Tiberíades agradece al reconocido teólogo y ensayista Luis Rivera-Pagán, y a Trilce Ediciones, por permitirnos publicar en exclusiva el prefacio de la nueva obra de A. P. Alencart “Tríptico de la indignación” (Trilce Ediciones, Salamanca, 2020, con pinturas del español José Carralero realizada durante su estancia en El Salvador, 1971-1973), tres poemas del autor peruano-salmantino, traducidos a quince idiomas. Una obra que pronto empezará a difundirse en descarga libre.

Versos trágicos de los menospreciados
Me es imposible leer estos versos de Alfredo Pérez Alencart, hermosos en el caudal de tristezas que recogen y expresan, sin recordar los miles de niños y adolescentes que anualmente intentan escapar de la pobreza y la violencia de El Salvador, Honduras, Guatemala o México, en un arduo y extremadamente peligroso peregrinaje hacia Norteamérica, con la audacia de sobrevivir pandillas de tráfico humano, los llamados “coyotes”, para finalmente exponerse a la posible explotación, desprecio, detención y deportación en la frontera sureña de los Estados Unidos. Su terrible condición se ha convertido en una crisis humanitaria de dimensiones épicas.
Su detención en centros donde prevalecen el hacinamiento, la escasez de alimentos, la falta de salubridad, la ausencia del añorado cariño maternal, me viene a la memoria al leer el poema Campo de refugiados. Esos campos cunden por múltiples lugares de nuestro planeta. Surgen de la violencia que han sufrido migrantes que huyen de la explotación y la pobreza prevaleciente en sus países natales. Para llegar a otros lugares donde son vistos con desdén y menosprecio, sea por el color de su piel, por el idioma que hablan, por la religiosidad que adoran, por la cultura que encarnan. Y, como culmina ese poema,
“otra vez la humanidad
sin entonar su
mea culpa.”

Inmigración y xenofobia son graves dilemas sociales. Pero también transmiten un desafío urgente a la sensibilidad ética de personas religiosas y de buena voluntad. El primer paso es considerar este tema desde la perspectiva de los inmigrantes, prestar real atención (esto es, desde la profundidad de nuestro corazón) a sus historias de sufrimiento, esperanza, valentía, resistencia, ingenio y, como tan frecuentemente ocurre, la muerte. Muchos de los inmigrantes no autorizados se han convertido en personas desechables, en vidas desperdiciadas y menospreciadas. Ojalá que nunca te suceda es un poema que evoca en profunda belleza y tristeza el destino de esos seres humanos.
que busca comida en la basura
y debe dormir bajo los puentes
mientras todo brilla por arriba…
Sí: ojalá que nunca te suceda.”
Un niño pobre, de solo tres años, vendiendo chicles. Es el preludio a una vida colmada de aflicciones, pesares y dolores. Este tercer poema – Humillación de la pobreza – retrata en conmovedora y paradójica belleza el sufrimiento de un niño, vulnerable, que duerme por las noches consciente de los no muy lejanos rapaces listos a devorarlo. Es la vida diaria de innumerables niños y niñas esparcidos por todo nuestro planeta. Cada día es un desafío a sus vidas; un suplicio que enfrentar con la esperanza de un milagro que escasas veces acontece. Pérez Alencart nuevamente destaca, en versos lustrados por paradójica hermosura, la trágica existencia de innumerables seres humanos.
“Decir que las hambres
te gritan desde que naciste;
decir que tu foto no sale
en las páginas sociales;
decir que el día te hizo cauto
y que la noche y sus rapaces
están ahí para devorarte.”
Son tres poemas que componen un tríptico de la indignación; de la tristeza y la cólera que suscitan en almas sensibles de poesía y religiosidad, como es la de Alfredo Pérez Alencart, la belleza de la poesía de profética protesta. Poesía que en esta publicación rompe barreras lingüísticas y nacionales. El solicitarle a múltiples poetas y escritores de todo el universo la traducción de estos conmovedores versos en un amplio caudal de diversos idiomas es una contribución excepcional de Pérez Alencart, quien desde Salamanca, ciudad en la que no nació ni se crio, se esfuerza de manera ejemplar en convocar a colegas esparcidos por todo el orbe a proseguir la senda de la hermosa y desafiante voz poética profética.
¡Gracias, Alfredo Pérez Alencart, insigne poeta y profeta!
Luis N. Rivera Pagán
Profesor Emérito
Seminario Teológico de Princeton

Luis Rivera-Pagán (San Juan de Puerto Rico, 1942). Profesor emérito del Seminario Teológico de Princeton. Autor de varios libros, entre ellos, “Evangelización y violencia: La conquista de América” (1992), “Entre el oro y la fe: El dilema de América” (1995), “Mito exilio y demonios: literatura y teología en América Latina” (1996), “Diálogos y polifonías: perspectivas y reseñas” (1999), “Teología y cultura en América Latina” (2009), “Peregrinajes teológicos y literarios” (2013) y “Ensayos teológicos desde el Caribe” (2013). Es Huésped Distinguido de Salamanca y Premio Iberoamericano de Ensayo ‘Alfonso Ortega Carmona’, otorgado en Salamanca en 2013. Es miembro del Consejo Asesor de Tiberíades.
(Imagen de cabecera: A. P. Alencart ante un mural de Acción poética con versos suyos y pintado en su ciudad natal, Puerto Maldonado-Perú. Foto de Jacqueline Alencar)

One thought on “Versos trágicos de los menospreciados. Sobre “Tríptico de la indignación”, de Pérez Alencart”
Leopoldo l. Sampron 15/09/2020 at 10:21 pm
Felicidades amigo Alfredo,
El maestro sigue siéndolo
Siempre, con fuerza
Inagotable. Eres mi admirado.