Violeta Boncheva

Violeta Boncheva: “Salvador nuestro” y otros poemas

Tiberíades tiene la satisfacción de publicar una muestra poética de la destacada poeta búlgara Violeta Boncheva, creyente en el Amado galileo. Los poemas han sido traducidos al castellano por ella misma.


SALVADOR NUESTRO

Alrededor está muy silencioso y blanco,
como si todo fuera un sueño
y el mundo estuviera hundido.

Pero sólo se quedó en calma,
como se queda ante un inicio nuevo,
como ante otra dura prueba,
como quien está ante un camino estrecho.

Tras el silencio retumban guerras y gemidos,
se oye una risa lejana, gimen tumbas
sin nombres.

Crecen en el silencio y estrellas grandes
estallan y no para de agitar su guadaña
la muerte absurda.

Nácete en los corazones de la gente
sin piedad, Jesús, vierte a los ojos de los crueles
tus lágrimas de piedad.
A los ávidos llena el plato de bondad…
A los pobres solitarios repárteles
generosamente las estrellas,
a los desencantados oriéntales una nueva
direcciόn.

Salvador nuestro,
danos esperanza para mañana,
tu Belén claro que brilla por el camino Recto
donde vayamos plenos de amor y fe,
sin miedo cuando mañana nos sometamos
a tu Juicio.

Foto de José Amador Martín

EL AMOR VERDADERO

El amor verdadero
a veces solo puede quedarse
callado;

otras veces susurra toda la noche
que nunca termina…

 

LLUVIA REPENTINA


Una lluvia repentina lava
mis pecados sin expiar

y la senda
que todavía debo
recorrer.

 

Foto de José Amador Martín

 

LECTURA DE CIERTOS CUADROS

Acariciada
por un viento colorido,
la avalancha verde se derrama
sobre el azul humedecido.

Suelta sus trenzas largas
de luz,
crecidas fuertes y lozanas,
y empuja el alba
hasta la puesta del sol
o hasta los sueños.

Pulveriza
el aroma de aire con polen blanco
en los ojos,
y comienza a oler amor
entre cielo y tierra.

Se abre la carne de las rosas,
el ojo amarillo de las margaritas
y el alma de los crisantemos
también se abre…

Y ya dentro de ellos sucede
la más larga
y alegre
inmortalidad.

Foto de José Amador Martín

ESCENA CAMPESTRE

El gitano y el caballo
arrastran su existencia por la cuesta.
Los cascos golpean las piedras escarpadas
y el gitano dice palabrotas dirigidas a todo ser vivo,
a todo lo que respira
por el mundo idílico,
mientras chasquea el látigo.
No olvida a su madre…
Ella muestra sus dos dientes
restantes:
–Su padre –dice– resoplaba más fuerte,
por eso paría cada año.
La risa sacude sus arrugados senos,
llenos de humo –
secos e inútiles.
Largo tiempo ella masca en su boca
un bocado duro,
sentada por el fuego perezoso
delante de la choza.

 Por su mirada pasan caballos y novias,
tambores, osos,
caravanas de niños
que desaparecen al fondo,
por la colina/ o las estrellas.

Entonces baja la noche. Cansado,
pero decidido a continuar
el movimiento universal,
su hijo esconde,
entre su cabeza sudada,
la cara de la esposa
y continua resoplando y empujando
las faldas rotas de la gitana,
resucitando la vida.

Foto de José Amador Martín


VOLVER

Vuelvo para ver
cόmo se apagan lentamente los faroles,
cόmo se queda vacía la calle de vidrio,
cόmo no te encuentro
y cόmo se convierte en tiempo vacío
todo el entorno,
mientras yo me convierto en una
vagabunda.

Voy a sentarme sobre la arena oscura
hasta que suba la marea
y tenga una luna
entre las nubes y el infinito…

Por mis pies pasará la espuma
y hasta un collar de perlas.

Y sabré que aquí estoy sola,
sin ningún camino, callando
largo tiempo,
sin pronunciar tu nombre.

Luego, como en un sueño me detengo
hasta tu aliento, que en mío
está penetrado,
y sobre mi pecho florecen,
como en un cuento de niños,
tus palabras

Foto de José Amador Martín

YO SOY…

Yo soy como una herida cortada
como un corazόn infartado
como un pedazo de munición
que puede matarte.

Yo soy como una avalancha
que arrastra trozos de rocas
y destruye todo a su camino
antes de romperse.

Soy como ojo
de un río subterráneo
que es profundo y lleno de abismos.
Si tienes prisa
y no avanzas con cuidado,
puedo devorarte

Soy como dos tormentas en una,
como una ola subversiva
que podría arrancarte
hasta las dudas.

Dime tu última oraciόn
antes de querer conocerme,
y recuerda:
solo a primera vista parezco fácil
pero yo cada noche me muero
y cada mañana renazco de nuevo,
llena de esperanza y miedo,
y una a una cuento las horas
y me pregunto
cuál es mi pecado
y cόmo podría resistirme
a este amor tardío
con el que sin piedad me castigaron
los Cielos…

Llego rápido a ti,
hasta que no venga tu ángel –
quiero mirarte de cerca,
tocar el aire entre tus brazos,
escuchar tu voz,
beber contigo una copa de vino
y quedarnos callados,
juntos,
como nos quedábamos en silencio
tantas veces por el tiempo,
cada uno en su isla lejana
y solo pensamientos ardientes
volaban silenciosamente por el espacio
cuando aparecían transparentes sombras nocturnas
y por mi cuerpo se deslizaban versos blancos
y música lunar.

Llego a ti con urgencia
para oír cόmo suena
en vivo el silencio entre nosotros,
cόmo suben hacia arriba
nuestros cuerpos
y cómo arden cual si fueran dos teas,
en azul y en rojo,
hasta que se apaguen las dos,
poco a poco.

Foto de José Amador Martín

MI DORADO OTOÑO

El otoño
me balancea entre sus brazos
y entona canciones rojas y amarillas,
dibuja vientos en mis ojos,
llena de miel la copa del cielo
y algo susurra por las hojas,
algo tierno,
algo triste,
algo muy de cantos lleno.

Mi otoño dorado,
¿cόmo viniste
sin avisarme de nada,
sin decirme que tras tus pasos
lluviosos
se aproxima el invierno?

Foto de José Amador Martín

TIEMPO DE TRÉBOLES FLORECIDOS

Era tiempo de ángeles
de plumas negras
y flechas de oro,
de camisas que olían a manzanilla,
de pájaros bañados por la lluvia
y mañanas
despertadas bajo abanicos del parral
por la ladera.

Era tiempo
de tréboles florecidos
y horizontes
de milenas calientes,
de vientos
que flirteaban con manzanillas
y de la nieve
que estallaba como flores
blancas.

Era…

Violeta Boncheva, destacada poeta, narradora y traductora búlgara. Ella vive en su ciudad de nacimiento, Stara Zagora y desde allí ha versionado la poesía de Pedro Salinas y A. P. Alencart, entre otros. Boncheva es miembro de la Unión de los Escritores Búlgaros y embajadora de Bulgaria del movimiento Poetas del Mundo, y ha publicado seis libros de poesía y tres de prosa. Una parte de su obra está traducida al español, francés, catalán, sueco, inglés, alemán, etc., y publicada en México, Francia, España, Suecia, Argentina, Chile…

 




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