Ernesto, hermano
Tus pensamientos vuelan por lo alto
Tus palabras resuenan por toda la galaxia;
Has encontrado al fin el camino a casa,
Te has unido al ritmo del amado
Y has vuelto a ser polvo con las estrellas.
Mateo 16:15
A la memoria de Ernesto Cardenal
Tal vez Jesús no sabía que era el hijo de Dios
Tal vez lo sospechaba
Pero no estaba del todo seguro
A menudo, lo asaltaban las dudas
Y por ello mismo les preguntó a sus amigos
Y cuando Pedro le respondió
Que él era el hijo del Dios viviente
Les pidió que no lo anduvieran pregonando por allí
Esa es una verdad entreverada
Difícil de digerir,
Muchos no iban a aceptar a un mesías empobrecido
Sin más poder que su palabra
Y sus artes curativas;
Sería muy fácil desacreditar su trabajo y su misión
Bastaría con decir que es un blasfemo
Por mucho menos han matado ya a muchos otros,
Ahí estaba, por ejemplo, el pobre de Juan Bautista.
Pero para sus amigos
Jesús es Dios que se despojó de sus ropajes divinos
Y se hizo humano como nosotros
Con todas las necesidades y funciones fisiológicas,
Con sus dudas, debilidades y tentaciones
Y con el deseo manifiesto
De hacer la diferencia en este mundo.

La frontera
Un niño encontró su muerte prematura
justo al intentar cruzar, junto a su padre,
el río que divide la frontera.
La madre se inclina y llora
sobre el ataúd forrado de papel blanco.
Iba con su padre en busca de fortuna —dice—
pero la mayoría de periódicos callan.
Quien encontró ahogado al niño
afirma que tenía el color blanco del papel
y llevaba una corona de algas.
Ya la criatura entró en los dominios
de ese sueño moroso que es la muerte.
Afuera silba el viento al rozar los árboles
y rompe la luz de la alborada.
Noche triste
Noche triste, absoluta,
Noche espacial, perforada de estrellas.
Aquí en la tierra,
La sangre sonámbula clama venganza
Por aquellos que han sido asesinados
Por defender el bosque
Que después ha sido arrasado por las llamas
Volviéndolo ceniza astral;
Muy poco después,
El hacendado ha mandado sembrar soya
Pues tiene en mente
Hacer un negocio redondo con los chinos.

En la vida
En la vida, cada uno va luchando
por hacer realidad sus sueños
y los sueños de todos,
siempre relegados para una mejor ocasión.
Sergio Inestrosa (San Salvador, El Salvador, 1957), es profesor de español y temas latinoamericanos en Endicott College, al norte de Boston. Su último libro publicado se titula ‘Piedras para María’ (2019). Editorial Obsidiana publicó en 2018 ‘Luna que no cesa’ (edición bilingüe español/inglés), y antes esa misma casa editorial le publicó su novela sobre la guerra en El Salvador, ‘Los motivos de la memoria’ (2016). Bajo el sello de la Universidad Iberoamericana de México apareció el libro ‘Vivir la fiesta’, que aborda las fiestas religiosas en una comunidad a las afueras de la ciudad de México. Forma parte del Consejo Asesor de TIBERÍADES, red iberoamericana de poetas y críticos literarios cristianos. Inestrosa participó en el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, celebrado en Salamanca del 14 al 17 de octubre.

