Winston Orrillo

Winston Orrillo: ‘Por el 79 natalicio’ y ‘A mi padre lo veo’

Tiberíades agradece -al destacado poeta peruano Winston Orrillo- por el envío de estos poemas  inéditos y del texto introductorio.

POR EL 79 NATALICIO

Son, estos poemas, un himno a la vida en medio de la pandemia, de la siniestra Covid-19 y sus nuevas cepas. A ello le oponemos la existencia creadora, el arte que sobrevive y nos incita a seguir adelante. ¡Son 79 años! Son los caminos de la belleza impertérrita, que medra en los museos, en las salas de arte, en la vida misma con su eterno aprendizaje.

Estoy jubilado, luego de 40 años de docencia en la Primera Universidad de América: San Marcos. Y he aquí que he tornado a convertirme en un mero alumno. Pues todos estos poemas no son fruto de la mera y manida “inspiración”, sino son producto del estudio. De ese estudio que recomendamos a los amables y atentos lectores, para que se proyecte Per omnia saecula saeculorum.

Y que el hombre, la humanidad entera, aprenda por fin a respetar a la naturaleza, pues ella se sabe vengar con los cataclismos, los terremotos, los tsunamis, los deshielos.  Que cese el hombre de intentar hacerse el harakiri, y que el genocida sistema económico concluya, por fin, de poner por encima de la criatura humana, a los títulos bancarios.

Vade retro, genocidas. Venga el hombre creador inexpugnable.

Pax vobiscum.

¡Así sea! Y aquí algunos nuevos poemas (o lo que creemos que lo son).

W. O. La Calera, Lima, 34, Perú

Pintura de Miguel Elías

Desde
Su gran Empíreo
Mi madre
Se desgarra,
Inconfundible.

Dirige
El albo coro
De serafines
¡Tiembla!

El cuerpo
Ya no sirve
Pero fluye
El armonio.

Aclaro
Que yo escribo
Tal vez estos
Poemas
En ese
Ante futuro.

Una asíntota
Que marca
Tu despiste.

Y no es
En batiscafo
Que me hundo
En tu procura.

Y siempre
Es el amor
El que
Me nimba.

¿Desperdicios? ¡Amo
Los desperdicios
Que son
La propia vida!

Sílaba a sílaba
Resucito
El silencio.

Cincelo
Aquel adiós
(Por si no llegas)

Penumbras
Que hay
Ancladas
En tus poros.

Y así
Peldaño
Tras peldaño
Hasta el naufragio.

Ducto
Hacia el arrabal
De tu
Entrepiso.

Pasmado
En el zumbido
De tu eclipse.

Y llega
El otro día
¿No es que acaso
Es el mismo?

¿Qué samsara
Vestiré yo
En tu ausencia?

En el nombre
Del fuego
Te desbordo.

Insensato
Cantor:
¡Como se debe!

¡Inapelable
Voz
De la vesania!

Hipoteco
Mis sueños
Inasibles.

Serpentean
Muñones
¡Me devastan!

Amputado
El jilguero
De tu mantra.

Pintura sumi-e, de Miguel Elías

Iridiscente
Adviene
Tu partida

Huesudo
El nomeolvides
¡Quién lo sabe!

Gonfalonero
Soy
De tu quebranto.

Y fui y
Seré.
Hola, adiós:
Buganvilias andariegas.

¿Todo
Está infectado
¿Lo estará
Este poema?

¿Y cuál sabor
Del pan
El de penumbras?

Trepidante
Canción
De escalofríos.

Hundido
Yo en tus besos
Exhaustivos

Cantar de los Cantares, de Miguel Elías

Deambulo
Por la vida
A mi retorno.

Recupero
El poema:
¡Aquel no escrito!

Vuelvo yo
A mi agujero
Deleznable.

Me arrastraba
En el sueño
A tus confines.

Mejor
Te hago el amor
Ya bien dormidos.

Y sales tú
De mí
Sin alharacas.

No suicida
Potencial
Sino
¡Impotencial!

Unicornios
¡Emporios
De unicornios!

Helicóptero
En torno
De tus muslos.

Se desbandan
Los versos
Sin mortajas.

Emidosaurio
Soy
¡Si tú lo ordenas!

   La Calera, Lima, 34. Perú.  31/12/2020

 

A MI PADRE LO VEO

A mi padre lo veo entre el escombro
De tanta y tanta vida cicatera.
Su rostro ya no tiene los arcanos
Que alguna vez mis ojos pastorearan.

Todo se está volviendo más sencillo:
Este claro lenguaje de mi origen
Y la risa rosada de mi madre.

Tantas casas y voces y penumbras:
Y la misma distancia nos engulle.

Nunca pude acercarme a quien me diera
Con sus brazos antiguos el encargo
De imantar estas horas, este día.

Qué lejos estuvimos y afincados
En el mismo letargo, padre mío.

Tú en las gibas ariscas del oficio
Que mal grado, tenaz, te espolvoreara.
Y el poeta soñaba, mientras tanto,
Atascado en los vientos que te herían.

Alguna vez, a veces, conversamos
Ya no recuerdo, padre, en qué dialecto.
Nuestras voces jamás zarparon juntas
Bajo el zafio sistema de las horas.

Sin embargo, de lejos yo atisbaba
Que mis pasos contigo discurrían.
Cuántas veces viví lo que viviste:
¡Desempeñé tu oficio y tus caídas!

Yo sentía que el viento me apilaba
En tu intacto rincón desconocido.
Esta voz, esta frente y estas simas
Eran tuyas, totales, sin ambages.

El tremedal del alba y sus barajas
Devolvía a mis ojos tu hornacina;
Tus carencias que entonces comprendía
Encalladas en mí sin duda alguna:
¡Por todo lo que entonces no dijimos
Hoy comienzo a cantar de aqueste modo!

Winston Orrillo (Lima, 1941) estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde obtuvo el grado de doctor y fue director de la Escuela Académico-Profesional de Comunicación Social de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Ha publicado La memoria del aire (1965), Travesía tenaz (1965), Crónicas (1967), Orden del día (1968), Nueve poemas (1969), 14 y un sonetos (1971), Calendario (1972) en colaboración con Nana Gutiérrez, A la altura del hombre (1971, antología de sus poemas políticos), Sus mejores poemas de amor (1971), Autoelegía (1971), Nuevos poemas de amor (1971), Telegramas (1971), Admonición(1977), Sobre los ojos (Ediciones Capulí, Lima, 1981), Elegía (1981; poemario dedicado a su padre muerto), 40 poemas de años (1981), Animal de amor (1981), La capital del corazón (1988), 50 poemas de años (1991), Homenaje a Mozart y al cine (1991), Hacer el amor (y otros poemas) (1997), Poemas de amor (miniantología seleccionada y publicada por César Toro Montalvo, 1998), Manual de poesía amorosa (1998), Poemas para un gato (204), Monumento del cuerpo (2006) y El libro de Benita (2011) Ha sido jurado en el Concurso Internacional de Literatura “Casa de las Américas” (Cuba), y ha viajado por casi todo el mundo en misiones culturales y de política cultural. Ganó el Premio Poeta Joven del Perú en 1965 y obtuvo el Premio Nacional de Cultura (Periodismo) en 1969. Su obra está parcialmente traducida al inglés, francés, italiano, búlgaro, ruso y coreano. Hasta su jubilación, fue catedrático principal de la UNMSM.

 




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