Algunos poemas de uno de los 12 libros finalistas del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana
Este es el libro de las consolaciones
el libro de los días en su declinar
completando el número y la llamada
los íntimos ayunos.
El libro de las horas en sus deslumbres
y libres albedríos.
El libro de los salmos
de David
que leía mi madre bajo el peral
y la nube.
El libro de las disposiciones
y la inocencia anterior
de las alburas del silencio
sobre el larguísimo aposento de la luz
y la rompiente oscuridad.
Aquí yace la última serpiente
aplastada por el versículo del génesis
aliviador.
Un jardín labrándose
bajo la nube
la congregada figura del aire
en el desierto
un nombre abriendo el círculo de clemencia
la vena tutelar de Dios.
***
Algo está en la letra
en el aire
al borde del silencio.
Tiembla el poema
y yo
y esta soledad
que son todas las palabras.
La luz en su diálogo
describe el dolor
y nos describe.
Algo está zurciéndose
acorralándonos
lo imperecedero
algo en su simulación
Dios
y la muerte.

Iba en la sílaba el veneno
la cicuta amarga del verano que agoniza
esa angustia de mundo que se duele
que le duele el aire y el color del aire.
Detrás las luces en sus muñones tranquilos
desangrando el silencio.
Iba la verdad.
El odio / siempre la muerte
el ácido sonido de la muerte que llega
con su desgarradura.
Que introspección es la muerte
una palabra desordenadamente
perfecta /hachando /trizando.
Nunca digas que es tuya la tiniebla…
la muerte es como Dios.
***
Ve como arde este rumor
en el corazón de las cosas
pero no te detengas
camina sobre esa luz que plantaron
para ti.
Oyeron que se dijo: no temas
ha llegado la hora del coraje.
Empínate
toca esa doctrina ilícita
que acompaña la sombra
se hará el tiempo solemne
inhala la hora de luciente esperanza
inhala la belleza frondosa del paraíso.
***
Antes de ser engendrada
antes que goteara el Jordán primario de la luz
antes que espigara el lirio vivo de mi cuerpo
y se cubrieran los campos de cementera y nardos.
Antes de que el dolor comenzara en sus brotes
y el zarzal estrujado del invierno
reinara.
Antes que fuera derramado
el dulce cadáver de la tierra soñada
y la espiga lluviosa de mi padre
balanceara la estrella en su dársena sonora
un cielo izado sobre su médula infinita.
Antes que Dios abriera sus brazos
y comenzara a trazar el círculo acuoso
del silencio.
Antes que procediera a bendecirme
y entregara su energía a la palabra.
En el principio de todos los principios
estaba el amor /la criatura del amor
en su florecimiento.

Señor, he sujetado el ángel
a pesar de la herida
pero la luz se ha disipado
y el rastro del ángel
se ha secado en mi sangre.
Nadie creerá que he sido bendecida
nadie verá todas esas estrellas
que arman mi cabeza.
Son mis palabras clavos hincados.
Cuando hablo /cuando digo verdad
ellos no creen.
No ven la frondosidad de la luz
haciendo crecer los árboles de la promesa
los ángeles de la ascensión
en su escalada
goteando el néctar de la vida
y de la muerte.
***
Les tocamos la flauta, pero no danzaron
Al mundo lo resarcimos
con la palabra diminuta
lo aprendemos en la sílaba
en su hilado resplandor.
No nos callamos
ni aplaudimos.
No silbamos
ni atemperamos las palabras
de nadie.
No cedimos
ni leímos en el hígado
del animal degollado.
Mutilamos
todas las formas masivas del silencio
y de la oscuridad.
Imperdonable sería que llorásemos.

De la cruz
del madero de donde
saltó
hacia el destello
y la inmortalidad.
Del látigo a la herida
irremediable
del foso del abismo
hacia el esplendor definitivo.
Repartiéndose
él / el pan de la crucifixión
el bien amado por ti
lanzado
hacia lo insepultable.
***
Tú que subes
como un muérdago
incendiario
sobre la cruz y el altar
sobre los siete cielos
que esconden la semilla
del milagro.
Acuérdate de mí
cuando entres en el reino
de la prolongación.
Recuérdame
cuando me alcance
esa guadaña de la oscuridad
o cuando el amor no resista
la pesantez exagerada de la luz.
***
Pensar una flor es verla y olerla…
Porque nuestra única riqueza es ver
/dijo.
Pero nuestra riqueza es oír
porque la fe sigue al oído
y la palabra nos va despertando
del empobrecimiento
que nos hacía amar
la falsedad de la muerte.
Aprendimos a escuchar.
El viento, no solo habla del viento
recoge el perfume pasivo de la luz
habla del silencio de la luz
que va masacrando las sombras.
Pensar es sentir
y sentir es palpar en los silencios
la ternura de Dios
sus manos llenándose de ojos.

y no le den silencio sino hasta que él fije
sólidamente, sí, hasta que establezca a Jerusalén
como alabanza en la tierra.
Oye como derriban
como echan abajo los cerrojos
y golpean.
En su severidad
inhumanamente
en su odio sin límite.
Oye como silencian
como estrenan el vicio
perseguidor.
Irremediablemente
ellos blasfemos.
Incodiciables como esas luces
que huyen del milagro.
como los frutos perdurables
de la muerte.
y Tú diciendo: dónde están
dónde están los que te cercan.
consuelen /consuelen a mi pueblo
dice el Dios de ustedes.
Ahora los huérfanos
tendrán mi compañía
los dejados enteramente
los despreciados por tu nombre
serán mis compañeros.
Todo el que venga
todo el que invoque la verdad
tendrá mi compañía.
Escuchen al que dice: Yo soy tu Dios
Aquel que ruega:
Vengan a mí, yo los refrescaré.
Todo el que tenga hambre
venga y tome
y sírvase del pan de la consolación
de esta libación propiciatoria.

En la muerte no hay mención de ti.
Mañana me arrastrarán hasta el foso
apuntarán a mi boca
la llenarán de cenizas.
Untarán mis ojos con ungüentos
y me vendarán.
Me dejarán en el cepo cuarenta días
y cuarenta noches.
Pero no habré de preocuparme
entraré en tu libertad
en la blancura de ese sol incontaminado.
Mañana no faltará el salmo
las palabras de mi padre David:
Jehová es mi pastor …
Aunque ande en el valle de sombra profunda,
no temo nada malo, porque tú estás conmigo.
Mañana cortarás ese aire de muerte
el verdugueo /la cizaña que crece
tanto fruto inservible.
Mañana será el roce único
la llamada
el mar y la luz entregando a sus muertos.
Ustedes los que están haciendo mención de Jehová
no haya silencio de parte de ustedes.
Isaías 62
No cedas compañero
más allá de todos los minutos inciertos.
Más allá de los odios del tiempo
que han manipulado.
Que no se llore
que estos dolores se vuelvan fecundos
y nos obliguen.
Oyeron que se dijo:
en Cristo somos como ovejas llevadas
a la degollación.
A pesar de las iracundas voces
del verdugo que va con su hacha afilada.
No cedas /ni te aterrorices.
Hazte poderoso como Abrahán.
Acompáñate con la felicidad abundante
que hay en las palabras.
Vuelve a hilar la luz en su tramo y memoria
di las palabras /las buenas palabras
y deja que la vida lagrimeé su último concierto.
Jehová es la parte que te corresponde.
Háganse ustedes mismos de mucha utilidad.

No tardes, por causa de ti mismo, oh, Dios mío.
Jehová golpea también tú
que caigan las cadenas.
Dales de su misma ponzoña
al que miente /mentiras
al que persigue /asechanza
Dale a cada uno lo que ha pensado.
en su amargura.
Que sigan dando coces contra un aguijón.
Desconsuélalos tú
cuando fabriquen algo perjudicial.
Salva la palabra que va resguardada
sobre el blancor diario del rocío.
Libéranos para que la gente sepa
que existe Dios
para que sepan que has jurado
sobre tu pueblo:
Y no se les hará tambalear.
***
Toca esta lepra y límpiame
necesito que terminen de cerrarse
todas las mortajas de la luz
que se quede sin cuerpo
la llama devoradora de la muerte.
Ahora quiero ser yo misma Padre
no tener memoria de la luz
ni de los días fatales.
Que florezca mi palabra
límpida
como los huesos que le saltan al sol
como esas espinas que adornaron
las sienes de tu ungido.
Que sigan como maná cayendo
que revelen esa migaja ciega y rotunda
del silencio.
La nueva profecía.

Lo que ves escríbelo /dijo
y escribí para el ángel
escribí noches
espantos que se leen
esa jauría nómada de la luz
en su creciente pasto.
Y fui llenando todo de preguntas
de silencios erráticos
de inmensas soledades.
Escribí tiempos
mundos en su asfixia primitiva.
Escribí: vive entre nosotros
una invocación
entre nosotros un exilio
la repetida ceremonia de la muerte
en su incesante cacería.
***
La oscuridad es un camino y la luz un lugar
y el cielo que no existió ni existirá jamás es siempre cierto.
Antes que llamaras Señor
antes que mis manos florecieran
en el vientre de mi madre
antes que estallara en su derroche
la luz y las palabras
fui hermana del silencio.
Antes de ser formada
antes que mis huesos se hilaran
en ese capullo del sol desmembrado
y rodaran al alto río de la vida.
Mi lengua afirmó deslumbradora
un rastro y su incendio.
Fui dueña de esa luz primera
de ese evangelio vivo
que llenaba tu nombre.

Odalys Interián (La Habana, 1968), poeta, narradora y crítica cubana residente en Miami, dirige la editorial Lyrics & Poetry Editions, es miembro de la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos e instructora del Taller de Creación Poética del Centro de Instrucción para la Literatura y el Arte, en Miami. Entre sus publicaciones están los poemarios: Respiro invariable (La Habana, 2008), Salmo y Blues (Miami, 2017), Sin que te brille Dios (Miami, 2017), Esta palabra mía que tú ordenas (Miami, 2017), y Atráeme contigo, en colaboración con el poeta mexicano Germán Rizo (Oregón, 2017). Sus ensayos literarios aparecen en Acercamiento a la poesía (Miami, 2018). En su actual ciudad de residencia ha sido premiada con el de poesía en el prestigioso Concurso Internacional Facundo Cabral 2013 y en el certamen Hacer Arte con las Palabras 2017; obtuvo primera mención en el I Certamen Internacional de Poesía “Luis Alberto Ambroggio” 2017 y tercera mención en el mismo concurso de 2018. Fue merecedora del segundo premio de cuento de La Nota Latina 2016. Su obra poética y narrativa ha aparecido en revistas y antologías de varios países. Premio Internacional Francisco de Aldana de Poesía en Lengua Castellana (Nápoles, 2018), y Premio Dulce María Loynaz (2018).


One thought on “Odalys Interián: Aunque la higuera no florezca”
Abel German 26/10/2021 at 6:58 pm
Hermosos poemas, como toda la poesía de Odalys Interián, gran poeta.