Poemas de

Jesús de Castro: ‘Trauma complejo’, una herida que se escribe para sanar

A finales de noviembre saldrá buscando lectores el poemario que he titulado Trauma complejo. Aparecerá con el sello editorial Aquarellen y apoyado por la Fundación Cultural chileno española Castilla.
Trauma complejo es un lamento en el que la voz del hombre, el poeta, el adolescente y el niño se funden en un solo tono, una clave musical; un registro que armoniza poéticamente la totalidad del libro. La infancia perdida, el llanto del niño al que nunca consolaron, ni protegieron. La cuna del abandono y la indiferencia en la que lloró durante una larga noche perpetuada a través de los años. La soledad, el rechazo, las humillaciones sufridas. Todas y cada una de esas vivencias que marcaron el alma y la mente infantil a sangre y fuego, manteniendo apresado al inocente en una cárcel emocional con celdas de castigo, durante décadas. Todo ello se unifica en una fuerte voz poética y sangra por cada verso, porque hay heridas que sangran, pero también hay heridas que se escriben.
Arenas de San pedro, está muy presente a lo largo del poemario, es cierto; pero no hay un himno a la alegría en esa presencia. Por el contrario; el poeta (en este caso yo) evoca imágenes de frio, dureza de la tierra, humedad, ruinas y silencios como metáforas de la soledad e incomprensión vividas en aquellas calles durante años.
Trauma complejo es un libro emotivo, emocional y maduro, es una herida que se escribe para sanar, para exteriorizar y exorcizar los fantasmas del dolor sufrido desde la cuna y seguir construyendo senderos de futuro, personal, familiar y poético lejos de aquel entorno insano y de aquella familia narcisista y disfuncional que quebró su infancia, sus sueños y su esperanza durante más de 50 años.
Trauma complejo es en definitiva el estallido poético, la erupción volcánica tras 59 años de silencio, de culpa, de vergüenza y de ira. Pero al mismo tiempo es de alguna manera esas cenizas metafóricas de las que surge a modo de ave fénix el nuevo hombre, que supo afrontar ese pasado de dolor y construir algo mejor lejos de aquellos barrotes familiares y geográficos que le mantuvieron cautivo durante casi media vida.

 

ALGUNOS TEXTOS DE TRAUMA COMPLEJO

EL CLAMOR

El clamor de las ausencias adelgaza como un hilo necesario
para coser tantos recuerdos rotos.
¡El invierno fue demasiado largo y el frío permanece en los huesos cansados!
Otoño llegó hace tiempo y cayeron en su estación todas las hojas secas.
Es extraño sentir la primavera cuando sabes que tu agenda tiene citas pendientes
desde enero de 2015 y podaste todas las ramas muertas del viejo árbol.
Tan confuso como sentir picazón en una pierna recién amputada
mientras la silueta del muñón se burla de ti bajo las sábanas.
Pero siempre fue mejor amputar los miembros podridos que morir por gangrena.
Ahora el jardín está impregnado de nuevos olores,
de formas arborescentes y plantas en proceso de floración.
El picaflor revolotea extático, las abejas zumban laboriosas, casi cantarinas,
el sol brilla y el sonido del silencio ya no aturde los sentidos.
La brisa húmeda del pacifico vino a tomar café hace tiempo
y se instaló en mis habitaciones, atrás quedaron las viejas cumbres nevadas
que saludaban el amanecer desde mi vieja y pequeña ventana.
¡Era todo tan pequeño entonces, que apenas recuerdo su insignificancia!
Pero aquellas heladas serranas, reumáticas formando costras de hielo,
aún se resienten ocasionalmente en los cambios de estación
para recordarme que vivo un día más, para seguir borrando días
y formas opacas del nuevo calendario.
Tal vez sobrevivir a la vida sea el relato de un trauma complejo.

SOMOS SOMBRAS

Somos sombras cuando caminamos bajo el sol
no importa la dirección o el camino, somos sombras.
Lloramos al nacer porque somos sombras.
Cuando llega la oscuridad muere el hombre
y permanece la sombra, alargada, difusa, pero sombra.
La sombra de lo que fue.
La sombra de lo que soñó ser.
La sombra de lo que nunca será.
Sombras asustadas.
Sombras asesinas.
Sombras con coche oficial.
Sombras disfrazadas de luz.
Sombras que beben para olvidar.
Sombras que juegan con las sombras de los árboles
y tejen alfombras de sombras a sus pies.
Sombras con derecho a voto que trazan en el suelo
siluetas enmarcadas en sangre, su propia sangre.
La sangre de su sombra.

EXTENDER LAS MANOS

Extender las manos para tocar sudarios.
Abrir los ojos a la más completa oscuridad,
y sentir el frío de la muerte
en los miembros calcinados.
Caminar sintiendo que pesa
más la vida que los huesos.
El niño llora un réquiem por su infancia
y nadie viene a consolar sus miedos.
Se amamanta de unos pechos putrefactos
y crece con la hiel materna.
Juega con los restos del osario
y allí, entre la nada y el vacío
se hace hombre.
El niño solloza aun cuando la luna
le sorprende en cuarto sangrante
y supuran las viejas heridas.
Es entonces cuando los viejos
fantasmas celebran aquelarres
con los recuerdos del hombre
y recitan maldiciones sobre su nombre.

MIRAR HACIA ATRÁS

Mirar hacia atrás es mirar muy lejos para no ver nada.
Camino sosegado con la mirada al frente y ojos en la nuca por evitar tropezar
en piedras anteriores o enredarme los pies en las viejas raíces
de una naturaleza muerta.
Oceánico paisaje que mece entre sus olas a los monstruos
de mi armario pasados de moda.
Secretos de confesionario y letanías beatas se diluyen como el primer café de la
mañana azucarados con la mirada de mi pequeño arbusto en su desierto florido.
La vida es aquí y ahora, la muerte quedó atrás atrapada en sus sudarios
de visillo y aquellas miradas miopes con agravante de publicidad.
La orilla de mi hogar refresca mis pies con la espuma de sus marejadas.
Cordillera, desierto y la inmensidad azul de sus aguas pacíficas
rodean mi tambo de oro.
A lo lejos el olor de los viejos olivos y sus frutos amargos,
las frías heladas del alma y el silencio escarchado que me
recuerdan sacudirme el viejo polvo del camino.
Aquellos que volvéis aquí perded toda esperanza reza el aviso del poeta griego.
Recorrí los nueve círculos concéntricos de la perdición
y pude ascender hacia la luz. La caverna no es lugar para vivir.

PODAR LAS VIEJAS RAMAS

Podar las viejas ramas
para que broten nuevos tallos.
El árbol en floración verdea de nuevo
y anidan las sonrisas en sus brotes.
Atrás quedó el invierno indiferente,
el otoño se secó con todas sus hojas.
Es tan frío el recuerdo de aquella ausencia
helada que aún tiemblan
las raíces en el gris del calendario.
Vayan mis canciones al viento
y la naturaleza muerta.
Vayan mis canciones
a cada una de las ramas amputadas.
Vayan mis canciones
hasta que entiendan que sólo son ceniza y olvido.

HOY SALGO ARMADO

Hoy salgo armado,
las palabras son granadas de mano.
Así cuando te alcance la metralla de mis versos
y tu piel herida sangre por todos sus poros
entenderás por fin la violencia poética.

Jesús De Castro (Arenas de San Pedro, Ávila, 1966) es un poeta y escritor español, actualmente radicado en Coquimbo, Chile. Su obra se caracteriza por una profunda sensibilidad hacia la infancia, el trauma, la identidad y la memoria, elementos que confluyen en una voz lírica intensa, crítica y visceral.
Desde temprana edad mostró interés por la palabra como medio de reparación y testimonio. A lo largo de su carrera ha desarrollado una poesía que dialoga con la tradición literaria y filosófica europea, mientras mantiene un compromiso honesto con la experiencia humana más íntima y desgarradora.
Es autor de La canción de los niños muertos (2022), una antología que reunió una década de creación poética, y de Los cantos malditos, entre otros títulos. Su obra ha sido reconocida por su autenticidad, fuerza expresiva y su capacidad para dar voz a los olvidados y heridos.
Jesús De Castro es también presidente y representante legal de la Fundación Cultural y Educativa Castilla, institución desde la cual impulsa proyectos de difusión literaria, educación humanista y activismo cultural entre España y Chile. Su vida y obra reflejan el exilio voluntario como forma de redención y la escritura como territorio de libertad.

 



One thought on “Jesús de Castro: ‘Trauma complejo’, una herida que se escribe para sanar”

  • María 14/11/2025 at 3:11 pm

    Excelente poesía, un aplazó Poeta

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