ACTO DE CONTRICIÓN
Creo que anoto voces con sentido,
y solo caigo en las trampas del poema.
Entonces paro, me tomo un tiempo inútil,
y las letras se deshilan sobre el folio.
Me has visto, hace tan solo unos instantes,
mientras subía cansino estos peldaños,
adornados de guirnaldas y de santos.
¿Y por quién los subía si no es por Ti?
¿Y adónde conducen sino a Ti?
Y tras de Ti he ascendido la escalera
que abre el alba del mundo y su desgaste,
el lugar donde no es lícito escribir
“Te amo”, “Te deseo”, “¿Por qué no vienes?”…
Y es un fracaso esta vida circular,
casi siempre se me agotan las palabras,
y justo cuando las estoy empezando
naufrago en la indolencia de los versos,
que nada traen, salvo mayor desconsuelo.
¿Ves? Pasa el tiempo y nada digo en claro,
con mis ojos en los tuyos, como ajenos
a los ángeles y a los hombres…
Y así,
por omisión, me desplomo en Tus brazos.

CONFESIÓN
Cada palabra que Te escribo
falsa es, porque no es mía.
Cada intención, un simple fraude:
cruz de las cosas nunca hechas.
Y es, cada acto, dudoso,
pues somos torpes o malvados.
Este cuerpo no puede ser
sino brote de podredumbre,
como herido que deja manchas
de su sangre, al arrastrarse;
sangre a pleno sol de mis actos,
yermo de rocas, pedregal,
vado de luz en carne viva.
Y es lo único que anhelo
un refugio entre las cumbres,
donde los rastros de los ciervos
y los aullidos de los lobos
cubran veloces el dolor
de este ser hombre y no hacer nada.
Respiro, una y otra vez,
y trato de hundirme… en Ti:
no existe el sonar de las calles
y el vértigo del mundo cesa.
Ven, Amor, mi dulce Amor,
que me dicta estas palabras
para que crea que escribo.

DOMINGO
Por la mañana,
he predicado
en la iglesia.
Al mediodía,
he dormitado
al tibio sol.
Ya en la tarde,
he releído
a Kerouac.
Ahora anochece,
mientras compongo
estas estrofas.
Es todo.
Solo son días
en que la vida
es como respirar.
Está aquí,
y no nos damos cuenta;
está aquí,
y poco lo sabemos.

José Carlos Rubio Laínez (Valencia, España, 1970). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, y grado en Teología por la Facultad de Teología-SEUT de Madrid. Fue ministro laico en una misión anglicana, y, una vez ordenado, pastor en una iglesia anglicana confesante. Ha publicado diversos artículos en revistas como Encrucillada, Cristianismo Protestante y Saó. Conduce a diario en YouTube el espacio El surco matinal, dedicado a reflexiones de base bíblica.

