gorriones\/ que salpican el espacio\/ nada puede rescatarme de este segundo\/ que oculta la inaccesible despedida\/ de los p\u00e1jaros\u00bb. En <em>No oigo m\u00e1s que el vuelo<\/em>: \u00abNo oigo m\u00e1s que el vuelo\/ de blancas palomas (&#8230;) miro los gorriones que tocan a mi puerta\/ y tiemblan mojados por la lluvia\u00bb. Tambi\u00e9n en <em>He viajado por muchas ciudades<\/em>: \u00abIsla que preguntas por m\u00ed\/ voy contando los d\u00edas del regreso\/ como un gorri\u00f3n que se echa a volar\/ (&#8230;)\u00bb. Y en <em>Poes\u00eda<\/em>: \u00ab(&#8230;) sino por los que vendr\u00e1n\/ a mirar el color del gorri\u00f3n\/ (&#8230;)\u00bb. La alondra, por su parte, puede apreciarse en el texto <em>XXXV<\/em>: \u00ab\u00e1rboles o alondras silenciosas (&#8230;)\u00bb, igualmente en <em>Las cosas que amamos<\/em>: \u00abHe aqu\u00ed la desolaci\u00f3n\/ que enciende el deseo\/ d\u00edgalo la alondra\/ (&#8230;)\u00bb. El colibr\u00ed entra a esta po\u00e9tica en <em>Oscura pradera<\/em>: \u00abIluminando mis manos\/ cuando dije: colibr\u00ed de lengua dorada\u00bb. Y la paloma en <em>Sin l\u00edmites<\/em>: \u00abUna paloma\/ rasga el silencio\/ sus ojos no me ven\/ pero en la noche\/ su c\u00e1ntico tiembla en mi ventana\/ la paloma reclama su destino\/ (&#8230;)\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los p\u00e1jaros, de manera general, tambi\u00e9n tienen lugar en este trabajo. Sin especificarlos por nombres muchos textos incluyen este animal como elemento directo de lo que se observa. Se toman para muestra poemas como <em>X<\/em>: \u00abno hay p\u00e1jaros no hay dulces c\u00e1nticos (&#8230;)\u00bb. <em>He vuelto<\/em>: \u00abNada que ofrecerte\/ solo el paisaje (&#8230;)\/ y el p\u00e1jaro\/ solamente el p\u00e1jaro\/ sobre la leve superficie\/ que vuela y resplandece\u00bb. <em>La virtud<\/em>: \u00ab(&#8230;) la virtud\/ que celebra tu cuerpo\/ el \u00faltimo signo del p\u00e1jaro (&#8230;)\u00bb. <em>El ausente<\/em>: \u00ab\u00bfY ustedes ocultos p\u00e1jaros ser\u00e1n luminosos?\u00bb. Y <em>Esta es la incertidumbre<\/em>: \u00ab(&#8230;) porque soy un mal faquir\/ que hiere su garganta\/ cuando ha perdido la magia del retorno\/ o como un monje cuyo \u00fanico amor\/ va mirando el vuelo de los p\u00e1jaros (&#8230;)\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para Miranda Bruce<strong>&#8211;<\/strong>Mitford en <em>El Libro Ilustrado de<\/em> <em>Signos y S\u00edmbolos <\/em>las aves son una referencia directa del esp\u00edritu, afirma de manera general que: \u00abLos p\u00e1jaros pueden ser mediadores entre los dioses y los hombres y act\u00faan como mensajeros de la divinidad\u00bb. De forma similar, Juan Eduardo Cirlot en <em>Diccionario de S\u00edmbolos<\/em> contempla desde lo m\u00edstico a estos seres: \u00abTodo ser alado es un s\u00edmbolo de espiritualizaci\u00f3n, (&#8230;)\u00bb. Recurrir de manera constante a este animal pudiera crear en el lector la impresi\u00f3n de que la libertad que representan es un anhelo para el hablante l\u00edrico, sensaci\u00f3n de vuelo que admira al contemplarlos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero el paisaje cabaniano no s\u00f3lo se refiere a lo exterior, a lo que los ojos ven entre caminatas o desde ventanas; lo interno, lo que adentro se guarda es tambi\u00e9n fuente para su obra. De <em>La vida no es una orilla polvorienta<\/em> se extrae la siguiente cita: \u00abMi pueblo crece dentro de m\u00ed\u00bb, y de <em>X<\/em>: \u00abConozco una isla\/ transcurre dentro de m\u00ed\u00bb. \u00bfSer\u00e1 esa entonces la patria interna de la que el poeta tanto habla? \u00bfser\u00e1 por eso que ese pueblo<strong>&#8211;<\/strong>isla constantemente pide que no lo olviden? \u00abIslas que me despiertan en medio del paisaje\/ sean sus monta\u00f1as la casa que me habita\/ suban sus r\u00edos poderosos y sus verdes colinas\/ si\u00e9ntense a mi mesa (&#8230;)\u00bb. Estos versos de <em>Donde la oscuridad nunca cae<\/em> son prueba de que la isla es ese hogar que se reclama, de que la orfandad es tambi\u00e9n origen en el respiro de esta voz. El uso del <em>m\u00ed<\/em> al hacer referencia a su pueblo reafirma posesi\u00f3n, en <em>La infancia<\/em> se observa: \u00aben las calles de mi pueblo\u00bb, tambi\u00e9n con <em>La red<\/em>: \u00abiluminando el cielo y las calles de mi pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hanni Ossott en <em>Memoria y alma de la casa<\/em> afirma: \u00abLos hombres siempre hacen casa, con lo que pueden, desde lo que pueden\u00bb. Ese es el caso del decir en Cab\u00e1n ya que se palpa la dependencia por esa vista interior, esa necesidad de compa\u00f1\u00eda entendida como refugio. En el poema <em>X <\/em>se lee lo siguiente: \u00abDanza conmigo Isla en las fronteras de este abismo\/ (&#8230;). Acomp\u00e1\u00f1ame (&#8230;). Rescata mi desnudez\u00bb. En <em>XVIII<\/em> se percibe de nuevo ese mismo sentir: \u00aby mis manos sin poder sostener esta isla que cruje\/ y habla conmigo a solas y entra en mis ojos\/ y juega con mi emoci\u00f3n\u00bb. M\u00e1s adelante, del mismo texto citado: \u00ab(&#8230;) no te vayas Isla (&#8230;) habita en m\u00ed corre conmigo por esta extra\u00f1a ciudad\/ toma la sangre que te pertenece\/ no me dejes en este lugar\u00bb. El ruego por el abrazo de esa isla es indudable, la reiterada petici\u00f3n de compa\u00f1\u00eda resulta el centro tem\u00e1tico de algunos poemas. <em>Ausente <\/em>tambi\u00e9n es muestra de esto: \u00abAh lejanas costas lejanas costas\/ (&#8230;) Ll\u00e9venme ahora\/ antes que otros paisajes provoquen mi alma\u00bb. Ese panorama que tanto menciona es atesorado como un gran obsequio, hay por \u00e9ste ese celo otorgado a lo que se torna especial en la vida. El disfrute por la contemplaci\u00f3n de esas im\u00e1genes es percibido de igual forma en <em>Tus costas<\/em>: \u00ab(&#8230;) para vivir me basta solamente tus costas\u00bb. La isla, y esa vista costera, se convierten en lo \u00fanico que el ente l\u00edrico pareciera requerir para subsistir. Necesario es el ayer para que el hoy transite. Y es as\u00ed como el exilio llega y se hace parte de esta vida, porque tanto imaginarse otros destinos, tanta ventana hacia el pasado, es tambi\u00e9n una forma de partir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El desagrado hacia lo visto, la inconformidad por el presente y el sentimiento de habitar una deriva son suficiente para advertir sobre molestias que palpitan. Poco despu\u00e9s de escapar de Cuba el gran Reinaldo Arenas fue invitado a dictar una conferencia en la Florida International University, la misma estuvo titulada <em>Lo cubano en la literatura<\/em>, en ella manifest\u00f3 con respecto a su exilio lo siguiente: \u00abEl mejor himno para un escritor es el murmullo de los \u00e1rboles; su patria m\u00e1s querida la que lleva, desgarrada, e inexistente, en su memoria\u00bb. Y es que el exiliado vive as\u00ed, resguardado en la memoria, porque es desde all\u00ed donde, a manera de salvaci\u00f3n, crea refugio, evoca abrazos, calores de viajero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se sabe que el exilio es un irse, un adi\u00f3s en el arraigo. Mental o f\u00edsicamente puede transcurrir la despedida, no se necesita dejar el mapa por el que hay afecto (o desafecto) para domiciliarse fuera. Resulta un asunto de pertenencia, un hecho que lastima para siempre el sentido de la identidad. Quien padece exilio padece sus sin\u00f3nimos: expulsi\u00f3n, destierro, aislamiento, exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El exilio es un dolor, un rencor, una \u00edntima llaga que solo comprende realmente el que la padece. Marina Gasparini Lagrange en su ensayo <em>A modo de introducci\u00f3n: El reino del exilio<\/em> afirma: \u00abEl exilio es un viaje sin retorno. No se regresa al lugar que abri\u00f3 la geograf\u00eda del extra\u00f1amiento en nosotros. Cambia la tierra de la que nos alejamos, cambiamos tambi\u00e9n nosotros, habitantes desde entonces del desarraigo\u00bb. El individuo que marcha hacia otros lares se inicia as\u00ed en una especie de extrav\u00edo, sobresalto de ajenidad es lo que ahora le tocar\u00e1 vivir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el exilio los c\u00f3digos cambian y la comunicaci\u00f3n regular se trastoca. El que parte se siente extra\u00f1o al arribar a nuevos caminos porque el trato a recibir es el que corresponde al que viene de afuera. En el poema <em>No ver\u00e9 la ciudad<\/em> el canto l\u00edrico se sabe de otros lares: \u00abSoy un forastero (&#8230;)\u00bb. Y es que venir de tierra distinta conlleva algunas veces a complicaciones. Un forastero no echa ra\u00edces, est\u00e1 de paso, su ritmo y comp\u00e1s le indican siempre que marcharse es el deber. <em>Por este cuerpo<\/em> sirve igualmente de ejemplo: \u00ab(&#8230;) no basta tu imagen\/ cuando giras contra el forastero\/ que canta en el invierno\/ por el bien de mi vida no te detengas\/ cuando toques mi piel y mi ansiedad\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5058\" aria-describedby=\"caption-attachment-5058\" style=\"width: 2509px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5058\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja.jpg\" alt=\"\" width=\"2509\" height=\"1418\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja.jpg 2509w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja-300x170.jpg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja-1024x579.jpg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja-768x434.jpg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja-1536x868.jpg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/6-David-Cortes-Caban-en-la-salmantina-Plaza-de-Anaya-foto-de-Luis-Borja-2048x1157.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 2509px) 100vw, 2509px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5058\" class=\"wp-caption-text\">David Cort\u00e9s Cab\u00e1n en la salmantina Plaza de Anaya (foto de Luis Borja)<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La a\u00f1oranza, por su lado, es percibida en el poema <em>En tus manos late el calor de mi pueblo<\/em>: \u00ab(&#8230;) pero el viento me arrima a esta ciudad\/ y pienso en mi pueblo (&#8230;) no fui hecho para amar otras ciudades\u00bb. Ese rechazo a lo nuevo trae como consecuencia un estado de soledad el cual es palpable al hacer negaci\u00f3n de lo que aparece ante los ojos. En el poema <em>XVIII<\/em> el primer verso comunica incertidumbre al lector: \u00abEstoy en una ciudad imprecisa\u00bb. M\u00e1s adelante, la voz manifiesta: \u00ab(&#8230;) mientras ando por el jard\u00edn a tanta distancia\/ (&#8230;) no tengo una br\u00fajula\/ ni unas palabras de amor cerr\u00e1ndose sobre el disperso yo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El autoexiliado Julio Cort\u00e1zar en su ensayo <em>Am\u00e9rica latina: exilio y literatura<\/em> expresa: \u00abEl exilio y la tristeza van siempre de la mano, (&#8230;)\u00bb. Cuando se vive la pesadumbre de la inestabilidad el individuo es sometido a un vivir ag\u00f3nico, eso porque insistentemente se tambalea el camino a seguir, y la duda as\u00ed llega a ser <em>memoria del cuerpo*.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los poemas de Cab\u00e1n en los que el exilio se presenta directamente asociado a su ciudad adoptiva es <em>Cuando llegamos a Nueva York<\/em>: \u00abContemplamos\/ el paisaje del oto\u00f1o\/ y el verde profundo y ma\u00f1oso\/ luego fuimos por anchas avenidas cubiertas de niebla\/ el viento silbaba como un desconocido\/ que no tiene la culpa de tanta frialdad\/ y la nieve iba cayendo y el tren era una l\u00e1mina rojiza\/ los que pasaban nos miraban recelosos\/ como se mira una piedra arrojada al vac\u00edo\/ el cielo morado y turbio y sin estrellas\/ nos daba la bienvenida a la ciudad\u00bb. Este abrumador y contundente escrito muestra mejor que ninguno el panorama que vive todo el que de afuera llega a zona no conocida, el precio a pagar al saberse inmigrante. Resalta particularmente aqu\u00ed la referencia a individuos varios, a un sentir en plural, una pena compartida.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un hecho interesante en la po\u00e9tica cabaniana es que el motivo l\u00edrico se sabe exiliado, se reconoce bajo esa <em>condici\u00f3n<\/em>. Es desde all\u00ed donde reflexiona, reafirma, comunica. Como muestra algunos versos de <em>Este que baja desde el exilio<\/em>: \u00abVen\/ y m\u00edrame\/ soy estas colinas\/ y este r\u00edo\/ que baja desde el exilio (&#8230;)\u00bb. Otro ejemplo se toma de <em>La memoria<\/em>: \u00abTe ofrezco\/ un poco de vino y un poco de aceite\/ para que no veas mi exilio\/ (&#8230;)\u00bb. <em>Ruega por m\u00ed<\/em> revela tambi\u00e9n lo expuesto: \u00abde exilio en exilio ruega por m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Saberse exiliado es estar consciente del precio a pagar por ausentarse de un territorio y llegar a otro, siendo las consecuencias del desarraigo siempre esa especie de lastre a llevar. Y es que como dice la uruguaya Peri Rossi en su poema <em>El viaje<\/em>: \u00abpartir\/ es siempre partirse en dos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Aar\u00f3n Almeida Holmquist<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9592 aligncenter\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Aaron-Almeida-Holmquist.jpeg\" alt=\"\" width=\"628\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Aaron-Almeida-Holmquist.jpeg 628w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Aaron-Almeida-Holmquist-300x229.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 628px) 100vw, 628px\" \/><\/strong><\/p>\n<p><strong>Aar\u00f3n Almeida Holmquist<\/strong> (Venezuela, 1981). Investigador, promotor cultural. Egresado de la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios y de la Universidad Pedag\u00f3gica Experimental Libertador, especialidad Lengua y Literatura. Su obra po\u00e9tica permanece in\u00e9dita.<\/p>\n<p><em>*Hanni Ossott<\/em><\/p>\n<h4>Referencias:<\/h4>\n<p>Arenas, R. (1980). <em>Lo cubano en la literatura<\/em>. Miami: Solar. Ediciones de poes\u00eda.<\/p>\n<p>AA. VV. (1997). <em>Lectura cr\u00edtica de la literatura americana<\/em>. Caracas: Biblioteca Ayacucho.<\/p>\n<p>AA. VV. (2009). <em>Poes\u00eda de Puerto Rico. Cinco d\u00e9cadas (1950-2000).<\/em> Caracas: Fundaci\u00f3n Editorial el perro y la rana.<\/p>\n<p>AA. VV. (2007). 3er Festival Mundial de Poes\u00eda Venezuela 2009. Caracas: Fundaci\u00f3n Editorial el perro y la rana.<\/p>\n<p>Bruce-Mitford, M. (1997). <em>El libro ilustrado de signos y s\u00edmbolos<\/em>. Barcelona: Blume.<\/p>\n<p>Cirlot, E. (1992). <em>Diccionario de s\u00edmbolos<\/em>. Barcelona: Editorial Labor, S.A.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s, D. (2011). <em>Islas<\/em>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s, D. (1999). <em>El libro de los regresos<\/em>. Madrid: Editorial Verbum, S.L.<\/p>\n<p>Gasparini, M. (2012). <em>Exilios. Poes\u00eda latinoamericana del siglo XX<\/em>. Caracas: Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana.<\/p>\n<p>Ossott, H. (2005). <em>C\u00f3mo leer la poes\u00eda<\/em>. <em>Ensayos sobre literatura y arte<\/em>. Caracas: bid &amp; co. editor.<\/p>\n<p>Palomares, R. (2004). <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/em>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana.<\/p>\n<p>Peri, Rossi. (1984). <em>La nave de los locos<\/em>. Barcelona: Editorial Seix Barral.<\/p>\n<p>Peri, Rossi. (2009). <em>Poes\u00eda reunida<\/em>. Barcelona: Lumen<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagen de cabecera: Foto por Gloria Qui\u00f1ones Caraballo: &nbsp;David Cort\u00e9s Cab\u00e1n, Bronx Park East, New York<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paisaje y exilio en David Cort\u00e9s Cab\u00e1n \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cPajarito que ven\u00eds tan cansado\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (\u2026)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pajarito que llegas del cielo\u00a0figuraci\u00f3n de un almaya quisiera yo meterte aqu\u00ed en el pechodarte de comermeterte aqu\u00ed en el pechoy que te quedaras all\u00edlo m\u00e1s del coraz\u00f3n\u201d. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ram\u00f3n Palomares \u00a0 \u201cExtranjero. Ex. Extra\u00f1amiento. 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