{"id":9995,"date":"2025-11-05T11:01:38","date_gmt":"2025-11-05T10:01:38","guid":{"rendered":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9995"},"modified":"2025-11-05T11:02:47","modified_gmt":"2025-11-05T10:02:47","slug":"abel-german-el-verbo-contra-la-sombra-sobre-y-la-muerte-se-muere-de-odalys-interian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tiberiades.org\/?p=9995","title":{"rendered":"Abel German: \u2018El verbo contra la sombra\u2019, sobre &#8216;Y la muerte se muere&#8217;, de Odalys Interi\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>En estos tiempos, cuando la poes\u00eda parece haberse rendido a la iron\u00eda o al puro experimento verbal, cuando no al <em>intimismo<\/em> y al <em>narcisismo<\/em> de casi siempre, la aparici\u00f3n de <strong><em>Y LA MUERTE SE MUERE<\/em><\/strong>, de Odalys Interi\u00e1n, se parece mucho a un rescate. El volumen, galardonado con el IV Premio Rey David de Poes\u00eda B\u00edblica Iberoamericana, devuelve el poema a su antigua vocaci\u00f3n de misterio. Se adentra en un terreno especial: el de la revelaci\u00f3n y\/o el enfrentamiento del lenguaje y la muerte. Su t\u00edtulo, de pertinente paradoja \u2014\u201cLa muerte se muere\u201d\u2014, encierra ya el sentido de esa revelaci\u00f3n o, si se prefiere, de ese enfrentamiento. Lo que, a su vez, nos lleva a la clave de su po\u00e9tica. De la po\u00e9tica de Odalys, quiero decir.\u00a0 Por eso, cuando antes de enviarlo al certamen Odalys me permiti\u00f3 leerlo, no vacil\u00e9 en augurarle con absoluta seguridad que ser\u00eda premiado. Y ya ven.<\/p>\n<p>Desde el primer poema percib\u00ed esa excepcionalidad: la de una poes\u00eda que se sit\u00faa por derecho en la estela de la poes\u00eda de los poetas profetas o visionarios.\u00a0 Incluso desde antes, con las citas b\u00edblicas (\u201c<em>Y el \u00faltimo enemigo, la muerte, ser\u00e1 destruido\u201d. 1 Corintios 15:26, y ss.).<\/em> Y m\u00e1s, tambi\u00e9n ya, como dije, en el propio t\u00edtulo. Pero no nos precipitemos. Vayamos, como corresponde, al primer poema. Ah\u00ed en cierto modo la poeta escribe su propio g\u00e9nesis:\u00a0 \u201c<em>La muerte es esa enferma que nadie cur\u00f3 \/ un escorpi\u00f3n que naci\u00f3 sin ojos\u201d (p. 12).<\/em>\u00a0 Como se ve, o\u00edmos (comenzamos a o\u00edr) la voz de un yo po\u00e9tico que hace de testigo con una poes\u00eda sobre la fe concebida desde la fe.<\/p>\n<p>Algo que la poeta no solo va logrando en cada verso, en cada poema, sino que al final cierra como el c\u00edrculo de Giotto en una totalidad cuidadosamente imbricada.\u00a0 Una totalidad o estructura que sigue un movimiento de cat\u00e1basis y (por contexto no se me ocurre otra palabra) resurrecci\u00f3n. \u201c<em>El tiempo es nada mientras sostiene \/ la figura dolorosa de la realidad \/ y la muerte se muere \/ ah \/ tambi\u00e9n se muere<\/em>.\u201d (p.\u202f15). La repetici\u00f3n de \u201cse muere\u201d multiplica la ca\u00edda, pero tambi\u00e9n la purga: en gran medida el dolor se disuelve en \u00e9l. La muerte, as\u00ed convertida en objeto gramatical, pierde buena parte de su poder. As\u00ed pues, Odalys baja a la sombra \u2014la noche, la muerte, el silencio\u2014 y desde all\u00ed pronuncia su contra\u2013canto: \u201c<em>Alguien levantar\u00e1 la guillotina\/ y trocear\u00e1 a la muerte y ordenar\u00e1 sus pedazos en el tumulto de f\u00e9retros vac\u00edos\/ que exhibe ahora la luz.\u201d (p. 13). <\/em>Operaci\u00f3n esta en la que Odalys demuestra que el poema puede ser un acto de representaci\u00f3n y, adem\u00e1s, un argumento ontol\u00f3gico. O, por decirlo de otro modo, un argumento otro de la realidad.<\/p>\n<p>Por ello quiz\u00e1 el hilo conductor del libro sea la idea del \u201cVerbo encarnado\u201d (San Juan 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne).\u00a0 No lo afirmo con absoluta rotundidad para no pecar, refiri\u00e9ndome a un libro tan ambicioso, de reduccionismo.\u00a0 La poeta lo expresa con una transparencia que, lejos de toda abstracci\u00f3n, se hace absolutamente tangible: \u201c<strong><em>EL AMOR ES EL HAMBRE DE DIOS \/<\/em><\/strong><em> y est\u00e1 La Palabra para nutrirlo\/ La Palabra el reto\u00f1o del Cristo redentor\/ reconcili\u00e1ndonos\u201d. <\/em>(p. 14) El amor aqu\u00ed , m\u00e1s que una emoci\u00f3n humana, parece una energ\u00eda sagrada. Es como si el poema uniese al Creador y su criatura. Logra, en fin, una fusi\u00f3n m\u00edstica que recuerda a Teresa de \u00c1vila o a San Juan de la Cruz, pero con un acento (el de Odalys) m\u00e1s femenino y, si se quiere, m\u00e1s insurgente. Quiero decir: su mensaje est\u00e1 muy alejado, con diferencia, de la ortodoxia. Odalys la reinterpreta, digamos, desde el cuerpo. Algo que veo como un rasgo indiscutible de su modernidad.<\/p>\n<p>No importa que el universo simb\u00f3lico de la obra est\u00e9 tejido en una red densa de im\u00e1genes b\u00edblicas y elementos naturales propios de la literatura sacra: \u00e1ngeles, espigas, olivos\u2026 Esas figuras, en lugar de remitirnos al pasado sagrado, aparecen aqu\u00ed revividas en una liturgia del presente. Es como cuando exclama: <em>\u201cEste es el tiempo de la misericordia.\u201d<\/em>(p. 13), que en esta po\u00e9tica vibra como una esperanza apocal\u00edptica. Es decir, no literal, al contrario. Y despu\u00e9s de decir: \u201c<em>Mira \/dicen: c\u00f3mo crece la mism\u00edsima oscuridad de la muerte\u201d <\/em>(p. 90) ,\u00a0 para a\u00f1adir, en el mismo poema: <em>Y nada ven \u2014no ven \u2014 (\u2026) \/ enjambres de la belleza\/ como bordean las estepas silenciosas del sue\u00f1o\/ las sombras que proyectan el futuro\u201d (p. 90). <\/em>La muerte, en consecuencia, no es derrotada por el dogma. La resurrecci\u00f3n no ocurre en el m\u00e1s all\u00e1, sino aqu\u00ed, en la tierra. O, si acaso, en la palabra.<\/p>\n<p>Pero insistamos en su condici\u00f3n prof\u00e9tica o visionaria, uno de los rasgos m\u00e1s notables de este libro y, en general, de la po\u00e9tica de Odalys. Su voz asume sin ambages la herencia de las mujeres iluminadas de la Biblia. En un instante de elevada conciencia de su conocimiento, declara: \u201c<em>COMO HULD\u00c1 FUI ESCOGIDA para decir ciertas palabras\u201d (P. 43)<\/em>. Huld\u00e1, la profetisa que en el Antiguo Testamento interpreta el Libro de la Ley o Tor\u00e1, hace de mediadora entre la palabra divina y el pueblo. Y Odalys recoge ese legado y lo traslada a su terreno, el del poema: su palabra tambi\u00e9n es interpretaci\u00f3n o, m\u00e1s exactamente, traducci\u00f3n del silencio de Dios al lenguaje humano. Es decir, no se limita a repetir el mensaje b\u00edblico; en realidad va m\u00e1s all\u00e1: se <em>inspira <\/em>en \u00e9l y escribe (desde la devoci\u00f3n y la fe) su interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En coherencia con esta condici\u00f3n podemos decir que el tono general del poemario oscila entre el himno y la s\u00faplica, pero siempre sostenido por una intensidad que lo relaciona con los grandes cantos visionarios que recordamos. Pienso sobre todo en los \u201cPoemas humanos\u201d de Vallejo, en los \u201cSonetos a Orfeo\u201d de Rilke o en los salmos (porque es lo que son) de Whitman en casi todos los poemas de \u201cHojas de hierba\u201d. Hay un pasaje donde Odalys misma se reconoce como parte de esta genealog\u00eda: \u201c<em>ME CELEBRO WHITMAN\/ celebro lo que llevo\/ esta ala que nadie corta\/ esta verdad que canta en m\u00ed tan alto\/ el lujo de una verdad que pinza el coraz\u00f3n con su fuerte visi\u00f3n con su luminoso d\u00e1til y su c\u00e1liz rebosante de otro c\u00e1liz\/ y pulpa de voces<\/em>\u201d (p. 38.) En esta cita, si leemos bien, se ve que no hay apropiaci\u00f3n en s\u00ed, al menos no en el peor sentido, sino que en realidad se trata de (aparte de ese reconocimiento que digo) un homenaje y, en \u00faltima instancia, una praxis aplicada. Toma la voz universalista de Whitman y, por as\u00ed decirlo, la somete a la prueba del esp\u00edritu. Donde el norteamericano celebra la multitud, ella celebra la redenci\u00f3n; donde Whitman canta al ego del yo whitmaniano, ella se inclina y canta ante el altar de una Verdad asumida.<\/p>\n<p>O sea: formalmente la poes\u00eda de Odalys se construye sobre, o con, un <em>ritmo salm\u00f3dico. <\/em>Lo que, obviamente, no es una observaci\u00f3n peyorativa. Lo digo solo por el efecto que causa: \u201c<em>QUE LA PALABRA VENGA CON SU ALARDE que muestre la poes\u00eda su vena de exterminio.<\/em>\u201d\u00a0 (p. 47) Por esa cadencia de oraci\u00f3n y conjuro que da a los poemas una fuerza oral y (perd\u00f3n por el palabro) performativa. Es como si todo el poemario hubiese sido dictado m\u00e1s que escrito: cada verso avanza as\u00ed, como si obedeciera a una voz anterior e interior.<\/p>\n<p>A esto (a esta dimensi\u00f3n prof\u00e9tica) se puede a\u00f1adir su conciencia de la fragilidad humana. \u201c<em>ESTOYTEMBLANDO \/S\u00cd \/\/ sin padre \/sin madre \/\/ con los hijos que no despiertan\/\/ con la aurora de la muerte cayendo en mi costal<\/em>\u201d (p. 70). De modo que no excluye el miedo. Su m\u00edstica no es, por tanto, la del \u00e9xtasis puro. Para ella la trascendencia parece estar, como ya adelant\u00e9 m\u00e1s arriba, en la experiencia concreta, la injusticia (y la justicia) y la esperanza, en ning\u00fan caso fuera del mundo.<\/p>\n<p>Por eso conviene enfatizar lo que me parece distingue esta de cualquier tentativa de \u201cpoes\u00eda religiosa\u201d: su (llam\u00e9mosle as\u00ed) <em>\u201cfuerza teol\u00f3gica subversiva\u201d<\/em>. M\u00e1s arriba utilic\u00e9, creo, en igual sentido, refiri\u00e9ndome al \u201cacento\u201d o \u201ctono\u201d, el t\u00e9rmino <em>insurgente<\/em>. Porque parece manifiesto que en ella no hay una obediencia ciega al dogma. Cuando escribe \u201c<em> La palabra que fue hecha para m\u00ed \/ la pura esencia del verbo liberado\u201d (p. 39), <\/em>proclama una emancipaci\u00f3n del lenguaje de toda mediaci\u00f3n institucional y deja claro que su teolog\u00eda es, sobre todo, una po\u00e9tica de la libertad. Siendo as\u00ed que cada met\u00e1fora suya busca romper el cerco de la literalidad y devolver al lector al asombro del origen. Ella (Odalys) sabe que \u201c<em>Pensar en el cielo es entrar en \u00e9l\u201d (p. 60);<\/em> es decir, que la imaginaci\u00f3n (ese sin\u00f3nimo de Poes\u00eda) es ya una forma de fe. \u00bfResume esto su credo est\u00e9tico y, por qu\u00e9 no, \u00e9tico en relaci\u00f3n con el arte de escribir? Puede ser.<\/p>\n<p>Hacia el final, ese tono se vuelve m\u00e1s n\u00edtido y m\u00e1s conciliador, si no m\u00e1s reconciliado. Tras los largos tramos de combate verbal anteriores, la poeta alcanza un equilibrio que relaciono, por intentar alguna explicaci\u00f3n, con la revelaci\u00f3n o, si se prefiere, la comprensi\u00f3n. \u201c<em>Ac\u00e9rcate \/ mi coraz\u00f3n es una chispa \/\/ aun calienta.\u201d(p. 75) <\/em>La persistencia de esa chispa es, sin duda, la persistencia del amor, y el amor forma, como no pod\u00eda ser de otra manera, parte del n\u00facleo de su visi\u00f3n de poeta y de su fe. La muerte sigue ah\u00ed, pero ha sido exorcizada al ser integrada, en lo que podemos considerar un corpus existencial \u00fanico, a (seg\u00fan la tercera definici\u00f3n de la RAE) ese sentimiento de afecto, inclinaci\u00f3n y entrega a alguien o algo. No hablamos por tanto de amor a la muerte, sino de confrontarla con aquel, lo que en su caso la transforma en energ\u00eda creadora. \u201c<em>La muerte arrasada al fin.\/ Mira como crece y se espiga \/ el deseo de un sue\u00f1o que es futuro \/ y se realizar\u00e1<\/em>\u201d (p. 86). No creo que sea muy com\u00fan en la poes\u00eda contempor\u00e1nea una imagen de resurrecci\u00f3n como esta: una imagen capaz de alcanzar esta intensidad sin caer en el error del f\u00e1cil consuelo. De cierto modo, \u00bfverdad? aqu\u00ed se nos devela una circunstancia curiosa: la fe no tranquiliza. Al menos no parece que se trate de eso.<\/p>\n<p>As\u00ed que, como hemos venido sugiriendo, en t\u00e9rminos estil\u00edsticos Odalys trabaja con un barroquismo que me atrevo a calificar de luminoso.\u00a0 Su carga explosiva de im\u00e1genes abre espacios de contemplaci\u00f3n o meditaci\u00f3n que est\u00e1n bien iluminados: carga explosiva al fin, dejan siempre un fogonazo de luz que nos permite mantener el rumbo. Su sintaxis parece expandirlos (a esos espacios) como si la poeta quisiera abarcar una totalidad que, a priori, se presenta inabarcable. Es una est\u00e9tica del exceso que recuerda el barroco visionario de, pongamos por caso, Lezama, pero ella escapa constantemente hacia esa transparencia.<\/p>\n<p>Y lo hace (escapar) a trav\u00e9s de una verdad que no es meramente est\u00e9tica. \u201c<em>DESHACER EL VERSO \/ Que no aviente una verdad \/ que no quiebre o libere \/ que no traspase con su incandescencia \/ y fije mundos \/un modo de vivir \/ una certeza\u201d (p. 80). <\/em>Exige, como se ve, que el poema que no tenga ese poder, mejor que no se escriba. Se trata, sin duda, de una \u00e9tica del oficio, que lo es tambi\u00e9n, por supuesto, del lenguaje: escribir para resistir. Por eso \u201cY la muerte se muere\u201d es asimismo un libro de vocaci\u00f3n. Un libro en el que la poeta carga el peso y disfruta el j\u00fabilo de ser la portadora de la palabra. \u201c<em>SOY LA POETA \/ m\u00e1s m\u00edstica \/ que el m\u00edstico que cree ver a Dios en la gota de agua transfigurado. \/ Tan ind\u00f3cil como el p\u00e1jaro que cae \/ en la doblez del crep\u00fasculo \/ donde no llega la noche\u201d. <\/em>(p. 41) Estos versos lo dejan claro.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia pienso que la obra de Odalys puede leerse, grosso modo, como una\u00a0 \u201c<em>m\u00edstica del porvenir\u201d, una \u201cm\u00edstica avanzada\u201d <\/em>o una \u201c<em>m\u00edstica moderna\u201d<\/em>. Su di\u00e1logo con la tradici\u00f3n, quiero decir, no es arqueol\u00f3gico. Se ve que en sus textos est\u00e1 el zumo (s\u00ed: el zumo) de las Escrituras y de algunos poetas m\u00e1s o menos \u201cvisionarios\u201d que forman parte de su canon personal, pero curiosamente el resultado es una voz \u00fanica, una voz personal: la voz de la poeta Odalys Interi\u00e1n. Una voz, una poes\u00eda, que viene a decirnos (o al menos es lo que he cre\u00eddo entender) que la posibilidad de la revelaci\u00f3n existe, pero no tanto como promesa celestial sino m\u00e1s bien como experiencia interior: \u201c<em>Nada es m\u00e1s eterno que el amor \/ y lo conforman peque\u00f1os detalles <\/em>\u201c. (p. 87) Lo que me parece el cierre perfecto para un libro que ha tenido que atravesar tanto dolor y tanta incertidumbre, antes de llegar a lo que se considera trascendente.<\/p>\n<p>\u201c<em>300 veces he muerto y he resucitado en el sitio del poema.\/ La muerte es una errata m\u00e1s peque\u00f1a que el silencio. \/ Por eso canto.\u201d ( <\/em>P. 38) Estos versos condensan todo el libro y, en gran medida, toda la po\u00e9tica de Odalys. Al terminarlo uno lo siente: es como resucitar.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a, octubre de 2025<\/p>\n<figure id=\"attachment_9992\" aria-describedby=\"caption-attachment-9992\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9992 size-full\" src=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2-Abel-German.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2-Abel-German.jpg 640w, https:\/\/tiberiades.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/2-Abel-German-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-9992\" class=\"wp-caption-text\">Abel German<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Abel German<\/strong><em> (1951). Ha publicado poemas, art\u00edculos de opini\u00f3n, rese\u00f1as de libros y una novela. Los art\u00edculos y las rese\u00f1as han aparecido en diferentes medios, sobre todo digitales y en Newsweek en espa\u00f1ol, y parte de ellos fueron recogidos en dos libros. Ha dado a conocer nueve poemarios, uno de ellos en colaboraci\u00f3n con su hermano Andr\u00e9s E. D\u00edaz Castro, y dos plaquettes tambi\u00e9n de poes\u00eda, en editoriales de Cuba, EEUU, Italia y Espa\u00f1a. Poemas suyos aparecen en antolog\u00edas publicadas en Cuba, M\u00e9xico y EEUU. Vive en Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos tiempos, cuando la poes\u00eda parece haberse rendido a la iron\u00eda o al puro experimento verbal, cuando no al intimismo y al narcisismo de casi siempre, la aparici\u00f3n de Y LA MUERTE SE MUERE, de Odalys Interi\u00e1n, se parece mucho a un rescate. 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