{"id":9707,"date":"2025-06-12T12:54:46","date_gmt":"2025-06-12T11:54:46","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9707"},"modified":"2025-06-12T12:55:35","modified_gmt":"2025-06-12T11:55:35","slug":"sentir-es-cuanto-queda-de-cecilia-alvarez-comentario-de-juan-carlos-martin-cobano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9707","title":{"rendered":"&#8216;Sentir es cuanto queda&#8217; de Cecilia \u00c1lvarez. Comentario de Juan Carlos Mart\u00edn Cobano"},"content":{"rendered":"<p>Por lo general, cuando quieres ensalzar una experiencia sueles calificarla con el adjetivo \u201cirrepetible\u201d. En este caso, debo buscar otra palabra para elogiar el \u00faltimo poemario de Cecilia \u00c1lvarez, pues en mi caso ha sido de lectura repetida, e imagino que tambi\u00e9n repetible, porque no habr\u00e1 \u00faltima.<\/p>\n<p>Otro de los aspectos positivos de la poes\u00eda de Cecilia \u00c1lvarez es su efecto liberador sobre los que nos animamos a escribir comentarios. Lo es porque con ella no te ves en la obligaci\u00f3n de buscar referencias a escuelas, de situarla en c\u00edrculos o cen\u00e1culos de aqu\u00ed o de all\u00e1, sino que, como bien dice Abdul Hadi Sadoun en el pr\u00f3logo, nos encontramos ante una voz maravillosamente aislada, aut\u00e9ntica. Ser\u00e1 por su condici\u00f3n insular, como dice el prologuista, o ser\u00e1 porque esa genuinidad desemboca sin remedio en un tono suyo, \u00fanico. Sea como sea, esta insularidad acompa\u00f1ada de \u201caislamiento\u201d en el mejor sentido de la palabra nos da permiso para un neologismo que espero que le siente bien: poes\u00eda <em>islada<\/em>. \u201cNadie es una isla\u201d, \u201cNada humano me es ajeno\u201d, son expresiones ciertas, exactas, que se corresponden con la realidad, pero la poes\u00eda no tiene por qu\u00e9 obedecer a ninguna de estas tres caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>La primera reacci\u00f3n al tener el libro entre mis manos fue discrepar. Se titula <em>Sentir es cuanto queda <\/em>(Ediciones Idea, Ediciones Aguere). Yo no quiero creer eso. Creo que no es cierto, creo que no es exacto, creo que no se corresponde con la realidad, pero tengo que rendirme ante su fuerza po\u00e9tica, y ante todo lo que revela desde su distancia con la pragm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Al hablar de qu\u00e9 es lo que queda, debemos pensar en el tiempo que ha pasado, el que est\u00e1 pasando, y qu\u00e9 es lo que nos deja. Es precisamente el tiempo uno de los conceptos que aporta su paleta de colores a todo este poemario. Encontramos en sus versos una treintena de palabras que denotan tiempo de distintas maneras: referencias a las partes del d\u00eda, referencia a las estaciones del a\u00f1o, adverbios de tiempo. De entre ellas, la que m\u00e1s se repite es \u201calba\u201d, con variantes como \u201camanecer\u201d o \u201cprimera luz\u201d. Le doy importancia a esto porque la lectura de sus poemas produce a primera vista una sensaci\u00f3n de fr\u00edo, de sequedad, de vac\u00edo, y hasta de tinieblas o falta de visibilidad. Esa primera percepci\u00f3n deja en la piel, nunca mejor dicho, un tacto sombr\u00edo, casi desolador, pero, como ocurre en nuestros grandes m\u00edsticos, la noche oscura que impregna gran parte de los poemas existe como anuncio del alba. Al alba nos dirigimos. Desde el alba, uno calcula qu\u00e9 es lo que queda. Cecilia dice que es \u201csentir\u201d. Ahora caigo en que no dice \u201csentimiento\u201d. Me voy reconciliando con el t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Cuando habla de <em>sentir<\/em> no sucumbe ante ninguna clase de sentimentalismo, no se trata de \u201clas cosas del coraz\u00f3n\u201d ni de simples emociones. No en vano est\u00e1 omnipresente la piel (p\u00e1gs. 23, 17, 39, 59, 71\u2026), que es el \u00f3rgano m\u00e1s grande de nuestro cuerpo, y es precisamente la puerta y la recepci\u00f3n del sentir.<\/p>\n<figure id=\"attachment_9709\" aria-describedby=\"caption-attachment-9709\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-9709\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/8-Con-el-rector-de-la-Universidad-de-Salamanca-y-otros-poetas-en-la-calle-Cervantes-foto-de-Jacqueline-Alencar-570x331-1.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/8-Con-el-rector-de-la-Universidad-de-Salamanca-y-otros-poetas-en-la-calle-Cervantes-foto-de-Jacqueline-Alencar-570x331-1.jpg 570w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/8-Con-el-rector-de-la-Universidad-de-Salamanca-y-otros-poetas-en-la-calle-Cervantes-foto-de-Jacqueline-Alencar-570x331-1-300x174.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-9709\" class=\"wp-caption-text\">Con el rector de la Universidad de Salamanca y otros poetas en la calle Cervantes (foto de Jacqueline Alencar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>La piel siente fr\u00edo, muy presente tambi\u00e9n en este poemario (35, 31, 39, 55), pero a la vez siente o conoce que existe la sensaci\u00f3n de ser \u201camantada\u201d (23).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los ojos tienen su manera de sentir, y en sus versos predominan las sensaciones correspondientes al fr\u00edo: oscuridad, gris, niebla, vaho (31, 51). Pero tambi\u00e9n hay luz y colores, amanecer, primera luz (23, 45-46).<\/p>\n<p>El o\u00eddo tambi\u00e9n nos ayuda a sentir. \u00c9l tambi\u00e9n nos habla de vac\u00edo, de silencio. Tal vez sea mejor as\u00ed, porque las palabras sobran (47, 54), el ruido nos embrutece (72).<\/p>\n<p>El paso del tiempo aparece ya en el primer poema: \u201cprimero fue\u2026 despu\u00e9s vino&#8230; sigui\u00f3\u2026\u201d. En tan temprano momento se nos sit\u00faa en la perspectiva de la autora:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Y me qued\u00e9 esperando<br \/>\nen vano<br \/>\nall\u00ed donde una vez retuve<br \/>\nel tiempo.<\/p>\n<p>Examino el uso de los verbos en primera persona en todo el libro y obtengo una instant\u00e1nea muy clara: no hay acci\u00f3n, no se narra, se contempla. Abundan verbos con un matiz pasivo o cuasi pasivo, como \u201cdejar\u201d. Alguna vez se habla de camino, pero es algo que se recorre lentamente (43), en soledad. Las pocas veces que en un poema encontramos varios verbos en primera persona, terminan tambi\u00e9n con una actitud de quietud: \u201ccustodiando el instante\u201d (26).<\/p>\n<p>El \u00fanico verbo en el que se aprecia algo m\u00e1s de actividad consciente por parte del sujeto es \u201cbuscar\u201d: \u201cbusco denodadamente\u201d (59), \u201cbusco ansiosamente\u201d (63), \u201cbusco en el abismo\u201d (65). Como ense\u00f1a el dicho evang\u00e9lico, el que busca halla, y ella en el \u00faltimo poema ha descubierto algo, \u00bfpero qu\u00e9? Mi humilde opini\u00f3n es que su descubrimiento nos remite al t\u00edtulo del libro, qu\u00e9 es cuanto queda: sentir, haber sentido, las huellas que el haber sentido deja en nuestra piel; en medio del fr\u00edo, dejarme amantar; en medio del vac\u00edo, esperar con las ventanas abiertas (26).<\/p>\n<p>No he podido evitar un recuerdo a Machado, el que canta qu\u00e9 es lo que queda al mirar atr\u00e1s. No es el camino, sino las huellas en el mar, dice \u00e9l. Esas se diluyen sin remedio. Las huellas de este poemario quedan en la piel, por haber sido sentidas, de modo que no se borran, sino que abren la puerta al alba.<\/p>\n<p>El tiempo no deja nada de s\u00ed mismo, pues casi al final leemos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Sin querer cerr\u00e9 los ojos<br \/>\ny al abrirlos<br \/>\nhab\u00eda escapado<br \/>\n-raudo y fugaz-<br \/>\nel tiempo. (69)<\/p>\n<p>No queda nada del tiempo, pero s\u00ed el sentir que sucede en \u00e9l. El \u00faltimo poema delata que efectivamente queda algo m\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Aqu\u00ed dejo mis palabras,<br \/>\nel lenguaje candente<br \/>\nque habita<br \/>\nen mis latidos\u2026 (71)<\/p>\n<p>As\u00ed que, al final, tengo raz\u00f3n. Queda algo m\u00e1s que sentir, querida Cecilia, quedan tus palabras, que son \u201csentir\u201d pero son mucho m\u00e1s. Si no lo crees, preg\u00fantanos a tus lectores.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8368\" aria-describedby=\"caption-attachment-8368\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8368\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-Equipo-canario-lusitano.-Leocadia-Regalo-Elena-Duaz-Santana-Cecilia-Alvarez-y-Joao-Artur-Pinto-en-el-Teatro-Liceo-1024x577.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-Equipo-canario-lusitano.-Leocadia-Regalo-Elena-Duaz-Santana-Cecilia-Alvarez-y-Joao-Artur-Pinto-en-el-Teatro-Liceo-1024x577.jpeg 1024w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-Equipo-canario-lusitano.-Leocadia-Regalo-Elena-Duaz-Santana-Cecilia-Alvarez-y-Joao-Artur-Pinto-en-el-Teatro-Liceo-300x169.jpeg 300w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-Equipo-canario-lusitano.-Leocadia-Regalo-Elena-Duaz-Santana-Cecilia-Alvarez-y-Joao-Artur-Pinto-en-el-Teatro-Liceo-768x432.jpeg 768w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-Equipo-canario-lusitano.-Leocadia-Regalo-Elena-Duaz-Santana-Cecilia-Alvarez-y-Joao-Artur-Pinto-en-el-Teatro-Liceo-1536x865.jpeg 1536w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/3-Equipo-canario-lusitano.-Leocadia-Regalo-Elena-Duaz-Santana-Cecilia-Alvarez-y-Joao-Artur-Pinto-en-el-Teatro-Liceo.jpeg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8368\" class=\"wp-caption-text\">Leoc\u00e1dia Regalo, Elena D\u00faaz Santana, Cecilia \u00c1lvarez y Joao Artur Pinto, en el Teatro Liceo<\/figcaption><\/figure>\n<p><em><strong>Cecilia \u00c1lvarez<\/strong>\u00a0 (La Palma, 1955). Licenciada en Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica y Ciencias de la Informaci\u00f3n. Ejerci\u00f3 como profesora agregada de Lengua Espa\u00f1ola y Literatura en Ense\u00f1anza Secundaria. En 1991 y 1996, recibe un Premio de Periodismo e Investigaci\u00f3n Hist\u00f3rica, respectivamente, en Santa Cruz de Tenerife. En 2008, obtiene \u2013ex aequo-, el Premio \u00c1ngaro de Poes\u00eda (Sevilla) con El alma deshabitada. En el mismo a\u00f1o, publica Elogio de la juventud a\u00f1eja. Le siguen los poemarios Primera luz (2009), Palabras al alba (Colecci\u00f3n de Poes\u00eda \u00c1ngaro, 2012), Adagio del silencio (2013), El lento suspirar de la aurora (2016), Almenara de sue\u00f1os (Colecci\u00f3n de Poes\u00eda \u00c1ngaro, 2018) y<\/em><em>\u00a0la<\/em>\u00a0<em>antolog\u00eda \u2018Versos Enhebrados\u2019 (Antolog\u00eda 2008-2018), coedici\u00f3n de Ediciones Idea (Las Palmas de Gran Canaria) y Ediciones Aguere (Santa Cruz de Tenerife, 2019).<\/em><em>\u00a0Ha participado en diversos Festivales Internacionales de Poes\u00eda (Las Palmas de Gran Canaria, Macedonia, Ruman\u00eda y Madrid), as\u00ed como en el Encuentro de Escritores F\u00e9lix Francisco Casanova (La Palma), Encuentro de Escritores Canarios y Encuentro Internacional de Literatura 3 Orillas (Tenerife). Poemas suyos est\u00e1n recogidos en varias antolog\u00edas, nacionales y extranjeras. Algunos de ellos han sido traducidos al\u00a0 ingl\u00e9s, macedonio, rumano, \u00e1rabe\u2026 Cecilia \u00c1lvarez estuvo en Salamanca, en octubre de 2018 y de 2023, participando como invitada al XXI y al XXVI Encuentro de Poetas Iberoamericanos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por lo general, cuando quieres ensalzar una experiencia sueles calificarla con el adjetivo \u201cirrepetible\u201d. En este caso, debo buscar otra palabra para elogiar el \u00faltimo poemario de Cecilia \u00c1lvarez, pues en mi caso ha sido de lectura repetida, e imagino que tambi\u00e9n repetible, porque no habr\u00e1 \u00faltima. 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