Mario Camelo

Mario Camelo: Difícil libertad

Camelo quedó entre los finalistas de la V edición del prestigioso Premio Internacional de Literatura ‘Pilar Fernández Labrador’ (2018), que se convoca y concede en Salamanca.


1

De cierto,
No hay grito,
No hay hoja ni sangre,
No hay grano
Que no haya sido ordenado por el misterio.


2


Se ha vivido a ras de tierra,
Sin raíces, como fuego fatuo,
Entre paredones de fusilamiento
Y estragadas mazmorras antiguas.

Cada siglo
Ha conocido cien guerras sin destino.

Y la luz… allí, polvorienta.

La gota de profecía interroga:
Quién se ejercita
Destrozando la boca de los niños,
Todo lo que tiene proporción humana?

Lo desconocido es el hombre
No la muerte.

Nada salva!
Ni las paredes reventadas de los ojos
Ni la íntima sordera.

Alguien avanza…

Y si todo se calcula a partir de la muerte
– Medida única que desafía la pobreza,
El frío, el pensamiento –
Se desertifican las palmas de las manos,
Hongos y sortilegios
Arrasarán los pueblos.

                                              Para mi hija Maya

Foto de José Amador Martín


3

Qué hace usted aquí
En medio de estas lápidas
Por donde corre el infinito?
Me importan su cara sin vigías,
La hierba arrimada a sus ojos,
Donde acrece la escritura
Mezclada con vinos
De las más puras resinas.

Poeta: aquí yace un pueblo
Que parlamenta con su Dios.
No se fíe del desorden ni del abandono,
Ni del airecillo salpicado de arena
Que viene adormecerse
Las tardes de invierno…

Cualquier orden
Es uno de los órdenes del mundo,

La tierra es así: transparente.

                                                Praga. Viejo cementerio judío.
 


4

Si Dios duerme aquí,
El corazón incurable,
Qué palabras de saludo
Para su despertar
Que mapa
Qué alfabeto
Qué astrolabio
Qué aguas
De nuestro sueño proponerle?

Velo sin letargo,
Acecho sin esperanza
La venida de otra edad
De Reyes cuentistas

Foto de José Amador Martín

5

 Amo la osadía, precisamente ahora,
de no tener miedo, amo el delirio de afirmarte.
Friedrich Dürrenmatt

I

Avanza, Anciano,
Al centro de los cantos de las muchachas desnudas
Loando tu sed, al límite de tus orillas, celebra la oración.

A tu gran edad, el más alegre y secreto entre nosotros:
Cuéntanos del país de rocas ocres, de hierbas ralas.
La voz gana la tarde,
Candelas siguen tu boca, escuchamos.

Por qué callarte, si las niñas mecen tu canto?
Instrúyenos sobre las heredades de cada letra,
Las ceremonias de su civilidad.

En nuestras tiendas el más grande silencio.
Toda el hambre sobre la arena.
Es tu boca la que seguimos.

II

Abandonad esa tierra de lugares vagos,
Sembrad vuestros pastizales con granos salvajes,
No llevéis con vosotros sino los pergaminos de alianza
Y el libro de anales de los muertos.
Desplegad los mapas e id con la próxima migración.

No temáis los grandes ruidos
De trabajo y alborozo
Que vienen de la otra vertiente:
No es más que savia desplomada.
Ellos han perdido la cifra de su dios.

III

Venid a las fronteras a despertar las semillas,

Venid y recoged los signos y los límites.
El resto sea dado a los pájaros.

Venid a dormir en la estación que se amplía
Como un viaje hacia el confín del horizonte.
Conoced sin peligro vuestra alegría.

Que las hijas, en medio de estos calores,
Dancen alrededor del olivo,
La viña y los tamarindos
Fermentando el fruto negro,

Y que sus salivas de esponsales
Disipen las fuentes del exilio.

A Bolívar Franco y Jean Fahrny

 

Foto de José Amador Martín

6

I

En la noche mi corazón entra sonando.

Llegaremos al canto, a la ciudad esperada
Pródiga de bebidas efervescentes
Y alimento dulce para los más hambreados.

En la gran noche mi corazón entra sonando.
Mi alma no anda sola.

Cascabeles, panderetas y tamborines
Se adelantan en la espesura
Por la vía de los cangrejos anunciando
Que llegamos con un grupo de fiesteros
Y tambores enrojecidos
A la ciudad de horas nuevas,
La que creyeron arrebatarnos
Con sus modales preciosos,
Sus misas dementes aliñadas con histeria
Y milagros de pacotilla.

II

                   
Bajo una tienda levantada
En lo más discreto de los jardines,

Con perfumes
Y conversaciones sin fin
Agasajaremos al invitado,

Al mensajero de las respuestas.

Foto de José Amador Martín

7

De noche no somos más
Que antiguos cantos proscritos
Rompiendo el aire con bastones efímeros…

Intentando
Ahogar
Y desmentir
El fuego

Que nos hace inutilizables
Para los hombres.


8

I

He intentado
Romper el círculo de la danza.

Poner mi cuerpo a soñar
Un manantial que no ocupa.

Adormeciéndome
En la extensión de ciertas cantigas
Donde sigilosas vertientes
Informan sobre mi origen,
La desmadejada errancia
De donde provengo.

II

De la multitud de voces
Que nos habitan,
De las de sangres
Con que está hecha la sangre,
No viene ni ayuda nada:

Libramos escaramuzas
A nuestra libertad,
Amenazas de terrificadores,
El corazón a campo raso
Profanando el Nombre y los pactos.

Cada quien hambriento del otro,
Y sobre cada estirpe el peso de la espada,
El hambre, la peste.

Nosotros el botín. El feroz botín.

Foto de José Amador Martín

9


Aquí ninguna epifanía
Incendió los libros ni los sellos
Donde están inscritos
Los condenados a muerte,

Como si la mano de Dios
Hubiera sido mutilada
Y su lejanía
Desprendiera toda suerte de avispas
Y profanadores.

Recorro concentrado la estancia
Blandiendo un verso
Como orden de batalla.

Arma ínfima.
Lo sé.


10

Espanto de animales en la lejanía,
Todo huye, es de noche,
Cada quien ocupa, pierde su nombre:

Engalanada la muerte
Baila en turbulencias divinas!

Si nuestra raza es antigua,
Nuestro Dios reluce ciego
Disputando su rango
Con los depredadores del momento.

Ah! país vestido de males violentos,
Cráneo de caballo seco,
De levaduras agotadas,
Muriendo entre el zumbido de moscas
Venidas de la tierra entera
Al anuncio de la pestilencia.

                                                    Para Alfredo 

 

Foto de José Amador Martín

11

Hablen otros de su vergüenza.
Yo hablo de la mía.
 Bertolt Brecht

I

Los que vienen de la noche,
Qué nos dirán?
De qué carne su apariencia?
Qué lectura ofrecerán sus ceños?

Si sus labios semejan los nuestros…
Si sus gestos figuran visiones
Que a veces frecuentamos…

De sus locuras
Van llegando noticias,
Mapas adulterados,
Urdimbres de gestas tenebrosas
Y divinizadas confidencias.

II

No quiero escuchar sus palabras:
Las conozco.
Yo mismo las he pronunciado
Espada en mano.

Ninguna filiación conoció el indulto
O la preocupación de profetas
A través de mi brazo.

Ellos erran nocturnos
Como un soplo de iras exhumadas:

Nosotros
Bajo el día
Hechos de la misma carne

Ceniza y retazos de papiros
Tocados por la sombra

El tufo
La mugre
Los sudores…


III    

              
Con gran ruido en nuestro corazón
Un dios elude revelar su nombre!

Ninguna alianza,
Ninguna nave votiva,
Ningún recuerdo escarlata
Como viñas para el amor
Podrá salvarnos de tal estremecimiento.

“Pero entonces, me dirá usted,
Qué nos queda?
La esperanza pese a todo,
Pese a nosotros mismos?
La desesperanza tal vez?
O la fe?
No nos queda más que la pregunta.”

                                                               (Para) Elie Wiesel

Foto de José Amador Martín

12

Nosotros aquí,
Bajo el eclipse,
Extranjeros…

Levantemos los brazos
En honor de lo que nos sumerge!

Y el eterno,
El momificado,
El tullido,

Brilla sólo en la blancura de la cal viva
Que cubre el libro de piedra
De los ancestros.

13


Retazos de oráculos
Dispersos
Por los vientos
Sobre la tierra
Vana
Árida pese a las lluvias
Del más cruel de los meses

Llamo a los Dioses
Machos y hembras
Desde siempre clamo

Inútilmente

Foto de José Amador Martín

14

Vengo de otro planeta
De un país lejano
De saltimbanquis en andrajos

De niños con lengua de metralla
E infantes que desde los prostíbulos
Nos prohíben a todos el derecho a la inocencia

País de abandono hambrunas
De éxodos tratados como desecho
Largas soledades de desaparecidos
Donde nadie es responsable
De nada ni de nadie
Apasionado de tiranos
Y degolladores arteros

Con ojos cuya mirada basta
Para detestar los hombres
El mundo y este enorme lodazal
Que hemos creado
Y sus emanaciones peligrosas.

Dios seguramente nunca lo ha visitado


15


He devenido cómplice?

Qué he sacrificado
Para salvar mi sobrevivencia

Sí…
Presumo
Que el corazón
Heredado de mi madre
Testimoniará contra mí

16

Los que parten
Qué barca esperan
Qué embarcación
Qué barquero nos aguarda

Foto de José Amador Martín

 

17


La luz!
…Inenarrable…
Camino a Damasco
Cayó de su montura

Fue el grito
El asombro
Un soplo
De nubecillas balsámicas

Cuando abrió los ojos
Su caballo casi sobre él
Como una basílica

(Quién adivinó misión alguna
Tantas cartas de poseído
Que aún no terminan camino
Hacia la unidad una
Y embrujada?)

Caravaggio estaba allí

Dos estupores

Foto de José Amador Martín

18

Blanco el mundo mal definido
En la bruma sobre los pueblos
Que han sufrido gran desastre

O es ojo que nos mira
Desde un testimonio

Que no halla las palabras?

(Verbo vociferando
En el aire igualmente envilecido
Piedras incendiadas)

Chema!

Nuca ensangrentada el ángel gris la faz
Regresa al ocaso medita aturdido
Que deberá tornar
Pies en llamas camino que conduce a nada
Cantera de negaciones ese lugar de nadie

Foto de José Amador Martín


19

Tenemos cita
Con el grano que fermenta

En la espesura
Donde la muerte se hace tiniebla

Y luego continuar
Tras el paso limpio de las arenas

Buscando un ala
En el aire de tempestad

Luces prometidas

Foto de José Amador Martín

Mario Camelo (Leticia,Colombia, 1952). Cursó estudios de literatura en Colombia y Suiza, país  este último  donde  se  estableció definitivamente  desde 1979. Ha ejercido como profesor de literatura, traductor, conferencista y fotógrafo. Es miembro de la Sociedad Suiza de Autoras y Autores. Su poesía se halla traducida al italiano, francés y alemán, entre otras. En poesía ha publicado los siguientes libros: Asuntos Elementales (Bogotá.  Cuadernos de poesía, 1974), Las victorias del miedo (Bogotá. Publitextos, 1978), Libro de conjuros (Barcelona, Libros de la frontera, 1983), Primer libro de Crónicas (Libros de la frontera, 1990), Crónica del reino (Libros de la frontera, 1997), Crónicas sur (Dinamarca, Ediciones  Aurora Boreal, 2013), Luna de las iguanas (Aurora Boreal, 2014) Cantigas (Sestante  edizioni, Italia: Universidad de Bérgamo. 2017) y Cantigas. Antología de poesía (Sílaba editores, Colombia, 2019). Camelo quedó entre los finalistas de la V edición del prestigioso Premio Internacional de Literatura ‘Pilar Fernández Labrador’ (2018), que se convoca y concede en Salamanca.




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